¡Saludos!
Bueno, ha sido un poco complicado seguir el ritmo de publicar cada semana, pero parece ser que esa semana lo cumplí. XD
Gracias a todos los que han estado leyendo esto, de verdad no existiría esto sin ustedes.
Espero que les guste, y cualquier cosa pueden enviarme un inbox o un review.

Nota de la historia: utilicé Steve porque su pronunciación es diferente a Steven, por lo que técnicamente lo hace diferenciable uno de otro.
Steven Universe, al igual que todos los personajes que conforman la serie, no me pertenecen sino a Rebecca Sugar y Cartoon Network.

Capítulo V, Paso al frente

-… Y entonces ¡Pum! El puño gigante se estrelló contra mí…- dijo el Steven humano al pequeño Steven híbrido, quien escuchaba con mucha atención su historia. Estaban de pie en la entrada del granero, con un poco de agua a sus pies.

Por su parte, Lapislázuli y Peridot estaban observando a los dos humanos platicar desde la parte trasera del camión. La gema de cabello azul se encontraba acostada usando una de sus palmas como almohada, con el cuerpo de lado, y las piernas flexionadas. La pequeña gema verde se encontraba sentada a un lado de ella, del lado de su cabeza.

Ambas gemas estaban un poco preocupadas por lo que podría pasar: aunque afortunadamente el Steven humano no había sido herido o eliminado por el ataque de Lapis, aún no sabían cuál sería el veredicto de su amigo híbrido. Ellas consideraban importante la opinión de él porque les había dado la oportunidad de escoger su camino ahora que no podían regresar al Planeta Madre.

De las dos, la gema de cabello azul era la más preocupada al ser ella la que atacó al Steven humano en primer lugar. Aunque había sido un accidente ella no sabía cómo reaccionaría su amigo híbrido, y perder su confianza sería algo muy doloroso para ella. Él había confiado en ella y le había ayudado cuando nadie más lo había hecho antes, por esa misma razón perder su confianza de esa forma no era algo que quisiera perder menos de esa forma.

Entonces un pensamiento que no había considerado hasta ese momento se apareció en su mente: "¿Debería irme?". Su mirada se quedó clava en el rostro del Steven humano, quien contaba con algo de emoción su historia. Realmente no estaba viéndolo, simplemente necesitaba concentrarse en esa idea. Ya había partido del planeta antes, pero ahora no tenía otro lugar a donde ir fuera de la Tierra. Tal vez retomar su plan original de salir a recorrer el mundo parecía ser la idea más tentadora para esa situación, pero si de verdad su amigo se decepcionaba de ella, ¿le dejaría regresar en algún momento después de haber visto todo en ese planeta? Tal vez Steven no podría volver a confiar en ella, por no decir que nunca lo harán las Gemas de Cristal, pero irse así de improviso también podría afectar a Peridot, y tal vez tampoco le dejaría regresar al granero.

La gema de cabello azul levantó un poco la cabeza para poder ver a la gema verde que estaba a su lado. Por alguna razón le importaba ahora lo que pensara Peridot de ella. Tal vez era porque había aceptado que había cambiado y que podía empezar a confiar en ella, o tal vez sería por otra cosa que no entendía, pero al verla ahí, a su lado, un leve sentimiento de alivio la invadió de pies a cabeza. Se sentía segura al estar a su lado, pero ¿por qué?

Al no tener una respuesta a esa pregunta regresó la mirada a la entrada del granero, pero ahora se concentró en su amigo híbrido: tenía un gesto serio en el rostro, demasiado serio para alguien tan alegre como él. Era posible que sus sospechas fueran realidad y él perdiera la confianza en ella.

- ¿Crees que Steven esté decepcionado de mí? – preguntó la gema de cabello azul a su compañera verde, aun con la mirada en su amigo.

-Pfff, por supuesto que no. No era tu intención atacar al Steven humano- contestó Peridot con un tono suave, intentando sonar condescendiente con Lapis.

