¡Saludos!
Tengo que advertir que este capítulo es más largo que los anteriores pero creo que les gustará.
Quisiera agradecer a todos los que han puesto sus reviews. Y aunque todos me preguntan lo mismo espero poder contestarles al fin lo que quieren saber.
Disfrutenlo leyendo como yo al escribirlo.

Steven Universe, al igual que todos los personajes que conforman la serie, no me pertenecen sino a Rebecca Sugar y Cartoon Network.

Capítulo III, ¿Quién eres?

- ¿Qué voy a hacer? Lázuli no ha regresado y hay un humano "apagado" en el piso- decía Peridot mientras caminaba de un extremo a otro del granero. Descubrir que aparentemente los humanos podían permanecer en una especie de trance y regresar por ellos mismo a la realidad era algo valioso en ese momento para ella, así ya no tendría que preocuparse si estaba muerto o no. Pero permanecía en su mente el temor de ser descubierta por Steven. "¿Y si se entera de todo esto? Tal vez ya no me permitiría vivir en el granero y tendría que buscar otro lugar en donde vivir en este absurdo y primitivo planeta" pensó la gema verde con la mirada fija al piso.

En momentos como este extrañaba su dispositivo de almacenamiento de información sonora que le había regalado Steven y que ahora no servía gracias a su compañera de cabello azul. Le molestaba pensar que había perdido una de sus pocas pertenencias, pero hasta cierto punto entendía por qué lo había hecho, y estaba dispuesta a perdonarla si su compañera estaba dispuesta a hacer lo mismo con ella. Por el momento tenía que improvisar sus registros con un primitivo método para preservar la información con un material rectangular blanco y una herramienta delgada y larga que contenía tinta.

Estaba registrando los eventos de la noche anterior cuando comenzó a sentir el calor del sol que emergía del horizonte. Esto preocupó más a la ya angustiada gema verde. Ya no disponía de mucho tiempo antes de que Steven fuera a visitarlas como prometió que haría. No podía hacer mucho en ese momento, más que terminar su registro y esperar lo inevitable.

Aún sentada dentro de la camioneta que estaba en el granero su miraba pasaba del inmóvil humano, esperando a que este se levantara en algún momento, a la entrada del granero, deseando que apareciera Lapis para así, por lo menos, enfrentar la situación juntas.

El eco del viento, que recorría y golpeaba de vez en cuando el granero le molestaba a Peridot porque le recordaba que una vez más estaba sola. Claro, estaba el humano que volvería a moverse y podría hablar con ella, pero no sabía si podía confiar en él. Desconocía su propósito, su lugar de origen y su nombre. Lo único de lo que estaba segura era que él, de alguna forma, sabía algo sobre ella, o mejor dicho sobre ellas. Él le dijo: "¿Tú eres una de ellas?", y eso tendría sentido solamente si tenía conocimiento sobre la existencia de las gemas y, lo más importante, aparentemente entiende que ellas no son de ese planeta. Eso era lo único que realmente quería saber sobre él. ¿Cómo era posible que un humano, además de las personas de Ciudad Playa, conociera a las gemas? Ella había sido muy cuidadosa para no ser vista mientras era perseguida por las Gemas de Cristal.

Había guardado su registro del día dentro del compartimiento de la camioneta y ahora estaba sentada en la parte trasera de la misma sosteniendo la "cámara", o así le había llamado el humano. Como había dispuesto del tiempo suficiente para analizarla descubrió que esta cámara era capaz de guardar información en forma de imágenes. Al igual que la gema de cabello azul, Peridot se había interesado, y sorprendido, de que tuviera el nombre de "Steven" a un lado de la cámara. ¿Era posible que esa fuera la cámara de su amigo híbrido? ¿Por qué la hurtaría? ¿Así había encontrado información sobre ellas?

