Mini fic
Amor en los Rosedales
Por Mayra Exitosa
Reto Paladines
Historias de Albert y Candy
Los trabajos estaban avanzando gracias al exceso de personal que habían contratado, era como ir haciendo milagros y aunque no se veía terminando todo para las dos semanas, no se daba por vencida, los guardias avisaron de una contingencia, más ella estaba embebida en sus actividades que no se daba cuenta, por lo que continuaba con el avance cercano a los bosques hasta que de pronto sintió el calor y la llegada del humo, por lo que se dio cuenta que parte del bosque se estaba quemando y pronto llegaría hasta donde ella se encontraba, al ver los arboles en lo que ella una vez estuvo viendo hacia los jardines, no podía ser posible, por lo que abría los chorros de agua inundando la sección y viendo si podía hacer algo para detener el avance del incendio.
El notaba la fumarola y corría preguntando que lo había provocado, a lo que los guardas aseguraban que era el sector fuera de sus terrenos y que no debía salir del alcance de los guardias, pero de inmediatos supo hacia donde iba el incendio y era hacia aquel lugar en el que la había dejado a ella, por lo que se precipitaba y salía corriendo, tomando uno de los pequeños autos tipo de parque de golf para ir por ella, pues ese era el sector en el que ella se encontraba.
Lejos de ahí, la mujer que siempre lo había presionado para vender una de sus empresas, pagaba a dos tipos y les decía que se largaran lo antes posible, sin embargo, Johnson estaba ahí, y vio que ella les daba dinero en sobres, por lo que llamaba a los guardias para detenerlos y que los acusaran de robo, hasta que confesaran como habían ganado ese dinero. Susan marcaba el teléfono y sin ver que Johnson estaba tras ella confirmaba, - Ofrécele algo extra y dile que o nos vende o seguirá yéndole mal, mal, muy mal.
Johnson recibía minutos después la llamada pero no la respondía, ahora lo comprendía todo, ella estaba tras los incidentes, quería presionarlo para la venta de la empresa de su familia y ella ignoraba que no era solo de él, sino de toda una sociedad y por lo que mandaba un mensaje avisando quien estaba tras los daños de Anthony Brown y porque estaban sucediendo, por lo que tenía que conseguir pruebas a como diera lugar de la relación para con Susan Marlow, la hija del socio que había vendido su parte hacía ya cinco años, deseaba recuperar no solo la parte de su padre, sino todo el negocios que ahora habían hecho crecer gracias a la intervención oportuna y directa de Brown.
- ¡Candy! ¡Candy! ¡Candy! ¡Candy! ¡Candy! Una docena de hombres paleaba un sector, y echaba tierra, protegiendo los arboles y tratando de apagar lo que alguien había incendiado, mientras ella, tomaba mangueras con una bomba dirigidas desde la laguna interior del bosque y las acomodaba con el disparo atorado en unas ramas para mojar a toda presión las ramas que tronaban por el fuego, estaba todos ennegrecida del humo, pero no se daba por vencida, y seguía colocando todas las mangueras que fungían como parte de los riegos exteriores de la mansión, la falta de oxigeno le fue afectando pero las ultimas mangueras fueron colocadas con la misma bomba que arrojaba la presión como si se tratara de un camión de bomberos. De pronto caía y él llegaba hasta ella, tomándola en sus brazos, subiéndola en su hombro para sacarla cuanto antes de ahí.
La llevaba sobre sus piernas y daba la orden a los hombres que se protegieran alejándose de ahí, más desde la mansión de veían chorros de agua por todos lados, apagando la zona del incendio lentamente dejando que donde no había arboles se apagara con la subida y las piedras que había carecido de vegetación en esas zonas altas. En la mansión un para de señoras, la desvestían y la enjuagaban con cuidado, no había quemaduras, más su cabellos estaba reseco y su rostro se notaba expuesto al sol, así buscaban poner cremas humectantes y no le quitaban la mascarilla de oxigeno que le había puesto el medico que la había atendido, desde su habitación bastante preocupado Anthony no dejaba ir al doctor, hasta verla responder favorablemente, temía que no despertara y que no fuera suficiente , ella yacía en una de las habitaciones más bonitas y enormes de las que contaba la mansión.
