TE ESPERÉ

Hermione se encontraba en la sala de su casa, tenía el ceño fruncido mientras leía una y otra vez la carta que tenía en su mano, así había estado los últimos 10 minutos, había salido de la cocina con una taza de té como todos los domingos por la mañana cuando se percató que había un búho que le era bastante conocido pero que hace bastante no le traía ninguna carta. En primer instante se quedó paralizada ahí en medio del salón viendo fijamente al ave que estaba en la ventana, ¿era de él? Imposible, hacia más de un año que no sabía absolutamente nada del mago.

El búho comenzó a hacer ruido y a moverse, claramente irritado de que la bruja no le quitara la carta de la pata. Ahí fue cuando Hermione reaccionó y comenzó a caminar hasta la ventana. Apenas libero la carta, el ave salió volando, sin esperar si quiera una recompensa, era claro que el contenido de la carta no ameritaba una respuesta inmediata. Al abrir la carta confirmo lo que ya imaginaba y la tenía tan nerviosa, si era de su exprofesor y examante y es ahí donde se encontraba actualmente, sin entender porque había decido contactarse con ella. El pergamino era corto, la saludaba y le preguntaba si podían reunirse a conversar un rato, que ella dijera cuando y donde. ¿Para qué quería verse con ella?, ¿Por qué después de tanto tiempo? ¿Por qué cuando ya lo había superado?

Amar muchas veces duele, pero amar y no ser correspondido duele muchísimo más. Las personas describen el corazón roto como sentimientos de tristeza, amargura, desilusión, vacío y dolor. Una parte de ella, la parte que solo cree en cuentos de hadas, creía que un día él vendría. Lo esperó, por muchos días lo hizo hasta llegarse a sentir que moría, ¿es tonto no? Se repetía una y otra vez. No fueron nada, su parte racional quería que cayera en razón, y fue por eso que tomó la decisión de olvidar a Severus Snape para no terminar lastimada, pero si alejarme de él era lo mejor, ¿Por qué dolió tanto?

¿Qué le podía responder? Recibir su carta fue revivir todos esos sentimientos que ella sentió por él, sentimiento que pensaba que ya había superado, pero no ahí estaba ese dolor en el pecho nuevamente. Pero la pregunta principal era, ¿Cuáles eran sus intenciones? Era imposible que luego de tener sexo por más de 3 años, el no haya sentido algo, ¿verdad? ¿Tan cerrado estaba en el amor, que ya no sentía nada? ¿es posible? Hermione lo sabía, nunca fue una relación, el primer encuentro sexual tuvieron, ambos estaban muy borrachos, ella recordaba todo, la mañana siguiente, al punto de volverlo a buscar unas semanas de después, luego de eso las cosas se fueron dando poco a poco, sin explicación alguna, tenían una conexión sexual espectacular que era tonto negarlo. No querían nada serio en ese momento y ambos estuvieron de acuerdo. Nunca se exigieron exclusividad y durante un tiempo la bruja estuvo saliendo con otros magos y muggles, pero ninguno la llenaban como él.

A medida que pasaban los meses se vio rechazando salidas y citas con otros hombres, porque por algún motivo, no le llamaba la atención, fue luego cuando cayó en cuenta que el motivo era que estaba enamorada de su amigo y amante, y le estaba dedicando una fidelidad que ni siquiera sabía si era correspondida.

Severus es un hombre muy ocupado, ser el dueño de las principales boticas de Inglaterra tiene muchos beneficios, sobre todo económicos, pero se necesitaba mucho tiempo para que las cosas estuvieran en orden. Ella quería pensar que no veía a otra mujer y que solo estaba con ella, pero no podía estar el 100% segura de eso, algunas veces se veían varias veces durante la semana, pero había otra que no lo veía hasta en casi 3 semanas. Nunca le preguntaba, nunca le decía, tampoco se lo iba a reclamar, ese era su acuerdo, sexo cuando ambos pudieran y quisieran, él simplemente no tenía la culpa que ella hubiera incumplido al enamorarse.

Comenzó a sentir esas mal llamadas mariposas en el estómago, la ansiedad iba a consumirla si no sabía para que quería hablar, así que, lo más rápido que su dignidad le dejo, busco un pergamino y le respondió, verse hoy en una cafetería que quedaba a unas calles de su apartamento.

