Hola a todos. Había pensado dejar esta historia como un One-Shot pero me pareció buena idea escribir sobre la versión de Booth de sus "cicatrices en la espalda".

Este relato está basado en el capítulo 16 de la temporada 6 "El Apagón en la Tormenta".

Iniciaré el relato con el último fragmento del episodio, para darle continuidad.

Sin más por ahora, los dejo con el capítulo.


"Son solo asientos"

-Oye… estoy enojado, muy enojado. –Le dijo Booth sin mirarla a los ojos.

Brennan se puso tensa, creía que había hecho o dicho algo que no le había agradado.

-No contigo – aclaró.

-Oh, de acuerdo – suspiró aliviada.

-Solo necesito tiempo, es todo. Necesito tiempo para… retraerme y encontrar esa paz interna antes… de volver afuera. Tú sabes de qué hablo ¿no?

-Sí.

-Tú, yo… ya sabes… amor, felicidad y vida. Destino…

-Yo no creo en el destino, pero sí sé de qué estamos hablando.

Booth asintió.

-Estoy mejorando.

-¿Mejorando? – soltó una leve risa.

-Sí, estoy… muy fuerte.

-Siempre has sido así.

-¿Conoces la diferencia entre fuerza e impermeabilidad?

-No si vas a jugar a la científica conmigo. –Volvió a reír levemente.

-Bueno… –sonrió ella - una sustancia que es impermeable al daño no necesita ser fuerte.

-Ajá.

-Cuando tú y yo nos conocimos era una sustancia impermeable. Ahora solo soy fuerte.

-Sé de qué hablas.

-Tal vez llegue un momento en que ya no estés molesto y yo sea lo bastante fuerte para arriesgarme a perder lo último de mi impermeabilidad y podríamos intentar ser pareja.

Se quedaron en silencio un breve momento.

-Voy a escribir una fecha huesos. Adivina qué momento será ese. ¿A ver? Quiero que hagas tú lo mismo –Se inclinó hacia la mesa de centro, tomó un lápiz y papel y comenzó a escribir.

-¿Por qué? – preguntó ella confundida.

-¿Por qué? Porque cuando era niño, si quería algo muchísimo lo anotaba en un pedazo de papel y lo… quemaba. Era como un hechizo. Era indudable que mi deseo se cumpliría.

-¿Y por qué? –preguntó divertida. Su racionalidad no concebía que algo así fuera posible.

-¿Por qué?- la miró riéndose. – ¡Porque sí Huesos! Lo quemabas y salía al universo.

-Es solo humo, Booth. Partículas sin poderes especiales.

-Bien, entonces ¿qué pierdes? – le ofreció el lápiz.

-De acuerdo, ¿cómo funciona? – tomó el lápiz y se inclinó en la mesa para escribir sobre otro pedazo de papel.

-Anota lo que piensas – le dijo Booth girando levemente su cabeza para no ver lo que escribía.

-No mires – giró a verlo para asegurarse de que no estuviera observando.

-No lo hago – respondió, bajando la mirada en el momento que ella se dio la vuela para seguir escribiendo.

-Ya está. – Se incorporó con su papel.

-Ahora quémalo ¿sí?, a las 3. – Se acercaron a la vela que tenían frente a ellos.

-Aguarda ¿a las 3?

-Solo…

-¿A las 3 o después de 3?

-Huesos, solo quemémoslo juntos ¿sí?

-De acuerdo.

-Uno, dos, tres… -contaron al unísono.

Acercaron los papeles al fuego hasta que comenzaron a quemarse.

-Eso es. Creo que te tardaste un poco. – Le dijo Booth.

-No, no, creo que saliste falso.

-Se dice salir en falso. – Sintió mucho calor cerca de sus dedos y se percató que su papel se estaba consumiendo muy rápido. Comenzó a agitarlo fuertemente para tratar de controlar el fuego. –Se dice salir en falso Huesos, así se dice.

-No te asustes, es solo fuego. –Le dijo al ver que no podía controlar el fuego de un simple papel.

