Capítulo 13
SHISUI
El estadio Neyland
Knoxville, Tennessee
Estábamos en los quince y los aficionados en el estadio Vols abuchean en masa. Me giro hacia la base, un mar de color naranja y blanco, y sonrío. Luego, me vuelvo de espaldas, les muestro mi número carmesí ochenta y tres con mis dos pulgares.
Comete esa, Tennessee, pienso con aire de suficiencia.
—¡Eres un asco, Ōtsutsuki! Defensa, defensa, defensa. —Es todo lo que puedo oír en respuesta a mi burla. Echo un vistazo a la línea lateral, veo a Pix entrecruzando sus piernas con la rutina y agitando sus pompones, estaba riéndose de mí. Le dirijo un guiño encubierto y su boca cae en estado de shock.
El silbato del árbitro suena, y es el momento para que la ofensiva tome el campo. Sasuke inmediatamente nos reúne.
—Ōtsutsuki, ¿quieres pasar un buen rato? —dice con una enorme sonrisa.
Golpeando mi puño en mi mano, contesto:
—¡Joder, si!
—Entonces vamos a hacerlo —grita Sasuke y dice—: Denny ochenta y tres, rojo. Uno, dos...
—¿Por qué Ōtsutsuki consigue una oportunidad en otro TD? Dámelo. Él ya tiene dos. Y estamos solo en la línea de treinta yardas. No te arriesgues. Ya tenemos la W. —Deidara Kamiruzu el otro receptor, gime como una pequeña perra remilgada.
TD: «Touchdowns»
Odio a este marica. Ha tratado de rebajarme como receptor superior desde el primer año. Odiaba que Sasuke y yo hubiéramos jugado juntos toda la vida y tuviéramos ese raro vínculo mariscal/receptor. Y Kamiruzu odiaba el hecho de que yo era un jugador mejor que él.
Sasuke fija sus ojos en él y aprieta los dientes.
—Calla la boca, Deidara. Yo grito los lanzamientos, y Ōtsutsuki los hace, ¿me entiendes? Además, eres demasiado lento para este tipo de jugada. Ōtsutsuki y yo la hacemos bien.
Al instante Kamiruzu se calla y Sasuke me dio una mirada de complicidad. Aplasta al bastardo. Has el touchdown. Patea su trasero celoso. Sé lo que Sasuke piensa, porque yo lo pensaba también.
Asiento lentamente, y Sasuke comienza a sonreír. Kamiruzu mordería mi polvo.
—Denny ochenta y tres, rojo. ¡Uno, dos, rojo! —grita Sasuke de nuevo.
Los once iniciamos nuestra formación para la temporización ofensiva. Por esto Sasuke y yo éramos famosos, la jugada se hizo legendaria por Montana y Rice con los 49es. La jugada que solo venía cuando se podía leer la mente del otro. Rara vez fallábamos con esta jugada. Los aficionados lo amaban, respiraban por este momento. Y no los decepcionaríamos ahora.
Escuchando el eco de mi respiración fuerte dentro de mi casco, voy a la izquierda del campo. Echando un vistazo a mi derecha, confirmo que Sasuke está en posición, y luego oigo:
—Denny Ochenta y Tres, Denny Ochenta y Tres, hut, hut, hut.
Tan pronto como el hut final se grita, corro a toda velocidad. Kamiruzu deja su posición en el campo derecho y se alinea junto a mí para desviar la esquina trasera y la zona libre. Kamiruzu estira sus piernas, y sé que él trata de demostrar que puede seguirme el ritmo, pero podía correr el cuarenta en cuatro puntos dos segundos. El idiota no tenía ninguna oportunidad contra mi velocidad.
Kamiruzu comienza a mover las manos, llamando la atención de la esquina trasera, creando la separación para conseguirme una buena posición. Sasuke ingresa de nuevo al bolsillo y acelera para llegar a la zona libre.
Mientras corre con más fuerza, Sasuke hace un pase de cuarenta yardas perfecto... directamente a mis manos en espera. Corro campo abajo, libre y limpio, entonces clavo el balón en la zona de anotación para mi tercer touchdown de la noche.
