Las brillantes y coloridas luces del bar lo cegaban. Llevaban bastante tiempo en aquella mesa tomando y divirtiéndose. Uno pensaría que alguien como él estaría seguido de fiesta, pero la realidad es que ser un Santo de Atena, incluso ahora que se había resuelto todo, no era sencillo; y su estilo de vida siempre ha sido un poco más reservado. Tomó un trago más de aquella bebida negruzca que se había vuelto su fiel acompañante durante la velada. Se reía al ver que, afortunadamente, sus acompañantes no se encontraban sobrios tampoco. Aioria se balanceaba mientras bailaba, si es que los flácidos y poco agraciados movimientos que realizaba se podría llamar un "baile". Mu, habiendo decidido acompañarlos de último momento, se encontraba platicando con un grupo en la mesa de al lado, ante la inquisitiva mirada de un rubio enojado. Shaka comúnmente es bastante templado, sin embargo las acciones del lemuriano lo estaban comenzando a sacar de quicio. "¿Por qué si Mu no está haciendo nada malo, me siento así?" se preguntaba a sí mismo el caballero de Virgo mientras sorbía de mala gana un trago de su margarita. Milo estaba tan concentrado y divertido con aquella escena de celos entre ambos caballeros que no notó cuando Aioria se manifestó a su lado.
-"¿Estoy muy ebrio o el señorito 'propio y serio' está a dos pasos de asesinar a los de nuestra mesa vecina?" el león se comenzó a reír exageradamente, mostrando aún más claramente que no estaba sobrio. Milo sonrió.
-"Pues es claro que Shaka quiere a Mu desde no sé cuánto tiempo, suele ser demasiado serio para admitirlo. Aunque si tenías dudas déjame decirte que sí, estás ebrio." Aioria le dio un golpe juguetón en el brazo por su comentario.
-"¿Bueno que tú tampoco estás al cien, oye y dónde está la hielera?" El caballero de Leo se dio cuenta de su error en cuanto vio la expresión de Milo ensombrecer.
-"No sé, y no importa. La estamos pasando bien, ¿no? Aparte ya sabes que nunca quiere venir a estas cosas." A Aioria no le está gustando hacia dónde se estaba dirigiendo la conversación. A decir verdad le molestaba mucho la actitud distante de Camus, pareciera que desde que reinó la paz entre los dioses el caballero de Acuario se ha mantenido distante. Pareciera que, después de todos los conflictos en Asgard, Camus no ha terminado de perdonarse. Es comprensible, todos los caballeros tienen arrepentimientos y han pasado por grandes sufrimientos. A él mismo aún le cuesta hablar con Shura después de lo que hizo a su hermano.¿Pero no es esa justamente la razón por la que deberían permanecer unidos y perdonarse? Aparte, Aioria sabe lo mucho que a Milo le dolió lo ocurrido con Surt, y ¡es que cómo no! Camus no solamente eligió saldar su deuda y tenderle una trampa a Milo, decidió revelarse únicamente cuando Surt lastimó a Shura, ignorando en ese entonces el dolor del escorpión. Y claro, Milo es demasiado orgulloso para admitirlo, pero aún le duele recordar ese momento, probablemente más que cualquier otra cosa.
Ya te acostumbraste
A que esa persona nunca ponga de su parte
Para comprenderte y mucho menos para darte
-"Oye, ¡qué te pasa! ¿el gato te comió la lengua?" Milo, entre risas, lo sacó de sus pensamientos.
- "¡Cállate, mejor vamos a bailar!" Y acto seguido ambos caballeros terminaron sus vasos de un solo golpe y se dirigieron hacia el centro de aquel bar donde la gente bailaba y se fundía entre desconocidos para volverse parte del ambiente nocturno.
