Ser una dama
Capítulo 11
En cuanto Sasuke llego a su casa, tras haberse despedido de Hinata, se sorprendió ver a su hermano en la sala familiar, vestía una camisa negra acompañado de un pantalón caqui y en sus manos sostenía una bandeja metálica con dos tazas de té y galletas.
. – ¡Hermanito! Llegas temprano de la escuela, ¿No saliste con tus amigos? – comentó su hermano al mismo tiempo que dejaba la bandeja sobre la mesa de madera.
. – No… De hecho fui a ver…
. – ¡Uchiha Sasuke! – exclamo de repente una suave voz, su tono estaba lleno de emoción y nostalgia al mismo tiempo. – ¡Por Dios, pero mira cuanto has crecido!
Ante ese llamado, el cuerpo de Sasuke sintió una fuerte electricidad recoger su espina dorsal. Sus nervios se crisparon al mismo tiempo que volteaba para ver a la portadora de tan hermosa voz. No pudo evitar sorprenderse al ver a la amiga de Itachi, una amiga de la familia: Uchiha Izumi.
Izumi era una hermosa mujer de 21 años – misma edad que la de Itachi – tiene el cabello largo hasta media espalda de color castaño, unos sorprendentes ojos color azabache y un lunar debajo de su ojo derecho, que resaltaba con su blanca piel. Vestía una blusa larga que le llegaba por encima de las rodillas de color crema y un short de mezclilla, acompañado de unos zapatos blancos.
A pesar de llevarse cinco años de diferencia, Sasuke compartió su infancia junto con ella gracias a Itachi, ya que a veces lo cuidaban juntos cuando era niño. Al principio no le agradaba porque sentía que ella le robaría la atención de su hermano mayor, pero cuando fue todo lo contrario, Sasuke comenzó agradarle y en cuanto más crecieron ambos, Sasuke se dio cuenta de sus sentimientos por Izumi. Unos sentimientos que enterró cuando se dio cuenta que Izumi amaba a Itachi, y lo difícil de todo eso, es que Itachi no daba indicios de que le gustaba pero tampoco decía lo contrario. Y de alguna manera, ese pequeño hueco le servía como una mínima posibilidad de poder confesarle lo que siente.
Izumi se acerco y le dio un fuerte abrazo a Sasuke por el cuello al mismo tiempo que reía – ¡No puedo creer lo mucho que has crecido! ¡Hasta me sobrepasas unos cinco centímetros! – comento mientras se alejaba y media con su mano la altura del "pequeño" Uchiha.
. – ¿C…cuando volviste? – no pudo evitar farfullar Uchiha menor ante la cercanía de Izumi, quien se había puesto más hermosa desde la última vez que la vio.
. – Hoy en la mañana. Mi intercambio en Estados Unidos termino y fue muy divertido – comento al mismo tiempo que corría a la sala, tomaba su maleta y se agachaba para abrirla y rebuscaba entre sus cosas. – Te traje un regalito… tuve que llamar a Itachi para saber tu medida…
Sasuke curioso se acerco en cuanto Izumi se puso de pie y le extendía una blusa de "I love NY"
. – ¡Ups! ¡Esta no es…! – comenzó a carcajearse al mismo tiempo que se volvía agachar.
Izumi se reincorporo y le mostro una playera blanca con un diseño de una cara de un lobo ancestral. – Yo lo diseñe, aun recuerdo que te gustan mucho los lobos. – comento la joven mientras se la daba a Sasuke.
. – Gracias, te quedo… muy genial – articulo Sasuke con admiración y con un gozo interno, al saber que Izumi recordaba ese hecho.
. – A Itachi le hice una linda comadreja – Izumi comenzó a burlarse de Itachi, ya que si tradujeran el nombre de Itachi significaría "comadreja"
. – Me la pondré solo en casa – confeso Itachi. – Lo hiciste muy… femenino…
Itachi no pudo evitar voltear hacia donde estaba su dicha playera, Sasuke se acerco al pequeño buro donde se encontraba el teléfono y la playera. El azabache menor la tomo y al desdoblarla, pudo ver el diseño de una pequeña comadreja en miniatura.
Como dijo Itachi, muy femenino.
. – ¡Ja,ja,ja,ja! ¡Lo siento, no pude evitarlo! Es que es muy lindo como mi adorado Itachi – articulo Izumi al mismo tiempo que se colgaba del brazo del mencionado.
Ante ese acto, el ánimo de Sasuke disminuyo. Después de todo, Izumi sigue enamorada de Itachi, pero lo que más le dolió fue una diminuta sonrisa por parte de su hermano mayor. Estaba a punto de retirarse, pero el portazo de la puerta de su casa resonó con brutalidad causando un ligero espanto. Los tres voltearon y vieron como Mikoto caminaba con prisa e ignoraba a todo el mundo – algo no muy común en ella – Izumi trato saludarla pero se quedo callada al ver como la madre de los hermanos estaba molesta.
Mikoto camino apresuradamente hasta subir las escaleras hasta desaparecer y escuchar otro portazo, el cual indicaba que se había encerrado en su cuarto.
. – Iré a ver… – comentó con tranquilidad Itachi poniendo su mano derecha sobre el hombro de Izumi quien se veía preocupada; repitió el acto con su hermano menor y los dejo en la sala, para ir a ver como estaba su madre.
. – ¿Le habrá pasado algo malo? – pregunto Izumi posicionando a lado de Sasuke.
. – Lo única vez que la vi de ese modo, fue por mi padre. De seguro se pelearon por algo… – comentó Uchiha, nervioso ante la cercanía de Izumi.
. – Ya veo… espero que no sea nada grave. – comento la joven al mismo tiempo que tomaba la mano derecha de Sasuke. – Por mientras, dime, ¿Cómo has estado? ¿Ya tienes novia? – pregunto con picardía al mismo tiempo que ambos se sentaba en la sala.
. – Bien y no tengo novia. – dijo con simplicidad, ocasionando un berrinche de parte de Izumi. Respuesta muy seca.
Ante la mirada insistente de Izumi, Sasuke aflojo su lengua y comenzó a platicar con su querida Izumi. Mientras, por otro lado, Itachi tocaba la puerta de madera de color blanca por tercera vez. Oía claramente el sollozo silencioso de su madre e insistió a que le abriera la puerta, sin embargo el dolor de Mikoto era más que un simple estoicismo, simplemente se sentía humillada ante la imagen de Hyuga Hana. Después de doce años, su esposo no la ha olvidado.
. – Madre, por favor… abre la puerta. – musito suavemente Itachi y al no recibir respuesta, desistió. – Si necesitas algo no dudes en llamarme… te quiero…
Itachi se alejo de la puerta unos centímetros y sin dejar de mirar la puerta, tomo su celular de su pantalón color caqui y llamó a su padre. No recibió respuesta inmediata hasta que lo intento por segunda vez.
. – Padre… – el tono de voz de Itachi fue más claro para su progenitor, estaba angustiado por lo que haya ocurrido entre sus padres.
. – ¡Ah! – Suspiro cansado – Supongo que tu madre llegó enojada…
. – Llorando diría yo, ¿Qué paso? – pregunto Itachi al mismo tiempo que bajaba las escaleras en silencio y se quedaba quieto en el penúltimo escalón a la vez que observaba la animada conversación de Izumi y Sasuke.
. – Un malentendido... – sentenció sin dar detalle. – No podre ir casa esta noche, avísale por mí. Tengo algunos pendientes que hacer…
Itachi estaba a punto de replicar que eso no era muy conveniente, pero ante el seco "Cuídate hijo" cortó la llamada. El pobre Uchiha no hizo más que suspira con pesar, la tensión de los problemas de su familia le llego por lo hombros y luego más al ver la mirada de su hermano menor que le daba a Izumi.
. – ¿Y ahora que haré? – se pregunto así mismo en voz silenciosa viendo fijamente la sonrisa de Izumi.
Al día siguiente, Sasuke se levanto con un gran ánimo. Después de todo, tuvo la oportunidad de hablar con Izumi y su aventura en Nueva York, sin embargo, a pesar de sentirse feliz por dentro, estaba el asunto de su madre, quien no bajo a cenar la noche anterior y eso lo preocupo. Pero Itachi simplemente le dijo que ese problema que tenían sus padres solo podía ser resuelto por ellos y no objeto. Así que simplemente cenaron su hermano, Izumi y él, poco después ella se retiro para darle la sorpresa a su casa de que había vuelto, no si antes de pasarse el número telefónico para estar hablando; misma razón de su estado de ánimo.
Tomo su celular y miro la hora, en esos momentos Hinata estaría trabajando en la tienda. Por un momento pensó en ir a molestarla mientras trabajaba pero esa idea se desecho al recibir un mensaje de Izumi.
"Hola mi hermoso niño, espero que hayas dormido bien. Una preguntita, Itachi sigue dormido es que no me contesta y he intentado varias veces. Espero que no sea nada preocupante, solo quería decirles que mis padres harán una fiesta de bienvenida el sábado que viene y están todos invitados. De igual modo, intentare llamar de nuevo, bueno eso era todo. Que tengas un buen día. "
U. Izumi
Al terminar de leer, Sasuke no pudo evitar sentir cierta molestia al saber que solo era eso el motivo del mensaje. Pero, ¿Qué más podría haber sido? Después de todo, el amor de Izumi por su hermano estaba más claro que el agua. Ante esa idea, se cambio de ropa y salió para ver la razón del porque su hermano no contestaba las llamadas de Izumi. Se dirigió al cuarto de Itachi quien se encontraba a unos metros del suyo, de lado izquierdo. Tocó, pero no recibió respuesta y abrió para confirmar que su hermano no se encontraba en su habitación, y en su cama – ya tendida – se encontraba su celular. Salió al escuchar la puerta principal de su casa cerrarse, escucho pasos subir la escalera y pudo visualizar a su hermano.
