Quería verlo una vez más, pero Senku aun no le creía todo lo que estaba diciendo.

Senku totalmente preocupado salió del lugar con ella, ofreciéndole una disculpa la cajera por la escena y dejando que aquella chica lo abrazara durante el camino, aun con lágrimas en los ojos. Llegaron a una cafetería, se encontraba casi vacía y la lluvia se estaba haciendo presente en las calles; cuando la chica se calmo por fin pudo arrojar sus preguntas directas.

—¿Quién eres?, es indiscutiblemente que es diez billones por ciento seguro que no te he visto en toda mi vida, ¿Cómo me conoces?, ¿De dónde? Y lo más importante ¿Qué sabes de mi? —Con café en mano, la miro desesperado, descontento de toda esta situación, aborrecía la idea que se haya descuidado por una simple mujer.

Una mujer muy hermosa, de cabellos dorados, de gentil sonrisa y unos ojos luminosamente azules, sus mejillas mojadas, pero teñidas de un rosa palo que se intensificaba poco a poco, y esos labios rosados ligeramente brillosos por el té que estaba bebiendo para su tranquilidad.

Se estaba sintiendo estúpido al pensar en eso, es la primera vez que la veía y ya la había escaneado un poco, llevaba un abrigo que no dejaba verla al completo y, nuevamente, cayó en aquellos pensamientos que estaban desafiando su lógica narrativa.

Sonrió con ironía, agachándose un poco y pasando sus manos por sus cabellos, cuando levanto la mirada, la observo, totalmente impregnado en su mirada, a punto de tomar otro trago de su té.

No podían evitar mirar.

—¿Y bien? — la miro severamente, impaciente.

—Ja, es increíble no escuchar aun ese apodo. —Rio por lo bajo, creando una confusión de parte de él. —Mi nombre es Kohaku, pero me parece poco imprudente estar aquí y hablar de… tu situación. —Guiño, cambiando si semblante a uno más serio. — Lo sé Senku, lo sé todo.

No podía creerlo, ¿tan ciego estaba por ella en el futuro?, no necesitaba que ella se lo dijera, se dio cuenta desde el momento en que lo abrazo con total confianza y ternura, ¿Ternura?, estaba teniendo un choque emocional y racional muy fuerte. La llevo a su apartamento, no podía confiar en ella, sería más seguro para él llevarla ahí.

Al entrar, no le importo lo descuidado que estaba tantos papeles por doquier, no le importo, pero cuando volvió su mirada hacia ella, la observo muy misteriosa, dejo su bolso a un lado y camino lentamente, poniéndolo aun más nervioso, pero a ella no le importo, le gustaba este misterioso sentimiento desde hace tiempo, se sentía como el gatito asechando a su presa. Con tranquilidad, ella poso sus manos por el pecho de él y lentamente las deslizo hasta la nuca, pasando por sus cabellos, sus miradas se encontraron, miro repetidas veces sus ojos para volver a sus labios, las manos de Senku inmediatamente sus manos se posaron en su cintura, recorriéndola desde ahí hasta la cadera, tocándolo ligeramente sus glúteos.

Se sentía como el universo, buscando el inicio del tiempo, buscando el detalle, el problema que no encajaba en su cerebro, quería el resultado, la realidad a todo esto, la consecuencia que provocó en él, aquel "Big Bang". Sus alientos se mesclaron y sus labios se unieron, creando la mejor efusión al experimentar esos labios dulces y carnosos, los movimientos eran delicados y danzaban con lentitud, sus manos querían recorrer todo su cuerpo y experimentar sus entrañas.

Desesperadamente acaricio sus glúteos, haciendo que en sus entrecortadas respiraciones gimiera del placer, un sonido que definitivamente le provocó un arranque por acariciarla más o experimentarla al completo; la beso por el cuello y subió sus manos lentamente, llegando a su cintura, su boca poco a poco fue bajando a la altura de su escote y abriendo lentamente sus ojos, se sintieron atraídos por sus senos, sus manos se acercaron a ellos tocando, entre el tiempo, su delicadeza, ganando la oportunidad de escucharla gemir con mucha más satisfacción, estrujando su cabellos de encuentro, inmediatamente desabotono su blusa y así exponer su bralette de un encaje precioso de color rosa; decidió observarla, sus ojos eran brillantes como si el océano fuera tocado por la luz de la luna llena, tan brillantes que desprendían una ternura y, por si fuera poco, sus palpitantes mejillas encendidas por el atardecer. La abrazo, dejando a un lado ese apasionado momento y ella se aferro a él con desesperación, teniendo miedo a que la soltara.

Senku sintió tal reacción, se aparto ligeramente para mirarla taciturno, ella comprendió tal gesto asintiendo como respuesta y volvieron a besarse, poco a poco caminaron hasta la recamara donde cada uno se desprendía de su ropa. Aquel día la noche era silenciosa y solo se escuchaba el dulce encuentro de su amor.

