Hola, hola, Luna de Acero reportándose.

Aaaaaahhhh! No tienen idea lo feliz que estoy de retomar esta historia. Pocos la han leído, pero para mi es tan divertida, nunca escribí sobre mafias, cada capítulo es muy complejo de realizar y lo había dejado en pausa porque no veía gran interés en el mismo, hasta que los lindos de Ann Ascencio y Luis Alfaro G, me comisionaron la continuación!

MUCHAS GRACIAS, CHICOS! Y disculpen las demoras.

Ustedes también pueden comisionar continuaciones de fics míos que estén parados, les agradecería mucho que me ayudaran con un empujoncito para poder continuarlos. ¿Qué es una comisión? Es pagar básicamente, un precio fijado por un capítulo de algún fic que ya existe o bien una historia completamente nueva, soy muy accesible, lo juro.

Ahora si, al fic!


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia si es de mi completa invención.

Advertencias: Fluff, situaciones cómicas, personajes muy, pero abusadoramente OoC (fuera de la personalidad canon), lemon (?), contenido R18, violencia, apología del uso de marihuana (ESTO ES FICCIÓN POR TODOS LOS CIELOS, NO LO RECOMIENDO EN ABSOLUTO), armas, golpes, que lo disfruten!


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"Después de tantos años, empiezas a perder más que el apetito.

Usas una máscara tanto tiempo que olvidas quién eras debajo."

HUGO WEAVING - V - Película V de Vendetta

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Eren miró con molestia a Levi, quien sonreía como idiota, había tomado un baño y tenía una toalla en la cintura mostrando un cuerpo que vestido uno no podía adivinar que tenía tantos músculos y era tan agraciado, sin embargo el más alto se hacía el indiferente.

—¿Se supone que tú dormirás aquí con Farlan? —dijo señalando una cama matrimonial que estaba regada de pétalos de rosa.

—¿Qué? No, no, estrellita, Farlan es sonámbulo, y le da por pellizcar de noche, es imposible dormir a gusto con un tipo como él al lado.

El rubio rodó los ojos y fue a tirarse de lleno en la cama single que había a un costado.

—Si se ponen mimosos me avisan y me voy a dar una vuelta —masculló desde su posición.

Levi había conseguido una habitación muy linda en un buen hotel en la ciudad. Según había explicado, no había muchas habitaciones disponibles, lo cual para Eren era sospechoso, considerando que no era época de turismo.

—Nadie se va a poner mimoso con nadie —sentenció Eren mirando con seriedad a Levi que sonreía como bobo.

—Oh, ¿te vas a poner rudo, estrellita? Porque rudo también me gusta.

—Eres imposible, ahora me toca a mí ir a bañarme.

—¿Quieres que te refriegue la espalda?

—No. Pero a ver si nos consigues ropa decente, para variar.

—Como mandes, cariño, ¿cuánto calzas?

—¿Vas a comprarme zapatos?

—No, me gustan los pies grandes.

Eren lo miró en silencio unos segundos, su semblante serio.

—Solo bromeo, estrellita, claro que es para comprar zapatos o zapatillas, o tal vez te gusten unas bonitas sandalias, uf, apuesto a que en tacones te verías ardiente.

—¿Estás en celo o algo así, Kenny? Calzo 44 —preguntó y a la vez respondió Eren sin inmutarse.

—Ok, me voy a dar una vuelta, vuelvo en una hora —dijo Farlan que al ponerse de pie le rechinaron los zapatos de utilería que seguía usando.

—No hace falta que te vayas, ya te dije que nadie hará nada indebido.

—Claro que no, todo lo que te quiero hacer es completamente legal —soltó Levi con zalamería y los ojos llenos de codicia—. A menos que tú quieras que te haga cosas ilegales, grrr.

Eren lo ignoró y se fue a bañar, puso seguro en la puerta y se miró al espejo. Tenía un moretón pequeño en el pómulo derecho y un corte sobre su labio, suspiró. Tenía que comunicarse con la agencia cuanto antes, ¿cómo haría? Necesitaba llegar a su departamento, ¡claro! Podría ofrecerles asilo a esos dos y llevarlos al departamento que le rentaban, allí había cámaras y micrófonos, además podría ponerse en contacto con Armin.

Pero necesitaba convencer a Kenny, ese hombre, por momentos parecía un completo imbécil, pero se notaba que solo era una fachada, distraía con su palabrería inútil pero debajo había una mente maestra criminal.

