Cuenta Regresiva: 26.280 horas
¿Una salida entre amigos?
El sol se había ocultado solo hace un momento en la Capital del Oeste, dando paso a una agradable penumbra, cosa que no apreció Bulma, puesto que en ese momento terminaba de alistarse en su cuarto. Lo que si miró fue el reloj despertador de su mesita de noche, percatándose de que había terminado antes de lo esperado, a pesar de haber pasado por decenas de cambios de ropa. Se paró frente al espejo y revisó que todo estuviera en orden. Quería salir cómoda pero también quería verse linda, por lo que dejó su abultado cabello totalmente libre y se maquilló acorde a la ocasión. Eso sí, usó botines bajos para no sobrepasar al saiyajin y no incomodarlo, como notó aquella vez que negociaron el rastreador.
Se miró una última vez al espejo y comentó - Quedarás con la boca abierta, saiyajin gruñón.
…
En la sala, el saiyajin gruñón estaba instalado en el sofá y miraba el reloj mural cada cierto tiempo, con impaciencia. Aun no se habituaba a la ropa formal terrícola, pero si quería pasar desapercibido debía resignarse y aguantarse también el calor, porque para ocultar su brazo aun convaleciente, debió ponerse una chaqueta, la cual encontraba demasiado rígida en comparación a su armadura.
Miró nuevamente el reloj y, frunciendo profundamente, se puso de pie con la clara intención de marcharse "Hmn… al parecer esa torpe se arrepintió… ¿Estará sospechando algo? ¡Maldición! Parece que fui demasiado obvio". Apretó su puño derecho y avanzó hacia la salida, pero se encontró con Bunny, que lo miró de arriba abajo y le dijo - ¡Oh! Buenas noches, Vegeta… ¡Estás muy guapo hoy! Acaso ¿vas a salir?
Él la miró solo un segundo para responder, decidido a cortar la charla y subir a su habitación a cambiarse – En este preciso momento, lo dudo...
La señora dio un aplauso y agregó - ¿Pero por qué no? ¡Si es una excelente idea! Ya llevabas muchos días encerrado y, si gustas, podría acompañarte…
-Hmn – hizo el hombre, mientras su ceño se fruncía aún más y cerraba los ojos, ignorando a la señora – Ya era hora que vinieras… - Bunny se volteó al instante para ver con quién hablaba y una enorme sonrisa apareció en su rostro, cuando vio que era Bulma la que aparecía por la puerta, vestida para salir también - Oh, ¿ustedes dos…? - El saiyajin la interrumpió tajante - No es una cita… si es eso en lo que está pensando… -
A pesar de las palabras del hombre, la señora no dejo de sonreír - Bueno, diviértanse y no vuelvan temprano… - diciendo esto les cerró un ojo y abandonó la habitación, tarareando una marcha nupcial.
-¡Tsk! – hizo Vegeta "cada día más loca"
Bulma se le acercó, y al igual que su madre lo miró de pies a cabeza - Veo que ya estás listo "Wow. ¡Si que se ve guapo!" tragó saliva y recobró la compostura para preguntarle - ¿Nos vamos? – terminó con casi un hilo de voz, intentando disimular su nerviosismo, mientras iba por sus llaves.
Vegeta la miró desconcertado "¿Qué le ocurre? Si piensa también que es una de esas estúpidas citas terrícolas la dejaremos creerlo, después de todo me conviene… Sin embargo, está muy equivocada… Después, de que la convenza de que puede confiar en mí, me dirá sin problemas lo que necesito saber, ja, ja, ja" Se sonrió involuntariamente y comenzó a avanzar hacia la salida - Supongo que caminaremos.
-Em, sí… a menos que aun te moleste tu pierna... – respondió ella.
-Mi maldita pierna está bien… soy un saiyajin por si se te olvidó…
– Tienes razón… - le sonrió ella - Vamos – y diciendo esto salió, seguida por el saiyajin.
Caminaron en silencio, por las calles iluminadas por los focos de color blanquecino. De vez en cuando, Vegeta miraba de soslayo a la muchacha, que avanzaba a su lado, algo cabizbaja y demasiado callada, cosa que llamó su atención por lo parlanchina que era ella. No se aguantó las ganas de fastidiarla, así que le dijo - Ahora eres tú la que está extraña… - comentó como quién habla del clima en alguna base de Freezer, claro está.
-¿?... No es nada, Vegeta, en serio… - respondió ella, dándole una breve sonrisa. Aunque la verdad es que se sentía muy nerviosa y tenía miedo de comentar cualquier cosa y comenzar una discusión que hiciera a su amigo arrepentirse de salir.
- ¿Nada? – la interrogó Vegeta , no sabiendo que cuando una mujer dice nada es todo.
-Bueno… - dijo, mirándolo un instante - es que es complicado de explicar… No, olvídalo. Mejor nos damos prisa… - y diciendo esto, la muchacha apresuró su paso, comenzando con un suave trote para enseguida bajar la velocidad y caminar rápido "Casi lo estropeo… Es mejor no hacerle sospechar nada y ganármelo de a poco, no quiero atosigarlo porque es obvio que no le gusta el contacto físico y además…" Detuvo su tren de pensamientos cuando sintió que la jalaban de la mano, obligándola a casi volar para no perder el equilibrio.
- Si lo que querías era ir más deprisa, pudiste decírmelo desde el principio…
Bulma se sorprendió y mucho. "Esto no puede estar pasando…" pensaba, mientras miraba su mano tomada por la del saiyajin. Hubiese sido un momento romántico perfecto para ella, de no ser porque la pobre iba a saltos tras él. No podía seguirle el paso, así que le gritó– ¡No quiero ir más deprisa, solo era un decir!
Él se detuvo en seco. Volteó un poco su rostro hacia ella, que había perdido bastante glamur con la carrera, y soltándola, le dijo - ¡Que fastidiosa eres!
-¡Yo no poseo súper velocidad y lo sabes, bruto!
- ¡Hmp! – hizo él, volviendo a avanzar, pero un poco más despacio, dejándola atrás. Ella dio un suspiro, luego se acomodó su peinado y trotó para alcanzarlo, evitando gritarle más "Eso es lo que gano por salir con Vegeta. Ni un poco de delicadeza…"
Por fin llegaron frente al bar. Y como la vez anterior, Bulma miró a todas partes antes de empujar una de las puertas. Esto hizo que el saiyajin sonriera, por un momento. "Es igual a su madre… ambas están locas".
Ingresaron y se ubicaron en una de las mesas del fondo, tal como la última vez. Él con la espalda hacia el muro y Bulma a su izquierda, quedando a unos cuantos centímetros de distancia. Ella aún estaba callada, más bien como ausente, pero la verdad era que su mente trabaja a mil por segundo "Esto es lo que estaba esperando… ¿por qué no me puedo relajar? Va a pensar que soy una tonta… ¡Pero estoy tan nerviosa!… Sin embargo, él mismo aclaró que esto no era una cita…Eso es, solo somos un par de amigos, que salió a relajarse un poco… ¡Pero esta es una oportunidad que no se volverá a repetir!... No, Bulma, cálmate y actúa con normalidad… " Relajó sus hombros y le sonrió, amistosa - ¿Lo mismo de la otra vez? - preguntó, con fingida naturalidad.
-Por supuesto… - respondió él, reclinándose un poco en la silla, levantando enseguida su mano, para pedir de beber.
El lugar no estaba tan atiborrado como la vez anterior y esto tal vez se debía a que era un día de trabajo y no un fin de semana. Sin embargo, el ambiente era casi el mismo. Música, gente conversando, siendo solo iluminada por las velas que estaban sobre las mesas y uno que otro solitario en la barra que era el único lugar apreciable iluminado con electricidad.
