Ser una dama
Capitulo 9
Las grandes nubes blancas comenzaban a agruparse unas con otras, eran tan grandes que comenzaron a formar sombras sobre al asfalto de la ciudad y en la azotea de la escuela. El viento era fresco e incluso se podía percibir el aroma a húmeda, indicios de una posible lluvia.
Sasuke aspiro de nuevo el fresco viento y exhalo en silencio mientras observaba las nubes tonarse gris poco a poco.
. – ¿Qué te parece está? – pregunto una suave voz a lado suyo. Sasuke dejo de ver las nubes para observar con cierta diversión como el viento quería llevarse los papeles de Hinata e incluso su cabello. Reprimió su risa al ver como Hyuga intentaba aplacar su cabello para que no le estorbara mientras leía.
Después de todo lo que había pasado, Hinata le hablaba como si nada. Pero eso no implicaba que las cosas estuvieran resueltas. Sasuke sabía de ante mano la molestia que sentía la joven por su familia, de todos modos el decidió quedarse a su lado. Uchiha no era un idiota, sino todo lo contrario, los negocios de su padre eran grandes y el poder era lo que más representaba su apellido, por eso todo el mundo lo respetaba e incluso les temía. No obstante solo unos pocos lo llegaron a ver como realmente es Sasuke, un chico normal. Por eso consideraba a Naruto y a Kiba como sus más cercanos amigos y ahora también tenía Hinata, quien a pesar de todo llego a disculparse aun cuando no tenía la culpa de nada.
. – Déjame ver – acerco su mano hacia el recortado papel de periódico y le dio un vistazo. El papel anunciaba un departamento compartido en una casa cerca del metro. Pero con solo ver la palabra "compartido" arrugo el papel y lo lanzo lejos de Hinata, permitiendo que le viento se lo quedara.
. – ¡Oye! – exclamo Hinata al ver la negación de Sasuke. – Un "no" hubiera sido suficiente… además que te ha hecho el medio ambiente. ¡Anda, ve y recógelo!
El mandato de Hinata le resulto muy gracioso a Uchiha, quien después de todo, lo recogió. Después la ayudo a levantarse, viendo que faltaba poco para que finalizara el receso. Hinata organizo los papeles y los doblo para guardarlos en la bolsa de su chaqueta. – Gracias – dijo mientras avanzaban hacia la salida de la azotea.
. – Hinata… – articulo Sasuke con cierto mutismo. La joven lo observo – "de nuevo esa mirada" – pensó mientras le regalaba un sonrisa de tranquilidad, puesto que Hyuga había negado la ayuda del Uchiha. Sabía muy bien que sus intenciones eran nobles pero algo le dijo que solo le iba traer más problemas. Odiar a su familia ya era deplorable, hacer que Sasuke se opusiera a su familia era nefasto. Por eso le hizo prometer que este problema quedaba entre ellos dos, una promesa de amigos.
. – Lo prometiste – musito Hinata acercándose de nuevo hacía él. – Lo hecho, hecho esta.
Sasuke hizo un mohín. Obviamente no estaba de acuerdo con eso, pero eran los deseos de Hinata y él quería respétalos, aunque eso lo irritaba. – ¿Y no puedo ayudarte en otra cosa? A parte de buscarte otro departamento…
Hinata lo miro pensativa. La energía irritante de Uchiha la cacheteaba por ambos lados. – ¿Qué tal con la mudanza? – pregunto divertida pero Sasuke no se rió. Fue un mal chiste, lo admitió.
Entonces se puso pensativa de nuevo. – ¿Y en que te guastaría ayudarme? Que no implique la intervención de tu familia – comentó mientras de nuevo se arreglaba el cabello debido al viento.
Sasuke frunció el ceño. Se dio cuenta que él no tenía cosas que había ganado por su propia cuenta, como el dinero que tenía: era de su padre, el celular, su laptop y todas sus cosas personales habían sido regalos de su padre o de su madre. Se sintió tan impotente ante Hinata, ella había peleado para obtener todo lo que tiene hasta ahora, incluso sus estudios.
Ante el repentino silencio, Hinata se dio de cuenta de lo inapropiado que fue con su pregunta y se abofeteo mentalmente. – Sasuke… tú debes entender algo primero. – comenzó Hinata mientras agachaba la cabeza y buscaba la manera de cómo decirle lo que sentía. – Todo lo que te ha dado tu familia es por tu bien y ellos quieren lo mejor de ti. Mi pregunta estuvo mal, muy mal de hecho – se dijo así misma – Si yo estuviera en tu lugar, te juro que estaría igual que tú. Por eso entiendo tu preocupación y eso me hace muy feliz, como no tienes idea.
Ante esa declaración Sasuke pudo sentir cierta calidez en sus mejillas. – ¿Feliz? ¿Cómo mi preocupación puede hacerla feliz? – Pensó Uchiha mientras asentía ante sus palabras.