. – ¿Saliste?
. – ¡Oh!, Sasuke, ya te levantaste. Si, fui por unos medicamentos, mamá no se siente bien. – comentó Itachi mientras le enseñaba la bolsa con algunos farmacéuticos.
. – ¿Qué tiene? – pregunto Sasuke con un deje de preocupación.
. – Tiene algo de fiebre, ya le di algo de comer y con estas pastillas se repondrá. No te preocupes – comento Itachi caminando hacia la habitación de su madre.
. – ¿Y papá?
Itachi se detuvo antes de abrir la puerta y miro a Sasuke. – Te veo abajo…
Fue lo único que dijo Itachi para después entrar a la habitación de su madre. Mientras, Sasuke se ponía nervioso ante esa actitud, así que espero pacientemente en el comedor. Después de unos diez minutos, Itachi bajo con una bandeja metálica en la cual estaba el desayuno semivacío de Mikoto.
. – ¿Cómo está? – pregunto Sasuke observando cada movimiento de Itachi.
. – Bien, ya se quedo dormida. – dijo Itachi dejando la bandeja en el lavaplatos.
. – ¿Me dirás lo que te preocupa? – cuestiono Sasuke ya impacientándose.
. – Papá llegó a las 6:00 de la mañana, lo escuche, sin embargo no noto el estado de mi madre. – comento un poco molesto. – Y se volvió a ir… ¡Enserio, como no se dio cuenta! – se exaltó. – ¡Mamá estaba temblando de frio y sudando! ¡Y para el colmo, apagó su celular! ¡¿Qué demonios estará pasando en su cabezota?!
Sasuke se sorprendió ante la frustración de Itachi, era la primera vez que lo veía exaltarse de esa manera en contra de su progenitor. Pero lo comprendía, después de todo, su madre era lo más preciado que tenían en sus corazones.
Y ante esa exaltación, la misma interrogante pasó por la cabeza de Sasuke.
"¿Dónde estás papá?"
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Un auto BMW de color azul rey conducía por la carretera que daba salida de la ciudad de Tokio para dar con Nerima. Uno de los 23 barrios especiales de Tokio, Japón. El barrio donde Fugaku conoció a Takumi Hana. Un dato que Hinata ignoraba ya que ella había nacido y crecido en Kioto; poco después del accidente fue llevada a los orfanatos de la ciudad de Tokio.
Con ese deseo de saber, Hinata acepto la invitación de saber sobre el pasado de sus padres, especialmente el de su madre. Pero su nerviosismo era difícil de ocultar debido a la conversación en el restaurante donde el padre de Sasuke declaro prácticamente convertirse en su tutor y con el shock en la boca, tan solo se quedo inmóvil ante esa declaración. Y el mismo Fugaku supo que quizás fue demasiado rápido por eso opto cambiar el tema de cómo conoció a Hana, llevándola a la casa donde solía vivir.
. – Ya casi llegamos… – anuncio Fugaku doblando a la derecha en una calle, adentrándose a un vecindario.
Ante ese hecho, Hinata sintió su pecho inflarse de emoción.
. – Ves esa casa de color amarilla… esa era la casa de tu madre. – pronunció con cierta nostalgia al mismo tiempo que detenía el auto enfrente de dicha casa.
La casa de color amarilla consistía de dos pisos de 153 metros cuadrados. En su entrada rectangular a sus laterales había un pequeño jardín con pequeñas florecitas de color azul y amarillas; la puerta era de madera de color blanco y a su lado derecho había un gran ventanal en forma cuadrangular. En el segundo piso había un pequeño balcón y a lo que se veía dos habitaciones.
. – Es muy hermosa. – musito Hinata conmovida al imaginarse a su madre salir de esa casa con su uniforme escolar.
. – ¿Quieres entrar? – pregunto Fugaku al mismo tiempo que sacaba de su lustro saco, una llave metálica. Hinata se sorprendió y antes de poder decir algo, Fugaku salió del carro y le sonrió a la joven, invitándola a salir.
La llave metálica se introdujo en el cerrojo y con dos vueltas la puerta se abrió. Fugaku dejo entrar primero a Hinata quien se ponía nerviosa al ver la casa por dentro. Lo primero que vio fue el espacio vacío para una sala y mientras caminaba, un pequeño baño de lado derecho y luego, a su izquierda, las escaleras que daban al segundo piso, más adelante estaba un comedor rectangular cubierto con un plástico junto con una silla de madera y a su lado derecho, la cocina, donde había un refrigerador metálico envuelto en plástico para evitar el polvo, pero aun así, Hinata se dio cuenta de que la casa estaba limpia a pesar de estar vacía.
. – ¿No vive nadie aquí? – pregunto Hinata llegando a una puerta corrediza de cristal que daba al patio de la casa.
. – Solía vivir un joven escritor… – Musito Fugaku en el contorno de la puerta. – Cuando me entere del accidente, llegue aquí un día y le ofrecí cierta cantidad al joven por la casa. Y el acepto.
Hinata se quedo sorprendida de nuevo.
La casa que fue de Hana, era ahora de Uchiha Fugaku.
. – Era lo único que me quedaba de Hana… – musito Uchiha tocando la puerta con su mano.
Hinata no pudo evitar ver la desconsolada mirada de Fugaku pero con una sonrisa en sus labios. Entonces pudo verlo, la sinceridad en él por su madre. La tristeza de haber perdido a una amiga y una felicidad de haber compartido buenos momentos con ella.
Y ella entendió.
. – Debió amarla mucho – musito la joven al mismo tiempo que rozaba el plástico de la mesa con sus dedos. Ante esa afirmación no tuvo el valor de ver a Fugaku a los ojos.
Por otra parte, esta vez fue el turno de Fugaku en sorprenderse por las palabras de Hinata. Dando en el clavo. Pudo ver a través de él, por lo tanto no lo negó.
. – ¿Aún la ama? – se aventuro a preguntar Hinata, atreviéndose esta vez a verlo a los ojos.
Fugaku sonrió con nostalgia. – Claro que sí… pero amo más a mi actual y hermosa esposa – confesó Uchiha sin duda alguna, provocando una suave sonrisa por parte de Hinata.
. – Me alegra – articulo Hinata al mismo tiempo que miraba con cierta tentación el ir arriba, y con el permiso de tan solo una asentimiento por parte de Fugaku, ambos subieron arriba.
Al subir se veía de nuevo una estancia vacía para una sala de estar, pero en ambas laterales había cuatro habitaciones y un baño de lado izquierdo – un poco más grande que el de abajo – la cual esta contaba con una regadera. Las demás habitaciones era recamaras y las de enfrente tenía el pequeño balcón, donde la del lado derecho era un poco más amplia ya que contaba con otro baño.
. – Hinata, sabes algo sobre los padres de tu madre…
Hinata negó con la cabeza y sintió cierta amargura al no saber casi nada de sus padres. La razón del porque nunca tuvo contacto con sus abuelos o algún primo. Así que su única esperanza de contestar a sus preguntas, era el hombre que estaba enfrente de él. Por lo tanto, apretó sus labios y razono varias veces en como preguntárselo sin llegar a obtener una respuesta negativa. – U…Usted… ¿me contará?
Fugaku se acerco y de nuevo toco la cabeza de Hinata, como si se tratase de una niña pequeña.
. – Si no te molesta… – respondió Uchiha, después de todo él solo contaría lo que alguna vez Hana le contaba. No era su deber divulgar la vida privada de Hana, pero, su única hija se lo pedía con tanto anhelo y al parecer era lo único que tenía para saber más de su madre. Y eso hizo que su corazón se estrujará, ya que eso solo indicaba una sola cosa.
"Hiashi no le contó a su hija que tenía un hermano gemelo" – pensó Fugaku. De alguna manera tenía que decírselo, pero primero tendría que averiguar el paradero del hermano de Hiashi y la razón del porque nunca se entero sobre la existencia de su sobrina.
. – Claro que no. Al contrario, espero que me cuente todo. – comento Hinata sacando a Fugaku de sus pensamientos. – ¿Ocurre algo malo? – pregunto debido a que se había quedado mudo.
. – No, nada. – Articulo Fugaku al mismo tiempo que retiraba la mano de la cabeza de Hinata y la llevaba de nuevo al bolsillo diestro de su saco. – Solo… – se aclaró la garganta. – Bienvenida a tu casa. – comentó Uchiha con una suave sonrisa al mismo tiempo que le extendía la llave a la joven Hyuga.
. – ¡¿Q…Qué?! – Hinata tan solo abrió los ojos como platos y miraba la llave y luego al dueño de la llave. – ¡N…N…No...! ¡Esto es demasiado! ¡Es su casa!
Fugaku rió a carcajeadas, desconcertando y asustando a Hinata. – ¡Eres como tu madre! – Ríe – ¡Igual cuando intente conquistarla al comprarle un carro! – Fugaku volvía a reír, dejando de nuevo a Hinata pasmada. – ¡Aunque fue una broma, el carro era de algún extraño, recuerdo que solo quise invitarla a comer a un restaurante y al ver los precios del menú…! – Fugaku llevo su mano derecha a su estomago mientras la izquierda tratando de opacar las carcajeadas. – ¡Puso la misma cara que tú…!
La risa de Fugaku era ciertamente extraña de oír, debido a que tenía una fachada de un individuo que no reía muy a menudo o nunca. Pero al verlo sin su carácter duro, Hinata pudo ver que detrás de esa facha de empresario indiferente ante la sociedad, había un hombre que alguna vez fue adolescente que hizo locuras que solo una persona de confiar pudo verlo tal como es.