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No dejo muchas horas de espera para verse, sabía que si daba largas terminaría cancelando la reunión, porque así fuera una gryffindor, el mago hacía que toda ella se descontrolara. Así que ahí iba caminando, con los nervios a flor de piel, hacia el café.

Al llegar al café por un momento pensó que no estaba ahí, ¡bien! Así tendría unos segundos para tranquilizarse y no se notara lo nerviosa que estaba, pero luego se fijó en el fondo, en una esquina, unos ojos negros la miraban fijamente. Lucia ¿diferente? Se acercó a él, intentando no tropezar, lo menos que quería es terminar en el piso, toda avergonzada mientras el veía.

-Hola Severus.

-Hermione.

Había algo distinto en él, y no era solo se apariencia, que había que destacar que se veía muy guapo, estaba vestido con una camisa negra, remangada a los codos, el cabello lo tenía más corto y tenía una barba muy, muy ligera pero cuidada. Pero lo distinto no era eso, había algo en su mirada que no podía descifrar que era, pero nunca lo había visto antes. Se le notaba tenso e incómodo.

- ¿Cómo has estado? -Fue el que rompió el incomodo silencio, luego de que el mesero regresara con su pedido.

-La verdad es que bien. Me ha sorprendido mucho tu carta, ha pasado un tiempo. -respondió la castaña.

-Si. -Fue lo único que respondió el mayor. Se le notaba tenso e incómodo.

- ¿Tu como has estado? -La castaña también se estaba comenzando a sentir incomoda, no sabía porque le había dicho para verse si no quería hablar. - ¿Qué tal las boticas?

-Bien, inicie negocios en América y han resultado muy bien.

-Me alegra mucho Severus en verdad, nunca he dudado de tu potencial. -Sus palabras y su sonrisa fueron sinceras. Los ojos del mayor brillaron por unos segundos, pero no le respondió, haciendo que quedaran en un silencio incomodo nuevamente.

La castaña se centró en la tarta de fresas que tenía al frente, estaba deliciosa, la verdad, pero para estar así en silencia, hubiera podido pedir una y estar en su casa.

-Estas hermosa. -Su voz sonó apenas audible, que Hermione dudo por un momento si realmente lo había dicho o había sido su imaginación, el seguía viendo el café que estaba en sus manos. Sus mejillas se encendieron, nunca le había dicho algo así, ni siquiera cuando la pasión del momento los sobrepasaba.

Mas silencio incomodo…

-Severus…

-Si, sé que te preguntas porque te escribí para vernos, no sé qué responder a eso, fue un impulso, la verdad no pensaba que fueras a responder… o por lo menos que fuera tan pronto. -interrumpió el mago.

-Es que ha un tiempo desde la última vez que nos vimos y no fue en los mejores términos, ya que no estaba haciendo la gran cosa, dije que lo mejor era salir de eso de una vez, no?.

Silencio…

-Ese día que te fuiste y me dijiste todo eso, me tomaste por sorpresa, y estuve molesto durante un tiempo, teníamos un acuerdo, me parecía absurdo que hubieras hecho algo tanto estúpido como enamorarte de mí. -La castaña solo escuchaba, había dejado de comer. -Me enfrasqué mucho más en mi trabajo, cuando quería sexo buscaba cualquier mujer del callejón y así fueron pasando las primeras semanas, pero, poco a poco me di cuenta de que no era lo mismo, que ellas no eran tú, tú… eras mi amiga también.

Severus seguía sin verla, pero sus palabras eran fuertes y claras para ella. -Estaba enfurecido conmigo mismo y quería ir a tu casa para gritártelo en la cara, estaba seguro de que esto era tu culpa, que fue por lo que me habías dicho y que estaba haciendo que mi mente se confundiera, ¿pero lo era realmente? Me senté un día a pensar la situación… nunca estuve con otra mujer mientras estuve contigo, siempre quise pensar porque no tenía el tiempo y tu estabas ahí, pero luego me di cuenta de que no era así, que solo quería que fueras tu.