Abrió el agua caliente de la ducha y se desnudó. Nunca había tenido que llegar al punto de acostarse con alguien para sacarle información, pero en vista de que Kenny parecía más que interesado en él, bueno, tal vez debería intentarlo, ¿cierto? Después de todo, los grandes espías como Mata Hari conseguían la mejor información cuando sus amantes bajaban la guardia en la cama. Kenny no era desagradable, al menos de vista, aunque se la bajaba un poco lo baboso que se mostraba con él, pero bueno, debería hacer un sacrificio.

Se bañó a conciencia y preparó su cuerpo, estaba decidido a conseguir la información que necesitaba a como diera lugar, o al menos debía ganarse la confianza del mafioso para poder infiltrarse en la organización, al fin tenía una pista firme y no importaba si se le iba la vida en ello, los haría caer a como diera lugar.

—Far, toma —dijo Levi dándole una tarjeta magnética y un billete de cien dólares—. Por cierto, te compré esto —dijo entregándole una bolsa de las tres que tenía escondidas en el placard de la habitación, vaya uno a saber cómo había hecho para conseguirlas tan rápido—. De seguro te va a encantar.

El rubio abrió la bolsa y miró adentro, había ropa nueva, unos jeans, zapatillas, una remera con una hoja de marihuana y una chamarra negra.

—Super, ¿y esto? —dijo mirando la tarjeta, Levi se estaba poniendo un perfume que había comprado y se miraba en un espejo de la entrada a la habitación para arreglarse el cabello.

—Es la llave de la habitación cuarenta del hotel, está en el cuarto piso, tienes televisión por cable, baño en suite, balcón para fumar, vas y te quedas allí hasta mañana.

Su amigo abrió la boca y se cruzó de brazos.

—No te lo vas a comer ni en un millón de años, ese chico te detesta.

—¿Quieres apostar?

—Nah, tú haces cosas imposibles, posibles, mi hermano, no apostaría en tu contra ni que me estuvieran por matar. Por cierto, dame más dinero, me bañaré, me vestiré e iré a buscar un *churrito, hay que relajarse después de tanto ajetreo.

—Toma —dijo dándole otros doscientos dólares más—. Consígueme uno para mí y ronmiel de buena calidad.

—Como mande, jefecito, por cierto, ¿tienes condones?

—Es lo primero que compré.

—Eso es tenerse fe —comentó riéndose Farlan mientras abandonaba el lugar.

Levi se miró al espejo.

—Familia, hoy se come —se dijo sonriendo triunfal.

Bajó las luces de la habitación, agarró su bolsa y se vistió con una sobria camisa negra y un jean blanco, se colocó un cinto de cuero y zapatos negros, cuando y escuchó que el agua de la ducha se apagaba tomó el teléfono de la habitación y pidió el mejor champagne junto a dos copas, que afortunadamente llegaron antes que Eren saliera de ducharse.

Prendió la televisión y dejó un canal con música melosa de fondo mientras esperaba contento. Cuando el joven abrió la puerta se encontró con Levi con una rosa entre los dientes, muy bien vestido y peinado, con un carrito al lado con el champagne y las copas.

Levi se acercó y se sacó la rosa para acariciar con sus pétalos el torso desnudo de Eren que estaba un poco húmedo.

—Estrellita, tú no sabes secarte, ¿eh? ¿Te ayudo?

—¿Qué es eso? —dijo Eren saliendo por un costado y mirando la bolsa sobre la cama.

—Tu ropa, me faltaron los zapatos, lo siento, te los consigo mañana, después de todo no creo que debamos dejar la habitación esta noche, es peligroso, mucha gente nos está buscando.

—¿Nos? Más bien la búsqueda es por ti, me parece.

—Sí, bueno, pero ustedes están conmigo, es mi deber cuidarlos —dijo acercándose.

Eren sacó la ropa, no estaba mal, una especie de pantalón de algodón gris pero muy moderno y una remera roja, un cardigan negro, un pañuelo, le gustó todo, Kenny tenía buen gusto para la ropa, pero entonces sacó una especie de tanga masculina de color rojo que había al fondo y miró de reojo al delincuente.

—Te va a quedar de lujo.

—Esto es muy incómodo de usar.

—No te preocupes, estrellita, si te incomoda te lo saco con los dientes y asunto resuelto.

Eren suspiró y tomó las cosas para vestirse, tiró la toalla de su cintura sin una pizca de vergüenza y Levi estaba a punto de convertirse en un lobo hambriento, lo devoró con la mirada sin disimulo alguno.

—¿Te gusta lo que estás viendo?

—Desde el primer segundo que te vi.

Eren se vistió con lentitud de manera sensual y calculada, Levi fue hasta la botella para abrirla y servir las copas, le ofreció una que el joven aceptó.

—Un brindis por ti, cariño, me siento afortunado de solo respirar el mismo aire que una divinidad como tú.

