Ser una dama
Capítulo 15
.
.
No se podía decir que todo volvió a la normalidad en la escuela, aún se hablaba de la expulsión de Sakura y algunos, la llamaban "Mentirosa, traicionera, Maldita zorra." Por otra parte, a Hinata solo le llegaban, "No se lo merecía, pobrecita…ella nunca le hizo nada," además de un millar de disculpas, por algunos que se llegaron a burla, unos sinceros y otros solo por quedar en buenos términos, ya que todo el mundo sabía que Sasuke era su novio y con él, nadie se metía. Además, aún se hablaba de Ino, quien permanecía sola en el salón de clases desde la expulsión de Sakura, puesto que también algunas chicas decían que no lo hizo sola, aunque la peli rosa no la haya mencionado.
El atardecer casi llegaba, los alumnos que permanecían a clubs deportivos o culturales casi era su hora de salir, sin embargo, lno siempre esperaba en su salón de clases y no podía dejar de ver la ventana. Sus pensamientos eran un caos y no se dio cuenta de cómo se acercaba un muchacho y se sentaba a su lado. – ¿Te encuentras bien? – cuestiono el joven de cabello negro, recogido en una coleta.
Con la voz, Ino no tuvo por qué voltear. La reconocería donde fuera, era su exnovio, Shikamaru. – No lo sé… – fue lo único que murmuro la rubia. – Se que has escuchado lo que dicen de mí…
. – La verdad, no. Tú más que nadie sabe que es muy problemático todo eso…
Hubo unos segundos de silencio, obviamente lo que había dicho Shikamaru era mentira.
. – Te engañe… – interrumpió la rubia de repente. – Por eso, rompí contigo…
Shikamaru, tan solo se quedó en silencio. Puesto que siempre lo sospecho, el hecho de que le dijera fue un alivio para el dolor que una vez llego a sentir, ya que siempre creyó que había sido su culpa. – ¿Fue con ese artista?
Ino dejo de ver la ventana, para después ver la mesa de su banca. – Lo siento…
. – Al menos tendrías la decencia de decírmelo en la cara. – demando Shikamaru, agravando la voz más de lo debido.
Ino volteo a verlo con sus ojos totalmente rojos y lagrimosos. – Lo lamento mucho Shikamaru, no sabes cuánto…
. – Lo sé…
Fue lo único que pronuncio Shikamaru, tras palmear su cabeza. – Necesitas sobreponerte… tú no eres así… aunque fuéramos novios, siempre seremos "InoShikaCho" ¿Lo recuerdas? – comento Shikamaru, obteniendo la sonrisa de su amiga. – Chouji, vendrá de visita este domingo, ¿Te gustaría acompañarme a recibirlo en el aeropuerto?
Ante esa pregunta, la rubia solo sollozo más y Shikamaru tan solo la acompaño. A veces el perdón, libera todos esos sentimientos negativos que se guardan en el corazón. – Ya deja de llorar… te vas a ver fea….
. – ¡Cállate! – articulo Ino al mismo tiempo que se reía.
.
.
Todo era extraño para Hinata, ya nada era igual. Fingir que escuchaba la clase, evitar toda mirada y murmullo era una tarea difícil. Mientras más estaba allí, mientras más los escuchaba, más rápido llegaba su mente el querer cambiarse de escuela. Ante ese hecho, volvía a surgir una pregunta – ¿Por qué a mí solo me pasan este tipo de cosas? – ante esa idea, solo ocasionaba que todo su esfuerzo no valiera nada.
Sin duda, era extraño como pasaban las cosas…
¡Hinata!
. – ¡¿Eh?! Dijiste algo… – pronuncio Hinata tras ver como Naruto chasqueaba sus dedos para traerla a la realidad.
Ahora lo recordaba, había aceptado a ir a comer con Naruto y Sasuke, el primero siempre trataba de convencer a Hinata a realizar diferentes actividades para olvidar lo que había pasado hace dos días, mientras Sasuke, más que actuar como novio, actuaba como guardaespaldas. Aunque no había diferencia, actuaba como siempre.
