Disclaimer: Esta historia está inspirada, en parte, en el universo detallado en la saga cazadores oscuros de Sherrilyn Kenyon, mezclado con el universo de Harry Potter de J.K Rowling. Salvo algún que otro personaje de mi invención, todos los ambientes, personajes, argumentos, hechizos y todo lo reconocible pertenece a las dos autoras, yo solo los tomo los mezclo y agrego cosas.

**CLARACIÓN: NO ES NECESARIO LEER O HABER LEIDO LA SAGA DE CAZADORES OSCUROS PARA ENTENDER LA HISTORIA, YA QUE LAS PARTES IMPORTANTES DE LA TRAMA SERÁN EXPLICADAS. **

*SI LEISTE LA SAGA: puede que algunos personajes y/o destinos de los mismos hayan sido levemente modificados por el bien de esta trama.*

-o-

Capitulo 11:

- Simi, toma forma humana.

Luego de que la profunda voz de Acheron resonase en el callejón, del borde de su camisa emergió un pequeño dragón rojo que comenzó a crecer en tamaño.

Ante la mirada de Ash y Draco, el dragón rojo mutó en una joven mujer de cabello negro y mechones rojos que vestía altas botas de cuero con hebillas, una minifalda fucsia de vinilo y un corsé rojo sangre con bordados de negras calaveras.

- Hola Akri, ¿llamaste a Simi?

- Si, Simi. Necesito un pequeño favor.

Simi dio pequeños saltitos y aplaudió feliz de que Ash le pidiese algo. Ella casi siempre estaba feliz cuando su Akri le pedía algo, salvo cuando lo que le pedía implicaba no comerse a Artemisa ni a ningún humano sabroso que pudiese encontrar.

- Draco por favor pídele a Xamira que tome forma humana.

- Xamira, toma forma humana.

Draco sintió un pequeño cosquilleo en su pecho y cuando vio como la demonio emergía, un sentimiento de vacío y soledad lo embargó por un instante. La demonio había estado sobre él por escasos segundos, pero al irse ya la extrañaba. Un insólito sentimiento de posesividad lo había embargado. Probablemente eso explicaba por qué Ash cuidaba tanto a Simi.

-¿Qué sucede Akri?, ¿El dios caprichoso ataca?

La niña se puso en guardia y comenzó a mirar en todas direcciones buscando algún tipo de peligro que amenazase a su nuevo akri. Ella solo se detuvo, pasmada, cuando sus ojos cayeron sobre Simi.

Ambas demonio Caronte se observaron de hito a hito. Xamira aparentaba unos diez u once años y por cortesía hacia su Akri había cambiado su cabello castaño a un rubio extremadamente claro. Ella también usaba el mismo tono de ojos de Draco y para quien no lo supiese, ella podría bien pasar por su hija biológica, igual que Simi con Ash, si ambos no aparentasen tener la misma edad.

Para combinar con Draco, la niña llevaba puesta una falda de denim azul claro y una camiseta blanca con pequeñas flores estampadas. Draco dedujo al ver a Xamira, que Simi copiaba sus vestimentas de Ash.

- akri, ¿y esa quién es?

Ambas demonio se habían girado al unísono y habían hecho exactamente la misma pregunta a sus respectivos amos. De pronto ambos hombres estaban extremadamente nerviosos y Ash pensó que aquello no había sido una buena idea después de todo.

Simi había conocido muy pocos carontes a lo largo de su vida, y ninguno de ellos había sido más joven que ella. Tanto Draco como él temían que ella pudiese reaccionar mal ante la presencia de Xamira. Draco fue el primero en hablar.

- hola Simi. Ella es Xamira, quería que la conocieras.

- hola akri-Draco. ¿De dónde sacaste esa demonio?, ¿extrañabas a Simi y buscaste una copia?

Xamira comenzó a enfadarse por la actitud burlona de la demonio que le pertenecía al dios disfrazado. Ella le resultaba un tanto caprichosa e infantil para ser que parecía bastante más vieja.

