Correspondió el beso como por acto reflejo, sin pensar en lo que hacía, su cuerpo simplemente reaccionó. La acción de Iori había sido inesperada, sin embargo, Kyo se encontró devolviendo el beso dándose cuenta de que, en el fondo, había estado esperando a que el pelirrojo diera el primer paso. Quería volver a besarlo y descubrir si se sentiría diferente ahora que Iori había recuperado su cuerpo masculino, la duda lo había carcomido toda la noche.

Sintió un nudo en la boca en el estómago, una sensación de vacío, como si se hubiese comido un montón de mariposas y estas revolotearan sin patrón alguno en su interior. La sensación del beso, no era diferente en lo absoluto, con los ojos cerrados, era imposible saber si Iori tenía la apariencia femenina o no y se sintió desconcertado al descubrir, que deseaba volver a sentir el cuerpo de Iori.

Abrió los ojos de par en par, entrando en pánico con tal pensamiento, cortó el beso, empujando a Iori por los hombros para separarse, el pelirrojo se quedó mirándolo, una expresión anhelante que no se esperó ver en él.

- ¡Espera!... esto... esto no está bien – Logró decir, sus mejillas se sentían calientes y estaba seguro de que se había puesto tan colorado como un tomate maduro, la vergüenza que sentía en ese momento era difícil de describir – En... en primer lugar somos hombres – Comenzó, su mirada desviándose hacía el suelo, era difícil sostenerle la mirada a Iori luego de lo que acababa de pasar – En segundo lugar eres... Yagami... mi rival ¿Lo has olvidado? –

Iori seguía callado solo mirándolo, Kyo aún le sostenía por los hombros.

- Lo que pasó en los últimos días... fue culpa de las hormonas – El castaño trató de explicar, su voz sonaba trémula y su vista aún fija en sus medias blancas – Me sentía atraído porqué... eras una mujer bonita... es normal, es decir ¿No era normal que mi cuerpo reaccionara así? – Le preguntó, pero como no recibió respuesta, continuó - Pero ahora es distinto... ambos somos hombres y fuera de eso... ¿Qué va a pasar cuando la voluntad de Orochi vuelva a tu cuerpo? –

Como Iori no respondía, Kyo se obligó a subir la vista lentamente, buscando alguna reacción en él, se encontró con una expresión fría en el semblante del pelirrojo, ningún rastro del anhelo de antes.

- Esto es muy complicado... - Continuó el castaño, los sentimientos se arremolinaban confusos en su interior, lo deseaba y al mismo tiempo quería alejarlo – Es muy confuso y... yo... no se... ¡aggh! – Se quejó fastidiado con la situación.

- Está bien – La voz de Iori sonó tranquila, a pesar de que sus ojos eran dos dagas afiladas.

- ¿Está bien? - Preguntó Kyo algo confundido con esa tranquila aceptación. Se separó finalmente de él, sintiendo que le sería imposible no volver a besarlo si no ponía algo de distancia con el heredero de la luna.

- Tienes razón, esto no tiene sentido – La voz de Iori sonaba abatida ahora, se había cruzado de brazos – Puedes regresar a tu apartamento... gracias por la Pizza –

Kyo se quedó callado al escuchar eso, ¿Por qué sentía ese nudo en la garganta como si se hubiese tragado una pelota de estambre?

- Oi... Yagami... qué esto entre nosotros no pueda continuar no significa que... - Tragó saliva sintiendo la garganta seca – Qué no podamos... al menos tratarnos decentemente –

- No, Kyo – Respondió el pelirrojo con voz cortante – Si no puedo obtener lo que quiero, no tiene sentido –

- ¿Ah? – Exclamó Kyo alarmado con lo que acababa de escuchar – Estás diciendo tonterías como siempre, al menos regresa conmigo a mi apartamento, tus cosas siguen allí y... estarás más cómodo –

Iori frunció el ceño al escuchar lo que decía y pareció considerarlo por unos segundos, miró su teléfono muerto sobre el escritorio, iba a morir de aburrimiento si se quedaba otra noche en ese hostal, al menos Kyo lo entretenía, así fuera con su irritante personalidad. Asintió con la cabeza, como quien no quiere la cosa y tomó el teléfono y la billetera para guardarlos en la gabardina.

