Cuenta Regresiva: 26.280 horas.
Con peras y saiyajins
Media hora más tarde, Bulma llegó a su casa. Se secó las lágrimas con la manga de su vestido, mientras avanzaba hacia la propiedad. Se sentía pésimo y además estaba hambrienta, por lo que se dirigió directamente a la cocina por algo de dulce para comer, para animarse. Así que se sirvió helado y galletas en un bol, yendo enseguida a la sala principal, donde encendió la televisión para distraerse y olvidarse del mal rato pasado con su ex "Estúpido Yamcha… Se cree muy galante y todo un conquistador, pero en el fondo es un completo cabeza hueca!"
Pasó los canales sin encontrar nada de su gusto, asó que simplemente dejó las noticias. Se sacó sus botines y subió los pies al sofá. Acto seguido, alcanzó el pocillo y comenzó a comer con rabia. Fue entonces que una voz la hizo voltear.
- ¿Quieres vino con tu postre?
- ¡Vegeta! – exclamó, algo sorprendida. Pero enseguida lo miró desconfiada por tanta amabilidad por parte de él, aunque comprendió de inmediato que era sarcasmo, cuando el habló nuevamente - ¿No? – le preguntó, tomando asiento en el sofá, a un lugar de distancia - Mejor… más para mí.
Dejó la botella y una copa que traía sobre la mesita - ¿y la sabandija? – preguntó, sin mirarla, como quien pregunta si va a llover, mientras ella lo observaba atónita. Sabía muy bien de la bipolaridad de su amigo, así que decidió ir con cautela - No lo sé… ¡Pero tu debiste estar allí, tonto!… - enseguida hizo un alto y agregó - Pero si no se va después de lo que hablamos sería muy…
- ¿estúpido? – la interrumpió el saiyajin. Ella lo miró frunciendo sus cejas -No quería decirlo así…
-Pero lo pensaste… – dijo él con calma, sirviéndose un poco del rojo licor.
- ¿Qué haces?... Acaso… ¿estás celebrando? – preguntó ella, poniendo atención a lo que él hacía.
Él la observó, mientras se llevaba la copa a sus labios. Notó que la científica había llorado y que tenía una mirada que le pareció bastante singular. Decidió no averiguar sobre eso, por lo que bebió de un trago el contenido de su copa y le respondió - ¿Te parece, humana? Ja, ja, ja… No aún … ¿alguna idea? - ella lo notó extraño. El saiyajin estaba muy relajado, demasiado comparado con cómo estaba la última vez que interactuó con él - No… - dijo sin ganas - Pero creo que me vendría bien un trago en este momento – Vegeta comprendió y le ofreció la botella. Ella se le quedó viendo, por lo que él le explicó - No iré a buscar otra copa… si quieres, bebe de la botella.
Bulma decidió aceptar, por lo que la recibió, bebiendo un largo trago, para después devolvérsela, sin mucho entusiasmo -Gracias, Vegeta… en serio lo necesitaba… - le comentó, mientras Vegeta se volvía a servir, levantando una ceja extrañado ante la cortesía de ella, pues creyó que lo insultaría por su ofrecimiento "Acaso ¿está molesta por lo del insecto? ¿Será posible que aún tenga sentimientos por él?" Prefirió no seguir cuestionándose y le respondió - No me culpes de tu migraña después…
- ¡No me embriagaré por un poco de vino!… -Vegeta se encogió de hombros y le preguntó, cambiándole el tema a propósito -Humana ¿está lista la nave?
-¿Es por eso que estás aquí?
-No, pero me pareció un tema de conversación interesante...
-Debí imaginarme que preguntarías eso de todos modos… Sí, Vegeta. Terminé la configuración antes de salir... – le respondió sin muchos ánimos. Él intentó animarla, preguntándole -¿Vez? Ya tengo un motivo para celebrar… - enseguida le ofreció nuevamente la botella - ¿más? - Bulma aceptó nuevamente. Luego de devolver la botella le preguntó – Oye, Vegeta… ¿Alguna vez tomaste alguna decisión que te doliera llevarla a cabo?
