Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Hello, hello, el último capítulo de este fic... del mes jajaja, recuerden que este fic tenía que estar terminado y completo para el 6 de Enero, así que mejor me voy apurando porque tengo el tiempo vencido (necesito un alargamiento?), quería hacerlo en 6 capítulos pero es probable que salgan 7, ajio, ajio, ustedes ya me conocen, eso quiere decir que solo quedan dos y se termina (soy una genia haciendo cálculos XD). Bueno, ¿qué más era? No me acuerdo, así que va el capítulo, no sean malos y déjenme un review, un comentario, un voto, un kudo, un lo-que-sea para que yo sepa que ustedes aprecian las historias gratuitas, Y NO ES JODA, DEJEN ALGO, CARAJO. Ahora sí, ya pueden leer, los ailaviu.
Por favor síganme en mis otros perfiles, cosa que si alguna plataforma me patea el culo ustedes tengan otra alternativa para ir a leerme:
Fanfiction: Luna De Acero
Wattpad: Luna-De-Acero
AO3: LunaDeAcero7
La portada la hizo la talentosa Lindsey Lobo (FB), no es bellísima? Yo la amo con toda el alma, muchísimas gracias, preciosa!
Disclaimer: Los nombres de los personajes son del maestro Isayama Hajime, más el contexto de la historia, la trama y las personalidades son de mi completa invención, la historia está protegida con certificado internacional de Safe Creative, allí la guardé con nombres originales para los personajes, está prohibido reproducirla o adaptarla a otro fandom, gracias.
Advertencias: Violencia, balas, personajes heridos, peleas, un poco de salseo pero no se emocionen (MUAJAJAJA), las mentiras se siguen multiplicando y los problemas también, enjoy!
DEDICATORIA: Este fic está dedicado en exclusiva para Ak Bennington, that´s all folks!
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"Podrás engañar a todos durante algún tiempo; podrás engañar a alguien siempre,
pero no podrás engañar a todos siempre."
Abraham Lincoln
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Corrieron en medio de la oscuridad y un par de veces tomaron algunas bifurcaciones que no tenían ni puta idea adonde los podían llevar. Ya no sabían si los seguían persiguiendo, si les habían perdido el rastro, o qué, ese lugar era un jodido laberinto de mierda, solo esperaban no les apareciera un minotauro en algún rincón. Perdieron la noción del tiempo y espacio, tropezaron un par de veces, jadearon, maldijeron y al fin llegaron a una especie de callejón sin salida que tenía unos hierros doblados por un costado que iban de manera vertical hacia una tapa de cemento en el techo.
Levi fue el primero en treparse, desde arriba se filtraban unos escuetos rayitos de sol, por lo que todo indicaba que eso debía ser una salida; empujó la pesada tapa y la removió con facilidad, después de todo siempre había tenía una excepcional fuerza sobre humana, don que jamás había empleado en provecho de nada excepto por ese día. Tosiendo salieron a la superficie. La resolana los cegó por unos minutos hasta que pudieron enfocar mejor. Parecían extras de una película de zombies. Al aire libre recién notaban lo viciado que estaba el aire ahí abajo.
Llenos de tierra a más no poder, Levi notó que Eren tenía un pequeño corte arriba de una ceja de donde se desprendía un camino delgado de sangre seca que frenaba cerca de su pómulo, Farlan estaba todo despeinado, uno de sus oídos con restos de sangre también y un labio partido, con seguridad él estaba peor que los otros dos. Todavía seguía en pijamas y había perdido una pantufla en el camino. Suspiró y trató de pensar con frialdad sobre lo acontecido.
—Bueno, ¿y ahora qué? —empezó Eren mientras se acercaba y lo miraba taciturno.
—Estoy pensando, ¿dónde carajo estamos? —dijo mirando alrededor, era un desolado paraje cerca de una ruta, a decir por el ruido de tráfico que se sentía detrás de una colina cercana, el resto del paisaje era campo, ¿cuánto habían corrido allá adentro?
Eren sacó su celular que estaba con poca batería y fue a su GPS para buscar la ubicación.
—No hay señal —respondió guardando el aparato.
Levi tomó la tapa de cemento macizo de más de cinco centímetros de espesor y la volvió a colocar en su lugar, Eren abrió los ojos sorprendido. Esa cosa fácilmente pesaba más de ochenta kilos y el hombre la había levantado como si nada. Bueno, tal vez fuera la adrenalina.
—¿Y cómo es que no hay nada preparado aquí? A ver, busquemos, tendría que haber algo enterrado ¿no? ¿A quien se le ocurre hacer una salida sin un maletín de respaldo o algo? —despotricó molesto el supuesto mafioso.
—Se supone que esto es tuyo, así que deberías haber pensado en eso antes —dijo Eren que no dejaba de fulminarlo con la mirada.
—Amigo, creo que no escucho de este lado —anunció Farlan mientras se señalaba el oído izquierdo.
