Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Como están, como están? Aquí el nuevo capítulo de esta corta historia y debo apurarme porque tengo como mucho hasta el 06 de Enero del 2020 para terminarlo o no cumpliré el reto, aaaaaaaaaaayudaaaaa. jajaja. No se preocupen, lo lograré, creo. Por favor síganme:
Fanfiction: Luna De Acero
Wattpad: Luna-De-Acero
AO3: LunaDeAcero7
La portada la hizo la talentosa Lindsey Lobo (FB), no es bellísima? Yo la amo con toda el alma, muchísimas gracias, preciosa!
Disclaimer: Los nombres de los personajes son del maestro Isayama Hajime, más el contexto de la historia, la trama y las personalidades son de mi completa invención, la historia está protegida con certificado internacional de Safe Creative, allí la guardé con nombres originales para los personajes, está prohibido reproducirla o adaptarla a otro fandom, gracias.
Advertencias: Lenguaje vulgar, palabras altisonantes, insinuaciones y más mentiras ja.
DEDICATORIA: Este fic está dedicado en exclusiva para Ak Bennington, corazón espero que este fic cumpla con tus expectativas, de verdad lo espero, un abrazo gigante!
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"Lo que más me molestó no es que me hayas mentido sino que, de aquí en adelante, no podré creer en tí."
FRIEDRICH WILHELM NIETZSCHE
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Armin lo observó sentado en la cama y le hizo algunas observaciones a su atuendo.
—Entonces, ¿tu crees que él no es Kenny?
—Tengo mis sospechas —dijo mientras se probaba otra ropa.
—No, creo que te queda mejor el blanco —dijo Armin poniéndose de pie y acercándole un pendiente de diamante.
—Uf, odio estas cosas —Comentó mientras lo aceptaba para luego colocárselo en la oreja derecha.
—Entonces consigue una muestra de su ADN para que lo analicemos, un pañuelo con segregaciones nasales, saliva, cabellos, todo sirve.
—¿Semen? —Soltó con tonito de burla mientras se giraba y lo miraba con picardía.
—¿Realmente te acostarías con ese adefesio? —Habló Armin sin tanta jocosidad.
—Hay un poco de celos en tu pregunta, me parece.
—Ya corta eso, Eren. Esta es una misión demasiado importante como para cagarla, además ya lo hablamos y "aquello" ES una cosa del pasado.
El de ojos verdes bufó molesto y abrió una lata de energizante sin azúcar al que le dió un sorbo rápido.
—Solo era una broma, no hacía falta que fueras tan agrio. Y no te preocupes, no voy a equivocarme en nada. Bueno, estoy listo, saldré.
Ni siquiera saludó o miró hacia atrás. Armin tenía razón, "eso" estaba completamente enterrado, solo había sido él hacía tres años atrás enamorándose de su superior, admirándolo como un héroe, para luego darse contra la pared porque el sentimiento era completamente unilateral. Aunque para ser unilateral bien que Armin había aceptado follar como conejos todo ese verano, como fuera, era hora de concentrarse en la misión.
Subió al auto, inspiró y apretó el volante. Tanto sacrificio, tanto esfuerzo, desvelos, pasar frío, hambre, entrenar durísimo, todo para poder llegar a ese momento. Una vez que tuviera éxito su padre lo miraría con otros ojos, tendría que aceptar que se había equivocado sobre él y al fin terminaría con ese cáncer que significaba Kenny Ackerman.
Cuando llegó le llamó la atención que ya había una persona vigilando en el techo de la propiedad, estacionó y un tipo enorme y musculoso lo fue a revisar, quiso hacerle una requisa a lo que se negó rotundamente, no quería que descubrieran las armas que portaba escondidas en su torso y tobillos, afortunadamente Kenny lo fue a recibir en persona.
—Harry, está bien, déjalo pasar es de confianza —le dijo al altote y se acercó para saludarlo con bastante confianza.
Eren quedó impresionado. Kenny vestía una camisa blanca ceñida (evidenciando un hermoso cuerpo trabajado, lleno de músculos que la primera vez no habían sido tan notables), un pantalón negro también apretado, con un cinturón de cuero de cocodrilo con una letra "K" en la hebilla presumiblemente de oro. Por lo visto al mafioso le encantaba presumir y ostentar sobre su dinero. Traía el cabello peinado hacia atrás lo que permitía apreciar sus bellos ojos grises, momento ¿Kenny tenía ojos grises?
