Disclaimer: No me pertenecen My Hero Academia ni Dragon Ball, sino a sus respectivos dueños, Kohei Horikoshi y Akira Toriyama.
Edit: Hice unas pequeñas correcciones en el capítulo, no afectan la trama, así que no se molesten en leerlas si no gustan.
Templo de Kamisama
El entrenamiento bajo Kamisama era una nueva experiencia para el pequeño Gokú. Estaba aprendiendo tantas cosas que no sabía y a la vez, estaba refinando técnicas que ya tenía en su reportorio. No había sido fácil, eso sí, el entrenamiento era duro, Mr. Popo había resultado ser un maestro bastante estricto, ni hablar tampoco de Kamisama, quién quería preparar al chico, quién debía estar listo para la llegada del nuevo Pikoro.
Un año ya había pasado, desde la derrota del Rey Pikoro. Gokú tenía actualmente 16 años, y si bien, ha obtenido resultados increíbles, gracias a su entrenamiento, aún le faltaba bastante por aprender bajo el tutelaje de Kamisama, después de todo aún quedaba dos años para el siguiente torneo de las artes marciales, dónde se enfrentaría al nuevo Pikoro. En un comienzo, se le había dificultado entrenar y luchar en el Templo de Kamisama; la gran altura del lugar hacía que el aire fuera demasiado ligero, por lo que debía aprender a no hacer movimientos innecesarios que le cansaran en vano. Ahora mismo se encontraba entrenado a lado de Mr. Popo, teniendo un pequeño combate contra él; dónde uno fácilmente podía ver que tanto había mejorado el chico, sus movimientos eran más precisos y certeros, su velocidad y reflejos, igualmente habían mejorado bastante, habiendo aprendido a despejar su mente, gracias al asistente de Kamisama.
—Muy bien, Gokú, en este año has logrado superarme, Mr. Popo esta muy sorprendidos —ambos combatientes se detuvieron, concluyendo así su entrenamiento.
—Gracias a ti y Kamisama —ligeramente agitado, agradeció a sus maestros, tomando asiento en el suelo —. Ya me he vuelto más fuerte que tú, pero aún me falta para poder superar a Kamisama —dijo, riendo mientras se rascaba la parte trasera de su cabeza.
—No desesperes, no cualquiera puede decirse capaz de superar o igualar a Kamisamas, el hecho que estés tan cerca dice mucho de tu talento.
El entrenamiento de Gokú, le había hecho desarrollar más su habilidad para controlar su ki, al punto de que no solamente era mucho más poderoso físicamente, sino que ahora podía sentir la energía de los demás de manera más precisa en el pasado, y sintiendo el poder de Kamisama, podía intuir sin duda alguna, que aún superaba al guardián de la tierra, pero al menos se sentía ya cada vez más cerca de él, esperando poder superarlo en el transcurso de este nuevo año, ya que estaba consciente que el nuevo Pikoro podría ser incluso más fuerte que Kamisama, ya que además de contar con mayor juventud que su otra mitad, tenía mayor potencial que su predecesor, por lo que podría resultar ser mucho más peligroso. Por otro lado, si bien Kamisama seguía siendo bastante poderoso, la edad había reducido su fuerza y quizás ya había alcanzado su límite, por lo que aún si entrenaba bastante en los siguientes tres años, no alcanzaría a hacer mucha diferencia.
Gokú era otra historia, el chico parecía no tener límite alguno, ya a su corta edad se había vuelto básicamente la persona más fuerte en la tierra, claro, si excluías al propio Kamisama y al nuevo Pikoro, cuyo poder era desconocido. Afortunadamente, la nueva mitad de Kamisama, parecía mantenerse al margen y tranquilo, sin causar ninguna conmoción o destrozo, probablemente queriendo concentrarse en su entrenamiento, para poder vengar su "padre".
—Gokú, concuerdo con Mr. Popo, en muy poco tiempo habrás superado mi fuerza —saliendo de su palacio, Kamisama acompañado de su bastón, apareció—, has logrado dominar las bases al controlar tu energía y tu cuerpo se ha adaptado a este ambiente, eres mucho más fuerte que antes.
—Lo sé, pero no me puedo quedar tranquilo, quiero volverme más fuerte —su deseo por fuerza era uno bastante puro, no deseaba poder para fines nefastos, simplemente deseaba mejorar y tener una emocionante batalla, no solamente contra Pikoro, sino contra sus amigos que seguramente en estos momentos siguen entrenando, por lo que no podía evitar emocionarse de tan solo pensar que tan fuerte se han vuelto todos.
—Paciencia, lo lograrás —con una sonrisa, le aseguro al chico mono —, ya has acabado con lo básico, ahora tu entrenamiento pasará al siguiente nivel, dentro del palacio tenemos una habitación especial, quizás aún eres lo suficientemente fuerte para aprovecharla al máximo, pero aún si solo puedes durar ahí unos meses, conseguirá grandes resultados
En definitiva, ni el propio Kamisama era capaz de pasar un año completo en dicha habitación, pero aún si fuera por corto tiempo, entrenar en un ambiente hostil como ese, con una gravedad aumentada, daría grandes resultados, incluso sin tomar en cuenta la dilatación de tiempo.
