Disclaimer: Harry Potter no me pertenece.
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17 segundos
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Por solo 17 segundos podrás escuchar los pensamientos de tu alma gemela.
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Harry miró la etiqueta de la nueva poción de Ron y George, con incredulidad. Ellos se habían unido a Harry en un fin de semana en Hogsmade del octavo año, visitándolos. Hermione y él decidieron volver al octavo año, Ron no. Había sido difícil estar sin él, pero el hecho de que su amigo se reuniera con ellos esos fines de semana, lo hacía más ligero. Ron se veía más que feliz de no terminar la escuela. Harry no podía culparlo de querer acompañar a Ron y huir del horario de estudio de Hermione.
-Y como eres socio, tienes acceso a nuestro nuevo producto-festejó George.
-¿No es esa tu manera de decir que soy un conejillo de indias?
-Por supuesto,-rió Ron- pero funciona. Te lo aseguramos.
Harry dudó.
-¿Y cómo detecta exactamente a esa alma gemela?-preguntó.
-Magia, mi querido Harry. ¿Acaso no crees en ella?
La mirada verde, sarcástica de Harry, lo miró brevemente.
-Pero mira, Bill escuchó la voz de Fleur, y aquí yo personalmente escuché la que estoy seguro es la voz de Angelina.
Angelina...
-¿Acaso la has visto en estos cuatro años? ¿Recuerdas su voz?
-Bueno, es cierto que no la he visto, pero sí que recuerdo su voz.
-No le creas, le tocó escuchar cuando Angelina estaba llenando un formulario. Angelina estaba debatiéndose si pedían primero su apellido o su nombre.
-También.
Harry miró a su mejor amigo.
-¿Y tú escuchaste la voz de-empezó, mirando a los alrededores. Hermione y Ginny habían ido a una tienda de ropa cerca de ahí, y Harry se preguntó si de tomar la poción escucharía la voz de Ginny escogiendo algo. Es decir, eran novios, no sería un poco incómodo si...
Mejor ni pensarlo.
Ron sonrió.
-Oh fue Hermione. Reconocería el pensamiento pesimista de no pasar con excelentes notas los exámenes. Ella también se preguntó cómo estaba. Fue lindo saber que piensa en mi.
Piensa en mí, canturreó burló George, dando un suspiro exagerado.
Ron enrojeció, pero al escuchar su respuesta, un alivio inundó a Harry y luego abrió la botella.
-Si muero, volveré para torturarlos.
Ambos pelirrojos lo miraron con expresiones triunfantes.
Lo tomó.
Fue extraño. Como si algo bailara dentro de su mente hasta tomar forma.
Entonces...
Me pregunto si madre estará bien. La última vez parecía tan triste. Debería insistir en que se mude cerca de aquí.
Esa voz. Podía reconocerla, la había escuchado por años enteros.
¿Debería comprarle algo? Es decir, padre solía mandarle flores por estas fechas, ¿no?
Malfoy.
Inmediatamente Harry buscó en los alrededores con la mirada como si pudiera encontrarlo cerca, aunque sabía que no era posible. Malfoy había decidido no regresar a Hogwarts en el octavo año. Lo cual era raro, no tenerlo por aquí y por allá, no verlo, no escucharlo. No pudo evitar preguntarse dónde estaba.
Y de pronto, sentía nostalgia al escuchar su voz. Fue como recuperar un viejo amigo, aunque en realidad jamás lo fueron.
Sonrió al escuchar su voz.
Me pregunto si padre estará bien. ¿Estarán dejándolo congelarse o los dejarán sin una mísera cobija en Azkabán? El clima está congelado en Inglaterra, ¿no es así? No que aquí sea mejor. Durmstrang está helado. Al menos el uniforme es abrigador. Aún así es mejor que Hogwarts, ojalá madre me hubiera dejado venir aquí desde el principio. Concéntrate Draco. Son los finales, concéntrate.
Y luego, palabras que Harry no entendió, francés, ruso, no tenía idea. Debía estar estudiando.
Mmm... creo que terminé. No puedo creer que esté vistiendo de rojo. ¿Qué dirían los gryffindors de mí? Fue el próximo pensamiento en inglés. Bien, basta, ¿qué importa de todos modos? Ninguno de ellos verá lo guapo que luzco. Además Blaise se burlaría de mi, y Theo... No vayamos por ahí. Concéntrate. Revisemos las respuestas una vez más.
Al menos Weasley y Potter jamás me verán de rojo. Primero muerto.
Hablando de ellos, regresaré pronto a Inglaterra, espero no toparme con ellos. Debería visitar la tumba de Sev tan pronto como llegue. Tal vez...
¿15 minutos? Joder. Tengo que acabar. Rápido, rápido... ¿Por qué hace un examen el fin de semana, debería estar en casa, o paseando en Diagon, o Hogsmade, o...
¿10?
Vamos es el último examen e irás a casa, concéntrate, date...
Prisa, pensó Harry que era lo último que iba a decir.
Se cortó.
-Bueno, debieron ser pensamientos muy interesantes los de Ginny comprando ropa- se burló Ron, pero cuando Harry no sonrió, Ron dejó de hacerlo. -¿Ella no... ?¿Entonces quien?
-Bueno, era...
George puso una mano en el hombro de Harry.
