Disclaimer: Ningún personaje me pertenece y bla bla bla
Nota de la autora: lamento la demora… jamás deje de pensar en esta historia, pero la vida y las responsabilidades me alejaron de la escritura… pero anoche soñé con estos dos…. Y supe que debía retomar esto, volcar mi frustración en escribir
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Vegeta alzo la mano, listo para sacar a la mujer de un solo golpe de su pecho. Pero no pudo.
Escucharla sollozar lo paralizo. Y no es que nunca hubiera escuchado llorar a una mujer. De hecho, si lo había hecho, y habían terminado muertas, tanto mujeres como niños, hombres indefensos, ancianos y guerreros cualesquiera que debiera morir, moriría en sus manos. Ciudades o planetas gritando y suplicando misericordia en cualquier idioma, le daba igual. Miles de vidas arrebatadas entre lágrimas. Jamás lo habían detenido.
Sin embargo, había algo extraño. La mujer no lloraba por ella. Era evidente que no le temía. Y esas lagrimas habían logrado paralizarlo. Sentía un fuerte dolor en su pecho, algo complejo y desagradable, como si estuviera totalmente descubierto ante esa mujer extraña.
Una parte lo entendió en un instante. Lloraba por él, por la historia no contada, por aquello que se empeñaba en ocultar al mundo. ¿Cómo diablos lo había descubierto? El mismo había editado los extractos mas "profundos" de su bitácora antes de entregársela al científico de los bigotes amplios para que fuera analizada, borrando todo vestigio de su historia más personal, pues en ese momento, no tenía intención de revelar sus viejas heridas que pudieran ser usadas en su contra, como señal de debilidad. También, como desconocía la contraseña de los otros dos comunicadores, era imposible que accedieran a eso registros, que probablemente también hablaban de las torturas y vejámenes que había sufrido.
Su mano seguía levantada, por lo que la bajo y de forma inconsciente y automática pero suavemente la deposito en la cabeza de la mujer, mientras sus dedos se enredaban en ese cabello alborotado, haciendo que el perturbador aroma floral lo envolviera. Estaba totalmente vulnerable, aunque no se diera cuenta.
-ya calmante mujer- murmuró, con su voz profunda, sin rastro de dolor o sufrimiento, sin emociones. Todo eso ya estaba demasiado atrás para que le doliera – no hay por qué llorar.
Y sin embargo, había algo en esas lagrimas que lo reconfortaban. No lloraba sintiendo lastima de él. Podía sentirlo.
Ella levanto su rostro, sus ojos cristalinos, sus labios pálidos y la nariz sonrojada por el llanto, lo miraban con pena, sin lastima, pero también con un cierto grado de admiración y respeto.
-No tenia idea de lo que habías vivido- le dijo. Ella también bajo el tono de su voz, como si lo que estaban hablando fuera un secreto. Y en cierta medida lo era.
-Mmh- el príncipe cerro los ojos, pero no retiro la mano de la cabeza de Bulma. Inconscientemente comenzó a acariciarla mientras suspiraba, algo derrotado
-¿Cómo lo supiste? Creí que había eliminado todo registro de eso
Al ver que estaba dispuesto a conversar, ella volvió a apoyar la cabeza en ese pecho y acomodó su mano en el hombro del príncipe.
-Los resultados del escáner…- ella guardó silencio un rato, antes de continuar- la primera vez, cuando estallo la cámara, quedaste inconsciente por bastante tiempo. Sin embargo, eran lesiones superficiales dentro de todo. La verdad es que esta vez, dado que eran lesiones causadas por el aumento de la gravedad con papá pensamos en que debíamos examinarte más a fondo, para descartar daños en órganos internos. Cuando revisamos los resultados, ninguno de los dos los entendió muy bien la verdad, por lo que los enviamos a un amigo de papá- la muchacha continuó ante el silencio del hombre- no te preocupes, él es discreto y no dirá nada a nadie. Además, quién el creería que examinó los exámenes de un extraterrestre…. Quedaría desacreditado en el mundo científico en menos de un segundo.
El sayajin emitió un ruido mezcla de risa y algo de dolor.
-Lo que más me preocupa- continúo la joven científica- es el daño hepático y renal, por consumo de venenos…
Ahora si que Vegeta soltó una risa algo perversa y con bastante rencor.
- claro, cuando no me podían matar en batalla, buscaban otras formas de hacerlo. Supongo que mi metabolismo es más rápido que el de otras razas, eso explicaría la cantidad de alimento que debemos consumir y la temperatura corporal… la capacidad de regeneración…. si a eso le sumas que, con el entrenamiento marcial se ha incrementado, probablemente el organismo trabaje mucho más rápido descomponiendo las sustancias, antes de causar el efecto deseado en los envenenadores, sin embargo, los residuos si podrían dañar eventualmente, más si han sido administrados en grandes cantidades- Vegeta parecía que estaba hablando para sí, mas que explicándole a Bulma lo que pensaba. Y en cierta medida así era. Quien pensaría que al final esos miserables si habían logrado dañar su cuerpo de alguna manera.