Después de que llegaron las jarras con el refrescante líquido, se quedaron bebiendo en silencio. Vegeta no encontraba como comenzar a sonsacar palabras a la escandalosa que, extrañamente, estaba menos escandalosa que nunca - Hmn… - hizo, llamando finalmente la atención de la peli turquesa - Este lugar permanece igual a como lo recordaba… ¿viniste sola en después?
Ella se quedó mirándolo. La única vez que había vuelto a ese lugar fue la noche en que descubrió a Yamcha con otra mujer - Sí… creo que vine una vez… ¡pero no quiero hablar de esa noche! –. El saiyajin se sonrió, ya que recordaba a la perfección lo ocurrido y era un buen tema para sonsacarle palabras a la muchacha - ¿Fue la noche anterior a que mandarás al demonio al insecto? - le preguntó, medio en broma.
Ella abrió sus ojos sorprendida - Vegeta … ¿Cómo sabes eso? ¿Acaso me estabas espiando?
Él bebió un poco de su jarra antes de responder, desviando su mirada al interior de esta, al dejarla nuevamente sobre la mesa respondió- No perdería mi tiempo en cosas como esas, y lo sabes... Pero es la única explicación lógica de que no quieras hablar de ello… - volvió a mirarla para agregar – Además, recuerdo que ese día llegaste tan ebria, que parecías un clase baja en día de paga, ja, ja, ja… -. Ella se sonrojó por el comentario y también bebió un trago. Algo le decía que él estaba ocultando algo, pero prefirió pasarlo por alto, confidenciándole enseguida, más relajada - ¿Sabes? De esa noche no recuerdo mucho, es decir, recuerdo lo importante…Pero ¡No sé cómo fue que llegué a mi cama!
Los ojos de él se entrecerraron, puesto que sabía perfectamente como había ocurrido todo. Recordaba la conversación que tuvieron en la cocina y el beso que ella le dio en la mejilla. También que después, al subir a su habitación, la muchacha estaba sentada, con un hombro y la cabeza apoyados en unos de los muros del pasillo. No sabía que lo había impulsado en ese momento, tal vez decirle alguna cosa para hacerla enojar, pero al inclinarse para hablarle, pudo ver que estaba inconsciente. La tomó con cuidado en sus brazos y la metió en su alcoba. Una vez dentro la desvistió… Sí, recordaba haberse quedado mirándola unos minutos antes de arroparla y haber pasado el dorso de su mano por el rostro de ella, marcado por líneas negras, de las lágrimas y el maquillaje, solo por la curiosidad de saber si su piel era tan suave como parecía. De lo que no se recordaba era de lo había pensado en esos momentos. Sin embargo, tan solo de volver a ver en su mente esa escena, no pudo evitar que sus latidos aumentaran y que un suave rubor cubriera su rostro. Disimuladamente miró su mano, que sujetaba el asa de la jarra, creyendo que estaba incrementando su ki, sin querer, como le había estado ocurriendo desde que regresó a la Corporación.
Ella lo observaba atentamente, pero se percató de que él estaba recordando algo, algo que intuyó de inmediato de que se trataba. Los nervios se fueron, al mismo tiempo que sus ojos se abrían muy grandes y que lo señalaba con un dedo acusador - ¡Oh! Por Kami, ahora recuerdo que te besé en la mejilla y que me dijiste que era una torpe por estar llorando por Yamcha… ¡Eso fue lo que pasó! Y después, sí, seguramente después ¡Tú me ayudaste a llegar a mi cuarto!... Pero eso significa que… ¿también me sacaste la ropa? ¡¿Cómo pudiste?! – terminó roja de vergüenza y de ira.
Él desvió su vista hacia las otras mesas, evitando verla a la cara, y respondió haciéndose el ofendido - ¡No digas estupideces, humana!… Sabes que no soy esa clase de sujeto. Y para que lo sepas ese día llegaste como a las cinco de la madrugada, y yo estaba a punto de ir a entrenar ¿Crees que desperdiciaría mi valioso tiempo en llevar a una torpe hembra ebria a su alcoba?
Mientras lo oía, Bulma intentaba sacar sus cigarrillos y un encendedor de un bolsillo de su chaqueta, pero sus manos temblaban de tan solo imaginarse que Vegeta podría haber sido capaz de desvestirla y de quizás que más, sin embargo, se dio cuenta de que el saiyajin tenía razón. Él definitivamente no era esa clase de individuo y además tenía una coartada - Supongo… que tienes razón…- dijo, sacando por fin la cajita y tomando un cigarrillo, tratando de parecer tranquila nuevamente, le dijo - Tú nunca te preocuparías por alguien más…
Él se sonrió y volvió a mirarla - Hmn… Es bueno que ya lo entiendas, terrícola… Ese precisamente soy yo.
Bulma no se tomó a bien su comentario, puesto que le molestaba esa postura tan inmisericorde del saiyajin. Así que, encendiendo al fin un cigarrillo y soltando una bocanada, le dijo - Vegeta, es por cosas como esas que los demás creen que eres un maldito cretino…
Él la miró y frunció un poco su ceño. No le agradó la forma en que se refirió a él, pero intentaría mantenerse de buen humor, solo por conseguir su objetivo. Pero debía aceptar que no era tan desagradable interactuar con la humana en esas condiciones, por lo que le respondió, con ironía - Y si soy un maldito cretino, según tú ¿Por qué estás aquí y no con el insecto ese?
Ella se sorprendió un poco por la declaración del saiyajin, por lo que lo observó un momento antes de responder - Dije los demás… Yo creo que solo dices esas cosas para incomodar a los otros… y hacerte el fuerte…
-¡Hmp! – hizo él, tomando un gran sorbo de su jarra. Ella al ver la reacción del hombre, se sonrió y agregó - ¿Ves que es cierto? Creo que ya te conozco bastante… - Vegeta prefirió tomárselo con calma, así que se reclinó hacia atrás en la silla y le respondió - Si tanto me conoces, mujer, dime ¿En qué estoy pensando?
Ella se río, mucho más relajada -Ja, ja, ja… Vegeta ¿Cómo me preguntas eso? Ni que fuera adivina… Aunque lo más seguro es que estés pensando en derrotar a Gokú… o en conquistar todo el maldito Universo…
Él se quedó mirándola un momento -No, humana. No estaba pensando en eso… Estaba pensando en todo lo que ha cambiado mi vida en tan poco tiempo…
Ella dejó de sonreír y lo observó con curiosidad un instante, para enseguida decirle – Es verdad… Ya no estás bajo las órdenes de Freezer ni tienes que seguir matando ni mucho menos destruyendo planetas...
Vegeta negó con su cabeza - No me refiero solo a eso… - "Comencemos" pensó el saiyajin, para enseguida inclinarse un poco hacia adelante, dirigiendo su vista a la pequeña flama – Me refería a que he pasado de ser un mercenario espacial, un maldito esclavo…- hizo un alto, para hacer una mueca con sus labios y apretar su puño, agregando luego, relajándose – … a ser un hombre libre, que vive con todas las comodidades…Y en gran parte… eso te lo debo a ti, humana…
Ella se sonrojó. No esperaba ese tipo de reconocimiento por parte del saiyajin - Vegeta, no es necesario… Tú ¿Te sientes bien?