Ambos se encontraban en su propio mundo, moviendo los brazos con energía al compás de la música, mientras a lo lejos entraban al recinto tres figuras conocidas. Preguntaron por la mesa de los caballeros dorados y, al percatarse que el único que estaba sentado era Shaka quien ya había pedido otro vaso y seguía con cara de pocos amigos, los recién llegados comenzaron a buscar con la mirada a los demás. Al encontrarlos, una sonrisa socarrona se pintó en los labios de dos de ellos a la vez que el tercero se sentaba a charlar con el caballero de Virgo.
-"Shaka, me sorprende verte aquí, no siempre te gusta ir a nuestras salidas" comentó Saga mientras el rubio solo le lanzaba una mirada desafiante.
-"Oye, tranquilo. No lo decía para molestarte, me alegra que hayas venido. ¿Pero por qué estás tan molesto? Traes una cara de los mil demonios." Saga trataba de decifrar qué demonios pasaba por la cabeza del rubio, hasta que volteó hacia donde estaba mirando Shaka y descubrió la razón de su enojo. Una gran sonrisa se pintó en sus labios, siempre supo que Virgo y Aries tenían una conexión especial, pero le daba mucha risa ver que Shaka estaba a nada de hacer un infantil puchero, su instinto de preservación debió estar extremadamente bajo porque decidió molestar aún más al caballero dorado.
-"Ah vaya, ahora entiendo todo. ¿Por qué no vas con él? Si tanto te enoja verlo tan amigable, resuélvelo".
-"No necesito resolver nada" A pesar de sus palabras, Shaka se puso de pie, irónicamente con algo de trabajo. Probablemente no había notado que se le estaba subiendo el alcohol hasta que se paró de la mesa, más considerando que casi nunca suele tomar. Saga rió mientras pedía al mesero una botella extra, preguntándose dónde estarán su hermano y Shura.
-"Qué bueno que viniste, Shura. Me extraña verte tan relajado últimamente, ¿por qué será?. Sueles tener cara de culo comúnmente" Kanon sabía perfectamente por qué Shura estaba tan de buen humor, y eso tenía que ver con la reconciliación entre él y cierto león que se encontraba sudando y bailando al centro de la pista. Pero quería molestar al español un poco.
-"Cállate, no te hagas el inocente que al menos yo sí decidí hacer algo y no quedarme callado como un cobarde." Shura miraba a Kanon severamente, tal vez fue demasiado duro, pero lo que dijo era verdad. Sabía que a Kanon le atraía y le encantaba cierto escorpión de cabellos rizados. Y aunque sabía que Milo se encontraba con Camus y quería mucho a su amigo, parte de él pensaba que lo mejor para ambos era perdonarse y dejarse ir. Podrían cerrar este círculo vicioso, Camus podría perdonarse y salir adelante. Y Milo dejaría de guardarle rencor, y de dejarle pasar tantas cosas.
"Lo mío es distinto, sabes que Camus está con él. Aparte no me quiero entrometer." Al ver como Kanon bajó la mirada, Shura decide no tocar más el asunto. De igual forma ambos llegaron a donde querían, y ahora tenían de frente a aquellos que deseaban. El pelo de Milo bailaba al viento y desprendía un exquisito aroma frutal tan característico de él que era intoxicante. Sus movimientos eran sueltos, no eran delicados en absoluto, pero tenían una ligereza extremadamente atrayente que se unía al sudor que desprendía y se mezclaba con su playera negra. Kanon tragó saliva y se acercó hasta estar frente a los dos, Shura detrás de él con los ojos clavados en Aioria.
-"Veo que se están divirtiendo sin nosotros, ¿tan tarde llegamos?" Kanon tuvo que gritar un poco ante la música ensordecedora. Milo lo volteó a ver y le dirigió una sonrisa magnética. Ahora que los veía de cerca, podía notar que el león y el escorpión tenían una mirada algo perdida, estaban ebrios.
