— ¡WOOOOOAAAAAAAHHHH!
Hiccup se vio cara a cara con el vacío, por un breve momento pensó que caería de lleno al agujero oscuro, en cambio, se quedó estático, frente a la oscuridad. Alguien lo alcanzó a sostener de la pierna... de metal.
Volvió la vista, Astrid le sonreía, mientras con las dos manos sostenía la prótesis para que no cayera, escudriñó la escena aún mas, alguien también sostenía a Astrid, Tuffnut tenía las manos fuertemente cerradas en los tobillos de las botas de Astrid, seguido de él, estaba Ruffnut, quien sostenía de igual forma las botas de Tuffnut, DESPUES de ella estaba Snotlout, quien solo la sostenía de una bota, ya que con la otra mano, se apoyaba de Fishlegs, quien la estrechaba con ambas manos. Valka iba detrás, con las manos en los tobillos de Fishlegs, haciendo esfuerzo.
Finalmente, Eret sostenía a Valka de un pie, con la otra mano, se aferraba al risco, manteniendo a todo el equipo en el aire.
Eso no...
No...
No...
No se veía bien.
La larga fila se balanceaba lentamente, haciendo sudar a Eret. Era fuerte, sí, pero consideren que estaba cargando a siete personas con una mano, en el borde de un barranco.
— ¡No se muevan!— jadeó, como si ellos pudiesen controlar el movimiento.
— ¡Nadie se esta moviendo, bombón!— respondió Ruffnut, diciendo el apodo con un tono seductor, Eret negó con la cabeza.
— Creo que hablo por todos al decir que Hiccup tiene la culpa de esto.— habló Snotlout, molesto. Hiccup puso mala cara.
— Oh, vaya, ¿Y por qué exactamente, Snotlout?— preguntó Hiccup de forma sarcástica, también molesto.
— ¡Tú mandaste a los dragones a pescar!— explotó Snotlout, lo cual hizo que se balancearan otro poco.— ¡Si no lo hubieras hecho, tu dragón te habría rescatado y no nosotros!
— ¡Ah, pues PERDÓN haber sido comprensivo y dejar que los dragones se tomaran un descanso!— Hiccup no se encontraba de buen humor como otros días, eh, de hecho, todo lo contrario.
— ¿también lamentas que ese jabalí te haya empujado al acantilado?— preguntó Tuffnut, Hiccup frunció el ceño, buscando paciencia.
— Sí, Tuff.— usó sarcasmo en su voz, pero ni Ruffnut ni Tuffnut lo identificaron.
— ¿También lamentas habernos traído a esta misión?— esta vez fue Ruffnut la que preguntó. Hiccup suspiró, llevándose una mano al puente de la nariz.
— Creo que también debes disculparte por haber aceptado ir por ese huevo.— apuntó Tuffnut, pero al hacerlo, lo único que logró fue que se balancearan otro poco.
— ¡Oigan!— les llamó la atención Eret, fue cuando Hiccup empezó a tratar de pensar en un plan para subir de nuevo al risco.
— ¡Pero rescatar dragones es parte de nuestro trabajo!— intervino Fishlegs.— Es algo que hacemos.
— Sí, pero nos enviaron por un tonto huevo en medio de la zona mas rocosa que existe.— se quejó Snotlout, casi suelta a Ruffnut y todos resintieron eso.— Y lo peor es que no estamos ni cerca de ese... ¿qué es?
— Laberinto.— le recordó Fishlegs.
— Eso, el tonto laberinto para recuperar el tonto huevo.
— Muchachos, no es tiempo de pelear.— los intentó tranquilizar Valka, tratando de controlar los balanceos por si misma.
— ¡No es un huevo tonto!— reprochó Fishlegs.
— ¡Cállense!— explotó Astrid, perdiendo la paciencia.
— ¿Todos llevan puestos sus trajes voladores?— preguntó Hiccup en un tono moderado.
— ¡Ah, no! ¡No pienso usar esa cosa!
Astrid miró a Hiccup con preocupación, antes de sisear.— Jamás los hemos probado.
— Ya lo sé, pero dudo mucho que...
— ¡Hookfang! ¡Hookfang!
— ¿Qué es lo que haces?— preguntó Hiccup, irritado.
— ¡¿Qué te parece que hago?! ¡Llamo a mi dragón! ¡Hookfang! ¡Hookfang!
— ¿Podemos llamar a nuestros dragones?— preguntó Tuffnut.— ¡Barf!
— ¡Belch!
— ¡Los dragones no van a venir!
— ¡HOOKFANG!
— ¡Dejen de moverse!
— ¡Chicos, tranquilos!
Astrid empezó a notar que la prótesis de Hiccup empezaba a aflojarse, él también lo notó.
— ¡Hiccup...!
— ¡Ya sé!— bramó Hiccup.— ¡Yo ya les dije que hacer!
— ¡No me grites por esto!— le respondió Astrid enojada. Ella ni siquiera tenía la culpa de haberlo atrapado por la pierna de metal, Hiccup abrió la boca.— ¡No es mi culpa que te hayas caído!
— Ah, ¿tu también? ¡Pues lamento no ser tan ágil!
— ¡Chicos, no resistiré más si siguen peleando!
— ¡Hookfang!
— ¡Baaaaarffff!
— ¡Están a muchos metros de distancia, no van a oírnos!— intervino Fishlegs.
— ¡Yo nunca dije que no lo fueras! ¡Además no voy a pelear contigo ahora!
— ¡Es que les digo que hacer y nadie me hace caso!
— ¡Muy bien, ya basta!— les ordenó Astrid, como nadie le hizo caso, decidió alzar la voz.— ¡DIJE QUE BASTA!— gritó, en automático todos guardaron silencio, menos Tuffnut, quien antes de callarse gritó:
— ¡Yo fui el que incendio las provisiones! ¡Lo siento!
— ¡¿Fuiste tú?!— exclamó Astrid, mirando a su espalda.
— ¡Dijiste que no fuiste tú!— bramó Fishlegs.
— ¡BASTA!— esta vez fue Hiccup el que alzó la voz, los gemelos se quedaron callados, cuando Hiccup alzaba la voz era porque de verdad estaba molesto. Y cuando Hiccup estaba molesto daba algo de miedo.— ¡Quiero que todos me contesten en este segundo si tienen puesto sus trajes voladores!
— Sí.— respondieron todos al unisono.
— Bien, a la cuenta de tres nos soltaremos.— ordenó, al ser el único que tenía ambos brazos libres, decidió enseñarles como se usaba.— Solo hagan lo que yo hago y todo saldrá bien...
— ¡No sabemos que hay abajo!— intervino Valka.
— Lo averiguaremos.— susurró Hiccup.— ¿Listos? ¡Uno, dooooooOOOOOOOOOOOOHHHHHHH!
— ¡AHHHHHHHH!— gritaron todos cayendo al vacío. Eret no había soportado más y la mano que se sujetaba al borde cedió.
— ¡Eret, maldita seaAAAAAAAHHHHHH!— gritó Snotlout.
— ¡Usen los trajes!
Torpemente, los jinetes los usaron, de inmediato sintieron la resistencia del aire y la velocidad de caída disminuyó considerablemente, el único problema era que todos se estaban dirigiendo a una de las paredes del acantilado contrario, bueno, era mejor que caer directo a... ¿eso era agua?
— ¡Rio! ¡Es un rio!— advirtió Fishlegs, no se equivocaba, el rio estaba lleno de rápidos, tan rocosos que no parecía ser una buena idea aterrizar. Hiccup soltó un grito de frustración, esto no se podía poner peor.
— ¡Hay una cueva de ese lado!— divisó Astrid, Hiccup también la vio.— ¡Tiene un lugar para aterrizar!
— ¡Traten de llegar a ella!
Hiccup aterrizó con gracia, Astrid a su lado, tambaleando un poco, frente a ellos, cayó Ruffnut, Tuffnut cayó sobre Hiccup, Snotlout se estrelló en la entrada, Fishlegs llegó rodando, Valka también cayó sobre Hiccup y Eret llegó sin problemas.