-No interrumpas – ella obedeció y el saiyajin prosiguió -Quería decirte que, a pesar de haber enviado a la muerte a tu "novio", me diste asilo en tu hogar y volviste a hacerlo cuando volví a este planeta. Sabiendo la clase de ser que soy y que mi intención es asesinar a Kakaroto…
Bulma lo observó atentamente, bebiendo de vez en cuando, mientras él se explayaba. Le fascinaba la forma en que el saiyajin se expresaba, inclusive su tono de voz se le hacía irresistible. Tanto, que sintió que la temperatura del lugar comenzaba a aumentar. Él continuó, girando su rostro hacia la mujer, con un estudiado movimiento - Me brindaste la manera de entrenar mejor que nadie en este planeta, por lo que ahora soy el más fuerte… Y, a pesar de que te he tratado como una mierda, me procuraste atención después de casi destruir tu casa… - ella decidió interrumpirlo, aunque sinceramente no quería. Le gustaba demasiado la idea de un Vegeta reconociendo todo lo que ella había hecho por él. Pero algo en el fondo de su corazón le decía que algo andaba mal, por lo que le dijo- No digas más… - él la miró confundido y ella de inmediato se explicó – Disculpa pero, Vegeta, ¡Tú no eres así!… Ambos sabemos que tú jamás de los jamases reconocerías la ayuda de alguien. Por otra parte, si te ayudo, no es para que me lo agradezcas o para que te sientas obligado con mi familia, sino porque me agrada tu presencia en mi casa. A pesar de nuestras diferencias, me haces mucho más entretenidos mis días… Sin contar que nos has ayudado mucho en los laboratorios, por lo que creo que estamos a mano ¿No crees?
El abrió un poco sus ojos en asombro. Estaba seguro de que con esta estrategia lograría dominar a la muchacha, pero no fue así. Por lo que se dejó caer hacia atrás nuevamente, volviendo a la normalidad - ¿Desde cuando no te gusta que te den las gracias? ¿Acaso no es por eso que me tratas de malagradecido cada vez que puedes? – le preguntó molesto, para luego beber un poco.
Ella apoyó uno de sus codos en la mesa, para decirle - Claro que me gustaría que me des las gracias de vez en cuando… pero debes aceptar que esa no es tu manera de ser… Si te digo malagradecido es solo porque aun no me habitúo a tus costumbres… Ni tu te habitúas aun a las nuestras, donde decir gracias o por favor es un gesto de cortesía hacia los demás…
-¡Tsk!… Sus estúpidas costumbres me tienen sin cuidado… Sin embargo, concuerdo contigo en que estamos a mano… He hecho suficiente mejorándoles sus estúpidas chatarras.
- ¿Ves? De eso estoy hablando… - le dijo mirándolo fijamente, pestañeando un par de veces – ¡Ese sí eres tú!
En cierta forma, el saiyajin se sintió aliviado. Ella no necesitaba que él se mostrara como un idiota y era obvio, porque ya en el pasado lo había besado sin necesidad de que él fingiera ser otro. Entonces notó que desde ese entonces él no le era indiferente, lo que le daba claramente la ventaja, pero aun así tendría que buscar otra estrategia, porque era obvio que ella no caería tan fácilmente en ese truco barato. Levantó su vista a los ojos de ella, notando que ella aún lo miraba, aunque al encontrar sus miradas, ella se ruborizó un poco y dijo, bajando su vista a su jarra - Tengo que confesarte algo…
- ¿Hmn? – hizo extrañado, sintiendo que su estómago se apretaba de una manera que no supo identificar. Aun así la miró atentamente, sintiendo que el calor de su cuerpo subía extrañamente a su rostro.
Ella se armó de valor para agregar - Bueno, debes saber que desde hace un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que te he tomado cariño, por decirlo de alguna manera y por lo mismo, no me gustaría verte pelear a muerte con Gokú… - el saiyajin sintió algo de decepción por lo dicho por ella, así que le respondió de mala manera- No seas ridícula… Sabes perfectamente bien que es inevitable, y ni tú, ni nadie, podrá impedirlo…Pero aún falta para eso… Además, sabes que eso de los sentimientos terrícolas me tienen sin cuidado.
Ella se apoyó en el respaldo de la silla para decirle - Lo sé… ¡Me lo has dicho una infinidad de veces! Sin embargo, es lo que soy y no puedo evitarlo. Además, siempre dices "sentimientos terrícolas" acaso ¿no existen los sentimientos saiyajin?
Él la observó por unos segundos "Hmn... Así que de eso se trata ¿Quieres averiguar si había sentimientos de amor en mi planeta para saber si yo podría poseerlos?… No te daré el gusto, humana. Yo no vine a ser interrogado, vine por repuestas… ¡Maldición! No sé muy bien que ocurre, pero mi ki ha estado teniendo fluctuaciones y no quiero llamar la atención de los patéticos amigos de ella… Debe ser por estar inactivo, pero no puedo evitarlo… Además de ese maldito olor que despide... Debo encontrar la manera de bloquearlo de alguna forma… Ni esa esencia extraña que está usando lo cubre…¡Malditas hembras terrícolas!" Sin siquiera advertirle, sacó un cigarrillo de la cajetilla que estaba sobre la mesa, obteniendo un "OYE", por parte de ella, pero la ignoró, para encenderlo con naturalidad. Enseguida se apoyó un poco en la mesa, y le dijo – Solo el orgullo por nuestra raza… - respondió finalmente, botando una bocanada de humo encima de ella – Nunca supe que hubiese otros… y si existieran, estoy seguro de que no los poseo. Entiéndelo de una buena vez, terrícola… Como príncipe de mi raza fui educado para destruir y matar, como todos los guerreros saiyajins. Nosotros los saiyajin no desperdiciamos nuestro tiempo en esas tonterías…
Ella lo miró molesta. Se negaba completamente a abandonar la batalla, así que le preguntó - ¿Te das cuenta de lo obtuso que estás siendo?... Ahora sólo eres tú y eso es lo que importa... ¡Puedes hacer lo que quieras de ahora en más! Ya no tienes que destruir o conquistar planetas o incluso matar personas porque alguien te lo ordene…
-Ya habíamos dejado en claro eso… - le dijo, algo malhumorado.
- Aun así - dijo apagando su cigarrillo – no puedes negar que somos amigos… y la amistad es una clase de sentimiento, aunque te duela aceptarlo…
Vegeta se sonrió ante la tenacidad de ella, pero recordó que la joven no tenía mucha resistencia al alcohol y que quizás eso le ayudaría a suavizarla y hasta hacerla confesar lo que necesitaba, por lo que le dijo - De acuerdo, no voy a discutirlo… - enseguida alzó su jarra y exclamó - ¡Hasta el fondo! – bebiendo enseguida lo que le quedaba en su jarra. Ella se quedó observándolo, pero que era alguna costumbre saiyajin, así que optó por imitarlo. Se demoró como un minuto, pero finalmente logró terminar su cerveza, exclamando a continuación - ¡Uff! … eso estuvo interesante… - enseguida lo miró desconfiada - Vegeta ¿No estarás tratando de embriagarme? ¿verdad?
Él se sonrió y agregó, mientras levantaba su mano no inmovilizada para pedir otra ronda - ¿Acaso crees que soy imbécil? Ni que quisiera cargar con una borracha escandalosa y vulgar hasta la casa… - ella frunció su ceño y le respondió - ¿Realmente piensas eso de mí?
Llegó el camarero con dos jarras llenas y se llevó las vacías. Ambos lo miraron alejarse.
- ¿Y bien? – preguntó ella, insistiendo. Vegeta la miró a los ojos, buscando como salir limpio de esa pregunta. Volvió su vista a su jarra para responder, con la clara intención de cobrase de cuando la descubrió en una oportunidad hablando mal de él creyendo que no estaba presente – No todo el tiempo… - a ella se le iluminó el rostro, pero le duró poco, ya que él continuó - A veces pienso que eres torpe, molesta y grosera… - "además de audaz, con mucho carácter y con manos muy suaves… ¡Demonios! ¿en qué estoy pensando? " decidió agregar algo más, para evitar las idioteces que estaba pensando - Y se me olvidaba que eres una excelente mentirosa y manipuladora… - "Con eso tendrá y dejará de incomodarme con sus tontas preguntas"
En la sien de ella comenzó a formarse una vena, pero respiró hondo para calmarse y no arruinar la velada, respondiéndole de inmediato con sarcasmo -Vegeta, ¡Tú sí que sabes hacer sentirse especial a una dama! - pero el saiyajin tenía un respuesta programada para ese ataque, la que sacó a relucir instantáneamente - Si empezamos con eso de la dama, ya sabes que diré ¿o me equivoco?