. – Hinata… – comenzó a relajarse Fugaku y tomo la mano derecha de la joven. – Esta es tu casa – comento con su tono demandante al mismo tiempo que le entregaba la llave. – Tu madre así lo hubiera querido… y yo también…
Los ojos de Hinata comenzaron a cristalizarse, sentía su pecho arder. Quería negarse, pero al ver la casa y la sinceridad de Fugaku, sus mejillas se pusieron de color rosa y agachando la mirada a la vez que hacía una reverencia, sus lágrimas salieron sin detenerse y agradeció con toda su alma ese acto de generosidad.
Al salir de la casa, Hinata volteo a ver su nueva casa y sonría de nuevo, agradeciendo a los dioses por tan hermoso e inesperado encuentro. Un encuentro que fantaseo desde hace años y que ahora parecía algo irreal. Por lo tanto, volteo a ver a Fugaku y corrió abrazarlo con vehemencia.
. – ¡Gracias, Gracias… de verdad… muchas gracias! – articulaba al mismo tiempo que lloraba de felicidad. – C…Como podría pagárselo… – comento al mismo tiempo que se separaba para verlo. – Aún siento que es demasiado…
. – Creo que… el verte viva es suficiente. – dijo Fugaku al mismo tiempo que le tocaba la cabeza de la joven. Es que simplemente no podía evitarlo. Ante sus ojos, Hinata es una niña en crecimiento que ha vivido con lo que tuvo a su alcance. – Eres hija de mi amiga, el ayudarte será todo un honor para mí. Te contaré todo sobre Hana y como me ayudo en los momentos más difíciles de mi vida, creo que yo le debo más a ella. – confeso Fugaku separándose de Hinata al mismo tiempo que la conducía al auto.
. – Siento que será mucho para digerir… con lo de hoy…, no sé, siento que voy a explotar. – Musito con felicidad Hinata a la vez que se ponía el cinturón.
. – Tranquila, te contaré poco a poco. – comento Fugaku haciendo la misma acción que Hinata. – Me gustaría presentarte a mi familia… aunque supongo que ya conoces a mi hijo Sasuke. Los vi ayer por las calles del centro…
. – ¡Ah, sí…! – se apeno Hinata. – Sasuke y yo somos buenos amigos… espero que eso no sea un problema…
. – Claro que no. Me da gusto saber que se llevan bien. – comentó Fugaku al mismo tiempo que sacaba su celular y se daba cuenta que no tenia batería. Por lo tanto, tomo el cargador para auto y lo conecto enseguida. – Debo tener un montón de llamadas perdidas…
Hinata sonrió ante ese comentario, pero luego su sonrisa se borro al ver una mirada confusa en el rostro de Fugaku al encender el celular. – ¿Paso algo malo?
. – Mi esposa está enferma…
Fue lo único que dijo Fugaku para después poner en marcha su auto, sin saber que estaban siendo vigilados por un par de entrometidos que se encontraba dentro de un Volvo V40 de tono gris.
. – ¡Vaya, vaya! Esto no sé muy bien mi querida Hinata – articulo con diversión Sakura mientras dejaba de grabar con su celular. – No te lo dije – volteo a ver su copiloto, Aoi, quien veía con repugnancia la ida de Hinata con ese anciano.
. – Que asco…
. – Ven a mi fiesta. Me asegurare de que ella vaya. – comento Sakura encendiendo el motor de su carro. – Quizás haiga algo de diversión en las bebidas…
Aoi comenzó a reírse por esa infantil idea.
. – ¿Cuál es la gracia? – pregunto Sakura molesta ante la burla de Aoi.
. – Que planeabas drogarla y hacerle ver al mundo lo puta que es. – comento Aoi y por el silencio de la muchacha se dio cuenta que no estaba tan equivocado. – No está mal, pero puede mejorar…
. – ¿Me ayudaras?
. – Claro, e incluso te haré un favor… dices que te gusta el niño Uchiha, bueno, podemos hacer que se odien… y abrirte camino a ti.
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.
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Fugaku tenía varias llamadas perdidas de Itachi y como unos veinte mensajes del estado de su esposa. Por lo tanto, pospuso el encuentro de Hinata con su familia más la plática sobre el pasado de Hana. Dejo a Hinata en el metro a petición de ella, ya que tenía que comprar algunos víveres para la cena, además de que sus actuales vecinos – los pocos que quedaban – no les gustarían su presencia. Fugaku acepto con cierta incertidumbre, pero no se negó.
Cuando Hinata se subió al metro, no dejaba de repetir lo vivido de ese día. Su sonrisa oculta pero ansiosa de salir, temblaba en sus labios. Y así siguió hasta llegar al supermercado y luego la caminata hacia su apartamento. Su sonrisa afloro y de nuevo sintió que todo su esfuerzo en salir adelante se recompensaba de alguna manera – como un acto de Dios o quizás de sus padres – ya que parecía de telenovela, pero al morderse la lengua se dio cuenta que todo lo que paso, fue real.
. – "Mamá… esto es… real…" – pensó Hinata con la ansiedad de llorar de nuevo. – "Mamá, Papá, hermanita… no saben… lo feliz que estoy." "Si me enviaron al Sr. Uchiha, espero que sea para bien…" – Rezaba internamente al mismo tiempo que subía las escaleras del los apartamentos.
. – Hinata… – musito una voz grave.
Hinata despertó de sus pensamientos y vio a Gaara enfrente de su apartamento. El pelirrojo vestía completamente de negro y eso hacia resaltar su pelo y su blanca piel. Pero lo que más le llamo la atención fue ver como su playera de slim fit se ajustaba perfectamente al torso de su cuerpo, y eso era la debilidad de la joven Hyuga; Por lo tanto, se golpeo mentalmente para no sonrojarse.
. – ¿Vienes del trabajo? – pregunto Gaara, observando como Hinata conservaba el uniforme de su trabajo, su mochila y las bolsas de plástico con víveres. – Déjame ayudarte…
. – Gaara… Gracias, pero, ¿Qué haces aquí? – cuestiono la joven al mismo tiempo que dejaba que el pelirrojo lo ayudara. – No es que me moleste, solo…
. – Es que…
. – ¡Hyuga Hinata! – grito Temari desde la calle al verla llegar a su apartamento. Lucia enojada y la mencionada tembló cuando vio correr la rubia con demasiada prisa.
. – ¡Ay, Dios! ¿Y ahora qué hice? – Musito asustada Hinata – ¿Acaso me veo mal? – le pregunto a Gaara sobre su apariencia, pensando que tal vez era el motivo por el cual Temari estaba molesta.
. – No. Pero mejor ponte detrás de mi si quieres vivir – dijo Gaara poniendo más nerviosa a Hinata, quien sin replicar acepto su sugerencia al ver a la rubia llegar al segundo piso.
. – ¡Gaara, no la protejas! ¡Igual le voy a pegar! – Bramo colérica Temari deteniendo su paso al ver como su hermano – con tan solo mirada – le decía que estaba exagerando. Nótese, hombre de pocas palabras, basta con verlo a los ojos. – ¡Bien, no le voy a pegar! – dijo entrecerrando la mirada hacia Hinata, y luego fue aflojando hasta verla seriamente. – Hinata, ¿Somos amigas?
. – ¡¿Eh?!
. – ¿Acaso me odias? – cuestiono melodramáticamente la rubia.
. – ¡No! ¿Por qué piensas eso? – pregunto la joven Hyuga, aun detrás de Gaara.
. – Gaara ya me conto todo. Así es, por mucho que mi hermanito no lo aparenta es un chismoso de primera…
. – Temari… – pronunció el pelirrojo con cierta irritación al mismo tiempo que Hinata volteaba a verlo y este le regresaba la mirada, negando con su cabeza ante el comentario de su hermana.
Temari tosió y se aclaro la garganta. – Tú sabes que es verdad – le murmuro a su hermano. – Como sea, Hinata… ¿Por qué no me dijiste sobre esto? – pregunto la rubia sacando de su bolsa el volante de desalojo.
Hinata abrió la boca y luego suspiro aliviada de que solo fuera eso. – Vaya, Gaara si que eres un chismoso – dijo jugando la joven ganándose que el pelirrojo lo mirara insólitamente. – ¿Por eso estas molesta? – pregunto tranquilamente Hinata.
. – ¡Claro! ¡¿Por qué otra razón estaría molesta?! ¡Y lo más importante, ¿Por qué rayos luces tan tranquila?! – comento Temari comenzando a perder la paciencia.
. – Bueno… simplemente algo maravilloso ocurrió – comento la joven con una suave sonrisa en sus labios y con la mirada llena de añoranza. Ante eso, los hermanos Sabaku No se sorprendieron al verla feliz.
Hinata los invito a su apartamento – ya semivacío – donde tan solo quedaban el comedor y las sillas, más la cama de Hinata y su escritorio. Sus poco muebles ya estaban cubiertos por plásticos para cuando llamara a la mudanza se los llevara. Sus electrónicos y algunas cosas personales ya estaban en cajas, tan solo su cocina era la que le faltaba guardar cierto utensilios más su refrigerados y guardar el Butsudan de su difunta familia.
Mientras la joven preparaba la cena con la ayuda de la rubia y de su hermano, fue contándoles como estuvo su día. Desde el atrevimiento del pervertido Aoi hasta el encuentro con Fugaku y la casa de su madre. Entre la conversación y la cena, Temari soltaba una maldición en cuanto con lo del gerente hasta una exclamación de estupefacción por el empresario Uchiha.
Y al final, Temari aun en shock, grito: – ¡Ay, por Dios! ¡Te regalo la casa!