—Me alegra tanto que hayas podido asistir, aunque tuve que avisarte sobre la hora, ya ves que con mi apretada agenda es imposible para mi hacer las cosas con demasiada anticipación.
—No hay problema, de todas maneras no tengo nada qué hacer en estos días. Me emociona que me tengas en cuenta a pesar de estar tan ocupado.
—¿Cómo no lo haría? Con semejante compañía tan agradable —dijo mientras ingresaban a la residencia y le miraba descaradamente el trasero y la espalda.
El más alto volvió a quedarse sin palabras una segunda vez al encontrar una mesa finamente decorada en el amplio comedor, pensar que el día anterior todo eso era un tiradero, con seguridad tenía un montón de personas trabajando para él. El ambiente era bastante romántico y en cierta forma su ego se sintió halagado, no todos los días se seducía a un mafioso tan importante. Se giró y lo miró con coquetería mientras se acomodaba el bonito cabello tras una oreja.
—Acompáñame, espero que el menú sea de tu agrado, porque la verdad no sé qué comen los ángeles.
—No me consientas tanto, puedo acostumbrarme muy rápido.
—Es la idea, para que caigas en mi trampa.
—Oh, que astuto, ¿y si caigo qué sucederá conmigo? —le siguió el juego el joven tomando asiento en una de las sillas que Levi había corrido con galantería.
—Muchas cosas, todas buenas de eso puedes estar seguro. Harry... Harry... —Levi frunció el ceño al ver que el "guardaespaldas" no le respondía—. ¡HARRY!
—Ah, uh, lo siento señor —dijo al fin acercándose.
—Dile a Isaura que mande los aperitivos y sírvenos el champagne.
El hombre era bruto y logró abrir la botella pero derramó un poco del contenido sobre la camisa de Levi quien lo fulminó con la mirada, se puso de pie y le quitó la bebida con brusquedad.
—Solo ve a la cocina —le ordenó y se encargó de servir él mismo las copas, luego miró a Eren—. ¡Qué remedio! El tipo no escucha bien desde una vez que me salvó de una granada que arrojaron dentro de una de mis limusinas, me tomó del torso y salimos por la... ventana del techo, me salvó la vida, así que como ves tengo que perdonarle sus torpezas. Bueno, mejor me concentro en lo lindo de esta noche, es decir tú —Y levantó su copa para brindar con el hermoso hombre frente a él.
—Me siento halagado, Kenny.
Chocaron sus copas y se terminaron la bebida en un abrir y cerrar de ojos. Trajeron una copa de camarones como entrada, a Eren le encantaban los mariscos así que estuvo degustando todo muy contento. Le sorprendía cómo ese delincuente podía parecer un tipo normal, charlando tan tranquilo, que hasta uno podía llegar a pensar que era inofensivo. El plato principal fueron unos tallarines con salsa de tinta de calamar, hongos shitake y caracoles.
—Si no te gusta el platillo puedo mandar a buscar lo que quieras —Dijo Levi sin quitarle los ojos de encima.
—En realidad me gusta mucho, hacía mucho que no me trataban tan bien —comentó mientras metía un bocado a su boca con seducción.
—Ah, eres tan hermoso, lo siento si soy reiterativo pero es que, eres algo fuera de este mundo.
Eren solo reía con suavidad, seguía comiendo y participaba de la charla que era muy entretenida, Kenny le estaba contando de un reciente viaje al Taj Mahal donde la policía india los había detenido por beber del agua del estanque. Estaba demasiado satisfecho como para ir por el postre de inmediato, así que pasaron a uno de los balcones donde Levi prendió un cigarrillo y mirando hacia la hermosa luna le contaba al más alto sobre una historia que involucraba al satélite natural. Sus ojos grises estaban impregnados del manto nocturno, una brisa elegante y antojadiza le despeinaba la cabellera azabache y le acercaba hasta sus fosas nasales el delicioso perfume importado que Kenny había elegido para la ocasión. Carajo, el tipo era muy atractivo, probablemente en circunstancias normales no le habría llamado la atención, pero bastaba escucharlo un poco para que quedar embelesado con su sapiencia y discurso, sin dudas era un hombre preparado y con una vasta cultura. En circunstancias normales, tal vez, solo tal vez, podría haberle aceptado una cena.