-Pude quemar la casa, aunque no lo creas, creo que te tardaste.

-No, no, yo lo metí exactamente a la cuenta de tres.

-Como sea –le respondió él una vez que su papel se hubo consumido. –Estoy seguro que nuestros deseos se cumplirán en el tiempo que escribimos.

-Pues, el mío todavía no termina de quemarse – le respondió observando cómo lentamente se iba consumiendo su papel. -¿Es mala señal?

-No, para nada. Mi abuelo decía que si tardaba en quemarse era porque tu deseo era muy poderoso y necesitaba más tiempo para poder llegar al universo.

-Sigo creyendo que eso es algo improbable.

-No pierdes nada intentando. Tú misma reconoces que hay cosas que no puedes explicar.

-No voy a negar eso, pero no significa que acepte que la magia existe.

-Solo por esta vez, cree en lo que te digo.

Brennan le sonrió, Booth tenía ideas de niño, le parecía gracioso y tierno, parecía que más bien hablaba con Parker y no con él.

-Creo que es hora de irme, ya es tarde. –Se levantó del sillón donde habían estado compartiendo un buen rato.

-No Huesos, sigue nevando, es algo peligroso y no creo que sea prudente que manejes en esas condiciones. –Se levantó del sillón también.

-Ya he manejado antes con nieve Booth.

-Por favor. También te has quedado aquí antes. Es por tu seguridad.

Brennan volteó a la ventana a ver la nieve caer. Parecía que se había intensificado desde que habían llegado al departamento.

-Está bien Booth, me quedaré. Pero me iré a primera hora, debo estar temprano en el laboratorio y tendré que pasar a mi departamento primero para darme un baño y vestirme.

-Ya deberías tener ropa aquí para estos casos – sonrió divertido. Por cuestiones de trabajo o seguridad Brennan se había quedado a dormir en su departamento en varias ocasiones. Incluso él se ha quedado en el departamento de ella por las mismas razones.

-Es una idea bastante lógica. –Respondió sin emoción en particular.

Comenzaron a recoger las cosas de la cena y limpiar un poco la cocina. A Brennan le molestaba que Booth no le permitiera hacer labores de limpieza cuando se quedaba en su departamento, pero le importaba poco.

-Huesos, usa mi cama para dormir hoy.

-No Booth. Hoy te lastimaste la espalda en el elevador, no es conveniente que duermas en el sofá. Yo puedo dormir allí sin problema, sabes que quepo mejor en él que tú.

-Es que… me da pena que duermas incómoda.

-He dormido en lugares más incómodos cundo he ido a excavaciones a Guatemala o las Islas Molucas. Un sofá es bastante cómodo en comparación de esos campamentos.

-¿Siempre tienes una respuesta para todo? –Le preguntó riendo.

-Pues… -lo pensó un momento. –La gran mayoría de las veces, sí. Si no sé la respuesta, investigo.

-Está bien. Te traeré algo de ropa para dormir.

Brennan acomodó el sofá, entró al baño un rato para vestirse y prepararse para dormir. Irónicamente, Booth sí tenía un cepillo de dientes para ella, pero ropa no, lo que le causó algo de gracia.

-Descansa Booth.

-Buenas noches Huesos.

Se despidieron, Brennan se dispuso a acostarse y Booth cerró la puerta de su habitación detrás de sí.

Deshizo su cama, buscó su ropa para dormir y se dispuso a darse un baño antes de dormir.

Había sido un día cansado. No le agradaba la idea de estar encerrado en el elevador. No es que fuera claustrofóbico, pero le molestaba la idea de no ser de utilidad en un caso. Aunque había valido la pena. Había hablado con Temperance respecto a la posibilidad de discutir lo que en algún momento sintieron el uno por el otro. Sabía que, aunque había estado con Hanna seguía sintiendo algo por Temperance. Inconscientemente quería ver en Hanna a Temperance, tenía la esperanza de que Hanna llenara ese vacío que había dejado Brennan en su corazón. Había llegado a amar a Hanna, más allá del plano sexual. Pero nunca la había amado como a Brennan.