Solo un día, se dijo, un maldito día más.

El apartamento estaba muy diferente, de cómo lo recordaba, Kyo había limpiado y organizado el lugar, algo que honestamente le costaba imaginar, con lo perezoso que era. Se quitó la gabardina y la colgó en el perchero, había estado usando la misma ropa desde el día anterior y le urgía darse una ducha y ponerse algo limpio. Sin cruzar palabra con Kyo procedió a quitarse la ropa que traía para ponerla en la lavadora.

- En serio, Yagami ¿Qué clase de modales tienes? ¿Por qué siempre terminas andado desnudo en mi apartamento? – Exclamó Kyo intentando no sonar tan nervioso como estaba, Iori se había quitado toda la ropa para colocarla en la lavadora y ahora Kyo intentaba por todos los medios no mirar en su dirección. La lavadora estaba al lado de la cocina y como era un apartamento estudio con todo conectado, desde la sala, podía ver la espalda musculosa del pelirrojo mientras ponía el ciclo de lavado.

Iori terminó lo que estaba haciendo y se giró con una sonrisa maliciosa en su semblante, luego se acercó a Kyo quien estaba sentado en uno de los sofás con la mirada pegada en su teléfono y las orejas rojas.

- Ya has visto todo ¿No? ¿Cuál es el problema? – Preguntó Iori colocándose una mano en la cintura, ciertamente no le avergonzaba su propia desnudez y ver a Kyo avergonzado le complacía. Esa actitud sumisa tan diferente a la altanería de siempre, encendía algo en su interior y le incitaba a seguirlo molestando – Además... tú mismo lo dijiste, mi cuerpo te atraía solo cuando era una mujer, así que no tendrás problema de verme así ahora –

La cara de Kyo no podía estar más colorada, pero ante tal comentario, alzó la mirada de su móvil y se obligó a subir hasta encontrarse con los ojos de Iori que seguía de pie frente a él la sala. Le miró con resentimiento, por supuesto que Iori no tardaría en burlarse de su predicamento y Kyo se obligó mentalmente a sostenerle la mirada, por qué no quería dar su brazo a torcer.

- ¿Qué pasa Kyo? – Continuó Iori con la misma sonrisa torcida – Oh... ¿Por qué estás sonrojado? ¿Acaso te gusta lo que vez? –

- Estás imaginando cosas – Respondió con el ceño fruncido – ¿O quizás estás esperando una respuesta positiva? –

- ¡Hmm! – Bufó el pelirrojo, observando el semblante de Kyo, que a pesar de decir esas cosas seguía tan colorado como una manzana madura, se giró sin decir nada más se dirigió al baño.

Kyo exhaló el aire que estaba conteniendo con cierto alivio cuando escuchó la llave de la ducha desde el cuarto de baño. Sentía su cuerpo tenso, como si en cualquier momento pudiese estallar algo en llamas. Después de aquel beso, le resultaba más difícil simular lo que sentía, ver el cuerpo de Iori desnudo había producido un efecto que no había esperado, se había quedado mirando más de la cuenta y había sentido la misma sensación en la boca del estómago, como cuando había tenido el cuerpo de mujer. Se llevó una mano a la frente consternado con la realización de que por algún motivo que no lograba comprender, Iori le atraía luciendo como hombre también.

No era la primera vez que veía a otro hombre desnudo, en el pasado se había cambiado de ropa en los camerinos del estadio del torneo con Benimaru y Shingo, la desnudez de ambos no había causado ningún efecto en él, no era cuestión de ser atractivo o no, porqué sin duda, el bien cuidado cuerpo de Benimaru podría ser catalogado como el pico de la estética masculina (No sus palabras, lo había leído en alguna revista de moda), así que no se trataba de que el cuerpo de Iori fuera especial en ese sentido. Simplemente se trataba de Iori. Se sentía atraído hacía Iori, sin importar que forma tomara.

- Maldición – Murmuró dándose cuenta de ello. ¿Qué iba a hacer al respecto? Iori le había besado, estaba claro que el pelirrojo tenía interés de continuar aquello y había sido Kyo quien lo había detenido.

