Red Velvet

(V)

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—Esta es, sin duda, la fiesta más decente en la que he estado contigo. Te felicito.

No tuve que verlo para saber que no estaba siendo malicioso con ese comentario. No mentía, en otras circunstancias, obedeciendo nuestros impulsos y malos hábitos que nos llevaron en primer lugar a conocernos, una fiesta así habría sido lo último que esperábamos disfrutar en compañía del otro. Con las manos en mis bolsillos y él a mi izquierda, nos situamos a un extremo algo retirados del ruido. Aunque mi completa atención no estaba en los invitados ya ubicados en sus respectivos lugares, los observaba a través de los ventanales mientras escuchaba a Demian en aquel discreto vestíbulo.

—Yo solo me estoy portando bien—confesé—, lo que ves es sólo el esfuerzo de otros.

—Ah, sí, gracias a la familia de tu novia... —se detuvo abruptamente para corregirse—, oh, lo siento, de tu esposa. Y creo que eso convierte a su gente en la tuya ahora, ¿cierto? Debe ser emocionante. ¿Es cierto que se siente diferente?

—La única diferencia es la forma en la que el resto nos ve—contesté simple—. Pero no puedo responderte del todo, apenas llevo un par de horas en esto del matrimonio.

—Supongo que viéndote ahora, luego de tantos años sin hablar o saber con exactitud del otro, no debería sorprenderme que hayas tomado esta decisión. Siempre haces lo que quieres de maneras impredecibles.

—Es curioso cómo lo entiendes y lo aceptas más rápido que otros—dije refiriéndome claramente a esas personas que no me molesté en invitar pero sabía que eventualmente se enterarían por otras fuentes. Cuando eso ocurra, ¿seré señalado como Boomer lo fue cuando nació mi sobrina? Los villanos eran tan contradictorios en sus ideales cuando se trataba de otros villanos.

—Tal vez es porque nunca te veo como el maligno hijo de puta que eres. Ahora entiendo porque ella aceptó ser tu mujer—giré levemente mi cabeza para seguir como con su mirada seguía la silueta de Blossom saludando entre las mesas a unos cuantos conocidos—. Ella lo entendió, es preferible no tener expectativas contigo y admito que es un rasgo que a las mujeres como ella les puede interesar.

—Mujeres como ella—repetí y reí mordaz—... No hay mujeres como ella.

—Ahora que la conocí puedo confirmarlo. Si hubiera escuchado eso de ti en nuestra última llamada, habría creído que sólo lo decías porque estabas enamorado—hizo una breve pausa para tomar un poco de su copa—. Es lista, demasiado precavida para mi gusto pero así es como debe ser la señora de un ser diabólico como tú. No sé si puedo asegurar que le caí bien o solo se portó educada conmigo. Después de todo, una novia hostil el día de su boda no augura nada bueno.

Guardé silencio sin querer emitir alguna opinión sobre sus observaciones con respecto a ella. No lo iba a contradecir porque entendía el motivo de sus conclusiones cuando Blossom era demasiado evidente en su manera de ser luego de comparar cómo era con sus cercanos. Igual, no es como que Demian se haya sentido incómodo con eso, porque él había llegado hasta aquí para reencontrarse conmigo, tratar con ella era por lo pronto una formalidad para satisfacer la leve curiosidad que le producía dicha justiciera.

—Espero que seas feliz, Brick—soltó una vez dejó su copa ya vacía en una barda cercana fungiendo como decoración del salón.

—Te vas—afirmé cuando me encaró y se puso encima su elegante saco.

—Sé que apenas llegué pero no creo que deba seguir aquí por más tiempo. Sabes que intento mantener un perfil bajo—observó a todas direcciones como una manía de antaño y se puso aquel par de guantes grises cubriendo una cicatriz que corría de su dedo medio hasta la base del pulgar. Un fino recuerdo de mi parte.

—No necesito que te excuses. Soy consciente del porqué lo haces—luego me sonrió ladinamente. El hombre de piel morena y unos centímetros más bajo que yo me dio una breve palmada a mi hombro antes de alejarse. Lo estudié por unos segundos más, luego desapareció por el camino que llevaba a los jardines y eventualmente, a la salida.

Media hora, quizás más, quizás menos,fue lo que duró su asistencia. Di otro trago a mi bebida, pensativo por dicha reunión pues algo me decía que no sería la última vez que lo volvería a ver en condiciones inusuales. Apreciar cuán deteriorado de salud se puso sólo me confirmó lo complicada que seguía siendo su vida, pero debajo de ese rostro cansado y mejillas hundidas, estaba ese "algo" que lo obligaba a aferrarse a continuar. Su persistencia me puso nostálgico, no fue difícil llegar a la conclusión de que no me quejaría de volver a verle si se diera la oportunidad, no obstante, para cuando eso ocurriera, esperaba que Blossom siguiera sin saber mucho de él.