Levi le hizo algunas preguntas sobre astronomía y le habló de las constelaciones, a veces tomando su rostro para dirigirlo al grupo de estrellas de los que hablaban.
—¿Ves ese grupo de estrellas de allá? Serán siete u ocho, dispuestas como un abanico —le decía muy cerca del rostro.
—Mmm, sí, las veo.
—Bien, ese grupo es la constelación de "Coma Berenices", hay que disfrutar de las estrellas.
—¿Disfrutar de las estrellas?
—Así es, bonito, porque todo lo que nace está destinado a perecer, incluso las estrellas también desaparecen y con ellas se llevan la magia de las constelaciones. Existen las llamadas "constelaciones perdidas", ¿lo sabías? —Eren negó, completamente compenetrado en la conversación, claro que solo estaba haciendo muy bien su papel, "por supuesto, no es que ese hombre le atrajera de alguna manera, no señor", se repetía sin cesar—. Entonces, hay que disfrutar de las estrellas y su brillo, mientras existan, puesto que una vez que se apagan, ninguna otra puede ocupar ese lugar otra vez. Así como yo te contemplo ahora y disfruto de tu luz —dicho lo cual lo miró de manera muy profunda.
El más alto se acercó de manera natural, sintiendo esa irremediable atracción, y felicitándose por jugar tan buen actuación. Unieron sus labios con lentitud y se disfrutaron brevemente. Eren no estaba dispuesto a ceder tan fácil, aunque fuera su misión acercarse a kenny y averiguar hasta los secretos más recónditos, tenía que ser lo suficientemente inteligente como para no empalagarlo a la primera y dejarlo siempre deseando por más.
Se fueron a los cómodos sillones que estaban ubicados a un costado del enorme salón. Todos tapizados en cuero legítimo negro, se sentaron en uno de tres cuerpos, frente a frente, mientras se hablaban muy de cerca, reían y charlaban sin parar. Levi le pidió al otro guardaespaldas que fuera por hielo y copas. Estuvo tanteando una repisa llena de botellas y descubrió una especie de "compartimento secreto", detrás del cual estaban los mejores vinos y licores. No había manera, lo que se heredaba no se hurtaba, pensó el mentiroso al notar que su tío tenía su misma costumbre de esconder el alcohol bueno. Tomó un ronmiel que le pareció añejo y especial (tenía un instinto sobrehumano para reconocer costosas botellas de bebidas) y lo llevó con su invitado.
—¿Ronmiel?
—Claro.
Sirvió en las copas y les puso una bocha de hielo a cada una. Tomó la mano de Eren más cercana y besó sus nudillos mientras volvía a tirarle algún piropo de la extensa lista de "los buenos" que tenía en su memoria, notando como era bien recibido por el más lindo de los hombres que alguna vez le hubiera hecho caso.
Eren lo miraba deslumbrado y de hecho se sentía una atmósfera bastante intensa, al menos esta vez Kenny no parecía un completo imbécil; delincuente y todo, no se podía negar que era guapo. Además todo acercamiento sumaba a la misión. Se dejó besar en cierto momento, le gustó que no fuera apresurado, esta vez unió sus labios con tranquilidad, sin babosearlo o mostrarse desesperado.
—Lo único malo de besarte —dijo Levi con voz profunda y grave—, es que se pierde el fascinante océano de tus ojos al cerrarlos.
Bueno, era un halago bastante lindo y tal vez fuera el vino pero era como si el sex appeal de Kenny se hubiera incrementado en un mil por ciento respecto al día anterior, ¿entonces lo de ayer había sido solo una fachada para despistar? Debía moverse con cuidado, era obvio que una mente criminal de ese calibre no sería tan fácil de manejar, tal vez se había apresurado al subestimarlo con tanta liviandad.
—¿Prefieres que te bese con los ojos abiertos? —respondió en susurros mientras su torso se inclinaba hacia el otro.
—Mientras los besos no se acaben, todo es bienvenido —Se estaba acercando para besarlo de nuevo cuando su celular comenzó a sonar estridentemente, con ese ring tone que había separado para una sola, única y detestable persona, la música que precedía a esas llamadas eran puros gritos de terror—. Lo siento, de verdad, pero debo tomar esta llamada.