Él ni lo pensó antes de responder -No. Pero, si te estas refiriendo a nuestro acuerdo, ya no puedes arrepentirte…
-No es eso… Es solo que no sabía que esta ruptura con Yamcha me dolería tanto… Es terrible terminar con alguien que te ama tanto y que tú ya no puedas sentir lo mismo por esa persona…
El saiyajin la miró por el rabillo del ojo, mientras bebía nuevamente de su copa, mientras pensaba en que ella era una hembra de palabra y que no se había equivocado en confiar en ella. Pero eso nunca se lo diría, porque sabía lo escandalosa que era ella y porque seguramente se lo sacaría en cara cada vez que pudiera. En cuanto a su pregunta, respondió de manera automática - No puedo comprender lo que sientes… Pero supongo que debe parecerse a lo que llaman duelo…
-Creo que si… - le respondió la peli turquesa, bajando su vista al postre que comía y que en ese momento ya no se le hizo apetecible, por lo que lo dejó a un lado y se quedó en silencio, meditando lo dicho por el saiyajin.
Vegeta se la quedó observando. Necesitaba que ella tuviera un acercamiento con él, pero no se atrevía a dar el primer paso. Era por eso que estaba allí, acompañándola. Había visto todo lo ocurrido y también a la sabandija llegar a la casa solo y encerrase en su cuarto. La humana ya lo había enviado a volar, pero, aunque la idea de que el idiota ese se marchara sin tener que intervenir le sonaba tentadora, más tentadora era la idea de hacerlo sufrir un poco más. Quería cerciorase personalmente de que el humano no volvería jamás y que mejor para ello que los viera interactuando con sus propios ojos. Solo sería cosa de que elevará su ki en el momento preciso y todo habría terminado. Solo faltaba lo difícil, hacer que la mujer lo besara.
Cerró sus ojos un momento, debido a que se estaba comenzando a sentir ansioso, por lo que decidió entablar conversación, comentando - El problema de ustedes los terrícolas es que se dejan dominar por sus estúpidos sentimientos…
-Ya me sé el sermón, Vegeta… - le cortó, sin mirarlo.
- ¡Hmp! Entonces no digas estupideces… - le dijo, mientras cruzaba una pierna sobre la otra y bebía el contenido de su copa de un sorbo, fingiendo molestia.
Se quedaron en silencio un momento. Bulma veía la televisión y pensaba "Esto es horrible… Me siento triste a pesar de que ya no lo amo… Si ya estábamos bien ¿Para que insistir?… No quiero sentirme así, no con Vegeta a mi lado..." Se dio cuenta de que tenía al alcance de su mano la solución perfecta para sentirse mejor y olvidarse del mal rato "Podría recostarme junto a él un momento… eso me haría sentir bien… y tal vez…" Se reacomodó en el sofá, bajando sus piernas. Miró al hombre que estaba al lado de ella, notando que estaba con los ojos cerrados, sumido en sus propios pensamientos. Pero la verdad era que el saiyajin estaba bastante nervioso. Contra su voluntad, sus latidos aumentaron cuando la muchacha se movió de su lugar y cerró sus ojos solo un segundo antes de que ella se lo quedara mirando. La había estado observando, mientras ella veía ese aparato, recreándose con sus curvas.
-Vegeta… - llamó su atención ella.
Él abrió sus ojos, pero no volteó a verla "Maldición… ¿se habrá dado cuenta?" Optó por parecer molesto - ¿Qué demonios quieres? – le preguntó.
Bulma frunció -¡Olvídalo! Con ese humor no se puede hablar contigo… - Se puso de pie y agregó – Mejor me voy a dormir. Estoy exhausta y mañana debo levantarme temprano – iba a marcharse pero el saiyajin la sujetó por su muñeca.
- ¿? – volteó a verlo.
Contra su voluntad, el saiyajin se había puesto de pie y la había sujetado. No se atrevía a mirarla a los ojos, debido a que sentía un leve rubor en su rostro. Pero aun así le dijo - ¿Qué ibas a decir? – preguntó con algo de brusquedad, pero tratando de arreglar las cosas. Bulma lo miró un momento y se sinceró -Eh, nada… Bueno, sí… solo quería saber si podía sentarme junto a ti… Pero por la forma en que respondiste supuse que no… - Vegeta tragó saliva antes de preguntarle -…y eso… ¿te ha detenido antes, mujer? – dijo, viéndola ahora directo a los ojos.