Bulma optó por callarse y mirarlo molesta. Por el contrario, Vegeta la miró con una sonrisa ladina, complacido por poder fastidiarla y salir airoso. Así que se vanaglorió de ello preguntándole de manera sarcástica - ¿Te molestó mí comentario acaso? ¡No sabes cuánto lo lamento, humana!- ella suspiró y le dijo - No, saiyajin estúpido… Es solo que creí que por esta noche podríamos tener una tregua… Pero olvídalo, supongo que no puedes dejar de importunarme por una vez en tu vida…- terminó perdiendo su mirada en las otras mesas.
Vegeta sintió nuevamente esa molestia en su pecho que no podía explicar. La mirada de decepción de ella le causo un dolor inexplicable, casi como que de un peso sobre su pecho se tratase o esa fue la impresión que le dio, por lo que prefirió cambiar de tema, tratando de dirigir la conversación hacia un punto más de su interés. No tenía la intención de empezar tan pronto con su fase dos, pero dadas las circunstancias, debía ponerla en marcha antes de lo esperado, por lo que le preguntó, desinteresado – Terrícola, ¿la sabandija se fue para siempre hoy?
Ella lo miró a los ojos, levantando una ceja. No entendía muy bien a donde quería llegar el saiyajin preguntando por Yamcha nuevamente - ¿?… ¿No que no te importaba? – contra preguntó, extrañada, para luego beber un sorbo y continuar - Se supone que debe estar con el maestro… o eso fue lo que me dijo.
-Ya te había mencionado que para mí es solo un estorbo…
-¿Por qué dijiste eso? -le preguntó bastante interesada, pero Vegeta le aclaró de inmediato, mintiéndole, en parte – Simplemente porque ¡Su ki apesta! Y no es agradable sentirlo a solo metros de la nave… -. Bulma rio un momento por la ocurrencia del saiyajin, pero éste apagó su cigarrillo y agregó – Aun así, a ti aun parece importarte ¿No te molesta no saber dónde está realmente tu antigua excusa de hombre? – a Bulma le dolió esa pregunta, ya que parecía que le insinuaba que Yamcha nuevamente estaba en sus andanzas y no donde le había dicho que iría. Prefirió no darle importancia, así que se encogió de hombros al responder - Vegeta, él ya no es mi novio. Puede hacer lo que quiera con quien quiera…
-Sin embargo – dijo él, apoyándose en la mesa – aún está en la casa… Si yo hubiese sido humillado de esa manera, me hubiera largado a entrenar lejos… Sin embargo, me podrías explicar ¿Porque le permitiste quedarse a pesar de su traición?... Y no me malinterpretes. Para mí, solo es un gusano. Lo que no entiendo es como puede quedarse donde no lo quieren…
-Lo mismo podría decirse de ti… - se le salió a ella, sorprendiendo al saiyajin, el cual enseguida pensó en demostrarle lo contrario. La miró a los ojos, se acercó un poco más a la muchacha y le dijo en un tono suave, casi de amenaza - Sabes perfectamente que eso no aplica para mí, mujer…
- ¿A qué te refieres? – dijo ella abriendo muy grandes sus ojos creyéndose descubierta "¿sabe lo que siento por él?… No puede ser… y ¿Por qué vuelve a decirme así ahora y no humana o terrícola?"
-No creo que necesite explicártelo… - se acercó un poco más, quedando a un par de centímetros del rostro de ella, intentando incomodarla y haciéndola perder el hilo de su pensamiento. Pero no fue una buena idea, ya que sus fosas nasales aspiraron de lleno el aroma de la muchacha. Su ritmo cardíaco aumentó, así como también su temperatura corporal, sus sentidos se agudizaron y definitivamente necesitaba contacto físico. Dejó de pensar, solo observando a la muchacha, como si fuera una increíble y poderosa técnica de combate que necesitaba descifrar.
Por su parte, Bulma sintió su rostro enrojecer y su estómago apretarse, ya que, tener a ese saiyajin tan cerca le provocaba casi lanzársele encima. Pero por suerte recordó que debía controlarse si quería conquistarlo, lo que le era ya muy difícil, ya que podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo, y esa mirada, que nunca antes le había visto, la hacía derretirse por dentro, sintiendo literalmente como su corazón saltaba de su pecho. En un último intento por no sucumbir se alejó y reclinó un poco en su silla, comentando - Está haciendo calor… ¿no crees, Vegeta?
Al escucharla, él recuperó su conciencia, por decirlo de alguna manera. Frunció el ceño y se apoyó también en el respaldo de su silla, bastante molesto con ella y con él mismo también -No sé de qué demonios hablas…
Ella ignoró aquello y se puso de pie – Creo que me quitare algo de ropa para estar más cómoda – le dijo, comenzando a desabotonar y sacar su chaqueta, muy sensualmente. La camiseta que traía la muchacha era ajustada, de mangas largas y sin mucho escote, pero se podían ver perfectamente sus no menores atributos ya que no se había puesto brasier.
Muchos de los hombres presentes se dieron vuelta a mirarla, sin contar los que le daban codazos a sus amigos que estaban distraídos.
Vegeta no podía quitarle los ojos de encima, mientras hacía su exhibición. Y, aunque él ya conocía a ese par de la vez que ella se había derramado cerveza encima, recordó que no estaban solos, por lo que enseguida su vista se dirigió al resto de los presentes, que en su mayoría eran hombres y no supo qué, pero algo en él se activó haciéndolo levantarse como un resorte, gritando con su mejor cara de odio - ¡Que tanto están viendo, imbéciles!
Los sujetos se asustaron y voltearon a sus vasos, pero comenzaron a murmurar - ¡Argg! – terminó haciendo el saiyajin, volviendo a sentarse – ¡Cómo detesto a los terrícolas y sus estúpidas costumbres de clase baja!
Bulma se sonrió. Pensó que tenía más que ganada la batalla. "¿Así que no te gusta que otros hombres me miren? A eso se le llaman celos Vegeta… y no se deben a que otro pueda convertirse en súper saiyajin" - Vegeta, no tienes por qué gritar – le dijo, muy suavemente, mientras dejaba la prenda en el respaldo de la silla.
Él le respondió, más que molesto, cerrando sus ojos para no verla - Ni creas que lo hice por ti, humana… es solo que me molestan esa clase de vulgaridades… ¡Son tan patéticos! – terminó bebiendo un largo trago para calmarse, pero no contaba con lo que haría a continuación la peli turquesa, que se levantó y se alejó un paso de la mesa - ¿Me disculpas? Debo ir al servicio – dijo ella, comenzando a avanzar por entre las mesas, sin voltear a ver la reacción de él, con una amplia sonrisa en su rostro.
