CAPÍTULO 7
Uno, dos, tres, cuatro timbres hasta que escucho su voz, su dulce voz me reconforta un poco a pesar de lo mal que me siento.
–Me acabo de quitar de tu casa, ¿qué sucede? –me interroga–
–Sakura, necesito apartarme de mi mamá y necesito investigar y tú eres muy buena en eso –mi voz suena entre cortada–
¿De qué otra manera puede sonar si me siento poca cosa? Creí en Eriol, me quise dar esa oportunidad y no fue más que una terrible equivocación, parece que no aprendo de mis lecciones pasadas.
–¿A quién necesitas investigar? –la pregunta de mi amiga me saca de mis pensamientos–
–A Eriol Hiragizawa, a su padre Arthur Hiragizawa y qué relación tienen ellos tres con mi madre.
El solo decirlo en voz alta me revuelve el estómago, creo que después de todo fue muy mala idea venir a Japón.
No les pasa que cuando tuvieron un pésimo día y se despiertan al día siguiente creen que todo fue una horrible pesadilla, bueno yo eso quería creer que todo lo de la noche pasada fuera una pesadilla, más no es así. Tengo el maquillaje corrido, con el shock de ayer no me desmaquillé ni siquiera me cambié para dormir y para ser sincera, no recuerdo en qué momento caí rendida al sueño.
Eriol dijo que mi madre es una cazafortunas o más que eso, mi madre dice que no es verdad, ¿a quién debo de creerle? Me siento enfrente del tocador y comienzo a remover todo el maquillaje de la noche anterior, me veo y no me reconozco, mis ganas de vivir la vida en Tomoeda, de hacer m negocio en este lugar que fue donde crecí se me han venido abajo, lo único que quiero en estos momentos es huir, irme lejos y olvidarme de todo. Unos toques a la puerta hacen que salga de mi estado de autocompasión.
–Tommy, soy yo, ¿me abres la puerta? –escucho la voz de Sakura–
La dejo esperando un momento mientras acabo de arreglarme y cambiarme la ropa, tomo mi bolso y mi móvil y al abrir la puerta la tomo del brazo y la insto a irnos de esa casa, lo último que quiero es quedarme y que mi madre encuentre la manera de seguir metiéndome ideas en la cabeza, no confío en ella, no confío en Eriol, solo sé que puedo confiar en mi amiga.
Sakura se queja por la carrera que estamos pegando, llegamos a mi auto y le digo sin rechistar que suba, siento mi corazón palpitar muy rápido y no es por la carrera que hemos pegado de mi habitación al auto, eso no, sino porque veo acercarse a mi mamá con su séquito de guardaespaldas, ni siquiera espero que el auto caliente o que Sakura se coloque el cinturón de seguridad, solo veo que cierra la puerta y piso con todas mis fuerzas el acelerador para irme de ese lugar.
–¿Nos quieres matar o qué? –se queja Sakura, mientras se abrocha el cinturón–
–Van a cerrar la reja, sujétate amiga –informo antes de impactar contra la reja que estaba a medio cerrar–
Estoy haciendo cosas que en mi vida creí hacer, me duele el maltrato que le estoy haciendo a mi auto, sin embargo, es algo material, por el contrario con mis emociones, mis sentimientos, y todo lo que me está trastornando.
–Tommy ya saliste, bájale a la velocidad –dice con voz conciliadora Sakura, y es como si mi cerebro reaccionara y le bajara a la adrenalina de hace un momento–
–Perdón…
Doy un frenazo que hace chillar las llantas del auto, me rompo a llorar, es lo mejor que sé hacer cuando las palabras no salen, escucho un click y seguidamente siento los brazos de mi amiga rodeándome, es el abrazo más reconfortante que he recibido.
–Se que no es el momento, pero tengo lo que me pediste que investigue –dice mientras juega con mi cabello– Tommy, esta información va a cambiar tu vida.
La empujo un poco para mirarla, a pesar de las lagrimas logro enfocarla y ver su cara de seriedad me confirma al mil por mil lo que acaba de decirme, limpio mis lágrimas, yo quiero saber qué es lo que pasa, necesito saberlo, aunque me haga daño.
–¿Tan malo es lo que investigaste? –me atrevo a cuestionarla–
–Vamos a mi casa, te lo enseñaré ahí y tú decidirás el nivel de malo que pueda ser la información. –observo sus movimientos, se baja del auto y en pocos segundos está enfrente de mí– Pero quiero estar viva, te pasas del otro lado, yo conduzco.
Lo que me dijo Eriol se ha quedado corto, según lo que encontró Sakura, mi madre se ha casado en infinidad de veces y yo en mi burbuja de problemas sentimentales ni siquiera me había enterado, uno de sus esposos fue Arthur Hiragizawa, al parecer el padre de Eriol se fue a pique poco después de mi madre se casara de nuevo con otro. La juguetera no funciona desde hace mucho, mi madre la ha estado utilizando para sus asuntos personales.
