Capítulo 19
SHISUI
El movimiento hipnotizante del cálido aliento de Tema contra mi cuello casi me hace caer de nuevo dormido cuando me despierto de madrugada, con los pájaros piando fuera de las paredes de la casa de verano, indicando que la mañana ha llegado.
Estrujando mis ojos para liberarlos del sueño, me doy la vuelta instintivamente más cerca de Pix y una brisa fría corta bajo un hueco en la manta delgada.
Girando la cabeza detrás de mí, me doy cuenta que el fuego que había estado crepitando la noche anterior se ha reducido a cenizas y una ligera escarcha se arrastra en el vidrio de la claraboya, su patrón pesado casi como un caleidoscopio cuando los fuertes rayos del sol se reflejaban en el panel.
Mientras sigo el patrón nebuloso de un rayo de sol, me guió directamente al rostro de satisfacción de Pix escondida en mi costado y lo único que puedo hacer era mirarla fijamente.
Es jodidamente preciosa.
Su rostro estaba libre de maquillaje y sus diminutos brazos están envueltos alrededor de mi estómago, su pálida piel contrasta completamente con el tono oscuro de mis abdominales tatuados. Sin embargo, mis brazos no están envueltos alrededor de ella. Es como si incluso dormido, mi mente sabe respetar sus límites. Los tirantes del vestido de Pix estaban firmemente en su lugar, con su pecho ya no expuesto, y mi corazón se hunde en cierta manera cuando me doy cuenta de que debe haberse cubierto durante la noche. Odiaba que se valorara tan poco a sí misma. Que tuviera que estar plagada de inseguridades la primera vez que hicimos el amor, la primera vez que hizo el amor. Que no se sintiera lo suficientemente cómoda conmigo para desnudar su cuerpo completamente.
Un suspiro repentino se escabulle de los labios de Pix y agarro sus brazos con las manos, acercándola a mi pecho, sólo inhalando su dulce aroma. Sabía que no podíamos estar aquí todo el día. Tenía práctica. Infierno, ella también. El Campeonato de la SEC contra los Gators de Florida en Georgia estaba próximo, pero sólo quería abrazarla así durante un rato más, antes de que ambos tengamos que lidiar con la mierda que nos espera al otro lado de la puerta.
Pero una cosa era segura: me siento cambiado. Diferente de alguna manera... Digno, incluso.
—¿Shisui?
La voz tranquila de Tema me hace echar un vistazo hacia abajo, sus ojos soñolientos están fijos en los míos. No hacía falta ser un maldito detective para ver el miedo al rechazo brillando en el fondo de ellos.
—Buenos días, Pix —digo, sonriendo y presionando un beso en su frente.
—Buenos días —responde ella y pasa su mejilla sobre mi pecho desnudo.
Casualmente pasando mi dedo por su brazo, le pregunto:
—¿Cómo te sientes?
Levantando su cabeza, un rubor rosa tímido se ha extendido a través de su rostro.
—Siento... tantas cosas, feliz, bendecida, valiente... incluso adorada...
Sonriendo ampliamente, atrapo su rápida inhalación y, ahuecando su rostro, atraigo sus labios para encontrarlos con los míos. Cuando he tomado totalmente su boca, posesivamente, obsesivamente, murmuro:
—Bueno, Pix. Eso es en realidad jodidamente bueno.
Apoyando su cabeza en mi hombro, suspira. Sé que es porque era hora de irnos. Para salir de este pequeño vacío libre de estrés.
—¿Estás lista para ponerte en marcha?
Tema asiente y poco a poco se sienta, estirando sus brazos, con su espalda frente a mí. Por debajo de la fina tela de su vestido, puedo ver su pequeña silueta y mi respiración se detiene de inmediato, una enorme oleada de miedo se apodera de la función de mis músculos.
Las Costillas. Un montón de costillas de Tema se muestran, asomándose a través de su piel de una forma poco saludable y su columna vertebral sobresale casi en un abultamiento poco realista.
Como si sintiera mi mirada preocupada, Tems gira la cabeza de golpe para mirarme al rostro y al instante se levanta. Me siento en respuesta, viendo sus ojos ampliarse con enorme pánico.
