Capítulo 2: Amistad.
El profesor Snape los había enviado a continuar con su día, Harry sabía que le dejaría un mensaje a Dumbledore y luego iría a intentar mantener la fachada de mortífago frente al mismo Voldemort.
- Potter.
Mientras caminaban de regreso Malfoy había estado pensativo, se obligó a hacerle la pregunta al que parecía tener más información que él.
- ¿De qué lado está mi padrino?
- Creo que ya lo sabes perfectamente - Malfoy trató de que cada parte de su mente no doliera por ese hecho - Lo hace porque siente que le debe la vida a Dumbledore, ese hombre es demasiado orgulloso.
- ¿No le importamos?
- Al contrario, él te ama, Malfoy. Hasta yo puedo notarlo, me atrevería a decir que en este preciso momento está dando la cara por ti.
-o0o-
- No intentes engañarme, Severus.
El señor oscuro se encontraba sentando en el único mueble de ese lúgubre salón de la mansión Malfoy. Acariciaba lentamente a Nagini y miraba a Severus Snape como si este fuese idiota.
El pelinegro admiraba a su señor, este ya no tenía apariencia pálida y serpentina, en cambio, se parecía más a un hombre. Con cabello castaño y un traje elegante, no vestía como mago. Si no fuera por esos ojos oscuros y penetrantes que infundian temor hasta podría decir que era una persona totalmente diferente.
- Digo la verdad, mi señor. No estoy enterado de ninguna tarea que el hijo de Lucius deba llevar a cabo - Una pieza encajó en su cabeza, de eso había querido hablarle su ahijado.
- Oh vamos, no tienes que fingir ser impropio - Se levantó elegantemente para luego pararse delante el fuego de la chimenea, admirandolo - Así que el joven Draco mantiene un bajo perfil con su padrino, bien por el muchacho.
Empezó a reír divirtiéndose de la situación, el espía tuvo un mal presentimiento.
- ¿Mi señor?
- Quiero que lo traigas, Severus.
- El joven Malf-
- No sólo a él - Se acercó a su sirviente hasta separarlos menos de un metro de distancia - Tráeme al chico Potter.
- Potter está bajo la estricta tutela de Dumbledore, mi señor. Sacarlo de Hogwarts es...
- ¿Imposible? No retes mi paciencia, estás en la cuerda floja, Severus. Además, Harry estará ansioso por verme.
-o0o-
- ¿Que tú qué?
- Lo que oíste, Dumbledore quiere que te ahogue en Veritaserum esta misma semana.
En contra de la voluntad de Malfoy se habían saltado la hora del té y la clase siguiente. Se encontraban caminando hacia el lago negro, Draco se detuvo bajo un árbol al sentirse inquieto con esa nueva información.
- ¿No es peligroso que nos pueda ver hablando tan tranquilamente? - Preguntó con paranoia girando su cabeza hacia todas las direcciones. De no ser por varios árboles estarían completamente a la vista
- Considero que no, cualquiera pensaría que nos hemos vuelto locos. Pero él quiere que me gane tu confianza para luego apuñalarte por la espalda.
- No pensé que él...
- ¿Que Albus Dumbledore fuera capaz de tal cosa? Despierta, Malfoy. Hasta tú ves a ese vegestorio como un salvador, alguien con la sabiduría suficiente para dirigirme a vencer a Voldemort. La realidad es que sólo quiere poder y no lo conseguirá hasta que el señor oscuro no esté más en su camino. Todo se trata de él, no del bien del mundo mágico.
- Me cuesta creerlo, hasta mi padre lo respetó por algún tiempo.
- Oh, sin duda es alguien a quien respetar. Respetar y temer con creces.
- Tenemos un fisgón, ¿te has dado cuenta?
- Me sorprende que no lo hayas aturdido ya, sueles ser más dramático, Malfoy.
- ¿Entonces qué es el Señor Tenebroso para ti, Harry? - Preguntó la persona que los había estado escuchando al verse descubierto tan fácilmente.
Malfoy giró con la varita en mano mientras que Harry no se inmutó al ver a Neville salir de detrás de una pared de ladrillos balanceante.
- Baja tu varita, de entre todas las personas Neville no intentará hacernos daño a menos que le demos razones.
