Disclaimer: No me pertenecen My Hero Academia ni Dragon Ball, sino a sus respectivos dueños, Kohei Horikoshi y Akira Toriyama.

Muchas gracias a todos los que hicieron una review, intenté contestarle a unos por PM, pero parece que este sitio no les notifica, así que denle un vistazo a su bandeja, aunque no puedo hacer esto con los que comentan como invitados, pero igualmente se agradece sus comentarios.

6/6/2020

CAPÍTULO 2: Un nuevo mundo

—¡Ese niño venció el villano de un solo golpe!

—¿¡Qué clase de quirk es ese!? ¡Ni lo vi llegar!

La multitud estaba completamente sorprendida ante la intervención de Gokú. El chico se había acercado al villano, con gran velocidad y usando una fuerza igual de sorprendente, logró apartar con rapidez a los dos chicos del monstruo del lodo; después, sin mayor problema, usando un extraño quirk, voló el cuerpo del villano en pedazos, quién por suerte, aún se encontraba vivo, aunque inconsciente, por lo que la policía aprovecho para actuar y recolectar su cuerpo, para así contenerlo antes que cause de nuevo problemas.

—¡Hola, soy Son Gokú! —se presentó el chico, despreocupadamente, como si el hecho de vencer aquel villano no haya sido algo de que emocionarse.

—M-mucho gusto Son, m… m-muchas gracias por salvarnos —inclinando ligeramente su cabeza, Izuku agradeció.

Midoriya no podía evitar menospreciar su propio intento de salvar a Bakugo, no había logrado nada, y había terminado por provocar que otro chico se pusiera en peligro por su culpa. Sin embargo, fuera de eso, de igual manera, tenía que admirar como el Saiyajin se había encargado del villano sin problema alguno, aún siendo alguien más pequeño que él, Gokú había logrado vencer a ese peligroso oponente sin sudar una sola gota. Por lo tanto, su mente como siempre, tenía que ponerse a hacer teorías sobre que tipo de quirk, el niño coludo poseía. No obstante, antes que empezará a analizar en su mente, todo lo que había visto, se detuvo; al final de cuentas, Midoriya Izuku había entendido que él no podía hace run héroe… no había razón para continuar con sus análisis o sus notas.

A un lado de ellos, yacía Bakugo, quién parecía estar a punto de explotar en cualquier momento. Era como un volcán a punto de hacer erupción, las emociones dentro de su cabeza estaban por desatarse. No solamente había sido incapaz de liberarse de aquel asqueroso villano, sino que Deku termino por intentar ayudarle nuevamente, aquel inútil Deku que no podía hacer nada por sí mismo y ni siquiera tenía quirk, quiso ayudarle, ¿¡cómo osa menospreciarlo!? Era lo que pensaba Katsuki, mientras le miraba furioso… y luego, aquel otro chico, cuando su mirada se posó en Gokú, su ira tan solo incremento más.

—¡TÚ, EL DE CARA IMBÉCIL! —no pudo contenerse —¿¡A QUIÉN LLAMASTE INDEFENSO!? ¡No necesitaba tu ayuda! ¡Pude haberme encargado de él yo mismo! —con su orgullo herido, no podía dejar esas palabras pasar, pues le habían llamado débil —. ¡El DESGRACIADO SOLO ME TOMO POR SORPRESA, ES TODO! —se excusó, y luego miro nuevamente a Izuku —¡Y TÚ DEKU! ¡DEJA DE SUBESTIMARME, MALDITA SEA, NO NECESITABA LA AYUDA DE ESTE PRIMATE Y MUCHO MENOS DE TI, ¿¡ENTENDIDO!?

Midoriya visiblemente intimidado, tan solo asintió con su cabeza, mientras que Gokú tan solo se quedo ahí sin decir nada, no entendiendo porque el rubio estaba actuando así. Dicho lo que tenía que decir, Katsuki se retiró, aunque no llego muy lejos, un par de paramédicos lo detuvieron para revisar su estado, lo cual el rubio terminaría aceptando, refunfuñando.

—¿Qué tiene? ¿Comió algo que le hizo mal? —preguntó Gokú, pero antes que Midoriya pudiera decirle algo…

—¡USTEDES DOS! —mientras la policía se encargaba de aprender al villano, y los paramédicos de revisar a Bakugo, Deatharms junto a Kamui Woods, se acercaban a los dos chicos—¿¡Qué se supone que fue eso!?

—¿Qué cosa? —pregunto Gokú, no entendiendo a que se refería el hombre grande.