Los hombres, al ver pasar a la muchacha, le decían halagos o le pedían su número de teléfono o directamente la invitaban a su mesa. Vegeta la vio alejarse, mientras apretaba su puño sobre la mesa, conteniendo los deseos de moler a golpes a todos en ese lugar y, aunque intentó atribuirlo nuevamente a su falta de ejercicio, su mente se iba hacia otros lugares "Maldición… ¿por qué tiene que ser tan vulgar?... Definitivamente lo está haciendo a propósito… pero ¿qué la impulsa a actuar de esa manera?... ¿hay algo que no comprendí de las estúpidas costumbres de este planeta?… Si ella considera que esto es una cita ¿Por qué se comporta como si buscara otra pareja?… La explicación más lógica es que por una vez me puso atención cuando dije que esto no era una cita… ¡Maldita hembra!… Hmn, por otra parte, no comprendo lo que me ocurrió… Fue como si no tuviese control sobre mis actos. Mi energía se ha incrementado nuevamente y eso no es bueno si deseo continuar según mis planes…" Respiró hondo y volvió a beber, mientras observaba a los hombres presentes notando enseguida que ninguno era rival para él, lo que le sirvió para tranquilizarse "No son más que basura…" pensó.
Bulma regresó, pasando nuevamente por entre las mesas, recibiendo nuevamente algunas invitaciones, pero cuando llegó a su lugar, apreció que el saiyajin parecía todavía molesto. Podía notarlo en su rostro y en el puño apretado sobre la mesa, pero sobre todo porque no la miró. Esto la hizo ponerse de buen humor, aunque también podía atribuirse a que el alcohol ya estaba surtiendo efecto en ella. Así que simplemente se sentó y bebió de su jarra, esperando a que él hablara primero.
Nada. Un par de minutos en tenso silencio, por lo que decidió hablar ella para romper nuevamente el hielo - Vegeta… ¿estás enojado o es tu estado natural? -le preguntó, medio en broma.
-¡Tsk! – hizo él – Lo que me ocurra no te incumbe, humana vulgar…
-Vamos, no te molestes… Aquí, cuando los hombres ven a una chica linda, intentan llamar su atención… o invitarla a salir… - él entrecerró sus ojos un poco y le dijo - Ya aclaré que ese no es mi problema… Pero si tenías la intención de buscarte otra pareja, debiste decirme…. Puedo marcharme ahora mismo si lo deseas para que puedas elegir de entre estos perdedores… - la peli turquesa abrió sus ojos sorprendida al oírlo, ya que era la clásica respuesta de novio celoso. Pero no quería que el saiyajin estuviera molesto por el resto de la velada, así que le aclaró - Para que lo sepas, Vegeta… en este momento no estoy en plan de buscar a alguien más para que sea mi novio… – dijo ella, para luego beber un largo trago sin dejar de mirarlo con esa misma mirada que le dirigiera la vez que lo invitó a quedarse nuevamente en su hogar.
El saiyajin se sintió más tranquilo con la respuesta de ella, aunque no notó la indirecta de la joven. Para él era suficiente con no tener que soportar más novios o ex novios entrometidos, lo que le recordó que ella no le había dado una respuesta concisa a su interrogante sobre Yamcha - No me has respondido… - dijo muy bajo, mirando hacia la llama, que bailó por su aliento.
- ¿De qué? – preguntó ella, confundida, no sabiendo a qué se refería él. Vegeta se giró para verla directamente y le dijo - No me hagas repetir las cosas, mujer.
Ella había perdido el hilo de la conversación, sin contar que ya se sentía bastante mareada, por lo que tuvo que hacer memoria hacia atrás - ¿?... Oh, disculpa… ¿Querías saber por qué Yamcha aún está en la casa?... Bueno, lo que ocurre es que, aunque me dolió mucho su traición, me sirvió para darme cuenta de que no lo amaba… Por lo mismo pensé que no me afectaría verlo a diario si se quedaba… Además, el pobre no tiene donde más entrenar, y dijo también que quería reconquistarme o algo así… pero por ahora no quiero nada con él ¡Porque es un mujeriego! - se detuvo un momento corroborando lo que dijo, pero no pudo, producto del alcohol, así que agregó – Por eso fue que lo dejé quedarse… - terminó diciendo, convencida de que su hilo argumental era perfecto.
Él la observó unos segundos, asimilando lo dicho por ella. Para Vegeta era obvio que la muchacha ya no estaba interesada en el otro guerrero y que si lo dejaba quedarse, seguramente era para verlo suplicar por algo que ella claramente le negaría. Ya seguro de que tenía todas las de ganara, se apoyó con su brazo en la mesa, para decirle en un tono muy suave – Yo hubiese hecho lo mismo... pero una traición es una traición, y, de donde yo vengo, eso se paga con la vida… - Bulma sonrió – Me lo imagino, Vegeta, pero... – iba a decirle que en la Tierra las cosas eran diferentes, pero se arrepintió al recordar que ella sí intentó vengarse de su novio.
-¿Pero qué? - preguntó el saiyajin, interesado. Bulma miró al príncipe y le respondió, con seguridad – Ja, ja, ja… Iba a decirte que aquí en la Tierra era distinto, pero tú debes recordar perfectamente que sí intenté vengarme de Yamcha...
El príncipe se sonrió complacido, y aunque en aquella oportunidad se molestó, ahora las cosas eran diferentes y no desaprovecharía la oportunidad – ¡Cómo olvidar tu patético intento! – se burló un momento, pero agregó de inmediato – Sin embargo, te tengo un trato que no podrás rechazar… ¿Estarías interesada en utilizarme nuevamente para vengarte al fin de lo que te hizo? Sé que no es de mi incumbencia, pero si el resultado es que se vaya de una maldita vez… Podría hacer el esfuerzo… - terminó sonriéndole de lado.
Bulma se quedó mirándolo, no comprendiendo realmente a lo que él se refería. Le iba a preguntar, pero Vegeta se la interrumpió - La sabandija esa me irrita… pero lo que me más me molesta, es ese animal volador… Todo el maldito día gritando lo fuerte que es o lo bien que golpea ¡Cómo si fuera cierto!… - enseguida rodó sus ojos – Argg, ¡Me provoca asesinarlos a ambos con mis propias manos!
Ella lo miró a los ojos con un leve rubor, que no sabía si era por el alcohol o por los nervios de estar con quien le gustaba. No podía dejar de pensar en que ese hombre estaba celoso de Yamcha, pero necesitaba que le especificara su propuesta, por lo que intento ser clara al preguntar -Vegeta ¿Estás insinuando acaso que serías capaz de hacerte pasar por mi novio con tal de que Yamcha se vaya?
-No exactamente, ya que solo sería un arreglo… - le aclaró él. Bulma de inmediato negó – Yo…Yo no podría. Yamcha es…es que a pesar de todo lo que me hizo, es un buen amigo y además…
- Piénsalo – ordenó él, interrumpiéndola – Es un acuerdo que nos beneficiaría a ambos.
Bulma pudo notar la decisión en la voz de Vegeta, y eso para ella era algo que no podía resistir. Le gustaba ese carácter fuerte, tan propio del saiyajin. Se acercó un poco a él, para comentarle, con la intención de hacerlo decir las palabras correctas o mejor dicho, las que ella quería oír, y que le dijera directamente lo que tenía en mente – Pero para eso deberías pregúntame directamente si quiero ser tu novia… - Vegeta entrecerró un poco sus ojos, frunciendo enseguida al ver sus intenciones de intentar forzarlo a una relación que no necesitaba - Eso no me interesa, ya que solo fingiremos, humana… Pero dime ¿Estás dispuesta a soportar a ese gusano presionándote para regresar a una relación donde nunca sabrías si te es leal o no?
Bulma se sintió casi entre la espada y la pared, dándose cuenta de que no podía pensar con claridad. Sabía que el saiyajin tenía razón, pero aun no podía confiar ciegamente en él. Y, aunque la oferta era tentadora, no era precisamente lo que buscaba cuando decidió conquistar al príncipe - No lo sé… - respondió.
-Ten en cuenta que solo ayudaré a incomodarlo… No te hagas muchas ilusiones…
Ella estaba demasiado confundida, pero aún le quedaba algo de cordura como para evadir al saiyajin con una pregunta de su interés – Oye, ¿Te puedo hacer una pregunta?