Se puso de pie, suspiro y atendió.
—Dime cucaracha, ¿por qué mierda no me atiendes de inmediato? —Habló con voz sombría su tío.
—Porque estaba ocupado.
—Oh, disculpe Príncipe de Asturias, no era mi intención interrumpir su ocupación.
—Pero ya ves, lo hiciste, si tienes algo que decirme que sea rápido porque sigo ocupado.
¡Pero miren el tamaño de esos huevos! Levi sentía que la adrenalina lo contaminaba mientras se volteaba y le guiñaba un ojo con tranquilidad a Eren, al mismo tiempo sentía un par de gotas de sudor frío deslizándose por su espalda, jamás en toda su puta vida le había contestado de esa manera a su tío y estaba seguro que apenas volviera el desgraciado le descerrajaría la carga completa de su Colt automática de 9 milímetros, pistola vieja pero que el viejo arrugado siempre cargaba a todas partes. En fin, la vida estaba hecha para vivirse a fondo ¿o no?
—Vaya, parece que al fin te bajaron los huevos que nunca tuviste, pendejo estúpido. Me enteré que usaste MI casa para una fiesta, eres tan predecible que hasta me da risa, que vida más aburrida tuviste siempre, ¿te encanta desobedecer, cierto?
—¿Me vas a decir qué quieres? Porque si no me vas a decir corto la llamada.
—Hijo de puta, mal parido, no te atrevas a cortarme porque te juro por mi nombre que apenas regrese me comeré tus huevos hervidos en un estofado mientras miro como te desangras delante mío.
—Ajá.
—Traute te va a llevar un bolso esta noche, cuídalo y no se te ocurra abrirlo, lo irán a buscar en unos días.
—Entendido.
—¿Estás con alguien además de ese novio feo y maltrecho que tienes?
—No es de tu incumbencia, además para qué quieres que te responda si puedes verificarlo tú mismo por las cámaras.
—Sigue sumando puntos, pedazo de puto, pronto me las cobraré. Pendejo —y le cortó, pero Levi siguió con el celular en el oído haciendo la mímica como si la llamara continuara su curso y a continuación habló con voz de mando, enojado.
—Escucha, idiota, no vengas a amenazarme a mí, que fui yo el que te enseñó el significado de la palabra amenaza cuando eras un crío que apenas podía sostener una pistola, cuantito no me cumplas lo que te ordené te vas olvidando de volver a ver a tus hijos —Hizo una breve pausa y continuó—. No, no le haré nada a tus hijos, además el pequeño gordito me cae bien, pero a ti... a ti rata hija de puta, a ti te voy a hundir los globos oculares con mis propios dedos, ¿has entendido? Y no vuelvas a llamar si no es para confirmarme que todo salió como te lo dije, ¡pendejo!
Y entonces hizo como si cortara la llamada en ese momento, suspirando ofuscado volvió junto con Eren que lo miraba un poco asombrado y parecía temeroso también, todo estaba saliendo a pedir de boca. Se sentó y chasqueó los dedos, uno de los "guardaespaldas" se acercó para llenarles las copas.
—¿Problemas? —preguntó a Eren levantando su copa para mojar sus lindos labios.
—Lo usual, estos pirinchos que se creen la gran cosa porque manejan una pequeño sector, hay que tenerlos bien amarrados porque en cuanto les das un poco de soga se quieren hacer los mandamases. Claro que es mi culpa, los he consentido demasiado, ropa de marca, autos de lujo, viajes al Caribe, es hora de enseñarles que no se muerde la mano del amo.
—¿Viajes al Caribe?
—Oh, sí, me gusta que todos tengan buenos recuerdos junto a sus familia, ¿entiendes? Y a mi me gusta ir a visitarlos a sus casas, conocerlos, ver como crecen sus retoños, puedo ser generoso y amable si cumplen, pero en cuantito se quieren hacer los rebeldes ¡ZAS! —A la onomatopeya se sumó el movimiento de la mano como un cuchillo que cortaba en el aire y Eren se estremeció en su lugar porque el grito lo tomó por sorpresa—. Yo no quiero, no, no, no me gusta la violencia, bonito —habló y capturó la mano libre de Eren entre las suyas y entrelazó sus dedos con naturalidad—. Pero el mundo es cruel, a veces no queda otro camino, el que me es fiel tiene todo, el que me falla se va dos metros bajo tierra, o blanco o negro, los grises no van conmigo.