—No te preocupes, apenas podamos iremos al mejor otólogo que exista en la ciudad, seguramente es un efecto secundario por la explosión, pero todo tiene arreglo si tienes los billetes.
—¿Otólogo? —preguntó Eren.
—Sí, un especialista de oídos, precioso. Por cierto, ¿tú estás bien? Tal vez necesitas que te revise todo tu cuerpito para asegurarnos.
—¡No te me acerques, pervertido!
—¿Otra vez con eso? No te hice nada, carajo, te desplomaste como la bella durmiente y te llevé para que te acostaras, eso fue todo.
—Es cierto, él no es de atacar gente dormida —secundó Farlan que sostenía la mochila negra entre sus brazos.
—Sí, claro, si no me ibas a hacer nada explica porqué me drogaste en primer lugar.
—Fue... un error de cálculos, tomé la botella equivocada, lo siento.
—¿Cómo que tomaste la botella equivocada?
—Sí, no sé, había olvidado que esa tenía un narcótico para dormir y accidentalmente te la serví, juro que digo la verdad.
Eren lo agarró de la solapa del pijama y lo sacudió con fuerza, mientras se le marcaba una vena en la frente.
—¡¿Cómo carajos te olvidas que tienes una botella con narcóticos en tu propia casa, escoria?!
—Ya, cálmate, ¡caray! —dijo, empujando para soltarse y alejarse, suspiró y trató de explicarse—. Es que yo, verás... sufro de una extraña condición médica.
—Ahí va de nuevo —murmuró Farlan que algo escuchaba con el oído que le había quedado sano.
—Tengo Alzheimer selectivo —Eren enarcó una ceja—, es una muy rara condición, si bien es progresivo y degenerativo, con el tratamiento que estaba haciendo y las inyecciones, estábamos retardando sus efectos de manera exitosa. Pero a veces tengo estos... vacíos memoriales que me causan problemas, ¿entiendes, estrellita? Juro que no es a propósito, ahora debo llevar una dieta estrictamente vegetariana porque los depósitos de proteínas anormales se acumulan en el cerebro, causando la muerte de las neuronas y tengo que hacer lo posible por minimizar eso ¡Ah! No sabes lo mal que me siento de antemano, de sólo pensar en el momento en que olvidaré tu tan agraciado y precioso rostro.
—Anoche comiste mariscos —Le hizo notar Eren, sin emocionarse demasiado con la historia.
—Ayer era mi día de permitidos, tengo una comida de proteínas permitida a la semana —respondió de inmediato para justificar su cena.
—Jamás había escuchado sobre Alzheimer selectivo —soltó Eren mientras su enojo bajaba de intensidad.
—Así es, la tengo jodida, pero no creas que me voy a entregar a la muerte tan fácil. Como sea, creo que mejor sería que nos vayamos yendo de aquí, no quisiera encontrarme con esos loquitos que explotaron la casa.
—¿Quiénes son? —preguntó Eren cruzando sus brazos.
—Antes de responder eso, respóndeme primero quien eres tú, no te hagas, estrellita, ¿alguien te contrató para que me siguieras?
—¿Qué? —Eren intentó mantener su papel, de ninguna manera podía dejar que supieran la verdad.
—Oye, sí —Se sumó Farlan acercándose—. ¿Por qué tenías dos pistolas?
—Bu-bueno, por precaución, es decir, si te invita un mafioso a cenar uno tiene que ser cauteloso ¿no?
—No, eso no tiene sentido —sentenció Levi—, ir armado a la casa de un mafioso es la peor idea posible.
—Averdá —dijo Farlan—. Oigan, tengo hambre.
—Sí, yo también —Se sumó Levi mientras se dirigía a la colina para mirar qué había del otro lado—. Bueno, entonces, ¿quién eres?
—Mi padre fue militar —explicó Eren—, tuve mucho entrenamiento con armas de su parte, de niño me llevaba a cazar, así que para mi no son algo tan extraño, estoy acostumbrado, pensé que si sabías de mis habilidades tal vez te interesaría tenerme en tu grupo de gente, contratarme quiero decir.
—Mmm, lo que menos me interesa son tus habilidades con armas —dijo Levi regresando de su inspección—. A menos que sepas manipular armas... de carne —soltó con desparpajo para guiñarle un ojo, pero Eren continuaba serio.
—Dije que tengo hambre —repitió Farlan interrumpiéndolos.
—¿Cómo pueden pensar en comer en un momento así? —reclamó Eren.
—El estómago no sabe de razones —Fue la simple respuesta del rubio.
—Bueno, hay una carretera, por lo poco que veo... Tal vez sea la estatal 45, si es ésa con seguir para el sur vamos a llegar al centro de la ciudad. Se me ocurren un par de ideas, andando —habló mientras se dirigía de nuevo al montículo.
—¡Hey, esperen! ¿Adónde van? —gritó Eren mientras se apresuraba a seguirles el paso.