Hinata asintió por segunda vez. – Le dije que era demasiado… pero no acepto un "no" por respuesta…
. – Entonces será tu tutor legal – más que una pregunta, afirmo el pelirrojo.
. – Pues… eso dijo… – musito Hinata tomando un poco de su té. – Aún sigo pensando que es un sueño…
Temari se levanto y le dio una "suave" cachetada a Hinata. – ¿Te sigue pareciendo un sueño?
. – ¡Ouch! ¡No! – se quejo Hinata. – Pero, gracias por dejármelo en claro. – comento sabiendo que la rubia no lo hizo con mala intención.
. – Hinata, esto es serio. ¡El te dio una casa, ya pagada; dices que le gustaba tu madre pero al final solo fueron amigos, tiene esposa y dos hijos; y uno de ellos es tu amigo, ¿Te das cuenta en lo que te metiste?!
. – Entiendo lo primero, pero a tu pregunta, no sé a qué punto vas… – dijo confundida la joven.
. – ¡Ay, por Dios! Eres muy inocente jovencita – regaño Temari volviendo a confundir a Hinata. – Me ayudas Gaara, tú que eres hombre…
Ambas mujeres voltearon a ver al pelirrojo, quien sin más remedio se introdujo en la conversación muy a su pesar. – Lo que quiere decir mi hermana, es que a lo mejor el Sr. Uchiha tiene doble intenciones contigo. Tienes que admitir que tu difunta madre se parece mucho a ti, eres joven y hermosa y él es un hombre adulto…
…
. – ¿Qué? ¿Por qué te detienes?– seguía sin comprender la joven Hyuga.
. – ¡Que quiere sexo! – Grito Temari. – ¡Cielos, Gaara! ¡Escúpelo!
. – ¡¿Q…Qué?! – ahora fue el turno de Hinata en gritar y sonrojarse por lo que pensaban sus amigos. – ¡¿Qué les hace pensar eso?! ¡No creo que el Sr. Uchiha se rebaje a eso! ¡El me dijo que amaba más a su esposa!
. – Todos los hombres dicen eso y luego… te atrapan con sus encantos. – Comento Temari mientras maniobraba con sus manos e insinuaban como la encarcelaban.
. – Estas diciéndome que puedo… e…enamorarme del Sr. Uchiha – farfullo Hinata ante esa idea. – ¡Guácala, no! ¿Qué me creen? ¿Una fácil?
. – ¡No, no, no! – interrumpió la rubia. – No quise decir eso… es que… es demasiada generosidad, ¿no lo crees? O, quiere algo contigo o realmente está en deuda con tu madre para llegar a esos extremos…
. – Mi hermana solo está preocupada – continuo Gaara al ver la tensión entre ambas chicas. – Si llega a pasar algo… puedes contar con nosotros. – ofreció el pelirrojo haciendo sonrojar a la joven.
. – De hecho, la otra razón por la que vinimos fue a invitarte a quedarte con nosotros. Tenemos un cuarto extra, pero ahora, si llegas a ocupar algo solo háblanos… – comento Temari tomando la mano de Hinata.
. – Gracias…
La sonrisa de la rubia cambio por completo a una de irritación asustando a la joven Hyuga, sintió como su mano era tomada con más fuerza. – Por cierto, muchachita. ¡¿Por qué rayos no contesta tu teléfono?! ¡Te he estado llamando desde la tarde y no me has contestado!
. – Lo siento, debí ponerlo en modo silencioso – se disculpo Hinata tratando de zafarse del agarre de la rubia. – Iré a buscarlo…
. – Temari… – regaño Gaara para que por fin soltara a la pobre Hyuga.
. – ¡¿Qué?! ¡Tú estabas más preocupado al ver que no contestaba, además fue tu idea el esperar a que volviera! – comento con picardía la rubia haciendo sonrojar de nuevo a la joven e incomodando a Gaara. – ¡Admítelo Gaara te atrae Hinata!
. – ¡Temari! – regañaron al unísono Hinata y Gaara.
Hinata se paro del comedor y fue a buscar su celular en su mochila para quitarse el bochorno. El cual se fue cuando se dio cuenta que no estaba, entonces, comenzó a buscar a su alrededor.
. – ¿Qué ocurre? – pregunto Gaara al verla voltear por varias partes de la estancia de la sala.
. – No encuentro mi celular. – comento Hinata rebuscando en su mochila.
. – ¿Quieres que te marque? – sugirió el pelirrojo.
. – Pues, no creo sirva mucho. Esta en modo silencioso.
. – Igual, déjame intentarlo – dijo Gaara sacando su celular y Hinata le dio el número de su teléfono.
. – Buena táctica hermanito, muy buena. – se burlo Temari, sin embargo fue silenciada por Hinata y Gaara. – Para que me callan si de todos modos esta en modo silencioso, mejor busquemos a la antigua y después se guardan el número de ambos.
. – ¡Temari!
Al momento en que comenzaron a buscar por todo el apartamento, el celular de Hinata estaba en el auto de Fugaku y vibraba sin parar a la vez que se iluminaba la pantalla.
. – ¡Ay, no! ¡Me faltaba poco para terminar de pagarlo! – dijo afligida Hinata. – A lo mejor se me callo en los vestidores del trabajo o en el auto del Sr. Uchiha…
. – Entonces llámalo. – sugirió Temari dándole su teléfono, apostando que debía estar en el auto del Sr. Uchiha
. – No me lo sé.
. – Entonces llama al mocoso Uchiha. – sugirió de nuevo la rubia.
. – Tampoco me lo sé… jaja… no recuerdo su número. – Temari se resigno.
. – ¡Ay, Hinata! ¿Qué harás? – pregunto la rubia. – Lo único que te queda es ir a la empresa y buscarlo…
Hinata hizo un berrinche interno. – Creo que iré después del trabajo…
. – ¡¿Irás a trabajar?! – pregunto Temari. – ¿Y si esta ese tipo?
. – No me queda de otra… necesito el empleo. Buscar otro puede llevarme meses – comento Hinata.
. – Bien, pero Gaara te acompañara – demando Temari. – Iría yo, pero mañana trabajo tiempo completo.
. – Creo que puedo ir sola…
. – A mi hermanito no le molesta, es más, si tiene la oportunidad evaluara al Uchiha y créeme el sabrá si es de fiar o no. – comentó Temari, para después no recibir una negativa por parte de la Hyuga, mientras su hermano que a pesar de no haber dicho nada sabía que no podía negarse aunque quisiera.
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Por otro lado, la familia Uchiha no contaba con su inusual paz y tranquilidad.
Sasuke podía escuchar desde su cuarto, la discusión que se propagaba por toda la casa. Y a lo mucho que escucho fueron las palabras de "una mujer" y luego "Hana".
No quiso pensar mal, pero sus pensamientos negativos influyeron en que tal vez su padre este saliendo con otra mujer ya que nunca antes los había escuchado discutir de esa manera. Trato de despejar esos malos pensamientos y abrió de nuevo el libro que había comprado cuando Hinata se cortó el cabello.
"La dama en la laguna" era un libro muy contrariado a lo que había pensado Sasuke. Si tenía romance, pero más que eso era sobre el significado de la vida y sus fallas. La dama era como una metáfora de quiere a ti mismo, tal y como eres, por eso el hombre termina amándola, porque era un reflejo de lo que él era. Por eso, se frecuentaba en la laguna, porque al ver su reflejo él veía lo que quería, la dama en la laguna. El amor perdido del hombre.
Pero fuera del romance, lo que más le gustaba a Sasuke del libro eran las frases de la dama que ayudaba a superar los bajones de la vida. La dama siempre le decía: "Para que molestarte en buscar algo que de antemano no es tuyo, mejor busca bien, porque lo que más quiere puede estar más cerca de lo que crees."
Sasuke no hizo más que pensar en Izumi, su amor no era dirigido para él. Entonces cerró los ojos recapacitando si realmente amaba de verdad a la joven o solo eran sus hormonas de adolescente perturbando su cerebro, la imagen de Izumi llego con su usual sonrisa pero duro muy poco al pensar en tan solo un segundo en Hinata, pidiéndole que le sonriera.
Sus mejillas se pusieron rosas. – No puedo creer que haya hecho eso… que patético – murmuraba con cierta vergüenza. – Patético y cursi…
Mientras más lo murmuraba más se veía la imagen y maldecía por no sacarla de su cabeza. Entonces al escuchar una puerta cerrándose de golpe, se dio cuenta que su padre había salido de la casa, tomaba el carro y se iba.
. – ¡Ay, no…!
Sasuke se puso de pie y salió del cuarto donde tan solio vio a su hermano entrando al cuarto de su madre. Entonces lo siguió a hurtadillas y vio desde la puerta, como Mikoto lloraba e Itachi lo consolaba.
. – Sabes que te ama…
. – Y…ya lo sé…
. – ¿Entonces? – cuestiono Itachi. – Porque te cuesta aceptarlo…
No hubo respuesta por un breve momento, donde Mikoto pensaba en lo que le decía su hijo.
. – Porque tu padre siempre tuvo ojos para otra persona… y yo… se lo especial que es ella para tu padre…
Ante esa respuesta, ambos hermanos se quedaron mudos.
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Fugaku condujo por varias horas por las avenidas y carreteras, sin rumbo fijo. Al final volvió a Nerima, a la casa de Hana. Detuvo el auto enfrente de la casa y dejo caer su cabeza en el volante, y de nuevo, sentía sus ojos cristalizarse.
Miro con tristeza losseis sobres de cartas de diferentes tonalidades de color crema y con el remitente de Hyuga Hana. Tomo las cartas de su regazo y se dio cuenta de lo añejo que se encontraba, además de que ya habían sido abiertas por su esposa, la persona que las mantuvo oculta desde antes del accidente los Hyuga.