¡Por dios! Mi madre es la peor del mundo, y para rematar, ella está lucrando la juguetera que está a mi nombre, desde que papá falleció. Ahora entiendo el porqué de los guardaespaldas, si la agarran sola la pueden llegar a matar. Todos los hombres con los que se ha metido eran casados, ella logra que se divorcien.
–Toda mi vida es un engaño, todo lo que tengo es sucio –lanzó las hojas que me ha dado Sakura con la información– tengo que hacer que pare, que deje de lastimar a más gente.
–¿Cómo? Esta información no hace nada para detenerla, los hombres con los que se ha casado le han cedido su fortuna por voluntad propia, ni siquiera han metido demanda alguna –explica Sakura–
–Debe de haber alguna manera, es mi madre, pero no puede continuar haciendo daño.
–Lo único que podrías hacer es pelear por la juguetera, pero a estas alturas, es un caso perdido, tu madre lo tiene registrado como si estuviese al borde de la bancarrota.
Cada opción que tengo, Sakura con la mente más despejada encuentra las contras, creo que no puedo hacer nada para detener a mi madre.
–¿Cómo encontraste esta información? –digo mientras recojo las hojas–
–Tu madre ha sido figura pública por los matrimonios que ha tenido, solo que no en Japón, si te das cuenta, sus matrimonios han sido en otros países, por eso aquí ella sigue normal –se acerca y me da su tableta con la información– para todos Sonomi Daidouji tiene una juguetera, sin embargo, en otras partes del mundo, Sonomi ha figurado en la sociedad por sus esposos.
Al menos es un alivio saber que no los mata, simplemente les quita su dinero, y aún así tuvo la desfachatez de decirme que puedo preguntarle al famoso Arthur Hiragizawa, si el señor sigue embelesado con ella, no creo que hable mal o que la eche de cabeza.
–Tengo que hablar con Eriol, necesito saber más y de paso, darle una cachetada por haberse acercado a mí.
–Yo te acompaño…
–No, esto es entre él y yo.
Me guardo las hojas en el bolso y extiendo mi mano hacia Sakura para pedirle las llaves de mi auto, ella me observa y muy a regañadientes me lo da, insiste en ir conmigo, por mi seguridad y se lo agradezco, pero esto es momento de solucionarlo entre Eriol y yo.
Llego a la casa de Eriol Hiragizawa, por las prisas me he quedado mal estacionada, el viejito de la subasta aparece y por alguna razón el momento bochornoso de cuando salí de aquí tan solo con una playera vuelve a mi memoria, no creí regresar a este lugar.
–¿Puedo ayudarla en algo? –pregunta cortésmente–
–Vengo a ver a Eriol Hiragizawa –logro decir con decisión, a pesar de recordar el momento bochornoso–
El viejito no dice nada, simplemente me hace una seña con la mano el cual intuyo que significa "sígueme" y es lo que hago, entramos a la casa y por cada repique que dan mis tacones en el piso siento mi corazón palpitar, no puedo creer que hasta aquí he llegado con el afán de saber más sobre la persona que me trajo al mundo, y se me estaba olvidando, también estoy aquí por una cachetada.
El señor se detiene frente a unas puertas, da unos toques y luego las abre de par en par, veo a Eriol sentado a un lado y a un joven castaño detrás de un escritorio, es el mismo que lo acompañó aquella vez en la casa hogar.
–Joven Li, la señorita ha venido a ver al joven Hiragizawa.
No entiendo el porqué debe de avisarle al sujeto castaño, y si creyeron que me iba a quedar solo esperando la formalidad o que me digan algo, están equivocados, sin perder más el tiempo, fui hasta donde está Eriol, él se levantó, ni tiempo le di de acomodarse la chaqueta, mi mano cobró vida e impactó contra su mejilla, fue el sonido más satisfactorio que pude haber escuchado en ese momento.
–¡Pero a qué ha venido eso! –grita Eriol–
–Le bajas dos rayitas a tu voz, sino es que más –aclaro– tienes mucho que explicarme.
El público presente se desaparece, las puertas son cerradas, en ese espacio enorme solo quedamos él y yo, azul contra violeta, nuestras miradas enfrentándose una contra la otra, mi cerebro tratando de no derrumbarse hasta encontrar explicaciones y llegar a casa de mi amiga.
