Chicago

Inicio de las clases de verano

Rose POV

¡Ah!, Chicago tiene mucha más vida que Michigan, claramente.

Pero hay muchos más moroi acá, y tenemos que irnos con cuidado.

Lissa se oscureció el pelo como si fuera Morticia Adams -¿la de la Familia Adams?, son cool-, y se sobre maquilla, para echarse años encima.

Yo aún me veo bronceada, así que uso más maquillaje, y también oscurecí mi pelo a lo máximo que podía. Negro azabache. Y uso unos lentes cuadrados, que tienen un mínimo de aumento, y distorsionan en algo mis ojos.

De las dos, tengo peor vista, obviamente, así que los recibí como si fueran un regalo.


Los moroi son diversos colores y formas. Las edades fluctúan entre los 20 y los 30 años.

Evidentemente, no son royals, porque no veo dhampirs mariposeando por acá.

Y de ellos hay que cuidarse, porque notan a la moroi en Lissa, y -obvio-, quieren conversar.

Cuándo se acercan, ven que soy dhampir, pero siempre vamos del brazo, y yo tengo que verme relajada.

Andrea Daniels -Lissa-, y Mary Esor -¡raro, lo sé!-, pero decimos que el apellido es medio italiano, y pasa. La verdad es que es Rose, pero al revés. O sea, Rose Mary, jeje.


Uno de los más amigables moroi se llamaba Josh.

Venía de una escuela humana, y estaba estudiando medicina.

Se quería especializar en hematología, pero sería un largo camino para lograrlo, ¿verdad?.

Porque no podía beberse las muestras... o a los pacientes, lógicamente.


"Oye Mary, ¿eres una guardiana?", y casi le escupí mi jugo en la cara.

Se había sentado junto a mí, un día en que esperaba a Lissa, y me pilló desprevenida.

"Sabes de lo que hablo, ¿verdad?", y yo sólo atiné a girarme y a mostrarle mi cuello, sin marcas.

"Estúpido, lo sabía. Es que realmente pensé que...".

"Eres moroi, aún puedo pegarte y dejarte un lindo ojo morado, que combinaría bien con tu pelo negro, ¿entonces?, ¿en qué pensaste?".

"Mira, me contaron que hay un proyecto nuevo en el Consejo de la reina"; bajó la voz.

Reinas habían pocas, ¿moroi?, sólo una.

"Todos los hombres moroi, sobre todos los... ¡todos los royals, creo yo!, se frotan las manos. Prohibirán graduarse a las novicias, si no tienen un hijo primero. Un guardián -o sea, alguien graduado, ¿me captas?-, será el sponsor de ese bebé. El padre. Es más, toda guardiana en edad reproductiva deberá tener un hijo, Mary. O serán... bueno, sacadas de la vida activa. A cambio del... bebé por nacer, podrán tener un compañero sentimental, alguien con quien formar una familia. Y será un bonus plus".

"¿Y me estás ofreciendo, qué, exactamente?, ¿hacer un trío, tú y con quién más?, no veo a algún dhampir -¡y menos guapo!-, por acá, y que ya no haya sido usado por el revés y por el derecho, al menos una vez".

Y para asegurar mi punto, ¡le pegué un feroz puñetazo en el brazo!.

"¡Auch, eso dolió, Mary!", y se frotó, ofendido.

"¿Y qué ganarías, aparte de otro golpe, y esta vez en tus bolas?".

"Eres la dhampir más linda que he conocido", reconoció. "Me masturbo recordándote por las noches".

"¡Ew!, búscate una novia".

"Soy moroi, no me gustan las humanas, tanto como las dhampirs hermosas, Mary".

"Pero los moroi no se casan con nosotras, ¿cierto?, así que es lo mismo. Además, no tienes un guardián, ¿pretendes que hagamos un trío con qué?, ¿un estandarte de la NFL o de la WWE, entre medio?".

"Mira... hace como tres años, conocí a otro moroi, y el sí tenía a dos guardianes"; aquí susurró, "estaban de intercambio, por el semestre. Yo estaba en Penn State, y ellos también. Iván... era ruso. Murió en un ataque, y sólo quedó vivo uno de los guardianes. Mitri quedó en una total depresión. Eran como 5 strigois, y él sobrevivió, pero no los otros. Yo ya me había trasladado acá, y no estaba cerca, para subirle el ánimo, y esas cosas de muchachos. Cuándo supe de la ley, pensé en tí y en él. Una pareja perfecta, Mary. Y yo al medio, obvio"; se encogió de hombros.

"Ni en tus sueños, Josh".

"Lástima. Mitri será muy cotizado, te lo aseguro".

"¿Y qué?, ¿podrías conseguírmelo... barato?".

"Gratis, incluso".

"Un bebé no sale gratis, Josh. Y yo te perseguiría para su mantención":

"¡Pero sería de Mitri!".

"El adn no miente"; dije con voz cantante, y él palideció, parándose.


"Estoy en problemas", dije a Lissa, más tarde.

"Cuándo no, a ver, a quién hay que matar", y se acomodó, para escucharme.

"Josh, el moroi, se acercó hoy a mí. Me contó de una estupidez de la corte. Bueno, no sé si sea verdad, ¿oki?, pero suena demasiado macabro. Mira, obligarán a todas las novicias a tener un bebé, para graduarse. Y un guardián podrá ser su pareja... sentimental. Y el padre del bebé. Y también a las guardianas. Y él me habló de un guardián, que perdió a su cargo en un ataque. Mitra o algo así".

"Tú con el guardián, y Josh metiendo el pico, supongo, ¡canallas!; creí que era una broma".

"¿Lissa?".

"¿Upsy?, yo no creí que..."

"¿Vasilissa Dragomir?".

"¡No mates a la mensajera, Rose!, mira, yo estaba preparándome para el viaje, ese del invierno. Y oí algo como un golpe, y corrí a la puerta. Estaba entreabierta. Mis padres y André discutían. André dijo que... lo haría contigo, y que uno de los guardianes de papá podría hacer la otra parte. Y es lo que enfureció a mamá, y por eso lo golpeó. Mi madre le dijo que no era un chiste, y André dijo que... mejor él que cualquier otro. Que no sería el primer bastardo Dragomir en ver la luz del día. Y mi padre le dio otra bofetada".

"Ya lo sabían, y no me dijeron nada", susurró Rose, "yo tenía 15 años. ¡Y no me dijeron nada!, en vez de golpear a tu hermano, deberían habérmelo dicho, y que yo decidiera si daría o no las clasifi... tú lo sabías, ¿cierto?, ¿algo oíste?. Cuándo vino el accidente, y sugerí que nos fuéramos, me dijiste, ¡ahora!".

"No me iba a arriesgar a que fuera cierto. Si pasabas las clasificatorias... en esos dos años, deberías haber tenido un novio guardián, y un bebé. A los 15 ó 16 años. Tu madre tenía 19 años. Era adulta. Pero tú no. Y nos alcanzó acá. ¡Debemos irnos, ya!".

"No podemos aún, o sospechará, Lissa. El receso, previo al semestre de otoño, ya va a comenzar. Es en esa semana, que nos haremos humo. NO nos volverán a ver".

"Otoño, entonces"; suspiró, "¡y Chicago me empezaba a gustar!".

"Era demasiado perfecto, Lissa. Y eso debió despertar nuestras sospechas".


Holi! entramos en la tercera de las historias de los bebés de RoseMary.

Como verán acá, el giro es diferente.

hay una ley de por medio, y uniones forzadas.

Las otras dos historias no quedan abandonadas, sino en standby, para seguir escribiéndolas bien

chaito!