—A ponernos a resguardo, tenemos que buscar ropa decente y luego pensar muy bien como proceder.
—¿Y que hacemos con la mochila? —preguntó Farlan.
—A partir de ahora te nombro el guardián de la mochila, cuando estemos a salvo la llevaremos donde Gunther a que nos diga qué puede tener adentro, mejor será que no tratemos de abrirla ahora mismo.
—Claro. Por cierto, Le-
Levi le tapó a tiempo la boca a su amigo y lo miró fulminándolo con sus ojos.
—Es Kenny, idiota, no lo olvides —Le susurró y Farlan asintió.
—Ya, señor Kenny, ¿se ha dado cuenta que no nos explotaron las cosas que tenían que explotar?
Levi se detuvo en seco, carajo, con tantas preocupaciones lo había olvidado, ¿sería que esos relojes tendrían largo alcance? No, no podía ser, ¿o sí?
—A ver, sácatelo y arrójalo lejos —Le ordenó a su amigo mientras lo miraba con frialdad.
—¿Qué? ¿Por qué no lo hace usted?
—Porque yo soy el que manda, ¿o ya lo olvidaste? ¿Y por qué me tratas de "usted" ahora?
—Porque eres el que manda.
—No me jodas y haz lo que te digo, tira esa cosa.
—Carajo.
Farlan dejó la mochila a sus pies y con cuidado desprendió la malla de la máquina que se adhería a su muñeca, miró a Levi asustado y el hombre se alejó unos pasos.
—¡No seas cabrón! —Le replicó.
—Anda, deja de llorar y hazlo de una vez, ¿quién es el marica ahora?
—Siempre fuiste tú.
—¿Quieres que te patee el culo, Far?
El muchacho sacudió su antebrazo con fuerza y el reloj salió volando por los aires, pero nada sucedió. Se quedaron un rato mirándolo desde lejos a ver si explotaba o no.
—¿Se puede saber qué mierda están haciendo? —preguntó Eren que no entendía nada de lo que sucedía, ¿qué le pasaba a esa gente?
—Una prueba de seguridad —respondió Levi con aires de científico—. Bueno, parece que el puto de Levi nos mintió —dijo mientras le guiñaba un ojo a Farlan sin que Eren lo notara.
—Ah, Levi, ese hijo de puta mentiroso —Se quejó aparatosamente Farlan mientras el otro le hacía un fuck you con la mano a espaldas de Eren.
—Como sea, ve a traer tu reloj y de paso toma el mío.
—¿Y por qué los tengo que llevar yo?
—Porque eres el guardián de las cosas valiosas, anda, toma —ordenó mientras se lo empujaba contra el pecho.
Caminaron hasta la ruta y se fueron bordeando por un costado, para entonces había un hermoso cielo despejado y un sol radiante que los estaba achicharrando.
—Tengo una pregunta —dijo Eren que iba al lado de Levi—. ¿Cómo es que un tipo de tu talla no sabe manejar armas?
—No es que no sepa, de hecho... tengo mejor puntería que Robin Hood, es solo que por circunstancias que no viene al caso mencionar, desarrollé cierta aprehensión a esos artefactos de la muerte.
—Es de no creer, quiero decir, un maleante de tu talla que se descomponga al ver una pistola es un poco, no sé, irónico.
—Así es la vida, bombón, sin ir más lejos mira cómo una carita de ángel como la tuya esconde a un chico entrenado militarmente, también es una ironía.
—En fin, ¿qué haremos ahora? ¿Llamarás a tu gente para que nos vengan a buscar o algo?
—Nope, es muy peligroso, no expondré a mi equipo. Lo mejor ahora será escondernos y averiguar bien quien anda detrás de mis pasos. Así todos golpeados y yo con pijama llamamos mucho la atención, necesitamos ponernos a resguardo cuanto antes, además no tengo mi celular, quedó en la casa.
—Yo tengo el mío —dijo Farlan sacando el suyo de un bolsillo del pantalón—. Oh, parece que tengo un par de llamadas perdidas. Ow...
—¿Qué?
—Son de, eh, de, son del hijo de puta de Levi —dijo nervioso mientras miraba a su amigo—. ¿Qué hacemos?
—Presta —dijo el de cabello negro mientras tomaba el móvil.
Marcó el retorno de la llamada pero escuchó una voz robótica apenas pulsó la tecla "send": "Señor abonado, su línea se encuentra temporalmente inhabilitada para la llamada que intenta realizar, consulte al seis uno..."
—¿Tienes la línea inhabilitada? —Le preguntó a su amigo.
—Ah, si, es que se venció la boleta y no tuve tiempo de ir a pagarla —Y luego se encogió de hombros.
—Como sea, si te llama de nuevo no atiendas, me pasas de inmediato el aparato —dijo devolviéndole el mismo—. Andando, el sol me está matando.
