CAPÍTULO 2
Respiro hondo para armarme de valor, abro lentamente el folder como si este fuera completamente peligroso, estoy dramatizando ¡lo sé! Más no puedo evitarlo, debí de ser actriz en lugar de diseñadora de modas.
Nombre del comprador: Eriol Hiragizawa
Edad: -
Ocupación: Abogado
Cantidad aportada: Cien mil dólares
Por medio de la presente hago constar que tengo conocimiento de que es solo una cita la que he comprado, por lo que hago saber el día, lugar y hora de la cita para protección de la joven.
Día de la cita: 20 de agosto
Horario: 20:00 hrs
Lugar: Roof top bar.
Para mayor comodidad, mandaré por ella en el lugar que ella elija, dejo mi número de contacto.
Móvil: +44 34799983024
E-mail: -
Leo, leo y releo la información, ¿por qué no puso su edad? ¿Tendrá más de 80 años? ¿En qué demonios me he metido? Al menos sé que es abogado y me llevará a un lugar que estará congestionado de gente, el Roof es uno de los bares más lujosos, he ido un par de veces y me gusta la comida y el ambiente, ¿por qué un adulto mayor querrá ir a un lugar como ese?
"Es una cita Tomoyo, no te vas a casar con él" me repito internamente para dejar de hacer drama, aunque claro, el drama es parte de mi vida y hablando de drama, dejo el folder en un lado y reviso la hora, se supone que hoy tengo que ir a ver algunos lugares para ya establecer mi taller de diseño.
Voy directo y sin escalas a mi vestidor, encuentro un vestido sencillo, pero con estilo de color crema con unos pequeños bordados en color blanco, lo complemento con unos zapatos de tacón no tan alto pero con la suficiente altura para verme bien, me pongo mis pendientes, pulseras y un collar largo de perlas entre blancas, azules y moradas, me miro en el espejo, todo parece estar en orden a excepción de mi cabello.
Compruebo de nuevo la hora, la cita con el agente inmobiliario lo tengo en menos de una hora y sigo en mi habitación, me paso rápido el cepillo, no es la manera de tratar mi cabello, pero el tiempo apremia, me pongo un poco de rímel y lápiz labial, me vuelvo a ver en el espejo de cuerpo completo y me gusta mucho lo que veo, tomo mi bolso y salgo de prisa.
–¿No desayunarás? –escucho la voz de mi madre–
–Voy tarde… vuelvo a la hora de la comida…
Es lo que alcanzo a decir antes de tomar las llaves del auto y salirme, lo que si me ha sorprendido es que mi mamá estuviese en casa, son casi las nueve de la mañana y ella usualmente se va al trabajo desde las seis de la mañana y se la vive prácticamente ahí desde que falleció mi papá.
Desde ese día hemos sido solo ella y yo, aunque siempre he sentido que me hace a un lado y ahora si no es drama, desde que falleció papá ella se metió de lleno a la juguetería y a mí me dejaba con los de servicio, de ahí a que me haya vuelto independiente a temprana edad, hasta que apareció Touya Kinomoto, siento que con él fui demasiado dependiente, al punto que aún pienso en él ¡y ya pasaron cinco años! Está como para que alguien me de una cachetada a ver si así entro en razón.
Llego hasta un pequeño edificio, tiene tan solo tres pisos por lo que puedo observar desde fuera, aparco el auto en un espacio algo alejado de mi objetivo, eso me pasa por despertar tan tarde, en serio que estas cosas solo me suceden a mí. Entro al edificio, le notifico a la recepcionista que tengo una cita con el señor Wang y esta me entrega un gafete e indica hacia donde debo dirigirme.
Camino hacia el ascensor, aunque me quedo pálida al ver al que está frente a mí ¡es el anciano! Trago pesado, no esperaba topármelo muy pronto ¿ahora qué hago? ¿lo saludo? Parezco una tonta parada frente a él sin hacer nada.
