Titulo de: "Mi principio" por Julieta Venegas.

"Historias sin inicio ni final" es una serie multi fandom / multi pairing llena de pequeños fragmentos de historias que en algún momento quise escribir pero mi mente se niega a convertir en historias completas así que aquí les dejo random moments, okay? Okay.


-Ponte la capa ahora, Harry. Y voy a necesitar que te mantengas en silencio, por favor-le indicó Dumbledore rápidamente, esperando a que desapareciera bajo la capa antes de abrir la puerta.

Snape se encontraba del otro lado, dándole un breve asentimiento antes de ingresar al lugar y tras él venía nada menos que Draco Malfoy. Harry contuvo un sonido de sorpresa mientras lo miraba fijamente. No había visto a Malfoy desde que casi... Tembló ligeramente al recordar ese día. Había tanta sangre y él se veía tan pálido, realmente pensó que lo había matado. La mirada asqueada y furiosa de Snape se había quedado quemada en su mente, se había sentido absolutamente miserable e incluso intentó ir a la enfermería a disculparse pero Malfoy nunca estaba solo. Por alguna razón, el rubio parecía necesitar constante monitoreo de tanto Pomfrey como Snape y el moreno no había podido acercarse.

Ahora que lo veía, el rubio se veía pálido y con ojeras pero su rostro lucía calmado, sereno, como si se hubiera quitado un gran peso de encima. El rubio lanzó una mirada incierta hacia Snape antes de tomar un paso hacia el frente, mirando a Dumbledore.

-Estoy listo para decirle todo lo que sé... siempre y cuando la oferta que hizo el profesor Snape sea cierta.

-Lo es-afirmó el director-todo está arreglado y esperando por usted, joven Malfoy.-Draco asintió lentamente. Movió sus manos nerviosamente a su lado antes de apretar sus puños fuertemente, como dándose valor para poder hablar.

Y vaya que habló.

Para Harry le fue muy difícil el quedarse en silencio mientras Malfoy le contaba a los profesores sobre como Voldemort se había apoderado de su hogar luego de que Lucius hubiera sido encarcelado. Al estar furioso con su padre, tanto su madre como él no habían tenido manera de negarse a que él formara su cuartel ahí y solo había sido gracias a la intervención de Snape que ellos mantenían cierta seguridad. Draco había sido "animado" a tomar el lugar de su padre y probar su lealtad. Claro, si es que no lo hacía o fallaba, iba a matar tanto a Narcissa como a Lucius. Para llevar la amenaza a casa, había sugerido torturar a su madre pero Draco rápidamente había pedido tomar la tortura él mismo y juró cumplir con su misión. El escucharlo contar esas cosas... Harry se llenó de horror. Siempre pensó que el rubio había estado orgulloso de seguir el legado de su padre, no sabía que esto había estado sucediendo.

-¿Y cuál es la misión que te encomendó?

-El asesinarlo a usted.

Harry tuvo que poner una mano en su boca para mantenerse callado, sus ojos incapaces de dejar de observar al rubio por un solo momento. Draco relató los intentos que hizo por matar a Dumbledore, un vino envenenado que casi había acabado con Ron y el collar maldito que había caído en manos de Katie por equivocación. En este punto, se encontraba desesperado por que no sabía que hacer, él no quería matar a nadie pero tampoco sabía como salir de esto.

-Fue ahí cuando tuve el enfrentamiento con Potter-Harry se sobresaltó y se encogió simultáneamente cuando Draco mencionó ese suceso, forzándose a sí mismo a mantenerse quieto-. Mientras estaba en la enfermería me di cuenta que esto no vale la pena. No importaba si tenía éxito o no, el señor Tenebroso siempre encontraría una razón para asustarnos, dañarnos y... yo no soy mi padre. Yo quiero más de mi vida y sobre todo, quiero a mi familia segura. Puede que sea egoísta con el resto del mundo mágico pero no es mi trabajo cuidar de todos, solo lo es el cuidar de mi madre e incluso de mi padre.