Entendía que ella estuviera nerviosa por la situación del accidente de la noche anterior, pero si Peridot sabía algo sobre la Tierra era que Steven, el híbrido, era muy comprensible: si había perdonado a Peridot y le había ofrecido un nuevo hogar aun después de todo lo que pasó antes con sus intentos de eliminarlo a él junto con las otras Gemas de Cristal, no parecía existir algún indicio de que no pudiera hacer lo mismo por Lapis.

-Además, no lo lastimaste de gravedad, y lo hiciste para defendernos. Sí, tal vez te alteraste demasiado con el asunto de la cámara y casi lo hieres de verdad, pero al final no lo hiciste…- continuó la pequeña gema verde mirando ahora a su compañera de cabello azul con una sonrisa nerviosa al notar que ella se decaía con cada palabra que había pronunciado.

Hace unos momentos había hecho un gran progreso con Lapis y ahora parecía que lo estaba arruinando, otra vez. Sabía que su compañera necesitaba que le levantaran el ánimo de alguna forma, pero desgraciadamente ella no tenía ni la más remota idea de cómo hacerlo. No entendía los estados de ánimo en general, ni mucho menos entendía el comportamiento errático de su compañera de cabello azul, sin mencionar que incluso le resultaba difícil expresar sus propias emociones de la manera correcta.

Esto era un desafío impresionante para la pequeña gema verde que se estaba adaptando a tantos cambios en su vida desde que dejó de pertenecerle a Diamante Amarillo. Pero estaba convencida que no podía titubear ni retroceder ahora que había logrado dar un paso al frente en su relación con Lapis. Dirigió su mirada al frente, sin mirar algo en particular, y decidió que la única forma en que su compañera confiara en ella y así empezar a ayudarla de la forma correcta sería siendo sincera con ella.

-Sabes, a veces extraño el Planeta Madre- comenzó la pequeña gema verde con un tono de voz sereno y lo suficientemente alto para que su compañera la escuchara. - Ahí parecía todo tan fácil, o por lo menos tener sentido. Todas sabíamos qué se debía de hacer y cómo hacerlo de la forma correcta. Pero aquí parece ser que lo único que tiene algún sentido es el pensamiento irracional, fallar en cualquier cosa y tener que aprender de eso para seguir con el siguiente error que cometerás. Es bastante frustrante saber que eres inteligente y hábil para que después termines en un lugar donde no entiendes ni los elementos más básicos, y que todos los demás entienden perfectamente, y tener que aprender de nuevo…- terminó Peridot con una lágrima brotándole de sus ojos.

Todavía estaba fresca la herida de no poder regresar a su primer hogar, pero era cierto que admiraba el estilo de vida de ese planeta. Siempre estar aprendiendo y descubriendo cosas sobre lo que existe a tu alrededor y cosas sobre si misma.

Cuando se limpió sus ojos llorosos y volteó a ver a su compañera, la encontró sentada a su lado mirándola fijamente. Ya no era enojo lo que brotaba de su mirada, sino algo más, ¿compasión? ¿empatía? Fuera lo que fuese parecía que había dado resultado hablar con sinceridad porque su compañera de cabello azul sonrió levemente y dijo:

-También extraño el Planeta Madre, por lo menos como solía ser…-

¿Se entendían? Eso era algo que ambas desconocían, pero ambas sintieron que las cosas finalmente habían cambiado entre ellas; Lapis estaba aceptando a la "nueva" Peridot, y estaba dispuesta a darle una oportunidad en lo que vivían en el granero; Peridot se sentía bien con su compañera, incluso antes del accidente con Steven, el humano, pero ahora sabía que tal vez, en algún momento, podría ser eso que los humanos llamaban "amiga" de Lapis.

Mientras ellas pensaban todo eso, en su respectiva mente, no notaron que los Stevens habían terminado de hablar y ahora se dirigían a ellas.

-Chicas, tenemos que hablar con ustedes dos- dijo Steven híbrido con un tono de voz normal y con su cara aún seria.