Eren sonrió coqueto, menudos halagos los de ese mafioso, no se sentía tan mal, pero de seguro debería beberse unas copas para darse ánimos. Levi se sentó a su lado y lo miró con deseo, solo esperaba que no la tuviera como un maní, pero como fuera que la tuviera iba a tener que fingir, que fiasco, ya se había mentalizado, así que decidió poner su plan en marcha, le sonrió de manera acartonada y chocó su copa con la de Kenny para beber todo el contenido del cristal de un solo envión. Se notaba que era champagne de buena calidad.

—Ahora, hagamos un brindis por ti, Kenny, por los dos días más extenuantes y peligrosos que yo haya vivido alguna vez.

Levi rellenó su copa y bebió un poco de la suya para brindar de nuevo.

—Eres tan hermoso, estrellita. Seguro te lo dicen todo el tiempo.

—No, la verdad es que no.

—"Para matarme tus ojos, Filis, el amor elige; que a mayores vencimientos bastan los rayos que viste" —tomó la mano libre del más alto y le besó los nudillos sin dejar de mirarlo—. Calderón de la Barca, nuestro gran amigo.

—Me gusta tu forma de seducirme, quiero escuchar más.

—Amor no sigue la fugaz corriente de la edad, que deshace los colores de los floridos labios y mejillas. Eres eterno, Amor: si esto desmiente mi vida, no he sentido tus ardores, ni supe comprender tus maravillas. Shakespeare.

—Vaya, ese no lo conocía.

—Se llama "Amor verdadero", así que esta bonita estrellita no conocía el amor verdadero hasta hoy, me alegro que lo aprendas de mí.

—¡Qué lisonjero eres, Kenny! Apuesto a que te has cansado de recitar esos poemas a todas tus conquistas.

—No, de hecho, nunca los usé, palabra de honor.

—Tú no tienes palabra, eres un embaucador.

—Estrellita, me acabas de clavar un puñal.

Eren se rio de manera natural y se levantó para servirse una tercera copa de champagne.

—¿Acaso hay algún poema que sea de la autoría de Kenny y no que deba habérselo pedido prestado a otros prestigiosos escritores, mmm?

Levi pensó un poco, le gustaba tanto este chico que valía la pena cualquier esfuerzo.

—Como el fuego de una hoguera, cada vez que te me acerco, se me abre la cremallera y con tu calor me desvanezco.

—Es muy malo, pero lo acepto.

—No soy bueno con las palabras, me enredo, digo cosas que no debería, ah, pero con el cuerpo, ese es un lenguaje que nunca me falla.

Eren se acercó luego de beber la cuarta copa e invadió el espacio personal de Levi, sus pupilas un tanto dilatadas ya.

—Lo que acabas de decir, es más poético que esa mierda del fuego y la cremallera. Si no te esforzaras tanto sería mejor.

Levi lo tomó de la cintura con determinación y lo apretó contra su cuerpo de manera posesiva, tal vez fueran las burbujas de la bebida o no sabía qué, pero Eren juraría que la mirada de Levi lo hacía ver completamente peligroso, fue como si hubiera arrojado la máscara del tipo simpático y sociable y estuviera mostrando sus verdaderos colores, y que se lo llevara el diablo, pero le parecía de lo más erótico.

Levi lo agarró de la nuca para acercarlo a su boca y lo besó de manera demandante, Eren sintió que se excitaba notablemente, el mafioso le quitó la copa de la mano y la dejó sobre el carrito con la botella que ya estaba prácticamente vacía, regresó y lo empujó por el pecho, Eren cayó sobre la cama, rebotando con gracia.

—Y, em, ¿y Farlan? —preguntó el más alto mirando hacia la puerta, Levi le sonrió con coquetería.

—¿Me tienes a mi aquí y estás pensando en ese flacucho?

—Solo me preocupa que entre y nos vea, bueno…

—¿Follando? ¿Todo eso pasó por tu cabeza? ¿Farlan entrando y tú de piernas abiertas recibiendo mi ímpetu? —Eren jadeó mientras sus manos apretaban el edredón, una mezcla entre calentura y un poco de adrenalina explotó con fuerza, desparramándose desde su vientre a todo su cuerpo—. ¿O tal vez me imaginaste haciéndote una mamada? Anda, no seas vergonzoso, dime qué te imaginaste.

¿Pero dónde estaba el Kenny de hacía media hora atrás? Esta era una persona desconocida, el agente sentía que se le erizaba la piel cuando le hablaba de esa manera grave y lo miraba que parecía que le desnudaba hasta el alma.

—N-no, yo, ah.

—Parece que tendré que ayudar a esa imaginación tuya.