". – ¡Yo se que te amaba! – le había gritado Mikoto al momento en que salió de la cama enojada, abría uno de sus cajones y le lanzaba las cartas a la cara. – "¡Ella misma lo escribió!"
Fugaku abrió las cartas para ver las fechas y leerlas en orden; la primera era del 15 de julio del 2004, Hana le contaba – como antes – como era su rutina en Kioto y como cada día Hinata estaba creciendo y se ponía más hermosa:
"…Deberías verla, es como una mini yo. Por cierto, lamento haber tardado en escribir pero es que estuve ocupada arreglando cierto cuarto, verás, quería que fuera una sorpresa pero ¡Ya tengo 8 meses de embarazo!, ¡Va ser una niña! Mi esposo y yo apostamos sobre que sería, y como soy madre pues supe desde un principio que iba ser niña (mentira) fue el ultrasonido. En fin, como yo gane, dejo que yo arreglara el cuarto a mi gusto, ya que él hizo la de Hinata..."
…
9 de Agosto del 2004, Fugaku leyó que el 2 de agosto ya había dado luz a su segunda hija, la llamo Hanabi. Estaba muy feliz, ya que su familia se extendía y aseguraba que nunca les faltaría amor.
16 de Agosto del 2004, Hana le mandaba felicitaciones por su cumple años, que le deseaba bienestar a él y toda su familia. Además, le contaba lo hermosa que estaba Hanabi y como Hinata quería cargarla a cada rato, pero como era una bebe no podía dejárselo a temor de que se le cayera. Cuando se dio cuenta que se había salido del tema, volvió a felicitar a Fugaku y agrego una posdata:
"PD: Fugaku, estuve pensando en algo, crees que a tu esposa le molestaría si nos juntáramos todos en familia, me gustaría ver a tus hijos y me agradaría que conocieras en persona a mis hijas. Sé que a tu esposa no le caigo muy bien… Piénsalo, por favor. Es tiempo de dejar el pasado atrás. ¿No crees?"
Fugaku dejo la carta y tomo la del 4 de enero del 2005, con cuatro meses de diferencia a la última carta. Tomo la carta y comenzó a leer, era muy corta:
"Fugaku, ¿por qué ya no me contesta la cartas? Mikoto se enojo contigo, se entero de las cartas, te dije que le dijeras. Tú sabes que mi esposo está al corriente de que te envió cartas, si se enoja, pero confía en mí. Así que deberías confiar en tu esposa, y me disculpó de antemano si me equivoco, solo estoy preocupada"
"PD: Feliz Navidad y Año nuevo.
La siguiente era del 3 de abril del 2005, Hana le contaba que Hinata ya había cumplido cinco años. Y que estaba muy orgullosa de cómo crecía y se volvía muy lista. Además preguntaba como estaba él y su familia; también como había intentado marcarle a la empresa y le negaron pasarle la llamada. Entonces en la posdata agrego: "¿Estas molesto conmigo que no recibes mis mensajes?" "¿Ya no somos amigos?" "Ahora lamento el no haberte pedido tu número celular"
Y la última carta era del 14 de Agosto del 2005:
"Hola, Fugaku.
Te envió esta carta solo para decirte que Mikoto le marco a mi esposo para que dejara de enviarte cartas. Hiashi se molesto conmigo por algo que le dijo Mikoto y se enojo más porque yo se lo confirme. Así que te lo voy a decir, lamento que no haya tenido el valor en decírtelo en persona, pero Mikoto tenía razón.
Te amo, Fugaku. Siempre te he amado, desde la universidad. Te mentí cuando te dije que solo te consideraba como un hermano, la verdad, cuando me dijiste tus sentimientos me hiciste muy feliz y no sabes como quería ser tu novia. Mi corazón te aceptaba, pero por alguna razón mi cerebro me decía que no eras para mí. Ese día, pensaba ir a tu casa para aceptar tus sentimientos…, pero, ese mismo día me encontré con el amor de mi vida, Hiashi. Aunque aún no lo sabía; pero ese encuentro impidió que fuera a verte. Es raro, ¿no crees?
Te amo, pero amo más a mi esposo y no me arrepiento el haberme casado con él y el dar a luz a dos hermosas hijas.
Llámalo destino u obra de Dios, pero aunque suene un poco cruel, agradezco el no haberte correspondido porque nunca me había visto tan feliz como soy ahora. Además, debo confesarte que nunca pude imaginar como hubiera sido si nos hubiéramos casado o haber tenido hijos, muy contrario a cuando estaba con Hiashi.
Amo a Hiashi y también a ti, pero ahora, como un amigo y un hermano.
Hiashi sabe que te amé, pero ahora él sabe que desde que salíamos juntos, el es la persona que más amo junto con mis hijas. Así que no te preocupes, discutimos un poco pero siempre nos reconciliamos porque sabemos confiar el uno al otro.
Me despido y solo el mañana sabrá si decide juntar nuestras familias. Yo espero ese día, pero si no llega… bueno, entonces me temo que es un adiós, Fugaku
Te quiere H. Hana.
PD: Te deseo una feliz y larga vida con tu familia. Por cierto, Hiashi te manda saludos.
PD2: Si lo estás leyendo Mikoto asegurarte de que Fugaku lo lea, porque la carta es para él no para ti. Y te aseguro que es la última.
Al terminar de leer la carta, Fugaku sintió su corazón palpitar más de lo normal. Se recargo en el asiento y se limpió una que otra lágrima.
. – Siempre eres muy directa Hana. – Musito para sí mismo y luego cerró los ojos – Pero, gracias…
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.
.
Al día siguiente, Sasuke se alegro al ver a Mikoto levantada con más ánimo, pero aun se podía ver la tristeza en sus ojos. El pobre Uchiha se mordía la lengua para preguntar realmente que había pasado, pero no quería que su madre se pusiera triste de nuevo. Poco después bajo Itachi y alagó el delicioso aroma del desayuno que prepara Mikoto.
. – ¿Ya te sientes mejor? – preguntó Itachi ayudando a servir la mesa.
. – Si, gracias. – musito débilmente Mikoto. – De seguro tienen muchas preguntas, ¿no es así? – les dijo a sus hijos.
. – Mamá…
. – Pero mejor pregúntenle a su padre, él les contará todo. – comentó Mikoto volviéndose de nuevo para evitar que sus hijos la vieran de esa forma. – Coman niños, yo iré arreglarme… necesito ir a ver a tu padre en la oficina…
Mikoto subió las escaleras y se dirigió a su cuarto para asearse un poco y quitarse la pálida cara que tenia. Mientras se bañaba se dio cuenta que todo este tiempo tampoco se había olvidado de Hana, porque de haber sido de otra forma, no hubiera peleado con su esposo.
Sentía envida de Hana, porque ella pudo ver los diferentes rostros de Fugaku. Y ella tan solo conocía dos, el estricto empresario y el amoroso esposo de familia. Pero siempre se pregunto si este último no lo fingía. Por eso, necesitaba saber.
Mientras, en el comedor Sasuke e Itachi desayunaban en silencio.
. – ¿Saldrás hoy? – pregunto Itachi para quitar la tensión del lugar.
. – Creo que no… ¿Y tú? – cuestiono Sasuke para después tomar un poco de su jugo.
. – Saldré con Izumi – articulo Itachi viendo las reacción de su hermano.
Sasuke se puso tensó. – ¿Así?
. – Sasuke…
Antes de poder decir algo, Mikoto bajo con una blusa de manga larga de color blanca y un pantalón color azul marino que le llegaba por encima de la rodillas, sandalias negras y un bolso del mismo color.
. – Yo te llevo mamá. – se puso de pie Itachi recogiendo su plato.
. – Ve, yo limpio. – comentó Sasuke para que acompañara a su madre.
. – Gracias, hermanito. – dijo Itachi dejando el plato en la mesa, para después acercarse al oído derecho de Sasuke y susurrarle que quería hablar con él más tarde.
Poco después, Sasuke vio como partían su hermano y su madre. – Rayos, nunca antes había sentido tanta tensión. – articulo con cansancio al mismo tiempo que lavaba los platos y al estar solo se dio cuenta que no quería pasar su domingo encerrando en su casa, y como obra del destino, su celular vibro con una llamada entrante de Naruto.
. – ¿Qué quieres?
. – ¡Sasuke! – Gritó Naruto con alegría. – ¡Papá hará parrillada porque mamá no está, tienes que venir pero ya! ¡Tráete los videojuegos! ¡Adiós, oh, por cierto invita a Hinata si quieres, me cae bien!
Entonces Naruto colgó, evitando que el azabache se opusiera rotundamente.
. – Idiota – musito Sasuke al mismo tiempo que buscaba entre sus contacto el numero de Hinata. Al marcar, se dio cuenta que no respondía y lo intento de nuevo. – Debe estar trabajando…
Por otro lado, Fugaku al llegar al estacionamiento de su empresa. Se dio cuenta que sentía que algo vibraba aún después de apagar el carro, luego una lucecita se prendía en el fondo del copiloto.
. – Debió caérsele a Hinata – dijo al ver en el identificador de llamadas que su hijo le marcaba.
Tomo el celular de Hinata y pensó en el elevador del estacionamiento en como regresárselo. Pero al llegar a la recepción de su empresa, saludo a sus empleados y se dio cuenta de la presencia de Hinata junto a un muchacho pelirrojo.
. – Señorita, ya le dije que necesita una cita para ver al Sr. Uchiha. – informo la recepcionista.