Estas preguntas fueron rápidamente descartas por la pequeña gema verde al ver las imágenes que estaban resguardabas en la cámara eran de lugares y personas que ella no conocía: edificios, flora, fauna y otros humanos, quienes aparecían repetidas veces con el que se encontraba en el piso. Era como si contara la historia de aquel humano, de los lugares que había visto y las otras personas con las que se había relacionado. Era su bitácora, su registro, y si Peridot entendía algo muy bien era la importancia de mantener ese registro a salvo.

Distraída con este pensamiento no le pareció extraño ver el templo de las Gemas de Cristal en las imágenes de la cámara, o la nave de las rubís volando por el campo, incluso ver el partido de baseball que hicieron las Gemas contra las rubís dentro de aquel aparato no le resulto anormal. Nada de esto la había perturbado hasta encontrarse con una imagen de ella sentada junto a Lapis esperando ver el atardecer. La gema verde dirigió su mirada a la entrada del granero y suspiró al no encontrar a su compañera de cabello azul. Aunque Lapis había demostrado ser una gema independiente y fuerte, Peridot seguía sintiendo su ausencia y, al mismo tiempo, angustia por ella.

Se volvió a concentrar en las imágenes, pensando que tal vez así el tiempo pasaría más rápido y podría ignorar aquellas sensaciones que invadían su ser. Ahora se encontraba Lapis de pie, con sus alas extendidas y a punto de volar. Se veía majestuosa, intrépida, poderosa, esas cosas que la gema verde nunca podría ser. La imagen siguiente era de su compañera sentada en el techo del granero, con sus brazos alrededor de sus piernas y acercándolas a su pecho, estaba de perfil viendo al horizonte, su cabello azul le cubría los ojos y un pequeño destello emanaba de la gema de su espalda.

Ver a Lapis de esta forma era algo nuevo para ella. Nunca la había notado tan ¿sola? Sí, eso podía sentir al ver la imagen de Lapis, pero ¿sentía la soledad de su compañera o la propia? Era difícil de decir en ese momento, pero tampoco importaba. Volvió a sentir el vacío de hace unos momentos, pero ahora más intenso y se expandía a cada centímetro de su cuerpo.

Peridot sabía que eso significa una sola cosa: extrañaba a Lapis. ¿Por qué? ¿Era eso lo que estaba provocando que ella suspire ahora al ver su imagen? Algo en aquella imagen la hacía sentir, de alguna forma, reflejada, como si ella y Lapis sintieran lo mismo. No lo entendía, ¿por qué pensaba eso? Las primeras lágrimas brotaron de los ojos de Peridot. Era cierto que Lapis se veía tan sola, tan sumida en su mundo, pero no parecía ser una excusa lo suficientemente creíble para sentir todo eso, o tener la intención, casi irracional, de transportarse dentro de la imagen simplemente para poder abrazar a la gema de cabello azul y explicarle que no tenía razón para sentirse sola e incomprendida, que estaba ella, que ella sentía lo mismo y podía comprenderla y escucharla y no tenía por qué sufrir sola, que podían intentar compartir aquella sensación tan dolorosa y que lograrían superarla, y al final podrían ser felices jun…

- ¿Sabes?, a mí también me gusta esa foto- escuchó la gema verde a un lado de su odio.

El humano estaba de pie, justo detrás de ella, inclinado hacia delante, viendo sobre su hombro. Aunque estaba sonriendo se podía notar aún no estaba seguro de haber hecho lo correcto en quedarse y no salir corriendo.

La asustada gema verde dio un leve grito mientras saltaba de su lugar y se ponía de frente al humano lo más rápido que pudo. Al verlo sonriendo se sintió un poco avergonzada por ser sorprendida tan fácilmente por él. Luego se limpió las lágrimas que aun recorrían su rostro antes de verlo a los ojos.

- ¿Proquéhicisteeso?¿Quiéneres?¿Porquéestásaquí?Y¡PorquétienesesasimagenesdeLapislázuli?- preguntó ella con su voz a máxima velocidad. Estaba un poco molesta y nerviosa para preguntar amablemente a ese extraño lo que quería.