Astrid sonrió por lo cómico que había sido eso.
— ¡Aterrizaje exitoso!— celebró Tuffnut alzando los brazos, Valka se levantó de donde estaba.
— Tuffnut.— le llamó Hiccup desde abajo. Tuffnut le miró como si no le hubiera visto en todo el día.
— ¡Hola, Hiccup!
— Hola, Tuff.— saludó Hiccup de vuelta, serio.— ¿Estas cómodo?— preguntó de forma retorica.
— A decir verdad no, eres muy huesudo, hubiera sido mejor caer en el suelo.— admitió Tuffnut, Hiccup frunció el ceño y Astrid soltó una carcajada.
— ¡Tuffnut!
— ¿Qué?
— Quitate.— le empujó Hiccup, Tuffnut se levantó y le ayudo a levantarse.— No es gracioso.— reprochó a Astrid, quien seguía riéndose por lo bajo. Eret trataba de no darle la cara para que no viera que se estaba riendo también.
— Un poco, nada mas.— sonrió Astrid, echó un vistazo a donde se encontraban.— ¿Dónde estamos?— preguntó mientras daba una vuelta para observar que tanto habían caído. Estaban a la mitad de la altura del acantilado, la plataforma de roca sobre la que estaban era solida, por lo que no debían preocuparse por caer.
— ¿Están todos bien?— preguntó Valka, también analizando el entorno. Todos contestaron afirmativamente, incluso Snotlout quien estaba con un tremendo dolor de cabeza por el golpe, Hiccup se levantó mientras guardaba el traje volador. Bien, salir de ahí sería una complicación.
Eret se sobaba el brazo, estaba algo adolorido por haber sostenido a seis personas en un acantilado por mas de cinco minutos.
— ¿Ya podemos llamar a nuestros dragones?— preguntó Ruffnut cruzándose de brazos e inflando las mejillas como una niña pequeña, Hiccup volvió la vista a la cima del acantilado. Hizo una mueca, ahora estaban un poco mas lejos de los dragones, luego una idea vino a su mente.
— ¿Dónde dijeron los aldeanos que estaba el laberinto con el huevo?— preguntó Hiccup ignorando la pregunta de Ruffnut, volviendo la vista a la cueva dentro del risco, todos le imitaron , mirando la entrada de la cueva, tratando de descifrar que había detrás de ella. Tenía la misma descripción que los aldeanos les habían dado, oscura, lúgubre, en medio de un acantilado, cuidado con los jabalíes...
— ¡Pero que gran golpe de suerte!— exclamó Fishlegs, todavía desde el suelo. Realmente no quería levantarse, de hecho, nadie quería seguir con la misión, nadie había dormido mas de tres horas, lo cual justificaba un poco el mal humor de Hiccup y el comportamiento errático de todos (mas errático de lo normal), así como el hecho de que los dragones estaban en otro lugar, probablemente descansando de volar tanto.
Hiccup se sacudió el polvo del traje y se cercioró que la pierna estaba ajustada (maldita pierna, no puede ser mas inútil en este momento, no he dormido nada, un jabalí me derribo, acabo de caer de un acantilado y Toothless esta quien sabe donde haciendo quien sabe que...), una vez fue seguro caminar a paso perezoso se dirigió a la entrada.
— Andando, debemos llevar este huevo a la aldea.— dijo sin ánimos, los demás le siguieron, los gemelos imitándolo, y Fishlegs requiriendo ayuda para levantarse. Valka le ayudó.
Una vez estuvieron todos en la cueva, Hiccup encendió su espada. Había antorchas en la cueva, cosa rara dada la altura de la cueva, supuso que se trataba de un lugar con algo importante. Si querer pensar mas en ello, encendió una de ellas, rápidamente, el fuego de esta se propagó, iluminando la estancia. El castaño estaba sorprendido por el sistema de iluminación que tenían en la cueva.
Tuffnut silbó.— ¡Rocoso!— exclamó, con las manos en jarras. Frente a ellos, se encontraba el dichoso laberinto, eran paredes de piedra de no mas de dos metros y medio de altura, con una entrada indicada con flechas de tiza. Hiccup y Astrid se acercaron aún mas a este, desconfiados.
— ¿Que tan grande es?— preguntó Hiccup, Astrid se encogió de hombros, sonriendo. La falta de descanso hacía que ella se riera inconscientemente de todo.
— Ya veremos, cárgame.— dijo antes de saltar a su espalda, Hiccup jadeó, sorprendido, como pudo, llevó sus manos hacía atrás para no hacerla caer, soltando su espada para ello. Ella escaló por el cuerpo del joven hasta que pudo sentarse en sus hombros, Hiccup bufó mientras trataba de no caerse, la sostuvo de los muslos para estabilizarla, ella apretó un poco su cuello (ah, algo bueno de todo esto...). — Vamos, quizá pueda ver el fin, ah, ¿alguien me alcanza a inferno?— Eret levantó la espada del suelo y Astrid la sostuvo con gracia.— Gracias.
Hiccup se acercó a las paredes, Astrid se asomó mientras escudriñaba el laberinto, hizo una mueca. Sí, era algo extenso.
— ¿Qué ves?— preguntó Hiccup, mirando hacia arriba. Astrid chasqueó la lengua.
— Es un laberinto grande.— anunció, movía la espada para asegurarse de si podía iluminar un poco más los pasillos del laberinto, buscando trampas.
— ¿Ves el huevo?— preguntó Fishlegs, más preocupado por eso que por el hecho que estaban en un acantilado, en medio de una isla que apenas conocían, sin los dragones y dentro de un laberinto.
— Ah... sí, está en el centro.— señaló Astrid, llevando su cuerpo hacia adelante. Hiccup sentía que ella iba a asfixiarlo o a romperle el cuello, pero no lo consideraba algo malo, al contrario.— Fuera de los pasillos y los caminos sin salida, no parece haber ningún problema.— aseguró sonriente, después de eso, palmeó la cabeza de Hiccup.— Listo, bájame.
Hiccup se inclinó hacia adelante y permitió que ella saltara al suelo. Suspiró, realmente necesitaba una siesta.
— Bueno, primero que nada hay que...— empezó hasta que Tuffnut lo interrumpió, otra vez.
— ¡Formemos equipos!— saltó hacia adelante, para después correr a Hiccup y pasar uno de sus brazos por el cuello de Hiccup, en una dolorosa llave.— ¡Yo pido a Hiccup!
— ¡Agh, Tuffnut!— jadeó Hiccup, escuchando la ligera risa de Astrid de fondo (no es gracioso), tratando de liberarse del agarre.— ¡No vamos a formar equipos!
— ¡Yo pido ir con Ruffnut!— exclamó Fishlegs pegándose a Ruffnut, la gemela hizo una mueca de desagrado, pero secretamente lo agradecía.
— ¿No prefieren estar juntos ustedes dos?— preguntó Astrid, refiriéndose a los gemelos.
— Hay algunos días en los que preferimos no estar tan juntos.— respondió Tuffnut, apretando el agarre, para desagrado de Hiccup, quien sentía que lo estaban asfixiando (pero la sensación no era tan placentera como la anterior).— Y hoy, pasaré tiempo de calidad con mi mejor amigo Hiccup.
— ¡No puedo... respirar!— jadeó Hiccup, sintiendo que la sangre se acumulaba en su rostro.
— Ah, ya se te pasará. No tienes porque ser tan dramático.— sonrió Tuffnut, Astrid negó con la cabeza rodando los ojos.— ¡Y no puedes apartar a Hiccup esta vez!
— ¿Apartarlo?
— Bueno, si vamos a formar equipos, yo escojo a...— empezó Snotlout, buscando tener un tiempo a solas con la atractiva mamá de Hiccup, hasta que ella misma le interrumpió.
— Yo voy con Astrid.— Valka estaba feliz, ¡finalmente! ¡Una excusa para pasar tiempo con su nuera! Sí, estaban en medio de una misión, pero, era mejor que nada.