Levi se quitó la ropa en una rápida maniobra quedando su fantástico torso al desnudo, se acercó gateando sobre la cama a la figura de Eren que se recostó sobre la misma, le levantó la remera hasta los pectorales y comenzó a lamer y morder sutilmente por el sector de las costillas mientras iba descendiendo, provocándole infinitas sensaciones. Eren echó la cabeza atrás y gimió suave. Levi le bajó los pantalones negros de algodón y se deleitó con la diminuta ropa interior que le había comprado. Lamió a discreción sobre el pene de Eren, empapando la prenda y comenzó a chupársela sin sacarle la misma, el muchacho levantó la cabeza y se enfrentó a los ojos de Levi, parecían como dos filosos cuchillos dispuestos a destazar cualquier cosa que se le pusiera enfrente.

—¿Qué tal? ¿Tu imaginación ya se siente estimulada? —susurró con voz cavernosa y volvió a la tarea de meterse en la boca la notable erección del más joven con ropa interior incluida.

El de ojos verdes se olvidó de todo, que eso era una misión, que se suponía que iba a usar su cuerpo para conseguir información, que estaba acostándose con un delincuente, se olvidó hasta de cómo se llamaba. Se retorcía de gusto mientras elevaba su cadera y la empujaba contra la boca de Levi.

Kenny podía ser un mentiroso en muchos sentidos, pero sin duda no mentía cuando decía que era bueno en la cama. El más bajo dejó su tarea y comenzó a besar su muslo interno para ir descendiendo por la bonita extremidad, aprovechó para quitarle los pantalones del todo y hacerse con el tobillo donde se detuvo un momento para besar y lamer, Eren se mordió el labio inferior sintiendo escalofríos cuando la boca del mafioso se deslizó por el empeine, jamás hubiera imaginado lo sensible que era aquella zona. Cuando la insidiosa lengua acarició entre los dedos de sus pies, su pene se movió en un sutil espasmo, se bajó la pervertida ropa interior, húmeda de la saliva del otro y comenzó a masturbarse sin poder evitarlo, necesitaba estimularse mientras disfrutaba de lo mucho que le gustaba que le hicieran eso.

Levi se relamió ante la vista, dejó la extremidad a un costado y tomó la otra para besar y resoplar contra la planta del pie y luego ir a chupar los preciosos dedos, Eren tenía unos pies bellísimos y notaba lo mucho que disfrutaba del trabajo bucal. Abrió su propio pantalón y mientras con una mano sostenía la pierna del joven la otra se hundía entre la ropa para tomar su pene, hinchado y venoso, para liberarlo de su prisión.

Eren lo observó, bueno, no la tenía como un maní, afortunadamente. Una vez que Terminó de chupar el pie a su gusto, comenzó a ascender por la pantorrilla, el muslo hasta terminar en la ingle donde mordisqueó y chupó para luego romper la ropa interior con sus manos, como quien rompe una bolsa de plástico, el muchacho quedó asombrado de la fuerza de ese hombre. Ya sin otros obstáculos presentes, procedió a lamer sobre los testículos de Eren y le corrió la mano para que dejara de estimularse, se aseguró de babear la zona lo suficiente para que su saliva cayera por la raja de su trasero, tiró de su cadera para mejorar el ángulo y abrió con sus manos las bronceadas nalgas, sonrió al darse cuenta de que la entrada estaba levemente roja, era notable que el chico se había estado metiendo los dedos, seguramente mientras se bañaba.

—¡Ah! —Eren cerró los ojos y gimió alto cuando Levi estiró su anillo de carne con los dedos para insertar su habilidosa lengua, claro que era apenas entraba un par de centímetros, pero los sonidos, y la sensación de succión de los labios del hombre lo estaban llevando a la cima.

Una lengua no era capaz de estimular la próstata que estaba mucho más adentro, sin embargo Eren sentía el cuerpo caliente y los tirones en su pene y vientre bajo le anunciaban que estaba pronto a llegar al orgasmo.

—Ke-Kenny —suspiró acalorado y jadeante.

—Dime, papi —sugirió Levi pero para el joven era demasiado vergonzoso—. Anda.

—Uf, es que, ¡ah!

—Papi, o no seguiré —dijo enderezándose y mirándolo con seriedad.

—Pa… papi —Levi se enamoró del profundo rojo que teñía el rostro del hermoso adonis.

—¿Sí, qué quiere mi niño?

—Si-sigue, por favor.

—¿Qué siga con qué?

Eren deslizó una de sus manos para meter su dedo índice en su entrada, podía estar avergonzado pero también tenía sus maneras de seducir.

—Fóllame, por favor.