Los aficionados se vuelven locos, y yo grito de júbilo con los puños cerrados y la cabeza echada hacia atrás. Alguien agarra la máscara de mi casco, dándome vuelta, y me encuentro cara a cara con Sasuke, quien me atrae hacia su pecho.
—¡Un paso más, Ōtsutsuki. ¡Un maldito paso más cerca del reclutamiento! —susurra en mi oído.
Con sus palabras, pienso en mamá, en Itachi, pienso en Izuna, y mi corazón se llena de orgullo. Un paso más hacia el reclutamiento. Los chicos Ōtsutsuki lo hacen bien.
Tras la exitosa anotación después del touchdown, el silbato de fin de partido suena. Los Tide han ganado, manteniendo nuestra temporada perfecta.
Suigetsu, Sasuke, Naruto, y yo salimos y nos dirigimos hacia los aficionados de pie. Cuando nos acercamos, Sasuke hace una carrera, dejando caer su casco en el campo, y se dirige hacia una sonriente Sakura, quien prácticamente salta en sus brazos. Estaban uno encima del otro en un segundo, en su propio pequeño mundo. Karin y Konan caminan lentamente hacia nosotros, Karin deja caer un gran beso en la cara enrojecida de Suigetsu.
—¡Un infierno de partido, cariño! —grita y le da un puñetazo en el brazo. SH golpeó su trasero a cambio.
Konan se acerca y nos da a cada uno un abrazo. Konan es impresionante, pero algo así como una hermana para mí. Naruto, sin embargo, parece abrazarla demasiado rato, Konan se ríe de su alegría, ganándose una larga mirada de Sasuke, que todavía no deja ir a Sakura.
—¡Aquí está! —grita Karin, y me giro para ver a Tema corriendo hacia nosotros. Ella se ve bien en su pequeño uniforme carmesí, los labios de color rojo brillante, y cabello rizado al estilo 1920.
—¡Hola, chicos! —dice alegremente, y frunzo el ceño. Nunca la había visto tan llena de vida, tan... falsa. Era como mirar a una persona completamente diferente.
Karin va a abrazarla, pero Tema le tiende la mano.
—No lo hagas, Karin. Estoy toda sudada de saltar.
Karin da marcha atrás y su rostro, naturalmente sonriente se ensombrece.
—Tema, te juro que estás volviéndote verdaderamente rara para que te abracen. ¿Qué pasa con eso, chica?
Tema sacude su mano, pero me doy cuenta de que traga, nerviosa y había un destello de pánico en sus ojos.
—¡Oh, silencio, Karin! —bromea, mientras Sakura y Sasuke se unen a nuestro círculo improvisado.
Tema se pone de pie junto a mí, y discretamente le doy un codazo con el brazo. Veo el fantasma de una sonrisa en sus labios.
—Entonces, ¿cuál es el plan de esta noche? —pregunta Konan mientras mira alrededor del grupo.
—No nos vamos a casa hasta mañana, así que vamos a salir —responde Sasuke y envuelve sus brazos alrededor de Sakura desde atrás. Ella lo mira como si fuera su mundo. Oigo a Tema suspirar y mirar a Sasuke mientras presiona un beso en el cuello de Sakura, como si deseara ser ella.
Como si me sintiera mirando, los ojos de Tema se clavan en los míos, luego los gira inmediatamente hacia abajo.
Mi cuerpo se tensa y me enojo mucho. ¿Qué mierda era eso? ¿Ella sentía algo por Sasuke?
—Podríamos salir. Siento como si no hubiéramos salido mucho como grupo por un tiempo —dice Sakura con su fuerte acento inglés.
Sasuke asiente.
—Entonces está decidido. Esta noche salimos.
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—Suigetsu, es mejor que traigas tu jugoso trasero a esta pista de baile y me des tus mejores pasos. ¡Porque voy a bailar! —grita Karin desde la pista de baile a Suigetsu, que está sentado con nosotros en nuestro lugar. Mi amigo vaquero sacude la cabeza y se echa a reír mientras se abre camino hacia la pelirroja más grande en la vida, luciendo su sombrero Stetson.