-Respeto eso, señor Malfoy. A veces la gente quiere mostrar su grandeza al decir que se preocupan por todos por igual, pero es natural preocuparse por aquellos más queridos para ti primero-asintió Dumbledore lentamente, entrelazando sus dedos frente a él. Draco tomó una gran bocanada de aire y cerró sus ojos por un momento.

-Los mortífagos están preparando un gran ataque contra usted. He reparado el armario desvanecedor del segundo piso, su contraparte se encuentra actualmente en Malfoy Manor, es por dónde entraran y planean emboscar el castillo. Todo esto sucederá al anochecer-el menor miró hacia la ventana y Harry automáticamente siguió su mirada. Estaba atardeciendo, no quedaban muchas horas antes del anochecer-La mayoría de ellos serán la distracción, creando caos pero mi tía Bella viene directo por usted junto con unos pocos más. Ellos esperan que el elemento de sorpresa les dé la suficiente ventaja para poder matarlo.

Dumbledore se mantuvo en silencio por un momento, como meditando sus palabras y compartió una mirada significativa con Snape antes de nuevamente mirar a Draco.

-Muchas gracias por la información, Draco. Me ha sido increíblemente útil-dijo el director, dándole una leve sonrisa al menor y posando una mano en su hombro-. Tal y cómo te fue prometido, hicimos los movimientos necesarios para poder sacar a Lucius de Azkaban y a Narcissa de Malfoy Manor. Esto te llevará con ellos-Snape se acercó y le ofreció a Draco un collar con una sortija colgando-Una vez salgas de los terrenos de Hogwarts, podrás utilizar este traslador que te está llevando a una locación lejana y segura donde ellos ya se encuentran esperando por ti. Será activado al decir esta palabra-esta vez le fue ofrecido un pedazo de papel doblado-Ten en cuenta que es segura por ahora pero sería preferible que buscaran dónde reubicarse para que no puedan seguir sus rastros.

-Entiendo, profesor-asintió el rubio, tomando ambos objetos.

-Te deseo un buen viaje, Draco. Y si en caso decides volver, espero que esta guerra ya haya acabado con resultados favorables.

El chico solo asintió, no tenía nada más que agregar, solo quería irse de una vez. Se giró hacia el profesor Snape y hesitó, puede que no haya confiado mucho en él últimamente pero el profesor lo había cuidado desde hace mucho tiempo, era alguien a quién respetaba y de verdad no quería ver morir. Snape no hizo ningún gesto mientras lo observaba pero puso una suave mano en su hombro.

-Es tu trabajo ahora el mantenerte a salvo, Draco. Ten cuidado.

-Gracias. Por todo-tragó con dificultad, intentando no mostrar debilidad y asintió una vez como despedida para luego salir de la oficina.

Fue entonces que recién ahí Harry asimiló lo que estaba sucediendo. Se estaba yendo. Malfoy había decidido traicionar a Voldemort y contar sus planes a cambio de un salvoconducto para él y sus padres. Malfoy se estaba marchando y probablemente no lo volvería a ver jamás. Harry podía morir en la batalla o Draco podía ser atrapado y nunca cruzarían sus caminos de nuevo. No volvería a ver los traviesos ojos grises cuando le hacían alguna jugarreta o a escuchar esos insultos infantiles que lo hacían enojar y lo forzaban a buscar maneras de devolver el insulto, como un particular lenguaje que habían desarrollado para ellos mismos a través de los años. Quitándose la capa casi sin notarlo, la dejó caer al piso y caminó hacia la puerta.

-¿Harry?-llamó Dumbledore pero él lo ignoró, saliendo de la oficina y corriendo por los pasillos.