-"¡Sí vinieron! ¿Ves Aioria? Te dije que nos alcanzarían, león tonto." Milo, entusiasmado, miró con complicidad a Shura al saber desde hace tiempo las intenciones que tenía con su amigo. Es cierto, ambos caballeros pasaron por mucho para perdonarse y volverse amigos, pero le alegraba ver a Aioria feliz. Y el caballero de Leo sonreía cada vez que veía a Capricornio.
-"No nos lo perderíamos por nada" Comentaba Shura acercándose a Aioria, quien se sonrojó levemente para después sacudir su cabeza con parsimonia.
"Bueno, yo los veo muy sobrios a los dos." Dijo Aioria apuntando a Shura y Kanon. "¡Mejor vamos a la mesa!"
Los cuatro llegaron y encontraron a Saga pidiendo otra botella de whisky, invitándolos a sentarse y pidiendo que les sirvan tragos a su gemelo y al español. La noche dio paso a la madrugada, y para cuando ya eran las dos todos estaban alcoholizados hasta cierto punto. Shaka por fin se animó a hablar con Mu, y por cómo iba la cosa todo iba viento en popa para ellos si el agarre que tenía el lemuriano en la cintura del rubio probaba algo. Saga charlaba animadamente con Shura mientras Aioria comenzó a cantar una canción a todo pulmón, a pesar de que el bar no tenía karaoke. Milo reía mientras Kanon tomaba un caballito de tequila para después servirse del whisky que tenía su hermano. Mezclar comúnmente no es recomendado al tomar, pero Géminis no lo pensó en ese momento. Sintió cómo las cosas estaban o demasiado cerca o muy lejos, y casi tira su vaso al acercarse para tomarlo, las luces lo desconcertaban y los colores se mezclaban con el humo que emanaba de todo el bar. Pero lo más hermoso en ese momento era su compañero de al lado que se encontraba carcajeándose con el numerito de Aioria, que le cantaba a Shura mientras el español se sonrojaba un poco. A Kanon de repente le ganó la curiosidad y no pudo evitar preguntar.
"Oye Bicho, ¿y Camus? Lo invitamos desde hace varias semanas a esta salida. ¡Hasta la Barbie y el moradito están aquí!" Kanon, al igual que Aioria unas horas atrás, se arrepintió de su pregunta al notar la reacción de Milo.
"No lo sé, ¿y por qué me preguntan a mí y no a los demás? ¡Dejen de preguntarme! ¡No lo sé y no me importa!" Milo estaba exasperado, sabía que le preguntaban porque se supone que era el más cercano a Camus, pero al francés nunca le gustaron los eventos. Y sería una exageración pensar que Acuario asistiría solamente por Milo o los demás caballeros. El caballero de Escorpión sabía que Camus había estado alejándose. Veía las miradas de preocupación de Aioria y Mu. Pero nunca les había dicho nada al respecto, a decir verdad esa distancia no la había hablado ni siquiera con el mismo Camus. Seguía molesto porque sabía que el francés se arrepintió de todas sus decisiones. Y entendía que necesitaba tiempo para digerir todo lo sucedido y perdonarse a sí mismo. ¡Pero carajo! ya todos estaban perdonándose, o al menos, enfrentando las cosas y hablando de todo el pasado. Camus simplemente se alejó, y aunque intentaba comprender, la distancia le dolía y lo empezaba a cansar.
Camus siempre hacía eso, era su forma de ser. Pero Milo ya se estaba cansando de ser siempre el que daba su brazo a torcer, siempre el primero en buscarlo, en perdonarlo y en recuperar la relación. Ni siquiera es que le molestara lo que sucedió con Surt, si bien no hubo nada romántico entre ambos (o al menos eso era lo que decía Camus), le molestó saber que se dieron la mano y que él no fue prioridad para Camus. ¡Hasta su amigo Shura le importó más! Y quería afrontarlo, superar esa traición y seguir con el hombre que amaba, pero Camus lo estaba haciendo cada vez más difícil. Ahora cada interacción era incómoda, un juego de estira y afloja en el que Camus le pedía más tiempo, le decía que no quería dejarlo y que lo quería, y luego pasaban semanas antes de que diera de nuevo señales de vida. A decir verdad, ama a Camus, pero ya se estaba cansando.
