Epílogo

Kildrummy, un año y medio después

Sakura acababa de abrir una carta y lo que había leído la había enfadado.

Necesitaba contárselo a Sasuke y fue en su busca. Al entrar en el salón, Mikoto, que estaba allí con el pequeño Daiki, al verla preguntó:

—¿Ocurre algo, hija?

Con una sonrisa forzada para no preocuparla, se acercó hasta su pequeño hijo y, cogiéndolo, lo besó mientras preguntaba:

—¿Cómo está mi gordito? —El pequeño sonrió y ella añadió—: Mamá te va a comer a besitos.

Daiki tenía el pelo rosa como ella, con los ojos negros de su padre. Era un niño regordete y divertido, que solía pasar gran parte del día sonriendo. Tras hacerle varias carantoñas más, Sakura se volvió hacia su suegra e inquirió:

—¿Dónde está Sasuke?

—He oído que estaba con Naruto en las caballerizas.

Sin perder un minuto, Sakura se recogió las faldas y corrió hacia allí. Al llegar, se cruzó con Suigetsu, que, al verla, le comentó:

—Karin quiere que pases por casa. Ha hecho su famosa tarta de arándanos.

Sakura se relamió y, tocándole la cabeza al pequeño Sean, dijo:

—Dile a tu hermana que me guarde un buen trozo.

Suigetsu, subiéndose al pequeño a los hombros, corrió con él hacia la casa. Karin y el niño eran toda su vida.

Al entrar en las caballerizas, Sakura sonrió al ver a Sasuke. Allí estaba, junto a Naruto.

Al verla, su marido le guiñó un ojo y, abriendo los brazos para recibirla, exclamó:

—Qué agradable visita, tesoro.

Sakura lo abrazó y, tras besarlo, dejó la carta sobre una mesa y dijo:

—Estoy muy enfadada.

Naruto, mirando a su amigo, levantó las cejas. Sasuke murmuró:

—Esto huele a problemas.

Sakura asintió y, con los brazos en jarras, anunció:

—La carta es de Temari.

Ante la mención de ese nombre, Naruto sonrió y dijo:

—Me muero por leer esa carta.

—Temari viene de visita a Kildrummy para final de año —explicó Sakura sonriendo.

—¡Bien! —aplaudió Naruto.

Ver a aquella jovencita era lo que más le apetecía del mundo.

Pero Sasuke, por el gesto de su mujer, sabía que eso no era todo y, efectivamente, añadió:

—¡Al parecer ¡se ha prometido!

—¡¿Cómo?! —preguntaron al unísono Naruto y Sasuke.

Tan incrédula como ellos por la noticia, prosiguió:

—Según cuenta en la carta se trata de un adinerado lord inglés que su abuela le ha impuesto y...

—¿Cuándo has dicho que viene? —preguntó Naruto con gesto serio.

—Para final de año.

El joven asintió y, sin decir nada más, salió del granero.

Sasuke, al verlo, miró a su mujer y comentó:

—Menudo disgusto le acabas de dar...

—Lo sé, pero cuanto antes lo sepa, antes lo digerirá.

—O antes hará algo para evitar ese enlace —se mofó Sasuke.

Sakura sonrió. Sin duda lo que pretendía era lo segundo y su marido, mirándola, dijo divertido:

—Mi cielo... que te conozco. —A continuación, abrazándola murmuró hundiendo la nariz en su cuello—: Me gusta que te pongas las joyas de tu madre.

Ella se tocó el cuello sonriendo. Llevaba uno de los collares que Sasuke había conseguido rescatar de los prestamistas de Edimburgo.

—Esta noche te quiero desnuda en mi cama sólo con ese collar puesto.

Divertida, asintió y cuchicheó:

—Cariño, si me haces ojitos, no te puedo decir que no.

Y se besaron. Tras regresar de la fiesta de los clanes de Stirling, su vida mejoró y, cumplido el plazo de la unión de manos, Sasuke organizó un bodorrio por todo lo alto, que las Yamanaka todavía debían de estar lamentando.

Después de varios besos que a ambos no sólo les calentaron el corazón, Sakura, queriendo volver al tema que la había llevado allí, preguntó:

—¿Crees que Naruto hará algo para impedir esa boda?

Aspirando el dulce perfume de su mujer, Sasuke asintió.

—Presiento que para final de año, o quizá antes, vamos a tener jaleíto.

Sakura aplaudió por lo que aquello podía suponer para su amiga Temari y él, divertido por aquella sonrisa tan bonita, murmuró cuando ella le propuso con gestos ir al fondo de las caballerizas:

—Pero qué descarada eres, cariño mío.

Fascinada por la pasión que vio en su mirada, Sakura sonrió y dejándose besar con todo el amor que aquel maravilloso hombre le demostraba, afirmó:

—Lo sé y me encanta saber que te gusta.


Continuará en: Una Flor para Otra Flor. NaruTema & SasuSaku