. – Lo de la mudanza era en serio. – Cambio de tema Hinata, ganándose una mueca por parte de Sasuke, una señal de aceptación. – Necesito cajas para meter mis cosas… – dijo mientras caminaba hacia la salida tras escuchar el timbre de la escuela.
Las últimas horas fueron tranquilas para ambos estudiantes, sin embargo ambos ignoraba las miradas constantes de Sakura e Ino, esta ultima tan solo sonreía esperando en el momento adecuado para actuar.
. – ¿Ya las tiene? – pregunto Sakura saliendo de la escuela junto con los demás estudiantes.
. – Sipi – dijo Ino mientras esperaba pacientemente a que Hyuga saliera del edificio. – Tan solo sígueme la corriente. – comentó para después pararse con deprisa al verla salir pero luego hizo un mohín al ver que no salía sola. Sasuke la acompañaba junto con Naruto y Kiba, eso era nuevo y no se lo esperaba tan pronto. Pero de igual modo el plan seguía en pie.
. – ¡Chicos! – grito Ino con cierto entusiasmo fingido y detrás Sakura la siguió con una falsa sonrisa. – ¡Qué bueno que los veo! ¡Quería entregarles esto! – les entrego a cada uno una invitación de fiesta.
. – El 28 de marzo va ser mi cumple años y están todos invitados. – comento Sakura mientras observaba la sorpresa de Hinata al ser invitada. – Espero que puedan ir, va ver alberca, comida y bebidas gratis.
. – ¡¿Va ver ramen?! – pregunto entusiasmado Naruto al recibir su invitación.
Todos rodearon los ojos, excepto Hinata quien seguía estupefacta al ser invitada por las chicas que la odian. – "28 de marzo" – pensó. Era el otro fin de semana, un sábado.
. – Espero verlos allí… – dijo Sakura sonrojándose al ver de cerca a Sasuke. – Igual tu Hyuga – musito muy a regañadientes.
. – Ya veremos – fue lo único que dijo Hinata tras agradecer la invitación y luego retirarse junto con Sasuke; Naruto y Kiba se quedaron charlando con Ino sobre invitar a unos conocidos, mientras que la peli rosa miraba con cierto recelo el descaro de la joven y el rechazo de Sasuke, pero muy en el fondo se alegró al ver que Uchiha había guardado la invitación.
. – ¡Diablos, como hablan ese par de idiotas! – dijo frustrada Ino tras librarse del rubio y del castaño. – Bien la primera parte ya esta lista, vamos por la segunda. – dijo con complicidad la rubia mientras comenzaban a seguir a Hinata y a su asombro, a Sasuke.
Al llegar a una calle principal, observaron como ambos tomaron un taxi y ellas los imitaron. – Sígalos, por favor – dijo Ino al conductor quien alzaba la ceja con cierta extrañeza. – ¡Solo hágalo!
. – Ino – la regaño Sakura al mismo tiempo que se disculpaba con el chofer. Quien sin más remedio acato su mandato.
El viaje duro alrededor de unos 15 minutos, ya habían pasado el centro comercial de la ciudad y para su asombro se adentraron a lo que la gente conocía: "La calle de los tres tabúes que deterioran a una persona." Puesto que esa calle en particular, la mayoría de sus tiendas eran Pub, moteles, casinos y table dance.
. – Dios santo – murmuraron las chicas tras bajar del taxi unas cuadras atrás. Observaron como Hinata se baja enfrente de un table dance y se despedía de Sasuke – quien seguía dentro del taxi – Sakura fue la primera en sacar su celular y grabar todo. Grabo desde el despidió hasta que Hinata se adentraba por un callejón y se adentraba al lugar.
. – ¡Pero si es todo una zorra! – comento indignada Ino. – Ahora ya sabemos cómo se gano a Sasuke… ¡esa maldita puta! – La rubia observo como Sakura palidecía. – ¿Qué tienes?
. – Crees que Sasuke y ella hayan… tenido relaciones. – comentó Sakura obviamente asustada para a la vez frustrada.
. – ¡Tranquilízate! Eso no lo sabemos… por ahora ya tenemos todo lo que queríamos. Y más de lo que me esperaba. – dijo con satisfacción al mismo tiempo que tomaban otra taxi y se alejaban de esa repúgnate calle.
Hinata al llegar a su trabajo, termino de cambiarse, se acomodo su chaleco al mismo tiempo que escucho la voz de Konan y pudo notar su buen humor al bajar casi dando brinquitos. – ¿Por qué la alegría? – pregunto la joven lista para trabajar.
. – ¡No sabes! ¡Ah, cierto, no trabajaste ayer! – comento la mujer adulta mientras se acomodaba su flor de papel en su cabello. – ¡Mejor aún, así no podrás escapar! – se rió pícaramente.
. – ¡Ay, no! – fue el lamento de Hinata al ver la malicia de su compañera.