-Severus… yo…

Por fin volteo a verla, pero no la dejo continuar. -Mi orgullo no me dejo buscarte, a pesar de que comencé a darme cuenta de que sentía algo por ti, no quería estar en una relación, nunca lo he estado y no sé cómo hacerlo, no podía ofrecerte lo que tu querías, tu no querías solo sexo, y a pesar de que ya te brindaba exclusividad tu querías y merecías más, ya me lo habías dejado claro. Por eso, decidí dejar las cosas como estaban.

Las manos de él tenían un leve temblor, ella nunca lo había visto de esa forma, se veía tan vulnerable y sabia lo mucho que le estaba costando decir todo eso. Su corazón latía ferozmente en su pecho. -Comencé a trabajar más de lo normal, era la única forma de mantener mi mente ocupada, alejada de los pensamientos hacia a ti, pero funcionaba solo mientras estaba ocupado, cuando ya estaba en mi cama, aparecías nuevamente y ni hablar de mis suelos. Estas siempre presente y no eran los recuerdos que piensas, eran las pocas comidas que llegamos a tener, éramos nosotros leyendo algún libro con la compañía del otro, eran esos pocos momentos que llegamos a compartir que no tenían nada sexual.

Tomo un pequeño descanso mientras tomaba un sorbo de su café y continuo. - ¿Pero que podía hacer ahora? Ya había pasado mucho tiempo, escribí muchísimas cartas como la que te llegó hoy, pero terminaba quemándolas, no sabía cómo reaccionarias, ni sabia que decirte cuando te tuviera al frente. Ni siquiera sé porque te estoy diciendo todo esto. Pero ya te había dicho que quería conversar contigo, no iba a ser un cobarde.

Hermione estaba anonadada, de las mil cosas que pudo pasarle por la cabeza, ninguna fue que Severus pudiera decirle todo esto. -Severus no sé qué decirte… -Podría ver los nervios y la inseguridad en sus ojos, más allá de ese hombre frio que siempre aparentaba ser, sabía que era un hombre muy inseguro.

-Te esperé… durante mucho tiempo lo hice. También quise aparecer en tu puerta muchísimas veces y mandar al carajo todo, conformarme con lo poco que podía darme, pero no era justo para mí. Tenía la esperanza de que algún sentimiento albergara en ti, pero nunca viniste Severus. Mi vida se detuvo durante un tiempo, nada era lo mismo, pero poco a poco seguí y te dejé atrás. -Ahí estaba en sus ojos, más claro que nunca, miedo al rechazo, sabia su historia con Lily, sabia porque había estado durante tanto tiempo cerrado a los sentimientos y ahora ella era quien lo estaba lastimando, pero ¿alguien podía culparla? No, claro que no.

Hermione puso su mano derecha encima de la él, pero en vez de ser un gesto bonito, el mago se dio cuenta el porqué, un hermoso anillo resaltaba en su dedo anular. El mundo de Severus terminó de caer ¿había tenido ese anillo todo el tiempo ahí?

Hay quienes dicen "no" a eso de enamorarse de nuevo, porque tras ese amor perdido ya no tiene sentido una nueva relación, pero ella se había dado la oportunidad.

-Pensé que quedaría por siempre así, con el corazón roto, porque te amaba Severus de una forma, que nunca había sentido. Le cerré la puerta a muchos porque tontamente te estaba esperando, duré meses con la esperanza de recibir una carta de tuya como la de hoy, pero esa esperanza se fue cuando Thomas llegó a mi vida. Comencé a sentir de nuevo y tan rápido que me dio miedo, intenté alejarme muchísimas veces, pero el seguía ahí, hasta que decidí contarle sobre ti y porque actuaba de esa forma.

Severus frunció el ceño. -No me malinterpretes Severus, no estoy diciendo que eres el malo aquí, tu realmente no hiciste nada, fui yo. El entendió mis inseguridades y en vez de aprovecharse de eso, hizo que fueran desapareciendo. Severus quiero que sepas que eres una persona importante para mí, no me arrepiento de nada de lo que paso entre nosotros.