Ella había hecho muchas locuras junto con él, y por su trabajo, seguían compartiendo aventuras, peligros y hecho locuras. Como la de hoy, por ejemplo. ¿Quién está dispuesto a arrastrar una fila de asientos de acero tan pesados por la calle solo por complacer el gusto de un buen recuerdo?

Sonrió y cerró la llave de la regadera. Tomó una toalla, secó su cuerpo y se dispuso a ir a la habitación a vestirse. El baño caliente había hecho bien a su espalda.

Se acostó esperando poder dormir tranquilo. Cerró los ojos y la imagen de su padre acompañándolo al partido de béisbol le causaron una sonrisa.

Eran cerca de las dos de la mañana y Booth seguía sin poder dormir. Se levantó de la cama y salió en silencio de la habitación. Se dirigió a la cocina procurando no despertar a Brennan, tomó un vaso con leche y se dispuso a beberlo allí mismo. Se recargó en el refrigerador, pensativo.

-¿No puedes dormir?

Giró su vista hacia la puerta de la cocina, allí vio a Brennan con su pantalón de pijama y una playera de los Flyers.

-No, esperaba que un poco de leche tibia me ayudara a dormir.

-¿Pasa algo?

-No… sí… bueno, no lo sé.

-No es algo preciso.

-Estuve pensando en mi padre.

- ¿Por los asientos?

-Sí. –Se dirigió al sofá, seguido de Brennan. –La verdad, esos asientos son como un parteaguas en mi vida. Fue la última vez que vi a mi padre sobrio…

Ambos se sentaron en el sofá.

-No sé si soy la persona indicada para que me hables de ello.

-Por alguna razón, contigo me siento tranquilo de hablar las cosas. Mi pasado no fue fácil y lo sabes.

-Ninguno tuvo una infancia fácil.

-Lo sé. ¿Recuerdas el día que me hablaste sobre tus padres adoptivos y tu abuelo? –vio a Brennan asentir en silencio – Tú te abriste a mí porque sentías que necesitabas superar todo eso, tuviste la necesidad de liberarte. Tal vez, en esta ocasión, es lo que me pasa a mí.

-Si consideras que hablando estarás mejor, estoy aquí para escucharte.

Se quedaron en silencio un rato, Booth seguía bebiendo su leche, ella no le hacía preguntas, si Booth quería hablar debía ser por su propia voluntad y a su ritmo. Había aprendido que las experiencias personales no era algo que se hablaba a cualquier persona y a la ligera.

-El día que mi padre llegó a la casa con los boletos para el partido de béisbol no podía creerlo, estaba sobrio, ya era algo que no sucedía a menudo. Me dijo que quería hacerme pasar un día genial, que me lo merecía por ser buen hijo. Mi madre estaba feliz de ver a mi padre así. Jared preguntó si él también iría, pero papá le dijo que no, que esta ocasión era algo entre él y yo, que después tendrían ellos dos su día especial. No le pareció muy agradable la situación, pero aceptó, también le emocionaba la idea de pasar un día a solas con papá estando sobrio.

Terminó su vaso con leche y lo dejó en la mesa de centro. Tomó la almohada que estaba a su lado y la sujetó entre sus brazos, fue una reacción instintiva, de protección, su mente no racionó eso.

Brennan se acomodó mejor en el sofá, subió las piernas y las contrajo contra su pecho. Se quedó viendo a Booth de perfil, manteniendo una distancia prudente entre ellos.

-Subí a mi habitación a cambiarme – continuó hablando – busqué mi playera de Los Veteranos, mi gorra y mis tenis de béisbol. No podía encontrar mi guante por ningún lugar, me estaba desesperando. Ese día tenía que ser perfecto y asistir a un partido de béisbol sin un guante es como ir a jugar futbol sin tu casco.

Brennan sonrió por la comparativa. Sabía que ella poco conocía de deportes, pero él se encargaba de enseñarle un poco cada que había algún partido que a él le interesaba.