- Xamira no es una copia.- prácticamente gruñía al hablar. - Xamira es una demonio Caronte de muy buena calidad y Akri- Draco es suyo. Tú tienes tu Akri, no puedes robarte el mío.

Simi hizo un ruido obsceno con sus labios y Ash tuvo que intervenir. En momentos como ese, se daba cuenta de que quizá fuese cierto que Simi estaba demasiado mal criada. Estaba metida en una pelea sin sentido con una niña. Quizá debiera dejar de consentirla tanto.

- Simi, no te llamé para que pelees con Xamira. Ambas son estupendas demonio. Draco tiene a Xami de la misma forma que yo te tengo a ti. Te llamé porque necesito que le enseñes a Xamira como proteger a Draco en combate, yo no puedo hacerlo.

- ¿por qué? Simi puede proteger a Draco y a akri si algo malo viene.

- aaahh. Para con eso tonta demonio. Todo lo que haces es lloriquear desde que aparecí. Eres una demonio, actúa como tal. No me interesa robar tu akri y definitivamente Xamira no necesita tu ayuda. Soy mucho mas demonio que tú y eso que Xami no es tan vieja.

Comenzó a salir humo de las fosas nasales de Simi. Definitivamente Xamira la había ofendido. Draco y Acheron se prepararon para poder frenarlas en caso de que ambas decidieran trenzarse en una lucha.

- Soy más demonio que un ejército de ellos. Soy Simi, y akri dice que soy la mejor demonio alguna vez nacida. Tu eres una niña muy insolente, quizá deba darte una pequeña lección.

Xamira no se amilanó ante el dedo acusador que Simi alzaba hacia ella. Puede que fuera joven, pero su madre le había enseñado como defenderse.

- entonces enséñame lo que tu akri dijo. El dios caprichoso se llevo a Hermione y tenemos que ir por ella. Si sabes cómo hacerlo debes enseñarme como puedo hacer para comerme al dios-asno.

- ¿dios-asno? – Simi movía su cabeza como si fuese un pequeño pájaro mientras intentaba adivinar de quien hablaba.

- ella habla de Apolo, Simi.

Ante la aclaración de Draco, Simi cambió de actitud rotundamente. Ella detestaba a Apolo aun más que a Artemisa, y eso era mucho decir.

- ¿Sabes una cosa Akri?, creo que Xamira comienza a caerle bien a Simi. Ella podría llegar a ser una demonio de calidad con la ayuda adecuada…

Simi caminó los cinco pasos que la separaban de la niña haciendo resonar los tacones de sus botas con tachas. Su falda de vinilo fucsia emitía un leve frufrú mientras se movía y su cabello renegrido ondeaba suavemente con el viento nocturno.

Los ojos de Simi se tornaron de un amarillo chillón mientras tocaba con su índice al frente de Xamira. Draco y Ash observaban la escena escandalizados. Un segundo antes ambas habían estado a punto de iniciar una batalla campal y de un instante a otro habían decidido que podrían llevarse bien.

- lo tengo. La diosa vaca es tuya. El dios asno, es mío.

Antes de caminar hacia sus respectivos akris ambas demonio estrecharon sus manos en un silencioso acuerdo. Acheron sintió un poco de miedo, aquel trato podría ponerse feo en cualquier instante.

- listo. La Simi enseño a la Xami como luchar. ¿Podemos ahora ir a patear el trasero del dios asno?

- Si, si podemos.

En un instante los cuatro estaban en un callejón de Nueva Orleans y al siguiente Ash los había transportado al balcón privado de Artemisa. Esa era la entrada que usaba para evitar que otros olímpicos sospechasen de su presencia en aquel sitio y ahora los ayudaría a conservar el factor sorpresa.

-O-

Justo en frente del palacio de Artemisa se encontraba el de Apolo. Aquel sitio era incluso más grande de lo que solía ser Malfoy Manor y su construcción era mucho más exquisita. Esa gran casa era llamativa como el infierno y, según Acheron, realmente debía estar sobre compensando algún complejo que Apolo debía tener.