. – ¿Estás bien? – pregunto Naruto al ver como Hinata seguía viendo el menú del restaurante.
. – Si, solo pensaba… – se dijo más a sí misma. – Naruto, ¿te puedo preguntar algo?
. – ¡Lo que quieras-datebayo! – comento el rubio eufórico.
. – ¿Tu…? Bueno, no quiero sonar grosera. Pero, siempre te ves alegre ¿Por qué eres tan feliz? – cuestiono al momento de morder su labio inferior. Su pregunta, no solo dejo a Naruto un poco callado también pensativo.
. – ¡Vaya que pregunta! – articulo Naruto mientras reía con nerviosismo. – Sabías que las personas que más sonríe son las que más sufren por dentro. – comento el rubio dejando a Hinata un poco pasmada. – ¿Por qué crees que Sasuke no sonríe? – bromeo, sacándole una pequeña risa a la joven. – No te creas… todos sufrimos, solo que a veces unos más que otros.
. – ¿Entonces has sufrido? – cuestiono Hinata sin querer. – Yo… lo siento. Fue inapropiado…
. – ¡No, está bien! – comento Naruto. – Conocer el dolor de alguien, logras poder establecer una conexión y creo que es algo que necesitas. – articulo el rubio. – Cuando estaba en el kínder no tenía muchos amigos y los niños solían decirme el "huérfano." En ese tiempo mis padres trabajaban mucho y siempre se les hacía tarde al recogerme, de algún modo, llegaron a la conclusión de que no tenía padres y me molestaban por eso. Mis padres se enteraron… – hubo una ligera pausa y los ojos de Hinata se abrieron al ver la sonrisa más hermosa de Naruto, era una sonrisa brillante, sincera y llena de amor. –… debiste ver lo que hicieron. Llegaron al kínder con globos y un gran pastel para festejar mi cumpleaños enfrente de todos. – comento Naruto con una gran sonrisa. – Me cambiaron de kínder, mis padres trataron de pasar más tiempo conmigo e hice amigos. Al final, no todo es brillante, no todo es bueno, hay altibajos, ¿no lo crees?
Hinata sonrió. – Te das cuenta de que cuando te pregunte porqué eres feliz, comenzaste a hablarme del sufrimiento. Es extraño…
. – ¿Qué es extraño? – pregunto Sasuke llegando del sanitario, tomando asiento a lado de Hinata e inconscientemente paso su brazo izquierdo por la cintura de la joven.
. – El que te hayas tardado en el baño, ¿Qué hacías? Sucio. – Se burlo Naruto, sacándole una carcajada a Hinata y ganándose una patada del Uchiha. – ¡Ouch! ¡Idiota!
. – ¿Y tú de qué te ríes? – cuestiono Sasuke hacia Hinata, atrayéndola hacia él.
. – De ti, de que más podría ser. – contesto Hinata, ganándose un ligero pellizco y la risa de Naruto. – Lo siento bebe… es fácil hacerte enojar y me divierte.
Sasuke fulmino a su novia y le sonrío de lado, mientras afianzaba la cintura de Hinata.
Una vez que ordenaron la comida, los tres charlaron sobre los próximos exámenes, y las ansiadas vacaciones de verano. Planeaban irse a las playas de Okinawa o quizás a las aguas termales. Era la primera vez que Hinata planeaba algo así con compañeros y ahora tenía a Sasuke. – Vaya – fue lo único que pensó Hinata. – Me enamore de este niño refunfuño.
Una vez que terminaron, se despidieron de Naruto, quien se alejó unos metros y no pudo evitar voltear y sonrió al ver como Sasuke abrazaba con ternura a Hinata y al final se fueron caminando tomados de la mano.
. – ¿Estás bien? – cuestiono Sasuke al ver lo callada que estaba Hinata, más bien pensativa. – Sigues pensando en…
. – No, solo pienso en la pequeña conversación que tuvimos Naruto y yo. – comento Hinata.