. – ¡ES NOCHE DE "SOLO PARA MUJERES! – Exclamo Konan tras el micrófono y luego un montón de chicas mayores de 18 años gritaron sin cesar, con sus copas muy en lo alto. Había mujeres de 18-19, 25-30 e incluso 50-60 años y a lo que Hinata pudo ver entre toda la multitud de las mujeres la mayoría acompañaba a lo que iba ser una futura novia. – ¡TENGO ENTENDIDO QUE TENEMOS UNA FUTURA NOVIA! ¡CHICA, DESPIDETE DE TU ÚLTIMO DÍA DE SOLTERA! – Grito Konan al mismo tiempo que música electrónica comenzaba a sonar y las luces se apagan, para después encenderse y dejar ver a tres guapos y musculoso hombres sobre el escenario.
El bullicio comenzó al mismo tiempo que se dejaban ver los rostros de los tres hombres, el primero era un hombre de cabello corto y rubio, vestía un uniforme de policía – el cual solo era un moño en su cuello, dejando libre su torso y pecho y unos calzones ajustados de color negro, al igual que su zapatos, calcetas y la falsa gorra de policía. El segundo hombre tenía el cabello medio largo color plata y sus ojos morados cautivaron a la lujuriosa novia, vestía tan solo unos pantalones largos de color negro junto con unas sandalias del mismo color, y en sus manos sostenía una cuerda de color blanca y la agitaba de un lado a otro. El tercer hombre era un hombre un poco más alto, de cabello corto y negro, el vestía un bata de un doctor y unos pantalones blancos, dejando ver su bien formado cuerpo.
. – Cariño sírveme un whisky – ordeno una clienta al mismo tiempo que observaba el espectáculo. Hinata asintió y en menos de cinco segundos ya tenía la bebida lista. – Gracias… ¡Sí, quítatelo!
Hinata estaba más que abochornada, el escenario prácticamente lo tenia de lado. Observo como Konan repartía bebidas y chucherías a las mesas, volteo a ver a la joven y le sonrió al mismo tiempo que le señalaba como el chico de en medio se baja los pantalones.
¡Konan!
Quiso gritarle pero eso no era muy profesional, por eso mejor se distrajo al repartir las bebidas. Una tras otra y las mujeres se sumergían bajos los efectos del alcohol. – Dame cinco shots de volka y tres bebidas preparadas con wiskys, por favor. – Hinata asintió y se dispuso a prepararlas. Y se alegró al ver como las demás chicas que trabajan como meseras habían llegado para ayudarlas.
. – Vaya se llenó muy rápido – dijo una mujer de cabellos morados mientras admiraba la vista en el escenario, su nombre era Anko.
. – ¿Despedida de soltera? – pregunto otra mujer de cabellera larga de color rosa, se adentro a la barra del bar para ayudar a Hinata, su nombre era Tayuya. Hinata asintió mientras le pasaba un mandil de color negro. – Que lata… – pero luego volteo la escenario y se relamió los labios. – Pero es mejor que ver mujeres bailando.
. – Y que Nagato ni Yahiko están aquí – se rió alegremente al no tener a sus mejores amigos hostigándoles mientras trabajaban.
. – Que bebés… – comentó Tayuya sacándoles unas sonrisas a todas. Puesto cuando era "noche solo para mujeres" literal era solo para mujeres, el dueño se iba a quien sabe donde mientras que Nagato y Yahiko descansaban alegando que sus ojos se cegarían al ver hombres quitarse la ropa, pero como los tres convivían juntos eran muy sobreprotectores con Konan por eso cuando el lugar cerraba se daban una vuelta para ayudar y ver si no hubo algún problema. Pero al menos había seguridad por fuera, en la entrada del table dance. Hinata los conocía como Ying y Yang, obviamente eso no eran sus nombres pero el dueño les dio ese apodo, la joven desconoce su significado y algo le decía que era mejor no preguntar.
Por eso se dirigió al refrigerador y saco un par de sodas para ambos, estar de pie y vigilar podría ser muy agotador. – Ahora vuelvo – dijo Hinata mientras recibía un asentimiento por parte de Tayuya.
La joven salió del bar y se dirigió por la salida de emergencia, camino hasta la entrada del establecimiento y les sonrió a Ying y Yang. El primero tenía el cabello negro y largo atado a una coleta que le llegaba hasta la cintura y dejaba un mechón suelto a lado de su rostro derecho. El otro, era un poco más ancho y tenía el cabello corto de color gris café. – Hola, les traje algo de beber. – comento Hinata entregándoles una soda a cada uno.
. – Gracias – dijeron ambos.
. – ¿Puedo ofrecerles algo más? – preguntó amablemente y estos solo negaron al mismo tiempo. Ambos eran hombres de pocas palabras y la joven ya estaba acostumbrada a su mutismo.
. – ¿Hinata?
La joven no pudo evitar sobresaltarse y voltear para ver quien la llamaba. Sus ojos se asombraron con temor impregnado al ver a Temari a unos metros de distancia. Hinata agacho la cabeza un poco apenada por la mirada de la rubia, intuyo que había un millar de preguntas en su cabeza y sabía que no podía evitar contestarlas.