Ellos en realidad están bastante bien juntos.
—¿Naruto, quieres bailar? —pregunta Konan al novato con apariencia de surfista. Salta de su asiento como si su trasero estuviera en llamas.
—Voy asesinar a esa pequeña mierda si sigue arrastrándose con mi prima de esa manera —promete Sasuke desde el otro lado de la mesa, y yo no puedo dejar de reír. A Sasuke no le importaba con quien salía Konan, pero él dibujó una línea para cualquier compañero del equipo. Lo último que quería oír esa charla de habitación sobre cómo ella era en la cama.
—Cariño, déjalo en paz y ven a bailar conmigo —dice Sakura, y, como siempre, el humor de Sasuke se ilumina. Recoge a una Sakura riendo del reservado y se dirige a la pista.
—¿Chicos, se nos unirán? —grita Sakura por encima del hombro de Sasuke.
Tema parece estar usando la misma máscara de horror que yo, y sacudimos mutuamente nuestras cabezas.
—¿No sientes las melodías? —pregunta Tema, vestida con su vestido amplio negro y unas botas Doc Martin.
—No es exactamente Korn o Metálica, así que no.
La carcajada de Karin retumba desde la pista de baile, y Tema no puede evitar sonreír.
—Entonces...
—¿Por qué mirabas a Sasuke después del partido? —interrumpo lo que fuera que Tema iba de decir.
Ella palidece.
—¿Qué?
—En el campo. Lo mirabas con ojos saltones y esa mierda. Te gusta, ¿es eso? —Mi voz suena bastante brusca, pero realmente no importa.
—Yo no... —Intenta hablar de nuevo, pero levanto la mano y señalo a Sakura y Sasuke bailando lento en el borde de la pista.
—Él no va a renunciar a ella por cualquier cosa. El tipo está locamente enamorado de ella. Con un amor para toda la vida.
El rostro de Tema se oscurece y golpea mi mano levantada.
—En primer lugar, Sakura es una de mis mejores amigas, y, aun si me gustara Sasuke, nunca arruinaría su oportunidad de ser feliz. Y en segundo lugar, no me gusta Sasuke, excepto como un amigo, por supuesto. Porque no es mi tipo.
Me relajo al oír esas palabras, y frunzo el ceño. No podía creer la fuerza de mi molestia cuando pensé que le gustaba otra persona.
—¿Entonces por qué los mirabas de esa manera? —pregunto con un poco menos de dureza en mi voz.
La música cambia de una melodía honky-tonk a la siguiente, y siento mis muñecas abrirse. ¿Cómo coño las personas escuchan esta mierda?
—No los miraba ellos porque quisiera a Sasuke. Era solo... —Tema inclina la cabeza y comienza a jugar con sus uñas.
Me acerco y escucho su tambaleante respiración.
—¿Solo qué? —presiono.
—Solo los envidio, eso es todo.
Estaba confundido.
—¿Envidias, qué?
—¡Ellos! Cómo de libres son uno con el otro. Tan satisfechos.
—Están juntos. ¿Qué más se puede esperar? Infiernos, mira a Karin y Suigetsu. —Señalo hacia ellos haciendo el Dougie con expresiones serias.
Jesús. Cristo.
—Sí, bueno, no todo el mundo puede ser de esa manera con otra persona. Es agradable ver pero difícil para mí entenderlo.
Ese comentario me llama la atención. Aunque los ojos de Tema se fijan firmemente sobre la mesa, tira de las mangas de su vestido hacia abajo sobre sus palmas.
—¿Qué diablos significa eso? —pregunto, y veo a Tema dar un ligero encogimiento de hombros.
—¿No tenías un chico que te tratara bien antes o algo así? ¿Un antiguo novio te lastimó?
Los ojos tímidos de Tema parpadean hacia los míos y luego directamente hacia abajo de nuevo. Le tiemblan las manos, e incluso por encima de esta canción horrible de Dios y el rasgueo del jodido banjo, oí su respiración agitarse. Así que me acerco más aún, con nuestros brazos ahora rozándose.