—Ya veo, la verdad es que nunca conocí a nadie como tú, Kenny, ¿debería tenerte miedo?
—No, no, primor, a ti no te haría nada malo, a menos que me lo pidieras —Besó sus nudillos con galantería y le sonrió para que el ambiente se relajara, notaba la tensión de Eren aunque intentara disimularlo.
—¿Me harías cosas malas?
—Sí, quiero decir, cosas malas pero de las que uno disfruta —Deslizó su trasero por el sofá para estar más cerca de Eren y acercó su cabeza para dejar un pequeño beso en el esbelto cuello.
Eren volvió a estremecerse, definitivamente el vino tenía algo, dejó la copa sobre la mesa para evitar seguir bebiendo.
—Vamos a ir despacio, recuérdalo.
—Amor, voy lento, lo hago, pero ¿cómo pretendes que no me emocione si te tengo a menos de un palmo de distancia y tu belleza me encandila?
—No quiero imaginarme a cuántos les dirás lo mismo —Replicó el más alto haciendo un mohín de fastidio con la nariz.
—A nadie —Se escuchó la voz de fondo de Farlan que apareció en pijamas y rascándose la barriga, Eren lo miró enarcando una ceja—. Hola, soy Farlan, la mano derecha de él. Aunque a mi me gusta decir que soy su mejor amigo, y doy fe de que nunca lo había visto esmerarse tanto con alguien.
—¿Una cena y una charla es esmerarse tanto? —Soltó Eren con evidente sarcasmo pero sonriendo para aligerar la carga de sus palabras.
—No contestes, Farlan, busca lo que sea que viniste a buscar y vete.
—No vine a buscar nada, solo quería decirte que estaba en el balcón y vi el auto de Traute, va a entrar en unos segundos.
—Si, recibe lo que viene a dejar —Pidió mirándolo con seriedad.
—OK, entonces voy a ver eso —dicho lo cual se dirigió a la puerta de entrada.
—Parece que tienes todo bajo control.
—Absolutamente —dijo cruzando sus piernas y mirándolo con altanería—. Para ser la cabeza de todo uno tiene que ser muy cuidadoso con los detalles —Sacó un cigarro y se lo colocó en la boca, chasqueó sus dedos y uno de los guardaespaldas sacó un encendedor para que pudiera prenderlo—. Pero basta de hablar de mí, háblame de ti, qué cosas te gustan, si le vas a los perros o a los gatos, si prefieres el verano o el tranquilo invierno, arriba o abajo —lo último fue acompañado de un guiño coqueto y Eren sonrió.
—No soy una persona tan interesante, a decir verdad. Me gusta la actuación, estudié un poco, fui a una academia, hice una que otra obra de teatro pero nunca me tocaron protagónicos, tal vez no tengo madera para eso.
—A ver, recítame algo y deja que yo mismo saque conclusiones, sé mucho de actuación.
—¿Sí?
—Así es, conoces a ¿Arévalo Pinares?
—Claro, toda la ciudad lo conoce, es la estrella indiscutida de los unitarios teatrales, y ahora está en ese exitoso musical "Buscando una razón para amar".
—El mismo, ¿sabes quién impulsó su carrera artística? —Luego se señaló y Eren abrió sus ojos asombrado.
—Y además soy el productor de esa obra musical, para tu información, así que sería bastante fácil conseguirte una audición para que te probaran en el elenco permanente.
Ambos giraron su cabeza al ver ingresar a una mujer rubia, hermosa, alta y con una llamativa expresión de frialdad en el rostro. Estaba vestida de negro por completo con unos pantalones ceñidos, una sudadera negra también y un saco prendido al frente, una pulcra coleta recogiendo su cabello. Miró a Levi de una manera indescifrable, pero el hombre no se amilanó ni un poco.
—Traute —dijo a secas—. Si ya dejaste lo que viniste a dejar te puedes ir, estoy ocupado.
Farlan que venía por detrás de la mujer quedó en shock con la respuesta de Levi, esa mujer siempre le había dado miedo.