-Mamá me ayudó a buscar mi guante para que estuviera listo. Nos fuimos al estadio. Yo estaba muy emocionado, era el primer partido de béisbol al que iba con papá, y estaba sobrio. No podía ser mejor que eso.

Booth se recargó más en el sillón, bajando el cuerpo, sentándose casi sobre su espalda y recargando su cabeza en el respaldo del sillón.

-El partido fue bueno, los Vets iban ganando por dos carreras. En un tiro de los Vets el jugador conectó un tiro hacia el jardín izquierdo, donde nosotros estábamos, era un tiro para home run, fue espectacular. Vi que la bola se dirigía a nosotros y sabía que tenía oportunidad de tomarla. Era pequeño, me estiré lo más que pude para alcanzarla. Mi papá se dio cuenta y en el último minuto me levantó de las piernas y me elevó en sus hombros. Todo en el momento preciso. Me levantó y pude atrapar la bola. ¡Fue algo emocionante! –comenzó a hablar con más emoción. – ¿Puedes imaginarlo, Huesos? Para un niño, atrapar la pelota de un home run es un gran logro. Es la pelota que tengo guardada entre mis "tesoros". –sonrió de recordar el momento. –Después del partido, me llevó a una cafetería. Comimos hamburguesas con papas, bebimos malteadas hasta que mi estómago ya no pudo más. Conversamos mucho, como hace tiempo no hacíamos. Le platiqué de cómo iba en la escuela, lo que me gustaba hacer, de mi sueño de ser jugador profesional de futbol americano. Me dijo que estaba orgulloso y que estaba seguro que sería el mejor jugador del mundo.

Brennan notó que la voz de Booth comenzaba a sonar como un hilo, se le notaba la nostalgia al hablar. Unas leves lágrimas comenzaron a asomarme por sus ojos, sin dejarlas caer por completo.

-Regresamos a la casa ya muy noche, Jared ya estaba dormido, mamá nos esperaba para preguntarnos cómo nos había ido. Le platiqué con mucha emoción mi día perfecto con papá, le pregunté si algún día podíamos volver a hacer algo así y me dijo que sí, que haría todo por sus hijos y su esposa. Mi mamá estaba feliz, sabía que mi papá nos amaba y que se había esforzado mucho para darme ese día. Esa noche dormí demasiado feliz, sentía que podíamos ser una gran familia, que podíamos ser felices y dejar el pasado de alcohol y abusos atrás.

Booth guardó silencio, se quedó así varios minutos, presionando más contra su cuerpo la almohada que tenía entre sus brazos. Sus ojos se enrojecieron por tratar de contener las lágrimas, pero en ese punto ya no era posible.

-Pasaron solo unos días y papá volvió a la bebida…

Su mirada se veía perdida, sin emoción. Sabía de primera mano lo difíciles que eran las heridas de la infancia. Sus padres habían sido buenos con ella, pero cuando la abandonaron, todo había cambiado, como si todo lo bueno que habían sido sus padres hubiese quedado en el olvido. Los años en el sistema y con sus familias adoptivas habían sido horribles, salvo sus últimos años con su abuelo Horace.

-Tenía tres días perdido en el alcohol. –La melancolía lo estaba invadiendo. –No hablaba correctamente, no se le entendía lo que decía. Gritaba mucho, eso sí, pero nada inteligible. Mamá trató de hacerlo entrar en razón, recordándole el gran día que habíamos pasado juntos por haber dejado de beber, lo que había dicho sobre ser capaz de hacer cualquier cosa por su familia. Le insistió en que buscáramos ayuda para que superara su problema…

Se quedó en silencio por varios minutos, su garganta pasaba saliva con dificultad.

-Ese día golpeó a mi madre… ya era algo habitual cuando bebía, pero ese día la arrojó por las escaleras después de golpearla casi hasta dejarla inconsciente. Le había roto la botella de vino en la cabeza antes de tirarla por la escalera. Jared y yo bajamos a prisa. Tratamos de despertar a mamá. Jared le gritó que la había matado y eso lo enfureció más. –Un tono de rabia había sustituido el melancólico de minutos antes. –Goleó a Jared también, a puño cerrado en la cara, después en la espalda. Yo me interpuse para evitar que lo siguiera golpeando, ya estaba sangrando por la boca y temía que le hiciera más daño. Los golpes de mi padre tomado eran letales. Sentía que me estaba rompiendo por dentro. Jared lloraba de dolor y yo resistía lo más que podía para que no lo volviera a tocar.