. – ¿Así? ¿y de que hablaron? – interrogo Sasuke con curiosidad.
. – De sexo. Sexo salvaje. – contesto Hinata provocando que Sasuke se tropezara con una hormiga. – Es broma. – se río. – Hablamos mucho de la felicidad y el sufrimiento. Y me di cuenta de lo conectado que esta esas sensaciones, yo sufrí, pero sin ese sufrimiento no te hubiera conocido. – confesó.
. – Hinata…
. – Sasuke sé que no te lo he dicho como se debe, puesto que pensé que solo sería algo del momento… pero desde que dijiste que te gustaba. Yo… yo realmente olvidé todo lo que sufrí. – comento la joven con cierto sonrojo en sus mejillas. – Te amo, Uchiha Sasuke, ¿tú me amas a pesar de mis defectos?
Sasuke tomo el rostro de Hinata entre sus manos, se encorvo y posiciono su frente contra la de ella, mientras que la joven ponía sus manos en la cintura del Uchiha. – Que pregunta… solo tú eras capaz de hacer ese tipo de pregunta. Creo que mi beso no fue lo suficiente para decirte lo que siento.
. – Si… sobre eso… – dudo. – Más bien te comiste mis labios…
. – Cállate – murmuro Sasuke mientras besaba ligeramente los labios de Hinata, poco a poco fue intensificando mientras que sus manos viajaron desde el rostro de la joven hasta su cintura. La atrajo y en un intento de tomar aire, le dijo con suavidad. – Te amo, Hyuga Hinata… tú abriste mi mente a cosas que solía ignorar. Si no te hubiera conocido, probablemente me hubiera convertido en alguien detestable.
Las mejillas de Hinata seguían encendidas, le sonrió y fue ella quien se aventuró a dar el primer paso. Tomo con suavidad las mejillas del joven azabache y lo atrajo hacia ella, depositándole un beso de piquito.
. – ¿Em? ¿Solo eso? – se quejó Sasuke.
. – Eres como un niño. – articulo burlona Hinata dándole otro beso de piquito y esta vez Sasuke la pesco por la cintura y le impidió que se alejara, por lo tanto, su beso se fue convirtiendo en algo más pasional.
Estaban tan inmersos en su mundo, que no se dieron cuenta que Sakura observaba de lejos. Se había tapado la boca mientras un mar de lágrimas surcaba de sus ojos rojos. Solo había salido a caminar, desde que Hinata la cacheteo hasta su expulsión trato de llevarlo con la cara en alto.
Pero lo que vio, fue un derrumbe total.
La vergüenza era demasiada que al salir de la escuela y el esperar al llegar a su casa, ignorando los llamados de su madre y padre, corrió hasta su cuarto y fue allí donde exploto.
Lloro como nunca.
Grito, pataleo y maldijo.
Lo dejo salir todo.
Tardo tres días en hablarle a su madre. Con ella se abrió y fue ella quien le puso los pies sobre el suelo. Le dijo, lo que su corazón se negó a decir:
". – ¡Él no te ama, ¿Qué no entiendes?! – le gritó Mebuki, su madre, con enojo y tristeza. – ¡Yo te críe para ser fuerte, no una estúpida! – comentó la mujer mientras acariciaba la mejilla de su hija. – Mira lo que tus decisiones han provocado. – susurro al mismo tiempo que lloraba.
Sakura no pudo decirle a su madre que no llorará. Allí se dio cuenta que no solo había lastimado a la joven Hyuga, sino que ahora había deshonrado a sus padres. La humillación había pasado a ellos, los culparía por la educación cuando en realidad fueron muy amorosos con ella. Le cumplieron cada capricho y ella solo podía decir: gracias.
"Tu padre quiere que te enviemos a estados unidos con tus tíos… para que empieces de nuevo"
Fue lo que le dijo su madre, más su elección era suya.
. – Vámonos, no quiero preocupar a tu madre. – dijo Hinata con ternura mientras que Sasuke entre cruzaba sus dedos con los de ella y se iban caminado juntos.