. – Vine aquí porque conozco a la novia. Es una amiga de una amiga, pero… debo admitir que me sorprendió verte… aquí. – comentó mientras tomaba la cerveza que le daba Hinata. Temari se había adentrado al bar desde hace diez minutos, dejo que Hinata continuara con su trabajo hasta que Konan le dijo que podía tomarse un descanso.
La joven Hyuga tomo asiento en una mesa retirada del bullicio para poder platicar con la rubia. – S… sé lo que piensas créeme, pero no es lo que crees…
. – Tranquila Hinata… no estoy molesta ni perturbada… solo atónica. – confesó Temari mientras le daba un sorbo a su cerveza y luego miraba al escenario para ver como el policía le bailaba a la novia por delante mientras que el de cabello plateado fingía atarla mientras le danzaba por atrás. La joven Hyuga noto como se había desviado su mirada y se sonrojo. – ¡Ay, lo siento! ¡No pude evitar ver! ¡Digo, ese policía está bien bueno! – se carcajeo la rubia al ver lo inocente que era Hinata. Pero eso es lo que le preocupaba más, ella era muy inocente para estar trabajando en lugares así.
. – Temari… yo…
Hinata se quedo con la palabra en la boca al ver como la rubia le pedía que se detuviera alzando su mano derecha. – Creo que este no es el lugar adecuado para charlar sobre esto… ¿mañana tienes clases? – Hinata asintió. – ¿Traes tu uniforme? – otro asentimiento. – Bien, te esperare… ¿a qué hora sales de trabajar?
Hinata hablo con Konan para confirmar su hora de salida, debido a la novia el bar cerraría a la una de la mañana y la joven se lo comentó a Temari. La rubia dijo que no importaba y se dedico a festejar con las damas de honor de la novia, pero al mismo tiempo estaba pendiente de Hinata. La observo repartir y repartir bebidas al mismo tiempo que conversaba con la muchacha de cabellos rosas que de vez en cuando le dirigía una mirada y luego la desviaba.
. – ¿Estas en problemas? – pregunto Tayuya mientras limpiaba la barra del bar y luego se disponía a lavar unas copas.
Hinata la miro mientras revolvía unas bebidas y solo le sonrió. – No… es solo que no esperaba verla aquí. – comentó Hinata mientras entregaba la bebida a una de las meseras.
Tayuya y las demás eran conscientes de la edad de Hinata, sabían que el dueño tenía sus motivos para contratarla, pero sin importarles las razones, todas ya consideraban a la joven como parte de la familia.
La noche era joven y al final las mujeres del bar salieron ebrias y otras medio conscientes, al mismo tiempo los strippers se iban detrás de bambalinas, la cual Anko aprovecho para darles unas bebidas.
Konan cargo los vasos vacios de cristales y los llevo hacia la barra. – Hinata, puedes irte. Nosotras recogeremos – comentó.
. – ¿Segura? – pregunto un poco dudosa la joven pero tras recibir otro asentimiento, acepto su indicación. – Nos vemos mañana.
. – Cuídate mucho – se despidió Konan mientras la abraza y le susurraba al oído. – Si pasa algo, me llamas.
Hinata se percato del tono de preocupación de la peli azul y solo asintió al mismo tiempo que le sonreía para después irse a cambiar. Se puso de nuevo el uniforme y le mandó un mensaje a Temari para verla a dos cuadras fuera del establecimiento. Esto solo era para evitarle problemas al dueño, ya que detrás de la calle – a unas cuatro cuadras – había un barrio de clase media-baja. Salió por el callejón y miro por ambos lados para que nadie la viera salir. Como vestía su uniforme siempre ocultaba el logo de la escuela con un broche de rosa hecho de papel que le había regalado Konan, de ese modo, si alguien la viera solo diría que es una estudiante que transitaba por allí para llegar a una de las residenciales.
Temari obedeció y ya la esperaba a dos cuadras, y se detuvo enfrente de un abarrote de 24 horas. Un local muy iluminado y pudo notar las intenciones de Hyuga, la calle era tranquila a pesar de que a veces había ebrios por donde quiera, pero uno nunca sabe cuándo puede atravesarse un degenerado.
. – Temari. – la joven Hyuga anuncio su llegado y así ambas se fueron juntas a la casa de la rubia, la cual esta última la invito a dormir y no pudo evitar asombrarse al ver que la Hinata no tenía problemas y eso aumento más sus sospechas. Durante el viaje en el taxi, Hinata se dio cuenta que ya era la una de la madruga y tenía tres mensajes y cuatro llamadas perdidas de Sasuke.
U. Sasuke
¿Ya saliste de trabajar? – 10:35pm
U. Sasuke
¿Estás bien? ¿Por qué no me contestas las llamadas? – 11:00pm
U. Sasuke
Llámame de inmediato – 11:23pm
Viendo la hora que era no se le hizo conveniente llamarle al azabache por eso optó enviarle un mensaje al Uchiha diciéndole que había salido un poco más tarde y que se dirigía a dormir a la casa de una amiga. Mientras tecleaba el mensaje, Temari la mira por el rabillo del ojo, atenta a las expresiones de Hinata cuando escribía el recado. La rubia se abstuvo de preguntar para quien era la nota porque sería muy inapropiado.
