¡Saludos!
Antes que nada quiero disculparme por pasar tanto tiempo sin publicar nada, pero he estado bastante ocupado con la escuela, además de estar trabajando en un par de historias que espero publicar pronto.
También quiero agradecer a todos los reviews que han puesto. Me alegra saber que les interesa y gusta la historia.
Y bueno, para no entrenerlos más, aquí está el sexto capítulo, espero que lo disfruten porque me costó algo de trabajo poder escribirlo.

Steven Universe, al igual que todos los personajes que conforman la serie, no me pertenecen sino a Rebecca Sugar y Cartoon Network.


Capítulo VI, Tres son multitud

-Me recuerda a mis partes robóticas…- mencionó Peridot al ver cómo funcionaba el pequeño aparato de Steve.

Los dos estaban sentados en la parte trasera de la camioneta. Ella sostenía el aparato mientras él le explicaba las funciones del mismo. El brillo del aparato lograba dibujar sus rostros, incluso en la luz del día.

- ¿Tenías partes robóticas! - exclamó Steve mientras de sus ojos brotaba una inmensa sorpresa. -Nosotros no hemos podido hacer eso, aunque ya estamos muy cerca…-

-Sí, es algo común en el Planeta Madre…- continuó Peridot con la vista en el aparato. -Tengo que admitir que la tecnología humana es… respetable- dijo mientras deslizaba suavemente sobre el cristal del aparato.

- ¿Solamente respetable? Hemos puesto a un hombre en la luna, incontables satélites rodean nuestro planeta y podemos comunicarnos entre nosotros desde cualquier parte del mundo casi al instante - contestó Steve mirando fijamente a Peridot.

Aunque podía sentir su mirada sobre ella, se mantuvo concentrada en el ícono que acababa de seleccionar y ahora estaban varias imágenes en la pantalla del llamado "celular".

-Nosotras hemos colonizado cientos de planetas en nombre de… ¿Por qué tienes tantas imágenes tuyas aquí? - preguntó ella con extrañeza- ¿Cuál es el fin de almacenar esta clase de información? -

-Bueno, no hay un "fin" realmente. Veras…- y empezó a darle una justificación Steve a ella.

Lapislázuli los estaba escuchando desde el techo del granero. Era lo más cerca que podía estar de "esa cosa", aunque ya le habían explicado que era tecnología humana y no había ninguna gema atrapada dentro de eso.

- ¿Atraparon a alguien que conocías? - le había preguntado Peridot después de escuchar lo que Lapis creía que era la "cámara", una noche después de que Steve se quedara con ellas.

-Sí, se podría decir que sí…- fue lo único que pudo responderle.

Sentía que podía confiar en Peridot pero no deseaba recordar esos años atrapada en el espejo, así que se sintió aliviada que no se volviera a tocar el tema. Aparentemente había sido una respuesta satisfactoria para Peridot, o tal vez sabía que ella no quería hablar de ello.

Era el quinto día que Steve estaba con ellas. Al principio tanto Lapis como Peridot estaban emocionadas por las cosas que podrían aprender de él, las cosas que podría contarles, pero cuanto más les contaba él sobre la Tierra, Lapis perdió el entusiasmo. Se parecía tanto al Planeta Madre de ahora que poco a poco dejó de preguntarle cosas y comenzó a distanciarse. No quería saber más cosas sobre este mundo porque tal vez ya no querría conocerlo.

- ¿No conoces "Campamento Amor y Pinos"? ¡Acaso lo único que haces es coleccionar esas "fotos"? - Peridot preguntaba casi a gritos.

Al escuchar esto, Lapis sintió curiosidad por lo que estaba pasando abajo. Vio a Steve y a Peridot subiendo las escaleras hacia una enorme caja con una cara de cristal que daba a un mueble, donde ellos se sentaron. Desde arriba ella no podía ver muy bien lo que estaba pasando, pero escuchó a la pequeña gema verde decir:

-Es, posiblemente, el mejor entretenimiento pre-grabado que jamás haya visto- comentaba ella mientras introducía una pequeña caja negra dentro de la caja de cristal.

- ¿En serio? Pues nunca había escuchado hablar de esa serie… Espera, ¿eso es un VHS? ¿Qué tan vieja es la serie? - preguntó Steve un poco sorprendido.