Bulma lo volvió a mirar, algo molesta
-¿De verdad puedes hablar con tanta ligereza de eso?- no le gustaba que lo tomara tan frio y distante, como si no hubiera sido su vida la que estaba en juego. Hablaba de eso como quien habla del tiempo. El corazón de la muchacha se encogió, sintiendo que él no valoraba su vida en absoluto.
-Claro que puedo hablar así- contestó el moreno con una sonrisa en los labios- Es mi historia, el príncipe de un reino que no existe, de una raza extinta, esclavo de uno de los demonios mas fuertes del universo, recluido en este miserable planeta en donde hasta la venganza me ha sido negada y que nadie ha podido matar…. Es una bella historia no crees- respondió con algo de ironía
El sabor amargo de esas palabras golpeó a la chica en el corazón. Antes no podía comprender por qué se empeñaba en superar a Goku. Ahora en sus palabras quizás estaba la clave. No era el afán de superarlo, era sentir que recuperaba de alguna manera, la venganza en contra de ese ser que lo había torturado y humillado durante quien sabe cuánto tiempo, era recuperar la dignidad de su orgullo herido.
Dos veces le habían negado la venganza. Es como si el universo hubiera marcado el destino de ese hombre con hiel y sangre negándole la satisfacción de cumplir sus deseos.
Guardo silencio, pero no se movió de su lado. Disfrutando las suaves caricias en su cabello, sonriendo, pues era evidente que el príncipe no había notado ese acto inconsciente. Se quedó ahí, disfrutando el continuo latir de ese corazón totalmente salvaje y orgulloso, haciéndole compañía a un príncipe no sabía que la necesitaba, pero que realmente anhelaba en el fondo.
Ignoraba que Vegeta había cerrado sus ojos, que por primera vez en su vida estaba realmente relajado, enfocándose en recuperarse y no en si terminaría envenado o atacado en el sueño.
Jamás había bajado la guardia hasta ese punto, pero se dejo embriagar por el aroma de la mujer, por el peso en su pecho, por la calidez de ese cuerpo y la secreta satisfacción de que sabía que ella no le tenia lastima. Odiaba ser la figura trágica, él no era así. No era una víctima, jamás lo fue, era fuerte y nada lo detendría.
Bulma notó como la respiración del sayajin se volvió mas pesada y pausada, como las manos en su cabello lentamente dejaron de moverse. Suspiró tranquila cuando el otro se dejó envolver por el sueño. Pero no se levantó. Se quedó ahí, sumida en sus propios pensamientos, hasta que Morfeo también la llevó a su reino.
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Quien sabe cuanto durmió. Solo notó que las luces estaban encendidas y una manta cubría su espalda. Vegeta seguía plácidamente dormido. La mano de él seguía en su cabeza. La movió lentamente y se levantó.
Bulma sintió como su espalda se quejaba a gritos por la pésima postura que había elegido para descansar, pero no el dio importancia. Verificó los remedios y las dosis, la temperatura del joven y cuando estuvo segura de que estaba todo en perfecto orden, dejo la enfermería.
Vegeta la sintió moverse. Él hacia una media hora había despertado, pero estaba demasiado cómodo para hacer algo, y dejo que su mente divagara.
En realidad, no sabía por qué había vuelto a ese extraño lugar. O más bien, lo sabía, pero no lo entendía. Esa mujer era especial, sin miedo a nada, inteligente, atrevida, descarada y vulgar. Y aún así, las dudas se sembraban en su corazón.
No pretendía quedarse ahí, una vez que derrotaran a los androides, una vez que matara a Kakarotto, destruiría esa roca miserable y vagaría en el universo buscando saciar la sed de batalla que corroía sus venas.
Pero algo le decía que eso no ocurría. Su espíritu guerrero estaba listo para ser incendiado, pero algo faltaba. No tenía la chispa, el motivo…. Un vació enorme, como un agujero negro, amenazaba con absorber todo en él. Esa sensación que no había podido eliminar desde que en su mente los recuerdos de su planeta, su gente y su hermano aparecieran.
Hace cuanto no pensaba en ellos…. Hace cuanto existía esa soledad… y por que justo ahora, se manifestaba…. Justo cuando menos la necesitaba. Pensaba en que esa mujer era la culpable, ella era la debilidad que debía eliminar. Pero no podía. Había algo, una pequeña e intangible razón para no poder acabar con ella.