-Está bien, Harry. No tienes que contestar.
-Gracias.
-¿Pero, reconociste quien era?-preguntó Ron.
Harry asintió.
-¿Pero de todas maneras, tu y Ginny...
Mmm, dejó salir un sonido vago.
Ginny y Hermione regresaban.
-¿Puedo tener otras 20 de esas?-preguntó. -Pagaré por ellas.
-!No¡-exclamó Ron.
-Seguro-respondió con una suave sonrisa George.
-¡George!
-La vida es muy corta, Ron. ¿Por qué no estar con aquellos que amamos todo lo que podamos?-respondió.- Mañana podrían hechizarnos mientras reímos junto a nuestro hermano y morir.
Y el silencio solo fue cortado cuando Ginny llegó y lo besó en la mejilla.
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Me pregunto que está haciendo Potter. ¿Le habrá importado que no regresara este año?
A veces, Malfoy pensaba en él. No eran pensamientos muy profundos. Vería algo que le recordaría a Harry. Leería su nombre en un periódico. Alguien le preguntaría si lo había conocido.
Lo hice, pensaría él, y pensaría en toda su historia, en la guerra, en la Sala de Menesteres, en el sectusempra, en la Mansión... y luego se esforzaría en cambiar sus pensamientos. Harry también pensaría en él. ¿Sería feliz en Dumstrang? ¿Cuando volvería?
Harry terminó con Ginny.
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Por solo 17 segundos podrás escuchar los pensamientos de tu alma gemela. ¿Será cierto?
La voz desconcertó a Harry, quien estaba visitando a Ron y George en su último fin de semana en Hogsmeade. Miró alrededor, pero solo vio a un hombre de cabello castaño y ojos cafés mirar el letrero.
Si es así, es una gran invasión a la privacidad, ¿no?
Me pregunto a quien escucharé. ¿Debería...
Harry caminó sin pensarlo hacia él, y lo llamó.
-¿Malfoy?
¿Potter?
¿Por qué sabe quien soy?¿Por qué me está hablando? Creí que me odiaba.
Harry lo miró y sonrió.
-Eres tú. Regresaste.
Espera, ¿por qué él...?
-¿Te gustaría acompañarme a comprar dulces? ¿Has finalizado tus exámenes?
-¿Cómo sabes que estuve estudiando?
Harry sonrió.
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¿Acaso no tengo el novio más sexy del mundo?
Harry sonrió cuando Draco se unió a sus amigos alrededor de la tienda de George.
-¿Y el letrero de tu poción de 17 segundos?-preguntó y George se alzó de hombros.
-Tuvimos que retirarlo del mercado. Una bruja hechizó a su esposo en sus partes por engañarla y descubrirlo gracias a la poción. Parece que ser un alma gemela no garantiza fidelidad. Además, mucha gente tiene pánico de pensar ahora. Que exageración.
Nunca compre una. Me pregunto a quien hubiera escuchado.
-¿Oh, y qué pasó con el resto?
-Lo quería rematar pero no me dejaron. Nuestro socio mayoritario se quedó con las sobras.
Draco alzó las cejas y miró a Harry.
-¿Tu no eras el socio mayoritario?
Harry sonrió, pero dejó de sonreír cuando sintió la preocupación de Draco.
¿Entonces porqué sigues conmigo?
-Me deshice de todas ellas-exclamó. No mentía, no del todo. Tuvo que deshacerse de una parte, para que el Ministerio fuera feliz.-¿Por qué, querías escuchar a tu alma gemela?-preguntó.
Hubiera sido interesante, supongo. Pero eso implicaría dejarte. No sé si podría.
-No, soy feliz con lo que tengo-exclamó besando su mejilla. No se veía tan feliz como cuando llegó.
-¿Tú la escuchaste?
-Si.
-¿Y que tal?
-No está mal.
Draco se alzó de hombros. Oh, habían pasado los 17 segundos.
-Aun así, me alegro que la suspendieran.
-¿Temías que escuchen tus pensamientos, Malfoy?
-No me gustarían que escuchen lo que pienso cuando estoy en la cama con Potter.
Harry se sonrojó, porque, joder, él si lo sabía.
George le sonrió a Harry con burla.
Lo sabía, parecía gritar.
-Aun así debe parecer interesante. Ojalá hubiera comprado una.
-Entonces, es bueno que tenga esta-respondió George colocando una botellita en la mano de Draco.-Deberías, al menos una vez.
-No lo sé-respondió mirando a Harry incómodo.
-Hazlo-exclamó Harry. -Está bien. Lo prometo. Nada cambiará.
Draco se armó de valor y lo tomó.
¿Entonces-escuchó la voz Draco- no es genial que solo yo pudiera escuchar cuanto me amas? ¿O la manera en que solo puedes pensar en mi nombre cuando te beso?
El rubio abrió la boca.
-Tú...
-Como dije. No está mal.
-Ese día. Así supiste que era yo.
Harry sonrió culpable.
-Es tan injusto.
-Vamos a casa, te daré la mitad de las botellas.
-Maldita sea si lo harás- juró Draco besándolo, y cuando se separaron sonrió.-Tú tampoco puedes pensar.
Harry rió y asintió.
-Tantas botellas desperdiciadas-lamentó arrastrando al rubio de regreso a casa.