Caminaron cerca de una hora más hasta llegar a una parada de autobuses. Eren no sabía qué hacer, necesita urgente comunicarse con su gente e informarles de las novedades, de seguro ya estaban al tanto del tiroteo en la casa de Kenny, mientras tanto ¿debería seguir al criminal? ¿Debería buscar una oportunidad para secuestrarlo? ¿O simplemente debería seguirle la corriente y continuar con su actuación para así sacarle más información? Por lo pronto su batería estaba muriendo, y su celular no dejaba de vibrar, con seguridad lo estarían llamando pero no podía arriesgarse a responder frente a esos dos. De todas maneras su celular tenía seguimiento satelital, con lo que con seguridad ya sabían su ubicación. Por lo pronto seguiría con ellos, luego vería como comunicarse con los suyos.
—¿Tienes cambio? —preguntó Levi a Farlan pero este negó con la cabeza con lo cual miraron a Eren que tuvo que pagar el viaje de los tres.
—No te enojes, estrellita, te devolveré apenas pueda —prometió Levi mientras le guiñaba un ojo.
—¿Adónde vamos?
—A una guarida que tenemos, ¿cierto, Far?
El transporte anduvo cerca de cuarenta minutos y finalmente se bajaron en un barrio de clase media-pobre cerca de los márgenes al sur de la ciudad. Caminaron un par de cuadras y finalmente se metieron por un pasillo, una vez que lo atravesaron se apostaron detrás de una montaña de escombros y miraron desde allí a cierta distancia, a una casucha. Se escuchaba como varias personas revolvían y hacían ruido dentro de la misma, mientras dos camionetas negras, con vidrios polarizados y un par de personas con anteojos de sol y cara de matones esperaban fuera.
A Farlan se le llenaron los ojos de lágrimas.
—Mataron a Claudia —dijo entre susurros e hipidos, ya que desde donde estaban podía verse que habían arrojado su maceta por la ventana y estaba reventada en el suelo.
Claro que Eren no tenía idea que hablaban de la plantita de marihuana que Farlan cuidaba con tanto amor, por lo que estaba callado y atento, ¿quién era la tal Claudia? ¿Una espía de la organización?, se preguntaba.
—Hijos de puta, como sea, nos la cobraremos, Far, ya verás que sí. Están desmantelando todo, carajo. Me pregunto cómo supieron la dirección de la cueva.
Se escondieron entre los escombros y se quedaron allí al menos una hora más esperando que la gente esa se fuera. A Farlan le rugía el estómago y al parecer esa gente iba a montar guardia.
—Bueno, nos vamos —Decidió Levi al fin.
Volvieron a salir por donde habían llegado, y nuevamente tomaron el autobús que iba para el centro de la ciudad -Eren tuvo que abonar el pasaje otra vez-, al llegar fueron hasta el teatro de la ciudad.
—¿Qué hacemos aquí? —preguntó Eren que estaba cansado, irritado y también hambriento.
—Bueno, el último lugar donde se me ocurriría pedir ayuda. Espero que Jean esté —dijo Levi, mientras encaraba al ingreso—. Ustedes esperen aquí —les dijo en el hall y se metió para el lado de la boletería.
—Oye, Eren —habló Farlan—, ¿puedes comprarme un paquete de galletas, porfa?
—Vamos.
Se fueron a un drugstore que había dentro, donde una chica con onda dark masticaba chicle y los miraba aburrida. Compraron algunas golosinas y un agua mineral.
—¿Quién es ese tal Jean? —preguntó Eren.
—Ah, ese es... un, un amante de mi jefe —respondió mientras se llenaba la boca con las galletas.
Eren miró de reojo cuando un chico joven, bien parecido pero con cara de asesino serial fue a enfrentar a Levi, al parecer estaban discutiendo, trató de leer sus labios, desde su posición no podía leer los de Levi, pero sí lo de ese tal Jean.
"¿Qué haces aquí? ... Te dije que no me dieras más problemas ... ¿Qué te ha pasado? ¡Mira esos golpes! ¿y porqué estás usando un pijama a esta hora? ... ¡Riva, ¿en qué estás metido?! ... Estás poniendo en riesgo mi trabajo ... ¡No lo sé! ... Siempre me buscas cuando estás en apuros ... Siempre me prometes lo mismo ... Estoy cansado de esto ... Es siempre lo mismo ... ¿Y quien es ese que está al lado de Farlan? ... ¿Un compañero de trabajo? ... ¿Y porqué lo estás entrenando tú? ... Riva, no me estés mintiendo ... Esto no puede seguir así, tú y yo tenemos que hablar claro ... Es la última vez que te ayudo, ¿has entendido? ... tú te aprovechas de mí, es lo que siempre haces ... ¡Cállate! Tú no sabes querer ... más vale que después de esto me lleves a comer a *Central Dock y pediré lo más caro de la lista ... Como sea, ¿qué carajo necesitas además de asistencia psiquiátrica? ... Ya veo, veré qué puedo hacer ... Mira cómo tienes tu bonito rostro ... ¿Vendrás esta noche a verme? ... Bien, espera aquí, tengo que hacer algunos arreglos".