Draco y Ash se apresuraron a correr desde la entrada del palacio de Artemisa hacia el de Apolo. Xamira y Simi iban tras ellos. Simi había tomado la mano de la niña y tiraba de ella para que no se quedase observando la obvia belleza del Olimpo.

Desde el salon de la entrada podian sentir el crepitar de un poder extremadamente grande y malevolo. Ash sabia que de alguna forma su madre había logrado llegar hasta allí. No sabia lo que ella le estaba haciendo a Apolo pero, lo que fuera, estaba seguro era sanguinario y extremadamente doloroso.

Por mas de once mil años había evitado enfrentarse abiertamente a con su asesino. de hecho, por mas de once mil años había evitado lo mas posible a cualquier otro dios. No le interesaba codearse con los de su especie. Ellos habían hecho su nacimiento y vida humana, miserable. No deseaba permitirles que tambien arruinasen su inmortalidad mas de lo que Artemisa podia hacer por si sola.

Mientras caminaban por el vestibulo del palacio de Apolo pudo reconocer las obvias similitudes entre ese sitio y el mismo lugar donde él había muerto. Aparentemente el palacio donde había nacido y este, tenian el mismo arquitecto.

Cuando llegaron al centro del mosaico del suelo, recordó como había permanecido atado por sus manos a ambos extremos de la sala y la forma en la que la herida de su abdomen había vertido todo el contenido de este sobre el frio marmol. Aun conservaba esa horrenda cicatriz pero solo era visible cuando se enfadaba o estaba solo en katoteros.

La mayoria de las cicatrices invitaban a las personas a contar historias. La suya le hubiese generado mas incognitas, a la gente, de las que estaba dispuesto a responder. Haber sido abierto en canal por un dios, durante su cumpleaños numero veintiuno, no era su anécdota favorita.

Él había muerto en un sitio igual a este y a manos del mismo dios que ahora debia evitar que fuese aniquilado. Su conciencia estaba dividida entre lo que debia hacer y su deseo de cobrarle todo el daño que le había hecho.

Su parte despiadada deseaba dar media vuelta y marcharse, Hermione y Apollymi podrian encargarse tranquilamente de Apolo y nada quedaria de él para recoger cuando acabasen. pero si él, entonces tambien Artemisa lo haria y eso era algo que no podia permitir.

Puede que él ya no la quisiese, pero aun la necesitaba. Sin ella para alimentarlo, Acheron se convertiria en lo que había nacido para ser. Si la sangre de Artemisa, él se transformaria en un asesino sin escrupulos y seria mucho mas peligroso que cualquier monton de Daimons, e incluso mucho mas destructivo que la misma Apollymi.

No, apolo no podia morir, o tambien lo haria el mundo como es conocido. Sin el sol, la naturaleza moriria y sin la luna las mareas no tendrian quien las comanden. Seria una catastrofe inmesa si él permitia que el bastardo muriese. realmente no valia la pena. Acheron no sacrificaria a la humanidad por su venganza.

Cuando Draco entró tras Ash al gran cuarto donde se suponia encontrarian a Hermione, una hilarante escena lo recibió. Un hombre extremadamente alto, rubio y de constitucion atletica estaba encogido en un ricon temblando. Mientras, una mujer que no superaba el metro sesenta y cino se sernia sobre él con furia inigualable.

Draco podia ver el cuerpo de Hermione allí, pero de alguna forma sabia que esa no era ella. la cazadora oscura era poderosa, pero el poder que emanaba de ella definitivamente se salia de todas las escalas conocidas.

Él había sentido un poder semejante solo una vez. Cuando había intentado practicar legeremancia con Ash y él lo había descubierto. Por un segundo creyó que Acheron iba a matarlo, pero finalmente resultó que no valia la pena para él.

Ambos estaban preparados para la batalla y las demonios estaban mas que listas para patear algunos traseros. Draco incluso estaba listo para adoptar su forma de ligre en cualquier instante que una amenaza se hiciese visible.

- llevense a la perra. No la quiero. Llevensela.

Apolo gritaba y lloraba suplicando por ayuda mientras una mano invisible, comandada por Hermione / Apollymi, lo aporreaba contra el suelo una y otra vez.