Esa sola pregunta la descolocó. Sintió que su estómago daba un vuelco, mientras sus latidos se aceleraban y su boca se secaba por los nervios, quedando prendada de esos ojos, tan enigmáticos, en los cuales pudo apreciar un brillo distinto, casi de súplica. Solo eso bastó para intentarlo nuevamente, por lo que respiró hondo y le preguntó, casi en un murmullo -Entonces… ¿puedo… – no pudo completar su pregunta.
Él la acercó un poco, jalándola por la muñeca -Solo hazlo, humana… Antes de que me arrepienta - dijo con seguridad, soltándola de su agarre.
Bulma acortó la distancia solicitada, mirándolo ansiedad, creyendo que él la besaría. Pero no fue así, porque Vegeta tomó asiento y miró hacia el lado contrario a donde ella estaba, mientras descansaba su brazo sobre el respaldo. Bulma no desaprovechó la oportunidad y se acomodó con su cabeza sobre el pecho del saiyajin, con las piernas dobladas en el sofá. Por su parte, Vegeta sentía latir su corazón con fuerza, expectante de lo que ella haría, ya no pensando con claridad. Definitivamente ya no era dueño de sus pensamientos y solo deseaba que ella se decidiera a besarlo.
Ambos hicieron como si le pusieran atención a la televisión por unos minutos, pero de un momento a otro, Bulma levantó su vista hacia Vegeta y pensó que sería una buena idea besarse con el saiyajin para sentirse aun mejor, por lo que le dijo - ¿Sabes que más quiero? - el saiyajin sintió su estómago apretarse, bajando enseguida su vista hacia ella, solo para notar que sus labios estaban a solo pocos centímetros de los de él y que sería una tarea tan sencilla besarla, pero su orgullo lo contuvo obligándolo a mirar al frente nuevamente y preguntarle simplemente - ¿Qué?
Bulma se sonrió al verlo tan confundido, para después erguirse un poco, mientras apoyaba una de sus manos en el pecho del saiyajin y la otra en el respaldo del sofá. Vegeta tragó saliva, desesperándose por la lentitud de ella. La muchacha se posicionó, hasta quedar frente a su rostro para entonces decirle – Quiero besarte – él la miró serio, pero no le dijo nada, cosa que ella tomó como un sí, comenzando enseguida a acercarse lentamente mientras cerraba sus ojos. Luego, acercó sus labios a los del guerreo y rozó con sus labios los del saiyajin muy suavemente. Él estaba estático, memorizando la sensación de placer, pero su instinto lo obligó a actuar, asomando su lengua para sentir su sabor por unos instantes, luego de los cuales no soportó más y la tomó de la nuca, obligándola a besarlo de una vez por todas, atrapándola definitivamente con su boca. Comenzaron a besarse como si no lo hubieran hecho en mucho tiempo. Fue entonces que el guerrero deslizó su mano hacia la espalda de la muchacha, para aprisionarla contra su cuerpo, necesitando sentirla aún más cerca.
…
- ¡No es posible! – exclamó Yamcha, dando un brinco en su cama.
Su amigo se restregó perezosamente un ojito, mientras le decía - ¿Qué pasa, Yam? ¿Tuviste una pesadilla?
Él se llevó las manos a su cabeza -No, Puar… es peor que eso. Espérame aquí.
Y diciendo esto salió de su habitación.
Avanzó lentamente por el pasillo, el que se le hizo eterno mientras miles de ideas pasaban por su mente. Cuando llegó a la sala, no se atrevió a mirar por la puerta, la que estaba abierta. Tenía miedo de lo que podría ver, sobre todo sabiendo que Vegeta no estaba solo, sino que Bulma estaba junto con él. Se apoyó en el muro un momento, sintiendo sus piernas flaquear y su respiración entrecortarse. Luego oyó unos gemidos muy familiares que le provocaron que su corazón se apretara hasta tal punto que pensó que tendría un ataque, pero, aun así, sintió la necesidad de ver con sus propios ojos que ocurría, por lo que tragó duro, temiendo lo peor y se asomó.