Esto hizo que regresaran ambas a la realidad y se sobresaltaran un poco al verlos ahora en frente de ellas.

-Bueno, lo primero: Lapis, tienes que disculparte con Steve…- continuó Steven.

- ¿No te llamabas Steven? - cuestionó Peridot mirando al humano.

-Bueno, como él también se llama Steven- señalando al amigo híbrido- pensé que sería mejor que me llamaran así. No es mucha la diferencia, pero creo que será más fácil saber a quien se refieren- terminó sonriendo.

-De acuerdo. Lo siento… Por atacarte con un puño de agua… dos veces…- dijo Lapislázuli un poco avergonzada.

-No te preocupes, aunque solamente me golpeaste una vez- contestó Steve con un leve rubor en su rostro.

-Ahora, tengo que hablar con ustedes, o mejor dicho, preguntarles- dijo Steven dirigiéndose a las dos gemas. – Como creo ya lo saben, Steve quiere conocer a las otras gemas, pero ya hemos tenido malas experiencias con otros humanos intentando interactuar con ellas, en especial por Garnet… Por lo que me preguntó Steve si se podía quedar con ustedes unos días. Creo que les vendría bien algo de compañía humana, hacer un nuevo amigo, además de que podría ayudarles a entender cómo funciona el mundo, pero la decisión es de ustedes. Así que yo les pregunto: ¿puede quedarse Steve unos días con ustedes? – preguntó Steven con una sonrisa.

- ¡Sí, si puede! - exclamó Peridot casi al instante.

Los tres observaron a la pequeña gema verde con gran curiosidad. Ella aún no había conseguido la información que quería de Steve porque Lapis los interrumpió, así que esta parecía ser una excelente oportunidad para conseguirla.

La gema de cabello azul no se sentía cómodo con la idea. Ya había empezado con el pie izquierdo después del accidente anoche y ahora le pedían que conviviera con él en el granero. Además no entendía el entusiasmo de su compañera verde por tenerlo en el granero. Pero pronto pensó que tal vez así podría hacer las paces con Steve y no sentirse "mal" por haberlo atacado.

-Sí, creo que podría quedarse unos días aquí…- dijo Lapis con su voz suave y algo baja, mirando a la gema verde, quien estaba con una enorme sonrisa en su cara.

- ¡Excelente! - dijo Steve mirando a Lapis - ¡Muchas gracias por la oportunidad! Prometo no decepcionarlas- continuó sujetando una de las manos de Lapis.

Ella se quedó inmóvil, sin saber qué hacer ante eso. Era la primera vez que un humano, a excepción de Steven, se acercaba tanto y la tocaba. Se sonrojó por la sorpresa de aquella acción y trató de no mirar a Steve.

La sonrisa de Peridot se había desvanecido al mirar el contacto de Lapis y Steve. Ha ella le había tomado más tiempo poder acercarse tanto a la gema de cabello azul, pero ahora el humano, en menos de un día, ya había estrechado su mano. Ese sentimiento de molestia regresó a ella, un poco más intenso esta ocasión y sin entender por qué sentía aquello.

-De acuerdo. Entonces, solamente falta una cosa- continuó Steven sonriendo, aparentemente ignorando el cambio de Peridot. -También me preguntó Steve si existía la posibilidad de que una de ustedes lo acompañara, por un tiempo, en su viaje conociendo parte del país. Aunque todavía tengo que discutirlo con las Gemas de Cristal, creo que sería bueno que lo consideraran para decidir quién lo acompañará- terminó Steven mirando a las dos gemas.

¿Conocer una parte del mundo? Ahora Steve se había convertido en su medio para conocer mejor el mundo. Peridot quería saber si existía más tecnología que pudiera utilizar para su beneficio, aprender nuevas cosas y Lapis quería recorrerlo, visitar otros lugares. Todo se reducía en que solamente una de las dos podría hacer ese viaje.

- ¡Yo quiero ir! – gritaron ambas gemas lo más alto posible, haciendo que los dos Steven se tuvieran que cubrir los oídos.