Al llegar a la casa de los Sabaku No, ambas entraron sin hacer mucho ruido ya que sus dos hermanos menores estaban dormidos. Hinata subió las escaleras junto con Temari y se adentraron al enorme cuarto de la rubia – donde le había confeccionado el uniforme – era una muy espaciosa, en la lateral derecha se encontraba la cama individual y a su lada había un ventanal escondido tras unas enormes cortinas color lila con círculos morados y en frente se encontraba un pequeño tocador con ruedas en las patas donde yacía los materiales de la modista. Por el otro lado, se encontraba un ropero de madera color blanco y a lado la puerta que daba al baño.
. – Toma, está pijama te quedara – ofreció la rubia un conjunto de un blusón y un short de color celeste.
. – Gracias, tomare prestado tu baño. – articulo Hinata y al recibir un asentimiento por parte de su amiga, sus nervios crecieron una vez adentro de la habitación. Estaba tensa, tenia pánico por cómo iba surgir la conversación. Amarro su cabello en una coleta para poder cambiarse y cada vez que se veía en el espejo no podía evitar darse la vuelta para ver su cuello y espalda. Suspiro pesadamente al ver la gran cicatriz de una quemadura en diagonal que recorría la parte baja de su cuello, luego el omoplato y finalizaba en el musculo trapecio. Era una línea gruesa de casi tres centímetros pero gracias al ungüento que le había dado la madrina de Uchiha, poco a poco se iba desengrosándose y esperaba que en un futuro se desvaneciera.
Algo demasiado triste y doloroso pero quizás podría comenzar desde allí.
La madrugada transcurrió muy lentamente, cada vez que la rubia escuchaba el relato de Hinata su corazón se comprimía en mil pedazos, sus ojos se cristalizaban y los nudos de su puño engarruñado perdían su color rosado. Para Hinata contar esto era demasiado desgarrador, puesto que cada día se empeñaban en que su pasado no la atormentará. Sin embargó, contarle esto a una verdadera amiga sentía un alivio que nunca antes había experimentado.
. – No le digas a nadie – murmuro Hinata mientras tomaba entre sus manos la taza de café negro que le había ofrecido Temari antes de que la conversación iniciara. – No me gusta que me vean así… – dijo al mirar a la desolada cara que poseía la rubia. – Estoy bien… me llevo tiempo superarlo pero… ya estoy bien.
Temari solo asintió levemente, luego con la manga de su blusa, limpio y absorbió sus lágrimas. Se quedo en silencio por un momento pero luego desvió su mirada al reloj de pared que tenia encima de su tocador. – Siento mucho si te viste obligada a contármelo…
. – No, no, no, está bien. De alguna manera, contar esto me alivia mucho… pienso que por fin alguien me puede entender un poco más del por qué de mis acciones, aunque prefiero hacer amigos sin que sepan mi pasado. No quiero que me traten diferente... – expreso Hinata y con un poco de confianza acerco su mano derecha y tomo la de Temari, transmitiendo un pacto a la vez.
. – Entiendo. – estrecho la rubia mientras le regalaba una sonrisa. – Y lamento mucho la hora, son casi las tres de la madrugada, no te deje dormir y mañana tienes escuela. Soy una mala influenza…
Hinata se carcajeo. – No te preocupes. Ni tenía ganas de ir y no creo que me extrañen. – la rubia se empezó a carcajear y declaro la noche como su primera no imprevista pijamada, fueron por galletas y charlaron sobre la vida de Temari. Relatando que estaba en una escuela de modista y que le faltaba un año para graduarse, también que trabajaba como asistente en una tienda de confección. De igual modo, hablo sobre sus hermanos; Kankuro de 19 años, apenas había entrado a la Universidad, en la carrera de administración. Su hermano menor Gaara de 16 años, había ingresado a segundo de preparatoria del instituto Suna.
. – Mi madre falleció en el parto, por eso Gaara es un poco serio. Al principio nos costó trabajo convencerlo de que no era su culpa. Mi papá viaja demasiado así que no ayudo mucho, pero Kankuro y yo nos esforzarnos tanto en que se diera cuenta que lo queríamos demasiado… entonces llegó ese muchacho…
. – ¿Qué muchacho? – pregunto curiosa Hinata al mismo tiempo que mordía una de las galletas
. – Gaara lo conoció en la calle, no sé como dieron las cosas, pero se hicieron amigos y mi hermanito cambio. – confeso felizmente. – Y después se puso el tatuaje en la frente, el Kanji del amor. Creo que le sirve como un recordatorio…
. – Me gusta su tatuaje, tiene estilo. – comentó Hinata mientras tomaba el último sorbo de su café.