Afuera, los copos caían moderadamente. El pronóstico del clima no indicaba tormenta por lo que las motas de nieve no tendrían la oportunidad de bloquear el camino hacía la carretera. La máquina que conducía uno de los empleados se encargaba de despejar el pavimento para facilitar el acceso al resto de la gente que poco a poco llegaba. Tenía que reconocer la eficiencia del lugar en eso de asegurar los eventos que se llevaban a cabo, la hacienda que antiguamente era una plantación a finales del siglo XVIII, estaba retirada de todo rastro de ajetreo citadino y era perfecto para realizar ceremonias muy privadas.

Terminé lo último de mi bebida antes de dejar el vaso junto a la copa y caminé hacía el tumulto de gente. El contraste en los ecos sonoros eran evidentes, pero aún así no tuve dificultades para escuchar mi nombre entre las pláticas y una sútil pieza grabada de hard rock que se oía levemente en las bocinas, en lo que la banda seguía haciendo su prueba de sonido para continuar con la siguiente canción. El firme llamado que sobresalió por encima del coro de Follow Your Heart de Scorpions, me hizo voltear para encontrarme con Mojo, por alguna razón, ya no tenía su sombrero de copa con él pues, usaba su característico casco el cual escondía la protuberancia de su cerebro mutado. ¿Por fin se había rendido ante las burlas de Butch y Boomer? No le presté tanta importancia, no quise preguntarle directamente. Me senté en su mesa, la misma que le habían asignado junto con otros memorables villanos de Townsville aunque ninguno se encontraba ahí por estar mezclados sin problemas en todo el salón. Con una cantidad considerable de alcohol, al resto de invitados les importaría poco estar pasándola bien con ellos. El panorama era inusual, algo descabellado por tratarse de tantas discrepancias pero al final, no era un caos.

... Oh, no era un desastre. Eso era nuevo.

—Cuando consideré su creación para derrotar a las Chicas Superpoderosas no esperaba que lo entendieran por juntarse, unirse, relacionarse sentimental, amorosa e íntimamente con ellas como plan de acción para así hacerlas miserables—no pude evitar soltar una pequeña risa—. Yo, Mojo Jojo, estoy genuinamente pasmado pero no decepcionado.

—Es una forma interesante de verlo, viejo mono—respondí divertido, siguiéndole el juego—, sabes lo que dicen sobre mantener a tus enemigos muy cerca. ¿No me hace eso súper malvado?

—Ahora sólo te falta concebir al siguiente engendro del mal para esparcir esos indeseables genes y formar así una basta, perfecta y suprema generación de súper villanos. Lo que haría a tu creador, o sea yo, tu padre verdadero y responsable de la idea de tu existencia como la de tus hermanos, el precursor de tan infame imperio de criminales, pues yo, Mojo Jojo, sería el genio definitivo detrás de toda esa sutil audacia.

—Tienes formas muy raras de decirme que quieres que te haga abuelo también—interpreté luego de que me diera todo ese discurso—. ¿Cuál es la prisa de atormentarme el día de mi boda? Disfruta de la fiesta y procura no incomodar a nadie... por hoy.

Tan rápido como llegué con él me fui antes de que iniciara otro diálogo en el que intentaba convencerme de ser padre. Y aunque aparentemente debía acostumbrarme a esa clase de pedidos estando ya casado, era complicado considerarlo porque ni siquiera había pasado ni un día de estarlo. Adelantarme a los hechos únicamente me funcionaba cuando se trataba de trabajo y no de mis asuntos con Blossom. Mi esposa.

Repasé esa palabra ahora que la sentía tan tangible y legalmente válida una y otra vez apenas salimos caminando por la alfombra seguidos de los demás que nos lanzaron arroz, otra de las extrañas costumbres de boda como cada una de las que fui conociendo en todo este proceso, sin embargo, esa en particular era preocupante. ¿Desearnos fertilidad con los granos sería una forma de condenarnos al doble? De cualquier forma, quise concentrarme más en Blossom y no en un hipotético hijo. Ella, mi mujer, seguía animada con un grupo de colegas, amistades cercanas que no dejaron de felicitarla con abrazos.

Mi esposa... No sopesé el significado de aquel vocablo hasta que me encontré a solas con ella y nos miramos para asegurarnos que todo era real y estaba sucediendo. Que mis votos como los de ella lo comprobaban y próximamente harían las fotos que sustentarán los hechos para quienes no lo vivieron con nosotros. Por lo pronto, los que sí estaban, yacían en su jolgorio.

En un escaneo a todo el escenario, vislumbré a Butch, Boomer y hasta a Buttercup en sus propios asuntos. Ah, así que ahí había terminado el accesorio tan "sofisticado" de Mojo. Trío de Bullyies. El rubio no dudó en ponerle aquel enorme sombrero a su cuñada y ella tampoco perdió tiempo en hacer el tonto con él. Se les notaba divertidos, tanto, que quise unirme a ellos pero el tacto de unas manos jalando mi saco me hizo parar y voltear.

—Tú ereees eeel noviooo, ¿sscierto? —No conocí a la chica que arrastró cada letra como consecuencia de su claro estado de ebriedad. Vaya, no había empezado el banquete y ya había alguien que al parecer se apresuró a alcoholizarse desde antes. Igual, intuí que era amiga de alguna de las Superpoderosas, de Bubbles, quizá—, andaa veeen y bailaa conmigo... shhh ssolo seráa un ratito. Schiquito, ¿sí?