Meneó la cabeza, enumerando una a una las razones por las cuales aquello no era una buena idea, recordándose así mismo que faltaba solo un día para que pudieran liberarse de la energía del kami y entonces, pudiesen volver a la misma dinámica que llevaban antes. Solo necesitaba esperar un día más y su suplicio terminaría, Iori volvería a su vida y él a la suya, se encontrarían en el torneo, intercambiarían insultos y amenazas de muerte y pelearían.

Solo un día, se dijo, un maldito día más.

Iori salió del baño con una toalla anudada alrededor de la cintura, había dejado su móvil cargando en la sala, por lo que aprovechó para mirar si tenía algún mensaje de los miembros de su banda mientras Kyo se duchaba. Había cancelado los ensayos que tenía por dos semanas pensando en la posibilidad de que la maldición del Kami se hubiese extendido por más tiempo del esperado, pero se había comprometido en terminar de componer la canción que tenían pendiente, la banda estaba trabajando en un nuevo álbum que pensaban grabar con un productor local que quería patrocinar el disco en un festival de Jazz y rock Underground de Osaka.

Sin preocuparse en ponerse algo de ropa, tomó el bajo y comenzó a tocar un par de acordes, recordando en donde había dejado la composición. La última vez que había tocado el bajo, sus manos habían sido más pequeñas, pero esta vez sintió que el instrumento se sentía perfecto y cómodo en su regazo. Tomó el cuaderno donde había dejado las notas y arqueó las cejas sorprendido al encontrar la caligrafía de Kyo continuando las estrofas que él había dejado inconclusas. ¿Kyo había compuesto el resto de la canción?

¡El idiota inclusive había garabateado notas musicales al lado de las palabras donde creía que la melodía debía acentuarlas! Iori leyó con detenimiento, las palabras que había escogido Kyo no habían sido para nada lo que él hubiese escrito, aquella era una canción de amor que el vocalista le había pedido que compusiera para agradar a los fans.

'Las canciones que compones están cargadas de nostalgia y un sentimiento depresivo, no es que esté mal, a nosotros nos gusta, pero... deberíamos tener al menos una canción en nuestro álbum con un sentimiento más alegre, algo romántico, para dedicarlo a las fans'

El vocalista tenía razón, todo lo que tocaban tenía un aire oscuro y reservado, pero ese era el estilo que les caracterizaba y aunque le molestaba la idea de componer una canción sobre algo superfluo como el amor, entendía el motivo por el cual era necesario. El nuevo álbum iba a tener diferentes composiciones y querían experimentar con diferentes géneros. Iori había encontrado sumamente difícil terminar de componer la maldita canción, sin sentir 'cringe' cada que veía la letra.

Iori había escrito frases aleatorias, de ideas que se le venían a la cabeza para la canción y Kyo las había conectado en orden, organizando las estrofas hasta que había quedado en una sola composición y había tachado palabras y agregado otras que había creído mejoraban la cadencia. Algunas frases las había comenzado Iori y las había terminado Kyo, y otras habían sido completamente escritas por el castaño.

(Iori) Ojos que brillan más que la luz de las estrellas en el cielo nocturno.

Labios rojos que son más hermosos que las rosas.

(Kyo)Estoy diciendo lo que es obvio, necesito mejores palabras,

Pero sin importar cuantas veces le doy vueltas, sigo con mi mente en blanco.

(Iori) Enamorarse a primera vista, suena como algo infantil, me solía burlar y reír de ti.

(Kyo)Sin embargo, de repente, ¿Por qué el mundo se puso de cabeza? ¿Por qué has llegado tan tarde?

(Kyo) Estribillo: A cualquier lugar que vayas, yo te sigo de cerca. Sin importar lo que hagas, aquí estoy para quedarme.

Me veo mejor a tu lado, ¿No crees? Tú y yo.

Sin mover un solo dedo, me has puesto de rodillas, gentilmente has doblegado mi orgullo y lo has tirado lejos.

¿Por qué no me amas?