Astrid por su parte, borró la sonrisa de su rostro, así como todo rastro de buen humor.— ¡¿Qué?!
— Parece que somos equipo.— Eret se acercó a Snotlout, este bufó, molesto cruzándose de brazos. Ush, sí, equipo con Eret, que felicidad.
Tuffnut iba a decir algo, por lo que aflojó un poco el agarre, Hiccup viendo su oportunidad, se zafó de su captor. Tomando una buena bocanada de aire, volvió a hablar:
— ¡Nunca dije que íbamos a formar equipos!— soltó, su rostro volviendo lentamente a su tono habitual. Muy dentro de sí, no quería seguir lidiando con aquello, estaba demasiado cansado, pero su conciencia lo alentaba a ser responsable con su equipo.— ¿Qué tal si uno de los equipos se pierde o algo así? ¿Cómo iremos por ellos?
— ¡Con esto!— Tuffnut expuso una de sus nuevas bombas de cremallerus. Era una "lata" repleta de gas de Cremallerus, si te acercabas un poco a ellas llevando una antorcha, podías volar en pedazos. Hiccup y los demás dieron un paso atrás, Eret, en cambio, se la quitó y la cambio por un cuerno hueco.— Uh.
— La usaba con mi tripulación, si alguno tiene problemas, solo suenen el cuerno.— explicó Eret. Miró los cascos de los demás.— Si los cuernos de sus cascos están huecos funcionara.
— Oigan si sí va a ser en serio esto de los equipos, quiero cambiar de compañero.— dijo Snotlout señalando a Eret, quien no se inmutó, no le interesaba demasiado caerle bien a Snotlout, siendo honesto.
Astrid estuvo de acuerdo. No quería hacer equipo con Valka. No quería pasar tiempo con Valka. No quería estar cerca de Valka, de hecho.
— ¿Saben qué? No.— Hiccup estaba en su límite, había momentos en donde simplemente se rendía, momentos como este, Astrid se quejó audiblemente, para pesar de Valka.— Ustedes quisieron formar equipos, se quedaran con esos equipos.— espetó harto. Si los demás no estuvieran acostumbrados (y soñolientos), seguro se hubiesen sentido heridos.— Punto.
— Hiccup, por favor...— susurró Astrid, pareciendo desesperada, realmente esperaba que Hiccup cambiara de opinión solo con ella. Aceptaría ser la compañera de Eret, la de Fishlegs, sería irritante ser la de Ruffnut, pero no imposible, Tuffnut no sonaba tan mal, incluso podría tolerar (un poco) a Snotlout.
Hiccup casi flaquea, era a veces tan difícil decirle que no, sin embargo, la mirada de su madre se atravesó, llena de súplica. Oh, no, ambas estaban viéndolo suplicantes, Astrid incluso estaba haciendo un puchero, su madre juntó sus manos.
Ah...
No era tan grave, sabía que Valka y Astrid podrían llevarse bien, solo necesitaban pasar algo de tiempo juntas, conocerse mejor, y esta era una buena oportunidad. Recordó todas las veces en las que Astrid le había dicho que él debía afrontar sus problemas, era hora de que ella también lo hiciera.
— Lo siento, Astrid, ya dije que no.— resolvió al fin, después de suspirar. Valka sonrió emocionada y Astrid hizo una mueca molesta, volvió la vista a Valka, apretando los dientes. Agh.— Bueno, ya oyeron a Eret, si alguien tiene problemas, suenen uno de sus cuernos.
Astrid, todavía enfadada, le arrebató el cuerno a Tuffnut, este estuvo a punto de protestar, hasta que recordó que llevaba dos en su casco. Con el cuerno en una de sus manos, se cruzó de brazos, tratando de disimular un poco su disgusto, sin éxito, claro. Hiccup ya se las pagaría cuando estuvieran de vuelta en Berk.
— Recuerden que el huevo esta en el centro, para no perderse apoyen una de sus manos sobre las paredes y nunca las separen.— recomendó Hiccup, Tuffnut ahora le abrazaba el cuello con una fuerza mas moderada.
— Y si pueden, marquen en qué paredes han estado.— añadió Valka.— Eso evitará que anden en círculos.
— ¡Quien encuentre el huevo gana!— saltó de nuevo Tuffnut, Astrid volvió a rodar los ojos.
— ¡Uh! ¿Y que se gana, Hiccup?— preguntó Ruffnut, Hiccup se tomó el puente de la nariz con la punta de los dedos.
— Nada, nadie gana nada. No estamos compitiendo.— algo que Eret admiraba de Hiccup (Ademas de su espíritu y su optimismo) era su paciencia. Los gemelos a veces podían ser tan demandantes como dos niños pequeños, si fuera por él, ya los hubiera lanzado del borde del acantilado.— Solo busquen el huevo, después ya veremos como salir.
Dicho esto, todos los equipos entraron al laberinto, Hiccup y Tuffnut fueron por el camino de la izquierda, Astrid y Valka por el de la derecha, junto con Eret y Snotlout (quienes después se desviaron a la izquierda); Ruffnut y Fishlegs optaron por ir el el camino frente a ellos.
Astrid tenía razón, el laberinto no era peligroso; Valka iba marcando con un trozo de carbón las paredes, tratando de pensar en un tema para romper el hielo con su nuera, conocía algunas cosas, gracias a Hiccup, claro, pero fuera de lo mucho que a la chica le gustaban las carreras de dragones, pelear contra cazadores de dragones, los Nadders, y Hiccup, no sabía mucho. La rubia iba al frente, a paso rápido, con la mano rozando las paredes del laberinto, con la idea que, entre mas rápido llegaran, menos tiempo pasaría con Valka (¿acaso tengo la culpa de que él no haya podido dormir? ¡Claro que no! Él sabe lo mucho que me incomoda todo esto, ¿qué le pasa...?), ademas, una vez de vuelta en el pueblo de esta isla, podría descansar.
Deseaba estar en una cama, estaba tan cansada...
Valka pensaba lo mismo, fue ahí cuando le llegó, ¡claro, el tema del cansancio!
— Vaya viaje, ¿eh?— habló Valka con el corazón latiendo con fuerza, esperando con todas sus fuerzas que Astrid no la ignorara.— Sí que ha sido cansado.
Astrid inhaló profundo, no debía ser grosera, era la madre de Hiccup, su novio (y prometido), después de todo.
— Sí, supongo.— asintió usando un tono indiferente, esperando con todas sus fuerzas que Valka recibiera el mensaje de "no quiero hablar con usted". La mayor, en cambio, apretó los labios y se aferró a ese tema.
— Es parte de ser un explorador, viajas mucho y duermes cuando puedes.— aseguró, Astrid frunció los labios.— Pero la recompensa es todo lo que encuentras, la belleza de los paisajes, los nuevos dragones... Incluso algunas peleas con cazadores.— añadió, caminó rápido para estar a la par, Astrid realmente se sintió incomoda entonces.— ¿Te gusta explorar?
— Algo.— respondió Astrid sin prestarle mucha atención.
— ¿Cuál es la parte que te gusta más?— la pregunta fue casi inmediata, ansiosa.
— Quizá cuando vuelvo a casa, y le cuento a mi familia todo lo que ví.— espetó, malhumorada. Valka frunció los labios, oh, así que a eso se refería Gobber.
Astrid por su parte, agradeció el silencio. Mensaje recibido.
— Ruff, ¿por qué debo cargarte?— preguntaba Fishlegs, con Ruffnut a su espalda. Ella dormitaba feliz sobre la espalda del rubio.
— Porque así veremos mejor el camino.— respondió, sabía que esa simple contestación era más que suficiente para hacer callar a Fishlegs. Él podría sacarla de ahí y dejarla dormir un rato.
—Bueno, pero dime por dónde vamos...— condicionó Fishlegs, alegre de estar junto a Ruffnut. ¡Ay, Ruffnut! Era tan linda, parecía un ángel montado en su espalda que...