La ojijade los observo irse con tristeza. Su presencia ahora era como la peste en este país, lo que había hecho siempre será como una cicatriz de lo que era y siempre será criticada por eso. Siguió caminado hasta llegar al metro y se sentó en una de las sillas, su mirada recayó en el suelo y observo a detalle sus zapatos color coral con detalles blancos. Y de repente, sus ojos se abrieron al ver una marioneta esculpida de madera de un caballero en esmoquin, caminar hacia ella e hizo una reverencia.
. – Buenas noches, señorita. – saludo una mujer de la tercera edad a través de su marioneta, agravando un poco su voz para que sonara como un joven adulto. – Creo que es una bonita noche y es una lástima que se lo pierda viendo sus zapatos, ¿no cree?
Sakura suavemente miro hacia arriba y vio a una ancianita de cabello color lila amarrado a un chongo, mientras que dos mechones cubrían sus lados laterales de su cara y una diadema lisa de color morada, los sujetaba del aire. Vestía un conjunto de color negro con círculos blanco y sandalias negras. En cuanto hizo contacto le sonrió. – Él es Henry, discúlpelo, él no es de por aquí, por lo tanto, su belleza lo ha cautivado. – comento dulcemente la ancianita.
Sakura sonrió con tristeza y volteo hacía la marioneta. – Creo que tienes malos gustos Henry. – comentó Haruno. – Soy un asco…
. – ¡Dios! ¡No me diga que es ciega! – exclamo la marioneta haciendo una exaltación con su cuerpo. – ¿Señorita, usted es ciega?
. – ¡¿Qué?! No, claro que no. Veo bien… – murmuro lo último. – Solo que las apariencias a veces son engañosas, Henry, por fuera puede verse bien pero cuando descubres como es por dentro te llevaras una gran decepción. – articulo con tristeza la peli rosa.
La marioneta se quedó pasmada por unos segundos. – Tiene razón señorita, yo debo confesar que le he mentido. – comento la marioneta mientras se arrodillaba, confundiendo a Sakura. – La verdad es que no soy un caballero, por dentro soy una simple… una simple… marioneta. – gimoteo el pequeño caballero, hasta caer al suelo y hacer pataletas. – ¡No me juzgue, por favor! – suplico la marioneta.
. – ¡Ahhh! – mascullo Sakura y volteo a ver a la ancianita con preocupación y ella solo alzó los hombros, como si ella tampoco entendiera los sentimientos de su marioneta. – No estés triste… – dijo con duda. – Ser marioneta… te sienta bien. No tienes por qué avergonzarte…
. – ¡Pero soy un fraude! – gimoteo el pequeño caballero.
. – Pues entonces… no lo seas… solo tienes que cambiar y aceptarte tal y como eres. – comento Haruno atrayendo la atención de la marioneta.
La marioneta se puso de pie e hizo una inclinación. – No fue tan difícil, ¿verdad? – comento la ancianita mientras recogía su marioneta y se sentaba a lado de Sakura. – Jovencita, puedo ver en tus ojos una profunda tristeza y una extrema culpabilidad y te odias por eso. Cometer errores es humano…
. – Pero hay errores que no se pueden corregir. – susurro Sakura mientras más lagrimas amenazaban con salir, delatándose inconscientemente. – Y si no se puede corregir ese error, se te queda para siempre. Atormentándote.
La ancianita, respiro hondó pensando en su respuesta y le musito. – Bueno, entonces si no se puede corregir, para que seguir buscando una solución que no encontraras, mejor busca la manera de aprender de él. – comentó la ancianita.
. – ¿Cómo? – pregunto Haruno mientras miraba con ansiedad a la mujer. – ¿Cómo puedo aprender de ese error?
. – Eso – señalo – Mi niña. Tendrás que descubrirlo por ti misma. O, ¿Acaso quieres cometer ese mismo error dos veces? – cuestiono la ancianita.
. – ¡Claro que no! – exclamo Sakura con desesperación.