—¡¿En serio!? —se puso de pie de un salto, bastante emocionado, como si las energías que acababa de gastar se hubieran recuperado en un instante —. ¿Qué esperamos? ¡Vayamos de una vez!
—Tranquilo, aún hay tiempo, esa habitación es bastante especial, el tiempo pasa más rápido dentro de ella, así que puedes permitirte tomar unos días de descanso, un año allí, equivale a un día aquí afuera, aunque dudo que puedas permanecer el año completo—aconsejo, pero en cuanto vio que el chico estaba a punto de refutarlo —. Mejor dicho, como tu maestro, te ordeno que descanses unos días, es bueno entrenar, pero debes aprender a relajarte un poco, es bueno para tu cuerpo.
—Bueno… supongo que tienes razón, incluso el maestro Roshi dice eso —no entendía realmente como el tiempo era diferente ahí, pero ya quería entrenar, sin embargo, sintiendo cierto rugido en su estómago, decidió conceder —. Además, tengo hambre —dijo con una sonrisa, ansioso para hincarle el diente de nuevo a esos platillos tan deliciosos que le Mr. Popo preparaba.
Mr. Popo se fue con Gokú hacia el palacio, para llevarlo al comedor, mientras el guardián de la tierra, quién en realidad solo necesitaba agua para sobrevivir, decidió acercarse hacia la orilla del templo, para darle un vistazo a la tierra desde ahí. Su tarea como guardián de la tarea, le demandaba que se mantuviera informado que sucedía en la tierra, más que nada, actualmente igual lo hacía más frecuente debido a su otra mitad.
—Uh, esos delincuentes de nuevo haciendo de las suyas —había mucho crimen en el planeta tierra, Kamisama ya estaba acostumbrado, pero cierto trio era más problemático, no porque eran más maliciosos, sino por sus objetivos —. Quizás pueda servir como un descanso para Gokú.
La banda de Pilaf, Kamisama ya estaba consciente de ese trio. Las esferas del dragón era su creación, por lo que, siendo su responsabilidad, debes en cuando andaba al pendiente si alguien las estaba recolectando. No era omnisciente, por lo realmente no es que supiera justo en el momento que alguien se pusiera a recolectarlas activamente, pero tras vigilar debes en cuando la tierra, como debía, terminaba a veces por darse cuenta si alguien las buscaba. De hecho, fue así como en un principio se percato de la existencia de Gokú, y ganó interés en el chico mono, aunque claro, nunca pensó que llegaría el punto en que terminaría por conocer al chico, que por sus hazañas se lo había ganado al derrotar a su mitad corrupta. En cuanto a la banda de Pilaf, de la misma se enteró por esos años en que comenzó a observar a Son Gokú, y ahora mismo, termino enterarse de que andaban recolectando las esferas y estaban cerca de tenerlas todas. No era un mayor problema, incluso si su deseo se cumpliese, que el mundo pasara de ser dominado por un perro a un enano azul, no hacía mucha diferencia, además de que realmente no debía interferir activamente.
Pilaf parecía ser bastante caprichoso, pero no era necesariamente alguien tan ruin, el mundo podría sobrevivir su mandato… probablemente.
El día siguiente, en el Templo de Kamisama
Al día siguiente, no muy preocupado por la amenaza que suponían la banda de Pilaf, decidió a informarle a Gokú de su misión. De hecho, más que un trabajo, el dios lo veía para que Gokú pudiera relajarse un poco, lidiar con aquella banda de payasos, sería bastante fácil para el chico, sin olvidar de que serviría bien para que pudiera probar un poco sus nuevas habilidades.
—Esos tres parecen no ser peligrosos… pero ya sabemos que son los culpables de que Pikoro fuera liberado, así que, mejor hay que estar seguro, por lo que me harías un gran favor, si recuperas las esferas del dragón por mí —quién sabe, seguro terminaban pidiendo un deseo mucho más peligroso y tonto que dominación mundial —. Además, ya el mundo ha pasado mucho tiempo sin su luna, hay que aprovechar las esferas y restaurarla
—¡Esta bien! —no teniendo problema con ello, acepto —. Si usan las esferas, necesitaríamos esperar un año, así que supongo que es mejor hacerlo de una vez—comentó, realmente no muy preocupado si esos tres lograban su deseo o no.
Hace un año, justo tras la derrota de Pikoro, Kamisama había revivido a Shenlong, y habían usado las esferas para revivir al maestro Roshi, Chaoz y a las demás personas que perecieron a manos del villano. Las esferas del dragón nuevamente estaban listas para ser usadas, por lo que Kamisama pensaba aprovechar la ocasión, para no solamente darle un pequeño respiro a su pupilo, quién no se lo tomaría de otra manera, sino para de una vez restaurar el satélite de la tierra.
—Antes que te vayas —con su palma abierta, apunto al chico —¡HA! —un rayo salió disparado de la mano de Kamisama y golpeo al chico, dándole nuevas ropas, que, si bien eran iguales a las antiguas que traía, eran más nuevas y no estaban desgastadas ni sucias.