- ¿matisera?

Hermione levantó una mano sin voltearse, haciendo el gesto de que en un instante estaría con ellos.

- un momento cariño. Matisera está un poco ocupada ahora, Apóstolos. - dijo Hermione en perfecto atlante.

La voz de Apollymi resonaba por toda la habitación mientras seguía aporreando al dios contra el mármol del suelo. Ella podría acabarlo en cualquier instante, pero había esperado once mil años para vengarse y disfrutaría su momento muy lentamente.

- matisera déjalo – Draco observaba el intercambio en una lengua que no conocía y deseaba poder interpretar lo que ellos decían – no vale la pena.

- oh si, si lo vale. Él me hizo daño por última vez.

- se que tienes un tiempo limitado para sacar tus poderes de Kalosis. En vez de usarlo en golpear a ese imbécil podrías abrazar a tu hijo.

Esa era la única forma que se le había ocurrido a Acheron para distraer la atención de su madre. Cuando Apollymi se obsesionaba con algo, era muy difícil que ella lo dejase en paz. Lo único efectivo para distraerla era él.

Apolo cayó al suelo hecho un montón descuidado. Draco no se sentía a seguro aun. Había una diosa dentro de Hermione y el otro dios seguía vivo. Sabía que no podían matarlo, pero no se fiaba que estuviera fuera de combate como aparentaba.

Apollymi le dio la espalda por un instante y corrió al encuentro de su amado hijo. Él era incluso más alto de lo que recordaba y mucho más hermoso de lo que sus recuerdos podrían jamás decir.

Draco sintió una puntada de celos al ver a Hermione colgada de Acheron. No sabía de qué habían estado hablando, pero ella parecía mucho más calmada ahora. Por más que supiese que Apollymi la había poseído, ver a Hermione con otro hombre hacia que la bilis trepase por su garganta.

Todos estaban distraídos por la atípica escena. Simi se veía feliz, conocía a la diosa Polly, la mamá de su akri y era extremadamente buena con ella, solo que a veces Apollymi se encontraba demasiado azul como para conversar cuando iba de visita a Kalosis.

Xamira observaba la escena con gesto confundido. Había una diosa usando la piel de Hermione, y no estaba muy segura de que aquello le gustase, mas aun por el hecho de que ella estaba abrazando al dios disfrazado y eso ponía celoso a su Akri.

Ninguno vio cuando Apolo se incorporó. Ninguno de ellos pudo predecir lo que haría el traicionero dios del sol. Sin que nadie lo advirtiese, él convocó la daga atlante que había robado de Artemisa y apuñalo profundamente la espalda de Hermione. Apolo tenía la esperanza de que así matara el cuerpo que contenía a la gran Destructora y haría que esta se marchase.

Ya no le interesaba conservar a Britomartis. Apollymi había proclamado que le pertenecía y no habría forma de que él pudiese tenerla jamás sin despertar su ira. Matar a Hermione era su tiro de gracia. Si ella moría sin recuperar su alma, se convertiría en sombra y finalmente separaría la ousia de Britomartis de la de Alíates. No se quedaría con la chica, pero al menos ellos jamás volverían a estar juntos.

Ash sintió como se desvanecía el poder de su madre y la forma en la que el cuerpo de Hermione caía contra él. Al abrir sus mercúricos ojos vio al imbécil de Apolo intentando esconder la daga con la que había herido a la cazadora. Estúpidamente él había cerrado sus ojos para imaginar que aquel abrazo era el de su madre en persona.

En un rápido movimiento le tendió el cuerpo inconsciente de la bruja a Draco y se enfrentó a Apolo que sonreía con satisfacción al ver que la cazadora estaba muriendo. Su sangre comenzó a hervir en aquel instante. Deseaba la sangre del dios en sus manos.

- es hora de que tu y yo ajustemos cuentas de una vez Apolo. – Ash le dio un rodillazo a Apolo en el estomago, y cuando iba a darle un puñetazo, Apolo desapareció.