¿Quién sería Riva? ¿Sería un seudónimo? ¡Cierto! Ahora que lo recordaba, cuando Farlan fue a avisarles a la cocina esa mañana había llamado a Kenny con otro nombre, en medio del aturdimiento no recordaba muy bien cuál era el nombre que había utilizado, pero con seguridad sonaba parecido a Riva, ¿Rivai? ¿Habría leído mal los labios? ¿Ricardo? ¿Richard? Como fuera, ya lo averiguaría, así que Kenny había dicho que él era un compañero de trabajo... ¿un compañero de trabajo? Bueno, con seguridad Jean sabría que Kenny era un mafioso y tendría sus propios códigos para informarle de la situación, por lo visto había dicho "que lo estaba entrenando", claro, todo cuadraba bastante bien. Debería mandar a investigar a ese tal Jean, sin dudas sería una pieza clave en toda esta red delictiva, los amantes siempre eran los mejores informados de todo. Se desilusionó un poco de que Kenny ya tuviera un amante, pero bueno, no era como que un criminal como ése pudiera ser fiel. La voz de Kenny lo sacó de sus pensamientos.
—Vengan conmigo, no hagan preguntas, no digan nada, solo sigánme.
Caminaron por un corredor largo hasta llegar a un salón que parecía de ensayos, ese lugar era enorme, lo atravesaron, bajaron una escalera y al fin llegaron a los vestidores del teatro.
—Hola —saludó Jean sin muchas ganas a los acompañantes y luego se dirigió a Kenny frunciendo el entrecejo—. Y más te vale que mañana me devuelvas la ropa, ¿entendiste?
—Sí, no te preocupes, la cuidaremos bien.
—Perdón que opine, pero no entiendo cómo fue posible que una horda de ladrones les haya entrado a robar toda la ropa de la casa, es decir, tienes pésimo gusto para la moda y todo lo que usas está super viejo.
—Ya te lo dije, no fue por el valor material de las prendas, fue por venganza, por despecho.
Farlan y Eren movían los globos oculares de un rostro a otro sin decir ni pío, pero imaginando la excusa que habría inventado el hombre para salir del atolladero.
—Pues deberías ir a comprar ropa nueva y ya —continuó Jean.
—Lo haré, pero no puedo ir así vestido a una tienda, pensarán que soy un delincuente, además necesito efectivo, que no tengo por el momento, tú ya sabes mi situación.
—No te prestaré otra vez, me debes más de cinco mil.
Eren abrió grande los ojos, ¿quién era este tipo? ¿Kenny le debía cinco mil? ¿Hablaba de dinero o de droga? ¡Carajo! Estos sí que eran pesos pesados de la delincuencia, ¿tal vez el teatro solo fuera una fachada?
—No te estaba pidiendo, solo te decía que contemplaras mi desesperante situación.
—¿Si tan desesperado estás porqué tienes este collar de oro y ese llamativo anillo? —dijo el muchacho tomando la cadena de la que colgaba una fastuosa "K".
—¿De oro? ¡Pfff! ¿Cómo vas a creer que esto es de oro? Es solo bijou barata, de utilería, ya quisiera yo que fuera real.
—¿Y porqué una K?
—Es de *Killer —Jean enarcó una ceja—. Porque a todos mato... pero de amor —Y le guiñó un ojo.
Jean rodó los ojos y enfiló a la puerta.
—Como sea, tengo muchas cosas que hacer, no puedo seguir perdiendo el tiempo, saca lo que necesites y antes de irte pasa por mi oficina. Y por favor, no rompan nada. Adiós, Far, aprendiz —dijo y se fue.
—Al fin —suspiró Levi—. Bueno, aquí está todo el vestuario del teatro de la ciudad, elijan un atuendo casual que no sea muy llamativo y después nos largamos.
Farlan dejó la mochila sobre una silla frente a unos espejos en un rincón alejado, y se puso a revisar los percheros que eran muchísimos, había trajes de época, disfraces, ropa de la más variopinta y extraña. Eren se hizo el de buscar ropa y se alejó para poder usar su móvil, pero para entonces la batería estaba totalmente agotada, puta suerte. Ahora tendría que esperar para cargarlo en alguna parte, ¿cómo haría eso?
—Jefe, está sonando mi móvil —Avisó el rubio a Levi quien se acercó y atendió al verdadero Kenny.
—Hola, plaga, ¿sabías cuál es una de las pocas razas que sobreviven hasta una bomba nuclear? —Levi no contestó, pero su semblante estaba tenso, Eren se hacía el distraído pero estaba atento, ¿quién los estaría llamando? Estaba un poco alejado como para escuchar—. Te lo voy a responder porque no creo que tu cerebro de maní lo solucione, las cucharachas... y ahora tu, claro que en tu caso sería un nivel más abajo de las cucarachas.
