Capítulo 21
TEMARI
Cena del Ganador del Campeonato SEC (Conferencia del Sur-Este)
La Plantación Uchiha
—¿Te estás sintiendo bien, Sakura? —le pregunto mientras Sakura se sienta a mi lado en nuestra mesa en la cena, registrando las multitudes de personas por Sasuke, su mano firmemente sobre su ligeramente sobresaliente vientre. Ella se ve muy feliz a pesar de que esta cena se está celebrando en la casa de los padres de Sasuke.
Sasuke ha sido arrastrado lejos para hablar de fútbol con algunos promotores universitarios. Luego, cinco minutos después, Shisui lo ha sido también. Los Tide han ganado el campeonato de la SEC en Georgia y estamos dirigiéndonos al Campeonato Nacional en California. Esta cena es para celebrar la victoria, pero yo no me siento como para hacer nada, especialmente celebrar en estos momentos.
¿Cómo puedes intentar ser feliz cuando tu mundo se está desmoronando?
Inclinándome, y jugando el papel de la "Tema feliz" de nuevo, froto mi mano sobre la de Sakura y sonrío.
Sakura suspira, y Konan y Karin se inclinan para escuchar.
—Simplemente no puedo esperar para que esta noche se acabe. Sasuke está en vilo esperando a que sus padres sicóticos me digan algo, a nosotros. Pero al menos ellos solo me han ignorado en lugar de atacarme otra vez. —Los padres de Sasuke no aprobaban a Sakura. Ellos no sabían que estaba embarazada. Eran poderosos y despiadados. Si querían que te fueras, conseguirían que te fueras.
Karin chasqueó la lengua y echó su cabello hacia atrás.
—Voy a matar a esos hijos de puta si se atreven. Lo juro, Sakura. ¡Tú te quedas conmigo!
Sakura se ríe de Karin, pero Konan no se ha unido a la broma. Como prima de Sasuke, ella sabe lo que sus padres son capaces de hacer. Si sus ojos están buscando algo para irse, ella no iba a dejar a Sakura fuera de su vista tampoco.
Toda la pandilla ahora sabe que está embarazada, pero lo que me sorprende fue el poco interés que Shisui ha tomado en esto. Ha estado distraído. Apenas andaba por el campus con excepción del entrenamiento, y, lo peor de todo, no estaba viéndome... en absoluto.
Desde que hicimos el amor, nunca estaba ahí, apenas me ha llamado, me envió un mensaje, y no hemos estado ni una vez de vuelta en la casa de verano, como había prometido.
No puedo entender lo que he hecho.
«Es porque él está disgustado contigo, Temari. ¿Creías que una vez que él te follara no encontraría defectos en todo tu cuerpo? ¿Pensaste que te querría otra vez cuando ni siquiera podías quitarte la ropa?»
Con mi estómago rodando por las palabras de la voz, me levanto y decido ir a dar un paseo. Sakura me agarra del brazo con preocupación.
—¿Estás bien, Tema? Pareces un poco decaída. Me estás preocupando, querida.
Inclinándome, beso la cabeza de Sakura y doy unas palmaditas en su creciente barriga.
—Estoy bien. Sólo necesito una bebida y un poco de aire fresco.
Sakura vuelve a hablar con Karin y Konan, y yo me alejo hacia los jardines paisajistas de la gran plantación hasta que no hay nadie alrededor. Mientras camino hacia una enorme fuente de agua, los sonidos de voces bajas llaman mi atención, y curiosidad, sigo las voces alrededor de una larga hilera de altos setos.
Asomando mi cabeza por la esquina, mi corazón se hunde. Shisui está parado contra el seto con su mano en el bolsillo interior de su chaqueta negra del traje, y está sacando paquetes... paquetes pequeños de plástico... llenos de polvo blanco.
No... No... No...
―Gracias, hombre —dice un estudiante que no conozco cuando toma el paquete y se va a través de una brecha en el seto. Veo como Shisui comienza a contar los billetes, los pone en su bolsillo, y se recuesta contra una estatua de piedra del jardín, pasando sus manos por su rostro.
Mis pies se están moviendo hacia él antes de que me dé cuenta.
—¿Estás vendiendo? —susurro, con la devastación en mi voz.
Shisui gira su cabeza en mi dirección y se endereza, su expresión cambia de culpa a indiferencia forzada.
—Pix, necesitas irte de aquí... ahora. —Shisui es frío y de alguna manera muy agresivo. Como él fue en el patio cuando nos conocimos por primera vez hace meses.
Parada en mi sitio, cruzo mis brazos sobre mi largo vestido negro y digo:
—¡No me iré! —Extiendo mi mano y tiro de la manga de su chaqueta—. Estás vendiendo drogas, ¿no es así? Es por eso que no has estado cerca.
Shisui mira a nuestro alrededor y, agarrando mi brazo, me empuja hacia el lugar recortado en el seto. Estamos completamente ocultos a la vista.
