Capítulo 4: Lejos.
- Harry... No voy a poder pagarte.
- Oh cállate, no quiero dejarte sin padrino. Pero entiende que no puedo hacer más, si decide estar del lado de Dumbledore...
- Eso no será ni remotamente lo que sucederá...
Draco y Harry voltearon a ver a un hombre que parecía estar derrotado, humillado. Harry pensó que se había dado cuenta de que tantos años entregando su vida a una causa que creía era suya, no sirvieron de nada al final. Debía ser un sentimiento aplastante, sobretodo porque su vida podría estar en manos de un adolescente si llegaba a hacer algo incorrecto.
- ¿Qué quieren hacer?
- Quiero que Dumbledore caiga, ayudaré en lo que se me permita.
- Eso está bien, pero mientras yo esté aquí no tendrá que rendirle cuentas a Tom como uno de sus mortífagos. Con la clara excepción de que haga algo que ni yo pueda defender, si eso sucede estará solo. - Miró a Draco a los ojos - ¿Y tú? puedes decidir no hacerlo, puedes estar neutral, me aseguraré de ello. Sé que estabas más tentado por la idea de alejarte, no voy a obligarte a luchar.
- Ni creas que te voy a dejar solo. Además... Mi madre sigue aquí - Mencionó con preocupación, no la abandonaría.
- La protegeremos, protegeremos a quienes nos den la oportunidad.
- Por ahora, deberíamos discutir cómo actuaremos de ahora en adelante - El profesor se había resignado, trabajaría en un equipo conformado por su ahijado y otros dos hombres con extensos poderes mágicos, parecía una broma.
- No debería ser tan descomunalmente complicado. Tom no los matará, no importa si lo cuestionan o juegan algo rudo. Lo que no deben hacer es cuestionar sus habilidades como mago, está altamente orgulloso de eso. Todo lo demás es fácilmente ignorable.
- No suena al Señor Oscuro que yo conozco, desde que su apariencia cambió ha estado diferente.
- Eso está altamente relacionado conmigo... cuando entré a su mente sin quererlo activé unas barreras protectoras que Tom Riddle había puesto sobre sus recuerdos más preciados. A pesar de que resucitó en otro cuerpo, su mente lo recordaba. De alguna forma la magia de Tom el adolescente y la de Voldemort la serpiente cuyo núcleo mágico está repleto de magia negra, se mezclaron. Influenció un cambio físico y mental impresionante, como han podido ver.
- Me desconcierta que hables como si lo conocieras, como si fueran cercanos.
- Somos cercanos, Draco. Tenemos una conexión, cuando tortura veo a través de sus ojos - Contó mientras veía de reojo a Snape durante un momento - Siento lo que él siente y sus pensamientos siniestros rondan en mi cabeza, a veces es difícil distinguir cuáles son los míos.
- El Lord se tomó muy en serio su amenaza de hace rato.
- Me crea o no, en la única cosa en la que puedo superarlo con creces es en el control de la mente.
- Eso es imposible. - Él tenía un extenso conocimiento en artes oscuras, no podía creer que uno de los personajes más temidos de la época estaba tan seguro de que un niño podía destruirlo tan sólo con la mente.
- Piense, Snape. La magia no se trata solamente de habilidad, sino de inteligencia. Si se carece de alguna es imposible exprimir todo su potencial, un ejemplo claro es Hermione. Curiosamente yo al igual que usted, Draco, Dumbledore, Tom y hasta el mismo Merlín, tengo ambas cosas.
- ¿Yo?
- No te sientas sorprendido - Alzó su dedo índice para tocar la frente del contrario con la punta - Las barreras que se implantaron en tu mente no hubieran podido ser útiles si no fueses capaz de soportarlas.
- No soporto nada, ellas hacen todo el trabajo.
- Créeme, no todos han podido llevar mis barreras de aquí para allá y estar tan normal como tú ahora.
Draco pensó maravillado en las posibilidades, la voz de su padre diciéndole que era un inútil se iba alejando de sus oídos, al hacerlo completamente una energía recorrió su cuerpo, se sentía más alto y fuerte.
- ¿Ves? Sólo tienes que darte cuenta. - Draco era un mago con potencial, le sonrió para darle la seguridad que sabía que necesitaba. Quería hablarle a solas sobre tantas cosas, pero Snape prefería terminar esa conversación lo más rápido posible.
- ¿Cómo es que obtuvo tal poder sobre su mente?
Ahí estaba la pregunta del millón.
- No creo que sea conveniente revelarle precisamente a usted esa información. Es ambicioso como cualquier Slytherin, es posible que se haga daño si intenta recrear cualquier cosa que haya hecho para llegar a este punto.
- No soy un niño, Potter. Sé qué hacer y qué no.
- Aún así, intento protegerlo. Si todo esto se vuelve relevante para nuestro propósito entonces estaré en la obligación de revelarlo ante el mismo Tom así que no se preocupe, se enterará tarde o temprano.