Levi sonrió satisfecho, sacó una caja de tres preservativos del bolsillo trasero de su pantalón y la abrió para tomar uno, rompió la bolsa con sus dientes y se lo colocó con cuidado. Luego volvió a agacharse.

—Primer vamos a lubricar esta zona de nuevo, ¿te preparaste para mí, cariño? Que considerado de tu parte, tendré que devolverte la atención.

Volvió a repetir el beso negro sobre su ano y Eren se retorcía por el placer recibido. Finalmente dejó de torturarlo para incorporarse otra vez, levantó las piernas de Eren y las puso sobre sus hombros.

—Ahora, respira profundo.

Eren trató de relajarse, pero estaba tan excitado que no hizo falta que colaborara gran cosa, el pene de Levi se deslizó a su apretado interior de manera perfecta, lo había preparado más que bien y las atenciones del mafioso habían colaborado para que el acoplamiento se diera en las mejores condiciones. Ahora sí sintió cuando a la primera embestida ese trozo de dura carne le apretó su punto más dulce. Se tiró de espaldas en el colchón y se entregó por completo.

Levi se agachó para llegar hasta el pecho de Eren, chupaba y mordía esos preciosos pectorales mientras seguía penetrándolo sin piedad, cada vez más fuerte, el pene de Eren goteaba el pre semen y el muchacho jadeaba descontrolado ante una de las mejores folladas de su vida.

Levi salió de su interior y antes de que pudiera protestar, lo giró con habilidad y tiró de su cadera para que se pusiera en la conocida postura "de perrito", allí comenzó a metérsela de nuevo, se deslizó adentro con asombrosa facilidad, Eren mordió el cobertor cuando comenzó un mete saca fabuloso, la velocidad y la rudeza justa, rodó los ojos ante el fogonazo de gozo que lo consumió de repente. Comenzó a acabar de manera continua por un buen rato, era como si su semen saliera de gota en gota pero sin detenerse, nunca le había pasado una cosa así, sus muslos temblaban. Levi se detuvo agitado para salir de su interior por segunda vez, lo ayudó a ponerse de costado y nuevamente se adhirió a su espalda mientras volvía a penetrarlo. Era considerado a la hora de follar, cuando notó que había terminado, le dio su espacio para recuperarse y comenzó a follarlo lento y suave, logrando que más tarde la erección de Eren volviera a su máximo esplendor.

Le chupó la parte de atrás de los brazos, los omóplatos y la nuca, Eren nunca había tenido un amante que lo explorara con tanta dedicación. Se dejaba arrastrar y disfrutaba de todas las atenciones, aunque Kenny tuviera más del doble de edad que la suya, era un verdadero toro en la cama, no podía creer su resistencia y habilidades, tuvo que pedirle que lo dejara descansar cuando ya lo habían hecho tres veces. Había sido un día largo y la verdad estaba destruido, aunque inmensamente satisfecho.

Cuando se levantó al siguiente día estaba un poco desorientado, su cuerpo no dolía en absoluto aunque sí se sentía un poco cansado aún, eso se debía a que el mafioso era tan buen amante que no lo había lastimado o forzado. Miró todo el desastre de ropa, la botella de champagne y los preservativos usados alrededor de la cama y se tiró boca arriba, ¿qué tenía ese delincuente? ¿Un pacto con el diablo? ¿Cómo era posible que follara de esa manera tan espectacular? Su pene se estremeció, carajo, de solo recordarlo ya tenía ganas de nuevo, ¿qué pasaba con él? Y ahora que lo pensaba no había servido de nada acostarse con Kenny, no le había sacado una puta información que valiera la pena.

Levantó la cabeza cuando sintió la puerta abriéndose, era Levi que venía con una bolsa de madera con cosas dentro.

—Buenos días, estrellita —dijo con su ánimo habitual, si no fuera que Eren lo había visto con sus propios ojos, juraría que ese que había entrado recién era el hermano gemelo y bueno del malvado que lo había atacado anoche.

Definitivamente no podían ser la misma persona.

—Traje cosas para desayunar, ¿estás bien? ¿Quieres que te ayude a levantarte?

—N-no, estoy bien —abrió los ojos al notar que su voz salía espantosamente ronca y claro, recordó que poco más había dado alaridos de placer la noche anterior.

Se levantó de un brinco y fue al baño a darse una ducha y lavarse la boca. Levi sonrió complacido, ¡qué buen banquete se había dado! Ah, ¿sería muy pronto para proponerle matrimonio? Carajo, quería despertarse todos los días de su vida con ese precioso ángel a su lado.