. – ¡Verdad! Le dije lo mismo cuando lo vi. Por cierto Hina-chan, ¿A quién le testeabas en el taxi? – Preguntó por fin la rubia con algo de diversión. – ¿Era tu novio?
. – ¡¿Qué?! ¡No, no! – se sonrojo la peli azul. – ¿Novios? Que gracioso – Pensó Hinata tratando de tragar su risa. – No, solo es un amigo de la escuela. Se preocupa por mí ya que ayer un degenerado se pasó de listo con mi retaguardia.
. – ¡No me jodas! ¡Maldito bastardo! – refunfuño Temari.
Y de ese modo, la rubia empezó a maldecir al maldito bastardo y después a enseñarle a Hinata una técnica de defensa personal, para después caer rendida en el colchón del suelo, ofreciéndole la cama a la joven Hyuga.
La madrugada se convirtió en un lento amanecer y después en mediodía, Hinata estaba tan cansada y se dejo lleva por los brazos de Morfeo, sin darse cuenta, Temari se había levantado primero y sonrió al verla dormir tan plácidamente. Desde ese instante, se aseguraría de que Hinata estuviera bien, la apoyaría como una hermana menor. Al levantarse del colchón se estiro y se dirigió a tomar una ducha, fue en ese entonces donde Hinata abrió los ojos lentamente al escuchar el agua correr detrás de la puerta.
Acostada, busco su celular y se dio cuenta que no tenia batería, entonces fijo su vista en el pequeño tocador donde había un reloj circular de color lila, dictando casi la una de la tarde. Sonrió con simplicidad y dejo caerse en el confortante colchón. – Tengo que irme – musitó al mismo tiempo que se erguía y al mismo tiempo salía Temari aseada y con ropa limpia.
. – Buenos días, ¿tardes? Lo que sea… ¿dormiste bien? – pregunto la rubia mientras se secaba el cabello mojado con una toalla.
. – Bien, gracias. Es la primera vez que duermo tan pacíficamente… – comento Hinata al mismo tiempo que estiraba sus músculos de la espalda y estos tronaba provocando un placer en la joven.
. – ¿Quieres bañarte? – pregunto Temari mientras separaba las persianas y abría la ventana.
. – No, de hecho tengo que irme a casa… tengo cosas pendientes que hacer. – dijo la joven mientras se dirigía a tomar su uniforme para cambiarse.
. – ¿No te quedaras a comer? Quédate. – rogo la joven rubia al mismo tiempo que juntaba sus manos en forma de plegaria y ojos de cachorritos.
. – Bueno… Está bien. – se rindió Hinata.
Al poco tiempo, la joven Hyuga termino de cambiarse y se dirigieron al comedor. – ¡Gaara! ¿Qué haces aquí? ¡Deberías estar en la escuela! – comento de repente Temari atrayendo la atención de Hinata y del pelirrojo, quien miro a su hermana mayor y luego a la joven.
. – Me quede dormido. – fue lo único que dijo el pelirrojo al ponerse de pie y recoger su plato, llevándolo al fregadero de la cocina.
. – ¿El insomnio, de nuevo? – pregunto Temari preocupada. – ¿Ya se te acabo la medicina?
. – Si, iré a comprar más. – musito Gaara mientras servía un par de lonches en una bandeja para después servir en dos vasos jugo de naranja.
Hinata solo estaba atenta a la charla de los hermanos Sabaku No, y por alguna razón se conmovió al ver como Gaara servía el almuerzo-comida para ambas. – Gracias – musito Hinata cuando puso el plato frente a ella.
Gaara solo se limito a sentir para después encaminarse de nuevo hacia la cocina. – Gracias hermanito. – agradeció Temari al mismo tiempo que tomaba asiento a lado de Hinata. – ¿A poco mi hermanito no es una amor?
. – Si, lo es. – respondió con simpleza la joven Hyuga ocasionando que Gaara se tensara desde la cocina.
El almuerzo-comida transcurrió con tranquilidad entre charlas pequeñas que iniciaba Temari, al finalizar de comer, ambas recogieron la mesa para después despedirse a la joven Hyuga.
. – Déjame acompañarte… – sugirió de nuevo la rubia tras recibir una negación por parte de Hinata. – ¿Hasta la estación del metro?
. – No quiero incomodarte, así está bien…
. – Yo la acompañare. – comento de la nada Gaara con una mochila café de un solo tirante.
. – ¡Sí! ¡Después de todo necesitas ir por tu medicamento! – se alegró Temari al mismo tiempo que empujaba a su hermano menor hacia la puerta junto con Hinata. – ¡Asegúrate que llegue!
Gaara asintió a la vez que observaba a los ojos a Hinata y prácticamente con la mirada le decía "Nos vamos."
. – Gracias por todo Temari, espero verte pronto. – reverencio Hinata, para después ir detrás del pelirrojo.
Al llegar a la estación del metro, el joven ofreció llevarla hasta su casa y por su actitud, Hyuga supuso que un – "no" – no servía de nada. Hinata tuvo que admitir que el silencio de Gaara era un poco incomodo, no había interés alguno de comenzar una charla, pero de algún modo logro percibir cierta inestabilidad en la respiración del pelirrojo.