- Entonces, ¿qué haremos respecto a mi puesto como profesor de Hogwarts?
Se habían quedado en la biblioteca luego de que el Lord se fuera a quien sabe dónde, sin su presencia el sitio gozaba de un ambiente tranquilo y agradable.
- En todo caso lo más conveniente es que sigas actuando como un espía, pero esta vez favoreciendo a nuestro lado.
- Puedo hacer eso, Draco, pero no puedo mantener una fachada como esa si no tengo en claro qué ocultar y qué no.
- Bien, entonces pongamos límites. Usted se presentará ante Dumbledore molesto y resignado, no dirá ni una palabra, tan sólo le mostrará este recuerdo.
Imágenes pasaron frente a las retinas de Snape, quien se extrañó pues siempre mantenía su escudo arriba. Draco alzó una ceja.
- Es bastante... - Hizo una mueca - Real.
- En ese recuerdo creado por mi - Se dirigió al Slytherin menor mientras el mayor procesaba la imagen - Le pido perdón a Voldemort en su forma de serpiente, le digo que quiero estar de su lado, él acepta luego de asustarme un poco pero me mantiene bajo un cruciatus durante una cantidad importante de tiempo, luego deja que sus mortífagos jueguen un rato conmigo, incluyéndolos a ustedes dos.
Draco fingió no sentirse nauseabundo.
- ¿Crees que se lo creerá? Es bastante arriesgado, Harry.
- El recuerdo en sí no tiene ninguna fisura, no se dará cuenta de que no es real. Respecto a las acciones de Tom, no dudo que eso es lo que haría si esa fuese la situación. Además, encaja en lo que me imagino que Dumbledore planeó al enviarme aquí.
- ...Impresionante.
- Gracias, Profesor. Ya lo sabe entonces, actúe en base a ese recuerdo, si debe contestar preguntas o inventar algún ataque mortífago hágalo, no arriesgue nada. Yo me encargaré de arreglar cualquier teatro necesario.
- ¿Es buena idea que estés tan cerca del Señor Oscuro? Antes estuvieron a punto de matarse.
- Créeme, quería separar su cabeza de su cuerpo. Pero lo necesitamos para acabar con el director, no podríamos hacerle ni un rasguño solos.
Suspiró, apoyó los codos en sus rodillas y escondió su cara entre sus manos. Quería irse de ahí y llorar de frustración, de impotencia.
- ¿Puede decirnos por qué Voldemort desea tanto su ayuda?
Draco lo fulminó con la mirada, quería sacarle toda la información posible a Harry, pero se estaba pasando.
- Quite ese tono prepotente...- Aspiró fuertemente en la misma posición - Tengo algo que quiere con locura...
Gimió con desespero, de verdad quería dejar de hablar.
- Ya es suficiente por hoy, te llevaré a tu habitación.
Sintió una mano de Draco en su espalda mientras que la otra apretaba su brazo, era algo reconfortante. Se perdió en sí mismo al caminar por los pasillo, sus ojos se posaban en las paredes, cuadros, papel tapiz, fotos y muchas otras osas que realmente no procesaba.
La peculiar comodidad de la cama en la que había despertado lo devolvió a una realidad cruda y estresante. Lágrimas escaparon y corrieron rápidamente por sus mejillas... Merlín, ¿Por qué tenía que sentirse tan cómodo? ¿por qué no había estado así de a gusto antes? sollozó al no entender por qué no podía tan solo vivir en paz.
- Cálmate, todo está bien - Una voz lo reconfortó, dedos masajearon su cabello.
- Nada está bien... ¿Por qué tengo que acabar con esta guerra? - Como si fuese un niño
- No lo sé, dímelo tú. Pudimos escapar, pero tú has decidido quedarte y pelear ¿Por qué?
- Es Dumbledore... Él tiene que pagar.
- ¿Vale la pena vengarse?
- No, no lo vale... es solo que... me mintió. Tenía once años cuando me prometió ser como un padre. Me decía que todo estaría bien y luego me enviaba con muggles que me odiaban, me ignoraba cuando le decía que no quería luchar... me mantenía bajo la Imperius por horas cuando me rehusaba a obedecerlo. Simplemente no debe existir, no quiero volver a escuchar los gritos de mi madre...
Al no saber qué decir tan sólo permaneció cerca del moreno. El niño que vivió lloraba desconsoladamente en silencio, se imaginaba que algo así podía suceder. Harry la mayoría de las veces parecía una bomba de tiempo, actuaba tan tranquilo y astuto hasta que algo lo hacía perder la calma. Pudo notarlo en sus altercados de los últimos días, cuando no lo dejaron escapar.
Pensó en las medidas que debía tomar, trataría de mantenerlo lo más despejado posible. Acarició con más insistencia su cabello hasta que el cansancio se alojara aún más en ambos, merecían dormir aunque tuvieran que hacerlo bajo el mismo techo de Voldemort.