- Como si Lonbottom pudiese hacerme algún rasguño - A pesar de esa afirmación, bufó y le hizo caso a Potter. se sorprendió al verse tan confiado en él, en su juicio. Tanto que dejó que alguien escuchara a sus espaldas porque de alguna forma estaba seguro de que el pelinegro lo estaba permitiendo a drede.
Se sentía cómplice de alguien a quien apenas conocía realmente.
- Lamento haber faltado a nuestro compromiso, Neville.
- Creo que tenías cosas más importantes que escucharme hablar sobre plantas. Si no te molesta, contesta a mi pregunta - Estaba serio y tranquilo, esperando a que su amigo desde primer año no estuviera diciendo lo que creía.
- ¿Cómo se supone que lo voy a ver? es un ser frío, un asesino. Mató a mis padres... - Aspiró - Pero no por ellos debo ser usado como un arma, no más.
Draco se sintió culpable de todas esas veces que se burló de Harry por no tener padres que lo educaran, ahora no podría imaginar pasar por la misma situación.
- Dumbledore no te ve como tal cosa, estoy seguro. Él nos ha protegido Harry, nos ha amado.
Harry suspiró, sentía que hablaba con una versión un poco menos testaruda de él mismo. Sin embargo el muchacho frente a él estaba herido profundamente, sus pobres padres no reconocían a su propio hijo. Bellatrix Lestrange era la culpable, y le era difícil demostrar su punto si Voldemort le había dado rienda suelta para torturar miembros de la orden.
- No vamos a llegar a nada, entiendo tu dolor, lo entiendo muy bien aunque no lo creas. Pero como muchas personas, tienes que abrir los ojos.
- ¿Vas a dejar que se vaya?
- Neville ha sido inteligente estos años, Malfoy. Ha gozado de poder estar en un área gris en esta guerra, apoya a Dumbledore, pero no le conviene calumniar a Harry Potter. Ni siquiera él quiere entrometerse en los planes del viejo, aunque no tenga idea de ellos.
- ¿Cómo estás tan seguro de que no le diré a Dumbledore sobre tus puntos de vista?
- No eres tonto. Si lo haces estarás bajo el ojo de Dumbledore, te verás obligado a ser parte de su lucha. Lo más probable es que eso haga que tengas problemas con medio Hogwarts, ya no podrás ser neutral. Como buen observador que eres, te pido que sigas con tu vida hasta que llegue el momento en el que tengas que decidir.
Dicho eso jaló a Malfoy del cuello de su camisa para caminar lejos de ahí, dejando a un Neville pensativo y algo nervioso por el nuevo Harry.
- Esa fue una muy mala idea, Potter.
- Relájate, no todos buscamos estatus. Estoy seguro de que él preferiría morir a estar metido en lo que acabó con sus padres.
- Es un cobarde.
- No, sólo sobrevive. Probablemente estás familiarizado con esa forma de pensar.
- ¿Qué le pasó a sus padres?
- Pues verás, tu querida tía Bellatrix...
-o0o-
- Albus, no te estás tomando esto con seriedad.
- Claro que si, mi querido Severus. Pero aún no sabemos por qué el Lord quiere ver a Harry.
- ¿No es obvio? Matarlo de una vez por todas.
- Tenemos que manejar esto con cuidado, ya te dió un ultimátum. Eso significa que no puedes seguir jugando con él, debes darle resultados.
- No estarás insinuando que le lleve a Potter.
- Aún no. Enviaré algunos patronus, la Orden del Fénix se reunirá esta noche.
-o0o-
Draco Malfoy al fin se dirigía a su sala común. Para proteger su salud mental prefirió seguir hablando con Harry al día siguiente. Tenían que discutir lo que harían con el pequeño asunto del Veritaserum. Además, tenían que tomarlo con calma y seguir bajo las reglas de lo que Hogwarts era, un colegio de magia. Los Slytherin no debían notar nada sospechoso en él, podría explicar su desaparición de hoy, pero los hijos de mortífagos eran demasiado grandes de boca. En todo caso debía guardar las apariencias, su padre no podía enterarse de absolutamente nada, ya era suficiente con su padrino.