Quizás el idiota de Kyo tenía más experiencia en esos temas y por eso había podido terminar la composición, se dijo así mismo y comenzó a tocar, siguiendo las anotaciones de Kyo sobre las notas que iban mejor con ciertas palabras, ¿Quién iba a pensar que Kyo supiera algo de música? Iori se había sorprendido cuando había dicho que solía tocar la guitarra. Comenzó a cantar la canción en voz baja mientras tocaba, dándose cuenta de que, sonaba increíblemente cálida y amena. La canción tenía un color amarillo, irradiaba gentileza con cada nota.

Estaba seguro que de haber compuesto la canción él solo, habría salido completamente diferente.

- Suena bien – La voz de Kyo lo sacó de sus pensamientos, el castaño había terminado ya el baño y se encontraba recostado contra la pared al lado del sofá, vestido con una sudadera y una camiseta sin mangas blanca.

- No suena para nada como algo que yo compondría – Respondió Iori aun mirando el pentagrama – No es el tipo de canción que suelo tocar, pero pensamos dedicarla a los fans –

- Oh... ¿Esa era la intención? – Preguntó Kyo – Creí que estabas hablando de una experiencia propia –

- Te dije que las relaciones amorosas eran una pérdida de tiempo ¿Recuerdas? Estaba escribiendo solo lo que las fans querían escuchar – Murmuró con su voz apagada.

- ¿Pero te gustó lo que escribí? – Indagó Kyo cruzándose de brazos con una sonrisita presumida.

Iori no respondió y continuó tocando el bajo, cantando las estrofas hasta terminar toda la canción. Mientras cantaba, una sensación cálida le invadió el pecho, de repente la letra no le pareció cursi ni tonta, de repente, sintió que le salía del corazón. Ese pensamiento le aterró y se detuvo, la última nota haciendo eco en el silencio de la habitación. ¿Qué demonios? Una cosa, era desear de una manera meramente física y sexual a Kyo, aquello lo podía aceptar, al fin y al cabo, no era la primera vez que se fijaba en un hombre y Kyo era atractivo, pero otra cosa muy distinta era pensar en que un sentimiento romántico estuviese acompañando ese impulso meramente físico.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué no continuas? – Preguntó Kyo, su semblante cambiando a uno de curiosidad – Puedes cambiarla si no te gusta... solo intentaba matar el tiempo, la verdad es que nunca había compuesto una canción, pero hice lo mismo que hago cuando escribo poemas – Le explicó alzándose de hombros - no tienes porqué usar la letra si no te parece, es tu canción después de todo –

- Me gusta – Dijo finalmente con la mirada fija en el papel, su corazón latiendo más fuerte de lo normal – Gracias –

- No hay de que – Respondió Kyo una sonrisa inocente formándose en su boca - Si necesitas de mi genialidad otra vez, te pasaré la factura – Agregó cerrando los ojos y riendo despreocupadamente - Esta fue la muestra gratis –

- Idiota – Murmuró el pelirrojo ocultando una sonrisa bajo su cabello rojo.

Alrededor de las 11 de la noche, Iori se había colocado boxers (Para el alivio de Kyo) y una pantaloneta de Kyo que había encontrado en el armario, el castaño no se molestó en refutar que usara su ropa sin pedir permiso, no quería comenzar otra innecesaria discusión. Se acostó en su cama, en toda la mitad, con las piernas abiertas de par en par, para que el pelirrojo no tuviese espacio donde acostarse, Iori quien venía del baño luego de lavarse los dientes, uso su pie derecho para empujar a Kyo por el costado en lo que hubiese podido ser una patada débil y lo hizo a un lado para acomodarse en el lado derecho de la cama.

Ahora que Iori había recuperado sus proporciones, la cama se sentía más pequeña y era inevitable que sus hombros se tocaran debido a la envergadura de la espalda de Iori. Se quedaron en silencio con la luz apagada, la luz de la luna filtrándose por la ventana abierta y la fresca brisa primaveral haciendo danzar a las cortinas suavemente.

- Oi, Yagami – Comenzó Kyo quien tenía los brazos detrás de la cabeza - ¿Qué crees que pasará cuando los talismanes terminen de purificar la energía? ¿Crees que nos demos cuenta inmediatamente o tengamos que ir a ver a Chizuru? –

- No lo sé – Respondió simplemente.

- ¿Y Orochi? ¿Qué crees que pasará con la energía de Orochi? – Preguntó con voz curiosa.

