Huhu 5to día de la #eremikaspanishweek, ya queda poco para terminar. Vamos a darle!

A veces se preguntaba cómo los veía el resto de la gente.

No es que como que le importará lo que pensarán de ellos, bien había vivido su vida hasta ahora despreocupado de lo que la sociedad consideraba "políticamente correcto", pero eso no quería decir que no le causaba un tanto de curiosidad la percepción de los demás estudiantes en ese lugar.

Desde la secundaria siempre habían dejado una estela de reacciones a su alrededor en cuanto llegaban a sus clases. Antes solía pensar que era simplemente porque Mikasa lucía llamativa para el sexo apuesto -y para muchas del mismo- no solo por lo bonita que era -no todos los días te encuentras con alguien que tiene esos ABS o que puede neutralizar a alguien 3 veces su tamaño en karate- sino también debido a sus facciones poco comunes en la demografía de la zona. Todas las muchachas de su escuela eran de una altura promedio, ojos y cabello claro, medidas normales para su edad. En cambio Mikasa tenía su tez blanca, era más alta que casi todas sus compañeras, sus ojos no solo eran de una forma diferente, también eran como el acero -en color y mirada- su cabello era negro, largo, liso y no parecía interesada en hacerle nada (la pobre ni sabía como se usaba la mitad de los instrumentos de belleza), y aunque al principio era denso como el demonio, hasta él podía notar que sus medidas habían cambiado bastante cuando alcanzó la pubertad.

Ah, ese ángel enviado desde arriba, solo para él.

Era más que consciente que si él no hubiera sido el objeto de interés de su novia seguramente se habría sentido atraído hacia ella de todas formas, destinado a solo observar, como todos los demás. Por milésima vez agradece que los Ackerman hayan decidido llegar al país y mudarse justo al otro lado de la calle, y pues también a ella por tener paciencia de santa y haberse fijado en él. El peso de ambas variables lo dejaría en una proporción de 50/50.

Quizás mejor en 30/70, de vez en cuando podía ser un verdadero dolor en el culo y aún así su chica siempre estaba ahí. Pretendía pasar su vida tratando de que siempre sea así, en ambas direcciones.

Por esa época nadie cuestionaba la naturaleza de su relación dado que daban por hecho que eran así como un paquete complementario. "¿Has visto a Eren?" "Ni idea, debe estar con Mikasa" "Necesitan a la señorita Ackerman para entregarle unos documentos" "Entregaselos a Eren, es lo mismo" De hecho, como eran amigos desde los 9 años la transición a los 16 había sido tan fácil como un día caminando a casa con un brazo de distancia, a de las manos con Mikasa por sobre la orilla de la costanera mientras sonreía porque el sol se reflejaba en su lindo cabello.

Quizás desde el exterior se veía fácil, porque en realidad habían sido años de sentimientos suprimidos, miradas cómplices, pros y contras a analizar, celos injustificados, peleas innecesarias y todas esas cosas típicas de la pubertad amplificadas al enamorarte de tu mejor amiga.

Pero todo eso se volvió distinto en cuanto entraron a la universidad.

En primer lugar no estaban en la misma facultad. Lo cuál significaba que a menos que se juntaran en algún punto fijo del campus, los demás no tenían cómo saber que eran pareja o si se conocían siquiera. En segundo lugar, a pesar de que algunas personas le habían hecho saber que había tenido algo así como un "glow up" de adolescente a adulto joven y eso hacía que muchas chicas de la nada se acercarán a hablarle, seguía teniendo cara de pocos amigos y sus habilidades sociales seguían siendo casi tan malas como las de su novia, por lo que no era como que hablara con muchas personas o fuera a muchos lugares para que los vean juntos o siquiera pudiera presentarla.

Ilusos, ¿Por qué perdería su tiempo en fiestas y juntas cuando podía pasar los fines de semanas con su cabeza en esos suaves muslos blancos mientras jugaban algo en la consola con ella vistiendo nada más que la camiseta de su banda de rock favorita?

Y decían que él no sabía apreciar las buenas cosas en la vida porque era demasiado impulsivo.

Dado que otra vez se había ido por el carril de los recuerdos y ya ni recordaba porque había iniciado aquel soliloquio mental, prefirió seguir su camino a su clase de cálculo, ahí si necesitaba concentrarse y si bien los muslos de Miki eran un paraíso no lo iban a ayudar a pasar esta materia.

Al entrar al salón se sentó en su sector predilecto. No tan cerca del maestro para evitar preguntas sorpresa, no tan atrás para perderse información importante, no tan en el centro para no molestar a nadie con su altura. Se veía rudo, pero si, era así de educado. Seguro Carla estaba orgullosa.

Como el maestro aún no aparecía, de repente notó como dos muchachas que solían preguntarle siempre a él la hora -aunque lucían como si tenían dinero suficiente como para tener los mejores relojes- se le acercaron y se sentaron a cada lado de su pupitre.

Y ahí iba el respeto de la gente en la actualidad por el espacio personal.

"¿Cómo has estado Eren? No fuiste a la fiesta del fin de semana." Después de la pregunta una de las chicas -la pelirroja- se le acercó y le tocó el brazo de manera no tan sútil para redirigir la mirada que tenía puesta en el teléfono.

"Creímos que irías. No fue lo mismo sin tí. Pensamos que quizás querías pasar el rato en nuestro departamento más tarde si gustas?" Ahora la menuda rubia de su izquierda estaba hablando demasiado rápido, tanto que comenzaba a irritarlo.