—Dijo que no lo perdieras de vista hasta que lo retiren, es por tu propio bien.
—No necesito tus consejos, sé perfectamente qué es bueno para mí y qué no ¿Y qué estás esperando? ¿Una propina?
La mujer lo miró por largos segundos sin cambiar su expresión, luego se giró y se fue. Farlan estaba pálido de la impresión, Levi se puso de pie y se acercó a su amigo.
—Te ves mal, compadre, ve a acostarte, le diré a Rosa que te mande un té digestivo y galletas.
—Eh, creo que mejor sería un whisky doble y una buena carne asada con papas.
—Como gustes, pídele lo que quieras, ahora vete.
—Sí, ya, ya, ¿pero qué hago con esto? —dijo mostrándole una mochila negra de tamaño mediano y llena de precintos en los cierres que la mujer le había dejado, ambos se miraron asustados y Levi le susurró.
—¿Esa cosa hace tic-tac?
—Creo que no.
—¿Cómo "creo"?
—¿Deberíamos abrirlo?
—No lo sé, mira déjalo en sótano y cierra la puerta, después veremos qué es.
—Joder, no quiero volar en pedazos.
—Tranquilo, si ese fuera su propósito créeme que ya nos hubiera echo volar de antes, él nunca da tantas vueltas. Anda y haz como te dije.
Luego regresó junto a Eren.
—¿Todo bien?
—Sí, sí, ya sabes, "negocios". Como sea, ¿en donde nos quedamos? Cierto, ibas a demostrarme tu talento.
—Oh, es que... bueno, no vine preparado —dijo un poco nervioso.
—Cualquier cosa está bien, una frase, un diálogo de algún personaje que hayas interpretado, un poema, lo que gustes, no seas tímido, para dedicarte a esto tienes que ser más arrojado, lindura.
—Bueno, veamos... —Se puso de pie, inspiró profundo y con una pasión arrolladora comenzó una magistral interpretación de un conocido poema. Moviendo sus manos para acompañar las frases a la vez que su rostro cambiaba de expresiones y mostraba diversos matices:
"Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi..."
Levi interrumpió la interpretación y completó el poema entonando con tranquilidad, aplomo y su grave y natural voz:
"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."
Luego se puso de pie y aplaudió a Eren, quien sonrió e hizo una venia teatral agradeciendo el gesto, después agarró su copa y Levi volvió a llenar ambas para brindar.
—Tú, querido mío, eres una estrellita muy talentosa y bella, celebro tener la oportunidad ¡no! el honor, de escucharte y deleitarme con tan brillante actuación y tan acertada elección, en verdad admiro a Calderón de la Barca.
—Oh, bueno, no es para tanto.
—Lo es, lo es, no minimices tu don. Definitivamente conseguiremos un lugar en ese escenario para que brilles, estrellita mía, ahora, brindemos por este encuentro tan afortunado.
Chocaron las copas y Eren se bajó el trago de un solo envión, Levi apenas mojó sus labios, había algo en el sabor de ese ron que estaba raro, por fortuna el hermoso hombre no parecía haber reparado en él. Conversaron un poco más y Levi comenzó a notar un comportamiento extraño en su acompañante. Parecía ¿ebrio?
—Uf, aquí hace mucho calor, ¿cierto? —dijo Eren desprendiéndose los primeros botones de la camisa gris que llevaba puesta debajo de un blaizer negro.
—Si quieres le subo al aire —Ofreció Levi.
—Sí, sí. uff.
Tomó el ron miel y se sirvió de nuevo y se bajó la copa en un solo trago, se acercó mucho a Levi y le puso los brazos alrededor del cuello.
—Me siento un poco, un poco... —le habló sobre los labios mientras el más bajo estaba que no se lo podía creer.
—¿Descompuesto?
—¡No! En realidad me siento, bastante... mmm, caliente.
Levi abrió los ojos a su máxima capacidad y sonrió como bobo, aunque luego un poco de lucidez le golpeó el magullado cerebro, no era muy normal que de un momento a otro el hermoso joven se hubiera puesto así, es decir, sí, él era guapo y rompía corazones todo el tiempo, pero ¿tan rápido le agarró la calocha a Eren? Miró la botella de ronmiel y entonces se dió cuenta que era muy probable que la botella esa tuviera algo raro, y por algo se refería a una droga.