- ¿Tiene que ver con este asunto? – le preguntó Vegeta, con fastidio.
-Quizás… -dijo ella.
-Entonces, habla de una vez – la apuró, impaciente. Ella respiró hondo, antes de decir – bueno, me gustaría saber ¿Por qué me besaste cuando fui a tu cuarto a cambiarte los vendajes? - Vegeta entrecerró su mirada un instante, dándose cuenta al instante de que ella insistía en que él se declinara por aceptar una relación formal al estilo terrícola, por lo que le dijo - Eso no tiene nada que ver con lo que estamos tratando ahora – levantó su mano para llamar al camarero para evitarla. Sabía la respuesta pero no lo admitiría y aunque intentó convencerse de que fue por darle una lección, había llegado a la conclusión de que era algo que simplemente le agradaba.
-¡Claro que tiene que ver! – reclamó ella, intentando llamar su atención. El saiyajin cerró sus ojos un momento y bajó un poco su rostro como quien da un consejo - No, humana. Tal vez, en esa mente retorcida que tienes te has hecho alguna idea fantasiosa de lo que pasó, pero déjame aclararte que lo hice solo porque quería darte una lección… - al terminar, volteó su vista al hombre que se acercaba.
Ella se quedó pensativa ante la respuesta de él. "¿realmente habrá sido por eso? No, ese beso tenía pasión. Se le notaba mucho, era como si hubiese estado esperando la oportunidad. Aunque en ese momento me molesté por lo que hizo… Sin embargo, se sintió realmente bien… Me encanta como besa… ¿valdrá la pena arriesgarse?... Sería una buena oportunidad para enamorarlo. Me gusta y no puedo negarme a mí misma lo que siento, pero no puedo ser tan cruel con Yamcha…"
Vegeta esperó a que el camarero se retirara para preguntarle - ¿Y bien?
Ella lo miró fijamente a los ojos -No, Vegeta. ¡Definitivamente no podría hacerle eso a Yamcha! Y sé que puedo ser bastante egoísta, pero ¡No soy tan desconsiderada como tú!… - el saiyajin dejó de mirarla para decirle, con indiferencia - Hmn… Cómo gustes, pero no esperes que me quede mucho tiempo en la Corporación, no mientras esté ese imbécil … -ella apretó sus labios. No le hacía ninguna gracia lo dicho por el saiyajin - ¿Me estás amenazando con irte si no acepto? – Vegeta se sonrió de lado - No es una amenaza, mujer… es una promesa.
-Oye, se supone que esta salida era para relajarnos un rato… - se cabreó ella - ¡No para terminar amenazándonos y conspirando en contra de alguien!
El saiyajin se le acercó y le dijo -Nunca acordamos eso, pero sabes que si puedo sacar algún provecho lo haré… Tu misma dijiste que me conocías bien ¿O me equivoco?
-Pero… - intentó contra argumentar ella, pero Vegeta la interrumpió otra vez, para jugar el as que tenía bajo la manga - No tienes opción… Sé que tienes sentimientos terrícolas por mí… como pareja… - sentenció él, seguro de su victoria, ya que esto le garantizaba su estadía por sobre la del otro guerrero.
Bulma se quedó boquiabierta un segundo, impactada por la confesión del saiyajin. No tenía idea de cómo se habría enterado, pero ya no venía al caso. Debía negarlo, era la única salida que le quedaba para no quedar en desventaja frente a ese hombre que la observaba atentamente, a la espera de lo que tuviera que decir. Una sonora carcajada salió de sus labios -Ja, ja, ja.… Vegeta, ¡no digas tonterías!… ¿de dónde sacas eso? – intentó disimular su nerviosismo tomado su jarra y bebiendo casi la mitad. Vegeta la imitó, pero no dejó de verla a los ojos, mientras pensaba "Maldita embustera… Supongo que deberé convencerla de otra forma…"
Una vez ambas cervezas quedaron en la mesa, él se acercó a la muchacha, posó su mano útil en el cuello de la muchacha y la miró unos momentos a los ojos, mientras posaba su dedo pulgar en su mandíbula – Ve-Vegeta… ¿Qué estás… - intento detenerlo, pero el saiyajin ignoró su pregunta y se aproximó aún más a ella, acariciando su mejilla con la nariz. Enseguida bajó su rostro hasta alcanzar su cuello e inhaló con calma el olor del cuello de ella, como disfrutándolo, mientras Bulma no se atrevía ni a pestañear, atenta a las sensaciones que les estaba brindando el saiyajin.
Vegeta se relamió los labios y se apartó un poco, volviendo a verla directamente, aunque esta vez con deseo, pero la mirada de Bulma estaba clavada en su boca, cosa que no pasó desapercibida para él, lo que lo hizo sonreírse levemente para después acercarse aun más a ella y simplemente besarla.
Ella se rindió de inmediato a la cálida sensación que le producían los labios de aquel príncipe tan salvaje y malhumorado. Los latidos de ambos se incrementaron y Bulma no tardó en rodear con sus brazos el cuello del saiyajin, mientras sus bocas se abrían, buscando más intimidad, comenzando una verdadera batalla por la posesión del otro. Era como si ambos quisieran vencer a su contrincante, devorándose. Y, como en cada batalla, con cada movimiento el saiyajin parecía volverse aún más experto en su técnica, cosa que Bulma apreció y agradeció a los dioses por ello, ya que nunca pensó que un simple beso pudiese llevarla a ese nivel de excitación. Lamentablemente para la mujer no duró mucho más, ya que el saiyajin se apartó y, con sus ojos aun cerrados, se aproximó al cuello de la joven, subiendo luego a su oído para susurrarle suavemente -Lo acabo de demostrar, mujer… Ahora solo dime si me ayudas o no a sacar al insecto…
-Sí… Vegeta… - respondió ella con un suspiro, sin atreverse a abrir sus ojos, rendida ante él.
El saiyajin sonrió, ya que tenía la primera parte de su plan concretada. Se alejó de ella, sintiendo como su ki descendía lentamente "¿Qué demonios? Debo volver a entrenar pronto… Sin embargo, me siento muy feliz, ja, ja, ja… ya nadie se interpondrá en mis planes y la escandalosa está en la palma de mi mano… No puedo negar que esa interacción que llaman besar es bastante estimulante, pero no puedo dejarme llevar más allá…" pensó, mientras Bulma no se atrevía a levantar la vista, porque sentía que sus mejillas ardían y que su vulnerabilidad era tanta que le diría que sí a todo lo que pidiera Vegeta, fuera lo que fuera.
- ¿Tenemos un trato, entonces?... – rompió el silencio el saiyajin, sacándola de su ensoñación. Por lo que la muchacha, algo sorprendida, levantó su vista y le dijo - Supongo … - al tiempo que pesaba "¿Por qué no pude resistirme?... Sin embargo, sé que algo debe sentir… nadie besa así sin sentir algo por la otra persona…" Ya había aceptado el trato, pero aún no sabía cómo llevarían a cabo tal empresa por lo que le dijo, mirándolo solo de reojo un par de veces – Oye, Vegeta… Emm… ¿Cómo se supone que fingiremos que… - el inoportuno estomago del saiyajin rugió en ese momento, haciéndolo fruncir, recordándole que hace horas que no ingería alimentos - ¡Hmp! – hizo, molesto.
La científica sonrió - Yo también muero de hambre… No es bueno beber tanto sin ingerir alimentos – dijo sonriendo, ante el exabrupto de él, sintiendo al mismo tiempo que era salvada por la campana de ese momento de debilidad.