—¡Que curiosa técnica, se ven como si fueran nuevas! —dijo, admirando su gi naranja, el cual había sido restaurado, como si fuera nuevo —Muchas gracias, Kamisama
—Son nuevas, y de nada chico, disfrútalas mientras puedas —dijo con una sonrisa, sabiendo que luego le daría otro atuendo al chico durante su entrenamiento, sin olvidar ese asunto de remover su cola, lo cual haría antes de usar las esferas, sería peligroso devolver la Luna en ese estado.
—Iré con Bulma a pedirle el radar —el chico no era muy bueno para seguir direcciones, y si bien era bueno para sentir ki, no era tan bueno como Kamisama como para poder detectar a esos tres, al menos siendo tan débiles —¡Nube voladoraaaaaa! —se despidió de Kamisama con un ademan y salto sin dudarlo.
Cayo en picada a toda velocidad y una vez llego a la parte dónde se encontraba la torre de Karin, su fiel compañera le atrapo y salieron ambos volando hacia la Capital del Oeste. Gracias a su entrenamiento con Kamisama, había logrado aprender la técnica de vuelo al igual que Chaoz, pero su velocidad para nada se comparaba a la de su nube voladora, sin olvidar que hacerlo en tan grandes distancias, consumiría bastante ki, por lo que era mucho más conveniente y rápido usar su nube como siempre.
Capital del Oeste, Corporación Capsula
Con su fiel nube, no tardo tanto tiempo en llegar a la ciudad dónde residía su amiga, ya se sabía bien el camino, habiendo visitado el lugar una que otra vez, por lo que al menos ahora, no terminaría necesitando la ayuda de un policía o algo por el estilo.
La corporación capsula estuvo de repente a la vista, poco después de entrar a la ciudad, era uno de los edificios más grandes del lugar, y no en vano, la familia de Bulma era prácticamente la más importante y rica del lugar, aunque no es como si el pequeño Gokú estuviera bastante consciente de este hecho, para él, Bulma era simplemente su amiga.
—¡BUUUULMAAAAAAA! —anuncio su llegada, gritando el nombre de la chica, a la cual pudo sentir en las afueras de su casa, pues estaba tomando sol, vistiendo traje de baño, a lado de una de las muchas piscinas que había en su residencia.
—¿G-gokú? —sorprendida, se retiro sus lentes de sol y puso su espejo a un lado, viendo como desde el cielo bajaba el que era básicamente su mejor amigo —¡GOKÚ! —feliz de ver a su amigo, sonrió y se puso de pie para recibirlo
—Hola, Bulma —haciendo un signo de paz, el cual Krillin le enseñó, saludo a su amiga, tan despreocupado, como si no hubiera tenido un año sin verla.
—No esperaba verte antes del siguiente torneo, o al menos eso nos dijo el anciano de Roshi, me alegra verte de nuevo
Un año no era tanto tiempo, pero estaba claro que Gokú bajo los ojos de Bulma, no era el mismo de antes. Su estatura se había incrementado, ya estando a una más cercana de la propia Bulma, quién medía unos 1,64 metros aproximadamente; si la mente de la chica no le fallaba, y claro que no, era una genio, Gokú debía medir ahora alrededor de unos 1,54 metros, por lo que había pasado por un ligero estirón que seguramente pondría en envidia a Krillin, y quién sabe, parecía que el pequeño Gokú aún tenía mucho más por crecer, quién sabe que tan alto sería al llegar el torneo.
Su rostro seguía teniendo esa mirada inocente y algo infantil, pero igualmente ya podía notar, que poco a poco, su rostro se estaba tornando más maduro, el pequeño Gokú estaba volviéndose un adulto, haciendo Bulma no pudiere evitar pensar, que los años si que pasaban tan rápido, recordando que tan pequeño e ingenuo era cuando le conoció. Obviamente mucha de esa ingenuidad se mantenía, pero no había duda de que no era el mismo Gokú que conoció hace 5 años.
—Ya te estas convirtiendo en todo un hombre, Gokú, bastante apuesto —le dijo, en un tono ligeramente pícaro, bien sabiendo que su amigo no entendería su pequeño cumplido.
—¿Gracias? —confundido, agradeció —. Tú sigues siendo la misma de siempre, Bulma —dijo riendo, lo cual era bueno, en el caso de Bulma, no le gustaría que le dijera que cada día se ve más vieja.
Sin embargo, era cierto que la chica no había cambiado mucho, de 19 años a 20, poco puede cambiar una persona, al menos alguien que ya casi termino por madurar completamente, en lo que físicamente se refiere. Quizás había crecido un centímetro más, quién sabe, pero no había muchos cambios en la chica, más allá de su corte de cabello, el cual había dejado crecer un poco más, lo cual era típico, la hija de Brief era conocida por siempre variar su estilo, y no simplemente en lo que a su peinado se refiere.
—Como sea, ¿qué te trae aquí? —preguntó, conociendo bien a su amigo, sabía que no era el tipo de persona que tan solo visitaba porque te extrañaba —, ¿acaso ya terminaste tu entrenamiento con Kamisama?