. – Entonces, ya sabes por dónde comenzar. – dijo la ancianita mientras le daba la marioneta. – Él puede ayudarte a decir lo que no puedes decir en voz alta…
. – ¿Eh? ¿Me lo está dando? – cuestiono, Sakura mirando como la ancianita depositaba su marioneta en las rodillas.
. – Considéralo un empujoncito, inténtalo. – le animo la ancianita.
Sakura dudosa tomo entre sus dedos el comando de los hilos y lo puso en el suelo e intento hacerlo caminar. Era algo torpe, era algo difícil mantenerlo de pie, pero una vez que sus dedos se acostumbraron, pudo hacer una caminata imaginaria mientras fingía saludar por los lados.
. – Bien, aprendes rápido. – dijo la ancianita. – Ahora, porque no intentas que hable…
Sakura se mordió los labios y se quedó pensativa en que podía decir y comenzó con un simple: – ¡Hola! – agravo un poco su voz. – ¡Me llamo Henry y soy un conde!
. – Hola Henry y soy un conde – contesto la ancianita, sacando una pequeña risita a Sakura. – Hay algo que quieras decirle a tu nueva amiga…
Los dedos de Sakura temblaron y su tristeza regreso. – Hola, Sakura… espero que nos llevemos bien. – contesto con un llanto mientras recogía a Henry y lo abrazaba.
Al final, la ancianita se presentó como Akasuna Chiyo y nunca presiono a Sakura a que le explicara el porqué de su llanto, tan solo dejo que siguiera llorando tanto como quisiera. Como pena por a ver llorado enfrente de ella, Haruno se ofreció a acompañarla hasta su casa, tomaron el metro juntas y a tres estaciones, se bajaron.
. – Ya casi llegamos. Es esa casa de color azul. – comento Chiyo quien sostenía el brazo izquierdo de Sakura entre el suyo. Apoyándose en caso de que se tropezara.
. – Es muy bonita. – alago Haruno al ver una casa de dos pisos con un hermoso jardín delantero.
. – Es de mi nieto. Vine de visita, debe estar…
. – ¡Chiyo-obasan! – la voz de un hombre atrajo la atención de ambas mujeres.
. –…preocupado – finalizo Chiyo al ver su nieto de cabellos rojos. – Ya llegué, Sasori.
. – ¿Dónde estabas? Nos tenías preocupados. – dijo Sasori, un hombre de cabellos rojos y piel blanca. Sus ojos eran de color arena, parecía de unos 25 años, pero por su conducta Sakura dedujo que podría tener más.
. – Lo siento. Me perdí en el metro, pero esta dulce jovencita me ayudo a regresar. – articulo Chiyo apuntando a la joven. Sasori la vio e hizo una inclinación en forma de saludo al cual fue correspondido de misma manera.
. – Muchas gracias, espero que no te haya causada una molestia – comento Sasori al ver como la joven tenía los ojos rojos e hinchados.
. – ¡¿Cómo que molestia?! – cuestiono Chiyo indignada.
. – No, para nada. En dado caso, creo que yo fui la molestia. – dijo tristemente Sakura mientras abrazaba con fuerza a Henry. – Ella fue la que me ayudo…– Tanto Chiyo como Sasori se quedaron callados por el comentario. – Bueno, creo que tengo que irme. – anuncio Sakura. – Le agradezco mucho, no sabe cuánto.
. – No te preocupes mi niña. Todo estará bien. – le animo Chiyo ganándose una diminuta sonrisa por parte de la joven. – Sasori porque no la acompañas a la estación del metro.
. – No se preocupe… estaré bien…
. – ¡Tonterías! – exclamo Chiyo. – Sasori, te espero en casa. – Dicho eso Chiyo camino hasta su casa, dejando a su nieto con Sakura.
. – Vamos. – dijo Sasori ganándose un asentimiento por parte de Sakura. Caminaron en silencio las cinco cuadras y tan solo se escuchaba el sonido del golpeteo de sus zapatos contra el asfalto.
. – ¿Mi abuela te hizo algo? – pregunto Sasori preocupado. – Lo digo por… – señalo sus ojos.