Ya por la noche abría un poco sus ojos y el medico aseguraba que lo peor había pasado, que ahora solo dormía y estaba agotada por el esfuerzo sobre humano que había realizado, tenía sus manos agrietadas, por lo que una dama, le colocaba con suavidad crema y le vendaba sus manos para que se repusieran del maltrato al que habían sido sometidas. Ella descansaba como hacía tanto no lo hacía su fragilidad era más notoria ahora que el era quien la cuidaba y se quedaba sentado para vigilar su sueño, recordaba como la había visto de niña, sin zapatos, con un vestido percudido y bastante descuidada, ella no había tenido padres, ni nadie que la cuidara a esa edad, y paseaba con libertad solo para ver los jardines y jugar en los bosques desde tan lejos de donde se encontraba el orfanato. Tanto sufrimiento en un ser tan lindo, como era ella. El sonido del su celular daba un suave pitido por varios mensajes que no había leído y ahí le informaban todo lo que se había averiguado, a lo que él respondía del incendio provocado fuera de sus terrenos y este se dirigía a los jardines de la mansión.
Johnson se daba cuenta de que su jefe ya se encontraba en la mansión y nadie le había informado, por lo que debía ser él quien dio esa orden. Luego hablaba con los hombres de seguridad y les confirmaba que al parecer habían visto a ese par de hombres incendiando un bosque, que presionaran por ese lado, a lo que, al hacerlo, se delataban los dos y ahí los detenían con ese concepto de testigos que no existía y que al aceptar que era por orden de Susan Marlow, que ese dinero les había pagado para quemar esa zona y que se dirigía el viento a los jardines secos de la mansión Andrew.
El besaba sus manos cuando ella despertaba asustada, él le confesaba que no deseaba continuar mintiéndole, que ella se había confundido y que el había aprovechado esa confusión para ayudarla, más él era el dueño de la mansión y no el hijo de los jardineros. Candy le sonreía y confirmaba que si le diera trabajo para seguir cuidando sus jardines a lo que el tomaba su barbilla y le daba un beso asegurándole que ella supervisaría lo que deseara, pero jamás desde donde estuviera en riesgo, que lo único que deseaba era hacerla su novia y no querría que se volviera a maltratar sus manos. Luego iba por unos libros ahí mismo en esa habitación y le mostraba imágenes de los jardines, donde él estaba junto a su madre sembrando los rosedales y en el centro donde ella no había entrado, se encontraba la banca, con las rosas más hermosas de todos colores, y que desde ahí se sacaban los retoños e injertos para que todos los demás florecieran, ellos habían creado nuevas estirpes y lo volvería a hacer, su madre le enseño a hacerlo, por eso lo había confundido con el hijo del jardinero, realmente su madre era botánica y era una afición que tenía de cultivar todos tipo de bellezas que soportaran el frío intenso y el sol de la zona, a lo que ella acariciaba la imagen asegurándole que era muy bella su madre. - En mis sueños todavía puedo verla, cuando le susurraba a las rosas y a las flores, como lo hiciste el día que te vi en el invernadero.
A partir de ese día, se comenzaron a tratar con mayor confianza, se hicieron novios y con el paso de los meses se casaron. No se volvió a saber de nuevos atentados hacia Anthony Brown, su mujer no lo dejaba nunca, salían constantemente de un lugar a otro, y lo que más les gustaba era volver a casa, sobre todo cuando la buena nueva de tener familia llegaba y era para ellos, estar en su lugar mágico el mayor tiempo posible.
FIN
Muchas gracias por leer y comentar esta historia, espero les haya gustado, es pequeña pero con mucho cariño
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