—Ah no, sigo en eso, aún me falta mucho por entrenar —le informó, mostrando una sonrisa, obviamente emocionado en la idea de continuar entrenando —, pero Kamisama quería que me tomará un descanso, además al parecer este… ¿Piraf? O como se llame, esta juntando las esferas de nuevo, así que quiere que las recupere antes que las use —le explicó —. Ah, además quiere usarlas para restaurar la Luna o algo así…
—Ya veo, este es Pilaf —se puso a recordar aquel "bicho azul", y no pudo evitar irritarse un poco —. Aún recuerdo que nos encerró en su castillo, sin olvidar que, por su culpa, Pikoro revivió, al parecer nunca dejan de causar problemas —se irrito un poco, pero considerando que tan fuerte era ya Gokú, realmente no estaba preocupada, aunque… —… Espera… ¿la luna? ¿K-kamisama quiere restaurar la luna?
—Sí, dijo que era mejor que las cosas volvieran a su estado natural
—Ya veo…pero… ah, olvídalo, siendo el dios de la tierra, seguro tiene todo contemplado —el pequeño Saiyajin, obviamente no entendió a que su amiga se refería, pero no le dio mucha importancia —. Así que supongo que viniste por el radar… Hmm, sabes, he estado bastante aburrida aquí sola, así que hagamos esto, te prestó el radar, pero me dejas acompañarte, una pequeña aventura como en los viejos tiempos, ¿qué dices?
—Claro, no tengo ningún problema —no sería la primera vez que viajara con Bulma, de cierto modo, le alegraba, sin ella nunca hubiera conocido tanta cosas y personas tan fuertes —. ¿Qué hay de Yam-
—¡NI LO MENCIONES! —en un giro de 180 grados, su humor cambio repentinamente ante la posible mención de su "novio" —. Aquel patán dijo que iba a entrenar y… ahhh, olvídalo, no quiero hablar de ello, déjame cambiarme y traer el radar.
Gokú tan solo se limitó a asentir, si bien no entendiendo el porque estaba molesta con su amigo, si el hecho que quisiera cambiarse, ir volando en ese atuendo seguro le terminará dando frio, dependiendo a que parte de la tierra vuelen. Bulma fue a dentro de la casa junto a Gokú, a quién dejo esperando en una sala, dónde su madre decidió llevarle unos pequeños refrigerios
—Te has vuelto bastante apuesto, pequeño Gokú, me preguntó cuando le pedirás matrimonio a Bulma—dijo, riendo un poco mientras lo decía, entregándole una charola con sándwiches al chico, quién no dudo en metérselos a la boca cual bestia.
—¿Matrimonio? ¿Y eso se come? —ignorante de que le decían, tan solo continúo comiendo, mientras preguntaba curioso.
—Ah, matrimonio es… supongo que es algo así —llevándose las manos a las mejillas, las cuales se pusieron algo rojas al pensar cosas que no debía —. Bulma no debe tardar, tengo unas cosas que hacer en la casa, así que te dejo.
—¡Gracias, señora mamá de Bulma! —dicho esto, continúo comiendo.
Los sándwiches no duraron mucho, de eso no había duda, pero al menos lograron darle un poco de paciencia al chico, lo suficiente para que Bulma que volviera en unos 15 minutos. Ahora su largo cabello lo llevaba recogido, en una sola cola; una minifalda blanca; una blusa de manga larga amarilla, y encima de esta un chaleco rojo. Finalmente, para comodidad llevaba unas zapatillas deportivas, y en su muñeca, llevaba una especie de pulsera reloj con dos botones, uno rojo y uno azul, mientras que detrás de ella, colgaba una pequeña mochila que, de una sola correa, siendo esta verde.
—Ya era hora Bulma, ya me estaba aburriendo de esperar —tan honesto como siempre, le menciono, mientras se levantaba desde el sillón.
—No te quejes, me tarde muy poco, normalmente me tomaría más tiempo, una dama como yo debe cuidarse, pero conociéndote, decidí ir por algo simple, apenas y me puse algo de maquillaje —con cierta vanidad, le hizo saber, para luego presionar el botón del radar que llevaba en sus manos —. Bueno, veamos dónde… ¡Gokú!
—¿Qué? —dijo acercándose para ver el radar
—¡Ya solo les falta una esfera del dragón! ¡Y mira! —le puso el radar en frente, señalando los dos puntos con su índice —. Se están acercando a la última esfera, están muy cerca, ¡debemos irnos de inmediato o llamaran a Shenlong!
—¡Tienes razón! —sin perder más tiempo, ambos salieron de la casa rápidamente —. ¡Nube voladoraaaa! —llamo a su amiga, la cual desde los cielos emergió, hasta llegar con Gokú —. ¡Vamos, Bulma!
La peliazul no desperdicio su tiempo, presiono el botón azul del dispositivo de su muñeca derecha, y su tamaño se vio rápidamente reducido. Gokú ya esperándose esto, la tomo y la coloco entre sus ropas, se subió a la nube, y con el radar en mano, fue hacia dónde se dirigía la última esfera del dragón.