—¿¡Qué cosa!? —nuevamente, Deatharms alzo la voz, no creyendo lo que sus oídos escuchaban —. Para empezar tú, ¿qué crees qué hacías interviniendo así? —reprimió el héroe a Midoriya —. Si bien te encomiendo por no romper las leyes y usar algún quirk, debiste dejarle esto a los profesionales, con tus actos solamente te pusiste en peligro a ti, y quién sabe, quizás a la misma persona que intentabas rescatar, pues al final lo único que lograste fue provocar al villano —sermoneo a Izuku, mientras este tan solo bajaba la cabeza en silencio, no teniendo nada para defenderse.

El número de gente que nacía sin quirk, era cada vez menos, y en Japón ese número se había reducido aún más últimamente. Por lo tanto, Deatharms tan solo asumió que el chico no quiso romper la ley contra vigilantes, y no el simple hecho que Midoriya, quizás, no tenía una habilidad.

—. En cuanto a ti… —el héroe volteo a ver a Gokú, y justo antes que pudiera decirle algo…

—¡Señorita, no puede acercarse ahí, solo policía y personal autorizado! —advirtió un policía, al ver como cierta chica de cabellos azules, se saltaba el perímetro que habían establecido.

—¡Cállese! —con bastante mal humor, Bulma le respondió, para luego ir hasta dónde estaba Gokú —¿¡Qué se cree que está haciendo usted!? —exclamo, totalmente indignada —. Entiendo que lo regañe a él por ponerse en peligro, pero aun así debe admitir que al menos tuvo el valor de hacer algo al respecto, cuando ninguno de ustedes siquiera se dignó a mover un dedo —dijo, acusando a cada héroe presente y a la policía misma —. En cuanto a mi amigo, ¿qué pensaba decirle aparte de un gracias? Policías o lo que sea que sean, él hizo el trabajo por ustedes, deberían ser más agradecidos.

—Hizo que Bulma se enojara, está en problemas —dijo riéndose Gokú, con sus manos entrelazadas detrás de su cabeza.

—No, al contrario, ustedes dos están en problemas —Kamui Woods, quién tan solo había estado escuchando hasta este momento, interrumpió —Primero tú —miro hacia dónde estaba Bulma, quién seguía aún de muy mal humor —, por lo que veo parece que ya eres una adulta, o estas a punto de convertirte en una, como sea, es deplorable que hayas incitado a este chico a intervenir y romper la ley.

—¡¿Qué!? —el hecho que estas supuestas autoridades reprimieran a Gokú por lo que hizo, ya le enojaba por sí solo, ¿pero que le dijeran algo a ella por incitarlo a actuar? Oh no, eso solo era echarle leña al fuego —¿¡Cómo es que rompió la ley!?

—Hacerse los ignorantes no les ayudará —Kamui mantenía su semblante tranquilo, pero estaba obviamente irritado, ¿quién era esa mujer para tratarle así? —. Rompieron la ley de regulación de héroes y restricción de quirks, tu pequeño amigo actuó sin licencia, dejando de lado que es ilegal, es muy peligroso que gente sin el entrenamiento adecuado, intervengan en situaciones tan delicadas como la es una toma de rehenes —comenzó a explicar, dicha información era de conocimiento general, pero obviamente esos dos querían hacerse los ignorantes y hacer como si no hicieron nada malo —. En esta ocasión tuvimos suerte y todo salió bien, pero suerte es un lujo, y no siempre puedes contar con ella, así que es mejor que le dejen este tipo de cosas a los profesionales.

—¿Quirk? ¿a qué te refieres? —el termino era extranjero para ella, p—. ¿Y licencia? ¿En serio? Entiendo que la policía no le guste que la gente se meta en sus asuntos, pero no me venga con su burocracia inútil, en este caso Gokú les hizo un favor.

Midoriya tan solo permaneció en silencio, se culpaba a sí mismo, de nuevo, por el problema que estaba teniendo Gokú en sus manos con los héroes profesionales. Sin embargo, realmente no podía hacer nada de momento, dejando de lado su timidez para hablar entre alguien tan intimidante como parecía ser Bulma, y dos héroes profesionales, simplemente no había oportunidad en el momento. En cuanto a Gokú, él simplemente ignoraba la severidad del asunto, y se preocupo por sus propios problemas… como comenzar a sentirse hambriento. Lo único que sí entendía, era el hecho de que tan mala idea era hacer enojar a Bulma, y que no deseaba ser esos dos.

—¡Las leyes están por algo! —volvió Deatharms a la discusión, ignorando la primera pregunta de la chica debido a que se irrito que la chica, no le diera la importancia que debía a la presente situación —. Ustedes dos rompieron la ley, así que deberán afrontar las consecuencias, deberán acompañar a la policía —dicho esto, un par de policías se acercaron, cargando cada uno un par de esposas.