- No quiero pensar en ello – Respondió secamente, pensar en Orochi le ponía de mal humor y honestamente no quería volver a sentir al dios entrometerse en sus pensamientos.

- ¿Cómo funciona eso? – Volvió a preguntar Kyo – La presencia de Orochi quiero decir, han pasado varios años desde que lo sellamos, creía que su influencia se iba a debilitar... pero luego de lo que pasó en el último torneo con Verse... realmente nunca hemos hablado de ello, pero siempre he sentido curiosidad de saber – Iori se quedó callado por un buen rato, al punto que Kyo creyó que no le iba a responder.

- Es como... un monstruo enjaulado – Dijo al fin Iori – Ciertas cosas... lo agitan... y lo incitan a querer tomar el control –

- ¿Como cuando... pasa el disturbio? – Preguntó Kyo, esta vez se había girado de medio lado para observarle mientras hablaba.

- El disturbio es... cuando logra salirse completamente de control – Murmuró con el ceño fruncido – Pero desde que el imbécil de Ash robó la Magatama aquella vez, dejé de sentirlo con tanta frecuencia –

- ¿Crees que, cuando la energía de Orochi regrese, sentirás ganas de matarme inmediatamente? – Preguntó Kyo con curiosidad, su rostro no se veía preocupado para el tipo de pregunta que estaba haciendo.

- ¿Quién te ha dicho que no quiera matarte ahora? – Preguntó Iori y giró el rostro para sonreírle malévolamente.

- Je, ¿Crees que no me doy cuenta? Llevo años de conocerte, no tienes ese brillo asesino en los ojos – Respondió el castaño mirándolo de soslayo.

- Pues tú me sigues pareciendo igual de molesto, con o sin Orochi – Comentó el pelirrojo.

- ¿Tan molesto que estás acostado en mi cama, usando mi ropa, charlando tranquilamente conmigo? – Preguntó Kyo y bostezó llevándose una mano a la boca.

- ¿Tengo otra opción? – Preguntó cerrando los ojos y arrugando el entrecejo.

- Puedes dormir en el sofá – Continuó Kyo haciéndose el desinteresado – Pero sigues aquí, a mi lado, por un motivo –

- Deja de hablar estupideces y déjame dormir – Se quejó y le dio la espalda volviéndose para un lado. Kyo se acomodó boca arriba y se quedó mirando el techo en silencio. Pasaron 10 minutos.

- Oi, Yagami – Comenzó de nuevo.

- ¿Qué? – Respondió el otro con voz irritada.

- ¿Desde cuándo te gusta la música? – Preguntó con sus ojos aún en las caprichosas figuras de la textura del techo.

- Desde que era pequeño – Murmuró el pelirrojo.

- Debe ser conveniente saber tu vocación desde pequeño, así te ahorras tomar caminos equivocados – Opinó Kyo – Yo no tenía idea que quería hacer cuando era pequeño –

- Kyo... tu ni siquiera sabes que quieres hacer con tu vida y ya eres adulto – Declaró el pelirrojo aun dándole la espalda.

- Ja ja muy gracioso – Comentó sarcástico - Y Eso se debe a que mi vida ya estaba decidida desde un principio...- Se quejó con voz desanimada – Quiero decir... si ya sabía que iba a tomar el lugar de mi padre y encargarme del clan Kusanagi... ¿Para qué esforzarme en hacer otras cosas? A la final sería una pérdida de tiempo –

- No podemos escapar al destino – Aceptó Iori luego de reflexionar sobre las palabras de Kyo – Pero puedes al menos vivir tu vida a tu manera mientras dura –

Kyo se quedó en silencio esta vez, ¿Se refería Iori a la maldición que acortaba su expectativa de vida? Ciertamente no se había detenido a pensar en cómo afectaba al pelirrojo mentalmente saber que tendría el mismo fin que el resto de miembros del clan Yagami, si lo pensaba de esa manera, de las tres reliquias sagradas, Iori era quien se había llevado la peor parte, aun cuando Chizuru y él tuviesen una gran responsabilidad sobre sus hombros, era Iori quien debía vivir con la presencia de Orochi destruyendo su cuerpo lentamente.