Puso sus manos en mi pecho y sin esperar mi respuesta comenzó a empujarme a la pista. Tomé sus manos y la alejé, ni siquiera me molesté en decirle algo porque de todos modos en su estado no sería capaz de entender negativas. Estaba acostumbrado a eso, evadirla era sencillo y sin titubear tomé al primer sujeto con el que me crucé para que sirviera de anzuelo. Otto me dedicó una mirada confusa aunque no puso resistencia luego de verse con pareja esa noche, me agradeció en una mueca y les di la espalda. La mujer, por otro lado, ya embriagada no le daría importancia al aspecto de delincuente de éste y si tenía suerte, no lo recordaría a la mañana siguiente.

El inesperado intento de secuestro para obligarme a "bailar" con una desconocida hizo que prefiriera alejarme de esa zona los próximos minutos, ya después les daría algo de mi tiempo al resto pues todavía quedaba bastante noche para eso, pues, ahora que lo pensaba, no había tenido espacio para mí mismo. Desde el inicio del día hasta este momento estuve acompañado por varios y contadas eran las ocasiones en las que Blossom estuvo a mi lado. Tan solo llegar a la recepción cada uno de nosotros fuimos abordados por diversos invitados ya sea para felicitarnos, charlar y exigir nuestra atención hacía con ellos. Bueno, era una boda, un evento donde los anfitriones son los novios. Naturalmente, la palabra "privacidad" no cabía en la gente porque la pareja era el entretenimiento principal.

Al caer en cuenta recientemente de mi agobio, me dirigí a los pocos lugares donde no podrían molestarme; los baños. Una vez dentro, puse el seguro y me senté en la amplia barra de los lavamanos. Me recargué en el enorme espejo y aflojé el corbatín un poco a la vez que me quité el saco. Inhalé y exhalé relajando mis hombros y moví mi cabeza para que mi cuello tronara.

Vaya noche tan extraña.

La fugaz charla con Mojo me hizo concentrarme más en su representación de padre que en sus deseos de ser abuelo. El tema de la paternidad no podía concebirlo cómo él. Era cierto que mi interacción con el villano no era para nada parecida a la que mi esposa tenía con el Profesor. De hecho, no tenía idea de cómo catalogar mi relación con mi creador más allá de ser consciente que existía por él. Desde niños, nos acostumbramos a ser independientes luego de las constantes ausencias de Mojo por estar en prisión o porque estaba ocupado en crear más inventos para vencer a sus enemigas. Y los tres como pequeños criminales lo entendíamos perfectamente.

Supongo que la causa de nuestro desapego con Mojo se debía a que nunca nos sentimos niños del todo en nuestra etapa infantil. Ni él ni mucho menos Him se interesaron en mostrarnos un rol familiar porque la finalidad que teníamos era otra. Jugar a "la casita" era apenas un pasatiempo que ellos tenían a veces, cuando se acordaban que tenían "hijos" y los educaban para que no fueran unos de esos experimentos genéricos. Cada que eso ocurría atendían nuestras necesidades básicas: Ropa nueva, comidas y formación escolar como particular en nuestros años de desarrollo. No obstante, fueron como un lujo al ser escasos.

Aún con esa irresponsabilidad no podíamos guardarles rencor. ¿Cómo hacerlo cuando se trata de un animal con inteligencia adquirida por la sustancia X y un ente demoníaco ínter dimensional? ¿Cómo reclamarles si crecimos más pronto de lo imaginado y no nos interesa reparar en lo que debió ser? Teníamos doce años cuando nos "independizamos" de ellos y cuando lo digo así, es porque me refiero a que fue una edad en la que decidimos no ser parte de esos planes sin mucho futuro sobre "eliminar a las Superpoderosas y conquistar el mundo". Fantasías que mi yo preadolescente desveló muy pronto luego de pasar más tiempo en otros ambientes y conocer más mundo.

Siendo objetivos luego de tener un horizonte más amplio sobre la porquería que pueden llegar a ser los humanos, Mojo Jojo no era tan malvado como decía ser. En sí, el que constantemente lo estuviera recalcando en cada monólogo suyo lleno de sinónimos y redundancias, lo dejaba en evidencia. Si tenía que repetirlo era para no olvidar su pantomima. En sus descansos era capaz de encontrar momentos de paz y tranquilidad y fueron en esos ratos cuando mis hermanos y yo pudimos experimentar un poco de esa normalidad. Fue él quien nos enseñó a leer, a hacer operaciones matemáticas básicas y otras disciplinas que aprendimos cuando nos obligaba a sentarnos en esos pupitres en un cuarto hecho específicamente para imitar a un auténtico salón de clases. Hasta Him en sus momentos más espontáneos también nos funcionó de maestro. Pero nada de esos días podían sobreponerse a los años que pasamos lejos de una real tutela.