—¿¡En serio nos van a arrestar!? —grito Bulma, no creyéndose lo absurdo de la situación—. ¿Acaso sus estúpidas leyes son más importantes que una vida humana? —no quería recurrir a ello, pero ese par le había irritado —¿O el bienestar del mundo entero cuando este se vio amenazado por Piccoro Daimaō?

—¿A qué te refieres? —preguntó Kamui

—¿A qué me refiero? —el rostro lleno de confusión de tanto los héroes y policías presentes, hizo que Bulma mostrará una sonrisa llena de confianza —. A que este chico que ven aquí —tomo a Gokú por detrás de los hombros y se lo presento a las confundidas sorprendidas autoridades —¡Es su héroe! ¡Así es! ¡Él es quién derroto al terrible demonio conocido como Piccoro! —Bulma de nuevo vio las caras de los presentes y no pudo evitar sentir algo de orgullo al decir que su amigo había salvado al mundo —¿Acaso igual lo van a arrestar por salvar al mundo entero?

Quizás en otras circunstancias, pensaría que era mejor evitarle esa fama y atención a su amigo, después de todo, a Gokú poco le importará que la gente le viera como un héroe o que le alabaran por sus actos. Sin embargo, uno debía entender que tan irritada estaba Bulma en este momento, quién no podía creer su suerte, en terminar en una estúpida ciudad, dónde se obsesionan con leyes igual de estúpidas.

—No sé qué tantas tonterías tengas en la cabeza, pero ya estas muy grande para ese tipo de fantasías —¿en serio, un Rey Demonio? Deatharms no pudo evitar pensar lo tonto que sonaba eso —. No sé en qué clase de mundo vivas dentro de esa cabeza tuya, pero eso no te salvará de las consecuencias.

—¿¡EH!? —¿acaso no le había creído? ¿¡cómo se atreven!? —. E-espere, comuníquese con King Furry, ¡él le dirá que es cierto lo que digo! —el rey había estado presente durante la batalla, de hecho, había incluso mencionado a Gokú en una entrevista, aunque no su nombre, al no conocerlo, por lo que Bulma pensó que él podría confirmar lo que Bulma habiá dicho.

Obviamente, Bulma tras unos segundos, ella entendió que tan ridículo era lo que pedía, un par de simples policías no iban a contactar al rey del mundo, para simplemente comprobar lo que una mujer dice.

—Oficiales, encárguense de esto por favor —le pidió Kamui a la policía, ya ignorando a la chica, creyendo que nada bueno saldría de continuar.

Ambos oficiales se acercaron a Gokú y Bulma, colocando un par de esposas en las manos de ambos. Ninguno se resistió, ya sea Gokú porque no entendía la situación, o debido a su hambre o porque poco le importaba; mientras que Bulma, estaba atónita que todas sus palabras habían caído en oídos sordos, logrando que se paralizara por un segundo y le pudieran colocar las esposas sin siquiera resistirse o protestar en el momento.

—Bulma, ¿qué es esto? —preguntó Gokú levantando sus manos, que ahora se veían restringidas por los —. Bueno, no importa, ya tengo hambre, ¿ya nos podemos ir? —para sorpresa de todos los presentes, menos Bulma, el chico con cola se enfocó en cosas más triviales.

—¡Cállate Gokú, intentó pensar!

—¡Claro que no! Ustedes dos nos tienen que acompañar —replico uno de los oficiales, pero luego el estómago gruño para los oídos de todos —. Si tanta hambre tienes, veré que te den algo en la estación, niño —se puso detrás de Gokú, para así comenzar a guiarlo hacia a la patrulla.

—¡Gracias! —ignorante de lo que el arresto significaba, tan solo celebro el conseguir algo de comida —Entonces vayamos con ellos, Bulma, ¡nos darán comida!

—Gokú, tu solo piensas en comida —suspiró —. Supongo que no tenemos otra opción, vayamos con ellos.

Sería tan fácil decirle a Gokú que los libere, sin embargo, cuando se encontraba entre la multitud observando el villano, había podido ver como algunos de ellos habían estado filmando con sus teléfonos. De hecho, aún se conservaba parte de la muchedumbre y seguramente más de una de esas personas seguía grabando lo que sucedía. Bulma no quería hacer un escándalo al escapar de las autoridades, para que eso terminará por todo el internet; si bien tenía la certeza que a su padre poco le importaría, y mucho menos a su madre, igual no quería ser el tema de conversación de la capital del Oeste, ni se diga del mundo entero.

No tenía otra opción más que de momento, ir con ellos a la estación de policía. De todos modos, una vez se enterarán de quién realmente era, podría usar eso a su ventaja. No le gustaba mucho abusar de su identidad, pero pensando en como la habían tratado hasta este momento, quería vengarse un poco.