- ¿Tienes miedo a morir? – Preguntó Kyo, el pelirrojo dejó escapar un suspiro dándose cuenta de que el castaño no iba dejarle dormir y se giró de nuevo para mirarlo.

- No – Respondió, con una firmeza que hizo sonreír a Kyo.

- No vayas a morir innecesariamente – Murmuró Kyo, su mirada resultaba cálida al igual que su sonrisa – Sería aburrido –

Iori no comprendía como Kyo podía estar sonriendo mientras decía algo así, sin embargo, sus palabras le hacían sentir una terneza en el pecho, ¿Era esa su pintoresca manera de decir que le agradaba estar con él? ¿Qué su vida sería aburrida sin él? Bueno ciertamente, Iori había llegado a pensar así, si Kyo no fuera un oponente fuerte en combate, si hubiese podido cumplir su promesa de matarlo fácilmente, su vida sería en definitiva muy aburrida.

- No voy a morir, hasta cumplir mi objetivo – Respondió Iori, girándose de medio lado para darle la espalda otra vez. A ver si ahora comprendía la indirecta de que lo dejara dormir. No era que tuviera mucho sueño o se sintiera cansado, sino que, le resultaba incómodo estar tan cerca de Kyo solo hablando y esa sensación de vulnerabilidad que le causaba tocar esos temas tan personales, no le gustaba. Iori no era el tipo de persona que hablaba abiertamente de sus sentimientos, en realidad no era el tipo de persona que hablara abiertamente de nada en particular.

Iori prefería evitar todo tipo de conversaciones innecesarias e ir directamente al grano. Por eso le resultaba prácticamente imposible mantener relaciones amistosas y los miembros de la banda eran la única excepción a la regla, porque se trataba de su trabajo, con ellos tenía un convenio profesional y Iori sabía que debía mantener cierta compostura en ese tipo de ambiente.

Cerró los ojos concentrándose en alejar esos pensamientos para así permitir que Morfeo se lo llevara en brazos al mundo de los sueños. No supo cuánto tiempo pasó, pero finalmente su cuerpo se relajó y comenzó a quedarse dormido.

- Oi, Yagami... – La voz de Kyo de nuevo, sacándolo del sopor del sueño - ¿Si los centauros tienen seis extremidades, serían considerados insectos? –

Iori abrió los ojos de par en par y se giró frunciendo el ceño molesto.

- ¡Los centauros son mamíferos, tienen pelaje y son vertebrados! ¿Cómo demonios podrían ser catalogados como insectos? – Respondió casi en un grito.

- ¿Cómo sabes que son mamíferos? Ningún mamífero tiene 6 extremidades – Respondió Kyo llevándose un dedo a la boca pensativo.

- Porqué amamantan a sus crías – Respondió Iori, como si la cosa fuera obvia.

- ¡Ewww! me pusiste una imagen mental desagradable de centauros amamantando a sus crías – Se quejó Kyo con una mueca.

- ¡Son las 2 de la mañana Kyo! – Se quejó Iori, fulminándolo con una mirada. Kyo se quedó callado mirando el techo pensativo.

- Si, pero... ¿Por qué tendrían que regirse las criaturas mitológicas por las mismas leyes evolutivas de nosotros? Hay insectos que tienen pelaje... -

- Todos los insectos tienen alas, un exoesqueleto y son invertebrados, para ser catalogado como un artrópodo el número de extremidades no necesita ser exactamente 6, las arañas tienen 8 –

- Entonces un hipogrifo... que tiene 4 extremidades y alas ¿Sería un insecto? – Preguntó Kyo volviendo la mirada hacía Iori, que esta vez se quedó pensando unos segundos antes de responder.

El sueño se le había ido al carajo y terminó por enfrascarse en la discusión sobre como catalogar criaturas mitológicas en las ocho categorías taxonómicas principales. No se dieron cuenta, pero les dieron las 4 de la mañana hablando, probablemente un récord en la vida de Iori Yagami.

Continuara.

Notas finales:

Ellos tienen una química tan rara, pero me encanta jaja.

La canción es de un grupo Coreano que se llama Super Junior y me pareció que la letra era romántica cursi y acorde para ellos (?)