-No sé lo que es un "BHS", pero sé que te va a gustar esta "serie", como la llamas. Y mira, hasta hice un diagrama de la compatibilidad de los campistas, aunque está un poco dañado- dijo ella con un pedazo de papel en la mano con un poco de cinta adhesiva en medio.

Aunque había decidido mantener su distancia con Steve y todo lo que podría decirle sobre la Tierra, Lapis comenzó a sentirse ansiosa. Quería estar con Peridot, conocerla mejor, entenderla, compartir lo poco o mucho que podría enseñarle de lo que había aprendido de la Tierra en sus días con Steven. Desde el día del accidente Lapis había sentido cariño por ella, deseaba, por alguna razón, demostrárselo, pero no sabía cómo hacerlo, y la presencia de Steve no ayudaba en nada.

La gema de cabello azul se quedó un rato viendo a su pequeña compañera, mirando cada una de sus expresiones de emoción y alegría. Ahora quería estar ahí con ella, en lugar de Steve. ¿Eran celos lo que estaba sintiendo?

Fue cuando sintió una mirada familiar, la misma que la noche en que lo conocieron. Cambió su mirada hacia Steve y se encontró con sus ojos viéndola disimuladamente. Parecía que no quería ser descubierto, porque tan pronto sintió la mirada de ella, él dirigió su mirada a Peridot y un tono rojizo se apoderó rápidamente de su rostro. ¿Por qué había reaccionado así? Fue la misma pregunta que se hicieron las dos gemas. porque Lapis continúo viéndolo, intentando responderse esa pregunta, mientras que Peridot levantó la vista y vio a su compañera de cabello azul.

Casi no la había visto desde que Steve se estaba quedando con ellas, así que cada oportunidad que tenía la intentaba aprovechar, seguida por una gran emoción que sentía por dentro.

- ¡Lapis! ¿Quieres ver "Campamento Amor y Pinos" con nosotros? - preguntó amablemente Peridot.

Ahora Lapis sentía que su rostro era invadido por una sensación de calor y emoción. Peridot le estaba pidiendo pasar tiempo con ella, con algo que ella disfrutaba hacer. ¿Y qué tal si descubría que también le gustaba esa "serie"? La idea de poder compartir algo con su pequeña compañera la hizo levantarse y abrir sus alas para ir a su encuentro y disfrutar de su compañía. Entonces recordó que ella dijo "nosotros" y volteó a ver a Steve. No sabía por qué, pero no se sentía completamente a gusto cuando estaban los tres juntos. Aunque una parte de él le recordaba a su amigo Steven, sentía que Peridot la ignoraba cuando él estaba cerca.

-Lo siento Peridot, pero aun no entiendo muchas cosas que hacen los humanos…- contestó Lapis.

-No importa, podría explicártelo, si tú quieres…- continuó su compañera verde con voz tímida.

"Sí, me gustaría" pensó Lapis sin poder decirlo. Ahora Steve la miraba, otra vez, solamente que ahora no lo disimulaba. Tenía su rostro rojizo todavía, pero una sonrisa lo acompañaba.

-Creo que mejor iré un rato al bosque…- terminó diciendo mientras giraba lentamente en esa dirección.

-¡Espera Lapis!- grito Steve para sorpresa de las dos gemas. -¿Podría acompañarte? No hemos podido platicar mucho estos días…- continuó bajando un poco la mirada.

-Pero, pero… Se supone que vamos a ver "Campamento Amor y Pinos"- dijo Peridot con un tono ligeramente enojado.

-Lo siento Peridot, pero he estado contigo mucho más tiempo que con ella, y también quiero conocerla mejor. Lo único que sé de ella hasta ahora es que tiene la habilidad de golpearme con el agua…- respondió Steve riéndose, recordando el puño de agua que lo había golpeado esa noche.

Las dos gemas se miraron por un momento en silencio. Lapis esperaba que Peridot le hubiera preguntado eso, no Steve, pero no quería ser descortés. Tal vez lejos de esa tecnología humana que le inquietaba, y sin sentirse relegada por parte de Peridot, podría entender porque su compañera verde deseaba pasar tanto tiempo con él.

Entonces descendió lentamente hasta la entrada del granero y le respondió con amabilidad:

-Está bien, sígueme-

Steve se despidió rápidamente de Peridot, prometiendo ver después la serie, y bajo tan rápido como pudo hasta llegar con Lapis. Entonces los dos empezaron a caminar lentamente hacia el bosque.