—¡Con cuidado, Gokú! —le advirtió la chica, quién se aferraba a las ropas del chico para no caer.
En una pequeña isla, cerca de la capital del sur
—¡Por fin, por fin mi ambición se cumplirá! —junto a sus dos fieles lacayos, el emperador Pilaf, celebraba su por fin inminente victoria
—Pero señor Pilaf, no sería mejor llamar de una vez al dragón, no vaya a echarnos la sal, celebrando antes de tiempo
—Concuerdo con Shu, señor
—¡Cállense, par de inútiles! —ordeno el enano azul —. Tan solo quería saborear el momento un poco, pero como siempre, todo arruinan —irritado dijo, luego puso sus palmas enfrente de las siete esferas que estaban brillando —. Pero bueno, hagamos esto, ¡Shenlong, sal de ahí y cumple mi deseo!
El cielo comenzó a oscurecerse; nubes de tormenta se formaban y se podían escuchar los fuertes truenos causados por los relámpagos. La tierra bajo sus pies comenzó a temblar. Las esferas del dragón que yacían en frente de Pilaf y su pandilla, brillaron con mayor esplendor y de ellas comenzó a emerger una figura enorme cubierta de luz. Dicha figura estaba tomando la forma de una serpiente…. No, un enorme Dragón que poco a poco comenzaba a aparecer cuando la luz se disipaba, hasta finalmente hacer acto de presencia completamente, acompañado de un gran rugido que resonó por toda el área.
—Dígame cuál es deseo —con algo de arrogancia e imponencia, el Dios Dragón se dirigió a los tres que se encontraban debajo suyo
—¡Sí, deseo que…
—Señor Pilaf, ¡es Gokú, es ese niño de nombre Gokú! —alarmado, el perro Shu, sosteniendo unos binoculares en su mano derecha, apunto hacia el cielo con la izquierda, dónde a lo lejos, se veía un pequeño punto amarillo, el cual parecía hacerse cada vez más grande.
—¿¡Qué!? ¡A ver, presta esto! —bruscamente, le arrebato los binoculares a su lacayo y miro a través de ello, viendo como se acercaba el niño coludo encima de su nube —¿¡Pero por qué!? Cada vez que estoy cerca, ese mequetrefe viene y me arruina los planes, como desearía que desapareciera siempre de este mundo, no, desearía que desapareciera de este universo, ¡y nunca tener que ver su cara!
—Si ese es tu deseo, así será —sus ojos comenzaron a brillar por un segundo, en un intenso rojo carmesí; el poder de Gokú se acercaba al de Kamisama, pero al ser su creador todavía más poderoso que el chico, su magia era aún capaz de afectarle sin pedir consentimiento.
—¡Espera, espera, no, no, ese no es mi deseo!
—Muy tarde, ya he cumplido ese deseo
—¡NOOOOO! —de manera desgarradora, grito el hombrecito azul, lleno de desesperación.
Mientras tanto, con Gokú y Bulma
—¡Es Shenlong! —grito Gokú, al ver la enorme figura del dragón a lo lejos, observando también como el cielo se había oscurecido —. ¡Más rápido, nube voladora! —le pidió a su compañera, que, sintiendo la alarma en las palabras de su compañero, se empujo más allá de sus límites.
—¡Vamos, Gokú! —grito Bulma, quién si bien estaba asustada por la velocidad en la que estaban volando, dejo esos pensamientos de lado al ver a Shenlong —. ¡Pedirán su deseo a este paso!
—Si no alcanzamos, entonces —junto sus palmas hacia atrás —¡Los detendré, antes que pidan su deseo! —energía comenzó a acumularse entre sus manos —¡KAME… HAME…
Fue eso, que a bastantes metros delante de ellos, chispas comenzaron a surgir de la nada en el aire; el espacio literalmente se rompió, un agujero comenzó a surgir entre esa fisura en el tiempo y espacio, sorprendiendo de sobremanera tanto a Gokú como Bulma, haciendo que este primero interrumpiera su técnica por la sorpresa, y que la segunda entrará en pánico, pensando que no saldría nada bueno de terminar dentro de tal fenómeno.
—¡Gokú, cuidado!
—¡Nube voladora! —no entendiendo que sucedía, pero sabiendo que no parecía ser nada bueno, le ordeno a su nube, esta intento detenerse en seco, pero fue bastante difícil, aquel agujero parecía tener cierta atracción, y si bien esta logro detenerse a metros de esta, Gokú comenzó a ser arrastrado por la extraña fuerza.
—¿¡Qué esta pasando, Bulma!? —grito en pánico, intentando agarrarse de su fiel compañera, su nube, la cual intento jalar a Gokú hacia atrás, no logrando mucho con sus esfuerzos.
—¡No sé, pero no te sueltes por nada del mundo! —totalmente asustada, se aferro a las ropas de Gokú, firmemente, era más pequeña, por lo que parecía que saldría volando más fácilmente si se soltaba.