Al amanecer, ella despertó, aun se encontraba tan sorprendida de que lo haya encontrado, estrujo un poco las sabanas contra si por la felicidad que le causaba, sintiéndose como una niña a la que le regalaron ese juguete que tanto quería, lo vio muy dormido, tranquilo, ella se levanto, se puso su camisa y antes de disponerse a ir a darse un baño, le dejo un beso en la mejilla. Al poco rato, él despertó por el increíble aroma que desprendía de la cocina y al entrar en contacto con el resultado todo lo que había hecho con ella, se sentía increíblemente estúpido.

¿Cómo rayos pudo caer ante una mujer? Y peor aun… con "alguien" que apenas conocía. Era desconocida, para él, pero no para ella.

El resto la total importancia y se fue a tomar una ducha, cuando salió pudo ver en su bolso, entre abierto, una libreta que, muy seguramente había sido utilizada, sin previa autorización, se seco rápidamente y aun con toalla en la cintura y su pelo húmedo, tomo la libreta, encontrándose con momentos muy significativo para ella, con descripciones exactas.

1 de abril

Hoy tuve una experiencia muy, muy rara, estaba jugando con mi conejo y extrañamente unos arbustos se movieron bruscamente, escuchándose chillidos quejumbrosos, esto espanto a mi conejo y cuando me acerque valientemente a los arbustos, se escucho la voz de un hombre, su voz era muy varonil, pero se escuchaba muy dulce y sincero, no sé si creerle, pero me sugirió que no me acercara y que procurara, todos los días, tener unos pantalones, camisa y un par de zapatos. Me prometió que jugaríamos y que me ayudaría a encontrar a mi conejo perdido.

1ro de mayo

Por fin conocí al hombre de tras de los arbustos, ¡Ja! es muy diferente a lo que esperaba, pero se comporto muy lindo conmigo, juntos logramos encontrar mi conejo, estaba tan preocupada por él que empecé a llorar y ese hombre llamado Senku, me tendió un pañuelo y limpio mis mejilla, que estaban cubierta de lodo. Ese conejo hizo que me ensuciara y quedara tan mal enfrente de Senku, me sentí tan tonta que me viera de esa forma.

¡PROMETO QUE JAMAS LLEGARA A VERME SUCIA!.

1ro de Junio

Seguimos comiendo, como todos los días que vuelve, siempre procuro traerle su comida favorita, menos mal que le pregunte la primera vez que nos vimos; Se entusiasmo cuando supo que yo lo había preparado. ¡Ja!, espera y veras, Senku, lograre que te enamores de mí…

—¿Qué haces leyendo mi diario? —Kohaku había llegado con una sonrisa resplandeciente y con un almuerzo digno de probar, pero aquella mirada dulce desapareció al descubrir que Senku había husmeado en su diario. Dejo la charola con los alimentos en la mesita de ha lado y se acerco a él bruscamente, arrebatándole el diario y exigiendo una explicación.

—Discúlpame, ¿quieres? —Exclamo. —Entiendo lo desesperado que esto, necesito saber cómo nos conocimos, necesito encontrar respuestas a esta situación, aun si tengo que entrometerme en tus cosas. —Estaba tan tenso, pero si mirada demostraba una desesperación, y ante cualquier cosa, no le importaba si acababa lastimando a la mujer con la que termino acostándose rápidamente al verla, le importaba su seguridad.

—Pues, no, Senku. No voy a tolerar esto, es mi vida privada, aquí están expuestas todas mis emociones y no quiero que estés leyendo y destrozando todo esto. ¿Qué leíste? —Sus ojos estaban tan clavados en los de él, sus mejillas estaban enrojecida del enejo, sus cabellos parecían haberse erizado por la emoción y él estaba tan inquieto.

—Solo leí la primera impresión que tuviste conmigo. —Susurro. —Estoy diez billones por ciento seguros que te asuste. —Encogió sus hombros y, de manera despreocupada, urgió su oído con su dedo meñique, mirando a otro lugar, para evitar… su mala mirada, pero debía admitir que se veía adorable.

—¡Ja!, hasta crees que te tuve miedo, ya verás que no tengo ningún pelo de tonta, Senku. —Hincho su pecho con orgullo, sacando una ligera risa a Senku.

En efecto, la confianza de ambos floreció, y pronto, Senku se mudo a la casa de Kohaku donde se dio cuenta que era una mujer perteneciente a una familia multimillonaria, descubriendo además su dedicación a la pintura, mientras que su hermana mayor Ruri se dedicaba a la escritura y estaba a punto de publicar su primer libro. Se entero que la mayor estaba casada con un joven científico, Chrome así que, Kohaku no dudo en comentarles lo sucedido con Senku, pero Chrome no se lo tomo como algo serio, le parecía ridículo, era diez billones por ciento seguro que era IMPOSIBLE y Senku compartía esa opinión, solo que, esto le estaba sucediendo de verdad.

Solo rodo los ojos por tanta exaltación tan exagerada, estaba aturdiendo sus oídos.