Hubiese preferido que lo atravesarán con una esfera de ki. Ahí estaba Bulma y Vegeta, ambos sonrojados, besándose en el sofá, como si no hubiese un mañana. La mano del saiyajin sobre la espalda baja de ella y la muchacha, a horcajadas sobre él, acariciando el cabello del saiyajin con una mano, mientras con la otra se seguía afirmando del sofá. Se quedó viéndolos, como una estatua, unos segundos. En eso vio que el príncipe abría un poco sus ojos y parecía haberse sonreído, pero solo fue un momento, ya que enseguida lo vio que cerrar sus ojos nuevamente, comenzando a mover rítmicamente sus caderas. Pero su pesadilla no terminó allí, ya que, pudo ver como el guerrero, sin perder el ritmo, subía su mano útil hasta uno de los pechos de ella, para comenzar a acariciarlo, por encima de la tela, a lo que ella respondía con un leve quejido, continuando con el ritmo impuesto por él.
Yamcha no soportó más. No podía creer lo que veían sus ojos, ya que, desde su perspectiva, parecía que Bulma se estaba entregando al saiyajin. Lo que a él le negó por años, lo hacía como si nada en la sala de estar, con un desgraciado que no conocía más allá de un año y que más encima, se había encargado de asesinarlos y hacerlos sufrir a todos. Optó por retirarse. No había nada que hacer. Ella estaba bien, claro, parecía disfrutarlo y que decir del saiyajin, que más encima se burlaba de él.
Yamcha avanzó un par de pasos, pero la rabia e impotencia lo dominaron, por lo que se apoyó con una mano en uno de los muros, soportando apenas su peso sobre sus pies, al mismo tiempo que sentía su pecho oprimido.
Ahora sí que su corazón se partió en mil pedazos.
…
Al saiyajin no le importó que estuvieran siendo observados, era lo que quería después de todo. Sin embargo, cuando abrió sus ojos un momento, apenas si prestó atención al hombre en el umbral. Se sonrió inconscientemente, al rozar con su miembro la intimidad de la chica, aunque fuese solo a través de la ropa. En ese momento fue consciente de que lo que deseaba era obtener más de su cuerpo y más de ella. Sí, la deseaba toda y solo para él. No deseaba que nadie más la mirara o la besara, así como no deseaba que ella volviera a mirar ni besar a nadie más como a él. Por eso le había dado vino, no deseaba que ella tuviera el sabor de otro, mucho menos de la sabandija. Sin embargo, de lo que no fue consciente, era que ya no solo era su cuerpo el que deseaba a la humana, no, lo que estaba sintiendo era algo que tal vez podría conmensurar, pero que definitivamente no podría explicar.
…
Yamcha volvió cabizbajo a su cuarto, manteniendo aun los puños apretados, mientras gruesas lágrimas comenzaban a caer por su rostro. Entró a su habitación, donde el gatito volador no había aguantado y se había quedado dormido. Sonrió un momento ante la imagen "Al parecer somos nuevamente solo tú y yo, Puar" Se sentó en la cama un momento, pero sintió como si las paredes se cerraran sobre él, por lo que decidió salir a respirar fresco. Eso le ayudaría a sobrellevar su agonía, pensó, sin contar que sentía deseos de llorar con fuerza y ese no era el lugar adecuado para hacerlo. Salió al jardín y volteó a ver un momento hacia la sala donde estaba su amada y ese bastardo. Sintió la imperiosa necesidad de alejarse de la propiedad, detestaba sentir el ki de ese maldito mientras tomaba a su ex novia sin poder hacer nada al respecto para detenerlos. Levitó un momento, para enseguida alejarse a toda velocidad de allí.