Peridot estaba consternada. Bajó a la entrada del granero simplemente para verlos platicar, hasta que los perdió de vista detrás de los árboles. Ella sabía que Steve tenía un interés "romántico" por Lapis, como había visto en "Campamento Amor y Pinos". Tanto se había esforzado en mantenerlo distraído, por no decir alejado, de su compañera de cabello azul, para que a la primera oportunidad que tuviera la cambiara por ella. ¡Y Lapis había aceptado eso! Parecía que ella también quería entablar una conversación con él. ¿Tendría algún interés por él?

Un sentimiento de enojo recorrió su cuerpo al tener este último pensamiento. No era imposible que fuera esa la razón, lo entendía perfectamente, pero no por ello deseaba creer que esa fuera el motivo de lo que acababa de ocurrir. Sabía que las dos quería conocer la Tierra, y la oferta de Steve se adecuaba perfectamente a sus deseos, pero ¿podría tener Lapis otra razón para ir a ese viaje con él? ¿Querría conocerlo mejor? ¿O tal vez querría alejarse de ella?

Fuera lo que fuese, ella tenía que asegurarse que no fuera verdad. Por un impulso desconocido deseaba saber que era mentira lo que estaba pensando. Y por esa misma razón se encontraba ahora en el borde del bosque, decidida a seguirlos.

"Podría ser que necesite ella ayuda" se dijo a sí misma antes de pasar frente a los primeros árboles.


- ¿Por qué te interesa conocerme? – preguntó Lapis después de unos minutos de estar dentro del bosque.

-Bueno, porque ustedes son, para nosotros, extraterrestres, y…- decía Steve detrás de ella.

-No. Me refiero. ¿Por qué yo? - cuestionó al humano, girando totalmente para verlo de frente.

El rostro de Steve se inundó de un rojo intenso que ya había visto Lapis. Él tuvo que desviar la mirada para poder contestarle.

-Bueno, porque… No lo sé. Están ahorita tú y Peridot aquí… Y he estado hablando con ella bastante tiempo… No digo que me incomode ni nada… Simplemente que también… ¿Te incómoda esto? - terminó él volviendo la mirada a la gema de cabello azul.

Ahora Lapis desviaba la mirada. No esperaba ese tipo de preguntas. Nadie le había preguntado algo así antes.

-No… no lo sé. Solamente una persona se ha interesado en conocerme, y nadie más- y una diminuta lágrima brotó de los ojos de Lapis. Recordar que fue olvidada por siglos y que Steven le ayudó a liberarse de su prisión la hacía sentirse triste y feliz, algo que todavía no dominaba completamente.

La tarde era cálida y el aire corría de un lado a otro. Los árboles vigilaban cada paso que daban y escuchaban cada palabra que decían mientras que los dos se adentraban en el bosque. Lapis caminaba decidida sin saber a dónde iba y Steve la seguía, contemplando su andar y su cabello.

- ¿Cuánto tiempo llevas en a la Tierra? - preguntó Steve tratando de romper el hielo.

-Unos cuantos milenios...- contestó Lapis indiferente, aunque Steve se sorprendió bastante de saber eso. -Llegué de visita, pero me quedé más tiempo del que esperaba...- continuó con el mismo tono.

Definitivamente no era uno de sus temas favoritos recordar la guerra y su periodo cautiva en el espejo.

-¿Y por qué decidiste quedarte?- cuestionó Steve con algo de esfuerzo.

Para él, Lapis caminaba demasiado rápido y no tenía la mejor condición para mantener ese paso. Agradeció mucho que ella se detuviera en seguida, eso le daría un respiro para su segundo aire, pero entonces sintió que el ambiente se tornaba un poco más frío y tenso.

-No fue mi decisión- sentenció la gema de cabello azul con los puños cerrados de ira.

Steve se quedó inmóvil, temiendo que un movimiento en falso podría costarle otro puño gigante abalanzándose hacia él. Lo único que se podía escuchar era el canto de los pájaros y el danzar del viento y las hojas de los árboles. Con el temor aún recorriendo su cuerpo, se acercó un poco a Lapis y, esperando lo peor, decidió tocar su hombro.

-¿Estás bien?- preguntó tímidamente. -¿Quieres hablar de eso?- fue lo único que pudo decir.