Hasta que Eren saliera de bañarse arregló todo más o menos rápido, total que luego el servicio de limpieza se encargaría del resto. Acomodó una mesa que había al costado y sacó todo lo que había comprado para alimentar a su niño. Llamó al servicio a la habitación para pedir una tetera y tazas, y luego le marcó a la habitación de Farlan que lo atendió con voz de ultratumba.

—Rubio, vente, ya está todo despejado, además hay que desayunar fuerte, ya sé que vamos a hacer a continuación.

—Ok, jefecito, ya voy.

El joven salió de la ducha con una toalla alrededor de la cintura y Levi le acercó la ropa del día anterior pero doblada y acomodada, esta vez junto a ropa interior decente.

—Oh, la, lá, siento esto como un deja vú —comentó coqueto, haciendo alusión a como lo había visto el día anterior, las facciones de Eren no eran tan duras como al principio.

—Gracias —recibió la ropa y se vistió con rapidez.

—Por cierto, toma —dijo acercándole un par de zapatillas rojas de marca que le calzaron a la perfección.

—Son geniales, me gustan.

—¿Y yo? ¿Yo te gusto? —preguntó Levi acercándose con ojitos brillantes, Eren pensó que se parecía a un perrito esperando la caricia de su dueño.

—Más o menos —respondió tajante.

—¡Estrellita! —Protestó Levi haciendo un puchero—. ¿No la pasaste bien? Oh, ya sé, debería darte mi tratamiento especial esta noche.

—Ya, dame un respiro, anda, vamos a desayunar.

Recibieron el carrito con las infusiones y al poco rato llegó Farlan vistiendo su ropa nueva también.

—Holaaassss —saludó a ambos y de inmediato tomó un pedazo de pan y se lo metió a la boca—. ¿Kiubo? ¿Tronaron las nueces anoche, o qué?

Eren lo miró de reojo con molestia y bebió de su té.

—Por cierto, ya sé dónde está Traute.

—¿Cómo sabes?

—Bueno, aún siguen funcionando ciertos informantes que solían ser fieles a mi tío —dijo guiñándole un ojo a su amigo.

—¿Qué tío? —preguntó Eren de pronto interesado en el tema, Farlan rodó los ojos como diciendo "ya tenía que cagarla este pendejo".

Pero Levi siempre estaba listo para las cosas inesperadas.

—Ah, eso, verás, mi detestable tío, que también es mafioso por si no lo sabes, se llama Levi.

—¿Levi?

—Sí, sí, el viejo Levi, ese es un tremendo hijo de puta, mentiroso a más no poder —soltó el rubio y Levi lo miró con disimulada molestia.

—Bueno, éste Levi está hasta el cuello, metido en cosas graves y que huelen mal —explicó Levi—, y por cierto, también quiere quitarme la vida, pero claro que no voy a darle con el gusto.

—Entonces, ¿cuál es el plan? —preguntó Eren.

—Simple, vamos a ir a ver a Traute, le diré que me entregue el bolso y lo vamos a llevar su dueño original, listo, terminamos la misión del día y podremos ir a festejar en grande.

—¡Eso es, festejos, uuuh! —gritó Farlan animado.

—Perdón, pero no entiendo, ¿qué bolso te tiene que entregar esa tal Traute?

—Es uno… así —dijo haciendo mímicas con las manos—, como uno de esos bolsos que usan para meter gatos para llevar a la veterinaria, pero lleno de otra cosa que no son gatos.

—¿Dinero, drogas?

—Noooo, como crees, Estrellita, muchas películas que te viste, para nada, está lleno de… algo que no te puedo revelar por ahora.

—Mota —exclamó Farlan.

—¿Está lleno de mota?

—No, que si quieres mota, tengo un churrito, mira —dijo sacando un cigarro armado de su bolsillo.

—No, gracias —dijo Eren enarcando una ceja.

—Yo sí quiero —aceptó Levi palpando su ropa para hacerse con el encendedor.

—Son las diez de la mañana, ¿van a fumar mota cuando debemos ir a buscar un bolso lleno de quien sabe qué a lo de una delincuente?

—Tch, una o dos pitaditas no te hacen nada, Estrellita, deberías probar, te vas a relajar, mi amor.

Dicho lo cual lo puso en sus labios para encenderlo y aspirar una fuerte bocanada, tan fuerte que se ahogó con el humo y comenzó a toser y lagrimear.

—¿Necesitas ayuda? —consultó el de ojos verdes preocupado porque Levi casi escupe un pulmón.

—No, no, estre-guaaaach, estrellita, estoy perfecto, esto es normal, muy normal.