—Oh, lamento no haberme muerto como esperabas, siempre te decepciono —habló al fin Levi.
—Tampoco creas que espero demasiado de ti. Respecto a tu vida me tiene sin cuidado, marica, pero bueno, no atendías a tu móvil así que deduje que ya no estabas en este mundo, es bueno saber que me he equivocado.
—¿Ese fue tu plan desde el principio?
—Ay, no te creas tan importante, rata, ya te dije que tu vida me tiene sin cuidado, lo único que me jode es que gracias a tu estúpida fiestita los depredadores se adelantaron y por eso el "paquete" no está donde debería estar. Como sea, vas a tener que llevárselo tú mismo al comprador.
—No sé de qué paquete hablas.
—No te hagas el idiota, bueno, ya lo eres, pero no quieras mentirme a mí, vómito de mierda. Tengo un rastreador que me dice que ese bolso está en el centro de la ciudad, así que a menos que-
—¿Y porque está en el centro de la ciudad ya deduces que lo tengo yo?
—No, pedazo de excremento, lo deduzco porque está en el mismo lugar que los relojes que les dí, experimentos fallidos de seres humanos.
Levi apretó los dientes, había olvidado que los putos relojes tenían rastreadores con GPS, ¿cómo había pasado por alto ese detalle?
—Pues me la fumas, ni de chiste me voy a entregar esa cosa, que la busque Traute y la entregue ella.
—Escucha bien, feto de alimaña —Le habló con voz ronca y oscura—, más te vale que muevas el puto culo y lo lleves a la dirección que te voy a pasar, en persona y pidiendo disculpas por el retraso, porque sino lo haces...
—¿Qué? ¿Vas a intentar matarme de nuevo?
—A veces morir no es lo peor que puede pasarte, pero creo que eso es algo que tú sabes bien, ¿verdad, sobrino? —Levi sintió un escalofrío a lo largo de la columna cuando tuvo unos flashes sobre recuerdos viejos, muy bien enterrados en su subconsciente—. Si no cumples mi orden, lo que haré será distribuir tu foto, la de tu inútil novio, y de cualquier persona cercana a ti a todas las redes de narcotráfico de la ciudad, después de todo te hiciste pasar por mí, así que no solo te van a estar buscando los capos más infames de este país para aniquilarte, también te van a buscar los buenos, como sea, me voy a encargar de que te pudras en una cárcel o bien si te agarra uno de mis enemigos... se dará una festín vengativo a lo grande.
—Pues se darán cuenta que yo no soy tú, les diré todo lo que sé e irán tras tus pasos —respondió Levi sin amilanarse.
—Habrá suficientes pruebas, no te preocupes por eso, ya deberías saber que siempre cubro mis espaldas, ya queda en ti creerme o no, solo intenta no cumplir con lo que te pido y verás como tu vida se vuelve un verdadero infierno.
—Bueno, más infierno del que viví contigo no creo que sea.
—Mira nada más, parece que al fin te salieron los huevos de la vagina sucia que tienes.
—Si entrego esto, ¿me vas a dejar en paz?
—Claro, tienes mi palabra.
—Tú nunca tuviste palabra para nada.
—Como sea, no te veo muchas opciones tampoco. Lleva la mierda esa adonde te dije y tal vez tu vida vuelva a ser la misma cagada de antes.
—¿A quién se supone que tengo que ver?
—Te dije que te mandaré los datos que necesites, por mensaje a este número. Eso sería todo, perro, antes de que cortes quiero hacer una cosa. Esto es por todos los cumpleaños que no hemos estado juntos, mi querido sobrino...
Los tres saltaron en los lugares donde estaban cuando escucharon explotar la mochila que había quedado frente a los espejos, haciendo que uno (bastante grande) se rajara de punta a punta). Los tres tenían a sus corazones latiendo a todo dar. Levi levantó el móvil que había tirado por el susto y temblando se acercó al lugar de la explosión con mucha cautela. De la mochila solo quedaban retazos chamuscados y una nube de algo como brillantina cayendo por todo el lugar.
—¿Qué carajos fue eso? —dijo Eren que ya había desenfundado una pistola y se resguardaba detrás de unos vestidores al fondo.
—¿Entonces e-era ci-cierto? —dijo Farlan que tenía los ojos abiertos a su máxima capacidad.
Levi colocó el celular de nuevo contra su oreja.
—¿Eh? ¿Qué sucedió? No escucho a nadie gritando, no me digas que los maté.
—Nadie está muerto —habló Levi completamente taciturno.
—¿No explotaron?
—Sí, lo hicieron, solo que no los estábamos usando, que mal querido tío, es la segunda vez que te equivocas en un día, ow, te estás poniendo senil.
—Es esa puta suerte tuya, rata. Como el día que se me trabó la pistola, igual no pretendía matarlos, solo los iba a lastimar un tantito, ¡que puta mierda! Tanto preparativo para nada.
—Pues además de que no lograste tu objetivo —habló Levi con una frialdad inusual—, hiciste que explotara la mochila que querías que entregáramos.