Una vez estuvo lo suficientemente lejos, descendió en un risco y volteó su vista al cielo, observando las estrellas, sintiéndose tan poca cosa frente a ese espectáculo natural. Apretó sus puños, intentando contener sus lágrimas, pero estás comenzaron a brotar haciéndolo sentir débil, por lo que se dejó caer de rodillas, apretando luego sus puños sobre la tierra, produciendo surcos bajo sus dedos. Dio un grito ahogado y al fin dejó salir su pena "Y pensar que un tiempo atrás ella fue capaz de cruzar el universo por revivirme… y ¿de qué sirvió? Solo para que fuera testigo de cómo se entregaba a otro (dio un golpe con uno de puños con fuerza) …Vegeta...maldito el dragón que te trajo a la Tierra… (suspiró)… Maldita ella que te invitó a vivir en su casa… Sí, esos meses que estuve muerto fueron mi perdición… ¡Maldición!… me niego a darme por vencido, pero ¿Qué puedo hacer?... Ella lo desea, me lo dijo… ¿a mí me deseaba realmente?... Lo demostró, sí, muchas veces… Pero nunca me dijo que deseara más de mí y las veces que lo intentamos, recuerdo que ella huía como si fuera a dañarla… y aun así fui paciente, amoroso y muy comprensivo… Supongo que ya no debo insistir ¿Qué ganaría? Solo una paliza de ese bastardo… Además, ella me lo gritó a la cara, no me ama y yo aquí, con el corazón roto en miles de pedazos… (respiró hondo) No me hace bien estar cerca de ella... me duele demasiado verlos juntos…" finalmente se irguió y dejó escapar un grito desgarrador de impotencia.
…
Mientras en la sala, las cosas se seguían calentando. La erección de el saiyajin era casi insoportable y la muchacha continuaba restregándose contra ella, sin dejar de besarlo. Vegeta sintió como pronto llegaría al clímax e intentó controlarse, sin embargo, ella comenzó a gemir más fuerte, aumentando el ritmo hasta llegar a un orgasmo violento, aplicando más presión sobre el miembro de Vegeta, consiguiendo que él, con un gritó ahogado en la boca de ella, también alcanzara su liberación, mientras la sostenía por su espalda, apretándola contra él con desesperación.
Se quedaron unos segundos inmóbiles, intentando recuperarse del momento. Bulma se apartó y recostó su cabeza sobre su hombro, haciéndolo sentir extraño. Nunca en su vida pensó que obtendría esa clase de placer, siendo que él conocía de estas prácticas, ya que no era ningún niño inocente. Pero, a pesar de lo bien que se había sentido, decidió reclamarle por su atrevimiento. Sin embargo, ella se enderezó y detuvo sus intenciones, con un beso profundo, mientras volvía a restregar su sexo sobre él, disfrutando algunas oleadas de placer rezagadas. Eso lo enloqueció, atrajo a la muchacha hacia él, debido a que el deseo que sentía por ella no había disminuido, por el contrario, quería más, como si fuera una adicción. Sin embargo, ella cortó el beso y se deslizó a su lado, acomodándose a su lado, comenzando a acariciar su pecho. Eso no le hizo mucho sentido, por lo que la miró desconcertado, manteniendo aun un leve rubor en su rostro. Él quería más y ella solo se quedaba tranquila a su lado y ¿acariciándolo? Confundido y molesto, se enderezó en su lugar y le dijo, apartándola - ¿Qué demonios crees que estás haciendo?
Ella lo miró a los ojos, intentando controlar su respiración -¿? ¿a qué te refieres? – dijo ella, posando su mano el hombro de él.
Su molestia pasó a enojo. Aunque lo había disfrutado, no lo reconocería, jamás. Le disgustó haber llegado a esas instancias con ella. Pero en el fondo le disgustaba más el que ella se detuviera y no llegaran a algo más. Estaba realmente confundido, y agregando, además, que su ropa estaba mojada a la altura de su pelvis por dentro y por fuera, se enfureció -Argg… ¡Esto no era parte del trato! – comentó apartándola definitivamente al ponerse de pie para gritarle – ¡Eres una vulgar!
Ella también se enojó. Se sentó sobre las rodillas y lo increpó - ¿Qué? No me salgas con esas cosas ahora, Vegeta. ¡Niega que lo disfrutaste!
- ¡Tsk! – hizo él, alejándose de ella hacia la salida, sintiendo como su rostro se ruborizaba hasta las orejas.
- ¿Dónde vas? – le preguntó.
-Eso no te incumbe y además… ¡No vuelvas a hacerlo! – gritó, no muy convencido de lo que decía.
Ella apretó sus labios, intentando que no escapara la retahíla de insultos que se le vinieron a la mente, sin embargo, se le salió uno -Uyy… ¡IDIOTA!
Vegeta salió de la habitación furioso, necesitando urgentemente una ducha fría.