. – Pero es que no quiero una cita, solo necesito que le pregunte…
. – Hinata… – se acerco Fugaku asustando a la mencionada mientras que la recepcionista se ponían de pie y hacían un reverencia de saludo. – Viniste por esto – le mostro el celular.
. – ¡Ay, Gracias a Dios lo tiene usted! – comento Hinata tomando el celular para luego hacer una reverencia en agradecimiento. – No quería ir… al trabajo…
. – Te entiendo, no te preocupes. Haré la llamada para reportar al gerente. – comento para después ver al acompañante de Hinata.
. – ¡Oh, sí! El es Gaara, Sabaku No Gaara, es un amigo. – presento Hinata.
. – Uchiha Fugaku, un placer… – ofreció la mano.
. – Lo mismo digo. – estrecho Gaara.
. – Bueno, solo vine por esto. No crea que lo deje a propósito o algo por el estilo… – se disculpo la joven.
. – Para nada. Me acabo de dar cuenta en el estacionamiento, mi hijo te marco… – articulo Fugaku con cierta diversión. Le gustaba ver el rostro de Hinata, porque a través de ella podía ver a Hana.
. – ¡Oh, ¿enserio?, bueno… le marcare! – musito incomoda Hinata ya que Gaara los vigilaba con la mirada. Después de todo, Temari lo envió para evaluar al Sr. Uchiha. – Tengo que irme, así que muchas gracias…
. – No te preocupes, recuerda que aun tenemos una conversación pendiente. – comento Fugaku mientras buscaba en su saco una tarjeta de presentación donde venía su teléfono. – Toma, por si ocupas algo no dudes en llamarme.
. – G… Gracias – Hinata tomo la tarjeta y se dio cuenta que Fugaku vestía el mismo traje que ayer. – ¿Cómo sigue su esposa?
. – Mejor… gracias por preguntar…
. – Sr. Uchiha, ¿se siente bien? – pregunto Hinata al verlo un poco decaído.
. – Se ve algo pálido – concordó Gaara.
. – Estoy bien… solo que no pude dormir anoche…
. – ¿Quiere que llame a alguien? – cuestiono Hinata mirando por ambos lados.
. – No, solo necesito... – comento Fugaku tocando su cabeza, le punzaba de dolor. – Necesito ir… a ver a mi esposa…
. – ¿Cómo? – dijeron al unisonó Hinata y Gaara sin comprender.
. – Necesito decirle que a pesar de la estupidez que hizo, aun la amo más que nada en el mundo. – comento con ternura.
. – O…Okey, ¡Si, vaya! – animo Hinata sin comprender.
. – Animo – articulo Gaara viendo a Hinata con igual confusión.
. – Lo haré – dijo Fugaku para dar unos pasos y luego caer cómicamente al suelo.
. – ¡Ay, Dios! – musito Hinata.
. – Se cayó. – dijo Gaara.
Cuando la recepcionista y algunos empleados gritaron por el desmayo de su jefe, ambos adolescentes salieron de su letargo y avanzaron para socorrerlo.
. – ¡Pidan una ambulancia! – Grito Hinata a la recepcionista al mismo tiempo que tomaba a Fugaku y ponía su cabeza en su regazo. – ¡Sr. Uchiha! ¡Sr. Uchiha! ¡Responda! – comenzó abanicar con su mano derecha el rostro del hombre. – Gaara, pide que te traigan alcohol o algo que pueda oler…
Gaara asintió con la cabeza y fue con la recepcionista quien amablemente le dio un botiquín de primeros auxilios.
. – Ya llamaron a la ambulancia – le dijo Gaara a Hinata al mismo tiempo que le daba un algodón con alcohol.
Hinata lo tomo y se lo puso en la nariz para que Fugaku lo oliera; y poco a poco, comenzó a reaccionar.
. – ¡Funciona! – se alegró Hinata. – Sr. Uchiha, ¿puede escucharme?
. – ¡¿Qué ocurre?! ¡Fugaku!
Hinata y Gaara levantaron la cabeza y observaron cómo se acercaba la esposa del hombre, acompañada por Itachi. El Uchiha mayor reconoció de inmediato a la joven Hyuga y estaba a punto de llamarla por su nombre, pero se quedo quieto cuando su madre la nombro de otra manera.
. – ¿Hana?
. – ¿Eh? – fue lo único que dijo Hinata.
Si antes estaba confundida, ahora lo estaba más.
. – Hinata, ¿Qué haces aquí? – se adelanto Itachi al ver como Mikoto olvidaba que su esposo estaba tendido en el suelo.
. – ¡Ah, bueno… yo…! ¡Tu padre se desmayo! – recalco Hinata, para que se concentraran en el pobre hombre.
Mikoto reacciono y se agacho junto a su esposo. – Fugaku, amor, ¿Qué tienes? ¿Qué paso? – le pregunto a la joven que se parecía mucho a Hana.
. – Pues, dijo que tenía que ir a ver a su esposa… – comenzó la joven Hyuga poniéndose nerviosa ante la inquisitoria mirada de Mikoto. – Y que… necesitaba decirle que… a pesar de la estupidez que hizo… la amaba más que nada en el mundo.
Mikoto se sonrojo y volvió su vista a Fugaku. Y para sorpresa de todos, un gruñido salió del estomago del hombre. Pero no era cualquier gruñido, era más un grito desesperado del cuerpo de Fugaku que estaba hambriento al haberse saltado la cena de ayer y el desayuno de hoy.
Una venita hizo aparición en la frente de Mikoto, tomo con fuerza la corbata de su esposo y la jalo hacia ella. – ¡Fugaku, por Dios! ¡No comiste, ¿verdad?! ¡Por eso estás así! ¡Mejor despierta y deja de espantar a todo el mundo! – jaloneo la Sra. Uchiha, asustando un poco a Hinata y al pobre de Gaara, mientras Itachi se cubría el rostro con su mano derecha y sonreía despreocupadamente.
Más tarde, llegó la ambulancia y revisaron a Fugaku. Su estado era debido a tanto estrés y la falta de comida. Y a sugerencia del paramédico, Itachi y Mikoto llevaron al empresario a su oficina y le dieron comida de la cafetería. Hinata y Gaara esperaron en la sala de espera debido a que Fugaku impidió dejarlos ir.
. – Que susto nos diste – hablo Itachi preparando una taza de café a la vez que sus padres volvían a su usual silencio.
. – Lo siento, hijo.- comento Fugaku terminando de comer y viendo fijamente a su esposa. – Pero me alegra que estén aquí. – dijo especialmente a su esposa que se negaba a verlo. – Me gustaría presentarles alguien muy especial para mí…
Mikoto e Itachi alzaron la mirada ante ese comentario y vieron como Fugaku se ponía de pie. Mientras, Hinata y Gaara jugaban a piedra, papel o tijeras mientras esperaban.
. – Gané – dijo por quinta vez el pelirrojo, atrapando la mano de Hinata al poner piedra y él papel.
. – Acaso lees mentes… – dijo Hinata un poco irritada por perder de nuevo. Poco después, el celular de Hinata sonó, al sacarlo se dio cuenta que era Sasuke.
. – Hola, Sasuke – articulo Hinata tratando de zafarse del agarre de Gaara, quien como niños, jugaban tratando de ejercer fuerza.
. – ¿Estás trabajando? – pregunto Sasuke saliendo del elevador de la empresa de su padre.
. – ¡Em, no…!
Sasuke se detuvo escuchando un eco desde el pasillo que lo llevaría a la sala de espera de la oficina de su padre. – ¿Dónde estás? – pregunto, volviendo a caminar a paso lento.
. – Pues… estoy…
. –…aquí – continúo Sasuke al verla en la sala de espera junto a un pelirrojo, quien mantenía cautiva el puño de Hinata. – ¿Qué haces aquí? – pronunció el joven Uchiha, colgando el celular y sin dejar de ver el acompañante de la joven.
Hinata se sorprendió de ver a Sasuke en la empresa, se puso de pie para responderle pero de inmediato Fugaku salió de su oficina.
. – ¡Hijo! – se alegró Fugaku de verlo. – ¡Vaya, no te esperaba a ti también!
. – Itachi me envió un mensaje de que te desmayaste. Solo vine a ver como estabas… – articuló Sasuke sin dejar de ver a Hinata quien se ponía nerviosa ante la presencia de Fugaku.
. – Ven, pasa a la oficina Sasuke y tú también Hinata. – ordeno Fugaku con una disimulada sonrisa que impresiono al hijo menor.
. – Yo tengo que irme. – se puso de pie Gaara, sabiendo de antemano que no era bienvenido en la discusión. – Haré que Temari te hable en la noche… Con permiso
. – Si, gracias. Adiós Gaara – se despido Hinata y lo vio partir.
Fugaku se adelanto y los invitó a pasar a su oficina. Sasuke se puso detrás de Hinata mientras caminaban y le susurro al oído: – ¿Quién era él? – preguntó refiriéndose a Gaara.
. – ¿Qué? – pregunto Hinata, ya que no lo había oído. Sus nervios crecían al adentrarse dentro de la gran oficina del Sr. Uchiha.
Al entrar a la oficina, Hinata observo como Mikoto se ponía de pie al verla nuevamente. Entre tanto, Itachi no dejaba de ver las reacciones de su madre ni la inusual tranquilidad de su padre. Y como siempre Sasuke se enteraba al último, por eso estaba confundido de lo que ocurría en la oficina.
Fugaku tomo la suave mano de su esposa y la dirigió hacía la joven Hyuga. – Mikoto, déjame presentarte a Hyuga Hinata…
. – ¿H…Hyuga? – murmuro Mikoto al verla con detenimiento de arriba abajo.