Temperance le acercó el vaso con agua que había llevado para ella antes de dormir y tenía en la mesa de centro. Seeley lo aceptó y bebió a fondo, dejando la almohada de lado. Su garganta estaba seca, aunque no precisamente por sed, sino por la amargura del recuerdo.

-No supe cuánto tiempo me estuvo golpeando mi padre, para mí parecieron horas. El abuelo Hank llegó, tenía llaves de la casa, mi madre se las había dado en caso de alguna emergencia. Fue la decisión más acertada que había tomado mi mamá. Vio a mi padre golpeándome, a mi madre inconsciente y a Jared llorando con la boca ensangrentada. No sé de dónde sacó tanta fuerza para abalanzarse sobre mi padre, le dio unos cuantos golpes y lo dejó tumbado al pie de las escaleras, ya no pudo levantarse. Recuerdo que le gritó que era una vergüenza para la familia que tratara así a su mujer y sus hijos cuando él no le había dado ese ejemplo. Tenía la cara enrojecida de coraje. Nos tomó a mi hermano, mi madre y a mí y nos llevó en un taxi al hospital.

Puso el vaso sobre la mesa, dejó caer su espalda pesadamente sobre el respaldo del sillón a la vez que soltaba un suspiro.

- ¿A dónde los llevó tu abuelo? –Se atrevió a preguntar después de un largo silencio.

-Al hospital. No podíamos ir a ningún lugar, no como estábamos. Mi mamá tuvo fractura en la cadera, una herida en la cabeza causada por la botella de cristal, junto con todos los golpes que tenía en el resto del cuerpo. Jared solo golpes en esa ocasión, afortunadamente no le había roto la nariz. Yo tuve unas cuantas fracturas en las costillas que se abrieron de otra ocasión en que me había golpeado. Debía estar en cama unos días para recuperarme.

Brennan se acomodó en el sillón, quedando sentada igual que Booth, recargando la cabeza en el respaldo. Instintivamente Booth recargó su cabeza en el hombro izquierdo de Brennan, su mente estaba muy agitada, sentía que le daba mil vueltas. Ella puso su mano sobre la cabeza de él en un gesto protector, acariciaba con delicadeza y lentitud su cabello.

-Mi madre estuvo en el hospital 15 días, dijeron que podía continuar su recuperación en casa. Varias veces los médicos le pidieron que denunciara a la persona que la había lastimado. Jamás les dijo que fue mi padre, sabía que Servicios Infantiles le retiraría la custodia y no quería eso.

-Temía perderlos. – Susurró.

-Sí. En parte se lo agradezco, habría sido más complicado quedarnos con mi abuelo después.

- ¿Volvieron a casa después de eso?

-Cuando iban a dar de alta a mi mamá, acompañé a mi abuelo al hospital. Ofreció que nos quedáramos en su casa un tiempo, hasta que mi madre decidiera qué haría. Él le había dicho varias veces que dejara a mi padre, aunque era su hijo, sabía que no era correcto lo que nos estaba pasando. Yo había estado en casa con mi abuelo recuperándome, Jared me hacía compañía. Llegamos al hospital y mi madre no estaba…

Temperance comenzó a sentir su hombro húmedo, sabía que Booth estaba sufriendo al contarle eso, casi podía asegurar que no le había contado eso a nadie. Sentía cierta alegría que Booth le tuviese esa confianza, al igual que ella confiaba tanto en él.

-Tratamos de encontrar a mi madre, la buscamos en lugares que ella solía frecuentar, fuimos a nuestra casa, pero no estaba, mi padre estaba dormido en el sofá después de haber bebido, dudo mucho que se haya dado cuenta que estuvimos en casa ese día. Pasaron los días y mi madre no volvió… Ese día se marchó de nuestras vidas… -un sollozo ahogado se escuchó de su garganta. –No la culpo, no merecía esa vida, era una buena madre y no merecía que su esposo la tratara así.

