Chicago

Rose POV

Dejamos todo listo, ya.

El fin de las clases de verano es en una semana más, y al día siguiente nos vamos a Portland.

La opción es buena.

Hay otra uni, estamos cerca de la costa, y pronto será invierno.

Buh.

He intentado no poner sobre aviso a Josh, que me mariposea insistentemente.

Me dijo que el guardián enviará una foto de cuerpo entero, para que yo vaya acostumbrándome a verlo.

¡Ja!.

Cuándo lo dice, yo sonrío, y Lissa me arranca del lugar, furiosa con Josh.

Le dice que no estoy a la venta, y esas cosas.

No debemos dejar traslucir nada.

Sólo nos queda esta semana.

Y si el otro dhampir moron no llega, estaremos a salvo de todo.


Rusia

Dimitri POV

A las 72 horas, llegó el mensaje de los pasajes.

Serían terroríficas horas de vuelo, con innumerables escalas y cambios de avión.

Llevarme toda la ropa sería un caos, así que destiné un tercio del bono de traslado a mi cuenta, y el resto se lo entregué a mi madre.

De suerte, le duraría por un buen tiempo.

Con su trabajo, y el de mis hermanas, la casa se podría mantener, aún con mi hermana Vika en la academia, y mi sobrino Paul, en su escuelita primaria.


Mi abuela me despidió con sus proverbiales palabras arcanas.

Me dijo que debía recordar que las rosas son hermosas, pero llenas de espinas, y que se requería mucho trabajo para hacerlas florecer, si lastimas al rosal.

Supongo que el mensaje iba destinado a Rose Hathaway, la misteriosa hija de Janine, a la que yo debería buscar.


Portland

Rose POV

Encontramos una residencia en una calle tranquila, en dónde un muchacho de la universidad -llamado Jeff-, nos dijo que su mamá arrendaba una habitación en su casa.

Su hermana mayor -de Jeff-, se había casado e ido, y dejó todo el mobiliario de soltera.

Y un ingreso menos.

La señora nos recibió bien, nos mostró la habitación -tenía una cama nido, para cuándo las amigas de su hija se quedaban, nos explicó-, y con un poco de simpatía de Lissa, también nos ofreció una comida sólida, al día.

Así que nos acomodamos en el minúsculo espacio que llamaríamos hogar.


Montana

Academia de St. Vladimir

Dimitri POV

En el aeropuerto, me esperaba la Capitana de St. Vladimir, Alberta Petrova.

Era una mujer muy genuina, de unos 40 ó 45 años, afroamericana, y de fuerte contextura.

"¡Bienvenido, Dimitri!, Croft me avisó que vendrías, y de inmediato cuadré los turnos, para que no sufras tanto jet lag. Comenzarás el lunes, tienes todo el resto de la semana para aclimatarte. ¿Necesitas algo más?, ¿traes más equipaje?".

"Viajo casi con lo puesto, Capitana":

"Alberta, por favor. Sip, los guardianes hacemos eso, ya es difícil pasar una estaca por aduanas. Antigüedad mata vampiros y zombis, es lo último que declaré.¡Vieras la cara de la policía que la revisó!".

"De Rusia acá, debí decir casi lo mismo, pero con variantes, claro. Vicodin, strigoi, vampiros, Fampirs y un largo etc. Debieron creer que soy uno de esos locos que esperan el final del mundo, o algo así. Sólo necesitaré ir a algún centro comercial por más ropa. Ésta no me alcanzará para mucho, si tengo que andar viajando por todas partes".

"Hay un par de tiendas que tienen... nuestras tallas. Allí van boxeadores y luchadores, así que no llamamos la atención. Pediré a alguno de los muchachos que te lleve. Hablando de muchachos, ¿también nos ayudarás con nuestras chicas fugadas?, ¿con ambas?".

"¿Alguna noticia fresca?".

"No. Hemos agotado y barrido con todo. No podemos ir más a la policía humana, de lo que hemos ido. Casi vinieron a husmear por la academia, de tanto preguntar por ellas. Pero yo confío en que están vivas".

"¿La hija de Janine... huyó por la ley?, ¿off the record?", y Alberta asintió, "Croft me dijo que los Dragomir lo sabían".

"Y que la alertaron. Obvio. El accidente terminó siendo un pretexto para el fin último, ¿eso es lo que cree él?".

Y yo asentí.

"Teníamos... 10 novicias en el año de Rose. Pero, cuándo salió la ley, 5 fallaron las clasificatorias, y debieron irse. Sólo dos madres vinieron a retirarlas. Las otras 3... simplemente se fueron. Meredith se... emparejó con Laurence, que es recién llegado, y no pasa los 20 años. Ella es más madura que él, así que lo terminará de criar, me temo. Y lo peor, ya no tenemos guardianes bajo los 25 años, acá, pero las novicias ya están... comprometidas. Es aberrante. Para todos".

"No es la primera noticia que oigo al respecto".

"¿Ya te pidieron?".

"No tan así. Cuándo yo estaba en Penn State, con mi anterior cargo, conocimos a un muchacho moroi. Y Josh me contactó de improviso".

"Y estabas en Rusia, ¿cierto?".

"Es lo raro. Es decir, él está en Chicago, ahora. No en Penn State. Y encontró a una dhampir que, al parecer, lo dejó como rueda de tanque". De caliente, aclaro.


¿Y saben qué fue lo más curioso de todo?, justo en esos momentos, sonaba el pin de mi teléfono, y entraba un mensaje de Josh.

Decía que incluía una foto.

La abrí con curiosidad.

Debía ser la Diosa de la que me habló antes.


Mary Esor, se leía bajo la foto.

Una hermosa joven de pelo oscuro y largo.

Su piel estaba bronceada, y los ojos oscuros brillaban, mientras sostenía unos lentes en la mano.

Y reía, como del chiste que alguien le contaba, pero al otro lado de la imagen.


Se la mostré a Alberta, que casi frenó el acelerador, de sorpresa.

Se estacionó en el camino, tomó mi celular, y agrandó la foto.

Miró con atención los ojos y los rasgos, el pelo, y la sonrisa.

"Mary Esor", leyó, "¡Rose Mary!", exclamó, triunfante. "¡es ella, Dimitri!".

Claro. Esor es Rose, pero al revés. Era la misteriosa Rose Mary, de la que el mismo Croft me habló, días antes.

La amiga de la Princesa Dragomir.

"Llama a tu contacto. Dile que aceptas, que estás en el país, y que quieres conocerla. ¡Ya, muchachote!", y me pasó el teléfono.

Pero iba al buzón de voz.

"Sorry por lo del jetlag, pero no te dejaré que pongas un pie en la academia, sino que sólo para que descanses, y preparemos un equipo, para ir por ellas a Chicago".