—¡SNOOORRRR!— roncó Ruffnut quedándose dormida. Fishlegs gimió de cansancio, le gustaba Ruffnut, pero eso no significaba que le gustaba aguantar que ella abusaba de su enamoramiento. Bueno, a veces sí, le gustaba pensar que si hacía todo lo que Ruffnut quería, un día de estos lo escogería a él.
Mientras tanto, seguiría caminando por el laberinto.
Tuffnut y Hiccup estaban caminando mientras Tuffnut parloteaba cosas que realmente al castaño no le importaban mucho. Tenía sueño, se estaba malhumorando demasiado, no le gustaba eso, le gustaba ser amable, emocionarse porque estaban a punto de ir a por un huevo, pero la falta de sueño se estaba llevando todo su buen humor. No era solo la de hoy, desde que era el jefe, Hiccup ya no podía dormir lo mismo que antes.
Ser jefe un día iba a matarlo. De sueño o de estrés, pero de qué iba a matarlo, iba a matarlo.
— ¡... Y no vas a creerlo! ¡Estaba ahí!— finalizó de relatar Tuffnut, Hiccup no tenía ni idea de lo que estaba hablando y lo mejor era no preguntar. Siguió caminando, se dio cuenta que nunca le preguntó a Astrid como llegar al huevo, siendo ella la única que había visto el laberinto.— ¿No te parece genial?
— Claro, Tuff.— respondió Hiccup, sin hacer un esfuerzo para sonar interesado. De todos modos, Tuffnut nunca reparaba en el tono de voz de las personas después de haber relatado una de sus historias.
— Ahora que ya te conté mi historia, hablemos de cosas de hombres.— Tuffnut se acercó a él, Hiccup dio un paso atrás, no, no quería morir asfixiado por Tuffnut. también le aterraba lo que sea que el gemelo iba a preguntarle, primero que nada porque nunca se sabía que era lo que Tuffnut iba a preguntar.— Ya sé que esta prohibido decir la palabra con "c".— susurró, colocando una mano sobre sus labios, como si no quisiera que alguien pudiese leer sus labios.— Pero quiero preguntar, ¿eso va a pasar o no?
— No tengo idea de qué hablas, Tuff.
— ¡Hablo de tu unión próxima marital con Astrid, nuestra querida general!— Hiccup estaba impresionado por todos los sinónimos de "boda" y "casarse" que los gemelos habían inventado con tal de evitar ser castigados por decir las palabras prohibidas. Tuffnut le miraba fijamente, buscando leer su expresión.— Es que Ruff y yo hemos estado organizando bod... ¡uniones maritales!, eso, y nos gustaría organizar la suya. Tenemos muchas ideas, podríamos adornar toda la aldea con listones, llenar la aldea de serpentinas, ¡Uh! Pero también manejamos bo... ¡uniones maritales! Temáticas, ya sabes, ustedes dos pueden escoger un tema que les guste, como los dragones, o carreras de dragones, ¡uh! ¡podríamos hacer una carrera ese día! Y que el ganador pueda ah... no sé, ganar un premio en relación a ustedes...
Hiccup hizo un mohín, la idea de su boda le gustaba, aunque no lo pareciera y aunque tratara de que Astrid no lo notara. Era normal que a todos en Berk les emocionara una boda, no había muchas uniones en Berk, eso, anudado a que todo el mundo adoraba la relación de Hiccup y Astrid (tenía mucho que ver también el hecho de que la gente prefería ligeramente a Astrid como jefe, ella era un poco mas dura, Hiccup era atento, pero suave, después de todo) y para añadirle mas leña al fuego, su padre se había encargado de hacer su compromiso una cosa enorme, para desagrado de ambos. Stoick había mandado cartas, e incluso ya tenía planeada una boda mucho antes de que Hiccup y Astrid iniciaran su relación.
— No vamos a casarnos pronto, Tuff.— repuso Hiccup. Tuffnut se encogió de hombros.— Y dudo mucho que Astrid quiera que tú y Ruff organicen la boda.
— Seh, suele ser muy malhumorada a veces.— coincidió Tuffnut, Hiccup estuvo a punto de protestar.— Pero no veo el porque no quieren unirse, a menos que la razón sea que eres un desastre como esposo.— le atacó con inocencia, Hiccup frunció el ceño. Claro.— Es que ya llevan mucho tiempo juntos, ya parecen una pareja casada. Y la gente lo está notando.
No veía el punto.
— Tuff, Astrid fue clara, no quiere que nadie...
— ¿Le tienen miedo al compromiso?— preguntó Tuffnut.
Hiccup dejó de caminar.
Eret y Snotlout no hablaban para nada. Snotlout tenía los brazos firmemente cruzados, refunfuñando. Eret, Eret, Eret, era tan tonto, se creía tan genial con todos esos músculos, y con su voz firme de líder, y, ¿qué eran esas lineas tan raras en su barbilla? ¿No podía ser simplemente normal y dejarse la barba? ¿le crecía barba? ¡Ja! Seguro que no, Eret no podía ser tan perfecto.
Claro que no, porque todavía tenía nauseas cada que se elevaba a grandes alturas con su dragón.
— Entonces...— murmuró Eret, incomodo por el silencio. Sabía que no le caía bien a Snotlout, y siendo honesto, a él tampoco le caía bien Snotlout, pero odiaba mas el silencio.— ¿Cómo te va con eso de entrenar un nuevo dragón?— le preguntó, Snotlout se volvió, confundido, ¿de qué nuevo dragón estaba hablando?
—¿Cuál dragón?— preguntó en respuesta, Eret se encogió de hombros.
— Ah, Hookfang, ¿no? El pesadilla monstruosa, ¿llevas poco entrenándolo?— especificó. En los meses que llevaba viviendo ahí, se había dado cuenta que Snotlout y Hookfang no tenían la misma relación que, por ejemplo, Astrid y Stormfly tenían, o siquiera un poco parecida a la de Hiccup y Toothless. Por lo que, intuyó que Hookfang era un dragón no entrenado y Snotlout un principiante.
— Llevo cinco años con Hookfang.— respondió Snotlout, molesto, Eret hizo una mueca. Ah.— Y no es que sea hostil, ¡así nos llevamos!
Aunque su nuera no estaba dispuesta a hablarle de nuevo (y no parecía querer platicar mucho), Valka estaba decidida a hablarle. De una forma u otra, sentía esa necesidad infantil de caerle bien o por lo menos, saber porque no le caía bien. Tenía que haber una razón.
Decidió jugar una de sus cartas: Stormfly.
— Y...— habló, rompiendo nuevamente el hielo, Astrid no se inmutó, ya vería como sacársela de encima.— Hiccup me contó que descubriste que los Nadders son mucho mas rápidos cuando comen pollo. Es un gran descubrimiento, nunca creí que los Nadders fueran todavía mas rápido, mucho menos con eso.— en realidad, ya lo sabía, pero quería que Astrid se sintiera especial por ese descubrimiento. Astrid suspiró.
— Sí, fue cuando tenía dieciséis. No me gustaba que Hiccup y Toothless fueran mas rápidos que Stormfly y yo, supongo.— se encogió de hombros, en su mente, trataba de recordar el entorno que había visto estando sobre los hombros de Hiccup, quizá con eso podría saber mas o menos hacia donde se estaban dirigiendo.— Era competitiva, mas que ahora.
Valka sonrió, recordando las carreras de dragones.— Sí, Hiccup también mencionó eso.— recordó, Astrid no le regresaba la mirada todavía, ni siquiera se veía con la intensión de responder eso.— ¿Y cómo lo descubriste?
Que le importa.— Fue un experimento.— fue lo único que dijo.
Fue Valka la que esta vez suspiró. Sí, sabía que Astrid era difícil, muy difícil, lo sabía tanto de primera mano como por los testimonios de su hijo y de Gobber, estaba al tanto, muy al tanto, pero estaba empezando a resentir todo ese desprecio, pues, ¿qué le había hecho? No era justo que estuviera molesta con ella, el único que podía estar molesto era Hiccup, él no había tenido a su madre por veinte años, mientras que Astrid había tenido una familia numerosa.