–Con permiso…
Es lo único que dice al pasar junto a mí, ¿no me habrá reconocido? Giro sobre mis talones para observarlo un momento, le entrega a la recepcionista el gafete y con la misma sale, es un señor demasiado misterioso.
Las puertas del ascensor están por cerrarse cuando reacciono, meto mi bolso para evitarlo y poder subir en él. Sigo confundida, ayer compró una cita conmigo y hoy pasa de mí, ¿tendrá un gemelo?
"Muy bien Tomoyo, déjate de hacer historias en la cabeza y concéntrate" me reprendo mentalmente, llego a mi destino y me topo con la secretaria, le comento que tengo una cita con el señor Wang, aunque esta queda pálida al escucharlo.
–¿No se agendó mi cita? –le pregunto y parece que está apunto de sufrir un ataque cardiaco–
–Lo.. Lo si.. Lo sie… –corro a su lado y le abanico con unas hojas que encuentro en su escritorio–
–Tranquilízate… no pasa nada –digo lentamente para hacerme entender–
Le pido que inhale y exhale, aunque no parece funcionar, comienzo a preocuparme por su reacción hasta que se aparece un joven con cabello castaño.
–¿Qué está pasando?
Su cara de pocos amigos parece alterar más a la secretaria, ahora veo que no soy la única dramática en este universo, hay una que me gana la medalla de oro.
–Le empezó a faltar el aire de pronto… –explico, mientras saco el móvil y llamo a emergencias–
El castaño me mira y me pone los nervios de punta, jamás había visto tanta seriedad, o bueno sí lo he visto, pero solo en una persona, no imaginé que también en esa categoría hubiera más personas, aunque claro, a Touya Kinomoto nadie lo baja del número uno.
Los paramédicos no tardan en llegar y en asistirla, yo les explico sin entrar en mucho detalle lo que ocurrió, el desconocido se queda al margen de la situación con el móvil en el oído, además de serio seguramente es demasiado comunicativo, cuando terminan de asistirla, la pobre se ve avergonzada.
Pasan unos minutos cuando los paramédicos se retiran del edificio, estoy por pasarles mis datos para hacerme cargo de los gastos porque en parte me siento culpable por su estado, pero el joven castaño lo impide y pasa los datos de la empresa.
–¿Qué ha pasado? ¿Asami estás bien? –pregunta un hombre alto con cabello canoso al que enseguida reconozco–
–Señor Wang –saludo cortésmente– esta joven ha tenido un problema respiratorio o algo así dijo el paramédico, sería bueno darle el día para que se recomponga –sugiero–
–¿Eso es cierto Asami? –cuestiona mirándola– debiste reportarte enferma, es mejor a venir a trabajar en ese estado.
La chica solo asiente, parece que su capacidad de habla no le funciona, y el sujeto castaño solo está al margen de la situación con el móvil pegado a su oído.
–Asami vete a casa… –dice el señor Wang– Tomoyo, me da mucho gusto verte por aquí, ¿a qué debo tu visita?
La chica vuelve a quedar pálida, le sonrío amablemente para tratar de tranquilizarla.
–Perdí mi agenda y quería saber cuándo tengo cita con usted para ver el espacio que le había comentado –soy una gran mentirosa, sé que mi cita es hoy, pero no meteré en problemas a la pobre secretaria–
–¿No era más fácil que llamaras? –cuestiona–
–Andaba por aquí –me encojo de hombros– pero la joven empezó a sentirse mal.
–Asami ve a casa, yo me encargo… –el señor Wang toma algo que supongo que es la agenda y me hace una señal cediéndome el paso–
Camino por el pasillo hasta llegar a la oficina, el señor Wang es un gran amigo de mamá, incluso podría jurar que tuvieron algún romance, sin embargo, mamá siempre lo niega y me viene muy bien conocerlo, por lo que estoy segura de que encontraré lo que deseo.
–¿Cómo está tu madre? –pregunta mientras hojea la agenda–
–Bien, trabajando como de costumbre…
–Recuerdo que me pediste espacios para tu taller, he visto algunos que están disponibles –comienza a explicar– ¿te parece si nos vemos mañana a las diez de la mañana para visitarlos y me digas tu opinión?
