AUNQUE NO SEA CONMIGO
El ser humano tiene necesidades fisiológicas, entre ellas se encuentra respirar, comer, descansar, la homeostasis y el sexo. Y si, el sexo es considerado una necesidad básica y vital que necesitamos satisfacer para seguir avanzando. Es la necesidad de sentirse seguro y protegido y de establecer un vínculo intimo con otra persona. Pero, tener sexo no es lo mismo que recibir amor.
Hay personas que se resguardan en el sexo ya que es una forma placentera de recibir afecto, pero sin llegar a otro nivel porque no se sienten merecedores de recibir amor y solo se conforman con esto. ¿pero ellos saben lo maravilloso que es tener sexo con amor, se darán la oportunidad alguna vez de sentirlo? Y que pasaría, si dos personas deciden tener sexo sin amor y solo una con el paso del tiempo quiere escalar a otro nivel, tener un vinculo más íntimo, más completo.
Hermione despertó otra mañana en su cama, bueno… no es su cama exactamente, es la cama de alguien que ha abarcado su tiempo y sus pensamientos últimamente. La cama se siente fría, como siempre, el lado de su acompañante se encuentra vacío y frio, como si nadie hubiera dormido ahí, si realmente estuviera en su casa, lo creería, pero no, estaba en la cama de él. Esto no es extraño para ella, él nunca está ahí al despertar, pero, aun así, algo dentro de ella esperaba que cada día fuera diferente; despertar y verlo a lado, ¿era esperar mucho? Pues para su compañero de noches si, era solo sexo, ese fue el acuerdo, no sentimientos, no compromiso, solo sexo.
Hermione y Severus tenían unos 3 años viéndose para pasar la noche durante algunos días en la semana, cuando se citaban en el apartamento de ella, el se iba a mitad de la noche, cuando ya habían terminado, pero cuando era en el apartamento de él, ella se quedaba a dormir, siempre terminaba demasiado cansada como para pensar en irse, la primera vez que ocurrió se sorprendió de que él no la hubiera corrido y ni gritado por tomarse la libertad de quedarse, así que simplemente siguió haciéndolo.
Su trato hacia ella era ¿normal? Si pudiéramos llamarlo de alguna forma, no era grosero, seguía siendo sarcástico y malhumorado, pero podían considerarse amigos, claro una amistad con beneficios. Pero obvio no había desayunos en la cama, ni flores, ni mucho menos profesarse amor eterno, nada de esas cosas de parejas, solo compartían cama una que otra noche y la castaña ni siquiera estaba segura si el se quedaba durante la noche y se despertaba muy temprano o simplemente se iba a otra habitación apenas ella se dormía.
El sexo con él, era maravilloso, para que negarlo, pero si tenia que mencionar los momentos favoritos junto a él, eran esas noches donde se hacían solo compañía, esas noches donde hablaban sobre cualquier tema, tomando té o alguna bebida alcohólica, sobre todo cuando alguno del otro estaba estresado o había pasado una mala semana, o cuando alguno del otro estaba muy ocupado y el otro se ofrecía ayudarlo, o tal vez las dos veces que Severus llegó a su casa con la cena, porque ella había estado trabajando durante semanas en una nueva ley y no había descansado. Cuando se detenía a pensar en sus acciones, se repetía que eran amigos, podía decir orgullosamente que eran amigos desde hace más de 6 años y ya habían tenido este tipo de momentos antes, pero… los amigos no tienen sexo.
Con el paso del tiempo fue imposible para la castaña no comenzar a tener sentimientos hacia su compañero. Si bien es cierto cuando comenzaron a verse de esta forma intima, ella acaba de terminar su relación con Ronald y lo menos que quería era otra relación, pero, las cosas cambian, ¿no? Y más cuando la otra persona es todo lo que siempre quisiste.
Ella sabía que no debía pensar en eso, porque terminaba sintiéndose muy mal, pero es inevitable, alguien dio un paso de más en esta clase de acuerdo y era claro quien había sido, ¿Cómo pudo enamorarse de él?, Había momentos que ella sentía que lo tenia de verdad, que sus sentimientos eran correspondidos, que había algo más ahí que solo sexo, pero cuando intentaba tener algún gesto con él, para demostrarle sus sentimientos, se volvía frio y distante.
¿Cómo sucedió?, ni ella puede responder eso, porque simplemente no lo sabe. De un momento a otro se encontraba ansiosa esperando una carta de él, para terminaba sonriendo como una tonta a leerlas, a pesar de que no contenían nada romántico, y que todas era para notificarle que estaría disponible un día de la semana y que si gustaba de ir. No eran citas, no había cenas ni flores, sabía a qué iba al llegar a su casa o donde se citarán, aun así, hacia que sintiera las famosas mariposas.
Por un tiempo pensó que iba a poder con eso que estaba sintiendo, conformarse solo con la mitad de él, su parte física y su amistad, porque su corazón estaba con ella, Lily… pero cada día sentía un vacío, que se hace más grande, porque soñaba que él era completamente suyo, que el también está ansioso por verla, que el también espera sus cartas, que el también sentía lo mismo.
-Pensé que ya te habías ido. -Su voz profunda, resonó en la habitación, donde la castaña se había quedado a medio vestir, sentada en la cama, viendo fijamente el piso. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? ¿Cuánto tiempo duró divagando en sus pensamientos?
-Lo siento, estoy un poco adormilada aún.
¿Cómo pudo enamorarse? ¡Él nunca ha dado alguna señal que pudiera corresponderle! Ahí estaba asintiendo secamente y saliendo de la habitación, ¿Qué esperaba, desayuno en la cama?