— ¿He hecho algo que te moleste, Astrid?— preguntó al fin, seria. Astrid dejó de caminar, agh, no, no quería tener esa conversación en ese momento, es mas, en ningún momento había querido tenerla.— Es que no entiendo porque eres así conmigo.
¡¿No lo entendía?!
— No sé a que se refiere.— Astrid no quiso devolverle la mirada. Aunque los pasillos eran oscuros (la iluminación apenas alcanzaba para observar por donde pisabas, no ayudaba que la luz fuera naranja claro y no amarillo claro, como el sol), sabía que su mueca de disgusto iba a ser visible. Decidió pues, salirse por la tangente, en algún momento Valka se daría cuenta que era un caso perdido...
— Sí lo sabes.— respondió Valka, tratando de hacer una voz autoritaria.— Me evitas siempre que puedes, nunca asistes a las cenas a las que te invito...— Valka había decidido invitarla a cenar a la casa Haddock un par de veces, no le hubiese dolido tanto si Gobber no le hubiese dicho que de hecho, Astrid ya había cenado ahí antes, con Stoick.— Y siempre respondes de esta manera. Si esto es porque me fui...
— Sí, de hecho es por eso.— Astrid se giró, usando un tono de voz helado, frio, frio, como hielo de salvajibestia. Valka no la había visto molesta jamás.— Ahora, encontremos ese huevo para poder volver a la aldea.— finalizó, volviendo a encaminarse por el pasillo.
Oh, no. Valka no iba a permitirlo.
— No.— dijo firme, colocándose recta, alzando la barbilla. Astrid volvió a detenerse, malhumorada, enfadándose de verdad.— Vamos a hablar de esto. Algún día seremos parte de la misma familia, Astrid.— le recordó, Astrid apretó los puños. — Me gustaría llevarme bien contigo, de verdad.
La rubia resopló, antes de volver a girarse. No sabía que contestarle sin faltarle al respeto, solo, no. Era la madre de Hiccup...
— Solo dime, ¿que es lo que te molesta tanto de mí?
Oh, le diría lo que le molestaba más. Si eso era lo que ella quería, se lo daría.— Me molesta que no tenga ni la menor idea de quien es su hijo.— espetó, Valka alzó las cejas.— Usted solo se fue, y jamas volvió, ¡ni siquiera estaba buscando a Hiccup cuando lo encontró!— explotó, sintiendo que estaba liberando todo el veneno almacenado durante todos esos meses.— ¡Usted no tiene idea de todo lo que pasó en Berk nunca vio a Hiccup...!— parpadeó, tratando de calmarse. Ella jamás había visto a Hiccup llorar, ni convaleciente, nada de eso.— ¿Sabe lo duro que fue ver siempre los homenajes que Stoick hacía por usted? ¿O ver a Hiccup triste, pensando que su madre había sido yo que sé, comida por el Red Death?— pegó los brazos a sus costados, Valka notó el contraste obvio entre su nuera y su hijo, Hiccup ya hubiese alzado los brazos y caminado por todo el pasillo. Astrid, mas bien, parecía querer golpear algo.— Y hablando del Red Death, ¿sabe cuanto miedo sentimos todos al ver que Hiccup no despertaba?— preguntó de forma retorica, Valka abrió la boca para decir algo, pero Astrid se adelantó.— ¡No, claro que no! ¡Por supuesto que no!
así que eso era. viéndolo de esa forma, y desde su punto de vista, Astrid tenía algo de razón. Pero no tenía toda la razón, Astrid no sabía nada de ella, solo veía un lado de la historia, no estaba viendo su verdad.
— Escucha, Astrid, yo...
— ¡No, usted escúcheme a mi!— Astrid estaba que no la paraba nadie, había empezado a desahogarse y ahora no iba a detenerse.— después del accidente, Hiccup no podía despertar, ¿sabe quien lo cuidó entonces? Todos nosotros.— se señaló el pecho, Valka frunció los labios, tratando de procesar la información.— Recuerdo que pensé, "¡Oh, si esto me pasara a mi seguramente mi madre estaría demasiado preocupada, haría sopa para mí todos los días para que yo pudiera comer!" para luego darme cuenta de que usted no estaba ahí para Hiccup, para cuidarlo, teníamos que hacerlo nosotros. — relató, furiosa.— Usted estaba ahí, allá afuera, con vida, quizá feliz de estar fuera de Berk mientras su hijo se debatía entre la vida y la muerte, ¿acaso quiere que yo acepte eso?— preguntó la rubia, herida, buscando emitir todo su desprecio a la madre de su prometido.— Y no fue solo eso, también estuvieron los años siguientes, no dormía noches enteras, preocupada por él, lo cuidé de cosas mucho mas graves que el golpe en la cabeza esa vez que capturaron a Toothless.— recordó la vez en la que Valka casi llora al ver a Hiccup inconsciente.— Lo vi saltar de acantilados, caer de Toothless, ser secuestrado por tantas personas, hacerse daño de tantas maneras distintas con ese tonto traje y las quemaduras con su espada...— cuando se sintió flaquear, cuando el nudo en su garganta se hizo mas molesto, aclaró su garganta, no estaba dispuesta a que Valka la viera en ese estado. Los únicos que podían era su madre, Hiccup y Stormfly.— Y ahora, viene a Berk, se disculpa un poco y simplemente quiere que todos pretendamos que nada paso, que jamás se fue.— Astrid apartó la mirada a una de las paredes, respirando fuerte, de forma audible, buscando calmarse.— Es que aún no me lo creo, yo tome su lugar, el lugar que a usted le correspondía.— era algo que le calaba profundo en el pecho, algo que le pasaba desde que Valka había vuelto.— Todos tomamos el papel que usted debía tomar: Stoick, Gobber, Fishlegs, yo.— hizo énfasis en sí misma, quien había visto por él el breve tiempo que habían estado en la Orilla.— Y no es justo.
Valka tomó esa pausa para preguntarle:
—¿Es por eso que me odias?— Valka estaba convencida de que sí, la prometida de su hijo la odiaba, la aborrecía con todas sus fuerzas.
Astrid negó con la cabeza, despacio.— No la odio.— admitió, su tono se había suavizado levemente, pero seguida siendo frío, con algo de resentimiento.— Solo estoy molesta.— aceptó al fin, cuando se sintió más tranquila, volvió los ojos a la mujer, quien se veía triste, desconcertada por todo lo que acababa de escuchar.— ¿Cómo pudo hacerlo? ¿Cómo pudo dejarlo solo?
Valka sabía que esos fantasmas no se irían al llegar a Berk, sabía que muchos dudarían, se quería convencer que no todos lo iban a entender, pero la triste verdad, era que sí: pudo volver a Berk, ir por Hiccup, volver por Stoick, tratar de convencerlo. Si Hiccup pudo hacerlo, ella también.
En cambio, se había refugiado en esa montaña. Sola. Tratando de no pensar en Berk. Con miedo.
— Sé que lo que hice es imperdonable.— respondió al fin, la mujer frente a ella trataba de descifrar que decía su mirada melancólica y si debía confiar en ella.— Quiero recuperar el tiempo con mi hijo, conocerlo.— explicó, bajando un poco la cabeza.— Y pensé que, tal vez, tú podrías ayudarme a conocerlo mejor.
Fue suficiente para Astrid.
—¡Es que ni siquiera tendría que ayudarla a conocerlo!— lamentó un poco que su voz saliera ligeramente quebrada, pero, bueno, ya había hablado.— ¡Yo soy la que debería pedirle eso, no usted a mí!— está vez, decidida se giró para andar de nuevo por el laberinto.