Bulma se dejó caer de espaldas en el sofá, con una enorme sonrisa en sus labios "Mmm… debo suponer que ese orgulloso saiyajin habrá ido a tomar una ducha… ja, ja, ja… ¿Hum?… ¿podré aguantarme la próxima vez? Pero ¿Qué estoy pensando? soy la gran Bulma Briefs, siempre consigo lo que quiero… y Vegeta no será la excepción" Se estiró y decidió ir a dormir de una vez, después de todo el día no había terminado tan mal como creía.
Durmió como un bebé, pero Vegeta y Yamcha, se la pasaron casi en vela, cada uno con sus dilemas.
…
Por la mañana Vegeta seguía dándole vueltas a lo ocurrido con la humana. No podía evitarlo, cada vez que pensaba en ello, su cuerpo reaccionaba con más violencia. Intentó ignorarlo, pensando en su real objetivo, volverse el súper saiyajin y vencer a Kakaroto a como diera lugar, mientras se metía a la ducha nuevamente. Al sentir la frescura del agua recorrer su cuerpo, su mente comenzó a divagar "¡Maldita sea! ¿Por qué no puedo sacármela de la cabeza?... Argg, si no fuera porque necesito saber el secreto de Kakaroto ni siquiera hubiese considerado acercarme a ella... Pero, por otra parte, si tiene sentimientos terrícolas por mí, como dijo, debería haberme confesado ya aquello sin que siquiera se lo pidiera… (abrió muy grandes sus ojos) ¿y si no los tiene? Y ¿si solo quiere copular conmigo porque me encuentra atractivo sexualmente?... En ese caso la obligaré a confesar, de la manera más cruel que se me ocurra… ya me estoy hartando de esta mierda… Es un ser inferior, debería poder manejarla a mi antojo, pero no puedo negar que es malditamente astuta… a pesar de ser una vulgar terrícola… Pero yo soy el príncipe de mi raza y no logrará que desista de mi objetivo... (Cerró el agua y miró como se retiraba por el desagüe) Hmn, lo mejor será pensar en la manera de sacarle el maldito secreto de una vez para poder transformarme al fin… Por suerte lo ocurrido no fue en vano, ya que ese insecto nos vio y era justamente lo que buscaba, por lo que ya no debiera ser un estorbo… a menos que nuevamente convenza a la humana de quedarse a entrenar… Debo impedir eso como sea...(Salió de la bañera y tomó una toalla que había dejado cerca para enseguida envolverse la cintura) Debo pensar en algo cuanto antes, ya que no sería digno de mi persona repetir esas acciones tan bajas… Pero no puedo evitarlo, mi maldito cuerpo reacciona solo ante ella… Hmn, si tan solo pudiera ejercitarme correctamente para gastar este exceso de energía y así poder actuar más fríamente… ¡Es verdad! La nave ya esta operativa. ¿Cómo pude pasar eso por alto?… - Al fin podré comprobar que tan fuerte me he vuelto después de ese estúpido accidente… - comentó en voz alta, a la vez que una sonrisa se formaba en sus labios para terminar carcajeándose.
Salió de la ducha, aun sonriendo, y luego de secarse el cabello, cambió sus vendajes, comprobando que su brazo, aunque no estaba curado del todo, no le estorbaría si tenía cuidado y que hasta sería buena idea comenzar a ejercitarlo. A continuación se vistió con una camiseta gris, un pantalón negro ajustado y zapatillas. Una vez listo se marchó por la ventana rumbo a su nave, para no tener que encontrarse con nadie, dejando el cabestrillo sobre la cama. No tenía ganas de ver a nadie, mucho menos a la escandalosa.
…
Eran las seis de la mañana cuando ingresó a la nave, observando el interior con satisfacción. Podía apreciar las placas del nuevo material y el renovado centro de gravedad. Caminó con calma hasta la consola y fue entonces que se percató de que no conocía los nuevos controles. A pesar de eso comenzó a calentar, realizó algunas piruetas y luego abdominales. Se sintió mejor que nunca al comprobar que su fuerza efectivamente había aumentado gracias al accidente.
Cuando su estómago gruño, decidió parar. Salió de la nave y fue a desayunar, encontrándose a los padres de la mujer instalados en el comedor de diario.