—¡¿QUE?!
—Así es, de todas maneras debo avisarte que estaba llena de purpurina —dijo agachándose y tocando parte de lo que había caído al suelo—. ¿Esa es la cosa importante que querías que entregáramos?
—No jodas conmigo, basura, ¿cómo se te ocurrió poner esos jodidos relojes con el paquete? ¿Eres estúpido? ¿Y qué carajos es eso de que tenía purpurina?
—Al parecer alguien te la jugó viejo, porque esto estaba lleno de confeti y brillos.
—No te creo una mierda, Levi, no trates de jugármela a mi, pendejo. Lleva el maldito bolso, tienes menos de veinticuatro horas o haré que tus fotos y la de tus amiguitos circulen por las manos de los peores sicarios, ¿has entendido? —luego le colgó.
Levi le devolvió el móvil a su amigo.
—Esas mierdas e-explotaron de v-verdad —dijo Farlan aún temblando.
—Sí, parece que él tenía el comando a distancia, hijo de mil puta. Como sea, Traute nos cambió el bolso estoy seguro, era obvio que sabía que nos irían a acribillar, pero no los esperaban tan pronto, dijo que los depredadores se habían adelantado por culpa del revuelo que hicimos en la fiesta, no creo que fuera por eso, yo creo que alguien les dijo para que fueran antes, total luego podrían decir que en el revuelo se habían robado el paquete y ya, con nosotros muertos él no tendría forma de comprobarlo y sería negocio redondo para ella.
—Me perdí desde la parte en la que dijiste que Traute nos cambió el bolso.
—No importa, luego te lo explico de nuevo. Por ahora tenemos un gran problema, porque el hijo de puta de "ya sabes quién" quiere que entreguemos el verdadero bolso en menos de un día a alguno de sus bonitos colegas, dijo que te llegará un mensaje con los datos, no lo borres.
—¿Y qué se supone que hagamos ahora?
—Por lo pronto vestirnos decentemente, ir a comer algo, tal vez tomar una o dos cervezas y luego buscar a Traute.
—¿A Traute? ¿Y cómo se supone que la vamos a encontrar?
—Confía en tu amigo, al fin y al cabo siempre soy el que salva el día ¿o no?
—Sí, pero también eres la causa por la que siempre nos metemos en problemas.
—Bueno, ¿qué es la vida si no hay un poco de emoción?
—¿Qué carajo está pasando aquí? —gritó Eren que había sido ignorado hasta ese momento.
Justo entró Jean al lugar y notó la rajadura en el enorme espejo.
—¿Pero qué mierda pasó aquí? ¿Qué es este olor a quemado? —luego se giró y miró a Levi que le sonreía con cara de inocente—. ¿Qué es todo esto, Levi?
—Calma, calma, no pierdas los estribos cariño, que se te van a formar arrugas, ven, ven que te explico.
—Te dije que no rompieras nada y mira, y nada menos que un espejo, ¡joder! ¡Son siete años de mala suerte!
—Yo ya llevo treinta años de mala suerte, así que un poco más no me hace diferencia.
—¡Esto es el colmo! ¡Ya basta, dime que está pasando de una vez y no me mientas!
—De acuerdo, yo no quería involucrarte con esto, pero verás, nuestras vidas están en riesgo porque... te lo diré sin rodeos, están intentando matarnos.
—¿Qué?
—Es así, me metí en graves problemas, por eso te pedí ayuda con el vestuario, tengo que ver cómo ocultarme un tiempo hasta que pueda resolver ciertos cabos sueltos, no puedo decirte más, solo, confía en mí, ¿OK?
Jean lo observó preocupado.
—¿Debes dinero?
—N-no, sí, bueno no, la verdad es que no, hay una cosa que se perdió y me echaron la culpa, ahora tengo que ir a encontrarla y restituirla al dueño, algo así.
—Es que no entiendo, ¿quién intenta matarte?
—Mientras menos sepas mejor, es por tu bien, lo juro. Te prometo que apenas solucione esto, te llevo a cenar y te explicaré y responderé a todas tus dudas.
—¿Qué pasó en esa silla?
—Explotó un bolso que teníamos —respondió Farlan que ya estaba más repuesto, Eren había guardado el arma cuando vio a Jean aparecer y se les acercó con cautela.
—En mi defensa diré que yo no sabía que iba a explotar, te compraré un espejo nuevo apenas pueda, por lo pronto tenemos que vestirnos e irnos de aquí antes de que llegue gente indeseable.
—Esto me da miedo, no entiendo nada —habló Jean alarmado—, mejor llamemos a la policía y-
—¡NO! Ni se te ocurra llamarlos, esos son peores delincuentes que los que andan sueltos —respondió Levi alarmado—. Tú solo tranquilízate, cariño, respira y cálmate, deja que yo me encargaré de resolver esto, lo mejor que puedes hacer por mi es no hacer nada, ¿entiendes?