No sabía lo que le había pasado a ella, pero quería intentar ayudarla de alguna forma. Y la única manera en que podía hacerlo era escuchándola. "Tal vez necesita desahogarse con alguien" pensó Steve al no ver ningún puño gigante acercándose a él.

-Sí, estoy bien- respondió ella después de unos momentos. -Gracias por preocuparte, pero es algo de lo que no me gusta hablar- concluyó ella alejándose de la mano de Steve.

"Bueno, tenía que intentarlo" pensaba él mientras retomaba el camino para seguir a Lapis.

-No estoy haciendo nada malo, solamente quiero asegurarme de que Lapis se encuentre bien- se decía Peridot mientras se escondía detrás de un árbol.

Los había alcanzado unos momentos antes de que se fueran, así que no vio más que a Steve poniendo su mano sobre el hombro de Lapis. ¿Por qué había hecho eso? Tal vez necesitaba descansar, o tal vez estaba pidiéndole perdón por algo que hizo antes de que ella llegara. Eso tal vez nunca lo sabría, pero eso no la detendría de vigilarlos por lo menos un poco más.

"Lo hago para proteger a Lapis" se repetía la pequeña gema verde, pero ¿de qué la protegía? ¿De Steve? Y entonces la pregunta que intentaba evadir por fin alcanzó a brotar de su mente y se detuvo en seco.

-¿Por qué estoy haciendo esto?- se preguntó Peridot.

No lo sabía, simplemente estaba siguiendo un impulso. Algo que brotó de ella y le dijo que tenía que hacerlo sin darle más razones. Pero ahora ella quería conocer ese motivo oculto para hacer lo que estaba haciendo.

-Perfecto, los perdí- dijo vencida al darse cuenta que ya no los podía ver ni oír.

Su tamaño era una desventaja en esta situación, pero no se rindió. Siguió caminando maldiciendo, diciendo que había sido demasiado distraída. ¿Por qué actuaba de esa forma tan impulsiva? Siempre había sido tan metódica, tan analítica, que le resultaba increíble encontrarse en una situación como esa, siguiendo un impulso sin meditar la situación primero. No había hecho eso antes por nadie. Había conocido y trabajado con muchas otras gemas en el Planeta Madre, pero por ninguna de ellas había sentido algo como lo que sentía por Lapis: ese cariño extraño e intenso, esas ganas de saber que se encuentra bien, querer estar junto a ella el mayor tiempo posible.

¿Por qué sentía todo eso por ella? ¿La Tierra la había cambiado tanto o simplemente es algo que inevitablemente brotaría al momento de conocer a Lapis, sin importar las circunstancias? Esto último no podía ser posible porque durante su viaje hacia la Tierra ella no sintió algo por Lapis. ¿Qué había cambiado? ¿Quién había cambiado? Eran tantas preguntas que Peridot tuvo que sentarse en la raíz de un árbol para pensar.

Sin importar las respuestas de esas preguntas, no creía que fueran excusa suficiente para "espiarlos" de esa forma. Tampoco importaba ya porque los había perdido desde hace algún tiempo.

Resignada, Peridot decidió emprender el viaje de regreso al granero. Tendría que llegar antes que ellos para no levantar sospechas, así que comenzó a correr, pero el camino la hizo dar un par de vueltas que la hicieron perderse por completo. Desesperada, intentó cruzar entre unos matorrales sin mucho éxito. Derrotada, intentó trepar a un árbol bajo para intentar discernir el camino correcto cuando escucho unas risas. Tenían que ser Lapis y Steve.

Subió el árbol tan rápido como pudo y logró ver el cabello azul de su compañera y junto a ella la cabellera desordenada de Steve. Estaban sentados sobre un tronco, varios metros de distancia de Peridot en dirección al oeste, o eso creía ella porque era la dirección por donde el sol se estaba ocultando. Se veían más tranquilos, felices, ¿qué habría pasado? Lo único que Peridot pudo hacer fue escuchar Steve diciendo:

-Cierra los ojos- a Lapis, y mientras ella lo hacía, Peridot observó como, Steven están frente a Lapis, se acercaba lentamente, temeroso.

-¿Intentan fusionarse!- fue lo último que pudo decir Peridot antes de caer del árbol y quedarse en el suelo hasta que la noche se adueño del cielo.