-sería tan fácil- se dijo- podría tomar esa cabeza con una mano y destruirlo, solo bastaría usar una pequeña parte de mi fuerza…. Y ella dejaría de respirar…. – pero sabía que no era cierto. Otros terrícolas, esos "amigos" de la mujer quienes se proclamaban los terrícolas más fuertes del mundo se cagarían en sus pantalones si el los tomara de esa forma y les comunicara con una sonrisa que los mataría. Podría imaginar esos rostros llenos de terror…. Pero esa mujer no.
Podía imaginarla… no, tenía la certeza de que ella estaría luchando, con todo lo que tenía llorando de rabia y dolor, golpeándolo con sus débiles puños, pateando con sus piernas largas y estilizadas e insultándolo con su lengua afilada y vulgar, pero no asustada. Tal como cuando llego Freezer. Consciente del peligro porque sabía que podría morir, pero aún así, decidida a seguir adelante para satisfacer su curiosidad. Ella era valiente.
Una sonrisa se había formado en su rostro, sin que él se diera cuenta.
-Que es tan gracioso- la voz de la mujer lo saco de sus pensamientos. Estaba parada en la puerta, sosteniendo una tela oscura y mirándolo con esa sonrisa llena de altanería que tan bien le quedaba. Su Ki era tan minúsculo, que no la había detectado.
-pensaba en como te podría matar con solo mis manos- le contestó, mirándola con una sonrisa cruel y arrogante. No supo por que lo hizo. Quizás esa parte violenta, enojada y sangrienta quería recordarle que aún era parte de su ser. Quizás esa parte racional y estratega, quería asustarla para que ella se fuera, o lo sacara de ese lugar. Quizás ese orgullo y maldad querían que ella supiera que era una miserable y patética criatura. Quizás esa parte que no podía identificar gritaba que no siguiera hablando, cuando su pecho se oprimió al ver que ella dejaba de sonreír, al escuchar sus palabras
-pero no lo hare- dijo mientras cerraba sus ojos y volvía su rostro hacia el techo.
La mujer siguió de pie en donde estaba. Por un instante, todos sus miedos, los miedos de su padre, de sus amigos se encendieron en su mente. Pero cuando el dijo que no lo haría, ella lo supo. Lo supo cómo siempre había sido una certeza en su corazón. Ella sabía que el jamás le haría daño. Y ahora una parte de él también lo sabía y lo manifestaba abiertamente. Le estaba diciendo que jamás le haría daño. Y era de cierta forma un reconocimiento a su propia debilidad. Vegeta no podía creer que sus labios lo traicionaran cuando dejo salir esas palabras.
El ambiente se había vuelto pesado e incómodo. Las implicancias de esas palabras eran demasiado profundas para ser analizadas en ese momento… o en cualquier otro la verdad. Bulma decidió fingir que nada pasaba, que no había entendido la magnitud de aquella declaración. Fingió que no noto que el príncipe se reconocía derrotado en su presencia y se acercó al hombre que seguía en cama, como si nada hubiera pasado.
-mira, que te parece- le dijo, llena de orgullo mientras le extendía el traje que había fabricado. - La tela es resistente a rasgaduras, aguanta altas temperaturas, puede estirarse y además es muy fresca y liviana, lo que la hace ideal para tus entrenamientos. Puede absorber parte de las descargas de energía por lo que no se destruirá con los poderes que hagas.
Vegeta se incorporó, agradeciendo la sensatez de la mujer, quien le daba una salida fácil para cambiar de tema.
-es bastante bueno- dijo- para ser hecho por una tecnología tan primitiva, es bueno
Bulma inflo sus mejillas y bufó indignada
-Solo Bueno!... COMO TE ATREVES A DECIR ESO! SABES EL TIEMPO QUE INVERTÍ EN CREAR ESTA TELA! ES ALGO INIMAGINABLE, PUEDE ESTIRARSE FÁCILMENTE Y SE ADAPTA A CUALQUIER FORMA Y TAMAÑO SIN DEFORMARSE
-ES ACASO MI CULPA QUE ESTE PEDAZO DE ROCA SEA TAN RETRASADO! AL MENOS DEBERÍAS SENTIRTE HALAGADA DE QUE TE ESTOY RECONOCIENDO QUE ESTA BUENO Y AGRADECERLO NO CREES!
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Los gritos de esos dos despertaron a los animales en Capsule Corp. Bra sonrió mientras disfrutaba en el jardín de las flores y bebía un poco de té
-mmmm al menos las cosas siguen como siempre- sonrió para ella mismas- hay demasiada tensión en el aire entre esos dos…
Y mientras escuchaba los gritos, estaba casi segura de que el interés de Bulma era correspondido.