—Pix —susurro y temo la respuesta a mi siguiente pregunta—. Estás comiendo, ¿no es así? —Despejando mi garganta, agrego—: Como que, ¿no estás muriéndote de hambre otra vez? Porque pareces realmente delgada. Siempre usas este tipo de ropa suelta, así que nunca me di cuenta, pero...
Signos sutiles de ansiedad aparecen en el rostro de Tema: sus fosas nasales están dilatadas mientras jadea, sus labios tiemblan y su pecho está levantándose con un movimiento pesado.
—Estoy bien —espeta Tema y se cubre con sus brazos—. Sólo estoy estresada.
Asiento con precaución y lentamente me pongo de pie para encararla. Me doy cuenta de que sus manos tiemblan mientras me acerco, me extiendo y tomo su rostro entre mis manos. Se niega a mirarme, con los ojos plantados firmemente hacia el suelo.
—Pix.
Tema cierra sus ojos con fuerza durante un momento y luego fija su atención en mí, a la espera de escuchar lo que tengo que decir. Quería decir un montón de mierda, pero al ver el miedo en su rostro ya que iba a reclamarle sobre sus asuntos, me obligo a reestructurar mis pensamientos.
—Puedes decirme cualquier cosa, lo sabes —le aseguro en voz baja, con cariño.
Los ojos de Tema brillan y después del hechizo, asiente ligeramente en mis manos, pero las palabras no salen de su boca. Mis dientes se aprietan en respuesta, pero finjo dejarlo estar.
Colocando un fuerte beso en su boca, me aparto y le digo:
—Necesito verte esta noche. Todas las noches a partir de ahora, aquí. ¿De acuerdo?
La tensa aprensión se filtra desde el cuerpo de Tema y me mira con ojos tímidos, declara:
—Sí.
Sonriendo a lo malditamente preciosa que es, envuelvo mis brazos alrededor de su cuello, acercándola.
—Vamos a tomar esto con calma, Pix. Sólo tú y yo.
—Es... Es raro, Shisui. Todavía estoy tratando de procesar todo esto. Cómo llegamos hasta aquí. Aun trato de encontrar la manera de tenerte en mi vida sin enloquecer.
—Igual que yo, Pix. —Me echo hacia atrás y la sostengo—: No es jodidamente asunto de nadie, salvo nuestro, lo sabes.
—¿Qué pasa con nuestros amigos?
Me encojo de hombros.
—No es seguro decirle a nadie todavía. No hasta que todo el asunto con los Heighters se calme. Hasta entonces, sólo pensaremos sobre la manera de estar juntos, porque no voy a perderte ahora. No después de esto...
Una risita feliz se escapa de la boca de Tema y exclamo:
—Ahora ambos necesitamos llegar al entrenamiento, todavía estoy realmente desnudo y necesito ponerme mi ropa o arriesgarme a ser arrestado por exhibición indecente. ¡Al decano le encantaría eso, drogas y desnudez!
Resoplando una carcajada, Tema retrocede, luego levanta su mano a mi mejilla, su risa titubeando.
—Gracias, Shisui.
Sabía que era por no presionar con el asunto de la comida. Pero voy a mantener un ojo en ella malditamente bien; eso es seguro. Ella no va a volver a caer en ese asqueroso agujero de oscuridad mientras yo esté cerca.
—Adelántate. Es lo suficientemente temprano, nadie debería verte ir a casa. Sin exhibirte.
Tema asiente y, recoge su bolso, sale por la puerta con una última mirada de preocupación hacia atrás. En cuanto la puerta se cierra, suspiro. Todo lo que podía ver son sus costillas. Sus sobresalientes costillas y columna vertebral.
¡Mierda! ¿Soy yo el que la hace estresarse? ¿Está toda la mierda de los Heighter llevándola hasta el borde, causando que baje de peso?
Asegurándome que el fuego estaba completamente apagado, me visto y limpio los cojines y mantas del suelo en un tiempo récord. Mientras estoy guardando la caja de cerillas, me detengo.
No podía recordar la última vez que me sentí así de bien. Yo, Shisui Ōtsutsuki, me sentía realmente bien.
Tan malditamente bien que he encontrado a una chica que me llegó al corazón y al alma...
Pero por alguna extraña razón, no podía evitar la sensación de que todo estaba a punto de irse a la mierda.
No me tomó mucho tiempo dejar caer mi sonrisa recién descubierta.