. – ¡Ah, no! Para nada, esto… esto lo ocasione yo sola. – Comentó Sakura con melancolía. – Tu abuela realmente me ayudó… es increíble.
Sasori solo sonrió de lado. – Le agradas, no le da a Henry a cualquiera. – comento atrayendo la atención de la joven. – Henry fue la primera marioneta que hizo, me sorprendió mucho el ver que tú la tenías. Ni siquiera a mí me lo prestaba, al principio, me enoje, pero cuando me enseñó a esculpir mi propia marioneta me di cuenta de lo especial que es crear algo por tu propia cuenta. Por eso Henry es especial y ella dijo que un día alguien especial se adueñaría de él.
El comentario hizo sonrojar un poco a Sakura y esta solo le sonrió. – Espero que no se haya equivocado…
. – Lo dudo. – murmuro Sasori carraspeando un poco. Una vez que llegaron al metro, se despidieron. Haruno tomó asiento en el metro y se le quedo viendo a Henry, por alguna razón ya sentía – por poquito que sea – que todo iba cambiar y esta vez se aseguraría de no ser estúpida.
Llegando a casa, se dirigió directamente hacia sus padres y les anuncio. – Lo haré. Iré a Estados Unidos… pero antes… debo arreglar unas cosas. – dijo Sakura sorprendiendo a sus padres.
.
.
.
¿Te vas? – comentó Mikoto tras dejar de lavar los platos y observar cómo Hinata guardaba el resto de la comida.
. – Mis cosas están allá y Temari dijo que no habría problema en regresar. – dijo mientras caminaba hacia el refrigerador. – No me malentienda, me agrada mucha su casa, pero tampoco quiero abusar… – pauso por unos segundos. – Lo que han hecho es más que suficiente…
Mikoto le sonrió con ternura y se limpió las manos con un mantel para después extender sus brazos hacia Hinata y darle un fuerte abrazo. – Cariño, no importa que decidas siempre te apoyaremos. – La joven correspondió el abrazo con fuerza y le musitó lo agradecida que estaba.
. – ¿Sasuke lo sabe? – cuestionó Mikoto separando el abrazo.
. – Aún no. Es algo que pensé ahorita en la cena.
. – Se va a molestar. – se rio Mikoto, ya imaginado como se iba a poner su hijo.
. – Ya lo sé. – articulo con nerviosismo. – Iré a decírselo.
. – Esta bien. – musito Uchiha mientras observaba a Hinata dirigirse a las escaleras. – Es una niña increíble, Hana. ¿No lo crees? – pensó para sí misma.
La joven Hyuga, camino hasta la puerta de su novio y toco dos veces. – ¿Sasuke? – lo llamo y al no obtener respuesta, toco de nuevo y esta vez sí se escuchó como se acercaba. La puerta se abrió y los ojos de Hinata se abrieron de sorpresa al ver como el Uchiha, solo tenía un jogger puesto mientras que su pecho estaba al descubierto, en su cuello reposaba una toalla humedad y el olor de su cabello recién lavado, llego hasta las fosas nasales de la joven.
. – ¡Rayos, Sasuke! – chilló avergonzada mientras se cubría los ojos con sus manos. Ahora la joven estaba en dilema de perversión, claramente había visto su pecho y jamás pensó que estuviera bien formado, por Dios, hasta tenía abdominales y eso que jamás lo vio hacer deporte. Se cuestiono si tomaba esteroides o algún suplemento, pero lo descarto al instante. – ¿Por qué me abres si aún no te vistes?
. – Lo siento, creí que era mi madre. – musito Sasuke divertido ante la situación. – Hinata abre los ojos, es tu privilegio al ser mi novia. – se burló.
. – ¡No digas tonterías! – las mejillas de Hinata se tornaron más rojas. – Vístete que tengo algo que decirte. – ordeno y tan solo escucho como musitaba el Uchiha pensándolo.