-Buenos días, querido Vegeta ¿quieres panqueques? – le preguntó Bunny. Ante esto, él rodó sus ojos y respondió -Hmn… Sí. – volteó luego hacia el padre de Bulma y le solicitó - Necesito que me enseñes los nuevos controles de la nave…
El anciano comprendió las intenciones del saiyajin. Decidió no negarse, a pesar de que pensó que era muy pronto para que retomara su entrenamiento, sin embargo, sabía de sobra la reacción que obtendría por parte del hombre si siquiera lo insinuaba, así que le dijo - De acuerdo, muchacho. Terminando el desayuno te los muestro… Pero ¿estás seguro de que mi hija terminó la configuración?
Vegeta se quedó un momento pensativo, recordando enseguida que ella misma se lo había confirmado – Así es, profesor. Ella misma me lo aseguró – respondió, mientras tomaba asiento, al tiempo que el profesor agregaba – Perfecto. Pero debo advertirte que Bulma me comentó que por precaución la dejaría configurada solo hasta las cuatrocientas unidades por ahora…
Eso le sonó muy coherente al saiyajin, conociendo a la humana. Ella no querría que entrenara estando convaleciente, ni mucho menos bajo tanta presión. No se molestó, ya que podría negociarlo con ella después - Hmn… comprendo – dijo, mientras atacaba la torre de panqueques.
Terminaron de desayunar y el profesor lo acompañó a la enorme esfera, dándole un tour por las nuevas instalaciones. Los asientos, al igual que en la anterior versión, se guardaban oprimiendo un botón de la consola de mando, lo que le agradó a Vegeta por si llegaba a necesitarlo cuando consiguiera al fin transformarse, ya que tenía en mente entrenarse como súper saiyajin en el espacio para que nadie supiese de sus avances. El profesor continuó y le mostró que ahora los comunicadores de la nave no solo estarían conectados a los laboratorios, sino que también a la cocina, esto último por petición de su esposa para poder avisarle las comidas. El saiyajin, ante este comentario, frunció un poco el ceño. El profesor iba a decirle que había alcanzado a instalar el sistema de música, aprovechando una mañana en que su hija no trabajó en la nave, pero prefirió callar. Finalmente comprobó que la configuración estuviese lista y al terminar le dijo a Vegeta – Parece estar todo en orden, muchacho…
-Me parece perfecto – respondió el saiyajin, observando el nuevo panel. El profesor lo miró sorprendido por la tranquilidad que estaba demostrando el príncipe, por lo que supuso que ese día había amanecido de buenas y no le dio más vueltas al asunto, procediendo a marcharse, no sin antes decirle -Vegeta, no vayas a asustarnos otra vez ¿eh?
-¡Tsk!… No te prometo nada, anciano… - le respondió de espaldas a él, mientras su vista se dirigía hacia cierto molesto ki que venía de vuelta del desierto "Al parecer no fue suficiente con verme casi fornicando a la humana" Frunció profundo y agregó - Solo necesito que me dejes solo de una vez para poder comenzar a entrenar – le respondió sin voltearse. El profesor obedeció de inmediato, conforme con la interacción con el extraterrestre – Si necesitas algo, estaré en los laboratorios, muchacho - le comentó, con su característica amabilidad. Vegeta asintió y esperó que el hombre abandonara la nave para acercarse a la consola y mientras digitada, comentó – ¿Así que la sabandija decidió volver por más? Maldita basura, no sabes con quién te estas metiendo...
…
Apenas descendió, Yamcha se dirigió a su habitación y se cambió para salir a entrenar en el jardín, con ahínco, buscando olvidarse de todo. Pensó que lo mejor sería concentrarse en mejorar sus ataques. No quería desperdiciar más tiempo pensando en lo que había presenciado. Durante la noche se había propuesto volverse más fuerte para así poder enfrentar a los androides y taparle la boca al saiyajin, de cuando le dijo que él solo serviría para carnada. Ya no era por Bulma, era por su propio orgullo como discípulo de Roshi. Así que dio golpes y patadas al aire por un buen rato, hasta que de repente su vista se posó en la nave, notando que las luces estaban encendidas, señal clara de que estaba funcionando. "Ese desgraciado…En lo único que piensa es en hacerse más fuerte para acabar con Gokú… Es un maldito idiota si cree que podrá vencerlo…Pero siendo sinceros, lo envidió… Yo nunca tendré ese poder…" Sacudió su cabeza y continúo en lo que estaba, cuando en eso apareció Puar, que lo saludó tan cordial como siempre - ¡Buenos días, Yam!