–Excelente… –saco mi móvil y lo pongo como recordatorio– Gracias por todo Señor Wang.
–Tú y tus formalidades –comenta jocoso– sabes que me puedes llamar por mi nombre.
–Lo sé, pero así es mejor –respondo mientras me encamino a la puerta–
–Salúdame a tu madre…
Es lo único que alcanzo a escuchar antes de salir de su oficina, camino por el pasillo hasta llegar al elevador, el castaño de hace un rato está revolviendo todo en el escritorio de la secretaria, parece ofuscado.
–¡Lo sé, Hiragizawa! –grita casi colérico–
¡Momento! Yo conozco ese apellido, ¿de dónde? Me quedo parada frente al ascensor haciendo memoria y sin querer escucho la conversación.
–Deja de meterme en problemas, siempre supe que era mala idea venir a Japón…
Ya decía que su acento es algo raro, parezco cotilla ya lo sé, presiono el botón mientras trato de recordar, y lo logro, Hiragizawa es el nombre del ancianito con el que tendré la cita, de solo recordarlo siento un escalofrío recorrerme, al parecer este hombre conoce al viejito.
–Ya… –dice el castaño chasqueando la lengua–
El sonido de la llegada del ascensor lo hace centrarse en mí, le sonrío amablemente antes de subir, presiono el botón del primer piso, tal vez debí de quedarme a escuchar un poco más, o preguntarle, sin embargo, creo que prefiero no saber más, tendré que reportarme con el señor para terminar de acordar la cita, aunque no quiera.
El día está muy caluroso, por lo que decido pasarme a una nevería, una paleta helada no me vendría nada mal, llego al pequeño puesto al que siempre acostumbraba a ir, recuerdo que Sakura y yo veníamos mucho al salir del colegio, algunas veces veníamos con amigas y otras solas, el lugar no ha cambiado mucho, tiene los mismos colores, el mostrador sigue siendo blanco con pequeñas manchas que dan la ilusión de ser unas chispas que se esparcieron por todos lados.
Le pido a la encargada del lugar una paleta de fresa y como si no fuese suficiente, también le pido que le ponga chocolate y chispas, parezco una niña pidiendo de esa manera mi paleta, pero no puedo resistirme, es un gusto que no me doy desde hace mucho tiempo y como dicen, una vez al año no hace daño ¿no?
–Qué pequeño es el mundo… –escucho a mi espalda–
Hago acopio de toda mi entereza y giro sobre mis talones para ver al dueño de la voz.
–Más bien, qué pequeño es Tomoeda –acoto mientras llevo mi paleta a la boca, los sabores de la fresa y el chocolate surten un efecto positivo en mí–
–Tienes razón, Tomoeda es pequeño… pero me alegra que lo sea, así hay más probabilidades de encontrarnos.
–Touya… –decir su nombre me es tan extraño– con que me mandes un mensaje podríamos quedar.
¿Por qué dije eso? Definitivamente no lo he superado, aunque ya me había quedado claro desde ayer que lo vi y que latió a mil por hora mi corazón al verlo en la puja por mí.
–Hace mucho que no tengo tú número, desde que te fuiste –puedo ver un poco de ¿dolor? No, eso deben de ser solo imaginaciones mías–
–Me fui a estudiar, a seguir mi sueño –le recuerdo–
–Eso mismo lo pudiste haber logrado aquí, hay universidades muy buenas en Tokio
Y es así como se rompe el encanto de este hombre, esa fue su respuesta cuando le dije que me iría a estudiar fuera del país, encontró una opción cerca de él en lugar de luchar por lo nuestro.