- oh, vamos. - dijo Ash en voz alta. -¿fue algo que dije? Ven aquí niño rayo de sol, no seas cobarde y metete con alguien de tu tamaño.

Como era de esperarse Apolo permaneció en silencio. Una palabra y la abominación que dormía con su hermana sería capaz de rastrearlo hasta su escondite y terminarlo. Maldito bastardo.

Sin haberse sosegado aun, caminó unos pasos en sentido contrario a donde Draco intentaba reanimar a una muy malherida Hermione. La piedra azulina milagrosamente no había sufrido daños mientras Apollymi estuvo allí. Ash no tenía dudas, aquella piedra era el objeto que contenía la vibrante alma de Hermione.

Que oportuno había sido Apolo al robarse aquella alma. Por primera vez en siglos el no tendría que pagar con sangre y hueso para obtener la libertad de uno de sus cazadores. No es que no estuviese dispuesto a hacerlo por Hermione, el con gusto se sacrificaría si eso significaba que ella encontrase la felicidad, pero era un agradable cambio que él no tuviese que sufrir por ello.

Draco intentaba cerrar la herida usando su magia. Era inutil. sus encantamientos cicatrizantes solo podrian curar su piel, mas no las heridas internas. Hermione no había despertado desde que apollymi había abandonado su cuerpo. Draco se moria de pena al pensar que las ultimas palabras que había intercambiado con ella fueron en el medio de una discusion.

- Ash… Ash haz algo. Me trajiste de nuevo, hazlo por ella, sana su herida.

- no puedo… está mas allá de mi poder el regresarla.

Una mascara de fria furia cubrió el rostro de Draco. Acheron simplemente estaba abandonando a Hermione. Habían ido hasta allí solo para que el estupido Apolo no muriese. Ese no era el trato, ellos debian rescatar a Hermione sana y salva, no al dios.

- ¿dejarás que muera y se convierta en sombra?

- si y no.

Draco estaba tan atonito que no logró entender de primera mano lo que Acheron queria decirle.

-¿de que hablas?

- si dejaré que muera, pero no dejaré que se convierta en sombra.

- ¿Cómo?

- con esto… - Acheron sonrió como el gato que al fin se había comido al canario.

La piedra azul refulgia y contrastaba contra la palida piel de la mano de su mano.

- ¿sabes el prosedimiento?

- si, damela.

- sabes que quemará…

- valdrá la pena… Demonios Acheron, dame ya la maldita cosa.

Draco debió reprimir un grito de agonia debido al ardor que la piedra le causó al entrar en contacto con su mano. Ash debió contener a Xamira para esta que no llegase a él e intentase quitarle la piedra que lo heria. Si Draco dejaba caer el alma de Hermione, esta se perderia irremediablemente y ahora si, ella se convertiria en una sombra.

Con su mano libre, Draco removio la chaqueta y levantó la manga de la camiseta gris oscura que Hermione vestia. Sobre el hombro de piel cremosa, junto a un centenar de pequeñas pecas marrones, descansaba el doble arco y flecha que era simbolo de Artemisa.

Cuando colocó la piedra sobre la marca, esta quemó aun mas de lo que había hecho hasta el momento. Draco sabia que no debia soltar la piedra si queria conservar a Hermione. Para poder soportar el dolor extremo él convocó todos sus recuerdos felices, como si de un patronus se tratase.

Se sorprendio a si mismo al ver que muy pocos de sus recuerdos correspondian al pasado. Todos ellos eran de su nueva familia en el santuario y de las breves semanas que había pasado con Hermione en ese tiempo. poco a poco la piedra comenzó enfriarse y el ardor fue sediendo.

- quedate conmigo chica dorada. No me importa que muevas de lugar mis libros pociones y los ordenes alfabeticamente. Necesito que me regañes Hermione, no te vayas, no aun. Se la Griffyndor que recuerdo que eres y quedate conmigo. Se valiente Hermione…

Los ojos de Hermione se abrieron de pronto y un jadeo profundo reververó en las paredes del templo. Ella había regresado. Su herida se había cerrado como si nunca hubiese existido y sus ojos, antes negros por ser una cazadora, habían vuelto a ser del color avellana que Draco recordaba de Hogwarts.