Cuando bajaron de la estación correspondiente, observo cómo Gaara se detenía en seco, la miraba, entre abría los labios pero no decía nada; entonces retomaba de nuevo la caminata.
. – Emm… Gaara-san, no es por ese lado… – susurro Hinata un poco nerviosa la ver como el pelirrojo lideraba el camino como si ya supiera donde viviera. El joven se detuvo de repente, dándose cuenta de lo sumergido que estaba con sus pensamientos.
. – Lo siento… – musito el pelirrojo, sorprendiendo a Hinata.
. – No está bien, solo es una cuadra a la izquierda…
. – No por esto… – interrumpió Gaara.
Hinata se quedo en silencio al ver la penetrante mirada que le otorgaba el pelirrojo. – Yo… anoche… escuche sin querer… – La joven abrió los ojos ante su confesión y su respiración se acelero. Sus nervios se crisparon e intento mantener su temblor.
. – ¿Por eso no dormiste? – pregunto con curiosidad.
. – En parte… Desde que tengo ocho años no puedo lograr dormir. Desperté para ir si había pastillas para dormir y fue allí donde me di cuenta de tu presencia. Y yo…
. – Escuchaste todo – completó Hinata un poco incomoda ante la situación.
. – Lo siento – reitero Gaara.
. – No te preocupes… solo no le digas a nadie, ¿ok? – le sonrió Hinata mientras lo incitaba a continuar por el camino correcto.
Gaara solo asintió y comenzó a seguirla, pero obviamente tenía una pregunta que le causaba irritación en la garganta. Pero él sabía que su pregunta era muy personal y el no era una persona metiche; y de algún modo Hinata no le daba el aire de ser una persona entrometida.
. – ¿Y por qué no puedes dormir? – se aventuró a preguntar Hyuga, rompiendo con la axioma de Gaara.
. – Yo…
. – ¡Hinata!
La mencionada se sobresalto al escuchar su nombre en una voz muy reconocida. – ¡Sasuke! ¿Q…Qué haces aquí? – cuestiono la joven Hyuga viendo que aun debería estar en clase.
. – ¡¿Cómo qué que hago aquí?! ¡¿Tú qué haces aquí?! – gritó Sasuke percatándose con quien venía acompañada. – ¡No contestas mis llamadas! ¡No sabes lo pre…! ¡No sabes los problemas que has causado! – titubeo y corrigió. Obviamente el Uchiha no bajaría su orgullo al decir que lo tenía preocupado desde el incidente del mañoso pervertido.
Hinata no daba crédito a lo que oía, parecía que estaba escuchando a su hermano mayor o en el peor de los casos a su novio porque no le regresaba la llamada. Y de alguna manera se empezó a avergonzar enfrente de Gaara ante la dramática escena. Incluso Gaara se dio cuenta pero no sabía qué relación tenía, por eso no dijo nada.
. – Te veré después. – musito Gaara y luego se dio vuelta para irse.
. – Claro, adiós. – se despidió Hinata con una sonrisa. – ¿Quieres entrar hermano mayor? – pregunto mofándose ante la actitud de Sasuke.
. – Cállate – ordeno enfadado Uchiha al mismo tiempo que seguía a Hinata hasta su apartamento.
. – ¡Demonios, Sasuke! ¿Qué rayos haces aquí? – regaño Hinata al mismo tiempo que se cerraba la puerta. – Si alguien se entera de que eres un Uchiha te aseguro que no te recibirán con los brazos abiertos – comentó mientras se adentraba a la cocina y dejaba su mochila en el comedor. – ¿Sasuke? – musito al ver como miraba hacia cierta dirección y poco después se percato de que observaba el pequeño *Butsudan que estaba en la esquina de su casa. – Diablos…
. – Itachi tenía razón. – comentó de la nada Uchiha mientras se arrodillaba enfrente del Butsudan y daba un oración a la foto que estaba enfrente de él.
Hinata se conmovió pero a la vez andaba un poco confusa por el comentario de Sasuke. – ¿Lo sospechaba?
. – Ayer vine con mi hermano al ver que no contestabas mis mensajes, tu casa estaba sola y luego me llegó tu mensaje. – comentó mientras se ponía de pie y miraba cara a cara a la joven Hyuga.
. – No me mires así – pidió Hinata al ver la compasión que le dirigía Uchiha. – Por favor…
Sasuke parpadeo, entendiendo a la perfección los sentimientos de Hinata. – Hoy me escape de la escuela – murmuro Uchiha. – No sé porque mi cabeza comenzó a delirar cosas negativas al ver que no habías llegado…
. – ¿Estabas preocupado? ¿Por mi? – articulo Hinata ante la nueva actitud que le otorgaba Sasuke, el chico que dice que aborrece a las mujeres.