Pidieron de comer y, cuando les trajeron los platillos, que en su totalidad constaban de quesos y carnes, Bulma casi no levantó la vista de su plato, ya que se sentía demasiado emocionada, casi como en las nubes. Sin embargo, algo le decía que esa felicidad solo sería cambio, Vegeta, solo tragaba y miraba de vez en cuando a la joven, que cada tanto tenía que volver a pedir más platillos para satisfacer el apetito del saiyajin. Apenas finalizaron de cenar, Vegeta se limpió la boca y bebió un gran sorbo de su jarra, mientras la peli turquesa volvía a intentar preguntarle – Estuvo delicioso… Pero aun no me has dicho ¿Cómo se supone que funcionará nuestro acuerdo? – Vegeta respondió de inmediato – Sabes que yo no sé mucho de esas cosas, así que deberás pensar en la manera en que solo el insecto lo note, no quiero a tus padres de entrometidos en esto… Y recuerda que no somos una pareja en el estricto rigor de su significado… es solo un arreglo… Por lo que no esperes que copule contigo…
Bulma reaccionó de inmediato y casi sale volando, ya que ni siquiera había pensado en esa posibilidad - ¡¿Qué?! – dijo con la cara roja de vergüenza, haciendo que él la mirara confundido, pidiéndole una explicación al respecto - ¿Acaso no es eso lo que hacen las parejas humanas después de una cita?
Bulma no podía creer lo que estaba saliendo de la boca del saiyajin. Trató de zafar lo mejor que pudo -Vegeta, dejaste en claro desde el principio que esto NO era una cita… Además, ¡yo no tendría sexo contigo, aunque me lo suplicaras!
Él la miro con una sonrisa en su rostro - Lo dije por si aún no lo tenías claro… Pero me parece bien que estemos de acuerdo en eso de copular y en que esto no es una cita…
Bulma se molestó - ¡Como quieras! De todos modos, ¡quien quisiera tener una cita con un saiyajin engreído!
La sonrisa de él se amplió, al comprobar que la humana estaba lo bastante ebria como para fastidiarla -Conozco a cierta humana que daría cualquier cosa porque así fuera…
Bulma se molestó en serio - ¿Sí? Pues, ¡bien por ti!... - comentó, frunciendo ruborizada por el alcohol –Creo que es mejor que nos vayamos… Solo quiero llegar a mi cuarto y descansar.
-Concuerdo… Siempre y cuando no te quedes roncando en el corredor… - se le escapó a él saiyajin. Bulma lo miró entre sorprendida y avergonzada - ¡Vegeta!
- ¿Qué? – preguntó él, no dándose cuenta de lo que había dicho.
Ella lo miró enojada un segundo para luego agregar con un tono de voz acusador - ¿Vez que si fuiste tú quien que me acostó ese día? ¡hip!… - hipó ella, llevándose inmediatamente una de sus manos a su boca, con vergüenza.
-Lo que me faltaba… - dijo él, rodando sus ojos, desviando el tema – Acaso ¿tendré que cargarte de vuelta, terrícola?
- ¿Te gustaría, ¡hip!, cierto?
Él se recostó en el respaldo para responder - Ja, ni en mis peores pesadillas… Pero no puedes irte dejando alcohol en tu jarra… - terminó haciéndole un gesto con su barbilla. Ella abrió sus ojos sorprendida - ¿Estás loco? Si bebo un poco más, ¡hip!, no podré llegar a la casa… -el saiyajin se volvió a sonreír - ¡Hasta el fondo, humana! – le animó, haciendo lo propio con su bebida.
Ella no tuvo otra opción. Miró su jarra con resignación y, sosteniéndola con ambas manos, la bebió hasta la última gota, sintiendo que ya no estaba ciertamente en sus cabales, mientras que el saiyajin no dejaba de sonreír. Que ella bebiera como un soldado raso, le daba cierta ventaja porque él, apenas sí sentía los efectos de esas bebidas. Aunque debía reconocer cierta alteración de sus sentidos, pero nada importante. Por lo mismo decidió que era el momento adecuado de preguntar lo que le interesaba, viendo que Bulma se recostaba en su lugar, como buscando más comodidad -Oye, mujer…Ya que estamos en confianza ¿Sabes cómo fue que el idiota de Kakaroto logró transformarse en un súper saiyajin?
Bulma lo miró confundida – Espera…. ¿Quieres saber cómo Gokú se transformó...¡hip!… en un súper saiyajin?
-Sí… Es algo que realmente me intriga…
Bulma intentó enfocar su vista sobre el saiyajin, y cuando lo logró, frunció un momento para enseguida reír escandalosamente – Ja, ja, ja… ¿Un súper saiyajin?… ja, ja, ja… Tengo una teoría ¿sabes?, pero primero dime… ¿Qué piensas tú? ¿Qué es un saiyajin superado por algo o es un saiyajin que se supera a sí mismo?… - Vegeta la miró fastidiado, mientras ella continuaba - Ja, ja, ja… Es como lo del huevo y la gallina – se puso muy seria y agregó – Aunque, aquí entre nosotros ya lo descifré… - enseguida le hizo un gesto como de contarle un secreto - El huevo fue primero, porque los dinosaurios los ponían desde antes que las gallinas… - en ese momento Vegeta se dio cuenta de que no obtendría nada en claro de la humana. Así que simplemente la ayudó a que cancelarán la cuenta y salieron del bar.
Comenzaron a caminar de vuelta a la Corporación. Ella, a tropezones, hipando y riendo mientras decía tonterías. Él, pensando en la siguiente fase de su plan. Sin embargo, mientras estaba en ello, no se dio cuenta de que poco a poco se fue adelantando, dejando a Bulma atrás. Pasaron unos minutos y Vegeta se detuvo y miró al cielo, observando que nuevamente no había luna, aunque estaba seguro de que debía existir en ese planeta, ya que aparecía en los libros que leyó de la biblioteca. Pensó que seguramente no se veía en ese hemisferio del planeta y que por eso no pudo hallarla cuando lucho con Kakaroto. Siguió caminando, mientras pensaba en lo bien que estaban las cosas para él. Conseguiría sacar al insecto de la casa, con sus miradas acusadoras, junto con ese juguete volador, además de ganarse la confianza total y absoluta de la humana para después hacerle confesar el secreto de su rival. Al llegar a este punto de sus maquinaciones, miró de reojo a su lado y se dio cuenta de que Bulma estaba bastantes metros más atrás. Después de hacer un sonido de fastidio, y rodar sus ojos, caminó hasta ella, la cogió con cuidado de la cintura con su brazo derecho, atrayéndola hacia él, en un torpe abrazo, y se elevó por los aires.
Ella hipo un par de veces más, para luego cerrar sus ojos, diciendo, mientras se abrazaba al saiyajin y apoyaba su cabeza en el hombro de él - Gracias, Vegeta…. ¡hip!... Algún día te convertirás en un buen súper saiyajin… - él evito mirarla, pero se sonrojó al sentir los susurros de ella en su cuello, sintiendo como si un escalofrío le recorriera la espalda. Respiró hondo y dijo – Por supuesto – Bulma se sonrió y se aferró con más fuerza a él, disfrutando la agradable sensación de calor que envolvía al saiyajin, apoyando ahora sus labios carmín sobre su cuello, provocando, inmediatamente, que se le tensará aun más la espalda a nuestro antihéroe, el que, involuntariamente, estrechó su abrazo, y muy a su pesar, sintiera una sensación de calidez adueñarse de su pecho. Siguió levitando lentamente, ya que se sentía extrañamente bien y quería disfrutar de esa sensación por más tiempo, la cual le evocaba, extrañamente, lejanos recuerdos de su infancia. Lamentablemente los pocos minutos se dio cuenta de que, cargándola de esa forma, la tarea se le había vuelto bastante dificultosa de como pensó en un primer momento. La joven comenzó a actuar como un peso muerto y su cabeza caía hacia atrás, hacia el lado o volvía a su cuello. Decidió descender sobre la terraza de una edificación, percatándose de que la muchacha se había desvanecido, tal vez producto de lo ebria que estaba. Fue en ese momento que se percató de que ella venía sin su chaqueta.