–No quiero discutir lo mismo contigo –respondo con seriedad–
–Sabes que tengo la razón –sentencia y definitivamente tengo muchas ganas de romperle algo en la cabeza–
–¿Tú? ¿Tener la razón? –cuestiono con ironía– jamás cariño, no excuses tu manera de romper conmigo…
No doy tiempo a que me reproche, simplemente me salgo de la nevería, hasta mi paleta se ha derretido más de la cuenta por perder el tiempo con Touya, tal vez eso es lo que necesitaba, hablar con él para darme cuenta de que sigue siendo el mismo troglodita de siempre, necesitaba cerrar ese ciclo.
A una parte de mí le hubiese gustado que él saliera tras de mí, pero no fue así, he caminado hasta el auto y no hay señal de él, como de costumbre, me sigue decepcionando y ni así puedo dejar de pensar en él, ¡qué patética me siento! Y como si me quisieran sacar de mi estado, mi móvil comienza a sonar, tiro los restos de mi paleta, ya no la pude disfrutar, subo al auto y busco entre mis cosas el móvil, desafortunadamente no alcanzo a responder la llamada, en la pantalla muestra el número de mi amiga.
Me subo al auto y pongo el móvil en el altavoz para poder hablar con ella mientras conduzco, lo curioso es que no responde, le insisto y nada, conduzco hasta su casa, me está inquietando, ¿para qué me llamó? Lo único bueno en Tomoeda es que las distancias son cortas cuando andas en algún vehículo, llego a la casa amarilla en donde tengo muchos recuerdos.
El señor Kinomoto es quien me recibe y me comenta que Sakura no se encuentra, me despido de él y voy rumbo a la otra dirección a la que posiblemente se encuentre, ella tiene una agencia de mercadeo en donde se encarga de algunas asociaciones y personas que lo requieran, además de la fundación de su abuelo, la realidad es que ella ha encontrado la manera de crecer profesionalmente aunque siga en este pequeño lugar y es lo que yo intentaré.
Llego al lugar y lo veo cerrado, eso es completamente extraño, es un día laborable y Sakura no es de las que dejan de trabajar, insisto en la llamada, pero nada, no hay respuesta alguna. No tengo idea de qué otro lugar pueda estar, han pasado años.
"Sakura, ¿Por qué no respondes?"
Intento con un mensaje, pero no hay respuesta, ni aparecen las molestas palomitas azules que indican que lo ha leído. Me quedo estacionada enfrente del lugar, hasta que la veo salir de su trabajo con su novio, aunque no pinta nada bien la situación, ¿por qué la jalonea? Me bajo del auto y voy hacia ellos.
–Sakura… –digo para llamar su atención, no he tenido la oportunidad de conocer a su novio porque el tipo siempre tiene una excusa para no asistir a reuniones formales– Sakura –insisto, no me hace caso y el tipo no me deja verla bien–
–Tenemos que irnos, no está trabajando… –responde arisco–
No dejo que avance más, me acerco a ella y hago que me mire y me sorprendo al ver su aspecto, tiene los ojos enrojecidos y un moretón enorme en la mejilla derecha.
–¡Suéltala ya mismo! –me impongo, pero a él no parece importarle–
–Tommy, no te metas –suplica mi amiga–
Ahora resulta que no puedo defenderla, la tomo del brazo que tiene libre y la jalo hacia a mí.
–Te vas conmigo –sentencio–
–Ella se va conmigo, no te metas…
–No me vas a decir en qué meterme y en qué no, la sueltas ahora o llamo a la policía –digo con convicción mientras agarro mi móvil con la otra mano, aunque este me es arrebatado–
–Hiro, déjala –suplica Sakura–
Ella siempre me contó que su novio tiene un carácter muy explosivo y siempre la he visto llorar por él, pero no tenía idea que la estuviese maltratando, ¿en dónde ha estado Touya que no ha defendido a su hermana? Alejo esos pensamientos y tiro de nuevo de mi amiga, no dejaré que ese se la lleve.
Parece que estamos jugando a jalar la soga, aunque a quien jalamos es a Sakura, si yo tiro de ella, él tira más fuerte, mi móvil yace en pedazos en la calle y no hay nadie quien nos auxilie, pasan unos niños, pero no se meten y que bueno, están demasiado pequeños, ¡Por qué no pasa la policía!
