Asui

Tsuyu había salido de los dormitorios, la cena ya había acabado y la mayoría se dedicaba a divertirse con el resto de la clase, los más solitarios habían puesto ya el pestillo a sus puertas para tener mayor privacidad, sin embargo, Tsuyu salió para poder despejar su mente; algo que en los últimos días había necesitado. Los viernes las clases terminaban temprano, por lo que ella vestía con su ropa normal, llevaba pantalones negros con unas zapatillas de lona verdes, al igual que su jersey con capucha, la que usaba para cubrir su cabeza.

—¿Qué haces por aquí, pequeña Tsu? —Le preguntó la profesora Midnight cuando la vio pasar, cosa que hizo sobresaltar a la heroína rana.

—Profesora, Midnight… sólo quería dar un paseo —Respondió, algo cabizbaja.

Midnight se acercó a la chica haciendo sonar sus pisadas gracias a sus altos zapatos de tacón, los que eran parte de su atuendo casual de falda lisa y una sencilla, aunque apretada, blusa de color blanco. Le sacaba mucha diferencia de estatura aún sin sus zapatos, por lo que se agachó un poco para hablar con su estudiante desde la misma altura.

—¿Hay algo que te esté molestando, Tsu?, ¿tiene que ver con el trabajo de héroe? —Preguntó su maestra con una voz seria pero dulce.

Tsuyu lo pensó y aunque sentía que el trabajo con Ryukyu era extenuante, en realidad eso no tenía que ver con su malestar.

—No, Ryukyu es una heroína maravillosa, es otra cosa… —Respondió Asui, comenzando a debatirse entre decirle o no a su profesora lo que sucedía. Miró a la maestra a través de sus anteojos y quiso decir algo más, aunque no pudo y el silencio se volvió incómodo, hasta que Midnight interrumpió el silencio.

—No estás obligada a contarme… —Dijo ella, apoyando una tranquilizadora mano sobre el hombro de su alumna —pero si necesitas ayuda, no tienes por qué afrontarlo sola, puedes confiar en mí o el profesor Aizawa, y en cualquiera de los profesores de la UA de hecho.

—Gracias, profesora Midnight —Dijo Asui. No había pensado en sus maestros como personas tan cercanas, por lo que agradeció con énfasis en sus palabras; Midnight sería en quien confiara si necesitaba ayuda de un profesor.

—Una heroína ayuda a otra —Agregó su maestra, reincorporándose con una sonrisa —… no olvides estar antes de las 22:00 horas en los dormitorios, ¿bien?.

Tsuyu asintió y ambas tomaron caminos diferentes, aún quedaba un par de horas para las 22:00, tenía tiempo. Al dirigirse a los campos de entrenamiento pensó en las palabras de Midnight, sin los chicos cerca Midnight era muy agradable.

Antes de llegar al campo Gama ya podía oír el movimiento, era bastante ruido aunque había un único estudiante a esa hora. No era parte de su plan encontrarlo en su caminata… pero sería un buen momento para hablar.

—¡Bakugo! —Exclamó Tsuyu, alzando su voz para que su compañero le prestase atención. Bakugo le estaba dando la espalda y rápidamente volteó su cabeza, llevaba su traje de entrenamiento y, bajo las luces del campo Gama, se notaban sus heridas y moratones causados por las clases especiales para sacar su licencia provisional.

—¡¿Qué quieres, renacuajo?! —Inquirió él, con grosera altanería.

—Tengo que hablar contigo —Respondió Tsuyu, entrecerrando los ojos y con una voz calmada; sabía que, al no prestarle importancia a las palabras de Bakugo más se le podía sacar de quicio, siendo esa la mejor manera de lidiar con alguien con su carácter.

—El idiota de Deku te mandó, ¿no?, o tal vez el cuatro ojos de…

—Yo vine por mi propia cuenta, Bakugo —Interrumpió ella alzando su voz, quitándose la capucha que la protegía hasta ese momento, intentando no abrazarse con sus propias manos mientras hablaba con Katsuki. —Es algo serio.

Tsuyu notó como Bakugo tenía súdor en sus manos, el que sacudió antes de pararse frente a ella para hablar. A esa hora el campo era iluminado únicamente por luces artificiales y al acercarse él compartieron espacio bajo el mismo foco de luz, parecido a los que iluminaban estadios deportivos.

—¿Qué quieres?... —Preguntó.

—Es sobre la vez que Midoriya, Kirishima, Lida y Yaoyorozu fueron en tu rescate…

—¡Ellos no me salvaron, yo los usé para huir! —Gritó él, mientras que involuntarios chasquidos explosivos se generaban en las palmas de sus manos.

Tsuyu le ignoró, pero sus siguientes palabras las había estado pensando desde que el incidente había ocurrido. intentó ocultar sus sentimientos y sólo algunas chicas como Uraraka sabían al respecto, la proximidad de la revelación hizo que sus piernas temblaran y la garganta se le formara en un nudo.

—Yo me opuse a esa decisión… —Comenzó a decir, tratando de evitar emocionarse por recordar sus propias palabras —dije que, si rompían las reglas ellos se comportaría igual que los villanos.

Bakugo guardó silencio mientras le contaban sobre lo sucedido tras su secuestro, al haber acabado con su relato a Tsuyu se le escaparon un par de lágrimas, aún creía en que lo que había hecho estuvo bien, pero jamás querría volver a perder a uno de sus compañeros, por mucho que ese fuese Katsuki. A Asui no le importaba si su compañero la odiaba, lo que era importante es que ya no tenía ese secreto que le molestaba desde entonces, por lo que tras su relato se limpió con la manga de su jersey y se preparó para enfrentar a la mirada de Bakugo, el que, para su sorpresa parecía mucho más tranquilo de lo que esperaba…

—¡Já!, ¿y desde cuándo que querías decirme eso?... —Preguntó con una sonrisa algo chueca, no dándole tiempo suficiente para responder —sólo hiciste lo que se supone que deberías hecho, es una estupidez perder tu tiempo así.

Era un premio adicional que Bakugo comprendiese lo que había hecho, lo que le alivió más de lo que pensaba a la heroína rana. Ya había comenzado su práctica de héroe y él tenía razón, no debía preocuparse por algo así, debía pensar en otras cosas como ser una mejor heroína, más fuerte y veloz… por lo que, recordando el ejercicio de la mañana, le propuso a Bakugo otro ejercicio.