—Son, de nuevo… muchas gracias por ayudarme… siento que te hayas metido en problemas por mi culpa, ilegal o no, eres un héroe —si bien Midoriya entendía porque estaban las leyes, no podía evitar expresar lo que sentía, por lo que antes que Gokú se alejara, quería decirle esto.

—No te preocupes, no fue nada este…

—M-midoriya Izuku —añadió rápidamente el peliverde.

—Como decía, Izuku, simplemente no me gusta la gente que se aprovecha de los otros—a su mente se le venía gente como los miembros de la patrulla roja —. Parece que ya me tengo que ir, ¡nos vemos, Izuku! —dicho esto, continuó caminando junto con Bulma, siendo escoltado por los dos policías.

A Midoriya le tomo un poco por sorpresa, que tan amigable era el chico, y a la vez que tan familiar a la hora de tratar a las demás personas, pues este no dudo ni siquiera al momento de usar el primer nombre del peliverde.

—E-entiendo, de todas maneras, ¡muchas gracias! —agitando su mano, se despidió del chico, esperando que tuviera otra oportunidad de verlo y aprender un poco más de su… —. No, ¡olvida eso! Ya no sentido seguir tomando notas.

—Ustedes dos, esto no se quedará así —dijo Bulma mientras se retiraba, sacándole la lengua a los dos héroes.

—Que inmadura… —dijo en voz baja Kamui.

—No me digas… —Deatharms que le pudo escuchar a lado de él, le respondió.

—N-no están en muchos problemas, ¿verdad? —tímidamente, preguntó Izuku —. Sé que es… en contra de las leyes, pero él solo quería ayudar

—No te preocupes, en caso de que sea la primera vez que hicieron algo como esto, si bien se quedará de manera permanente en su expediente, les dejaran ir con una mera advertencia —le aseguro Kamui.

—¡Bulma! —se escucho a Gokú a lo lejos, justo antes de abordar una patrulla —. ¿Ya me puedo quitar esto? Estos brazaletes están muy feos.

—¡Son esposas, y NO GOKÚ, NO TE LAS QUITES!

Al escuchar el chico, los presentes tan solo se mantuvieron en silencio… el chico parecía tener gran corazón, pero parecía carecer de cualquier sentido común, lo que les hacia temer a los tres que quizás esta no era la primera vez que Gokú se metía en problemas.

Midoriya al no usar ningún quirk, se había salvado de ir con esos dos, así que lo dejaron ir en cuanto esos dos se fueron, claro, no sin antes advertirle de no hacer eso de nuevo. Izuku, prometió no lo haría de nuevo, pensando que sus días de soñar ser un héroe por fin habían terminado… ignorando obviamente, lo que el destino tenía aguardado para él.

Parece que All Might se fue… —antes de irse, el chico reviso la multitud, viendo que ya no estaba su héroe allí —. Perdí la oportunidad para disculparme —concluyo, para así tomar el camino a casa, con sus ánimos por los suelos.

Una estación de Policía en la ciudad de Musutafu, Japón

El camino a la estación fue algo curioso para Bulma, pues en el breve periodo que manejaron desde el área del incidente hasta la estación, pudo ver un poco más como era la ciudad. La primera cosa de la que se percato es que no se le hacia para nada familiar la ciudad; no había visitado nunca este lugar, lo cual descartaba que fuera una de las grandes capitales del mundo. Otra cosa, y que era bastante irritante para ella, es que no podía ver nada hecho por su compañía, ni siquiera un aerodeslizador, que se volvieron tan populares cuando, usando ingeniería inversa, descubrieron varias cosas importantes e interesantes sobre la tecnología de Jaco.

Estos hechos le estaban alarmando cada vez más a Bulma… ¿qué clase de ciudad o sociedad aislada era esta para no poseer ningún atisbo de la tecnología con la que ella estaba tan acostumbrada? No… era simplemente imposible, una ciudad de lo grande que parecía ser esta, no podría estar aislada del resto del mundo, era inverosímil pensar tal opción… la alternativa, oh no, la mente de Bulma se negaba a ir allí, tal cosa tan solo le estresaba.

Finalmente llegaron a la estación, dónde fueron a escoltados hasta una pequeña oficina, dónde otro oficial sería encargado de tomarles los datos a los dos, antes de proseguir.

—Buenas tardes, seré el encargado de pedirles información, soy el Sargento Morita, mucho gusto —de manera educada y cordial, el hombre se presentó —. Niño, necesitaremos contactar a tus padres, ¿te sabes sus números o algún método para contactarlos?

—Pero yo no tengo padres —dijo Gokú, de la manera más casual, como si tal cosa no le importara o le afectara en lo más mínimo.

—Y-ya veo, lo siento… este, entonces tu tutor legal.