Desgraciadamente, estaba equivocada. Aquella fuerza solo parecía estar actuando sobre Gokú, pero al estar entre sus ropas, no podía diferenciar tal hecho en medio de su pánico. Ni siquiera la nube parecía ser perturbada por aquella fuerza, y simplemente parecía ser afectada porque su dueño se estaba aferrando fuertemente de esta.
—¡NUBE VOLADORAA, BULMAAAA!
—¡GOKÚÚÚÚÚÚÚÚUÚ
Y los tres mencionados, juntos terminaron por ser absorbidos; una vez esto ocurrió, la fisura comenzó a repararse por si sola, desapareciendo completamente, como si nada hubiera pasado. El Dragon a lo lejos, comenzó a volar en el cielo, con las esferas que lo conformaban. Termino desapareciendo, y de nuevo esos siete orbes, se esparcieron por el mundo tras convertirse en piedra.
En el Templo de Kamisama
—N-no, no puede ser —temblando, Kamisama intentaba calmarse tras presenciar desde su palacio, lo ocurrido
—¿Q-qué pasa, Kamisama?
—. Gokú… y su amiga Bulma… han desaparecido de este mundo… no, han desaparecido de esta realidad
—¿C-cómo? —dijo el asistente, tras comprobar que no podía sentir el ki del Saiyajin.
—. Al parecer en medio de su pánico, el conocido como Pilaf, ha desterrado a Gokú de este universo… no sé siquiera si seremos capaz de recuperarlo con un deseo, nunca había pasado algo como esto.
Shenlong no tenía la capacidad de interferir en otros universos, si bien era posible quizás crear un portal de ida hacia otra realidad, como bien se había comprobado con el reciente deseo, Kamisama dudaba que su dragón fuera capaz de hacer lo contrario y traer a Gokú de regreso, básicamente era fácil tomar un boleto de ida, pero el de vuelta era otro asunto.
—Además, por la manera en el que deseo fue hecho, no podemos saber dónde termino Gokú, ni siquiera estoy seguro si Shenlong lo sepa —no había manera de entender que tan grave era la situación actual, al menos no hasta llamar nuevamente al dragón y preguntarle si era capaz siquiera de traer o saber dónde había desterrado al chico.
Con suerte, Gokú terminaría en lugar habitable, y ese sería el mejor de los casos. Habría otras implicaciones, al estar en otra realidad, Kamisama no podía saber como el tiempo se movía allí, con suerte el tiempo pasaba más lento, en otro caso también aceptable, el flujo quizás era similar al de esta realidad. En el peor de los casos, al igual que la habitación del tiempo, el pasar del tiempo fluía más rápido, podría ser una pequeña diferencia, una más grande, quién sabe, quizás en un segundo desde que Gokú fue transferido, este podría haber vivido ya toda su vida en la otra realidad.
—Estamos en graves problemas, Mr. Popo, intentaremos traer a Gokú de regreso con las esferas del dragón, pero… —como su creador, no tenía muchas esperanzas de esto, pero no perdía nada con intentarlo—, como sea, necesitaremos prepararnos para lidiar con Pikoro, ya sea en el torneo o antes, si es que se da cuenta de la desaparición de Gokú.
El protector de la tierra, si bien estaba preocupado del bienestar de su pupilo, estaba igualmente preocupado por el destino de la tierra. Como dios de la tierra, no quería recurrir al suicidio, matar a Pikoro significaría eso, pero si al final la situación lo demandaba, al posiblemente no poder contar con Gokú, no tendría otra opción; aunque recordando como su otra parte fue sellada en el pasado, quizás intentaría hacer uso del mafuba, aquella técnica creada por los humanos que tanto quiere proteger podría ser bastante útil.
—Las esferas volverán en un año, mientras tanto debemos prepararnos, quiero que contactes a los demás amigos de Gokú y los traigas aquí… quizás no estén tan listos como Son Gokú para pasar por nuestro entrenamiento, pero no hay otra opción
—¡Sí, Kamisama!
Temporal o permanente, la ausencia de Gokú y Bulma, tendría grandes repercusiones en el Dragon World, solo el tiempo dirá si el resto de los habitantes de la tierra, tienen lo que se requiere para proteger su hogar de Pikoro y las futuras amenazas que podrían experimentar.
Planeta Tierra (Horiverse) - Musutafu, Japón
El espacio, como bien lo hizo en una realidad alterna y muy distinta a esta, comenzó a fracturarse, generando nuevamente un agujero de gusano, que, a diferencia de su opuesto, no estaba absorbiendo materia, sino estaba liberándola. Un chico de cabellos alborotados, con cierta peliazul fuertemente aferrada en sus ropas, salieron de dicho agujero, acompañados de una singular nube amarilla.
—¿Eh? ¿Q-qué paso? —con la cabeza dándole vueltas, la mujer miniatura preguntó.
—No lo sé… pero eso me dio hambre…
—¡Gokú, no es tiempo de estar pensando en comida! —irritada, salto desde las ropas del chico al suelo, lo cual fue fácil, este estaba acostado con el mismo.