- ¿se acabó?

Draco no respondió a la pregunta de Hermione y solo la besó. Esas horas alejado de ella le habían servido para darse cuenta de que su vida no tenia sentido si ella no estaba con él.

Ella estaba demasiado debil en ese instante. luego de haber sido poseida por Apollymi y morir las fuerzas de su cuerpo habían sido definitivamente drenadas. Aun sin quererlo volvio a desmayarse luego de que Draco la besase.

El aire crepitó con energia y una sombra apareció en la habitacion. Apollymi había enviado su forma incorporea nuevamente al Olimpo. Cuando fue expulsada del cuerpo de la cazadora supo que aquello no terminaria nunca. No, a menos que ella hiciese algo.

Un frio maligno se escurrió por la columna de Draco al darse cuenta de lo que ahora sucedía. Hermione había dejado de ser una cazadora oscura y se había convertido en mortal, al revés de él, ella ahora volvería a envejecer y a su tiempo moriría otra vez mientras que él seguiría viviendo.

Acheron pudo oír los pensamientos de Draco. Eso lo destrozó. Él ya había roto varias reglas al traer a Draco nuevamente, si le daba inmortalidad a Hermione, era probable que las destino se volviesen contra ellos y los atormentasen por lo que durase la eternidad. Incluso para un dios como él había cosas que quedaban fuera de los límites.

La trémula sombra de Apollymi habló en un perfecto inglés. Era verdad que ella prefería su lengua materna para comunicarse, pero en algún momento había robado la monolingüe de algún tonto y aprender idiomas era asquerosamente sencillo para ella. El muchacho no entendía atlante, así que si quería hacer aquello rápido debía usar su propia lengua.

- no te preocupes Draco Malfoy… o Peltier si te agrada mas. Yo puedo solucionar eso que te incomoda, pero debes elegir.

Acheron miró a su madre con gesto interrogante.

- no creerás, apóstolos, que el poder de hacer inmortales a las personas viene de tu padre… ese imbécil solo tenía el poder de controlar su esfínter y no ensuciarse a sí mismo cuando estaba ante mi…

Una sonrisa malévola cubrió el hermoso rostro de la sombra que era ahora Apollymi y luego volvió a dirigirse a Draco.

-Puedo hacerte mortal nuevamente y ambos envejecerán, Xamira puede ver por ustedes hasta que envejezcan. O puedo hacer que Hermione viva eternamente, pero…

Draco echó un vistazo a Xamira. Ella era pequeña, en unos cuantos años ella apenas seria más madura que ahora, aun no habría crecido completamente. No había forma de que la dejase sola en la tierra.

-¿pero?

- quid pro quo

Draco observó a Acheron en busca de una definición de lo que la sombra de Apollymi había estado diciéndole hasta ese instante.

- ella dice que puede hacerla inmortal pero tú debes darle algo.

- sí. Lo que sea.

-Apóstolos, cariño, recuérdale al muchacho que no debe aceptar un trato con un dios sin antes saber las condiciones.

Acheron se encogió de hombros divertido. Apollymi había aparecido a tiempo para hacer lo que él no podía. A veces se sentía bien tener una madre todo poderosa que pudiese ayudarlo cuando era necesario.

- no me hubiese oído matisera.

La sombra de Apollymi rodó sus ojos. Hubiese hecho un comentario sobre como los humanos hacían cosas por amor sin pensarlas antes. Pero ella misma había hecho cosas sorprendentes por el amor que sentía hacia su hijo.

- bien. Está hecho. Que tengan una agradable eternidad…

- ¿Qué tomaste de mi?

- tomé tu magia… ¿No pensaste que tomaría algo que no extrañarías?, no soy una diosa de la caridad muchacho.

Draco pensó que era lo justo. Su magia a cambio de una vida con Hermione podría llegar a valer la pena.

- no. ¿Draco por qué lo hiciste?, estarás desprotegido.

- shh. Tengo a Xami.