Nos entrenaron para ser asesinos. Nos criaron con conceptos para la destrucción mientras que cualquier niño a nuestra edad se preocupaba por aprender el abecedario y ver los dibujos animados un rato antes de ir temprano a la cama. En vez de un cuento para dormir, nos evaluaban para monitorear nuestro avance y luego nos inducían a una serie de pesadillas para seguirnos preparando y fortaleciendo. Him depositó su interés en los tres de maneras... peculiares, aunque, bueno, todo él era peculiar. Sus muestras de afecto eran un caso, como hoy, por ejemplo, que esperó a presentarse justo en el momento cliché de las bodas; "Si alguien se opone a este matrimonio que hable ahora o calle para siempre" y tan solo terminar la frase, una nube rojiza se formó sobre nuestras cabezas. Su presencia alteró a unos cuantos, incluso la postura de Blossom fue expectante pero alerta y todo para que ese demonio terminara riéndose como si fuera un pequeño desliz el llegar tarde. En el fondo, no me asombré, supuse que si no había hecho nada en el pasado, no lo haría ahora en este día. A Him solo le gustaba entrar dramáticamente y durar poco para hacer acto de presencia, ya no le iban tanto los eventos con humanos y por ello no estaba en la fiesta.

Un golpe sordo en la puerta me trajo de vuelta a la realidad. Me arreglé nuevamente mojándome un poco la cara y abrí para regresar y lidiar con la faena, pero contrario al efecto que me produjo mi segundo creador, los ojos de John me tomaron por sorpresa.

—Pero si aquí se escondía el novio—se burló.

—¿Por qué estás aquí?

—Porque bebí dos copas de vino y mi vejiga no retiene tanto.

—Sabes qué quiero decir.

—Ah, pues es obvio, para desearles lo mejor a la pareja.

—Blossom te invitó—aseguré sin dudarlo y asintió triunfante.

—No te preocupes, muchacho, no vengo a hablar de nuestro acuerdo con respecto a mi organización. Para eso están las próximas semanas luego de que regreses de tu Luna de Miel. Se lo prometí a tu mujer.

Puse los ojos en blanco para luego dejarlo a solas. No. Ni siquiera me molestaré en pensar sobre él y su reclutamiento para convertirme en un agente, mercenario o lo que sea que planea para mí y mis hermanos. Decidí que este era mi maldito día y lo pasaría al lado de mi esposa. Al demonio los invitados, ya estaba cansándome de todos ellos.

La busqué entre las mesas y las tenues luces del fondo, evadí a unos cuantos y me encaminé hacía nuestra mesa principal con sigilo en lo que aprovechaba las distracciones de otros con los detalles del banquete y adornos. Encontré a lo lejos a Bubbles haciéndole cosquillas a su hija quien era cargada por una de las damas y opté por no molestarla cuando por fin se le veía un poco relajada. En mi trayecto de regreso hacía donde estaba la mesa del pastel con elegantes toques guindas en algunos acabados, captó mi atención un bulto de un vestido blanco sobresaliendo por debajo del mantel.

Reí. Giré a mis lados para ver si no me estaban viendo y cuando comprobé que todos yacían enajenados, me acerqué levantando la parte trasera descubriendo en el acto a mi esposa no probando, no comiendo, sino devorando un pedazo de la base del pastel sin haberlo partido oficialmente. Alzó su cabeza sorprendida y preocupada por verse atrapada. Su expresión me dio ternura.

No le permití excusarse, no es como si pudiera hacerlo con la boca llena de betún, claro, pero no dejé que se sintiera culpable luego de que fue testigo de como yo mismo tomaba otro pedazo con mi mano y me agachaba para acompañarla en esa pequeña escapada. Una vez resguardados bajo la oscuridad de la mesa, solo iluminados con las luces de los reflectores que se colaban un poco, probé esa tarta. Su expresión de alivio me lo dijo todo y le sonreí cómplice.

—Mi señora se está portando mal—le dije seductor sin hacerlo sonar como un verdadero reclamo—. A la próxima travesura que hagas debes invitarme.

Y la besé, aún con el rastro del dulce en la comisura de sus labios, aún haciéndolo a escondidas de todos bajo una mesa, la besé profundamente para que no se le olvidara que de ahora en adelante, no la dejaría sola jamás.

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¿Qué es lo que más te gusta de Brick?

Oí en aquella tarde de spa en el cual me encontraba junto a mis hermanas a escasos minutos de mi despedida de soltera. Dicha incógnita no era nueva ni sorpresiva, pues en antaño ya me había lo preguntado. Enumerar sus cualidades, que a simple vista pueden ser cuestionables para cualquiera, no me serviría de nada, ya que Brick significaba más que un simple un gusto.

El aplauso de las personas se oyó cuando Brick y yo entramos a la recepción ambientados por una melodía de jazz. Como estaba planteado en la lista de mis organizadoras, la entrada de los novios se haría después de que los asistentes hayan tomado sus respectivos asientos, puesto que aquello daría un aura más representativa a los protagonistas de la fiesta. Fuimos abordados por múltiples felicitaciones, abrazos y palabras de aliento por varios conocidos, separándonos al instante. Había un contraste entre los invitados, por obvias razones algunos se dirigían a uno de los dos específicamente, sin embargo, no queriendo acotarme en la distinción de nuestros roles, me permití saludar a cada uno de ellos cautelosa, pero con amabilidad para hacer de su estadía llevadera.