—No tengo idea que es eso

—Soy yo, sargento, yo soy la encargada de Gokú —dijo Bulma, antes que el policía dijera algo más —. Gokú vivía con su abuelito, pero él falleció… y bueno, luego yo me termine encargando de él… —no era totalmente cierto, pero tampoco era una total mentira.

—¡Sí, esa es Bulma supongo! —confirmo el chico, obviamente no comprendiendo el concepto.

—. Y-ya veo, en ese caso necesito su identificación, señorita…

—Bulma —se presentó, lo cual se le hizo raro, ¿acaso no escucho a Gokú decir su nombre? —, aquí tiene —con una sonrisa llena de confianza, abrió la pequeña mochila que llevaba detrás suyo, saco de allí su monedero y de este último su identificación, la cual paso al oficial —. Eso, sorpréndanse en cuanto vean con quién se han metido.

—Señorita —en contra de las expectativas de Bulma, el hombre no se veía para nada sorprendido, de hecho, más que eso se veía molesto, lo cual no solamente era visible en su rostro sino en el tono de voz empleado.

—¿S-sí?

—¿Cree que esto es un juego?

—¿A-a qué se refiere?

—Tengo hambre… —diría Gokú, siendo completamente ignorado por los otros dos.

—No se haga la graciosa, me refiero a esto —giro a credencial y se la enseño a Bulma.

Bulma le echo un vistazo a su propia identificación, no entendiendo que problema había con ella. La información estaba clara y la foto era reciente.

—¿Acaso piensa que mi identificación es falsa? —fue lo único que se le ocurrió —. Le aseguro, soy Bulma, la heredera de la Corporación Capsula e hija del Dr. Brief —declaro seriamente, pensando que quizás el oficial pensaba que ella se estaba haciendo pasar por una persona importante.

—Realmente no me esta gustando su juego —el hombre que al principio parecía ser alguien bastante razonable, parecía estar cada vez más irritado —. Esta identificación es falsa, independientemente si usted sea esta "Bulma" o no —comenzó a explicar el oficial, dudando que aquel nombre fuera real, era bastante ridículo—. Para empezar, solo dice su nombre, no tiene su apellido, señorita Brief; segundo, Capital del Oeste, ¿en serio? —ante los ojos del oficial, esto era una pésima broma —. Déjese de juegos y deme un documento oficial emitido por el gobierno de Japón, su licencia de conducir, por ejemplo.

—En serio, ustedes dos, me muero de hambre —se quejó el Saiyajin, sobando con su mano su pancita, la cual estaba gruñendo.

—N-no tengo una licencia de esta ciudad Japón, como dice mi identificación soy de la Capital del Oeste —poco a poco, cierta noción e idea que tuvo durante el camino, comenzó a resurgir —. Y está mal entendiendo, Brief es el nombre de mi padre, no su apellido, de dónde venimos casi no se usan.

De hecho, había poca gente que los usaba en todo el mundo, por lo que le sorprendió que en esta ciudad pareciera ser una práctica común… o quizás no. Solo en escasos casos, como Gokú, por ejemplo, las personas llevaban un nombre y apellido. Normalmente la gente simplemente tenia un solo nombre, por lo que los padres tendían a intentar darle un nombre único a sus hijos, y muchas veces, dichos nombres estaban relacionados con un tema que la familia parecía usar para basar sus nombres, siendo un buen ejemplo, el de la propia familia de Bulma, que usaba "ropa interior" como el concepto para nombrar a sus hijos.

Obviamente, el mundo era enorme, había casos en que un nombre se repetía… o simplemente los padres tenían poca imaginación. Como fuera, las identificaciones generalmente indicaban también los padres de uno, así que, en este caso, aún por más improbable que sea que exista otra Bulma en el mundo, se le podía identificar como Bulma, la hija de Brief y Pansy.

El oficial por su parte no entendía como la chica tenía el descaro con seguir con su broma, al punto que diría la ridiculez que Japón era una ciudad.

—Señorita "Bulma", ¿acaso quiera que entretenga la idea de que usted, una persona con perfecto japonés, es ignorante que el país se llama Japón, de ahí el idioma, y que piensa que es el nombre de esta ciudad, Musutafu? —básicamente le quería decir en términos "cordiales", ¿es usted una tonta? —. Nunca he escuchado de ninguna capital del Oeste, y no me haga empezar en esa tontería de que no usan apellidos de dónde usted viene.

—¿Me escuchan? Me muero de hambre, me prometieron que habría comida aquí, no veo nada.

—Sargento Morita —el mal humor e irritación de Bulma, desapareció por completo, siendo remplazados por un rostro que se negaba a expresar emoción alguna —, ¿me permite un mapamundi?

—Eh… ¿disculpe?