Guardó silencio un rato, dejando que las lágrimas rodaran por su mejilla. Brennan afianzó más el agarre de su brazo sobre la cabeza de Booth, recargó más su cabeza sobre la de él, simulando un abrazo. Booth la rodeó con sus brazos para sentirla más cerca, nunca había necesitado tanto un abrazo. Ella le devolvió el gesto, sentía su pena en ese abrazo.

Después de algunos momentos, Booth se tranquilizó un poco, aligeró el abrazo, pero no la soltó por completo, cosa que no incomodó a Temperance.

-Nos quedamos con mi abuelo desde ese día. Un mes después de que mi madre se fue mi papá se presentó a casa de mi abuelo para exigirle que nos dejara volver con él, gritaba que éramos sus hijos y su lugar era en casa con él. Estaba tomado, de varios días. Mi abuelo nos encerró en la habitación y lo escuchamos discutir con él. Le dijo que mi madre se había ido porque no soportó más estar al lado de un hombre alcohólico y abusador. Que no permitiría que nos fuéramos con él, que merecíamos un buen padre, y mientras él no estuviese en condiciones de serlo jamás dejaría que volviéramos a su lado.

Se incorporó un poco, retiró un brazo del cuerpo de Temperance, dejándola rodeada por la espalda solamente, en un abrazo amistoso.

-Ese día fue el último que vi a mi padre. Mi abuelo se hizo cargo de nosotros. Ocasionalmente mi papá nos llamaba para saber cómo estábamos, como cumpleaños, navidad y ese tipo de fechas. Intentó dejar su vicio, pero le costó trabajo. Fuimos felices con mi abuelo, nos trató muy bien. En verdad fue y sigue siendo un gran padre para mí y para Jared. Ni se diga del gran abuelo que es para Parker.

- ¿Le guardas rencor a tu padre?

-No exactamente. No lo odio, pero no es una persona que me gustaría tener en mi vida. Dicen que hasta el árbol familiar se poda. Este es uno de esos casos.

Se quedaron callados un buen rato, disfrutando la cercanía del otro.

-¿Por qué decidiste quedarte con los asientos después de lo que pasaste? –preguntó un poco confundida, sin verlo.

-Porque de alguna forma me recuerda que mi infancia no fue tan mala, que mi padre hizo un gran esfuerzo para darme el mejor día de mi vida, bajo sus posibilidades y tomando en cuenta su problema con el alcohol. –Sonrió de lado, no todo era tan malo.

-Ya veo… -susurró.

-Bueno… -dijo él después de un rato –es tarde y ya te he desvelado suficiente.

-No te preocupes, no estoy cansada.

-Pero debemos descansar. –Se levantó del sillón, terminando el contacto que habían compartido. –Huesos, ¿por qué no… me acompañas y duermes en mi cama? Ya te robé horas de sueño y creo que sería bueno que durmieras en un lugar más cómodo. Prometo portarme como un caballero. –Aclaró la garganta para decir lo último.

-Ay Booth –rio un poco – siempre has sido un caballero. Te tomaré la palabra, solo porque sí descanso mejor en el colchón. –Se levantó del sillón para dirigirse a la habitación.

Se acomodaron cada quien en un lado de la cama, Booth apagó la luz de la mesa de noche y se arropó.

-Buenas noches Huesos.

-Buenas noches Booth.

Se quedaron profundamente dormidos, quedando sus rostros de frente, una pequeña distancia los separaba, pero les permitía sentir el cálido aliento de ambos.

Una noche más juntos en la que habían abierto sus corazones. No era fácil para ninguno de ellos abrirse con cualquier persona, entre ellos era muy sencillo, se daba natural la confianza y brotaban solas las palabras.


Espero haya sido de su agrado. Agradezco sus comentarios.

Nos leeremos muy pronto en otra historia.