NA: Muchas personas han visitado esta historia, eso me sorprende de buena manera, posiblemente sea por el mundo y los personajes pero lo importante es que se les agradece. Escribo cuando llega la inspiración y esta historia se mantiene en mi mente, lo que es una buena noticia para mi :3. En fin, espero recibir reviews ya que por el momento han sido sólo visitas y me gustaría saber que opinan las personas de esta historia, así que si leen esto en serio les agradecería puedan escribir una review para retroalimentar este fic con sus comentarios. Saludos y gracias por todo :3

Midoriya

La última vez que alguien aparte de él había entrado en su habitación, fue cuando los estudiantes habían comenzado su internado en la UA, nunca esperó que ella fuese la primera en repetir. Uraraka llevaba zapatillas deportivas blancas, pantalones de jeans y un jersery de color rosa; Midoriya se había fijado en su ropa para evitar encontrarse con su rostro, era incapaz de alzar su mirada, por lo que no supo de la expresión de preocupación de su compañera.

—Se llama Eri —Comenzó a decir él, distrayéndose con las zapatillas de Uraraka, tenían las punteras algo gastadas y para evitar emocionarse de más frente a ella, centró su atención en ellas —… no pude ayudarla.

Midoriya había acomodado una silla frente a la cama, allí se encontraba Uraraka sentada, frente a frente ninguno hizo más que mover sus bocas para hablar del caso de Eri. Ochako le había contado de Ryukyu y cómo ella participaría de la redada al cuartel yakuza, razón por la que Deku estuvo dispuesto a revelar más información de la niña.

—… por favor no te vayas —Dijo Izuku, citando las palabras de Eri —eso fue lo que ella dijo antes de que la tuviésemos que abandonar.

—Deku —La voz de la chica denotaba dulzura y comprensión, apoyando sus palabras con un gesto de inclinar la cabeza, Midoriya la vio a los ojos —estamos…. Estoy contigo.

En aquél momento vio a su compañera como un ángel, tuvo ganas de llorar pero lo evitó con mucho esfuerzo. Recordó los pequeños brazos de la niña cubiertos por vendas, ¿qué le habría hecho ese maldito?, pensó. En la habitación múltiples imágenes de All Might le miraban, figuras, posters y todo tipo de mercancía con su rostro, cuando se sentía mal la fuerza del anterior héroe número uno solía darle ánimos, su mera presencia en un juguete solía motivarle a seguir, pero ahora… muchas personas estaban en peligro, All Might ya no está y él no se sentía lo suficientemente fuerte.

—Gracias —Respondió a Uraraka, de forma genuina. Sentía que en esta situación real, no sólo necesitaría la motivación para mejorar que le daba su maestro, sino que el apoyo de personas como sus amigos, sobre todo ella que le había buscado… y aunque no estaba en un peligro terrenal, igualmente le había rescatado de quedarse más tiempo a solas con sus pensamientos.