—Solo présteme uno, quiero comprobar algo

—Ah… no veo porque… Ahgh, bueno, pero espero que no sea otra de sus tonterías —el hombre comenzó a teclear en su computadora, y tras hacer unos cuantos clics, volteo la pantalla del monitor de su computadora para que Bulma pudiera ver el mapa.

—Lo sabía… lo sabía y no quería verlo… desde el parque tuve un mal presentimiento… y luego… la falta de presencia de la Corporación Capsula… los raros términos y leyes… estaba todo ahí —su rostro que al principio no reflejaba emoción alguna, parecía poco a poco empezar a romperse, con un tic apareciendo en su ojo derecho.

—No siga con sus juegos, y tampoco me vaya a decir que su ciudad esta en un lugar al azar del mapa.

—No, no puedo decirle dónde esta mi ciudad, porque simplemente en este planeta no existe.

—Hambreeeeeeeeee…. —Gokú seguía y seguía, pero nadie le hacía caso.

—Señorita, he intentado ser paciente, pero todo tiene un límite, me veré en la penosa necesidad de…

—Dije, ¡TENGO HAMBREEEEEE! —no pudiendo aguantar más, Gokú gritó, lo cual llamo la atención de varias personas dentro de la estación, pero tan solo se les quedan viendo desde lejos, preguntándose que pasaba ahí.

—Niño, estamos teniendo, o, mejor dicho, intentando al menos yo, tener una seria conversación, si tienes hambre tendrás que…

—¡CALLENSE LOS DOS! —Bulma que por fin no pudo contenerse, exploto —. Gokú no entiendes el problema en el que estamos… usted tampoco sargento, no comprende lo que estoy pasando en estos momentos, así que le pediré que se calle por un segundo y me deje explicarle… —el tono severo de Bulma, hizo tanto a Gokú como a Morita, se mantuvieran en sus asientos en silencio—. Primero quiero que me diga algo, ¿en qué planeta estamos?

En circunstancias normales, Morita diría que esa es una pregunta estúpida. Sin embargo, ante la presencia de Bulma, la cual el hombre debía admitir que era bastante intimidante, se limitó a responder.

—Tierra…

—. Ya veo… —soltó un gran suspiro, que por desgracia no era de alivio —. Verá… seguro esto sonará como otra de "mis tonterías", como usted les dice, pero parece que Gokú y yo… somos de otro mundo.

—… No sea ridícula, no esperará que crea que ustedes son un par de extraterrestres —dijo Morita, hasta soltando una pequeña risa de burla, no creyendo que tan estúpido creía la chica que era él.

—No, no somos extraterrestres —aseguro Bulma, obviamente desconociendo el origen de su pequeño amigo —, Gokú y yo somos originarios del planeta Tierra también… es solo que es una diferente Tierra —las señales siempre estuvieron ahí, pero se negó a verlas —. Por lo que he podido ver… todo apunta a que terminamos a un universo paralelo.

Esa era la conclusión a la que llego Bulma, y era una no muy placentera. El desgraciado de Pilaf, como ahora lo estaba llamando dentro de su mente, ¡había pedido un deseo para mandarlos otro universo! Aquel extraño fenómeno que los hizo llegar a ese parque había sido un agujero de gusano, o algo parecido. Con los poderes de Shenlong, crear tal cosa no era descabellado, al final de cuentas, el dragón podía revivir gente, por lo que los límites de su poder eludían a Bulma.

Debía admitir que el hecho que Gokú no sintiera la energía de los demás, le había preocupado, pero no había sido suficiente para llegar a esa conclusión. Sí, el que dijera, en otras palabras, que sus amigos no estaban en el planeta, era algo desconcertante, pero al no comprender del todo la habilidad de Gokú, más allá de la idea básica, pensó que quizás había alguna razón, que el mismo Gokú desconocía, para no percibir a Roshi y los demás. Por más mala espina que le diera, pensó en aquel momento, que habían llegado a una tierra paralela.

Ahora la conversación con esos dos raros hombres tenía más sentido, al menos un poco. No es que no le hayan creído que Gokú haya derrotado a Piccoro y salvado el mundo, simplemente no le creyeron la idea que el mundo estuvo alguna vez en peligro por una especie de demonio, en esta tierra, Piccoro no había aparecido, de hecho, no esa eso ni siquiera una de las más importantes diferencias entre su mundo y este en el que se encontraba. El camino hacia la estación había sido desconcertante, el sentimiento de algo que estaba muy mal había comenzado a incrementarse en la peli azul, y una vez comenzó a platicar con Morita, ni se diga.

El ver el mapamundi, había sido el clavo final, aunque la idea ya estaba más que formulada dentro de su mente. La distribución de los continentes en el mapa, para nada concordaba con la tierra que ella conocía. De hecho, había "países" en existencia, algo que hace mucho fue eliminado, cuando todo su mundo fue unificado bajo un solo gobierno, por lo que la mención del Rey del Mundo había sido atribuida a sus fantasías.