-Wow, con calma. ¡Vaya! Esas si son muchas preguntas y no son tan fáciles de contestar. Creo que primero debo presentarme, me llamo Steven y me disculpo por haberte asustado- dijo el humano con una mirada sincera. Parecía un poco apenado por eso. -No era mi intención hacerlo, pero no podía irme sin mi cámara- señalando el objeto que Peridot aún tenía en sus manos.

¿Steven? ¿Había más de un Steven en ese planeta? ¿Sería un híbrido al igual que el Steven original? Después de pensarlo un poco, existía la posibilidad de que hubiera más de un Steven como existía más de una Perla o una Peridot, pero tendía que saber un poco más acerca de este humano. Luego ella miró la cámara, recordando sus viejos registros, y le devolvió la mirada a él, como si entendiera su razón para quedarse.

-Y cómo te vi tan concentrada observando mis fotos- continúo Steven- decidí ver qué era lo que te intrigaba tanto como para no notar que ya había despertado. Pero no te preocupes, yo también creo que es muy linda… -terminó sonriendo y guiñándole un ojo.

La despistada gema verde observaba el comportamiento del humano sin entender realmente a lo que se refería. Había dicho que él también pensaba que Lapis era linda, ¿había insinuado que ella estaba interesada en la gema de cabello azul?

-Como sea- prosiguió- la razón por la que estoy aquí es para conocerlas a ustedes. Bueno, técnicamente no a ustedes dos, no sabía que existían, sino a las otras Gemas de Cristal. Pero eso no significa que no estoy emocionado de conocerlas a ti y a tu amiga de cabello azul. Por cierto, ¿dónde está? No va a atacarme de nuevo, ¿verdad? Porque, a pesar de que me sorprendió y fascinó su poder sobre el agua, no me gustaría ser golpeado por un puño gigante de nuevo- dijo mientras observaba alrededor intentando encontrar a la gema azul.

- Salió a ver a las otras gemas, no ha de tardar en regresar- mintió la pequeña gema verde. Estaba interesada en saber cómo las había encontrado y parecía que el humano estaba dispuesto a compartir esa información con ella.

-Ufff, es bueno saber que no me atacaran por el momento- dijo él sentándose en la orilla de la camioneta, invitando a la gema verde a sentarse a su lado. Ella dudó un momento antes de acercarse y sentarse a su lado. -Ahora, ¿dónde me quedé? … Claro. Todo comenzó cuando encontré en Internet el blog de un chico llamado Ronaldo y sus "Cosas Locas de Ciudad Playa". Parecía ser uno de esos sitios sin cosas interesantes que ver hasta que publicó su documental, ahí fue la primera vez que vi a las Gemas de Cristal. Aunque probablemente todo había sido un montaje, decidí descubrir si decía la verdad o no este chico, además de necesitar una excusa para salir de viaje por unas semanas. ¿Qué podía perder? Si era falso, habría salido un rato de casa y conocería otros lugares de paso, pero si era verdad, podría conocer algo o a alguien fuera de este mundo- dijo mirando fijamente a la gema de Peridot, quién se sintió un poco incomoda con eso y la cubrió con su mano.

-Así empecé mi viaje hasta Ciudad Playa- continuó-, me tomó un par de días y sentirme perdido otra decena de veces, pero al final llegué. No fue difícil encontrar el cuartel de las Gemas de Cristal. Debajo del faro con una estatua gigante de una mujer con seis brazos a la orilla de la playa con una casa de madera, bueno, es algo muy específico. En fin, cuando llegué y descubrí que había nadie ahí me desilusioné un poco. Tal vez Ronaldo había aprovechado ese hermoso lugar para hacer su documental falso, pero había llegado bastante lejos como para rendirme. Regresé al auto para buscar en la ciudad a Ronaldo o al chico Steven que salió en el documental cuando vi una nave roja en forma de gota de agua invertida que se alejaba del lugar y se dirigía justo aquí. Sabía que, de alguna forma, esa nave me guiaría hasta ustedes- ahora él contemplaba la entrada del granero y la gema verde lo miraba a él, atenta a su historia.