—E-espera, Eren.
El hombre junto sus labios y se tiró, literalmente, sobre el más bajo mientras lo toqueteaba a su antojo.
—¡Jo-joder! Espera, mmm, o-oye, a la mierda —El mentiroso se dejó llevar por el momento, sintiendo como toda esa linda anatomía masculina se le refregaba encima, le asentó las manos en ese pomposo trasero que lo traía loco desde el día anterior y entonces... Eren se desplomó.
Levi se quedó quieto un momento sintiendo el peso muerto del más alto sobre él y como se había quedado duro.
—¿Eren? ¡Hey!
Lo giró con cuidado para darse cuenta que estaba completamente inconsciente. Puso su cabeza contra su pecho, se escuchaban perfectamente los latidos, lo cual lo alivió de inmediato, luego el joven largó un sonoro ronquido. Levi tomó la botella y sirvió un vaso, llamó a uno de los guardias y le dijo si quería un poco a lo que el hombre aceptó con gusto. Luego lo retó a un fondo en blanco, en pocos minutos pasó lo mismo, el hombre dijo que tenía calor y luego cayó inconsciente como costal de papas en el suelo.
—Carajo, ya uno no puede tomar nada que todo está contaminado en esta cochina casa —Se quejó Levi.
Cargó al guardia sobre sus espaldas y lo llevó a uno de los cuartos de la mansión. Luego fue por Eren, lo tomó estilo nupcial y lo llevó hasta "su supuesta" habitación, donde lo depositó con cuidado sobre la cama. Le quitó los zapatos y el saco, no quiso arriesgarse más para que no pensara cosas que no eran y finalmente se tiró a su lado. Al menos iba a poder dormir junto a ese bombón.
...
Eren inspiró profundo y largó un quejido, abrió los ojos y le costó un rato enfocar a su alrededor ¿Qué mierda había sucedido? No podía encontrar el último recuerdo de la noche, ¿cuál era? Momento, ¡¿dónde carajo estaba?! Se sentó de golpe y apretó los dientes por un dolor agudo que le aguijoneó en el entrecejo. Miró a un costado, Kenny estaba dormido, usando un pijama azul con bananas, echó un vistazo a la habitación.
Mierda. Volvió a mirar alrededor, sentía náuseas.
Mierda de nuevo. Acaso... ¿acaso se había acostado con el narcotraficante? ¿Really?
Se miró y notó que estaba vestido y nada parecía fuera de lugar, ¿caderas? bien, ¿ano? no sentía nada extraño, además si lo hubiera desnudado habría encontrado las armas y con seguridad eso no había sucedido, ¿entonces? ¿Solo habían dormido sin más? ¿Pero porqué? Es decir, no recordaba haberse ido a acostar en ningún momento, ¿qué carajo había pasado? Miró al supuesto Kenny que roncaba a pata suelta, por lo que sigilosamente se escabulló al baño. Se miró en el espejo, tenía las pupilas todavía algo dilatadas, ¡con razón! ¡Hijo de puta! ¿Lo había drogado? ¿Lo habría manoseado mientras estaba inconsciente? De solo imaginárselo se puso en verdad furioso, trataba de mantener el control por el bien de la misión, pero tampoco podía dejar pasar el episodio, le iba a gritar un par de verdades a ese desgraciado. Cuando salió el hombre ya no estaba en la cama. Se puso los zapatos y su saco y bajó las escaleras con bronca.
Lo encontró silbando muy tranquilo en la cocina mientras tenía una sartén en el fuego, incluso tenía unas pantuflas con una cabeza de león. El delincuente se giró y le sonrió con alegría, pero la cara de "demonio traído desde los avernos" que portaba Eren lo descolocó.
—Estrellita, iba a subir a avisarte, estoy haciendo el desayuno para los dos.
Se le fue encima como un elefante enojado y agarrándolo de las solapas del pijama lo estampó contra uno de los estantes de la cocina, con una voz satánica le habló, los ojos inyectados en sangre.
—¡Estrellita, mis pelotas, maldito depravado! ¿Así que ibas a violarme, malnacido?
—¿Qu-qué? ¿De qué estás hablando, bonito?