Presiono ahora el botón rojo de su dispositivo, volviendo así a su tamaño original, para luego junto a Gokú quién se ponía de pie, comenzaban a ver sus alrededores. Se encontraban en una pequeña área verde, había algunos árboles alrededor de ellos, al igual que algunos juegos como unos columpios, una resbaladilla y un cajón de área. A su vez, había algunos asientos públicos en el lugar, no se veía de momento gente cerca, por lo que probablemente nadie noto la llegada del par.
—Parece que estamos en un parque en una ciudad… ¿quizás ese agujero nos teletransportó a otro lugar? —era bastante coincidencia que aquel extraño fenómeno, ocurriera justo en frente de Shenlong, Bulma sabía que estaban relacionados —. Quizás ese inútil entro en pánico y deseo que nos fuéramos lejos de él —se burlo de Pilaf, estando en cierta manera en lo correcto, pero bastante equivocada en otros aspectos.
—¿Sabes en que lugar estamos? —pregunto Gokú, él no sabía de ciudades, así que no estaba seguro
—No sé, no me es familiar el lugar, pero quizás simplemente no conozco esta área —Bulma estaba familiarizada con las grandes ciudades de la tierra, no era la heredera de la corporación Capsula en vano.
Poco importaba en que parte del mundo estaban, con la nube voladora podría llevar de vuelta a casa a Bulma, y él regresar al palacio de Kamisama, solo tenía que volar un poco y ubicarse desde los cielos, él no sería muy conocedor de la geografía de su planeta, pero sabía guiarse por sí solo al menos por los lugares que conocía. De hecho, como si un foco se le encendiera encima de la cabeza, una idea le paso por la mente. Cerro sus ojos y se intentó concentrar para encontrar el ki de sus amigos, o para ser más específico, el ki del maestro Roshi, pues si sabía en qué dirección estaba Kamehouse y que tan cerca, podría ubicarse mejor para encontrar más rápido la casa de Bulma.
—Que raro… no siento el ki del maestro Roshi —no encontrando la energía de su maestro, intentó localizar la de Krillin y los demás —Tampoco… no, ni siquiera Kamisama, no siento el ki de nadie.
—¿Gokú? ¿A qué te refieres con eso? —pregunto confusa, no sabiendo lo que su pequeño amigo estaba haciendo —¿Qué es esa cosa del ki?
—Ah… es básicamente energía, como cuando hago mi Kame Hame Ha, lo que utilizo es mi ki —no era muy bueno dando explicaciones, pero quizás usando su técnica favorita, podría hacerle entender el punto.
—Entiendo… —o eso creía —, pero ¿a qué a qué te refieres con que no sientes su ki?
—¡Ah! —exclamo Gokú, comenzando a buscar como explicarle a Bulma —. Este. verás, según me explicaron, todos los seres vivos tienen ki, o sea energía, incluso las plantas, incluso tú, aunque eres demasiado débil y es difícil ubicarte
—Ok… creo que entiendo —se encontraba algo irritada, sabía que era débil, ¿pero acaso tenía que decirlo como si implicara que era más difícil sentir su energía que la de mera hierba? —. ¿Estás diciendo que no sientes la energía de nadie? ¿No será porque estamos muy lejos del resto?
—No, verás Bulma, la energía del maestro y el resto es mucho más grande que la del resto de las personas, incluso si no estamos peleando o entrenando, si me concentro soy capaz de saber dónde están… pero —hizo una breve pausa —, por más que lo intenté no puedo sentir el ki de nadie, incluso el de Kamisama que es el más fuerte de todos nosotros —y no solo eso, si bien podía sentir el ki de otra gente en la ciudad, dándose cuenta que en el lugar vivía una gran cantidad de gente, había algo extraño con sus energías, algo diferente a lo que estaba acostumbrado.
Desde que ahora era más consciente de la energía de la demás gente, Gokú había comenzado a acostumbrarse a usar ese nuevo "sentido" suyo. El hecho que no pudiera sentir el poder de sus amigos era algo alarmante, porque a menos que lo estuvieran ocultando de manera deliberada, lo cual de hecho requería algo de control que no todos sus conocidos serían capaces de hacer, no había razón para que absolutamente todos estuvieran ocultando sus energías.
Bulma se alarmo un poco por este hecho, pero no estando del todo familiarizadas con las implicaciones de tal cosa, no quiso entrar en pánico, queriendo pensar que había una explicación muy lógica para tal predicamento.
—M-mira Gokú, no entiendo porque tus poderes no funcionen o que nos sucedió, pero seguro no es nada grave, volemos en tu nube e intentemos encontrar el camino a casa —sí, no sabía razón para entrar en pánico, "aún".
—Bue…
Fueron interrumpidos por de repente por un fuerte estruendo, algo estaba aconteciendo no muy lejos de dónde se encontraban. De manera continua y sin cesar, se podían escuchar fuertes explosiones, lo cual de inmediato llamo la atención de ambos.
—¿¡Qué fue eso!? —asustada, preguntó
—No sé, ¡pero vayamos a ver! —interesado y curioso por los fuertes sonidos, tomo a Bulma de la mano y comenzaron a correr hacia dónde escuchaban toda la conmoción.