Lo que necesitas, tú siempre solita
Y él por ahí feliz con sus amantes
Por eso te pido que te quedes conmigo
Milo seguía absorto en sus pensamientos mientras Kanon, lamentándose haber siquiera mencionado a la hielera, tomó otro caballo de tequila. Ya había perdido la cuenta de cuántos iban pero no le importó. Aioria seguía cantando y estaba tan convencido de que estaba saliéndole bien que ya tenía todo un show en el bar. La gente alrededor se reía, se le unía o miraba al león con extrañeza. Kanon al escuchar la música todo le hizo sentido.
Yo te amo tanto y Dios está de testigo
Si te trato bien tan solo siendo tu amigo
Imagínate si yo estuviera contigo
Y es que la verdad era que Kanon tenía un cariño especial por el escorpión desde hace tiempo. Su nobleza y seriedad lo atraparon desde el principio. No solo fue el primer caballero en perdonarlo tras lo sucedido con Poseidón y el atentado contra el santuario, sino que fue el primero en depositar tal confianza que dejó a Saori a solas con él. Puede que eso de lejos no parezca la gran cosa; pero un caballero de Atena, que nace, vive y muere por su diosa y cuya máxima labor es la seguridad de Atena, el haberla dejado con él significa una de las mayores muestras de confianza que alguien jamás le haya mostrado en su vida. Es cierto, el regreso a las doce casas fue difícil, su hermano lo trató bien desde un principio, incluso mostrándose honesto y molestándose mutuamente al vivir ahora los dos en Gé demás caballeros dorados al principio lo trataban con cierto desdén y apatía, pero era comprensible dadas las circunstancias. Es curioso que tanto Aioria como Shaka fueron de los primeros en aceptarlo junto con el escorpión. Aioria un día se sinceró con Kanon, comentándole que él también comprendía lo que es ser visto como un "traidor" cuando ocurrió el malentendido con su hermano, esa tarde mientras caminaban por el rodorio Kanon comprendió que Aioria no sentía lástima, sino empatía por él, y eso hacía toda la diferencia. Shaka siempre ha tenido una perspectiva muy única de las cosas, y a pesar de su duro semblante y su apariencia, es una persona capaz de perdonar casi cualquier cosa, y también tiene la gran capacidad de dejar ir el pasado.
Una sonrisa se dibujó en su rostro al recordar que éste es su presente, ahora no debe pelear, darse a respetar, ni está en modo supervivencia. No solamente sobrevive día a día; ahora, por primera vez en muchos años, Kanon intenta vivir, realmente vivir. Aioria seguía dando todo un espectáculo, y de un momento a otro, sin razón aparente, Kanon se paró y se unió en una especie de dueto extraño.
Por eso déjalo
Olvida ya a ese tonto y vámono'
De ahora en adelante ignóralo
No pierdas más el tiempo, nene
Que algo mejor te espera
Milo, al notar esto, comenzó a reír con ganas y casi se cae de su asiento, Saga alcanzó a agarrarlo del hombro cosa que provocó que Kanon le lanzara una advertencia a través de una mirada punzante, Saga solamente se rió y siguió con su trago. ¿Cómo demonios tiene tanto aguante? Eso no importaba, envalentonado y en parte molesto por las burlas de su hermano, el gemelo se acercó, fingió que tomaba un micrófono falso en su puño y cantó mirando a Milo directamente a los ojos.