Acababa de recordar porque comenzó a preguntarse cómo los veía la gente.

En la universidad no parecían tener respeto por los límites. De eso se había dado cuenta bastante pronto, en cuanto llegó de hecho. Cuando unos muchachos se habían acercado a hablar con Mikasa para pedirle su número a pesar de que él estaba justo a su lado. A pesar de eso nunca peleaban por cosas como esas.

Llamenlo de las cavernas pero sí que le calentaba cuando la gente notaba lo malditamente sexy que era Mikasa. Y por lo que sabía de su linda boquita, el sentimiento era compartido.

"Disculpa pero no veo como una fiesta sería diferente porque yo no este ahí, si nunca voy a ellas en primer lugar. Respecto a ir a su departamento, eso no será posible. Tengo planes" Sintió que fue lo suficiente claro, así que la conversación había finalizado para cuando el profesor entró en el aula.

Cuando se había terminado su última clase, lo único que quería era ver a su novia y quitarse el mal sabor de boca por la interacción que había pasado más temprano. Le estaba costando acostumbrarse a este ambiente porque era demasiado diferente a la secundaria. ¿Qué diablos tenía de malo que le gustara estar pegado de la cadera a Mikasa? Eran novios con un demonio, e incluso si ese no fuera el caso, era su mejor amiga. Por supuesto que quería pasar tiempo con ella.

Ahí quedó su cuota de serenidad diaria, cruzaría la facultad e iría por su chica.

No demoró mucho en encontrarla. Como no lo haría si esa postura, altura y larga cabellera solo se combinaban en ella. Cuando llegó a su lado, no aguantó y la abrazó lo más fuerte que pudo. Su aroma y la pequeña risa apenas perceptible al reconocerlo era todo lo que necesitaba para hacer una pausa de las estupideces y la superficialidad de cada persona en ese lugar con el forzado anhelo de encajar a toda costa.

Para Eren el lugar donde encajar había llegado mucho antes de ese período en su vida.

"¿Qué te trae por aquí, extraño? ¿Qué tal tu día?" Se acercó más a él y comenzó a consumir su calor corporal, tal como lo había hecho por años. En la cama, en la guerra y en el ritmo de la vida que entrelazaron juntos. La vida lo había hecho cálido para la acurrucarla, a ella la hizo fría para darle un respiro cuando sentía que la rabia en él ardía demasiado.

"Salí de clases y hoy nuevamente unas chicas se acercaron con una obvia predisposición a invitarme a su cama. Aunque lo nuevo es que esta vez fue con intenciones de un trío. Algo gracioso, si supieran que la mitad del tiempo lloro después del sexo. A veces pienso que me hablan sólo por el crecimiento que tuve antes de entrar aquí y mi capricho de dejarme crecer el cabello, nada más y nada menos. Si interactuaran un rato más conmigo saldrían corriendo, después de todo solo hay 3 personas en el mundo que se han quedado voluntariamente" Tenía la sensación de que en otra vida, sin Mikasa a su lado, debió dejarse crecer el cabello por estar sumido en una depresión que no le permitía preocuparse por nada y no tenerla cerca. Impensable.

"Oh. Por mi parte tuve un examen de biología avanzada, unos chicos intentaron hablarme con la excusa de unos apuntes y terminaron preguntando acerca de mi vida personal, así que desaparecí en cuanto me preguntaron cuánto me tomó estirarme de esa forma en taekwondo. Luego me tomé un té con Armin y Sasha. Ah! Te guardé uno de esos muffins de almendras que tanto te gustan de nuestro café favorito. Y ahora pues estaba pensando dónde debería comprar los ingredientes de la cena. Tú ganas cariño, definitivamente tu día fue más interesante que el mío."

"La gente en este lugar tiene esa percepción extraña de que porque esta etapa es para arruinar experimentando, todo aquel que les luce como fuckboy o chica inocente en la calle, loca en las sábanas va a seguir esa línea. Es irritante. Gracias por el muffin, mi amor. Podríamos hacer hamburguesas, no las comemos hace tiempo. Así nos burlamos de los prototipos impuestos en la universidad y vemos en cuáles encajamos. Después de eso voy a follarte como fuckboy y a hacerte el amor como tu novio llorón" Ya habían comenzado a caminar de vuelta a su apartamento, ella con su mano en su cintura, él jugando con una hebra de sus cabellos alrededor de sus dedos, rodeándola con su brazo sobre sus pequeños hombros.

"Todo tu plan me parece interesante. Hagamos eso, Eren" Su nombre en sus labios, siempre una maravilla. Le sonrió suavemente, su corazón se detuvo por un segundo para recuperar su ritmo un poco más tibio que antes.

Aún le quedaban años en la universidad, y a pesar de que sabía que la vida les podía lanzar una bola curva en cualquier momento y de cualquier forma, mientras la tuviera a su lado para sobreanalizar al mundo, burlarse del mismo y decidir qué cenar después de un día agotador, supuso que no habría problema con que los demás tuvieran su propia idea al percibirlos. Era un poco de todo, fuckboy y llorón con ella, prefería visitar a su madre en lugar de salir los fin de semanas, a veces le costaba llevar las cargas del pasado, Miki ayudaba a equilibrarlas. Amaba a su novia, introvertida, loca en la cama, sarcástica, con gran flexibilidad -dejaría el comentario de esos sujetos para más tarde. Quizás hoy sería más fuckboy que llorón- y tan cálida.

La gente solo debía preguntarle si querían saber cómo eran. No les diría todo, pero seguro los dejaba con la boca abierta.