"¿Qué soy para ti?"
Siento mi cuerpo palpitar al escuchar sus palabras. El oxígeno escapa de mis pulmones al ver sus ojos sobre los míos ¿Qué que eres para mí? ¿Esa es la pregunta que me hace justo ahora?
¿Qué no te has dado cuenta aún?
Que eres la luz que alumbra mi sendero cuando se vuelve oscuro y difuso.
La calidez que llena mi corazón en mis días más helados. La razón por la que éste late… aunque existan más motivos y rostros que lo conmuevan y lo hagan seguir, la principal eres tú.
Quien me dio una razón para seguir, para avanzar y sonreír otra vez, luego de estrellarme contra la realidad de este mundo.
La persona que me dio un lugar al que regresar, un hogar. Y que se convirtió en él cuando nos fue arrebatado de nuevo. Una ilusión cuando todo estaba perdido. Y quien se la llevó una vez más, sin avisar.
Eres la sonrisa que quise, juré y fallé en proteger.
Quien me hizo probar el sentimiento más puro y embriagador, que te hace flotar y te eleva por los cielos, haciéndote creer que todo es posible, todo está a tu alcance. Pero que también me hizo conocer el dolor abrumador y la incertidumbre eterna, que te hace bajar a tierra y estrellarte contra el suelo.
Eres mi primer amor. Pero también mi último. Eres simplemente, el amor de mi vida.
Para muchos, eres la representación de la maldad en este mundo. Lo que lo hace cruel. Pero para mí, Eren, eres lo que lo hace hermoso.
Un ardor me cubre el rostro, mi corazón corre a la par de mis emociones; sus ojos continúan clavados a mí como una estatua, esperando mi respuesta mientras todo mi ser tiembla.
Quiero decirlo, necesito hacerlo. Si no es ahora, ¿cuándo?
Pero no puedo.
Porque no es el momento, ni lo será nunca. Jamás lo ha sido.
En el millón de caminos frente a nosotros, nos tocó recorrer uno lleno de dolor.
El tiempo se agota.
La urgencia inunda el aire en este apocalipsis creado por él.
Debo responderle, no con lo que mi corazón llora, con lo que está desesperado por gritar. Por más que quisiera, mis labios no podrán decirle lo que espera escuchar. Porque en lo profundo de mi alma lo sé, sé que él quiere oírlo y que lo ansía tanto como yo, pero… ¿para qué? ¿Qué sentido tiene aquí, ahora? ¿Para qué pulverizar nuestros ya exhaustos corazones en el momento que más necesitan mantenerse en pie?
En los segundos que parecen horas, por fin encuentro la respuesta, una palabra que abarca todo mi sentir, pero dándonos la paz y claridad que tanto necesitamos. La fortaleza para enfrentar este último obstáculo frente a nosotros.
Sé que lo que ha hecho es imperdonable, que no hay palabra o acción que pueda arreglar esta tragedia. Y que no hay marcha atrás para lo que hizo, ni para lo que tendré que hacer.
Mientras el mundo se cae a pedazos, junto con los trozos de mi corazón, en un último acto de amor y piedad, lo digo: Eren, para mí…
"Tú eres… familia"