— Siendo honesto, la idea de la boda no me molesta tanto.— admitió Hiccup, caminando junto a Tuffnut, quien estaba tan inusualmente silencioso que a el castaño creyó que le estaba hablando a Toothless. Y es que, de hecho, ya había hablado con Toothless de esto.— Aunque, ella cree que siempre bromeó con esas cosas.— añadió, con un deje de culpa, Tuffnut se rió.
—Mi amigo*, eso es porque nunca eres romántico con ella.— aseguró Tuffnut, Hiccup hizo una mueca. Claro que era romántico con Astrid, a veces demasiado, sí, quizá habían descuidado un poco la relación ya que ambos tenían cosas que hacer pero...— Y también es difícil tomarte en serio, con todas esas correas en tu traje y tu voz nasal nada intimidante.
—¡Oye!— le reprendió, su voz era intimidante... A veces.— No creo que sea por eso, más bien es por la broma de esa vez.— respondió, Tuffnut sonrió, recordándolo.
—¡Pero fue una excelente broma!— repuso Tuffnut, recordándolo.
El Gran Salón antes se veía mucho más espacioso que ahora, y eso se debía a qué había mucho menos dragones en el Berk de entonces. Stoick todavía estaba vivo, tranquilo sobre su silla, revisando algunos mapas, durante todo ese tiempo, había descartado la idea de encontrar al Mundo Oculto. Después de todo, los dragones y los vikingos ya estaban en paz gracias a su hijo.
Finalmente, la búsqueda iba a llegar a su fin. Los mapas dejarían el Gran Salón y se unirían a la repisa en la casa Haddock, junto con los cuentos que le contaba a su hijo cuando Hiccup era más pequeño.
Hiccup estaba a su lado, garabateando algo, junto a Astrid, quien examinaba el mapa que ambos estaban armando. Nada estaba fuera de lo normal.
Por el momento.
Ya vería Astrid. Ella le había jugado la pesada broma de esconderle su pierna, él le jugaría una broma igual de pesada para cobrarse. Ninguno sabía cómo inició, pero lo que empezó como bromas inofensivas se terminó convirtiendo en una guerra de bromas, cada una más elaborada que la anterior. Hiccup sabía que era infantil, y que se estaban comportando como los gemelos a este punto, pero, era gracioso, le gustaba hacer este tipo de cosas con Astrid.
Su padre carraspeó por lo bajo, indicando la señal. No fue mucho el trabajo que le costó convencerlos a todos de participar, es más, su padre mismo se había ofrecido a participar. Tomó un trozo de papel y garabateo algo en él, antes de alargar la mano a Astrid.
—M'lady, ¿Podrías leer esto en voz alta?— le pidió de forma distraída, si Astrid dudaba, él sabía cómo justificarse, pero ella estaba tan absorta en lo que estaba haciendo, que no le tomo importancia.
—Mjm.— asintió, alargando la mano para luego ver lo escrito en el papel. Solo había una palabra en este.— Ah, "acepto".— leyó fuerte y claro, en menos de un segundo, un montón de vikingos se volvieron.
—¡Dijo que sí!— avisó Hiccup, emocionado. En ese mismo instante, y saliendo de la nada, un montón de vikingos le colocaron una corona de flores y un ramo en sus manos, a Hiccup le colocaron una corona con laureles o algo así, Stoick se colocó detrás de ellos emocionado.
—¡Los declaro: marido y mujer!— exclamó con su voz fuerte y retumbante, a Astrid se le fue la mandíbula al piso.
—¿¡QUÉ!?
—¡Felicidades!— gritó un vikingo con un letrero que decía "recién casados" mientras se acercaba Bucket con un bastidor, dibujando el momento a toda velocidad.
— No vuelvas a ocultar mi pierna en el bosque, cariño.— le advirtió Hiccup, sonriendo, Astrid todavía no podía caber en su asombro, ni siquiera sabía cómo reaccionar.
Hiccup sonrió, todavía era algo gracioso.
—Meh...— vaciló Hiccup. Tuffnut seguía riéndose.— Pero sí, quizá sea eso. Tal vez m que excedí un poco y por eso ella cree que estoy bromeando cuando digo que...
— Nah, no creo que sea por eso.— negó Tuffnut, haciéndose poco a poco la idea de porqué Astrid no quería estar casada con Hiccup.— Tal vez el problema sea mucho más grave de lo que creí.— y tomó su barbilla.
Antes de llegar a la conclusión definitiva (que Hiccup no era el esposo modelo y que Astrid esperaba al vikingo modelo), recordó le pareció ver un cuerno por encima de las paredes del laberinto. ¡Uh, objeto brillante!
—¿Qué es eso? — señaló, Hiccup se giró a donde estaba señalando, desprotegiendo su espalda. Para su desgracia, Tuffnut no era tan ligero como Astrid, por lo que cargarlo le costó mucho más trabajo; el gemelo subió a toda prisa por su espalda, con brusquedad, dándole unos golpes al pobre castaño, que hacía hasta lo imposible para no caerse.
Una vez Tuffnut llegó a su cuello, se asomó por la pared, encontrándose a Ruffnut, dormitando sobre Fishlegs.
—¡Ruff!— la llamó, está se volvió, sacudiendo la cabeza. Volvió a la vida al ver a su hermano gemelo desde una de las paredes del laberinto.
—¡Tuff!— le saludó, irguiéndose para saludarlo.— ¡Nos encontraron!
—¡Sí! ¿Cómo les va?
—Solo hemos visto rocas y rocas, ¿Verdad, Fishy?— respondió Ruffnut, Fishlegs asintió dándole la razón. Estaba algo desanimado, sentía que estaba caminando en círculos y que jamás vería el huevo que estaban buscando.— ¿Y a ustedes?
— Ah, estamos bien, Hiccup y yo estamos teniendo una charla de hombres.— Tuffnut se recargó en la pared, asintiendo, Hiccup desde abajo, gimió molesto.— Estamos a punto de llegar a algo, ¿Verdad, Hiccup?
—¡Bajate, Tuff!
—Pero son Ruffnut y Fishlegs.— excusó Tuffnut, como si ver a su hermana y a Fishlegs fuera algo de verdad importante, Hiccup inhaló hondo (tranquilo Hiccup, malos pensamientos conducen a malas acciones...).— ¡Oye Fishlegs! ¿¡Por qué Ruffnut está en tu espalda!?
—Se supone que ella debía guiarnos para encontrar el huevo.
—¡Oh! ¿Oíste eso Hiccup?— Tuffnut volvió la vista hacia abajo, Hiccup le regresaba la mirada molesto, pero Tuffnut no le dio mucha importancia.— ¡Es una gran idea!
— ¡No, no es...!
— ¡Andando Hiccup!— Tuffnut movió sus caderas con tanta fuerza, que Hiccup temió (ahora sí) que el gemelo terminará desnucándolo. Tragó saliva y cómo pudo, caminó por el pasillo de roca.— ¡Eres más fuerte de lo que pensaba! Creí que como eras pequeño y sin músculos no tenías nada de fuerza... ¡Ya sé! Tal vez si le muestras que eres un hombre grande y fuerte quizá Astrid se quiera casar contigo, ¿Verdad, chicos?
— Yo creo que está bien que Hiccup y Astrid se estén dando su tiempo para casarse, creo que es responsable y adecuado.— opinó Fishlegs, Hiccup se lo agradeció mentalmente, los gemelos, por su parte, hicieron un sonido de disgusto.— ¿Qué? Miren, si ambos no quieren casarse por el momento...
— ¡Eres un aburrido, Fishlegs!
— ¡Pero...!
Snotlout no soportaba que Eret siguiera silbando en un intento de romper el incomodo silencio. Cuando no pudo soportarlo por mucho mas tiempo, le gritó:
— ¿Quieres callarte? ¡No puedo ni escuchar mis propios pensamientos!
Eret negó con la cabeza, pero al final de cuentas, dejó de silbar. A lo lejos escuchó voces de mujeres, lo cual lo hizo pensar en que estaban cerca de Astrid y Valka, cosa buena, porque, quizá si se las topaban, arreglarían eso de cambiar compañeros. Eret sabía que a Astrid no le agradaba la madre de Hiccup, y a él le agradaba mas estar con Astrid que con Snotlout.