. – Hija de Takumi Hana y Hyuga Hiashi – continuo Fugaku y esta vez se dirigió hacia la joven. – Hinata, te presento a mi hermosa esposa, Mikoto, y ellos son mi hijo mayor, Itachi y Sasuke.
Hinata solo sonrió a los hijos de Fugaku, dando por hecho que ya los conocía. Por otro lado, Mikoto no dejaba ver a la viva imagen de Hana, trago grueso y después se mordió los labios para evitar llorar ante su presencia. La culpabilidad se veía en sus ojos, la mujer no podía evitar recordar las cartas que le oculto a su esposo, e incluso, la vez que vio la noticia en el periódico sobre el accidente de los Hyuga, el reportero había escrito tan solo una columna sobre los hechos, porque accidentes así pasaban seguidos en las carreteras. Por lo tanto, solo especificaron que la familia de cuatro integrantes – sin especificación de nombres tan solo el apellido – no había sobrevivido al incendio del impacto ni el chofer. Cuando Fugaku se entero, Mikoto observo cómo se derrumbaba, Fugaku al leerlo siempre se pregunto quién era el cuarto integrante que había fallecido a lo que Mikoto siempre le contestaba – "No lo sé… quizás un conocido de ellos" – he ahí el enojo de Fugaku cuando su esposa le revelo que el cuarto integrante era la bebe Hanabi.
. – ¿Qué sucede aquí? – pregunto Sasuke viendo como su madre se desmoronaba enfrente de Hinata.
. – Lo mismo me preguntó – se unió Itachi con su taza de café. – La ven como si fuera nuestra hermana menor… – Ante ese comentario Hinata y Sasuke se miraron, la joven negó ese hecho y el azabache se relajo. Pocos después, Fugaku decidió hablar con sus hijos para que Mikoto hablara con Hinata.
Cuando las dejaron a solas, ambas tomaron asiento frente a frente y poco después Mikoto alzo su mano derecha y la llevo hacia la mejilla izquierda de Hinata. – P…pero… ¿cómo? – musito con tristeza mientras lagrimas salían de sus cristalinos ojos y bajaban por sus mejillas. Mientras, Hinata pensaba por qué la creían muerta y sin tiempo de preguntarle, Mikoto comenzó a llorar y se dejo caer en el regazo de Hinata, empapando su jean. La joven se quedo impactada por ese cambio tan repentino, le dolía verla tan desgarradora a la vez que murmuraba innumerables "lo siento". Hinata supo que esas lamentaciones eran más dirigidas para Hana, por lo tanto, hizo lo que su madre solía decirle a ella cuando lloraba tras haber hecho una travesura.
. – Tranquila. Tranquila… shhh… ya pasó. No hay porque llorar… mejor sonríe para mí…
Esa misma frase la repitió hasta lograr calmar a Mikoto, quien poco después se erguió y miraba a Hinata con un tremendo arrepentimiento. Una vez calmada, Hinata guardo silencio y dejo que la Sra. Uchiha sacará todo lo que tuvo en contra de Hana y lo que le había hecho a su esposo. Afloro sus miedos, su culpabilidad y la raíz, la envidia. Admitía sus celos, inquietudes que trataba siempre de ocultar pero al final llegaron hasta cierto límite que la obligaron a actuar de manera inadecuada.
. – Nunca llegue a comprender su amistad – confesó Mikoto con la cabeza agachada. – Era imposible no creer que de la amistad surge algo más, toda la escuela decía eso. Eran muy unidos, hacían todo junto, reían juntos, almorzaban juntos… ¿Cómo fue posible que no llegaran a estar juntos? – pregunto Mikoto esperando una respuesta de Hinata.
La joven se quedo pensativa ante la pregunta de Mikoto. – Señora… ¿Qué espera oír de mí? – articulo con un tono de rendición. – Yo no soy Hana… y ella es la única que tiene la respuesta que usted quiere oír.
. – Lamentablemente mi madre ya no está conmigo, pero de seguro ella hubiera querido que se perdonara usted misma. Deje de mirar al pasado, eso impide que vea su presente.
Hinata le sonrió a Mikoto a la vez que ladeaba su cabeza. – No sabe lo afortunada que es en tener a su familia…
Viva.
.
.
.
El día poco a poco se tornaba en un cálido atardecer, tras haber finalizado la conversación con Mikoto Uchiha. Hinata supo que era tiempo de retirarse, así sin nada más que decir, se puso de pie y se despidió.
Al salir de la oficina observo a Fugaku junto con sus hijos en la sala de espera. Al parecer su conversación había sido más corta y directa, a comparación con la Sra. Uchiha. Ese día también estuvo lleno de emociones, lo cual hicieron recapacitar a Hinata.
Se acerco a Fugaku y para sorpresa de Itachi y Sasuke. Tomo la mano del empresario y le devolvió la llave de la casa de Hana.
. – No me malentienda – se apresuro Hinata. – Agradezco mucho su ayuda… pero, es demasiado.
. – Si te ofendí de alguna manera… – intento decir Fugaku, sorprendido de que Hinata rechazara la casa.
. – ¡No, claro que no! – interrumpió Hinata. – Al hablar con su esposa, me di cuenta de algo que mis amigos intentaron decirme. – refiriéndose a Temari y Gaara. – Sí, estoy sola, pero no por eso soy desdichada. Las deudas que tiene con mi madre, fueron pagadas cuando ella falleció. No me deben nada ni yo a ustedes, por eso deje de verme como Hana porque yo soy Hinata. – Sentenció la joven sin afán de ofender, provocando una sonrisa por parte de los hermanos Uchiha.
. – Pero quizás se la compre cuando tenga un buen trabajo, así que no la venda. – propuso divertida la joven Hyuga.
Fugaku sonrió. – No lo haré.
. – Bueno, como aun tengo cosas que hacer… me retiro – dijo Hinata, haciendo una reverencia hacia el padre y luego hacia los hermanos. – Nos vemos.
. – Te acompaño – articulo Sasuke poniéndose de pie, siguiendo el paso de Hinata.
. – Te dejo mudo – se burlo Itachi de su progenitor. – Aún así te comprendo.
Fugaku no dijo nada y solo sonrió por lo franco que podía ser la joven Hyuga.
. – Yo también me voy, tu mamá tiene mucho de qué hablar – dijo Itachi mientras tomaba el último sorbo de su café. – Pórtense bien… – insinuó descaradamente, poniendo nervioso a su padre obligándolo a fulminarlo con la mirada.
. – Itachi. – pronuncio Fugaku antes de que se fuera. – Aún está pendiente nuestra conversación…
. – Lo sé. Pero, primero mamá – respondió Itachi despidiéndose a la vez que tomaba su celular y llamaba a Izumi para cancelar su salida, en esos momentos, necesitaba ir con Deidara.
.
.
.
. – ¿No vas a decir nada? – preguntó Hinata tras salir de la empresa Uchiha.
. – No tengo nada que decir, mi padre ya me conto todo – articulo Sasuke caminado junto a Hinata.
. – Luces algo… tenso…
. – No lo estoy.
. – Si lo estas. ¿Por qué simplemente no lo sueltas?
Sasuke y Hinata se detuvieron en un cruce peatonal, donde la joven pudo observarlo para descubrir que pensamientos lo atormentaba.
. – ¿Te molesto que tu padre le gustara mi madre? – se aventuro preguntar y al no obtener una respuesta inmediata ni una negación, lo tomo con un "sí".
. – Supongo que también te molesto que hiciera llorar a tu madre y te enoja que ayer en vez de estar con su esposa, estuvo enseñándome la casa de mi madre.
Y de nuevo, no hubo respuesta ni una negación.
. – Lo siento. – fue lo único que pudo decir Hinata una vez que el semáforo cambiara a luz verde y continuara su camino. – No fue algo que planee, simplemente así sucedieron las cosas – musito Hinata poniéndose un poco triste de que Sasuke no dijera nada. – Sabes que no ayudas mucho con tu silencio, ¿verdad?
. – Lo sé. – Fue lo único que articulo el azabache, irritando a Hinata a tal punto que sus ojos comenzaran a cristalizarse.
. – "Maldición, como odio que haga eso" – pensó Hinata intentando a toda costa de no llorar en frente de él, por lo tanto, optó por caminar con más prisa al ver la estación del metro más cercana. Más no contó que Sasuke le siguiera el paso sin problemas, entonces, ya frustrada se detuvo frenéticamente y con los ojos rojos, le grito: – ¡¿Qué?! ¿Por qué rayos me sigues si no vas a dirigirme la palabra?
Sin esperárselo, la mano derecha de Sasuke tomo con suavidad la cabeza de Hinata y la llevo hasta su pecho, para después arrinconarla en un callejón – entre dos tiendas – lejos de la miradas entrometidas. Terminaron en una posición donde el azabache tapa la entrada con su espalda y ocultaba a la joven quien seguía llorando en su pecho.
. – No estoy molesto. Solo… sorprendido. – confesó Sasuke sintiendo el gimoteo de la joven Hyuga. – Nunca imagine ese lado de mi padre… – articulo sosteniendo fuertemente la cabeza de Hinata. – Anoche, realmente creí que mi padre tenía un amante y eso me causo mucha frustración. Mi madre no dejaba de llorar y cuando se fue de la casa. Sentí que todo se venía abajo…
. – Yo…
. – ¡No digas que lo sientas! – regaño Sasuke afianzado con más fuerza. – Tú no tienes la culpa de nada, ya te lo había dicho. – enfatizo. – Eso es lo que me molesta de ti, siempre tiene que ser tu culpa cuando no es así.
. – Hubieras aceptado la casa – confesó el azabache de repente. – Hasta ahora mi familia solo te ha causado problemas y angustias.