Hermione había despertado a tiempo para oír lo que Draco estaba intercambiando para obtener la inmortalidad para ambos y se horrorizó al saber que él había dado su magia por ella.

- y el poder de convertirte en ligre.- Apollymi sonreía. - Ese poder no me gusta. Y lo de las pociones, esa también la dejé. No me interesa hacer menjunjes asquerosos…

Acheron y Draco se miraron y ambos sonrieron entendiendo lo que Apollymi había hecho. Ella podría ser la gran destructora, pero no era una diosa ruin. Le había dejado el poder de convertirse en algo mucho más fuerte que él mismo y de hacer las pociones que Acheron necesitaba de vez en cuando.

- debo irme apóstolos. Quisiera poder estar ahí contigo m'gios, pero no puedo. Deberías liberarme hijo, es difícil estar lejos de ti.

- sabes por qué no puedo madre.

- lo sé. La sangre, la destrucción y todo eso no es algo de tu agrado. Lo sé, hijo. Aun así te amo… - Apollymi volvió a mirar en dirección de Draco y Hermione que volvía a despertar – deberías marcarlos Apóstolos. Si los marcas como tuyos Apolo no podrá tocarlos sin desatar una guerra contigo y por ende conmigo.

- ¿marcarnos?, ¿marcarnos cómo?

Puede que su madre tuviese razón. Si él colocaba su marca de dios sobre ellos ningún dios, ni siquiera artemisa, podría volver a meterse con ellos.

- ella dice que ponga sobre ustedes mi marca… la marca de el heraldo.

- en. ¿Saben ustedes los dioses que los humanos no somos vacas para ser marcados?

Apollymi rio escandalosamente. El muchacho era mucho más atrevido que Alíates y aun así se veía exactamente igual al pescador que había conocido tanto tiempo atrás. Por alguna razón este chico le caía aun mejor que aquel que había protegido como si hubiese sido su propio hijo.

- Me gusta tu estilo muchacho. Aunque debo decir que ya has sido marcado varias veces. Una raya mas al tigre, o el ligre en este caso, no le hará daño.- dijo la diosa señalando la desvaída marca tenebrosa que aun descansaba sobre su brazo izquierdo. - al contrario, evitará que Apolo vuelva tras ustedes y sus descendientes.

Draco no necesitó demasiado tiempo para pensar. ¿Qué era una marca sobre su piel a cambio de seguridad?

- venga la marca entonces.

Luego de que Apollymi se desvaneciese nuevamente, Acheron tocó la espalda de Draco y sin necesidad de verlo sabia que bajo su remera habría aparecido un sol atravesado por tres rayos. Ese era su símbolo, el que su madre había hecho para él y era la primera vez que lo usaba en alguien.

Hermione aun estaba débil pero reunió toda su fuerza de voluntad para incorporarse. Con ayuda de Xamira y Draco, ella se puso de pie y le tendió el brazo a Ash. No entendía que estaba sucediendo realmente pero si Draco había aceptado la marca, ella también lo haría.

No le había sorprendido enterarse de que Ash fuese un dios y que Apollymi fuera su madre. No tenía que ser demasiado inteligente para darse cuenta de que Ash no era un tipo común, mucho menos un Dark – hunter normal.

Acheron observó la mano que Hermione le tendía. Allí podía verse la marca que le habían hecho en el pasado. Aun podían leerse claramente las palabras "sangre sucia" sobre la blanca piel. Él se había negado a borrar esa marca cuando la conoció.

Borrar todas sus marcas hubiese sido como borrar todo su pasado y no era sano hacerle eso a una cazadora recién convertida, sus cicatrices externas e internas debían sanar por sí mismas. Ella había estado furiosa ante su negativa de quitarle la cicatriz y por eso lo había apuñalado. Era momento de hacer lo que no había hecho en el pasado.

Hermione creyó que ser marcada dolería, pero no fue así. Cuando Acheron colocó su gran mano sobre el antebrazo de Hermione, él aprovechó para curar cualquier herida interna que ella tuviese y quitarle la debilidad que sentía.