. – No quiero. – fue lo único que dijo Sasuke y antes de que Hinata dijera algo, el joven tomo la mano de la Hyuga, la atrajo dentro de la habitación y con un solo movimiento cerró la puerta mientras atraía a la joven hasta su cuerpo.
. – ¡¿Q…Q…Qué es… estás haciendo?! – farfullo avergonzada ya que inconscientemente había colocado sus manos en la cintura del Uchiha, intento retirarlas, pero Sasuke no se lo permitió.
. – Hinata, abre los ojos – musito con suavidad, manteniendo cautivo las manos de Hinata entre las suyas. Quería sentir su piel contra la suya, quería que lo viera a los ojos y ver ese hermoso rostro avergonzado.
. – ¡N…No! ¡Sas…! – el corazón de Hinata latía demasiado rápido y tan solo sintió como el cuerpo del Uchiha la aprisionaba contra la puerta. – ¡Sasuke, ya basta! – murmuro débilmente y se relajó al sentir como Sasuke se retiraba y casi escucho una pequeña risita.
. – Sabes que un día tendrás que verme. – se burló el Uchiha mientras tomaba una camisa de uno de sus cajones. – Ya puedes abrir los ojos.
Hinata abrió solo el ojo derecho para confirmarlo y soltó un ligero suspiro al mismo tiempo que intentaba calmar su corazón. – ¡Dios, ni si quiera sé que decirte! – comentó avergonzada.
. – Que te gusto lo que viste y… sentiste. – se mofó el Uchiha mientras la invitaba a sentarse en la cama. – ¿Qué ibas decirme?
Hinata se acercó con nerviosismo. – Yo… yo me voy. – dijo directo al grano ganándose una mirada de sorpresa del Uchiha. – Regresare a vivir con Temari.
En cuanto la joven dijo eso, para Sasuke fue: Temari más su casa es igual a Gaara.
. – ¡No! – mascullo Sasuke.
. – ¿No? – repitió Hinata con extrañeza. – No fue una pregunta, me regresare con Temari. Mis cosas están allí, además… me siento algo incomoda viviendo aquí. ¡No me malentiendas! – exclamo Hinata rápidamente callando a un irritado Sasuke. – Te quiero mucho Sasuke, pero tampoco me quedare mucho tiempo con Temari, quiero seguir avanzando. Como siempre lo he hecho.
Hinata observo como Sasuke se relajaba. – Esta bien, te apoyare en lo que tu quieras. Pero… con una condición. – articulo el azabache mientras se acercaba de nuevo hacia ella, tomo de sus manos.
. – ¿Cuál es la condición? – musito Hinata sonrojándose por la cercanía del Uchiha.
. – Yo iré a dejarte a tu casa y siempre querré mi beso de despedida. En los labios. – demando seriamente.
. – ¿No son dos condiciones?
. – Hinata – articulo demandante.
Hinata se mordió el labio inferior, pensándolo, y antes de poder decir una respuesta, Sasuke la tomo de la nuca y la acerco hacia él para poder besarla. Al ver esa acción de morderse los labios, fue tan seductor para él que no se resistió en poseer sus labios. La joven tan solo sintió como su piel se erizaba de emoción ante ese acto atrevido por parte del Uchiha, pero el sentimiento no era desagradable, al contrario, se sintió extraordinario. Es increíble, lo que un beso puede despertar, lo que un rocé puede provocar, el sentir el calor de un cuerpo junto a otro, es sentir que ya nunca más estarían solos.
Hinata fue la primera en separar el beso tras escuchar el auto del padre del Uchiha, y se río entre dientes al ver que Sasuke aún estaba preparado para separar el beso e intento retomarlo, pero la joven se lo negó. – No aquí, no es correcto. – musito. – ¿Me acompañas hasta el metro?
. – Hinata – entonó regañando.
. – Ya, ya. Vámonos, no quiero que regreses tan noche. – musito la joven.