Para su pesar, debía confesarle a Potter la tarea que el Señor Tenebroso le había encomendado si quería mantenerse a salvo. Lo pensó por un largo rato, era absurdo. No tenía ninguna intención de llevar a cabo tal cosa.
Por otro lado, si quitaba el miedo y la preocupación, sólo quedaba un sentimiento divertido. El Lord tuvo exactamente la misma idea que Dumbledore, tal vez no eran tan distintos después de todo.
- Draco.
- ¡Severus! me asustaste. - Snape levantó una ceja y Draco carraspeó para tratar de alejas esa reacción poco Slytherin, sin duda estar con Potter unas horas hacía mella.
- Debemos hablar.
- ¿Aquí?
- ¿Cuál es la misión que Voldemort te encomendó?
- Eh...
¿Qué tan conveniente era decirle que debía envenenar a Harry?
- Estoy esperando. - Lo miraba con desaprobación al notar que no quería responder. Suponía que no había intentado averiguar la respuesta él mismo debido a las nuevas barreras de su mente, debía preguntarle a Harry si actuaban de igual manera con el resto de sus recuerdos.
- Lo siento, padrino. Pero hasta que no hable con Harry sobre eso, no puedo decirte nada.
Estaba conciente de que sonaba muy mal. Ese hombre lo protegía y se preocupaba, y él sólo estaba haciéndole las cosas más difíciles. Consideró tan sólo decirle, pero recordó una de las tantas cosas de las que Harry y él habían hablado.
...
- No puedes estar hablado en serio.
- Aunque no lo creeas, mi padre no es un ser sin sentimientos.
- Pero vestirse de pavo real para hacerte reír, oh por Merlin, no tiene precio.
Se habían sentado en el suelo de los vestidores del campo de Quidditch, era un lugar privado a esas horas de la tarde. En él se escuchaba el eco de las risas de ambos jóvenes. Hacía apenas un rato hablaban de Voldemort, de lo que harían y contándose las veces que habían querido escapar. Pero esos lúgubres temas se fueron rápidamente al descubrir que ambos coincidían en varias cosas, y cuando no, era muy gracioso dar sus diferentes puntos de vista.
Por un rato, Draco se sintió verdaderamente feliz y a gusto.
Y Harry, bueno, Harry no podía estar más encantado. Alguien estaba siendo auténtico con él, alguien lo estaba escuchando.
- Entiende, eran mis animales favoritos y estaba enfermo.
- Oh, si, claro.
- ¿Que hay de tus parientes muggles?
- Son exactamente como los sangre puras describen a los muggles. En este caso, son muy acertados. - Suspiró, las risas se apagaron - La gente, sobretodo Snape, piensan que mi vida antes de Hogwarts era un paraíso. Pero para ser sincero, la primera persona que me demostró cariño fue Hagrid.
- ¿El gigante?
- Si. Fue a buscarme personalmente para llevarme al mundo mágico, me habló de lugares que no conocía. De criaturas míticas, castillos y magos.
- ¿No sabías nada de eso?
- No. Nunca nadie en mi vida ha sido sincero conmigo, todos mienten. todos quieren algo, o simplemente al que no quieren es a mi. Nunca he Sido deseado, ¿Has sentido eso alguna vez?
- Muchas veces. Sin embargo mi madre hace que me olvide de eso, me ama y me lo demuestra. No puede protegerme de todo lo que está pasando, pero sé que me apoya.
- Ojalá tuviera a alguien así. Nadie sabe nada de mí, todos ven lo que les conviene. Neville y yo tenemos tanto en común, hemos Sido amigos desde hace años. Pero Dumbledore tiene más peso que mi amistad y sacrificio. He salvado al mundo mágico tantas veces, y aún así a nadie se le ocurre preguntarme ¿Cómo te sientes? ¿Estás bien con esto? no, ni siquiera mis propios "amigos".
- Lamento eso.
- No es tu culpa. Tan solo en esta tarde de charla me has escuchado y comprendido más que cualquier otra persona.
- Puedo decir lo mismo. Blaise y Pansy son mis amigos desde mucho antes de Hogwarts, lo que no sé es su posición respecto a ser mortífagos. Cualquiera puede ver lo comprometidos que están los Slytherins con el lado oscuro, es como si estuviesen hechizados y no les importara nada más.