Tras recibir un asentimiento silencioso, las mejillas de Hinata se tornaron un color rosado pálido. Prácticamente, se sentía idolatrada ante su preocupación. Su corazón se lleno de dicha y no pudo evitar morderse los labios para evitar formar una sonrisa de satisfacción. La reacción de Sasuke solo le decía una cosa, que ya era oficialmente una amiga cercana para él y una parte de ella le decía que estaba mal que se regocijara por estos sentimientos pero no lo podía evitar, hace mucho que no sentía esta calidez en su pecho.
Por otro lado, Uchiha Sasuke había tomado la decisión de permanecer con Hinata cuando la necesitara. Por alguna razón, sentía que no podía dejarla sola. Aunque pareciera fuerte y trabajadora, por dentro seguía temiendo a lo cruel y duro que podría ser la realidad. Y parte él, había sido un golpe indirecto al quitarle su único hogar. Y él, como el Uchiha que era, se había autoproclamado el amigo protector de Hinata, aunque no se lo diría en voz alta. Sería el pilar que necesite cuando ella decaiga y prefería morir que a escucharla disculparse por algo que ella no hizo.
. – ¿Tienes hambre? – pregunto Sasuke mientras se ajustaba el saco de la escuela.
Hinata le sonrió al ver que no preguntaría nada por su familia, pero eso no significaba que llegara a preguntar. Por ahora dejaría que su amistad siguiera su curso. – Creo… que me gustaría comer algo de carne.
. – Te pregunte que si tenias hambre, no que te gustaría comer. – se burlo Sasuke mientras caminaba hacia la salida del apartamento.
. – Yo invite la vez pasada – se defendió Hinata, ganado la contienda.
. – ¿Nos vamos?
. – ¿Al menos podría cambiarme?
. – ¡No!
. – Tarado – murmuro Hinata.
. – ¡Te escuche!
Demonios
Hinata se sorprendió por el súper oído de Sasuke. Y sin más remedio, se fue de nuevo a la calle junto con el Uchiha.
Por otro lado, Gaara caminaba de regreso hacia el metro topándose con un señor adulto hablado – o más bien – gritándole a su teléfono a la vez que arrugaba un papel y lo tiraba sin importarle que el pelirrojo lo hubiera visto. El joven miro de mala gana al señor y dispuso a recoger el dichoso pliego, observo unas enormes letras de color rojo que se transparentaban y no pudo evitar abrir para ver de que era el anuncio.
Al terminar de leerlo, no pudo evitar voltear a la dirección donde quedaba el departamento de Hinata.
Fin del capitulo
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Lamento si los/las deje con los deseos de saber sobre el pasado de Hinata, pero no quería narrarlo hasta cuando se lo dijera a Sasuke que es en el próximo capítulo o el siguiente no estoy seguro aun, pero es muy pronto. Espero que este capítulo haya sido de su agrado y los veo en la próxima actualización.
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COMENTARIOS
Hinata Uchiha: Muchas gracias por comentar. Sé que sientes que ambos van lento, pero así es la amistada, después bien los celos y al final el amor. Jajaj creo que ya te dije mucho. Espero que hayas disfrutado de este capítulo. Saludos.
Clau: ¡Hola! Gracias por comentar, te dejo este capítulo sobre la hermosa amistad de Sasu y Hina. Y no te preocupes Hinata encontrara un buen lugar jijjiji esto es emocionante. ¿Estás emocionada? Espero leerte pronto, nos vemos en la siguiente.
Nana: Si lo sé, pobre Hinata ese tipo de acciones deberían ser ilegales n pero a veces solo hay que superar el miedo y seguir. Y a la segunda darle un patada – ok, mucha venganza aquí – Gracias por comentar y espero que este capítulo sea de tu agrado. Saludos.
Tsuki-shin: Que genial anécdota donde tu compañero bebe se asusto, bien merecido. Bien hecho. Por ahora sigue la amistad pero muy pronto los celos jajaja y a veces los celos pueden ser divertidos, ¿Quién celara primero? Espero que te haya gustado este capítulo y dejarte con la ansiedad, ok,no. jajaja Prometo escribir rápido y cuando pueda. Saludos.
XukiUchiha: Holi! Gracias por comentar y me gusto saber que todo esta amistad se está cociendo. Exactamente, ahorita ando crudo pero muy pronto los celos arderán jajaja. Y respecto a Deidara pues se conocieron en el trabajo y pues el rubio le agrada Hinata, porque ella se encarga de diseñar los productos de Dei en los estantes. Y respecto al apartamento de Hinata, muy pronto tendrá un hogar :D es todo lo que diré, saludos.
Gilca: Lamento que escuchar que te ha pasado, te comprendo. Yo estuve vigilando incluso mi sombra y mi madre iba a recogerme a la parada por un tiempo. Género una maldición para esos bastardos! En fin, espero que este capítulo haya sido de tu agrado. Saludos, espero verte pronto.
Elidel: Gracias por la espera. Te dejo este capítulo y espero que haya sido de tu agrado. Espero leerte pronto. Saludos.
KatarlizRose se despide
Bye