—¡Ya déjese de estupideces! —exclamo enojado Morita, para luego con su palma abierta, golpear el escritorio, provocando que varias cosas encima de este se movieran por el leve temblor que este ocasiono.

—Gokú, tenías hambre, ¿verdad? —ignorando a Morita, Bulma le pregunto a su amigo.

—¡Sí, me muero de hambre! —decía Gokú, quién si bien escucho la conversación hasta este punto, tenía otras preocupaciones como comer algo, además de que igualmente no entendía nada sobre el universo paralelo.

—¡Escúcheme, le advierto que…!

—Sí, sí, ya cállese, a eso voy —de nuevo volteo su mochila para tenerla en frente suya y saco un pequeño estuche de ella, luego de este mismo saco una pequeña capsula amarilla —. ¿Sabe que es esto?

—No

—Lo que pensaba —dijo Bulma, cada vez más convencida —. Esta es una capsula Hoi-Poi, estas fueron inventadas por mi padre —la popularidad de las capsulas era tal, que solo alguien tan aislado como Gokú, no sabría que son —. Bueno, ahora observe y dígame si ustedes tienen algo como esto en su mundo —dicho esto, presiono el botón de la capsula y la dejo caer en un espacio libre en el suelo, enseguida de dónde Gokú estaba sentado. A veces una imagen valía más que mil palabras.

Morita se alarmo, al igual que varias personas que desde la ventana, pudieron ver como una nube de humo apareció de repente. Muchos de repentes fueron a checar al lugar, Morita por sí mismo se puso de pie, y estuvo a punto de mover su mano hacia su arma, sin embargo, cuando el humo se disipo, más rápido de lo que uno se esperaría, verían que, en el suelo junto Gokú, yacería ahora, para la sorpresa de todos, una máquina para hacer palomitas, aunque claro, era un poco más pequeña de lo que usualmente la gente tiene en los cines. Para el deleite de Gokú, Bulma encendería de inmediato dicha máquina, al presionar un botón, haciendo que empezará a preparar la botana para el chico.

—E-esto no explica nada, bien puede ser parte de su quirk —si bien sorprendido al inicio, Morita encontró la explicación más lógica a esta supuesta tecnología.

—¡Sargento Morita! ¿¡Qué pasa aquí? —uno de los espectadores, entraría a la oficina para pedir una explicación.

—Oh... detective Tsukauchi… verá, ah, esta chica… —siendo confrontando por su superior, Morita intentaría explicar la situación, sin embargo, se vería interrumpido antes de hacerlo.

—Otra vez con eso de quirk, ¿a qué se refieren? —obviamente ella sabía que significaba la palabra, pero desconocía en que contexto la decían, parecía ser un termino importante, como para que tuvieran una ley que involucrara dicha palabra.

—¿En serio no sabe que es un quirk? —Naomasa, no entendiendo que sucedía en ese instante, preguntaría algo de lo que la respuesta sería obvia para muchos.

—No, como ya le dije a este idiota —dijo apuntando a Morita —. No venimos de este mundo, somos de una Tierra paralela a esta, así que no entiendo a que se refieren con eso —obviamente, tal declaración hizo que varias personas se rieran un poco; lo cual, por supuesto hizo que Bulma se enojará más, sin embargo, Morita y Naomasa permanecieron en silencio, aunque por razones diferentes —. Sé que es difícil de creer, lo entiendo, pero es la verdad.

—Entiendo… sargento Morita, entiendo esto ha podido ser algo estresante para usted… pero recuerde que siempre debe guardar la compostura —como su superior, Naomasa le aconsejo —. Si no me equivoco, ellos dos son las personas que están aquí por actuar como vigilantes, ¿cierto? —Morita tan solo asintió —. Ya veo, alguien me pidió que mantuviera un ojo en ellos, así que, si no tiene ningún problema, Sargento Morita, me encargare de esto por usted.

—Sí, señor, no tengo un problema, muchas gracias —dijo Morita, mientras inclinaba levemente su cabeza, aceptando así la sugerencia de Naomasa, después de todo, el sargento confiaba en el juicio del detective.

—Excelente, entonces, señorita…

—Bulma.

—Sí, Bulma, perdone, mi nombre es Detective Tsukauchi Naomasa, por favor acompáñeme junto a su amigo, a mi oficina, ahí veremos qué podemos hacer sobre los cargos y su situación —dicho esto, el resto de las personas, comenzaron a volver a sus trabajos, dejando así la oficina, sabiendo que Naomasa tenía todo bajo control.