En silencio Harry sopesó esas palabras. Raramente no se veía ahora como el raro o el loco, sino como la persona cuerda, la que no estaba hechizada por los engaños y mentiras del resto del mundo mágico.
- Todo va a mejorar, Lo resolveremos, Draco.
- Eso espero, Harry... eso espero.
...
De ser Potter, el niño que vivió, alguien con fama y fortuna, pasó a ser Harry, un chico cuyas opciones habían Sido arrebatadas, al igual que él. Tantos años caminando en los mismos corredores, frecuentando los mismos salones de clases y habiendo comido tres veces al día en el mismo comedor, era increíble. Parecía un engaño que todo lo que necesitaban para congeniar era un simple día de charla.
Se dió cuenta de que por primera vez deseaba serle leal a alguien. Y no se trataba de un mago oscuro ni de alguien poderoso que le prometía lo inimaginable, era algo más puro, más simple. Quería serle leal a un amigo.
Por lo tanto, no lo traicionaría. Estaba decidido a proteger el mutuo interés de ambos, terminar con esta guerra o en su defecto, estar lo más lejos posible de ella.
- ¿Así que ahora es Harry? Despierta, Draco. Él es la comida de Voldemort, sea cual sea debes cumplir con tu deber.
Draco se mordió la lengua para no echarle en cara que era un hipócrita, un espía.
- No diré más hasta que pueda resolverlo. - Declaró con el mentón rígido, decidido.
- Estás cometiendo un grave error. Si no me dejas ayudarte estarás solo frente al Señor Tenebroso, ahí nadie podrá salvarte.
Al decir esto dió media vuelta para desaparecer entre los pasillos. Probablemente esperaba que lo llamara de regreso, que le dijera que tenía razón y que necesitaba de él como cualquier adolescente que se enfrentaría al mago más temido si fallaba.
Eso era justo lo que esperaba, Severus Snape se detuvo al final del pasillo. Él era un hombre con nervios de acero y aún así le crispaba la rabia e impotencia en ese momento. Bien sabía que Draco no era un mal chico, que si fuera por él no habría hecho nada de lo que había tenido que hacer a lo largo de los años. Esa sería su perdición si no le dejaba saber qué sucedía, ya no podía hacer nada.
Siempre se vió a él mismo como una figura paterna para el muchacho, lo último que quería era dejarlo morir para proteger su posición. Si continuaba así, probablemente sucedería de una u otra forma.
-o0o-
- ¿En dónde has estado? Te has saltado todas tus clases.
Hermione y Ron lo habían estado esperando en la sala común. Lo invadió un asco profundo, ya ni siquiera eran amigos, actuaban como tal porque Dumbledore les había ordenado vigilarlo.
la bruja frente a él era muy inteligente, con un potencial envidiable. Desafortunadamente era poco astuta y dejaba ser dominada por la autoridad. A pesar de su reciente desapego le hubiera gustado que fuera su aliada, cosa que veía imposible en ese momento.
- No mucho, no tenía ánimos - Sonrió falsamente, como si estuviese avergonzado. Hubiese Sido más conveniente decirles que había tenido un altercado con "Malfoy", así ellos le dirían a Dumbledore y el viejo podría suponer que estaba cumpliendo con su tarea. Pero se abstuvo de ese plan, si alguien más se enteraba de eso no sabía cómo repercutiría en Draco, No debía convertirlo en un blanco.
Era complicado tratar de mantener una fachada con ambos lados, pero haría todo lo posible.
- ¿Te sientes bien? ¿Hay algo de lo que quieras hablar?
- Hermione, estoy perfectamente. Ahora sólo quiero descansar, buenas noches.
Esperaba poder soportar hasta que fuera necesario.
o0o
Hey!
Esta no será la última vez que veamos fragmentos de la tarde de conversación entre Harry y Draco. Mientras tanto me encantaría leer ideas sobre la trama, ya tengo algo en mente, pero me fascinaría desencadenar hechos que a otras personas les sean interesante o que simplemente les gustaría para esta trama.
Gracias por leer!!