Un malestar comenzó a sentirse en su pecho, sabía que debía dejarlo, tenía que hacerlo, con el pasar del tiempo dolería muchísimo más, porque esto ya le estaba haciendo mucho daño.
Debo alejarme de él, dolerá, pero no merezco esto, el sexo es el mejor y mis sentimientos por el son reales, pero ya es hora de recibir lo mismo.-Se repetía mentalmente la castaña, para encontrar el valor de hacerlo. ¿Estará en la cocina o en la biblioteca?, ¿será mejor que lo deje para otro día? ¡NO! Vamos Hermione, tú puedes. Ya estás aquí, solo debes decirle.
Salió de la habitación a paso lento, los domingos Severus no iba a sus boticas, dicho por el mismo, necesitaba un descanso de los inútiles que tenía como trabajadores, así que lo más probable es que estuviera en la biblioteca leyendo algo.
La puerta estaba entreabierta, así que entró sin más y ahí estaba efectivamente, al fondo en su escritorio con un libro en su mano izquierda y una taza de té en la derecha. Era obvio que ya se había percatado de su presencia, pero no levantó la mirada.
-Severus, ¿podemos hablar?
-Te escucho. - ¿Por qué tiene que ser así? Se preguntaba la bruja. Ni siquiera era capaz de verla por cortesía.
-Lo he estado pensado últimamente y creo que lo mejor es que no nos sigamos viendo. -Finalmente el mago levanto la cara para verla, pero su cara era ilegible como siempre, no parecía sorprendido, ni nada.
-Entiendo. – Dijo como si nada, mientras regresaba su vista al libro y tomaba un sorbo de su té.
- ¿No me vas a preguntar por qué?-Hermione intento no sonar indignada por su indiferencia, pero no lo logró.
Severus suspiro y cerro el libro para colocarlo en el escritorio. -Hermione, no somos nada, no nos debemos explicación, si esto es lo que quieres, por mi esta bien. -Por lo menos la estaba viendo nuevamente.
Una punzada en el pecho, quizás un golpe hubiera dolido menos.
-Yo… Me enamoré de ti…- Ok ya estaba dicho, lo había hecho, pero todo quedo en silencio, el ambiente se sentía denso de repente, como si todo se hubiera detenido. La mirada del mayor era intensa, se notaba que estaba molesto.
-Teníamos un acuerdo. -Por unos minutos se sintió como cuando era su alumna, esa voz que utilizaba para sus clases, para sus insultos a los inútiles. Pero ella no era más su alumna, ya se sentía lo suficiente mal para dejarse intimidar por él. Ya había abierto su bocota, solo le explicaría y desaparecería de su vida.
-Si Severus lo sé, no te estoy culpando de nada, ni exigiéndote nada. Ni siquiera sé cómo no te habias dado cuenta, se me aceleran los latidos, todo me delata, y es por eso que quiero terminar todo, porque sé cuál era nuestro acuerdo, que no querías sentimientos, pero no puedo quedarme así, te tengo solo la mitad y sé que sabes a que me refiero. Tu sueñas con ella y yo sueño que sueñas conmigo.
-Hermione… -Severus se había levantado de su asiento, pero no se había movido de su escritorio.
-No… Sueño que esperas en la ventana, sin disimular las ganas en que vuelta a parecer en tu puerta, que sonríes cuando lees mis cartas y que finalmente me besas en el amanecer. Por muy cursi que suene ahora, es obvio que en mi cabeza no sonaba asi.
Ya estaba todo dicho, pero el mago estaba ahí parado, sin decir ni hacer nada, parecía que le hubiera lanzado un Petrificus. Hermione sonrió amargamente, era tonto pensar que él iba a reaccionar de una manera distinta, que le iba a decir que no se fuera, eso solo ocurría en los cuentos de hada. Con lo ultimo de dignidad que le quedaba, volvió a hablar.
-En verdad quisiera que sientas lo que siento yo contigo, aunque no sea conmigo, que te des la oportunidad de amar a alguien más, porque no eres un mal hombre, solo no te dejas querer de la forma correcta. Feliz día Severus. -Y con eso Hermione salió de la casa de Severus, para aparecerse en su apartamento. El mago se sentó nuevamente y se paso las manos por la cara unos segundos, hasta que volvió a tomar el libro y se sumergió en su lectura.
Hermione apenas llegó a su apartamento se meto a la ducha, necesitaba despejarse, dolía, dolía su indiferencia, ¿después de todo ese tiempo, no había sentido ni siquiera algo, así fuera lo más mínimo?
"Es lo mejor, merezco mucho más", Se lo repetía Hermione, lo haría hasta que se lo creyera. ¿Es tonto llorar por esto? Llorar por un hombre que dejo claro sus intenciones desde un principio. No claro que no, cuando el amor llega, es imposible detenerlo, a pesar de que no sea la persona correcta. Ya todo estaba hecho, no se iba a retratar, y todo será fácil, porque ella sabía que no la iba a buscará.
La castaña después de un rato finalmente salió de ducha y cuando su mirada se fijo en su reflejo en el espejo otra risa amarga salió de su boca. -Por su puesto y tenia que dejarme una marca anoche. -Una gran roseta adornaba su cuello, olvidar al mago se tendría que posponer durante unos días, mientras tuviera esa marca, seguirá presente el mago cada vez que se viera al espejo. Cuando desapareciera, iniciaba una nueva etapa para la castaña.