—E-entiendo, me parece bien —poco a poco se iba calmando, había estado demasiado irritada por la situación actual, la cual le estaba afectando más de lo que estaba expresando en ese momento, sin embargo, tenía que mantenerse fuerte; sus ojos habían comenzado a humedecerse hace unos segundos, pero rápidamente y de manera discreta, limpio sus pocas lagrimas con su mano derecha —. G-gokú, acompañemos a este hombre

—Emptentendio —con la boca llena de palomitas, Gokú respondería.

—Oh, casi lo olvido, ya no necesitaremos a esas esposas —entonces volteo a ver a su compañero —, Sargento Morita, creo que usted tiene las llaves, por favor retíreles las esposas a ambos.

—¡Sí, señor! —diría Morita, quién sacaría una de las tantas llaves que llevaba en su cinturón y pasaría con Bulma, para abrirle las esposas, liberando así sus manos.

—Ah, ¿ya me las puedo quitar? —después de ver a Bulma sin sus esposas, Gokú le preguntaría a Naomasa, quién tan solo asentiría su cabeza mientras sonreía. Claro, el detective nunca pensó que, tras su confirmación, el chico simplemente estrecharía sus manos a los lados, rompiendo así la cadena, para luego continuar removiendo, con sus manos libres, cada una de las esposas —. ¡Mucho mejor, así puedo comer sin problemas! —diría, dejando caer las esposas al suelo, tomando con una mano la máquina, mientras con la otra agarraba las palomitas en el fondo de esta.

—Niño, no debiste… —Morita iba a decir algo, mientras recogía las ya inservibles esposas, pero fue interrumpido por cierto detective.

—Morita, déjalo así —ordenaría Naomasa, diciéndole que dejaran pasar ese pequeño asunto—. Eres muy fuerte, eso debe pesar bastante —diría, señalando a la máquina que Gokú cargaba sin problemas con una mano.

—Puara nasda —diría Gokú, nuevamente con su boca llena de palomitas, comiendo a un ritmo que a ya a los oficiales presentes les estaba empezando a sorprender y asquear al mismo tiempo.

—C-con que nada, eh, bueno, por favor síganme ustedes dos, es por aquí —dicho esto, comenzó a guiarlos hacia su oficina.

Naomasa le había inspirado más confianza a Bulma… y no porque el hombre fuera más atractivo que Morita, quién ya era un hombre más viejo y menos atlético que el detective… bueno, quizás sí. Sin embargo, fuera de apariencias, el hombre parecía querer tomar un poco más serio a Bulma y este poseía un rango superior al de Morita, así que quizás sería mejor hablar con él.

—Aquí es, tomen asiento por favor —les instruiría Naomasa, quién permitiría que los dos ingresaran primero que él a la oficina, para luego hacerlo e ir detrás de su escritorio, no sin antes cerrar la puerta detrás de él.

La oficina del Detective estaba un poco más apartada que la del Sargento Morita, y era más grande, lo cual era normal, considerando la diferencia entre sus posiciones. Bulma tenía un buen presentimiento, el hecho que no la llevaran a una sala de interrogaciones y le quitaran las esposas, era una buena señal en su libro. Tanto ella como Gokú se sentaron en frente del detective, mientras que su amigo coludo, aún no comprendiendo el porque su amiga había estado tan alarmada hace unos segundos, continúa comiendo sin ninguna preocupación.

—¿Les puedo ofrecer algo de beber? ¿Café, té, agua?

—Agua —diría Gokú, quién seguía con su pequeño "snack".

—U-un té por favor… creo que lo necesito —pediría Bulma, no muy animada, parte del vigor que había demostrado hace unos momentos, se había esfumado.

—Espero que disculpen al sargento Morita, es de nuestros mejores hombres, y es bastante paciente, pero comprenderán que su situación es ciertamente—se pauso, como intentando encontrar la palabra apropiada para utilizar —…. Complicada.

El detective ese pondría de pie, para comenzar a atender a sus invitados, a Gokú simplemente le pasaría una botella de agua, mientras que a Bulma, le serviría agua caliente desde un termo en una taza, para luego colocarle una pequeña bolsa de té, que había sacado de un empaque que guardaba en uno de sus cajones.

—Gracias —agradecería, recibiendo la taza, y colocándola en el escritorio —. Y sí, entiendo, no se preocupe —diría, realmente no guardando rencor contra Morita —¿Eso quiere decir que me cree?

—Bueno… antes de responderle eso, me gustaría que me contará todo sobre su actual situación, fuera de la razón por la cual fueron arrestados y de lo que menciono en la oficina del sargento, desconozco que ha pasado con ustedes dos.

—Y-ya veo, tiene sentido —con cuidado, Bulma toma su taza y le da un pequeño sorbo, esperando que la bebida caliente, le ayudará a sentirse mejor —Verá, detective, todo comenzó cuando…

CAPÍTULO 2, FIN.