El mayor tomo su mano en la suya y se quedó observando el anillo, la verdad era hermoso y le quedaba perfecto en sus delicadas manos y eso lo hizo pensar, él no hubiera podido darle eso, ¿casarse? Sonaba imposible para él, quizás si había sido lo correcto, Hermione ahora tenía alguien que la amaba como merecía. - ¿Cuándo es tu boda? -El mago no supo cómo salieron las palabras, sentía un nudo enorme en la garganta y un dolor en el pecho.

-En un mes.

Severus solo asintió, la soltó y tomó la taza de café que ya estaba fría. Si antes había sido incomodo el silencio, ahora lo era más.

-Creo que debería irme, ya se hace de noche. -Comentó la bruja.

-Permíteme acompañarte. -La castaña asintió mientras buscaba en su bolso un billete para pagar, pero Severus la detuvo. -No, yo te dije para vernos, yo invito.

Salieron del café y comenzaron a caminar hasta el apartamento de ella, el clima estaba fresco, pero no muy frio, caminaron en absoluto silencio hasta que llegaron la entraba, la luz de su apartamento estaba encendida eso significaba que Thomas estaba en casa. Ya estaban en la puerta, pero no sabía que procedía, no podía simplemente invitarlo a entrar, eso seria mucho más incomodo de lo que ya era.

-Me agradó verte Severus, no te invito a entrar porque…

-No tienes nada que explicar, sé que él te espera. -Había sonado más brusco de lo que le hubiera gustado. -Buenas noches, Hermione. -Se giró para ir al callejón más cercano y aparecerse.

-Severus.

Se detuvo y tan solo se giró sintió sus brazos rodeándolo, cuando pudo reaccionar la apretó lo más que pudo, sabía que significaba ese abrazo. Estaba terminado y cerrando todo su vínculo. -Buenas noches Severus. -Y ahí entro con paso rápido a su apartamento.

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Hoy era la boda de Hermione, Severus había recibido la invitación hace 1 semana, pero no se sentía con las fuerzas necesarias para asistir. Una cosa era resignarse y aceptar que ya no iba a quedarse con él y otra totalmente distinta era verla ahí unirse con otra persona. No iba hacer un espectáculo, ni profesarle amor eterno frente a todos los invitados, pero no tenia sentido estar ahí, iba a ser extraño, a pesar de que muchos sabían que eran amigos, no se les veía muy muy seguido juntos.

Con un whisky en la mano el mago se reprochaba, nunca iba a entender porque había tenido miedo de enamorarse de la castaña, y sin darse cuenta quiso quererla después de haberla roto en mil partes. Era un egoísta para querer tenerla y nunca haberla cuidado.

Se levantó del sillón y se acercó a su escritorio, no iría a su boda, pero le enviaría algo.

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Hermione se veía en el espejo, ya estaba lista, se sentía emocionada y un poco nerviosa, hoy era el gran día. Se veía radiante y lo sabía, un picoteo en la ventana hizo que quitara su vista del espejo, ahí estaba nuevamente la lechuza de Severus, traía una carta y un pequeño paquete amarrado en la pata.

Lo había invitado a su boda, pero está segura de que no iba a asistir, por eso no le pareció extraña recibir su carta, con lo temático que era, ahí estaba una tonta excusa para explicarle porque no iba, pero para su sorpresa ese no era el contenido de su carta.

Solo espero que tu corazón nunca se rompa, como yo lo rompí.

Espero que siempre lo cuides.

Y espero que a la persona a la que tú ahora cuidas, cuide también de ti.

Mis mejores deseos para ti siempre.

S.S

Tomo el paquete y la abrió como sumo cuidado, había dentro una horquilla plateada que en la punta tenía una hermosa flor azul, era hermosa, tenía un acabado delicado. Al fondo de la pequeña caja había otra nota con su excelente caligrafía.

"Lo azul es una costumbre que surge en el antiguo Israel. Se dice que las novias usaban una banda azul en el cabello como símbolo de pureza y fidelidad. Ahora, llevar algo de este color representa lealtad y amor duradero en la pareja".

Esta vez no veía con su firma, pero reconocía su letra. Sonrió ante su nota, ambos habían cerrado el capítulo, hace bastante tiempo le había dicho que esperaba que algún momento se abriera al amor nuevamente y su detalle era su forma de decirle, que le deseaba lo mejor, aunque no fuera con él.

FIN