No iba a acabar así. No podía acabar así. Malfoy no se podía marchar tan fácil, Harry no lo iba a dejar. Tenía que disculparse por casi matarlo, tenía que decirle que gracias a él, Harry sabía que no debía confiar en todo el mundo y siempre debía cuidarse las espaldas, tenía que... tenía que... No sabía exactamente qué era lo que tenía que hacer pero debía hacer algo. Lo vio a lo lejos, bajando las escaleras hacia el vestíbulo principal, dirigiéndose a las puertas y corrió aún más rápido.

-¡Malfoy!-gritó, llamándolo y el rubio se detuvo con un sobresalto, girándose a mirarlo.

-Potter-dijo sin sorpresa, sino más bien exasperado y algo fastidiado porque claro que Dumbledore le iba a decir a su niño de oro que él se estaba yendo.

-¿Te pensabas ir así sin más?-Draco alzó una ceja.

-Lo siento, Potter, ¿pensabas que pasaría por tu torre, tomaríamos el té, intercambiaríamos palabras de amistad y nos despediríamos con lágrimas en los ojos?-bufó Draco mordazmente, cruzándose de brazos.-No tengo tiempo para esto. Tengo lugares dónde estar.

-Tengo que disculparme.

-¿Para qué? Yo intenté cruciarte, tú me cortaste casi literalmente en pedazos. Yo digo que estamos a mano-replicó el Slytherin con aburrimiento.

-No es cierto. Yo no quería...

-Potter, era más que obvio que no sabías lo que ese hechizo haría. Sobreviví. Eso es lo importante ¿no? Deja de pensar en eso ya-movió una mano como intentando restarle importancia a todo ese asunto.

-Malfoy... yo...-Harry de repente se había quedado sin palabras, sentía que tenía muchas cosas que decirle pero todas esas parecían haberse quedado atoradas en su garganta y no podía pronunciarlas. Draco lo miró fijamente por largos momentos, un brillo inseguro en sus ojos antes de suspirar quedamente.

-Mira... Probablemente no nos volvamos a ver. Así que escúchame atentamente ¿bien?-le espetó como si estuviera siendo obligado a hablar-Tú eres el salvador del mundo mágico. Sí, eres un idiota la mayor parte del tiempo y usas hechizos que ni siquiera sabes qué pueden hacer y probablemente es Granger la que carga con tu peso muerto por todos lados pero para bien o para mal, es a ti a quién el Señor Tenebroso quiere matar y al único al que teme. Así que espero que te pongas tus pantalones de niño grande y le ganes, Potter. O estaré tan furioso contigo que te reviviré solo para patearte el trasero yo mismo.

Harry parpadeó en sorpresa ante el pequeño discurso y luego parpadeó un poco más mientras lo procesaba antes de bufar, una pequeña sonrisa ladeada dibujándose en su rostro.

-Como si tú pudieras ganarme en algo, Malfoy.

-No me tientes, Potter-replicó el chico con los ojos entrecerrados pero también tenía una ligera sonrisa en sus labios. Draco cuadró sus hombros y le dio un breve asentimiento como despedida, girándose lentamente para irse. Se detuvo a la mitad y lo volvió a mirar con intensidad, poniendo a Harry nervioso, para luego rodar los ojos-Ya que importa.

Entonces para la absoluta conmoción de Harry, el rubio lo tomó por los hombros y lo jaló hacia adelante, plantándole un beso en los labios.

Fue algo breve. Labios sobre labios, sin moverse ni nada, solo presionados juntos, compartiendo aire y con los ojos aún abiertos. Draco se separó un poco, casi esperando un golpe pero Harry solo lo estaba mirando con ojos desorbitados por la sorpresa, su rostro empezando a tomar un color rojo y su boca abierta en gesto algo estúpido. El moreno quería preguntar una y mil variaciones de ¿Qué demonios? pero su cerebro se había quedado algo atrofiado por lo sucedido y no podía armar una oración completa o siquiera una maldita pregunta. Draco se aprovechó de su falta de respuesta para volver a besarlo pero esta vez movió sus labios ligeramente sobre los de él, intentando encontrar una respuesta, la que sea, ya fuera un empujón o un golpe. No le importaba. Lo único que quería era irse con la certeza que había hecho algo acerca de ese estúpido enamoramiento que tenía por este cuatro ojos. Porque Draco ya estaba lo suficientemente grande como para saber que todas las ganas de fastidiar a Potter era solo para que el chico le prestara atención y ya que se iba a ir, no tenía nada que perder.