Farlan se reía agarrándose la panza y Levi lo golpeó en el brazo para darle el cigarro, el rubio lo recibió y con experticia le dio una pitada larga. Eren los miraba anonadado, esta gente… ¿realmente eran mafiosos peligrosos? Parecían dos bobos sin rumbo en la vida.

Una vez que terminaron de desayunar y fumar, salieron a la calle, caminaron por al menos una hora y se subieron a un transporte público. El de ojos verdes no entendía si era una excelente estrategia para despistar enemigos o si esos dos eran dos muertos de hambre que no querían gastar ni siquiera en un maldito taxi. Bueno, era la primera vez que se involucraba con la mafia en la vida real, con seguridad las cosas iban a ser diferentes de cómo se las habían pintado en la agencia. Necesitaba hablar con Armin cuanto antes. Las carcajadas de sus acompañantes lo distrajeron, ¿ahora qué?

—Tengo otro, tengo otro —decía Levi—, anda Estrellita, trata de adivinar tú también.

Farlan se volvía a reír como idiota y Eren miró a los dos con seriedad.

—¿Qué le dijo una foquita bebé a su madre foca?

—Foca foco —soltó Farlan y se comenzó a reír solo.

—No, escucha lo que te digo, a ver si alguno de los dos sabe, ¿qué le dijo el bebé foquita a su mamá la foca? ¿Eh, alguno sabe?

Eren negó.

—Le dijo: I love you, mother foca.

Farlan soltó un chillido agudo y luego comenzó a reírse como desquiciado, Levi se reía tanto que los otros pasajeros comenzaron a mirarlos con mala cara.

—Mother foca —repetía Farlan que le salían lágrimas de la risa y Eren no pudo evitar contagiarse y sonrió un poco pero trató de mantener la compostura—. Es el mejor chiste del siglo, maldita sea.

—Carajo, nos pasamos de parada, vamos —dijo Levi poniéndose de pie.

Caminaron otra media hora y para entonces Eren estaba harto, tenía hambre otra vez y no sabía si estos pendejos sabían adonde estaban yendo o simplemente caminaban para cualquier lado.

—¿Falta mucho? —preguntó secándose una gota de sudor de la frente.

—No, estamos a unas… tres cuadras más o menos.

Llegaron a un taller de vehículos, era un barrio de mala muerte, las calles de tierra y las miradas de los hombres de ese lugar no eran nada amigables.

—Esperen aquí —dijo Levi y con las manos en los bolsillos se acercó para charlar con los empleados.

Eren no le sacaba los ojos de encima, tenía su arma en el bolsillo, aunque no serviría de mucho porque no tenía municiones, solo esperaba que no se le complicara.

Levi regresó con una expresión adusta.

—Se quiere ir, como era de esperarse, pero sé dónde encontrarla.

Eren enarcó una ceja.

—¿Caminamos todo esto para nada?

—Para nada, no, saqué información valiosa, ahora vamos a buscar algún lugar donde comer algo, me aprieta el sapo.

Eren ni siquiera quiso preguntar qué significaba eso. Se hicieron con un comedor de la zona que no se veía muy higiénico, pero la mujer que lo atendía era amable y les sirvió unas empanadas que estaban deliciosas. Luego subieron a otro transporte y luego a otro, para entonces el sol ya se estaba ocultando cuando llegaron a una zona muy lujosa de la ciudad, caminaron hasta un antro que tenía un cartel enorme con luces de neón donde se leía "Valle de las lágrimas".

Si bien aún había luz solar, dentro del lugar todo estaba cerrado, la música era estridente y el aire se sentía viciado. Algunas personas bailaban, otras bebían, había varias barras, Eren notó lo enorme que era porque atravesaron un pasillo unas escaleras hacia arriba y dos hacia abajo hasta llegar a una puerta de metal negro que era custodiada por dos hombres enormes que parecían dos osos más bien.

Levi se acercó y les habló a ambos, le pidieron una contraseña para poder ingresar y se las susurró, recién entonces los dejaron pasar. Eren se había memorizado todo el lugar, estaba seguro que la zona adonde iban a entrar era de los "pesos pesados". Farlan estaba serio también e iba por detrás de Levi como su sombra.

Notó que varios miraban al hombre como reconociéndolo, entonces sí era verdad que era un mafioso, un mafioso que a veces se comportaba como un bueno para nada, pero no se podía negar que había delincuencia en su ADN. Caminó y examinó dos salones, hasta que finalmente se metió a uno, allí estaba Traute con un séquito dos mujeres más y cuatro hombres. Se los notaba a todos entrenados y apenas lo vieron ingresar se pusieron de pie como cubriéndola.

—Hey, Traute, tanto tiempo, ¿no?

La mujer solo cabeceó en su dirección y lo miró de una manera muy sombría.