La antigua cazadora oscura estaba atónita al ver que él había recordado cuanto había deseado hacer desaparecer esa frase que la había marcado permanentemente. Ahora en vez de la antigua herida que rezaba la frase que indicaba su estatus de sangre, con respecto a los magos, había un bonito sol amarillo atravesado con tres rayos plateados. Ver los rayos la hizo recordar a Harry y eso entibio un poco más su corazón.

- creo que ahora sí debería ponerte en la nomina de escuderos. Debo nombrarte escudero oficial, ¿uhhm?

- un trabajo no me vendría mal jefe, sobre todo ahora que fui expulsado del santuario. Puedo presentar un curricular si lo deseas…

Ambos hombres sonrieron.

- hablaré con Savitar. Podrás volver al santuario en la mañana. No te preocupes, seguramente Nicolette estará moviendo cielo y tierra para tener a todos sus cachorros juntos…

Acheron no se equivocaba a cerca de la Osa Katagaria. En ese instante ella estaba frente al omegrion solicitando que se anulase el destierro de Draco y que se lo incluyese oficialmente como un Peltier bajo las normas del santuario.

Ash nunca había querido tener un escudero, pero Draco había sido lo más parecido que había tenido durante diecisiete años. Ahora que él era inmortal, que sabia sus más profundos secretos y que tenía su propia demonio, nombrarlo escudero sería algo lógico.

Manteniéndolos cerca, él podría controlar que la lengua del mago no se desatase.

- vayan a casa chicos... – Ash se giró hacia la demonio de Draco.- Xamira, cariño, ¿podrías llevarlos al pantano?

La demonio asintió y tomó las manos de su Akri y de Akra Hermione. Ella los llevaría a casa y con suerte habría algo de comida allí.

Draco estaba eufórico. De alguna forma el embrollo se había resuelto sin mayores inconvenientes. Es cierto, él había perdido su magia y su varita seria solo un palo de madera más en sus manos. Pero ahora él tenía a Hermione y Xamira, no necesitaba más.

La eternidad se abría ante ellos. Ella y Draco podrían estar juntos para siempre y a salvo de los dioses. Antes había sido aterrador pensar en la vida eterna, ahora le parecía una perspectiva maravillosa…

- akri… Simi tiene una pregunta.

- dime Simi.

- ¿ahora Akri-Draco vivirán con nosotros?, ¿Simi deberá compartir su cuarto con Xami?

- no Simi. Él tiene su hogar. Nunca tendrás que compartir tus cosas, pequeña.

Ash suspiró antes de irse del Olimpo rumbo a Katoteros, donde estaba su residencia. No sabía que le deparaba a su propio destino, pero ese día algo maravilloso había sucedido. Por primera vez en su vida su madre le había dado un abrazo real. Si bien no era su cuerpo el que usaba, se había sentido genuino.

No sabía que vendría en el futuro. No tenía idea de lo que pasaría luego, pero ese día dos almas que debían estar unidas desde siempre, se habían encontrado finalmente.

A partir de ese día Draco, el chico hosco que había sacado de una mansión en ruinas, había encontrado su alma gemela y se habían unido. Deseaba que su vida fuese delirantemente feliz de ahora en más.

Hermione, la sanguinaria mujer que había estado tan enojada con el mundo que no le había temido a nada, ni siquiera a él, había renacido nuevamente. Esta vez no había sido de la sed de venganza. Esta vez ella había renacido del poder del amor y eso, para él, no tenia precio.

Fin.

-o-

N.a: ¡fin de la historia! Espero que les haya gustado. Solo nos queda el epilogo y daremos por finalizada este fic. Debo admitir que el epilogo original estaba escrito desde antes de escribir la historia, pero las perras destinos decidieron que el disco duro de la computadora se dañara y se perdiera irremediablemente. Así que igual que Ash, que no puede ver su futuro, yo tampoco sé que deparara el destino a nuestra parejita, porque aun no lo he vuelto a escribir. Espero que me acompañen en el epilogo para que lo descubramos juntos. ¡Hasta la próxima!