–Tu madre es una cazafortunas, no sé qué parte no has entendido –dice con desdén–
–Eso ya lo sé, me lo dijiste ayer y también he confirmado la información –confirmo– ¿para qué te acercaste a mí si sabías que era ajena a todo lo que mi madre hace? –cuestiono–
–Creí que sabías…
Parece remordimiento lo que veo en sus ojos, ¿será eso posible? Con mi cara de muy pocos amigos, le digo que continue, necesito llegar hasta el fondo.
–Mi padre dio todo por tu madre, cuando se casaron, esa señora fue a la casa y quitó todo recuerdo de mi madre, ella falleció meses antes de que mi padre se volviera a casar, el caso es que ella se metió tanto en la familia que estuvo por meses manipulando a mi papá –comienza a explicarme– en ese entonces yo estaba estudiando la carrera, estaba metido en la universidad y mi padre en su soledad confió todo a ella, a esa señora.
Lo veo acercarse a una ventana, mira hacia el exterior, supongo que está tratando de revivir los hechos, ¿habré hecho mal en venir aquí a preguntarle?
–No sé muy bien el tiempo exacto, pero ella logró hacer que mi padre pusiera todo a su nombre, casas, autos, la empresa familiar, todo pasó a nombre de tu madre, al poco tiempo, mi padre apareció frente a mí, derrotado y con una demanda de divorcio en las manos –suspira– Además de poner todo a su nombre, en la demanda exigía una compensación económica, no le bastó con las propiedades.
–Eriol, lo siento mucho, no tenía idea… –siento lástima por él y su sed de venganza–
–Logré acabar la carrera, a pesar del desfalco que le hizo a mi padre, y la investigué, supe de ti e intenté dejar las cosas en el pasado, sin embargo, estando en el trabajo llegó lo de la subasta de citas en nombre de la beneficencia Amamiya, y ahí estaba tu nombre… –De acuerdo, esta parte me está interesando más–
–Pedí a un amigo que me ayudara, que me prestara el dinero para poder entrar en la subasta, acercarme a ti…
No puedo escuchar más, creo que es mejor cortar esta situación de una vez, no quiero sufrir ni hacer sufrir a otros.
–Eso ya no importa, es pasado… de alguna manera lograré que tu padre recupere lo que perdió –afirmo con la mejor de mis sonrisas– solo te pido un enorme favor…
–¿Qué cosa? –cuestiona–
–No te me vuelvas a acercar, te quiero lejos de mí…
Es triste saber que toda tu vida ha sido una farsa, lo que he tenido ha sido en base a estafas que ha hecho mamá, mi padre nos había dejado la juguetera y yo creí que era próspera y que de ahí sacaba mamá para los gustos, saber que todo ha sido en base a engaños, estafas y rompiendo matrimonios es lo más triste de lo que me pude haber enterado, si de por sí la relación con mamá era terrible, ahora no veo la manera de cómo solucionarla.
Voy a casa de Sakura, es mi único refugio en estos momentos, le cuento con lujo de detalles todo lo que me dijo Eriol, lo destrozada que estoy y que necesito un empleo, ya no quiero usar las tarjetas ni nada que provenga de ella, incluso mando un mensaje al señor Wang para decirle que la propiedad que estaba viendo para mi negocio se anule, no puedo seguir viviendo así.
–Pero ser diseñadora es tu sueño, para eso querías ese lugar –comenta Sakura al escuchar mi plática con el señor Wang–
–Es dinero que no me pertenece y que tampoco le pertenece a mi madre –afirmo– conseguiré un trabajo y saldré adelante por mis medios.
–Estoy orgullosa de ti, pero ¿qué harás con tu mamá?
–Le haré firmar una sesión de bienes sin que se de cuenta –le enseño lo que he investigado en este corto tiempo– le pediré ayuda a Eriol ya que es uno de los interesados en que mi madre pague por lo que ha hecho.
–¿Crees conseguirlo? –cuestiona mientras lee la información–
–No hay peor lucha que la que no se hace –respondo encogiéndome de hombros– No dejaré que siga pisoteando el apellido de mi padre.
Una nueva Tomoyo ha surgido en mí, una que no se dará por vencida hasta lograr justicia, aunque me duela, se trata de la persona que me dio la vida, pero igual, es la persona que no pensó en mí en ningún momento, no pensó en que pudiese enterarme y no pensó que sus desfalcos harían que vinieran detrás de mí.
Aloooooo cerecitos!
He vuelto! disculpen la ausencia, pero he tenido asuntos personales y luego laborales y todo un caos mi vida y tuve que parar de escribir por escaso tiempo.
Pero ya aquí les traigo el siguiente capítulo y pues espero sus comentarios, pretendo continuar esta historia, no crean que está en hiatus, y bueno si estuvo, pero procuraré quitarlo del hiatus, de continuarla y terminarla.
Espero sus comentarios, sus votos, si les gusta compartan para que llegue a más personas.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