—Entonces los rumores son ciertos —dijo la fémina, mientras sacaba un puro y lo encendía—. Tienes un dios aparte, alguien de arriba te protege.

—Quien sabe —respondió Levi atento a los movimientos del resto de los secuaces de la mujer—. Lamento venir a interrumpir tu joda, pero verás, se supone que me tenías que dar un cargamento que debo entregar a Papá Torino, pero a lo mejor te confundiste y me diste el equivocado, así que, no compliquemos las cosas y dame la mierda que debo llevar allá y todos en paz.

—¿Me estás amenazando, rata de alcantarilla?

—Oh, tanto tiempo trabajando para ese pedazo de mierda hicieron que se te pegaran los malos hábitos. Como sea, no tengo ganas de andar persiguiendo tu huesudo trasero, Traute, dame el bolso que debiste entregarme ayer y dejaré de incordiarte.

—Yo te di el bolso correcto, si tú lo perdiste por inútil o incapaz, bueno, ya no es mi maldito problema.

—Pues, tu jefe no estará para nada contento cuando le diga que su mano derecha trató de tomar ventaja y quedarse con el botín, ya tú sabrás afrontar las consecuencias.

—¿Y realmente crees que él pondrá en duda mi palabra? —rió de manera estridente y luego miró a Levi con odio—. Mejor hubiera sido que explotaras en esa casa, porque cuando regrese y te agarre, uf, vas a preferir estar mil veces muerto.

—Ya, haré lo siguiente, iré con Papá Torino y le diré que tú tienes lo suyo, ya te arreglarás con él.

—No tienes credibilidad, maldito imbécil, desde que te fuiste y todos te repudiaron, ¿acaso crees que puedes regresar cualquier día y hacer lo que se te venga en gana? Jamás debiste volver sobre tus pasos, tu cabeza tiene un precio, solo deja que haga un par de llamadas y verás.

—Bueno, haz lo que quieras, no tengo miedo a nada, puede venir el mismísimo diablo a buscarme y le patearé el trasero, igual que haré contigo si no me devuelves ese bolso, maldita perra traidora.

Eren notó como la mujer hacía una seña con su mano derecha y uno de los tipos a su izquierda desenfundaba una pistola a ultra velocidad, empujó a Farlan contra el suelo, para escudarse debajo de una mesa, cuando volvió a mirar el tipo de la pistola estaba inconsciente en el suelo y Kenny tenía el arma en su mano, pero… ¿acaso no era fóbico a las armas? Contuvo la respiración al ver la expresión aterradora del mafioso, era algo que helaba la sangre. En un par de segundos el resto de los presentes se le fue encima con una furia igual a una jauría de perros rabiosos.

Levi se defendió con una coordinación y una fuerza que eran de no creerse, en menos de dos minutos dejó a todos fuera de combate y cuando notó que Traute sacaba dos armas de dentro de su chaqueta, quitó el seguro del arma que le había quitado al primer tipo y le apuntó a la cabeza a una de las mujeres que estaba tirada, la mujer se detuvo en seco.

—No lo diré de nuevo, dame el maldito bolso o dejaré los sesos de tu novia desparramados en el suelo —dijo Levi con voz glacial.

—Te haré mierda.

—No antes que yo la mate, tú elijes.

La mujer miró un segundo al cuerpo inerte y luego al hombre, apretó los dientes y soltó sus armas mostrando la palma de sus manos.

—¿Dónde está?

—De ninguna manera lo tendría encima, imbécil.

—Muévete —ordenó Levi—. Farlan, levanta las armas y guárdalas, ahora.

El rubio se movió a los trompicones, se notaba que estaba asustado y ni siquiera levantaba la cabeza para mirar a su amigo.

—¡Ouch! —Traute se quejó cuando Levi le dobló uno de los brazos tras la espalda y comenzó a empujarla mientras le asentaba la punta de la pistola por el costado de la espalda a la altura de los riñones.

Eren salió por detrás, igual que Farlan, lo miró y el otro le dijo en voz muy baja.

—No lo mires a los ojos, y no lo contradigas.

—¿Qué sucede?

—Te explico luego.

Levi semi giró su cabeza hacia atrás y ambos agacharon su cabeza, luego siguieron caminando hasta el estacionamiento del lugar donde abordaron la camioneta negra de Traute, la dejaron como conductor y mientras Levi le apuntaba a la cabeza le ordenó que condujera hasta donde tuviera escondido el maldito bolso.

Farlan y Eren iban en el asiento de atrás, ambos mudos por completo, el rubio mirando sus manos, nunca hubiera creído que volvería a ver a "ese Levi" otra vez.

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By Luna de Acero.-