Hubo varios invitados a los cuales no pude pasar por alto, mas opté por reservarme mis opiniones. Ya habría otros escenarios donde podría contemplar mejor a aquellos, el día de hoy eran bienvenidos y por lo tanto estaban al goce de la gala. Entre mis colegas y amigos había preguntas y afirmaciones que halagaban a mi marido y cercanos; así como temores y sorpresas por los villanos conviviendo pacíficamente con gente del común. Un ejemplo acertado sobre las habladurías de las personas, fue la inesperada aparición de Him, que tan rápido como llegó, se marchó una vez hizo de su acto el principal; para que el público no olvidara su parentesco con el novio. ¿A todo esto había llegado por amor? A acostumbrarme a espacios los cuales no vaticiné ni en mis mejores años de heroína. Lo que en un momento me habría molestado, ahora viene con relativa calma. No llevaba ni seis horas de casada y ya estaba enfrentándome a varios aspectos los cuales me clasificarían como doble moral… No obstante, dadas las circunstancias, no había tiempo para pensar en ello.

Contrariamente a la cena de ensayo, los discursos de apertura por parte de la dama de honor y el padrino, fueron más amenos y llevaderos, puesto que no hubo tantas maldiciones e indirectas de por medio. No, contrario a ello, en la reunión oficial, las risas tampoco faltaron, pero esta vez ya fue más enfocada en nosotros y en aquellas acciones que le daban atractivo a nuestra unión. Butch no poseía escrúpulos en sus afirmaciones a la par que se engrandecía de ser el mejor padrino de bodas mientras Bubbles emocionada, así como eufórica, proclamó que éramos una pareja sin igual, reluciendo así ese lado intenso que tenía por nosotros; en su jerga se denominaba como una shipper y a nuestra relación como su OTP. No finiquitaba de comprender lo último, mas la costumbre de sus gustos validaron su sermón. Hasta Buttercup, quien había estado drogada y realizando muecas extrañas en la ceremonia, se hallaba climatizando la fiesta, eso si se ignoraba que fingió ser un avioncito jugando con los niños.

El inicio de la melodía del blues fue la que dio paso a la inauguración de la pista entretanto Brick me guiaba al centro de ella, no era la primera vez que bailábamos con gentío en frente, no obstante, sí era la primera vez que lo hacíamos como marido y mujer. Su palma recorrió mi espalda hasta llegar a la parte baja de ésta para sostenerme elegantemente mientras mi mano viajó a su hombro izquierdo tomando posición inicial. Comenzamos con un vaivén acompasado luego de que nuestros dedos se enlazaran. Aunque el baile era un espectáculo para los demás, decidí que este sería nuestro momento. No vislumbré a nadie más que él, no habría otro punto donde mis ojos se fijaran más que él. Su pupila se fundió con la mía, aquel parsimonioso movimiento borró a las personas a mi alrededor para enfocarme en sus hermosos iris rojizos. Era en esos actos que me descubría tan íntimamente ligada a su esencia que a veces no quisiera despegarme de la calidez que me regala su ser. Un giro escoltó a mi sonrisa, la cual se contagió en él. Otra vuelta proclamó la danza y mis sentidos experimentaron ese furor familiar que se paseaba en mis adentros cuando estábamos en la intimidad. Luego, mi mejilla descansó en su pecho, cierro mis parpados con el fin de pensar en este ideal. Continuamos bailando, alzo mi mirada para rememorar cada una de sus facciones y envolverme con su fragancia. Apreté quedamente nuestro agarre, recibiendo la misma respuesta de su parte antes que la melodía concluyera. Nuestros labios se unieron en un tacto lento y pasional después de un tiempo separados, acoplándose mejor que una pieza de rompecabezas.

¡Vivan los novios! —Se oyó el regocijo de la muchedumbre y la algarabía comenzó.

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El estrés puede llevar a cualquiera a comportarse de manera particular y bien sabía que terminaría sometiéndome a la angustia que este evento desarrolló en mí. Es por ello, que después de no haber comido durante todo el día, aparte de mi breve colapso de antes y haber saludado a todos los invitados a su vez de haber bailado algunas piezas musicales, decidí que lo más oportuno era robar un pedazo de mi pastel y esconderme del bullicio de los comensales. Entiendo que no fue nada diplomático, pero el hambre y el cansancio no se iban a quedar de brazos cruzados. A pesar de estar acostumbrada a ser el centro de atención, pues no me era difícil ser social con los presentes, aquello no disminuía lo agobiante que era. Además, el betún de chocolate estaba tan rico…

Hallarme debajo de una mesa no fue el mejor escondite que se me había ocurrido, pero con tanta gente cerca y yo más ansiosa que coherente, sin importar si el vestido se ensuciaría, me incliné por la opción más fácil. A fin de cuentas, ya había ostentado la prenda el tiempo suficiente… Por un momento, mis palpitaciones fueron más rápidas cuando soy descubierta en ese estado, mas la compresión en la mirada de mi marido me hizo sentir aliviada. No era mi obligación mantener la compostura aun si era lo esperado de mi parte. No obstante, mis latidos volvieron a ser erráticos, seguidos por las mariposas en mi estómago al observar cómo Brick se refugiaba del resto junto a mí. Era ese tipo de detalles que me confirmaban el haberme decidido por él.