Aunque ya sabía suficiente de su método de rastreo, aún tenía muchas preguntas por hacerle a ese Steven, y pensó que tal vez mostrando un poco de interés él sería más fácil de interrogar.

-Al llegar aquí lo único que logré ver fue a un grupo de niños jugando baseball contra unos jóvenes. Había perdido la nave y mi posibilidad de conocer a la Gemas de Cristal. Mientras decidía si regresar a Ciudad Playa o comenzar mi viaje de regreso vi algo que no estaba bien: uno de los niños tenía un parche en uno de sus ojos, ¡y ese parche brillaba! ¡Era una gema en donde debería estar su ojo! ¿Cómo no había notado que todos eran de la misma estatura, con el mismo corte de cabello y, lo más importante, piel roja? Y mientras les tomaba fotos a ellos noté que también el otro equipo no era del todo humano, solamente el chico, que hasta eso momento me di cuenta que era Steven. Todas las demás personas tenían un tono de piel diferente, blanco, morado, la niña de piel azul y la chica de la gorra y el cabello azul…- suspiró mientras recordaba a esa chica de le había llamado la atención.

En ese momento la pequeña gema verde se había separado un poco de Steven y ahora consideraba la opción de retirarse. Era cierto que había escuchado con interés el relato del humano y le interesaba mucho hacerle preguntas. Esa cosa llamada internet parecía ser algo que podría serle de utilidad a ella y quería saber más sobre el tema, pero algo en lo último que dijo le había incomodado. Le había molestado que mencionara a su compañera de cabello azul, pero ¿por qué? Tal vez fue que el hecho de que no había percibido su ausencia en todo el relato hasta ese momento y eso le había hecho sentir ese vacío de nuevo, o tal vez fue la forma en que lo hizo, expresando, de forma indirecta, que él tenía algún interés más allá de simplemente conocerla. Solamente la primera posibilidad parecía ser la más lógica. Era cierto que sentía algo de empatía por la gema de cabello azul, pero no era motivo suficiente para justificar su comportamiento. Y de todos modos estaba ahí sentada, viendo a este Steven y como sus ojos se perdían en el vacío mientras su rostro se tornaba rojizo, recordando posiblemente a Lapis, y ella lo miraba y se sentía molesta mientras tensaba su cuerpo, en especial sus puños.

-Y tendría unas excelentes fotografías si no me hubiera alcanzado a golpear esa pelota a mitad del juego- se quejó él recobrando su tono de piel habitual. -Cuando recobré el sentido ya estaba anocheciendo y ya no había nadie más, excepto ustedes dos que estaban sentadas viendo el horizonte. ¿Por qué hacían eso? Bueno, eso me lo puedes decir después. Sólo pude reconocerla a ella del partido, a ti no te había visto hasta ese momento y no sabía que también eras una gema. Tal vez ella no era de las Gemas de Cristal que había visto, pero definitivamente era una gema, algo que comprobé cuando vi que salieron sus alas de hechas de agua de su espalda. Así que antes de irme le tomé unas fotos y después de eso lo que pasó creo que tú lo sabes mejor que yo- terminó el humano con una sonrisa burlona.

Peridot se sorprendió un poco al escuchar eso, no estaba preparada para aportar información a su historia, simplemente para hacer preguntas. Pero en lo que se preparaba para responder se escuchó un fuerte golpe en el suelo. Tanto ella como el humano dirigieron su mirada a la entrada del granero. Era Lapislázuli con sus alas aún extendidas después de aterrizar tan bruscamente. La gema verde había sentido un ligero alivio al ver a su compañera a salvo y ahora en el granero, pero pronto se volvió a preocupar al ver que ella formaba otra vez el puño de agua, justo detrás de ella.

-Libera a la gema que tienes capturada. ¡Ahora! - gritó una furiosa Lapis extendiendo una de sus manos hacia Steven que parecía estar muerto del miedo.