Mucho mas.
— Uy, suena a que alguien esta teniendo una pelea.— comentó Snotlout. Eret asintió, ah, sí, eso sonaba como a una pelea.
Valka la siguió, Astrid estaba casi corriendo, sin prestar mucha atención al camino. Estaba furiosa, y mas que querer encontrar el mentado huevo, quería encontrar la salida. Ya vería como salir de la cueva, debía haber otra forma de salir, ¿no?
La castaña llamaba a Astrid cada tanto, la rubia trataba de ignorarla, buscando no perder el mínimo atisbo de paciencia que le quedaba. Ya había dicho todo lo que quería decirle, no le debía mas explicaciones, definitivamente no.
Hiccup probablemente se pondría triste, tal vez hasta pelearían (¿hacía cuanto fue su ultima pelea? No podía recordarlo ahora. Cosa rara, porque siempre que llegaban a pelear era por algo sumamente importante o grave) y ella odiaba pelear con él.
— ¡Astrid!— Valka, detrás de ella, dudó en tocar el brazo de la joven. Recordó su dureza y los golpes que Snotlout había recibido antes, negó con la cabeza, antes de seguir hablando.— Entiendo como te sientes, si yo estuviera en tu lugar, sentiría lo mismo.
Astrid rodó los ojos, ajá, sí.— Oh, entonces estamos de acuerdo en algo.— espetó. Valka hizo una mueca, no esperaba esa contestación.
— Sé que hice mal, que fui una cobarde, no hay día... No, no hay minuto en mi vida en el que no me arrepienta por haberlo dejado, por no haber vuelto.— confesó, Astrid caminó mas despacio, todavía tratando de no prestarle demasiada atención a sus palabras.— No es una excusa, pero no tienes idea del miedo que sentía al imaginármelo como un cazador, como un asesino. Me daba pavor volver y darme cuenta de que mi hijo jamás iba a escucharme... Pero me equivoqué.— Astrid dio la vuelta en otro pasillo, Valka, sin embargo, no la siguió esta vez.— Yo... te tengo mucha envidia, Astrid.— una vez dijo eso, ahora sí, dejó de caminar, confundida. Podía escuchar la voz de la mujer detrás del muro de roca.— ¿Quien mas lo conoce mejor? Cuando vi como lo consolaste cuando capturaron a Toothless me sentí... Sobrando. Es algo que cada vez veo con más frecuencia, lo entiendes, sabes lo que necesita, incluso solo con mirarlo, es por eso que te tengo tanta envidia.
"Y es que, ¿quién como tú?— Valka sonrió triste.— ¿Quién más sabe cómo curarlo, cómo levantarle el ánimo? ¿Quién más si no lo ha cuidado? Gobber hizo una parte, pero desde que están juntos...— suspiró, mirando fijamente el suelo.— Él lo tiene todo contigo, no me necesita ya, es todo un hombre. Ya no soy la mujer mas importante de su vida, llegué demasiado tarde para eso.
A la rubia la inundó un sentimiento ligero de culpa, tal vez había sido algo grotesca con sus palabras... Suspiró, inclinándose en el muro.
— Aún así, yo... de todas formas, creí... creí que ahora que ya había vuelto, podríamos recuperar el tiempo perdido.— admitió la mujer, esperando que Astrid la escuchara. Confesarse no era fácil, Astrid era a la primer persona a la que se lo decía.— No tienes idea de lo agradecida que estoy de que... de que ustedes hayan cuidado a mi bebé. Pero creo que estoy mas en deuda contigo y con Stoick.— Astrid giró su cabeza para ver a Valka en el principio del pasillo, con la cabeza gacha.— Y tampoco dejaré de disculparme, todo lo que viste, todo lo que hiciste, no debiste ser tú.
Astrid asintió, y luego se dirigió en su dirección. Orgullosa, como solamente ella era, no dejaba que ninguna expresión se notara en su rostro. A Valka le recordaba a Stoick.
— Júremelo.— exigió al fin, con voz firme, Valka arrugó la frente, ¿de que estaba hablando?
— ¿Cómo...?
— Júreme por los dioses o por lo que usted crea, que no se irá de nuevo.— los ojos de Astrid la perforaban, exigentes, todavía fríos como el hielo, la hicieron tragar saliva.— Y que no abandonara a Hiccup otra vez.— añadió, Valka asintió. Su nuera, por el contrario, no parecía estar satisfecha.— Vaya, ni siquiera se va atrever a pensarlo.
Si usted llega a hacerlo... Si vuelve a irse, yo misma me encargaré de que no vuelva a poner un pie en Berk, o cerca de él. No voy a permitir que lo lastime de nuevo. — y le tendió la mano. Valka inhaló hondo antes de tomarle la mano y estrecharla.
— Lo juró por los dioses y por mi hijo.— le prometió.
Estando ahí, una frente a la otra, no tenían idea de qué hacer ahora. El laberinto continuaba, todavía no encontraban ni el huevo ni la salida, mucho menos habían encontrado a alguien aparte de ellas, por lo que, sí, nuevamente el ambiente se había puesto incomodo.
— Bueno, creo que...— vaciló Valka. Astrid alzó las cejas.— Eso mejora un poco las cosas.— dijo al fin. Astrid asintió, todavía estoica.
— Eso creo.— respondió la rubia.
— ¿Quieres... seguir hablando de esto mientras buscamos el huevo?— preguntó Valka tímidamente. Realmente, no quería, pero, ahora que ya todo estaba claro y que por lo menos tenía la palabra de Valka, Astrid no veía el problema de hablarle.
— No es una mala idea.— aceptó. Bueno, la parte buena de todo esto, es que Hiccup iba a estar tan feliz que seguramente brincaría de gusto.— ¿Qué le interesa saber?
Valka sonrió.— ¿Cuándo es tu cumpleaños?— le preguntó lo primero que se le vino a la mente. La simpleza con la que preguntó sorprendió a la rubia, ella esperaba que le preguntara sobre Hiccup o sobre su relación con él.
Le respondió, ambas volviendo a caminar por el pasillo, Valka marcando de nuevo las paredes, asegurándose de que no estaban yendo en círculos.
Escucharon entonces el sonido de un cuerno. Ambas se pusieron alerta, tratando de percibir de dónde venía el sonido (era muy cercano a ellas, quizá a unas cuantas paredes), Hiccup y Tuffnut lo escucharon también, así como Fishlegs y Ruffnut.
Tuffnut alargó el cuello para ver si había algo fuera de lo normal. Lo único que veía era a Snotlout sosteniendo un huevo del tamaño de un lechón, de un bonito color purpura y con lo que parecían burbujas azules en el cascarón... Bueno, en realidad era difícil describirlo porque... Estaba algo lejos.
—¿Puedes ver algo?
— Nah, solo veo a Snotlout con un huevo.— respondió, pasando por alto la razón principal por la que estaban ahí. Por ese huevo, exactamente. Hiccup estuvo a punto de recordárselo hasta que Tuffnut mismo lo recordó.— ¡Hey, es el huevo! ¡Snotlout tiene el huevo!
Fishlegs soltó un "oh, rayos" desanimado. Él quería encontrar el huevo primero, Ruffnut estuvo de acuerdo, ahora ella no tendría el premio que Hiccup claramente había dicho que no existía ( conocía a Hiccup siempre es así, muy firme al principio, y luego terminaba cediendo...). Tuffnut, por su parte, saltaba sobre los hombros de su amigo.
— ¡Basta ya, bájate!— le ordenó al gemelo, empujando los muslos de este fuera de sus hombros, se detuvo cuando lo pensó mejor.— Antes de eso, ¿Dónde están?
— ¡Por allá!— Tuffnut señaló un punto a la derecha. Hiccup le pidió de forma clara que indicara el camino, indicando el número de vueltas y de pasillos, Fishlegs tomo nota también. — ¡Vamos, Hiccup! ¡Arre!