—¿Nada?
—Así es, bueno veamos, necesitamos tres trajes, ¿aquí hay algo como uniformes de barrenderos o algo por el estilo? Algo así, normal.
—Uh, eh, veamos, vengan por aquí, hay un sector que es para uniformes varios —dijo mientras los guiaba por el lugar, sin embargo de tanto en tanto miraba a Levi con honda preocupación, ¿en qué se habría metido ese enano mentiroso ahora?
Al cabo de media hora salieron a la calle, Eren ataviado como un payaso, Levi como un mimo y Farlan como arlequín.
—¿No se supone que no íbamos a llamar la atención? —preguntó Eren con desgano.
—Somos tres personas que van a una fiestita de cumpleaños de algún niño rico, con seguridad los depredadores no estarán buscando a un mafioso vestido de payaso, estaremos a salvo —explicó Levi—. Ahora, vamos a la plaza central, hay una joyería al frente, necesitamos ir allí.
—¿Una joyería para qué? —preguntó Farlan que cuando comenzó a caminar sus zapatos (que terminaban en una punta hacia arriba como los duendes) le comenzaron a rechinar graciosamente, con ese ruido de los juguetes chillones.
—Porque necesitamos efectivo, cambiaré el anillo y este collar de mierda, luego iremos a comer y ya veremos que más hacer.
Eren caminaba detrás de los otros dos mientras reflexionaba cómo era posible que un profesional de su talle estuviera pasando por esas peripecias.
—Oye, jefe —habló Farlan pegándose a Levi y en susurros.
—¿Por qué me llamas jefe?
—Así no me equivoco con los nombres.
—Ah, bueno.
—Oye, ¿por qué seguimos con Eren? Quiero decir, ¿qué tiene que ver él con todo esto que está pasando?
—¿No es obvio?
—No, al menos no para mí.
—Sólo míralo, esta bien guapote y me lo quiero comer, yo no sé si voy a estar vivo mañana, así que no voy a desaprovechar ninguna oportunidad.
Farlan lo miró con molestia.
—¿En serio? ¿Sólo por eso?
—No, aunque para mí es motivo suficiente, pero también recuerda que tiene entrenamiento militar y ya nos demostró que sabe manejar armas, nos será útil. Como decía mi abuelita, mejor que sobre y no que falte.
—Averdá, bueno, así sí. Por cierto, tú no conociste a tu abuelita.
—Es una forma de decir ¡Joder! Daría lo que fuera por un porro, necesito relajarme.
—Ay no, ya me recordaste a la pobre Claudia —dijo Farlan agachando la cabeza.
Farlan y Eren esperaron afuera mientras Levi ingresaba y trataba de hacer negocios con el dueño de la joyería. El hombre pensó que era un ladrón que había robado el collar y quería deshacerse del mismo, por lo cual discutieron y le rebajó el precio, no tuvo más opción que aceptar lo que le ofreció, no podían desperdiciar tiempo y les urgía algo de efectivo para manejarse. El ataque en la mansión los tomó tan de sorpresa que todo lo que tenían había quedado en el lugar y era obvio que no podían regresar a buscar nada. Trató de vender el anillo de paso, el dueño del negocio se relamía de solo pensar en que se trataba de un valioso zafiro completamente auténtico, pero no hubo manera de que le sacaran el mismo, lo tenía super atorado en el dedo. Ni con vaselina, aceite, saliva, jabón, nada de nada pudo hacer que se desprendiera de su dedo. Al final le quedó el dedo hinchado y lastimado de tanto tirar, tendría que esperar por otro momento.
Cuando salió sus acompañantes estaban tomando un helado, los trajes que portaban eran abrigados y hacía demasiado calor.
—Hey —dijo Eren, molesto—, espero que tú pagues por todo lo que este tipo me está haciendo gastar.
—Sí, si, estrellita, no te preocupes, ya tenemos suficiente dinero, toma —dijo dándole un billete de cincuenta dólares—, cubre los pasajes y las golosinas, ahora vamos a almorzar, yo pago. Una vez que tengamos el estómago lleno buscaremos un hotel y diseñaremos un plan para salir de esta. Se va a poner peligroso, por lo que es necesario que te pregunte Eren, ¿vas a acompañarnos o prefieres abrirte?
—Ya llegué tan lejos, quiero ver como termina esto —respondió con resolución.
—!Ah! Farlan sosténme, acaba de flecharme cupido con todas sus fuerzas —dijo Levi haciendo la mímica de desmayarse, Eren bufó y acto seguido se dirigieron al McDonald´s más cercano.
Al parecer habían capturado la punta del ovillo de pesadilla que tendrían que desenrollar de ahora en adelante, ¿serían capaces de atravesar este problema sin morir en el intento? Ninguno lo sabía, por lo pronto lo mejor sería ir a comer.
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By Luna de Acero.-
Glosario:
*Killer: En inglés significa asesino o matador.