Su beso…

Tuvimos que salir de nuestra guarida cuando el grito de Bubbles alertó a todos, incluso a los músicos quienes se quedaron en silencio. Preferí intervenir antes que mi hermana recriminara a los invitados por la osadía de allanar el pastel sin que los novios lo hayan cortado oficialmente. Brick salió de primero, bajo la estupefacta expresión de la rubia, recibiendo mi mano para ayudarme a levantarme. Me mostré ante las personas algo avergonzada pero no arrepentida por mi travesura. Aprecié cómo el rostro de Bubbles se estaba limitando a no mascullar palabrería debido a la falta del protocolo, pero satisfactoriamente se contuvo al entender que toda esta faena era por nosotros y no por los demás por mucho que no hayamos disfrutado como nos gustaría. Levanté mis hombros restándole importancia al ponqué, lo cual era gracioso si comparaba como anteriormente me desvivía porque cada elemento saliera bien y al final estaba permitiendo que las cosas fluyeran. Cuánto pude evitarme si mi temple difícil no hubiera predominado.

Aunque los aperitivos estaban a la orden, el corte de la tarta auguró el gran festín para aquellos hambrientos a los cuales no era basto con los bocadillos. Bubbles se disculpó sonrojada después de su grito, y una vez ejecutados los lineamientos, regresó a su sitio para continuar disfrutando del festejo simultáneo evadía al camarógrafo, quien había descubierto una misteriosa atracción por molestarla cuando ella estaba en sus momentos más iracundos. Sin ser una sorpresa, se agregaba alguien más a la lista de personas que gustaban de ver a la rubia enojada, siendo ésta liderada por el padre de su hija, sus cuñados, su propia hermana, entre otros. No terminada de entender lo divertido, porque sabía que lo límites de Bubbles eran pocos.

Sentí el agarre de Brick en mis manos, regresando del hilo de mis pensamientos para dirigirme con él a nuestro lugar. Una vez sentados, recliné mi cabeza en su hombro en lo que su dedo brindaba círculos al dorso de mi mano. Basto había sido el tiempo que estuvimos separados; para mí gusto, los invitados frenaron el recurrir a mi presencia y podía dedicarle el resto de la velada a Brick. No había vocablos en nosotros cuando nos acostumbramos a comunicarnos silenciosamente. Brick posó su brazo a lo largo de mis hombros y volví a recostar mi cabeza en su pecho para mayor comodidad mientras sentía como él pasaba sus dedos a través de los mechones sueltos de mi peinado.

La proeza de esta celebración me ayudó a encontrarme con facetas que tenía muy ocultas en mí, o más bien, aquellas facetas que relucieron por el estrés del mismo. No obstante, me sentía a gusto por el resultado al apreciar como los presentes se estaban divirtiendo, pues entendía que este tipo de bodas eran más para el resto que para los principales. Por eso apreciaba este momento de descanso con mi compañero sentados en la mesa. ¿Qué pude ahorrarme todo esto? Como dije, la respuesta es obvia, pero tampoco iba a negarme al disfrute cuando sí era algo que codiciaba. Incluso con mi despedida de soltera me sentí a gusto al final; solo esperaba que no se mencionará sobre aquel video que se filtró donde fuimos captadas bailando música disco, aludiendo a la temática de la celebración.

Observé como cada uno disfrutaba a su forma de los preparativos, la sección de postres debía ser abastecida pasados unos minutos, pues ya sea por los niños o por la hambruna de los mayores, ésta no se hallaba solitaria en ningún segundo, y ni hablar de la barra, la cual era atractiva para los últimos. Un mesero se acercó para ofrecernos más alcohol, no renuente él sí aceptó el whisky en lo que yo prefería un cóctel. Estos instantes son valiosos. Seguí pasando mi visión por el resto de la pista para detenerme en una las imágenes más bonitas que pude apreciar, no iba a negar que Boomer expresaba ternura cada que jugaba con Anette, pero ver a esa pequeña dando saltitos con su vestidito junto a su padre y su tío mientras bailaban la canción de turno con ella, causó un revoloteo de sensaciones agradables las cuales exterioricé.

—Son tan lindos…—Brick resopló por la afirmación, ya que también estaba viendo al mismo punto, pues aquel adjetivo solo encajaba con nuestra sobrina—Oh, vamos tus hermanos son adorables… cuando quieren—asestó una carcajada simultáneamente movía su cabeza en negación y acercó la textura de sus labios a mi frente para besarme, correspondí la acción brindándole un roce en su mentón.