–Tomoyo, Sakura…
¡Al fin! No importa la discusión de hace un momento, me alegra que haya llegado.
–¡Suelta a mi hermana!
Una pelea se suscita frente a nosotras, mientras Touya se hace cargo de él, yo me llevo a Sakura a mi auto, está temblando y esa mejilla morada no me agrada para nada.
–¿Desde cuándo te golpea? ¡Sakura por qué te has dejado! –le reprocho–
–Lo amo…
Dejo los ojos en blanco al escuchar su respuesta, algunas veces creo que confundimos ese sentimiento, que amemos a alguien no quiere decir que dejaremos que nos pisoteen.
–Estás mal Sakura…
No sigo hablando, Touya se acerca a nosotros y repara en el aspecto de su hermanita, tiene un pequeño golpe en el labio y su mirada amenazante, está molesto y lo que le sigue de molesto.
–¿Desde cuándo Sakura? –ruge– ¡te dije que te alejaras de él!
Sakura solo llora, la abrazo y la pego a mí, por lo que dijo Touya supongo que conoce al agresor.
–Ha tenido suficiente ¿no crees? –trato de calmar el ambiente– yo me encargo de ella.
–Deja que le revise el golpe que tiene en la cara –dice serio–
Lo veo alejarse, observo cada uno de sus pasos hasta que llega a un auto negro del cual saca un maletín, lo cierra y vuelve a acercarse a nosotras, me aparto de Sakura y lo dejo realizar su trabajo, aunque en realidad no puede hacer mucho, tan solo le ve el golpe y le da una pastilla para el dolor.
–Te dije que Hiro es peligroso –comenta–
Sakura no le dice nada, baja la mirada, necesito ahondar en esta situación sigo sin creerme que haya dejado que la golpearan por "amor", Touya se despide de nosotras, al menos sin él será más sencillo hacer que Sakura hable.
–Lo conocí en uno de los tantos eventos que he ido a Tokio, se portó demasiado amable conmigo, me enamoré Tommy… –comienza hablar por sí sola, sin necesidad de interrogarla, aunque deja de hacerlo, su mirada parece ensombrecerse–
–¿Desde cuándo te golpea? –cuestiono–
–Meses… –dice en voz baja– la primera vez se disculpó, dijo que no volvería a pasar –se apresura a decir, ¡Y aún lo disculpa! –
–No debiste seguir con él –le tomo de la mano y se la aprieto un poco– ¿Por qué no me habías dicho?
–Estabas lejos, además, es mi vida yo la debo de resolver, no los demás –se pone a la defensiva–
–Sabes que para ti siempre estoy, debiste contarme, te hubiese ayudado…
–¡Basta! Te he dicho que es mi vida
Al parecer no soy la única que necesita ayuda, lo único malo es que si ella no se da cuenta no podrá recibir la ayuda que necesita y lo que más temo es que vuelva a caer.
Alooooooo Cerecitos!
Al fin una actualizacion! Jajaja antes que nada, lamento la situación que planteé de Sakura, pero es lo que se me vino en ese momento, me gustó y se quedó :D y aún así, este fic no se centra en ella, aparecerá, por supuesto que sí, pero el protagónico es de Tomoyo.
En fin... qué les ha parecido el capítulo? No olviden dejar su bellísimo comentario, ya sea suponiendo lo que pasará en el siguiente, tipo predicciones, algún Spoiler que hayan notado, las apuestas de con quién se quedará Tomoyo, jajaja no sé, me encanta leerles :D
Les he abandonado en cuanto a capítulos, pero en verdad me está costando demasiado escribir, no logro concentrarme y cuando por fin lo logro tipo pasa la mosca y me vuelvo a distraer jajajaja, soy todo un caso, iré actualizando poco a poco, y espero que me comprendan.
Nos vemos en la siguiente actualización, un beso y que estén bien.