—¡Mantén tu maldita voz baja, Pix! —susurra en voz alta, la ira distorsiona su habitualmente hermoso rostro.
Me echo hacia atrás. No reconocía a esta persona delante de mí.
—¡No te atreves a hablarme así! —digo en respuesta, y veo el destello de culpa cruzar su rostro. Acercándome más aún, inhalando su aroma de agua de lluvia, le pregunto—: ¿Cuánto tiempo ha estado pasando esto? ¿Por qué no has hablado conmigo acerca de esto? ¿Por qué no has hablado conmigo, y punto?
—¡Porque mi Mamma se está jodidamente muriendo, Pix! ¡Ella está ahora en sus últimas semanas de vida, y necesitamos el dinero para pagar por ello! Esto... —Se toca la chaqueta donde su bolsillo está situado debajo—. Esto es lo que va a darle la medicación y el cuidado que necesita para no morir de asfixia con su propia saliva, porque no tenemos un seguro para que pueda ayudarla. ¿No puedes entender eso?
Mis ojos se llenan con lágrimas cuando añade:
—¡Y lo que realmente no necesito es mierda de ti al respecto! No te he llamado porque estoy tratando de protegerte. ¡Estoy tratando de proteger a todo el mundo! ¡Cristo!
—Shisui... —le interrumpo y paso mi mano por su mejilla. Inmediatamente cierro los ojos y encuentra consuelo en mi tacto.
—Pix, por favor. Confía en mí. Estoy tratando de protegerte. Incluso si tú no lo ves.
Abro los ojos y pregunto:
—¿Has pensado en el fútbol? ¿Lo que estás arriesgando? —Cuando Shisui solo me mira sin comprender, realmente empiezo a sentir pánico. No había emoción, ni lucha, nada, sólo entumecimiento.
—¡Shisui! ¡El fútbol!
Suspira.
—No podría importarme menos el fútbol. Voy a llevar a los Tide al trofeo de campeonato, pero toda mi atención está centrada en mi Mamma y sus cuentas médicas ahora, ¡no en la puta NFL!
—Pero tu Mamma quiere que te vaya bien en el fútbol, y Izuna...
Shisui se me mira a la cara y pone sus manos sobre mis hombros.
—Izuna, ahora mismo, está acostado en su cama, golpeado muy gravemente porque tuvo que hacerlo para escapar del tiroteo, porque elegí llevarte a casa. Mi hermano de catorce años fue apuñalado con un cuchillo, le travesó el estómago, porque elegí ir contigo en lugar de cumplir mi deber para con mi familia y, ¡quedarme con ellos!
Me sentí enferma. ¿Izuna fue apuñalado? Y... y...
—Te arrepientes de haberme hecho el amor. —susurro, y los ojos de Shisui que están mirando el camino del ladrillo saltan hasta los míos.
Su rostro se contrae, y de repente toma mis mejillas con sus manos.
—Pix, mierda... no, no me arrepiento de hacer el amor contigo. ¿Cómo podría? Mi cabeza sólo está jodida. Todo va muy mal y no sé cómo mierda lidiar con todo. Estoy tratando de hacer lo mejor para todos.
Yo no podía decir nada. La voz en mi mente comienza sus tortuosas burlas.
«Él lo lamenta, Temari. Él simplemente no puede decírtelo en tu cara. Tú sabes la verdad. Le das asco».
—¡Pix! —grita Shisui, y mis ojos se fijan en los suyos. Estoy sin aliento por el pánico y empiezo a sentirme débil.
«Eso es porque exitosamente has estado comiendo sólo cuatrocientas calorías al día, ejercitándote sin parar. Estamos ganando, Temari. Este muchacho está disuadiéndote de tu éxito. Olvídate de él. Escúchame. Estamos llegando a la perfección».
—¡Pix! ¡Mierda! Mírame. No vayas allí. ¡Ni se te ocurra ir allí ahora mismo! ¡No puedo lidiar con eso también! Estoy tratando de mantenerte a salvo. Por favor. Estoy tratando de alejar cualquier amenaza.
—Te disgusto —susurro a sabiendas, haciendo caso omiso de sus palabras, con mis ojos llenos de lágrimas—. Ese es por qué me has ignorado últimamente. Incluso en el partido de Campeonato de la SEC esta semana, apenas has mirado en mi dirección.
—¡No! No, yo sólo estaba tratando de hacer frente a toda esta mierda. El partido fue televisado y sabía que los Heighters estaban observando. Yo no quería que nadie de la pandilla me viera contigo. ¡No quiero que seas un objetivo para cualquiera de los vendedores de mierda, Tema!
—¡Ōtsutsuki! ¿Ōtsutsuki, estás aquí fuera? —dice una voz baja.
Las manos en mi rostro se congelan en mis mejillas, y los dientes de Shisui se aprietan juntos. Alguien se está acercando.
Shisui baja su boca a mi oreja.
—Quédate aquí. Estaré de regreso en un segundo. —Retrocedo tan lejos en el seto como puedo hacerlo.