Déjalo
Que ya llegó el momento de los dos
De ahora en adelante ignóralo
No pierdas más el tiempo, nene
Que algo mejor te espera
Entiende que yo soy diferente
No creas lo que dice la gente
Milo al principio se reía, pero al notar la seriedad del gemelo no pudo evitar sonrojarse un poco, más ante tremenda mirada tan penetrante. ¿Estará hablando en serio o solo está ebrio? ¿Será acaso una indirecta? El caballero de Escorpio podía ser muchas cosas, pero nunca fue tonto, y su instinto le decía que Kanon iba en serio. Él fue el primero en confiar en aquel caballero que, detrás del exterior "decidido" y rudo, parecía más bien un niño, un joven perdido que no sabía hacia dónde ir y cuya moralidad ahora estaba en entredicho. Milo desde siempre tuvo la corazonada de que Kanon era una buena persona que tomó malas decisiones tras sentirse humillado y maltratado. Lo mismo piensa de Camus, con la diferencia de que Kanon, aún con todos sus demonios internos, sigue tratando de resanar la relación y está dando pasos hacia ellos. Incluso lo vio el otro día hablar con Aioria mientras bajaban hacia el rodorio, no le sorprende que Géminis haya hecho amigos, después de todo, si algo tiene el Kanon de ahora es que es brutalmente honesto, y eso siempre ha sido algo apreciado por los demás caballeros. Tampoco era mal parecido, tenía una chispa rebelde y juguetona que, si era honesto consigo mismo, le atraía bastante. Su forma de ser siempre lo sorprendía, y nunca se aburría de estar con él, cosa que lamentablemente no siempre pasa con los demás. Milo encontraba a Kanon misterioso, atractivo, divertido e incluso un poco peligroso, y eso solo lograba atraerle más. Hablando del rey de Roma, el susodicho se aproximó tentadoramente hacia Milo, mirándolo y tomándolo del mentón mientras seguía cantando. Milo tuvo que tragar saliva de los nervios.
No todos somos iguales
Quiero que me regales un rato
Que este hombre no te miente
Y atrévete
mister ven, conmigo escápate
Sabes que quiero tus besos, déjame
Recibir, para hacerte sentir
Que ya llegó nuestro momento
Si antes el tiempo era confuso, ahora estaba paralizado. Sus rostros se encontraban extremadamente cerca, y desde el ángulo donde estaba parado, Kanon podía ver cada detalle de las facciones del griego menor. Su cabello alborotado cayendo en bellos tonos morados y azules que pintan y enmarcan un rostro tonificado y unos ojos zafiro tan azules como el mismísimo océano que por tantos años había estado observando. Ahora no solía ser fan del mar, pero con tal de ver esos ojos Kanon se perdería hasta el mar más profundo. Las ligeras gotas de sudor recorrían desde la sien hasta su cuello, sus fuertes brazos posados al lado de su asiento. Podría estar imaginándolo pero Kanon juró escuchar un leve jadeo por parte del escorpión cuando se acercó más hacia él, casi encima del mismo.
Milo, por otra parte, sentía todo y nada a la vez. No sentía el peso de Kanon, ni su rodilla aproximándose al borde del sillón, pero todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo estaban enfocadas en la mano de Kanon tomándole la mejilla con delicadeza y ¿cariño?.
Todo corría a mil por hora, no sabía qué era más intoxicante, pero Kanon lo tenía igual o más perdido que todo lo que había tomado hasta ese momento. Sorprendentemente, la voz de Kanon, a diferencia de los ruidos extraños de Aioria, era profunda y melodiosa. Tenía un cierto tono ronco que lo estaba enloqueciendo, no recuerda la última vez (si es que hubo alguna para empezar) en que alguien le prestaba semejante atención. Sí, todos eran en general amables con él, pero nadie lo había tratado de manera tan íntima, ni siquiera Camus lo hacía sentirse así, a pesar de que tiene gran confianza en él.
-"Bueno, yo creo que ya nos vamos. Se está poniendo demasiado intenso aquí" Aioria los sacó a ambos bruscamente de su burbuja, provocando que ambos se sonrojaran.