Kohaku le dijo que no le importaba si no le creían, pero que aceptaran su relación con él, quería una vida y compartirla con él, sin importar lo que pensaran. Por supuesto que Ruri lo acepto, observo que Senku no era una mala influencia y si había posibilidad de ayudarlo lo haría, pero Chrome dijo que no lo aceptaría y no lo quería ver cerca.

Kohaku y Senku se estaban preparando para dormir, pero al verla con su ropa interior y una ligera blusa de seda, la beso, siguiendo hasta que el se sentó en la cama y ella encima de él, mirándose intensamente; acabaron riendo. Cuando por fin iban a dormir, él desapareció, dejando solo su ropa de cama.

Senku se encontraba en un "Bar Gay" y los hombres estaban vestidos de DRAG QUEEN, estaba en el centro de la pista y todos lo miraron con ternura, para ellos era un lienzo en blanco para decorar. Lo apoyaron en su situación, por supuesto, pero vestía un vestido crema, estaba maquillado y su cabello tenía dos coletas; cuando terminaron, él corrió despavorido llegando por un callejón e inmediatamente, se encontró con una pandilla de bandidos, los cuales lo confundieron con una mujer, comenzando una pelea.

La pelea se intensifico, quedando totalmente desgarrado de la ropa, salió hacia la calle, tropezándose al llegar a la calle, por suerte, Chrome iba pasando cerca de ahí con su carro; sin embargo, al querer recogerlo, desapareció, esto lo asusto demasiado y se fue directo a su casa donde estaba Kohaku, al llegar a su cuarto, ahí estaba él, se acerco y lo vio totalmente ileso.

Se horrorizo y no sabía que pensar, él tiempo paso y a los meses llego por la tarde Senku, después de alguno de sus viajes, estaba totalmente golpeado y desgarrado, ahí Chrome entendió que el gran papel que tenia para ayudarlo. Comenzaron con los experimentos, ahora mucho más avanzados y con el apoyo directo del Dr. Xeno, comenzaron nuevas investigaciones y cuando Senku se preparaba para entrar a una recamara neurológica, Chrome pregunto:

—Senku, ¿recuerda tu viaje de septiembre por la noche? —seguía escribiendo los datos que arrogaba una maquina que ayudaba a la inspección de las neuronas del paciente.

—Si, Kohaku me ayuda a tener un control, ese día le comente que viaje al día en que la conocí, cuando era una niña. —Urgió en su oído, sin interés. — ¿por qué? — pregunto curioso y extrañado, sacando su dedo meñique y soplando la poca cerilla que tenia.

—Vera, ese día llegue tarde a casa y cuando estaba a punto de llegar… En una intersección saliste de repente, vestido de… mujer. —Observo el techo, su gesto se suavizo totalmente desconcertado, recordaba eso como si fuera ayer, mientras una gota de sudor le escurría por la sien.

Senku solo rio como ningún otro día, consiguió otro dato, aunque no tan de su agrado. Al final de toda la investigación y en camino a casa, Senku decidió contarle cómo fue que conoció a Kohaku. La primera vez que se vieron.

Despertó desnudo, en un bosque que no reconocía, se adentro un poco más, siempre tratando de ser lo más precavido y cuando casi llega a campo abierto, pudo ver a una niña jugando con un lindo conejo blanco, corría y corría que, al atraparlo, lo abrazo con ternura y volvió a soltarlo, pero el tropiezo hizo que aquel conejo se asustara y se escondiera entre los arbusto, hasta llegar al fondo de la tierra; por más de que ella lo buscase no lo encontró, bufo con fastidio, se acerco a los arbustos con enojo y frustración, estaba pisando fuerte el suelo y Senku se estremeció, lo llamaría "pervertido", no, mas bien, "pedófilo" si lo encontraba desnudo. Actuó rápido.

—Espera, espera, no te acerques por favor. —Exclamo con desesperación, asustado y mirando entre las ramas, para ver si ella detenía el paso, y lo hizo. —Te ayudare a encontrar a tu conejo, pero procura tenerme, unos pantalones, una camisa y un par de zapatos cuando nos volvamos a ver.

Probó suerte.

— Ja, ¿Cómo se que me ayudaras? —Se cruzo de brazos y levanto una ceja

—Créeme que volveré muy seguido por aquí y, si tu me lo permites y me traes la ropa, me acercare para ayudarte. — Suspiro.

Ella estaba muy dudosa, pero le siguió el "juego"

—De acuero, pero ¿Quién eres?, ¿Cuál es tu comida favorita?.

—Mi nombre es Ishigami Senku. —iba a continuar, pero le pareció extraño, una sensación de… deja vu. —¿Para qué quieres saber?, la comida no importa, puede ser ramen…

—¿El ramen es tu favorito?

—Eeeh… Si. Me voy, volveré pronto, lo prometo.

Que singular actuación, dejando a una niña con muchas preguntas y sintiendo un gran interes por aquel hombre que desapareció solo para dejar su ropa.