—¿¡Gokú!? —sin mucha más alternativa, termino por ser arrastrada por su amigo, quién al menos tuvo la decencia de correr a una velocidad que ella podía mantener.
La nube voladora por otro lado, tras ver que Gokú se retiró, se fue al cielo volando, de vuelta hacia las nubes, esperando de nuevo la llamada de su compañero. Gokú y Bulma, quienes comenzaron a acercarse al origen de las explosiones, comenzaron a ver una gran cantidad de gente reunida, así que comenzaron a abrirse paso entre la multitud, para llegar al frente y ver que estaba sucediendo.
—¿Qué eso?
—No tengo la más remota idea, Gokú —curiosa, veía como una especie de monstruo de lodo, estaba ocasionando explosiones a diestra y siniestra.
Estaban en una especie de cordón policial, personas en uniformes intentaban mantener orden en la multitud, y, de hecho, había otras personas que, si bien parecían estar igualmente a cargo de la situación, intentando que nadie saliera herido, eran bastante extrañas en apariencia. Por ejemplo, junto cerca de Bulma había un tipo con unos enormes brazos, que, si bien era raro, no era lo que le llama la atención a Bulma, sino las enormes muñequeras que este cargaba, ¿acaso era una especie de circo? Además… espera, ¿es esa una mujer gigante la que esta atrás de ella y Gokú? Definitivamente no es una de las cosas más raras que ha visto en su vida, no desde que empezó a viajar con Gokú hace años, pero igual era algo sorprendente de ver.
—Espera Bulma, parece que no es solo un monstruo… ¡hay un chico, se lo intenta comer! —diría Gokú tras darse cuenta, que de hecho no solo era un monstruo, sino que había una persona, un chico rubio que intentaba librarse del monstruo. De hecho, era el rubio quién estaba causando aquellas extrañas explosiones.
La peliazul abriría su boca de la sorpresa y el terror, al entender que no era una especie de espectáculo, sino que un chico, probablemente de una edad similar a la de Gokú, se encontraba siendo atacado por una especie de monstruo gelatinoso. La vida de alguien estaba en peligro, y nadie parecía hacer nada al respecto, aunque no por mucho tiempo, porque de repente, otro chico salió corriendo hacia la escena, evadiendo a las autoridades y a las extrañas personas que parecían que estaban protegiendo a la multitud.
Cuando el chico paso a su lado hace unos segundos, Bulma pudo notar
—¡Idiota, detente! —gritaría el anteriormente mencionado, viendo como el civil se lanzaba al peligro, arrojando su mochila hacia el monstruo, para luego intentar sacar al rubio de las garras de este.
—¡Va a morir en vano, es como si estuviera tuviera un deseo suicida! —gritaría uno de los extraños hombres, uno cubierto con una especie de armadura hecha de madera.
—¡Gokú, ve a ayudarlos!
—¡Vale! —acepto el chico coludo sin dudar, de hecho, eso exactamente iba a hacer aún si Bulma no se lo hubiera pedido.
—¿¡Eh!? ¿¡Qué están diciendo ustedes dos!? ¡Es peligroso! —Deatharms, preguntó, tras escuchar la pequeña charla de los dos, no pudiendo creer que había otro par de idiotas que pondrían en peligro no solo sus vidas, pero la de los demás, al intentar jugar a los héroes.
Gokú obviamente, ignoro al hombre, quizás ni siquiera le había puesto atención en un principio, y dejando a todos sorprendidos, salió disparado a una gran velocidad, a una que obviamente era sobrehumana, y que, para los presentes, lógicamente, tenía que estar ligada a una especie de quirk.
—No sé qué clase de monstruo seas —el peliverde que respondía al nombre de Midoriya Izuku, pronto se daría cuenta que cierto chico con cola, aparecía a su lado de él, tomándolo de la muñeca —¡pero no… —sin soltarlo y con la misma mano, tomaría el brazo del otro, para luego hacerlos hacia atrás, separándolos sin problema alguno del lodo, con mera fuerza bruta —no abuses de los que no se pueden defender! —no estaban del todo liberados, por lo que prosiguió a dar un golpe con su mano libre.
—¡Ja! ¿Qué se creen mocosos? ¿Un par de héroes? —se burló el villano, que, si bien se sorprendió un poco, recobro la compostura cuando vio que el golpe no le hizo nada y tan solo termino dentro de él, justo en el medio —No me haga… ¡¿eh!?
—¡HA!
Abriendo su palma dentro del cuerpo del villano, Gokú utilizó lo que se conoce como Kiai, una técnica que usando su ki, crea una poderosa onda de choque, la cual hizo bolar en pedazos la criatura desde dentro, liberando así de una vez, por completo a los dos adolescentes y a sí mismo, dejando así a Midoriya y al resto de la audiencia, atónitos; mientras que cierto rubio se quedaba con bastante mal humor.
—¿Q-quién e-eres? —tartamudeando, preguntaría el peliverde.
—Ah —se volteo para ver al chico, para luego levantar su mano derecha a lado de su cabeza, saludando así con un ademán, ignorando al rubio que le miraba como si le quisiera matar —. Hola, soy Son Gokú.