-"¿No que estabas bailando con la cabra?, ¿por qué tanta prisa?" Arremetió Kanon.
-"Oye también estoy aquí así que cá de acuerdo con el gato, deberíamos regresar." Dicho esto, Shura acercó a Aioria hacia sí, pegándolo a su pecho. El caballero de Leo puso una expresión extraña pero no se movió ni rechazó el contacto. Saga fue quien ahora interrumpió.
-"Mejor vámonos ahorita, antes de que ninguno de nosotros pueda regresar de pie. Shaka desde hace rato ya andaba tambaleándose" Dicho esto todos voltearon a buscar al rubio, quien efectivamente se estaba prácticamente durmiendo parado mientras recargaba su codo en el hombro de Mu para soporte. Los demás no se habían dado cuenta pero también tenían cierta dificultad para moverse con agilidad. Mu sólo atinó a sonreírles con timidez asintiendo levemente.
-"Bueno, ya qué. Todos son unos aguafiestas así que me la deben para la próxima"
-"Para la próxima entonces lleguen antes y ya, Kanon." Aioria lo miraba como si supiera algo que Kanon no. Cosa que le molestó, pero luego hablaría con el león de eso, si es que se acordaba. Solo esperaba que no fuera nada que tuviera que ver con Milo. No obstante el hecho de que haya una promesa de "próxima vez" lo esperanzó y llenó de calidez el momento.
-"Entonces está decidido, nos vamos" y dicho esto Mu levantó a Shaka, quien estaba protestando al inicio pero se quedó dormido a medio camino. Aioria iba platicando con Milo y Shura mientras Saga los veía de lejos.
-"Te gusta, ¿no?" Kanon casi se tambalea de la sorpresa ante el comentario del caballero de Aries. Se esperaba esa clase de cuestionamientos de Shura o del mismo Aioria, pero no se lo imaginó de parte de Mu. De cualquier manera no tenía caso mentir, por lo que solo atinó a levantar los hombros y asentir.
-"¿Sabes? Milo se divierte mucho contigo, puedo ver lo mucho que te aprecia e incluso me atrevería a decir que le gustas, o al menos le llamas de cierta forma la atención." Aquello emocionó mucho al Géminis, pero se opacó tras las siguientes palabras de Mu.
"Pero es cierto que Milo sigue con Camus, y aunque no sea una situación ideal, sé que Milo nunca lo engañaría, menos aún considerando que todos sospechamos que ocurrió algo entre Camus y Surt." Estaba a punto de reprochar algo cuando el ariano volvió a detenerlo con un gesto de la mano, pidiéndole proseguir. "No te estoy diciendo que te rindas. Al contrario, creo que eres dentro de todo tu caos alguien bueno para Milo. Simplemente te digo que tomes precauciones y, si vas en serio con él, esperes los momentos adecuados para avanzar. Cada paso cuenta." Tras decir esto último, el lemuriano miró a Shaka, quien permanecía tranquilo y perdido en sueños, sonrió tiernamente y siguió avanzando.
Kanon se quedó pensando, es cierto que no quería volverse el tercero en discordia dentro de este extraño triángulo amoroso que se estaba formando. Pero tampoco perdería la oportunidad de acercarse al escorpión. No trataría de romper la relación de Milo con Camus, porque eso sería bajo y también le dolería a Milo. En el pasado, Kanon probablemente intentaría sabotear a ambos para quedarse con Escorpio, pero ahora era diferente. Tiene que demostrar que esa confianza que ahora tienen en él no es en vano.Sí, siente infinitos celos de la hielera, pero también le complació escuchar que le interesa a Milo. Y juzgando su reacción hace rato, Milo también sentía algo por él, aunque no supiera con claridad qué era. Por ahora, satisfecho pero deseoso de más, se quedaría con la última frase de Mu mientras alcanzaba al grupo.
Cada paso cuenta.
Fin del capítulo I.