A Harry lo recorrió un estremecimiento cuando esos suaves labios se empezaron a mover sobre los suyos y sin pensarlo empezó a corresponder. Esta vez fue el turno de Draco de sobresaltarse cuando sintió las manos del moreno en su cintura, arrugando su camisa cuando el chico cerró sus puños apretadamente en la tela. Se separó ligeramente, sus ojos entrecerrados observando a Harry atentamente, con una pregunta muda en ellos pero el Gryffindor no quería pensar. Solo sabía que ese beso era como algo que había estado esperando sin saber en realidad que lo había estado esperando todo este tiempo y no quería parar. No en este momento.

Sintiéndose repentinamente valiente, Harry posó una mano en la nuca de Draco y lo atrajo hacia él besándolo de una manera bastante más segura de lo que lo había hecho Draco. El rubio alzó sus manos automáticamente para ponerlas en los hombros del Gryffindor, inseguro sobre si empujarlo o no. Luego, no tuvo que preocuparse por eso porque su mente se había ido a viajar por el espacio por unos minutos. Potter podía ser tan estúpido para un montón de cosas pero el cabrón sabía besar bien. Y lo que había comenzado como un beso tentativo, acabó siendo uno tan intenso y lleno de fuego que Draco casi sintió que era indecente el besarse así en el medio de un lugar en el que cualquiera podía pasar. Pero Potter ni parecía recordar que seguían en el vestíbulo principal del colegio o si es que lo hacía, no le importaba en lo más mínimo por la manera en que lo tenía sujetado de la cintura y lo besaba como si no hubiera un mañana.

Finalmente, se tuvieron que separar por riesgo a quedarse sin aire y por unos instantes se mantuvieron ahí, respirando agitadamente, las manos de Harry descansando flojamente a los lados del rubio mientras que las de él habían resbalado hasta sus brazos.

-Ahora, solo por eso, vamos a tener que vernos de nuevo-dijo Harry, aún con la respiración rápida.

-¿Por qué?

-Porque vamos a tener que pelear acerca de por qué justo se te ocurre besarme cuando te vas a ir y no antes-Draco lo miró con sorpresa y luego con diversión.

-Tú también podrías haberlo hecho, sabes-Harry se encogió de hombros.

-Soy idiota.

-Palabras más ciertas jamás han sido dichas-replicó el rubio con solemnidad y Harry le entrecerró los ojos. Esos pequeños momentos de tranquilidad se terminaron y nuevamente fueron conscientes de lo que iba a suceder. Draco se separó de él y Harry contuvo el impulso de retenerlo, forzándose a quedarse quieto en su sitio.

-Nos volveremos a ver, Malfoy.

-Con suerte, Potter.

-Es una promesa-lo dijo con tanta certeza que Draco casi lo creía. Harry se acercó a él y puso algo en sus manos, el rubio bajó la mirada y encontró una moneda dorada muy parecida a un galeón-Si en algún me necesitas, solo presiona tu varita en la moneda y yo haré lo posible por ir hacia a ti.

-Potter...

-Solo si me necesitas. No voy a morir, Malfoy. No mientras tengamos asuntos pendientes-Harry lucía hasta arrogante en su manera de hablar y Draco sacudió levemente la cabeza, finalmente aceptando la moneda y dándole una pequeña sonrisa. Se inclinó hacia delante y posó sus labios brevemente sobre la frente de Harry.

-Adiós, Potter-el rubio se giró y caminó rápidamente hacia la salida, sin atreverse a mirar hacia atrás porque sabía que si se volvía a distraer, podría hacer algo estúpido como decidir quedarse.

-Nos veremos... Draco.