-Bah, que me importa… - dijo, echándosela al hombro y retomando el vuelo, con más facilidad y aumentando levemente la velocidad, al tiempo que pensamientos incómodos comenzaron a formarse en su mente, ya que no se estaba reconociendo "Yo, él gran príncipe de los saiyajins, cargando y preocupándome por una hembra terrícola… Si me vieran Nappa o Raditz seguro se reirían a carcajadas de mí… pero es necesario. Todo es válido con tal de conseguir mi objetivo… ¿Qué extraña tela? (deslizó un poco su pulgar por la pierna de la joven). No parece cómodo… solo espero que no se le ocurra devolver su estómago en mi espalda. Si lo hace la soltaré aquí mismo… (miró de reojo el trasero de Bulma) … ¿qué me pasa? No puedo permitirme actuar como un idiota en este momento… (sonrió) Debo estar ebrio, ya que me siento muy feliz.. qué habrán sido esas fluctuaciones de energía?... (volvió a mirar su carga) ¿será por causa de ella?... No, imposible. No es más que una vulgar terrícola que por el momento sirve a mis propósitos… Aun así, me es imposible pensar en eliminarla. Me es demasiado útil … Pero no puedo dejar de sentirme atraído a ella… es tan extraña, tanto que no puedo sacarla totalmente de mi mente. Lo más probable es que mi instinto me esté intentando dominar debido a su fuerte carácter (otra vez su vista al frente) Sí, eso debe ser, pero no puedo permitirme el prolongar mi estirpe. Mi sangre es demasiado valiosa. Conmigo muere el linaje"
...
Llegaron a la propiedad como a las tres de la mañana. Vegeta descendió directamente en el balcón del cuarto de Bulma y entró, aprovechando que el ventanal estaba abierto.
Avanzó por el cuarto a oscuras dejándola en la cama, sin mucho cuidado, ya que no quería cometer el mismo error de la otra vez. Sin embargo, se la quedó viendo por un momento hasta que se acabó la magia, porque la vio girarse y comenzar a roncar. Bufó, abandonando la habitación por donde había entrado y emprendió nuevamente el vuelo. Volvió luego de unos minutos a la habitación de la joven y dejó sobre la cama lo que traía en sus manos. Pero en eso sintió un ki aproximarse, lo que lo hizo fruncir y girarse hacia el ventanal.
A esa misma hora venía llegando Yamcha, que alcanzó a ver al saiyajin entrar al cuarto de la muchacha, lo que le hizo pensar lo peor.
- N-No puede ser cierto… - dijo, observando el balcón de la habitación de su ex novia, corriendo de inmediato hacia el interior de la propiedad por la puerta de la cocina, manteniendo su presencia oculta para sorprender al intruso -Puar… espérame en nuestra habitación. Le dijo a su peludo amigo que venía tras él. El animalito obedeció sin chistar.
…
Mientras, en la habitación, el saiyajin se abofeteaba mentalmente "Esta era una oportunidad demasiado buena para fastidiar al insecto y ella se desmaya… ¡Maldición! ¿Cómo no pensé en eso antes de emborracharla?" Decidió que lo mejor era escapar de allí, por lo que le dio una última mirada a su anfitriona y salió por la puerta, para luego meterse a su propia habitación.
…
Yamcha subía las escaleras, intentando hacer el menor ruido posible, podía ver la tenue luz del corredor mientras se preparaba para una pelea con el saiyajin "¿Cómo se le ocurre a ese bastardo entrar en la habitación de Bulma a estas horas? …" Se detuvo donde comenzaba el pasillo que llevaba a las habitaciones y apretó sus puños. "Maldito, intentará aprovecharse de ella mientras duerme. No puede ser nada más viniendo de ese infeliz… No puedo permitirlo, ella es mía… lo sorprenderé y seré un héroe…"
El saiyajin, aún estaba maldiciendo. No esperaba que coincidieran en su hora de llegada con Yamcha. No pensó en eso cuando obligó a Bulma a beber hasta quedar en ese estado, lo que él quería era simplemente tenerla a su merced y conseguir que aceptara su propuesta para sacar al otro guerrero de la jugada. Lanzó su chaqueta al suelo y se quedó de pie tras su puerta, esperando. Sabía que el humano llegaría de un momento a otro.
Se oyeron unos golpes en la puerta continúa. Esa fue su señal.
Con toda naturalidad salió de su cuarto. Observó por un momento al individuó que, ante su repentina aparición, dio un brinco de sorpresa y tomó luego una postura de pelea, sin sacarle los ojos de encima. Pero Vegeta simplemente le sonrió con maldad, ladeando su cabeza y dejó el corredor con dirección al primer nivel.
El susto que Yamcha pasó, fue uno de los peores que recordaba en su vida. Pensó que tendría que pelear con el saiyajin por el honor de su amada, sin embargo, solo se encontró con que el hombre estaba en su propio cuarto. Procuró tranquilizarse, mientras pensaba "¿Habré visto mal?... Estoy seguro de que lo vi entrar a la habitación de Bulma… Además ¿De dónde venía vestido así a estas horas? Y eso en su cuello… ¿era labial?" Se quedó observando por donde se había retirado el saiyajin. Luego volteó su vista a la puerta de la chica. Levantó su mano para llamar, pero se arrepintió., ya que se escuchaban hasta afuera los ronquidos de ella. Encogió sus hombros y fue a su habitación, donde estaba esperándolo Puar.
-Yamcha ¿Qué pasó?
-Puar, parece que vimos mal… Vegeta estaba en su propio cuarto y Bulma estaba dormida…
- ¿Pero ¿cómo? ¡Si estoy casi seguro de lo que vi!
-No – dijo, sentándose en la cama – al parecer Vegeta venía de otro lugar. Estaba muy bien vestido…
- ¿Crees que tuvo una cita? – le preguntó su amigo, acercándose.
-Lo dudo… A menos que… - dijo abriendo mucho sus ojos "eso explicaría las marcas de labial…"
- ¿Qué, Yam?
-A menos que esté pagando por sus citas… - se puso de pie y golpeó con su puño sobre su otra mano – ¡Claro! …Puar, si es así, es imposible que Bulma se fije en él. Si está saliendo con otra mujer, él tampoco debe estar interesado en ella, como yo creía… Pero aun así sé que algo trama y se lo echaré a perder mañana, cuando le diga a Bulma lo que descubrimos.
…
El saiyajin volvió a su dormitorio, con una botella de agua en su mano. Había aprovechado de devorar algunas cosas en la cocina antes de dormir, ya que, aunque había comido fuera, no le pareció suficiente para calmar su apetito. Antes de entrar, no pudo evitar mirar hacia la habitación contigua. Luego de un par de segundos, sacudió su cabeza y giró la perilla de su habitación.
Observó su habitación y sonrió al ver la consola de video juegos "Le digo que estoy aburrido y me instala en la habitación algo que no puedo utilizar…" Se desvistió y se metió en su cama, recostándose sobre su costado, viendo hacia la mesita de noche. "03:37". Comenzó a repasar mentalmente lo que llevaba hasta ahora y lo que haría a continuación, pero la ansiedad comenzó a apoderase de él, deseando que las cosas no se estropearan y que siguieran el curso que esperaba. Cerró sus ojos y se quedó dormido casi al instante, con una sonrisa en sus labios.
…
Continuará…