. – ¿Ya empacaste tus cosas? – cuestiono Sasuke llevando su mano hacia la cintura de Hinata, guiándola hacía la salida, luego pasaron por al cuarto de Hinata, donde el joven Uchiha aprovecho para robarle otro beso, pero esta vez, ambos se dejaron caer en la cama. Hinata quedo abajo mientras Sasuke se posicionaba encima de ella, sin dejar caer completamente su cuerpo, sus manos derechas estaban entrelazadas y retomaban besos pequeños.
. – Tengo que irme. – Musitó Hinata obligando a Sasuke a levantarse. – Mañana hay que ir a la escuela…
. – Esta bien. Te ayudo con tus cosas. ¿Ya llevas el gas pimienta? – cuestiono Sasuke.
. – ¿Cuál gas? – cuestiono Hinata confusa.
. – Ya sabes, por lo hermanos, especialmente por el pelirrojo. – articulo celoso.
. – ¿Gaara?
. – ¿Se llama así? – cuestiono desentendido haciendo reír a la joven.
. – Él es un joven caballeroso, igual su hermano. No tienes de que preocuparte. – comento la joven solo ganándose un "hm" y luego entrelazo sus dedos izquierdos con los de él. – Sasuke…
El joven volteo y sus ojos se agrandaron al ver como los labios de Hinata estaban sobre los suyos, ya era la segunda vez que ella tomaba la iniciativa. Y eso le encantaba. La joven profundizo el beso para que Sasuke continuara con el resto, y como predijo, el beso se hizo más a apasionado al momento que bajo la maleta de la joven y rompiendo el enlace de los dedos, sus manos corrieron hasta la cintura de su novia, mientras que Hinata se afianzaba a la espalda.
. – Ya te dije que te amo. – musito Sasuke, una vez que separaron el beso y abrazaba con ternura a la joven, quien levanto su rostro y le sonrió.
. – Sí, y me encanta cuando lo mencionas. – confeso Hinata, afianzando el abrazo.
Una vez que bajaron, Hinata le comento que no quería irse sin antes despedirse de Mikoto y Fugaku. Y una vez que entraron a la sala, pudieron sentir la tensión entre ellos y ambos dirigieron su mirada hacía la joven.
. – ¿Qué ocurre? – cuestiono Sasuke.
Fugaku fue el primero en reaccionar, camino hacía ellos con un folder azul celeste y se lo entregó a Hinata, quien lo tomo y en cuanto lo abrió, lo primero que leyó fue el nombre de Hyuga Neji.
.
.
.
Fin del capítulo 15.
.
.
.
Lamento mucho la tardanza, desde hace un buen que me desaparecí, pero fue cuestión de que empecé a trabajar al mismo tiempo que estudiaba y ya voy para finalizar mi carrera. Mi ultimo semestre, claro si me lo permite el COVID-19. JAJAJA. Bien triste. Entonces todo se me vino encima y se llama responsabilidades de adultos jajaja.
Espero que aún le interese, claro que la voy a terminar solo que también por un tiempo sufrí de baja autoestima y depresión leve, pero ya se me esta pasando con ayuda de mi psicóloga y de mis amigos. Literalmente, si les cuento, seria como otro capitulo jajaja. Pero sigo luchando, gracias a Dios no fue tan grave, prácticamente me sentía triste porque ya no podía escribir debido a la escuela y el trabajo, ya no podía pintar y básicamente mi vida era paga esto y aquello. Dinero, Dinero. ¡ay no, el dinero mata! Y pues ya renuncié al trabajo donde me explotaban el año pasado, pero tuve que conseguirme otro y ahora el COVID-19 me mantiene en casa, pero haciendo tareas en línea y bien largas y de dos materias. Que sad, y se entregan cada lunes. ¡Rayos!
Pero igual, les dejo este capitulo solo para que sepan que sigo viva. Y lamento no contestar los comentarios como suelo, pero igual tengo el tiempo acortado. Igual, aun estoy trabajando en el que sigue. Lamento si ven un error ortográfico, jajaj lo leí como cinco veces, pero como ya tengo lagañas en los ojos jajja se me puede pasar.
Saludos. Y Quédense en sus casas, vean mucho anime 3
.
.
.
KS se despide.
