Ropa

~Venatrix~

Ani está recostada en la cama, recién despierta y sin ganas de levantarse. Es su día libre. Aundrey está en el baño, y sus hijos en la cocina preparando su desayuno. Demasiados impacientes para esperarlos, seguramente con una pila de dulces y dos grandes tazas de chocolate para cada uno.

Cuando su vampiro salió de la ducha con solo el pantalón de pijama suelto sobre su cadera y una toalla secando ese largo y bien cuidado cabello, suspiró con fuerza. Llamando su atención mientras va hasta su closet en busca de su ropa peculiar.

―¿Me vas a contar alguna vez donde consigues la ropa, Aundrey? ―preguntó molesta.

―En internet ―le responde mientras saca un pantalón plisado y una camisa con doble tira de broches.

Tampoco le toca trabajar a Aundrey esta noche, no tienen planes, así que será un día de casa. Organizar cosas, pagar cuentas y esas cosas.

―¿Sabes me estoy aburriendo de comprarte calcetines?, y no te pones nada de lo que te regalo ―se quejó lanzándose sobre la cama con gran drama.

Su vampiro apareció sobre ella, con el cabello en un rodete.

―Claro que uso lo que me regalas ―se quejó.

―¡Ah!, ¿sí? ¿Dónde está la chaqueta que te compre hace tres meses? ―Su vampiro mueve la nariz como un conejo, su manera de tratar de recordar donde lo había dejado―. La tiene Leion, se la vi hace dos días.

Su vampiro aprieta la mandíbula enojado.

―Me lo ha sacado, seguro.

―No me voy a quejar, porque lo más seguro es que si lo haya sacado. Vamos a tener que poner un candado en el closet. Pero eso no quita, que lo único que usas, son los calcetines.

―Tienes muy buena mano eligiendo calcetines. ―Se rio sentándose a su lado y cruzando el brazo sobre ella para dejarla atrapada. Ani se cruza de brazos―. Tampoco usas la ropa que te elijo.

―Me compras puros vestidos y faldas, Aundrey. Ese es un fetiche tuyo, no mío.

―Te ves tan bonita con vestidos.

―Sabes perfectamente que no me veo bonita con vestidos, solo te gusta porque tienes acceso rápido a todo lo bueno.

La risa baja y profunda, le puso los pelos de punta, e intenta ignorarlo mientras el cuerpo de su vampiro, se inclina sobre ella mucho más cerca.

―Sí, no me voy a negar.

―Además, sí los ocupo, solo para darte el gusto ―Intenta no mirarlo y concentrarse en el techo, porque está haciendo todo eso de los ojos concentrados en su cuello, y siempre que lo hace ella pierde toda orientación.― Ni siquiera sé porque lo hago, ya no lo voy a hacer― se quejó concentrándose tan duro en aquella pequeña mancha en el techo que le está realizando una radiografía. El vampiro bajo su rostro para atacar su cuello con besos lentos y terribles.― N-no lo voy hacer, de hecho, voy-oy voy a-a mandar a regalar todos los vestidos y y-y... ―Traga con fuerza, apretando las piernas en cada ola de placer que sube por cada beso. Se le está fundiendo un circuito, literalmente siente como se le achicharra algo en la cabeza. Cuando este llega a su lóbulo y lo toma entre sus dientes, lo agarra del cuello y lo jaló al otro lado de la cama con la respiración muy errática.

Su vampiro está sonriendo tan malvadamente bajo ella.

―Eres tan malo ―murmuró inclinándose sobre su cara. Aundrey sonrió aún más, quedándose quieto sin intenciones de hacerle rodar. Siempre le gusta ser dominante, pero parece que es uno de esos días en que se puede salir con la suya.

―¿Sabes lo que puedes regalarme? ―preguntó, mientras metía mano debajo de su camisola.

―¿Qué?

―Un par de corbatas.

Lo calló con besos antes de que siguiera dándole ideas.