Inclino la cabeza, le pregunto:
—¿Me vas a contestar? —Mi estómago se revuelve al pensar en que algún imbécil le pudiera haber hecho daño en el pasado. Ella debía pesar tanto como un trapo mojado. Joder, Itachi la había tenido contra la pared, y yo la había amenazado. Ese recuerdo solo me hizo mostrar una mueca de dolor ante la vergüenza.
—Nunca he tenido novio —susurra de forma casi inaudible.
Mi cabeza se gira hacia ella en estado de shock.
—¿Nunca tuviste novio?
Tema sacude la cabeza.
—Sin embargo, has salido, ¿no?
Otro movimiento de cabeza.
Simplemente no tiene sentido. Era preciosa, dulce, tenía un maldito corazón de oro.
¿Cuál era su problema?
Tema se había acurrucado contra el tablero del reservado, como si estuviera tratando de meterse en ella. Comprobando la sala, veo a nuestros amigos en el lado opuesto de la pista de baile, girando alrededor y divirtiéndose. Decido que Pix y yo tenemos que largarnos.
Estirando mi mano debajo de la mesa, agarro la de Tema y comienzo a tirar de ella fuera del reservado.
—¡Shisui! Qué... —dice en voz baja y lanza sus ojos alrededor del club.
—Nos iremos de aquí. Vamos. —Tiro de su brazo. Al principio, Tema se resiste. Después empieza a caminar y casi corre fuera del club—. ¿Deseas conseguir comida? —pregunto.
Los ojos de Tema se abren y niega profusamente.
—No. No tengo hambre en absoluto. —Pienso que era una especie de respuesta extraña, pero lo dejo ir. Solo quería salir de este maldito infierno de campesinos sureños.
Tan pronto como salimos al aire de la noche, me dirijo a la calle muy transitada y extiendo mi mano llamando un taxi.
—¡Shisui, espera! ¿A dónde vamos? —dice Tema ansiosamente, tirando de mi mano.
Dándome la vuelta, pongo mis manos sobre sus hombros, una vez más, la noté estremecerse mientras lo hago. Eso era por qué nos íbamos. Solo tenía que saber lo que pasaba con eso.
—Vamos a mi habitación de hotel —le respondo y tiendo la mano una vez más, un taxi baja la velocidad hacia donde estábamos parados.
—Shisui. No puedo... yo no estoy... yo... —La mano de Tema se cierra de golpe contra su pecho y se frota enérgicamente en la piel.
Ruedo los ojos y la atraigo hacia mi lado, envolviendo mi brazo alrededor de sus hombros.
—Cálmate, Pix. No estoy pensando en follarte. Solo quiero hablar. Comparto habitación con Sasuke en partidos como visitantes. Sakura ha alquilado su propia habitación, por lo que va a quedarse con ella. Tenemos el lugar para nosotros.
Los ojos de Tema todavía están abiertos por el miedo, así que pongo mi boca en su oído y susurro.
—Solo quiero hablar un poco más. Conocerte más. Lejos de las miradas indiscretas. ¿Y tú?
Los hombros de Tema se desploman y asiente.
—Quiero saber más. Que el señor me ayude, pero quiero hacerlo. —Sus enormes ojos verde azulado pálido se fijan en los míos, y confiesa—: No estoy acostumbrada a estar a solas con un chico... en su habitación. Estoy nerviosa.
Sonriendo ante su confesión, la sostengo más cerca. El taxi se detiene, y abro la puerta. A medida que subimos en la parte de atrás, le digo:
—Envíale un mensaje a tus amigas. Diles que fuiste a casa. Diles que te llevé a casa a salvo. Sacando su celular, Tema hace lo que le pedí, a continuación, se recuesta en el asiento.
Ella mira por la ventana, fascinada por las brillantes luces de Tennessee, miro fuera de la mía. Hubiera dado cualquier cosa por saber lo que piensa, a qué le daba vueltas a través de su misteriosa cabeza. Pero me las arreglo para mantener el interés en mi mente mientras nuestras manos se quedan entrelazadas en el centro del asiento. No puedo evitar la sonrisa satisfecha en mi rostro.
