Akutagawa no era una persona muy conversadora o que expresara las cosas con palabras. A veces, era cuestión de descifrar sus acciones como códices y aprender a leer la intención detrás de la acción.

Aunque muchas veces no tuviera sentido.

Eso fue lo que Higuchi aprendió con el pasar de los años, no sólo tras empezar una relación con Ryūnosuke. Sino también cuando tuvo que dejar sus ensoñaciones y fantasías sacadas de un manga shoujo.

(Incluso su hermana la regañó por idealizar demasiado al que en unos años, iba a ser su cuñado).

Fue entonces que Higuchi empezó a ser consciente sobre el tipo de persona que era Ryūnosuke y también, en qué se estaba metiendo.

Pero haciendo gala de su terquedad y persistencia, aún sabiendo que había más espinas que rosas, siguió. Dejó de presionar e insistir, y fue un poco (mucho) más paciente.

Y realmente lo fue, digo, 15 años no eran pocos aunque tampoco muchos. Pero de algo sirvió, no fue exactamente tiempo perdido.

Porque pudo ir conociendo más a Akutagawa (como si de pelar una cebolla se tratase) o al menos, lo poco que él dejaba ver.

Pues si había algo que nunca cambió en Akutagawa, era el hecho de verse vulnerable.

Aunque agradecía que los años lo fueron ablandando un poco y que le tuviera confianza. Un gran logro, por cierto.

Higuchi realmente se esforzó por no defraudar su confianza, aun si eso significaba caminar a tientas por hielo delgado.

Pero había valido la pena, de verdad.

Porque disfrutaba de cómo él, a su manera, le hacía saber que era importante. Y una pequeña muestra fue contarle pequeñas cosas de su pasado.

Ella le escuchaba tan atentamente, que Akutagawa llegó a avergonzarse. Apartando la mirada o cubriendo con una de sus manos los ojos carmesí de Ichiyo, todavía no acostumbrado a tener su atención en su persona.

— No me mires así.

— ¿Así cómo?

—... Tan... fijamente.

Higuchi rozó con la punta de sus dedos el dorso de su mano, sin llegar a tocarla o tomarla.

— ¿...Lo siento?

— Sé que no lo haces.

— Bueno... es que no puedo evitarlo. Disculpa si eso te incómoda... pero... no, olvídalo.

— Dilo.

— N-No.

— Higuchi...

— ¡E-Es vergonzoso, Ryūnosuke!

— Sólo dilo.

Higuchi juntó sus manos a la altura de su pecho, jugando con sus propios dedos, dubitativa.

— Es que... no puedo evitar sentirme un poquito feliz — Akutagawa no le quitó la mirada de encima, y tampoco la mano de los ojos —. N-No me malinterpretes, por favor... pero que me digas un poco, un poco de tu pasado. Que tú lo compartas conmigo... me hace...

Ryūnosuke decidió interrumpirla, sabiendo que Ichiyo tenía esa tendencia de repetir lo mismo pero con diferentes palabras. Juntando sus labios con los suyos, el tiempo suficiente como para contentarla y también, para no sentirse cohibido.

Porque dar muestras de afecto abiertamente, no era lo suyo. Pero intentarlo a veces, no estaba tan mal.

Después de todo eran una pareja, ¿No?

—... Está bien para mí, eres tú y nadie más — murmuró, apartándose y retirando su mano de su rostro. Yéndose a la habitación a descansar, al menos por hoy.

Y Higuchi terminó siguiéndolo en silencio.

(En una rutina que sólo ellos entendían).


Nota: Me gusta fantasear con un AkuHigu mucho tiempo después y que Akutagawa se ablande un poco más por los años. Aunque esto es puro headcanon frustrado.