Luego de que Anette acaparara mi atención y la de sus tíos, observé sus pasos torpes dirigirse hacia la proximidad de Mojo para también repetir su bailecito infantil. Mojo ni corto ni perezoso comenzó a moverse con ella, o más bien seguirla en sus brincos quedos. Separándome del deleite de ese panorama, pasé mi vista hacia la fuerza de una mirada que no me había quitado ojo de encima desde hace unos minutos, pude localizar a la culpable en una mesa central, quien, levantando su copa con una expresión retadora y coqueta, brindaba al aire. Repetí la acción de Helena imitando sus gestos, tranquila, segura, retadora… La gravedad de su discurso horas antes tuvo auge porque no podía negar cuánta razón había detrás de sus palabras, mas preferí minimizarlas en lo que descansaba de la fiesta y me placía en la presencia de mi esposo… Mi esposo; una chispa recorrió mi cuerpo. Era mío, el villano, el ladrón, el hombre de mis sueños, era oficialmente mío.

Estuvimos en esa posición hasta que me decidí por lanzar el ramo, cuyo momento fue divertido como singular… y sin temor a equivocarme, un poco estremecedor para el padre de mi sobrina. El tumulto de mujeres a mi espalda fue sustancioso, pues más de una deseaba con ansias obtener las flores, ya sea por el gusto hacia ellas o por la tradición que lo secundaba, la cual profetizaba una próxima boda para la afortunada. La mayoría eran amigas del hospital y estudios, reluciendo únicamente Bubbles como familiar. Escuché como la menor trató de convencer a Buttercup, pero ésta se fue corriendo tal correcaminos huyendo del coyote.

El conteo dio inicio; uno, dos, tres…

Aprendí a medir mi fuerza con los años, sin embargo, en ocasiones, un tiro, una acción, un movimiento, desde nuestra perspectiva podía ser suave, mas era demasiado para la gravedad de las cosas… En cámara lenta examiné cómo la ramificación de rosas, en un perfecto arco, voló a lo largo del salón, más allá de las damas aglomeradas en el centro, más allá del bufet o los regalos, más allá… Aterrizando súbitamente y con precisión en la cabeza del rubio hombre que destanteado clavó su vista en el objeto que lo había golpeado. Y para agregar más duda en su rostro, los gritos de la madre de su hija llamaron su atención, entendiendo menos la situación.

—¡BOOMER AGARRA ESE RAMO!

Se había formado un complot, puesto que para mala fortuna de Bubbles, las chicas entendiendo su desventaja contra ella, se habían lanzando para detener su andar con el arreglo floral. Algunas tuvieron que subírsele encima mientras las demás sostenían sus extremidades impidiéndole el paso. Mal se vería entonces, que la rubia se aprovechara de su fuerza por mucho que pudiera deshacerse del agarre. No obstante, aprovechando la cercanía del ramillete con su novio, comenzó a gritarle que lo tomara antes que alguien más lo hiciera.

—¡BOOMER QUE COJAS ESE RAMO! ¡HAZME CASO! —El rubio estaba destanteado, ya que no entendía muy bien lo que estaba pasando, la indecisión en su semblante era obvia. Sus ojos se alternaban entre la imagen ocurrente de su mujer y en el ramo—¡BOOOOOOMER!

"Está loca" pude escuchar por parte de Buttercup, quien había regresado a presenciar el espectáculo, Butch le dio la razón con un comentario. Mi padre se tapó la cara avergonzado por el comportamiento de mi hermana, la señorita Keane estaba preocupada, los invitados se jactaban entre la risa y la extrañeza… Y al final, noté a Brick, el cual levantaba una ceja divertido por el show. Boomer para asombro de varios, tomó las flores, se entreveía que era una reacción mecánica y no consciente, aunque el estupor seguía intacto en su expresión.

—¡ESO! —La rubia se levantó sin dificultad importándole poco que mandó a volar a varias de las invitadas—Ups, lo siento—una disculpa salió de sus labios al oír la exclamación colectiva. Volé rápidamente para verificar que no hubiera heridas, agradecía que este no fue el caso.

Bubbles se acercó dando saltitos como si se tratara de una niña hacia su pareja, agarrando el ramo en sus dedos, besando la mejilla de éste y sonriendo tiernamente como lo hacía cuando estaba feliz. El silencio potente de las personas era notorio, mas fue interrumpido por los aplausos y tonos risueños de Anette…

—Sí, mira lo que mami tiene, sí, mira—entonando su voz empalagosa, se avecinó con su hija, quien riéndose por los comportamientos de su mamá, extendía sus bracitos para que la cargara. Bubbles la sujetó en sus manos para jugar con ella, equilibrando su peso entre el ramo y la nena.

Boomer seguía consternado, mas escudriñando a profundidad en su gesto, no era porque no comprendiera lo que hubo sucedido, sino más bien porque comprendía lo que había sucedido. No conocí a nadie que manejara esos grados de paciencia, sobre todo con Bubbles que a simple vista parecía ser alguien sosegada y lo era hasta cierto punto. Pero, quienes convivíamos cada día junto a ella, sabíamos de esa personalidad intensa y peculiar que ostentaba… Si realizaba una analogía con mi propuesta de matrimonio y el noviazgo de nuestros hermanos menores, ¿quién se condenaría al final? ¿Bubbles o Boomer? Sea lo que sea, no me quedaba más que desearles amor y bienestar.

El sol de la canción se oyó de nuevo… Con el comienzo de la música, todos fingieron que nada de aquello pasó.