Hinata se iba negar, pero se sonrojo al ver como Sasuke aflojaba el agarre y la miraba con intensidad. – Pero no sabes el gusto que me diste cuando le regresaste la llave, le diste un golpe bajo a mi padre – pronuncio con diversión, ocasionando una pequeña risita por parte de Hyuga. – Y tú no estás sola, me tienes a mí, malagradecida.
Hinata se limpio su rostro a la vez que sonreía. – No te creas tanto, tengo más amigos de los que piensas.
. – Si, me di cuenta…
"… me di cuenta de algo que mis amigos intentaron decirme" – recordó Uchiha. – ¿Tus amiguitos del bar o de la tienda? – se burló.
. – Aparte… – insinuó Hinata, pensando en Temari y en Gaara.
. – Así que la niña tiene más amigos… – musito Sasuke con cierto recelo. – ¿Y uno de ellos te gusta hasta el punto de que te sonrojes de esa manera?
. – ¿Qué? – se sonrojo Hinata.
. – ¿Quién es? – pregunto interesado Sasuke. – ¿Es el pelirrojo que te acompañaba?
. – ¿Por qué ese intereses de repente? – pregunto Hinata, sintiendo sus mejillas arder. – ¿Qué me dices de ti? – cuestiono con la esperanza de cambiar de tema.
. – No cambies el tema. No te vas librar de mí hasta que me digas… – dijo seriamente el azabache.
. – Se llama Gaara y es un amigo, nada más – enfatizo lo último la joven Hyuga. - El me presento a su hermana Temari, ella fue la que me arreglo el uniforme. Desde allí, nos hicimos buenos amigos. ¿Contento?
. – Hmp… – musito conformándose.
. – Mi turno. – dijo vengativamente la joven Hyuga. – ¿Ya saliste del closet? O ¿te gusta alguna chica?
Sasuke sintió su vena exaltarse en su frente y fulmino a la joven con la mirada. – Que graciosa…
. – No te vas a librar de mi hasta que me digas – se la regreso Hinata al mismo tiempo que tomaba con fuerza su playera.
. – Como si pudieras conmigo – articulo burlón el azabache poniendo a prueba en como la superaba de fuerza, arrastrándola unos centímetros.
. – Entonces gritare a los cuatro vientos que eres…
Sin poder articular la palabra "gay", los labios de Hinata fueron callados por el azabache. No fue un beso profundo pero si se podía decir que con ese rose se saborearon.
. – Si vuelves a decir esa palabra, te callare de esa manera demostrándote que no soy gay. – articulo Sasuke alejándose de una sonrojada y avergonzada Hinata.
. – ¿Qué tienes en contra de los g… homosexuales? – cuestiono avergonzada la joven y al ver como el azabache intentaba darle otro beso se tapo la boca, diciendo – ¡No dije la palabra! – se defendió.
. – Pero es un sinónimo. Parece que alguien le gusto mi beso – se burlo el azabache retirándose al mismo tiempo que Hinata rodaba los ojos. – Y si me gusta alguien y no eres tú – dijo con cierta frialdad para que la joven Hyuga no se tomara el beso tan apecho.
. – ¡Ay, no! ¡¿Qué voy hacer?! ¡Me dueles, Sasuke! ¡Me dueles! – se mofó la joven poniendo una voz de mortificación como una de sus locas fans. – ¡Sasuke-sama no me ama! ¡Es el fin del mundo! – fingió lagrimas.
. – ¡Qué más da, a mi me atraen los pelirrojos de todos modos! – confesó Hinata levantando los hombros como si fuera lo más obvio del mundo.
. – Vaya, vaya. ¿Entonces si te gusta?
. – Mira que tardes es… – ignoro Hinata al mismo tiempo que veía su mano derecha como si tuviera un reloj, la cual no tenía.
. – Que lindo reloj – se burló Sasuke, dejando en paz la fiesta.
. – Gracias, lo compre con rebaja – pronuncio Hinata. – ¿Por qué seguimos aquí? Aquí huele feo…
Sasuke arrugó la nariz al confirmar ese dato. – Vámonos de aquí.
. – Yo te sigo.
Al salir del callejón vieron como empezaba a oscurecer. La poca gente que se veía caminaba hacia el metro y otros se dirigía algún restaurante para cenar.
. – Naruto me invito a una parrillada, ¿quieres ir? – recordó Sasuke al ver que ya casi era hora de cenar. – Me pidió que te invitara.
. – ¡Enserio! ¡Vamos, me muero de hambre! – comento felizmente la joven al ser invitada por primera vez a una parrillada.
Sasuke sonrió ante su alegría y poco después pidieron un taxi para llegar más rápido. En cuanto subieron, Hinata tomo su celular y le marco a Temari.
. – Hola Temari, solo hablo para ver si todavía está disponible ese cuarto extra que me dijiste – Sasuke tan solo la observaba con un media sonrisa. – ¡De verdad! ¡Muchas gracias! Cóbrame la renta… Temari, es lo menos que puedo darte… Bueno, luego lo discutimos, espero no ser una molestia en tu casa...
…
Y con eso, la sonrisa de Sasuke se desvaneció, ya que solo significaba que Hinata viviría con el pelirrojo.
"Maldita sea"
Fin del capítulo 11
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Hola de nuevo, les traigo este largo capítulo espero que eso recompense por no publicar muy seguido, pero ahora si tuve la inspiración a todo dar ya que no podía parar de escribir. Será porque acabo de pintar mi cuarto, quede un poco mareada por el olor cuando termine XD en fin, espero que haya sido de su agrado.
Solo por si las dudas: Mikoto sabía que Hana tenía dos hijas, pero como le había ocultado ese hecho a Fugaku, (por las cartas) ella siempre hablo como si solo tuviera una. Pero como expuse, ella se entero por el periódico donde decía que la familia había muerto en el accidente. La duda es, ¿Por qué habrán dado por muerta a Hinata, cuando no lo estaba? (Muy pronto se sabrá) Por otra parte ya hubo un pequeño acercamiento entre Hinata y Sasuke y ahora me pregunto a dónde irán a parar cuando Hinata se instale en la casa de Temari. E igual, pronto veremos que hará la horrible de Sakura y el pervertido Aoi.
¡No se lo pierdan!
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COMENTARIOS
Nana: Hola mi querida nana, me agrada saber que te gusto el capítulo anterior y que entendieras la soledad de Hinata más la amistad con Sasuke. Debo decirte que es uno de los objetivos que me plantee cuando empece la historia, quería probar algo diferente como una amistad transformándose en amor. Poco a poco. De hecho es una de las razones, en la cual – en mis fics – pongo a Sakura como la villana, en el anime y manga me gusta su personalidad (y su fuerza) pero nunca me gusto esa obsesión por Sasuke. Sentí que fue un amor muy forzado – en eso batallo mi querido Masashi Kishimoto – pero bueno, de todos modos lo demás estuvo genial. Espero que este capítulo lo hayas disfrutado y te mando saludos.
Mangetsu Hyuga: Hola, muchas gracias por comentar. Me agrado saber que te gusto el cambio de roles entre Fugaku y Mikoto – aunque no por mucho – jajaja me cuesta mucho hacer a Mikoto mala. No sé, es mi mamá favorita en el anime de Naruto XD por eso mejor puse que se arrepintiera pero me gusto ponerla en un modo celosa y culpable. De igual modo, te agradezco por tus apoyos me animan a seguir cada día por eso te traje este largo capítulo. Espero que lo hayas disfrutado, saludos y nos leemos pronto.
XukiUchiha: Me alegra saber que alcance mi objetivo, ¡intrigarte! Y respecto a tu duda, no Mikoto y Hinata nunca se han encontrado o visto. Debiste confundirla con la madrina de Sasuke. Por eso el impacto en verla viva, porque Mikoto pensó que había muerto en el accidente junto con su hermanita – porque ella si sabía que Hana tenía dos hijas. Por otro lado, la "roca" se duplico y se hizo más grande. Espera con ansias, porque por ahora te dejo con este capítulo. Te pido paciencia, saludos.
Fran Sanchez: Hola, muchas gracias por apoyarme en esta historia me da mucho gusto saber que es de tu agrado. Que congeniaras con la vida de Hinata y que odiaras Aoi (aunque te aseguro que fue otro bastardo quien la toco) Pues en un principio Hinata si quería la ayuda de Fugaku pero cuando se dio cuenta que lo hacía más para saldar deudas con su madre, Hinata prefirió seguir su paso como lo hecho toda su vida. Pero, te aseguro, que la familia Uchiha será un buen respaldo para ella. Por otra parte, me dio mucha risa que sobre el drama de Sasuke – como siempre ha sido – pero espero que a ti no te pase. Te deseo suerte en tu prueba de manejo. Y Sakura… que dios la perdone. Te dejo este capítulo y espero que haya sido de tu agrado, saludos y besos.
Tsuki-shin: Hola Tsuki, te deje un largo capítulo y espero que te hayan aclarado tus deseos de saber sobre lo que iba a pasar. Solo que aún queda lo de Sakura que ha obtenido un aliado pervertido. Muchas gracias por comentar y espero que el capítulo te haya gustado. Saludos.
Slen-chan: Hola y bienvenida. Me alegra saber que mi historia te haya gustado mucho y espero que te siga gustando más para que continúes leyendo hasta el final. Saludos.
Peki131296: Hola, bienvenida a mi historia. Me alegra saber que te gusto mucho y concuerdo en que Gaara es hermoso, por eso lo puse. XD Espero que este capítulo haya sido de tu agrado y te animes a seguirme hasta el final de los capítulos.
Les agradezco su paciencia y el seguirme y darle favoritos a mis historias.
KatarlizRose se despide.