Shisui deja nuestro escondite y se pone de espaldas a mí, protegiéndome de la vista.
—Ōtsutsuki, he estado buscándote —dijo la misma voz profunda.
—¿Qué quieres, Kamiruzo? —preguntó Shisui.
¿Deidara Kamiruzu? ¿El receptor Deidara Kamiruzu?
—Quiero un poco de coca. Oí en el viñedo que tú eres el tipo.
—Escuchaste mal —dice Shisui fríamente y luego agrega—. Y para que quieres cocaína? Te hacen la prueba antes del Campeonato Nacional y pierdes cualquier posibilidad de ser reclutado.
—Deja de joder, Ōtsutsuki. No soy tan tonto. La quiero para la fiesta posterior.
—No vas a hace eso, Kamiruzu.
Oigo el roce de pies y las manos golpeando en un pecho.
—¡Jódete, Ōtsutsuki! ¡Jódete!
Todo queda en silencio, y luego Shisui reaparece. Mientras lo observo a la luz de una lámpara antigua, veo lo cansado que parece, cuan estresado está. Sintiendo una abrumadora sensación de empatía por él, me muevo hacia adelante.
—Shisui...
—Tema. Esto, nosotros, tiene que terminar —interrumpe él.
Me siento como si alguien golpeara mi espalda con un bate de béisbol y abriera mi pecho, arruinando mi corazón.
Los ojos de Shisui brillan y pasa una mano por su cabello.
—No creo que tú sepas lo mucho que deseo que esto fuese diferente. Pero mi vida está jodida y soy demasiado nuevo en la pandilla para salirme. No puedes estar con alguien como yo, Pix. Voy a arruinar tu maldita vida. Tú puedes dejar que eso pase, pero yo no lo haré. No voy a ser como mi padre, llevando a mi chica a través de un espectáculo de mierda de vida.
Me quedo mirando a Shisui, aturdida, y él se gira hacia las sombras para limpiar sus ojos. Es extraño, pero no siento... nada. Como si mí arruinado corazón estuviera protegiéndose a sí mismo del último golpe demoledor del rechazo de Shisui. Como si hubiera tenido una inyección de cocaína para adormecer mis sentimientos.
Mis pies comienzan a moverse de nuevo en la dirección de mis amigos y, en el fondo de mi mente, sé que Shisui está detrás siguiéndome. Tan pronto como veo a mis amigos, me siento, pongo una sonrisa falsa automática en mi rostro, y asiento y río en los momentos adecuados a las bromas que mis amigos están diciendo. También puedo sentir la mirada pesada de Shisui, pero no puedo soportar mirarlo.
Observo a Sasuke volviendo a la mesa, en busca de Sakura, pero eso no me saca de mi estupor hasta que escucho:
—¡Sasuke! ¡Sasuke! ¡Ayuda!
Unos gritos femeninos desde la casa son llevados por la brisa del invierno, me regresan a la vida. Las voces susurrando y gente corriendo legan después, y Shisui, toma de repente mi mano en la suya, comienza a correr por la casa, arrastrándome detrás de él.
Cuando nos acercamos a la entrada trasera, veo a la gente susurrando y llorando, con las manos sobre sus bocas.
Shisui me mira y se encoge de hombros. Pero entonces vemos a Karin, Suigetsu, Konan, y a Naruto, todos pálidos y corriendo hacia la casa. La única persona por la que alguien estaría alertando a Sasuke es... ¡Sakura!
Tirando de la mano de Shisui, comienzo a correr hacia las escaleras de atrás, Shisui empujando a través de la multitud para ver de qué se trataba la conmoción. Una vez dentro, rodeamos la puerta de la biblioteca, donde mi corazón salta a mi garganta.
Entonces todo parece moverse al doble de velocidad. Ino Yamanaka está de pie contra una estantería, con la mano sobre su boca y llorando. Karin y Naruto están en los brazos uno del otro, Konan inconsolable llorando, y Suigetsu estaba sosteniendo a Karin mientras ella se da vuelta de algo en el suelo.
El suelo.
—¡No! —Escucho a Shisui susurrar, y me agacho a través de la multitud de jugadores de los Tide para ver lo que está sucediendo.
Sangre. Un montón de sangre. Y Sakura. Sakura en los brazos de Sasuke mientras la mece, llorando y gritando. Pero no puedo oír lo que está diciendo. Simplemente no puedo apartar los ojos de la sangre.
El bebé... pienso, y siento a Shisui envolverme en sus brazos, sin preocuparse de quién nos viese así. Sin preocuparse por el hecho de lo que acababa de decirme, que hemos terminado. Pero nadie está siquiera mirando en nuestra dirección. La habitación empieza a girar, y siento como que no puedo respirar. ¿Por qué todo el que me importaba estaba siendo desgarrado y apartado de mí?
Fue como un interruptor que se enciende dentro de mí y el entumecimiento regresa. ¿Por qué el mundo está lleno de tanta tristeza y dolor?