El sonido característico del swing inundó el lugar y yo sin pensar mucho como pasaba cuando me emocionaba por bailar una balada, me acerqué y extendí mis manos hacía Brick, quien se dejó arrastrar hasta la pista sin esperar una propuesta, pues había comprendido mis intenciones. Iniciamos con el zapateo básico para ir subiendo con el mismo ímpetu en que los instrumentos lo hacían con la tonada. Se me era un poco difícil moverme con soltura por el diseño del vestido, pero mis ganas eran las suficientes para hacer mi mayor esfuerzo. Y sonriendo algunas parejas que también bailaban junto a nosotros, no pude evitar reírme al ver cómo Buttercup quien era la menos adepta a danzar, estaba intentándolo con el Profesor. Por otro lado, Mitch bailaba con Robin mientras divisé como la Señorita Keane había sacado a bailar Butch. Luego retorné mi vista a mi esposo para sonrojarme al percibir en su mirada esa picardía característica de él. Más que una invitación a una escapada, también pude ver en aquella esa admiración que me había mostrado al principio de este día en el altar y cuya admiración igualmente yo explayaba hacia su persona.

—¿Te he dicho lo sensual que te ves bailando? Oh no hace falta, ya lo has notado—Ladinamente volvió a sonreír para después tomar mi cintura alejándonos del gentío. Adelantamos de esa forma nuestra noche de bodas, para entregarnos al calor del otro ahora oficializados ante el estado que nos pertenecíamos; aunque mucho antes de certificar nuestros nombres en un papel, yo ya me había entregado a él en cuerpo y alma.

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¿Qué es lo que más me gusta de Brick?

Me gusta la curvatura de sus labios cuando sonríe porque algo le agrada. Me gusta el sonido de su voz cuando ríe o cómo sus labios se envuelven degustando del café mañanero. Me gusta su postura perdida en sus pensamientos, el olor de su sedoso cabello o la concentración de sus ojos cuando arma un rompecabezas, me gusta su seguridad, su pasión, su extravagancia… pero lo que más amaba es que me haya permitido ver esa pequeña luz de su ser entre tanta oscuridad, la cual hizo que me enamorará de él.

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Mortem les escribe~

Me da mucho gusto anunciarles que este fue el especial de bodas de los rojos. Esperamos que les haya entretenido.

Creo que como autores, el mayor reto que podemos encontrar en el fandom es justificar un romance entre dos personajes moralmente opuestos, siendo Brick y Blossom la pareja a la que más dificultades se le puede presentar por ese orgullo que se cargan. Lenore y yo no ignoramos que en la realidad, soportar a tu pareja haciendo cosas en las que no estás de acuerdo es una cosa complicada, por no decir casi imposible. Es por esta razón que ambos personajes tienen y tendrán crisis con dicha relación, no porque no estén seguros de amarse, sino porque no saben si podrán ser capaces de lidiar con todo al mismo tiempo.

Además, les estamos hablando de una etapa donde los dos tienen 23/24 años. Son jóvenes, les falta mucho por aprender y madurar, así que, este fic será una muestra de lo que mi compañera y yo estamos haciendo con ellos como matrimonio. En un futuro habrán más one-shots o especiales como este que revelarán esas interacciones que posiblemente los harán decir "ah, por eso se aguantan" o "han crecido bastante como esposos".

Por último, antes de dejarlos con mi co-autora, estaremos respondiendo por vía
Instagram a los reviews que nos vayan dejando. Los pondremos en una historia destacada para que puedan encontrarla sin problema cuando dispongan del tiempo y no se lo pierdan.

Lenore

Y hemos terminado con este mini especial de los rojos. Esperamos que lo hayan disfrutado, la verdad fue muy ameno el hacerlo, así como enseñarles más detalles en la dinámica de esta pareja, que para curiosidad de muchos, no terminaban de comprender el por qué están juntos. Mi Blossom, como pueden darse cuenta, es bastante pasional, algo frívola a veces, pero pasional, lo cual la dirige actuar conforme a sus emociones cuando en realidad desea algo… En este caso, Brick, pues aun con sus dudas y miedos por delante, ese amor que le profesa, ganó. Sabe que amarlo no es fácil, pero tampoco es que a la niña le guste tomar los caminos fáciles, xd.

Por otro lado, quiero admitir que adoro utilizar esa faceta intensa de Bubbles, y eso que aquí me he limitado de sacarlo por lo mismo de que ella actuaba como secundaria. Mi admiración total al Boomer de Mortem por aguantarla. Por otro lado, quiero aclarar una cosa que no espero se malentienda, es cierto que Anette está acostumbrada a los gritos de su madre, pero no por peleas o porque la trate mal, por el contrario, es por la misma intensidad de ella. De hecho, la niña, al igual que su novio "futuro esposo" son de seguirle mucho la corriente y se me hace muuuuy bonito, jaja.

Como siempre, infinitas gracias por su apoyo.

Spam. No olviden seguirnos en Idilios Nocturnos, ahí molestamos más seguido.

¡Nos estamos leyendo! ¡Besos y abrazos! 3