Uraraka

Era el día previo al asalto al cuartel yakuza y las estudiantes de las que Ryukyo estaba a cargo fueron llamadas a una reunión previa.

—Oh… así que aquí será —Nejire Hado se había acercado a un mapa desplegado en la pared y lo vio con curiosidad; Asui y Uraraka le imitaron. El diagrama mostraba una parte del distrito en que se iba a llevar la operación, se podían observar los contornos de los edificios y, con colores diferentes, una enorme cantidad de túneles subterráneos con un camino en rojo que los recorría.

—Sí que es algo grande —Comentó Uraraka, refiriéndose al tamaño del operativo y las agencias de héroes involucradas.

Nejire se paró de puntillas entre ambas chicas de primero y les miró alternativamente. —¿Cómo se sienten?, ustedes ya han tenido que vivir situaciones de peligro real, oh, me pregunto cómo habrá sido… yo no tuve trabajo de héroe hasta mis pasantías…

Uraraka recordó a Deku y las palabras de Eri, había pensado tanto en ella los últimos días que sentía que podía oír su voz y ver su rostro como si fuesen sus recuerdos, recuerdos de una niña a la que nunca conoció. Deseaba que estuviese bien y se había esforzado al máximo los últimos días para este rescate; eso la mantenía algo más retraída de lo habitual, sin embargo, con Froppy, Nejire-chan y Ryukyo se sentía más tranquila y alegre, ya que todas sabían por la preocupación que estaba pasando y a su vez la compartían.

—Hemos estado entrenando mucho —Dijo Tsuyu, con una voz que reflejaba determinación.

—De seguro los entrenamientos con Bakugo darán frutos —Dijo Uraraka, entrecerrando los ojos a modo de complicidad.

—¿Te enteraste?, eran secretos… —Tsuyu se mostró sorprendida. El profesor Aizawa los había visto la primera vez y tras un castigo, les había permitido continuar, siempre y cuando fuese con su supervisión.

—¿Bakugo?, es el chico explosivo, ¿no? —Preguntó Nejire, a ella misma y a sus compañeras al mismo tiempo, mientras apoyaba un índice en su mentón de manera pensativa y sus talones se separaban un poco del suelo —una vez le pedí que me contara cómo funcionaba su don, no me respondió… es un poco arisco.

—¡¿Un poco?! —Exclamó Uraraka con sorpresa, aleteando con los brazos para dar énfasis a lo equivocadas que estaban las palabras de Hado.

Iban a continuar cuando la puerta de la oficina se abrió repentinamente. Ryukyo apareció del umbral con una pila de papeles en sus manos, llevaba su traje de heroína al igual que las chicas, se veía tan preparada que si les hubiese dicho que el asalto al cuartel del Shie Hassaikai sería dentro de los próximos cinco minutos, todas le habrían creído. Le entregó a cada una un grupo de hojas engrapadas.

—Nejire-chan, Froppy, Uravity —Comenzó diciendo la heroína dragón mientras les pasaba las hojas —cada una de ustedes tendrá su propio informe con el plan detallado, pero antes de comenzar, quiero que vean la última página… donde se encuentra el apéndice.

Uraraka dio vuelta el compendio de hojas y encontró lo que Ryukyo esperaba que observasen, era una fotografía de Kai Chisaki, perteneciente a un registro policiaco, y un dibujo de Eri…

"Es muy pequeña" —Pensó Uraraka al ver el retrato hablado de la niña, para sus adentros esperó que la imagen no hubiese sido hecha con los testimonios de Deku y Mirio Togata; más que nunca se sintió decidida a rescatar a la niña.

La heroína profesional repasó el plan sin revisar el informe, ya lo había memorizado. El plan incluía el mismo mapa que estaba colgado de la pared, con datos adicionales, además de toda la información que se tenía de los yakuza y su comportamiento, incluyendo fotos de lugares visitados por estos, personas relacionadas a ellos y compañeros de otras agencias asociadas en la misión. Al haber acabado la lectura y repaso del plan la heroína tomó los informes y los puso todos en una trituradora de papeles, ubicada sobre el escritorio que había en su oficina. Tras deshacerse de la información, apoyó sus manos en jarras, resaltando la forma de su qipao.

—Nuestra misión es dar apoyo en la captura de Chisaki y sus secuaces, como heroínas nuestro deber es rescatar a la niña y a todo quien nos necesite durante el transcurso de este plan, ¿entendido?...

—¡Sí, Ryukyo! —Respondieron todas, motivadas.

"No me dejes, por favor" —Una vez más lo había recordado. Cada minuto que pasaba ya no era un minuto más de la pequeña Eri bajo los Abusos de Chisaki, sino que uno menos para la hora de su rescate. Ahora la niña tenía un rostro, y eso la motivaba a hacer lo que fuese por salvarla; de eso se trataba ser una heroína, pensó.