Sacando fuerza de quien sabe donde, Hiccup finalmente arrojó a Tuffnut fuera de sus hombros, una vez estuvo liberado del peso del gemelo, destensó su cuello y sobó sus adoloridos hombros. Tuffnut por su parte, se levantó de inmediato, no estaba herido ni nada, solo lleno de polvo; tampoco estaba molesto, es mas, estaba mas animado que nada, el rubio se sacudió mientras hacía un ruido con sus labios (— brrrrrr) y luego corrió en dirección a Snotlout y el huevo.
Sí, Eret y Snotlout habían encontrado el huevo de pura casualidad. En realidad estaban tratando de alejarse de la incomoda pelea que estaban teniendo Astrid y Valka, hasta que sin darse cuenta dieron con él. Fue ahí cuando Eret se dio cuenta que Hiccup no había dado una indicación si es que encontraban el huevo (distraído el jefe de Berk, como siempre), por lo que decidió sonar el cuerno, claro, todos se enfadarían, pero llegarían rápido, ademas, conocía a los jinetes, se alegrarían de ver el huevo sano y salvo.
No se equivocó, Valka y Astrid fueron las primeras en llegar, ambas listas para lidiar con cualquier problema, la rubia con su filosa hacha y la castaña con su báculo y la careta puesta.
— ¡¿Cuál es la emergencia?!— preguntó Astrid, analizando el entorno, reparando en Snotlout sentado sobre el nido de piedra, sosteniendo el huevo que los había metido en esa situación en primer lugar (en realidad, había sido Hiccup el que los metió en esa situación...).— Ah.
— ¡Lo tienen!— Valka se adelantó para ver el huevo de cerca, sonriendo. Snotlout infló el pecho, tratando de verse mas alto y mucho mas heroico para la madre de Hiccup. No le prestó mucha atención de todas formas, solamente tomó el huevo y acercó su oído al cascarón, escuchando atentamente.
Astrid suspiró. No había sido un buen uso del cuerno, pero claro que había funcionado si lo que querían era llamar la atención, guardó el hacha detrás de su espalda; el nido era un montón de rocas tibias (todavía estaban algo calientes por el fuego de su madre), y algo de ramas mezcladas con lo que parecían ser hojas enormes y lodo. Como los aldeanos habían dicho, no había rastro de la madre.
Mala señal.
Escuchó pasos apresurados, así como algunos gritos de Ruffnut, quejidos de Fishlegs y la voz exasperada de Hiccup. Astrid sonrió de lado, por lo menos Hiccup tampoco se la había pasado bien.
— ¡Y ahí está!— exclamó Hiccup una vez él junto con Tuffnut llegaron al nido. Fishlegs y Ruffnut llegaron por otro acceso, el rubio todavía con la gemela sobre su espalda. — Gran trabajo, Snotlout y Eret.— los felicitó, pensando qué, de hecho, no esperaba a que ese equipo encontrase el huevo. Fishlegs se acercó al nido, preguntándole a la madre de Hiccup cosas mas especificas del huevo, el castaño, por su parte, también deslizó su mirada por el lugar, buscando pistas del paradero de la madre.
— ¿Crees que la hayan capturado?— preguntó Astrid seria, a su lado. Hiccup suspiró, arrugando la frente.
— Espero que no.— soltó, colocó los brazos en jarras. Astrid asintió, estando de acuerdo, ella también esperaba que la madre del huevo solo estuviera ligeramente demorada. Volvió su vista a Valka, quien trataba de ver a contraluz el contenido del huevo.— Y bien...— Astrid detectó ese tono de voz, giró su cabeza hacia su novio, de forma perezosa, este sonreía de forma pícara, alzando las cejas, observando como ella estaba frunciendo el ceño.— ¿Cómo les fue?— preguntó, señalando con los ojos a Valka y luego a su novia.
Astrid resopló. A pesar que Hiccup se veía demasiado despreocupado por el tema en ese momento, sabía que por dentro, se moría por saber si ya se llevaban mejor.
— Hablamos de cosas.— contestó Astrid, sin querer dar muchos detalles de qué exactamente. Hiccup hizo un puchero, pidiéndole que especificara un poco, en respuesta, la rubia gruñó.— Cientos de cosas que no quieres saber, como los lugares donde también tienes pecas.— dicho esto, le picó una mejilla, Hiccup apartó el rostro, riendo animado. Estaba recuperando su buen humor poco a poco, pero todavía necesitaba su siesta.
— Pero eso ya lo sabías.— soltó por lo bajo, cuidando que los demás no pudieran escuchar, Astrid le golpeó el brazo, con advertencia.
— ¡Callate!— siseó, nadie los había escuchado de todas formas. Bueno, quizá Eret sí, pero no era algo que le molestara mucho.— Si lo que quieres saber es si ahora nos llevamos bien, pues, sí. Algo así.— habló esta vez en un tono de voz mas alto, Hiccup ensanchó su sonrisa, los ojos iluminados como estrellas. Se veía tan adorable que ella considero en darle un beso frente a todos, sin importarle la incomodidad que eso llegaba a causar en el equipo.
— No tienes idea de cuanto me alegra eso.— Hiccup tenía la misma idea sobre el beso. Cuando estuvieron a centímetros de lograrlo, Snotlout les llamó la atención.
— ¡Hey, tórtolos!— instantáneamente, la pareja de separó para ver al equipo. Valka llevaba el huevo bien protegido en sus brazos, Fishlegs hacia anotaciones en una de las libretas que llevaba en su traje, probablemente estaba registrando el estado del huevo que acababan de encontrar.— Seré el primero en preguntar: ¿Cómo esperan que saldremos de aquí?
Y... el mal humor regresó.— No lo sé, Snotlout. Quien sabe, tal vez haya una salida en algún...
¡Rugido! Pero no uno cualquiera, Hiccup reconocería ese rugido en cualquier lugar, en cualquier situación, incluso estando sordo lo reconocería, ¡era de un furia nocturna!
— ¿Toothless?— preguntó girando el cuello, esperando verlo. Valka alargó el suyo, tratando de ver por encima de los muros, Ruffnut, quien seguía muy cómoda sobre la espalda de Fishlegs, alzó la mirada.
— ¡Nos encontraron!— exclamó Ruffnut animada, feliz porque los dragones les ayudarían a subir ese cansado muro de roca que los conduciría de nuevo a la superficie.— ¡Están en la entrada!
Esta vez, todos juntos atravesaron el laberinto. Una vez Hiccup se reencontró con el furia nocturna, le abrazó por la cabeza.
— Oh, gracias por acordarte de mí, dragón holgazán.— le regañó con cariño. Toothless le respondió gorjeando como si riera.— ¿Qué es esto? ¿El día de burlarse de Hiccup?
— Siempre es día de burlarse de Hiccup.— repuso Astrid, subiéndose en Stormfly.
— ¡Civilización con camas y comida, ahí vamos!— exclamaron Tuffnut y Ruffnut.
*En español, tomando en cuenta que el idioma original es en inglés.
Ya sé que al principio dije que iba a ser corto. Me pasa que ya no puedo hacer fanfics cortos aaaaaa
¡Pero he vuelto a mi zona de confort! ¡El humor feo! xd
¿Saben? Siempre tuve este headcanon de que Astrid no aceptó de inmediato a Valka, de ahí porque en un principio se llevaban algo mal, luego empezaron a llevarse bien y... resultando en la relación que tienen en la tercer pelicula. Siento que Astrid es en extremo rencorosa, así que, sí, esto pudo haber pasado xd
El siguiente capitulo será mi primer angst oficial (intenté hacer unos cuantos cuando estaba mas pequeña, pero terminaban muy extraños xd), y trataré algo un poco mas fuerte que por lo menos yo no he visto en fanfics en español (A lo mejor sí hay, quien sabe jajaj)
Los jinetes irán tras la madre del huevo, ¿Lograrán encontrarla?
¡Cuidense mucho! ¡Les quiero!