—De que me drogaste, hijo de p-
—¡LEVI! —Farlan se metió a la cocina y ambos lo miraron sorprendidos, el rubio estaba agitado y pálido a más no poder—. ¡Nos atacan!
—¿Qué?
Antes de que pudiera responder sintieron la primera ráfaga de balas que cayeron sobre el comedor y rompieron los cristales del frente. Los tres se tiraron al piso mientras sentían la nueva ráfaga.
—¡Carajo! ¿Quiénes son? —preguntó Eren a los gritos mientras Farlan se arrastraba hasta ellos que estaban escudados detrás de la isla al medio de la cocina.
—¡No lo sé!
—¡Llama a tus guardaespaldas! —Le gritó el más alto mientras sacaba una pistola automática pequeña desde dentro de su saco, Levi estaba freezado—. ¡HAZ ALGO Y NO TE QUEDES AHÍ COMO UN GATO ASUSTADO! ¡¿Dónde más tienes armas?!
—¿Qu-qué? ¿A-armas?
—¡No tenemos! —gritó Farlan que se tapaba los oídos por el ruiderío.
—¡¿Cómo carajo no van a tener?! ¡¿Me quieren ver la cara de estúpido?! ¡JODER! ¡hay que salir de aquí antes que ingresen! ¡Llama a alguien, maldito enfermo! —dijo sacudiendo a Levi, pero el hombre parecía una inútil muñeca de trapo—. ¡Me cago en todo! ¡Toma! —dijo sacando otra arma de dentro de la media de su pantorrilla, Levi casi se muere ahí mismo, Farlan le cubrió los ojos y tomó la pistola que ofrecía Eren.
—Lo siento, pero es que el jefe le tiene fobia a las armas.
—¿¡ME ESTÁN JODIENDO!? —gritó Eren desencajado.
—No, no, es la verdad, se desmaya si toca o ve una, ¡vamos, vamos! ¡Piensa algo, rápido! —Le habló a su amigo agarrándolo de la cabeza y tratando de que volviera en sí.
Recién entonces Levi pareció reaccionar.
—¡El sótano! ¡Vamos ya mismo!
A cuatro patas gatearon hasta una puerta de uno de los muebles bajo mesada de la enorme cocina, a Levi le temblaban las manos, abrió un par de puertas hasta que dió con la indicada, quitó un caño falso que cruzaba por ahí y empujó una pared falsa, entonces se metieron por ahí los tres. En medio de la oscuridad, gritos que se escuchaban por fuera, más ruidos de tiros y sus corazones que estaban a todo dar, se arrastraron por ese pasadizo hasta dar con el sótano. Lo primero que hizo Levi fue trabar la puerta blindada que daba al exterior con unos códigos que sabe Dios de dónde había sacado. Finalmente se miraron entre ellos, sucios, transpirados y asustados.
—Hay que irse a la mierda de aquí —opinó Farlan.
Casi al mismo tiempo sintieron como "algo" golpeaba la puerta de hierro desde afuera.
—La van a volar a la mierda —dijo Levi—, pero si nos vamos perdemos nuestros brazos —Le recordó al rubio señalando su reloj de muñeca.
—Entre un brazo y la vida, prefiero la vida —Afirmó el rubio temblando.
—Alguien me va a decir ¿qué carajos está pasando? —Habló Eren completamente cabreado.
—Ni idea, pero si no movemos el culo rápido no la vamos a contar —dijo Levi que se dirigió a un sector al fondo del enorme sótano donde había una puerta escondida detrás de unos armarios llenos de vinos que solo eran para despistar—. Farlan, trae la mochila esa de mierda que nos mandaron.
—¿Estás seguro que será bueno llevarla?
—No será malo y no hay tiempo de verificar, solo tráela, Eren, sal tú primero, es un pasillo de tierra, hay que seguir derecho hasta donde lleve, anda, no tenemos mucho tiem-
¡BROOOMMM!
un estallido aturdidor los dejó en el piso, pero afortunadamente no fue suficiente para volar la puerta blindada por completo.
—¡Joder, vamos, vamos! —gritó Levi mientras tosía y se refregaba los ojos por todo el residuo que había provocado la reciente explosión.
Los tres, junto con la mochila misteriosa se metieron por esa puerta que no sabían adonde los llevaría, pero cualquier lugar era mejor que quedarse en ese infierno.
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By Luna de Acero.-