El guerrero lo saludó de vuelta, pero enseguida su amigo notó que algo no andaba bien - ¿Qué pasa?
-No quiero hablar de ello… - el animalito lo miró preocupado - ¿Saliste con alguna de las otras chicas? - Yamcha negó de inmediato – No es eso… Es solo que hoy no estoy de ánimos para hablar… Mejor ayúdame en mi entrenamiento y dime si ves algún punto débil en mis golpes. Eso me ayudaría mucho en este momento…
-¡Claro, Yamcha! – exclamó su inseparable amigo, concentrándose de inmediato en lo solicitado por el ex bandido.
Vegeta al oír fuera al par, comenzó a enfurecerse. Por lo que aumentó su ki agresivamente y decidió que era momento de aumentar aun más la gravedad, aprovechando la ira que recorría su cuerpo. Así fue que llegó a las 350G antes del mediodía, solo deseando que la sabandija notará su poderío y desistiera de una vez por todas de intentar algo con la humana.
Yamcha lo notó, sorprendiéndose al principio, pero luego no le dio importancia. Él ahora solo quería sobrevivir a los androides y esperaba sinceramente que Vegeta fuera asesinado por ellos "Sigue así, maldito bastardo… Sé que te gusta presumir de tu poder y eso mismo será la causa de tu muerte… "
...
Era pasado el mediodía y Bulma pasó a prepararse un sándwich para desayunar, acompañándolo con un café, los que se llevó con ella a los laboratorios, para encerrarse a trabajar. Luego de la noche anterior se sentía llena de energía, por lo que pensó que lo mejor sería aprovechar aquello en algo productivo.
Cuando llegó a su laboratorio secreto, no sabía muy bien por dónde empezar, pero quería despejar su mente de lo ocurrido la noche anterior a toda costa, así que se dedicó a revisar planos, luego ingresó datos y finalmente dibujó esquemas. Después de unas horas comenzó a aburrirse, considerando seriamente dejar todo para otro día, cuando su vista se fijó en un proyecto que hace tiempo tenía abandonado. Se levantó de la silla, avanzó hasta el mueble estaba depositado y lo tomó en sus manos, revisándolo. No le veía nada malo, pero Vegeta había dicho que el peso no era el adecuado. Suspiró y pensó que sería una buena idea dedicarse a mejorar la armadura para darle una sorpresa al saiyajin, porque, a pesar de la reacción del saiyajin luego de su incursión, ella estaba feliz, pues había comprobado que ambos eran bastante compatibles, en cuanto a química sexual se refería. Así que, sin pensarlo más se dispuso a seleccionar nuevos materiales. Pero al cabo de un rato comenzó a desesperarse al no poder encontrar una mezcla resistente y más liviana que la anterior, además de que debía ser elástica. Analizó por enésima vez los materiales, hasta que después de varias horas de intenso trabajo, dio con lo que buscaba, por lo que brincó feliz y puso manos a la obra.
…
El día transcurrió con normalidad, y cada habitante estuvo en lo suyo, hasta que comenzó a atardecer.
Bulma dio por terminado su día laboral y salió a descansar, subiendo a su cuarto a tomar una ducha y cambiarse. Todo el día encerrada trabajando, la había dejado agotada y solo quería comer e ir a dormir, pero para su mala suerte aún faltaban un par de horas para ello. Se vistió con el mismo atuendo que uso el día que regresó Gokú y bajó a ver televisión en la sala para matar el tiempo mientras esperaba que estuviese la cena lista. Pero apenas ingresó a la sala, se detuvo al ver por la ventana que Yamcha aún estaba entrenando en el jardín delantero. Se encogió de hombros pensando en lo masoquista que era su exnovio al permanecer allí luego de su conversación de la noche anterior, por lo que decidió en no darle más importancia a eso y sin más se puso a ver televisión, sin siquiera sospechar que el guerrero ya estaba al tanto de lo que había pasado entre ella y el saiyajin.
Pasó los canales con desgano un rato, hasta que encontró un programa de su agrado, por lo que iba a levantarse para ir a la cocina por un bocadillo para acompañarse, cuando un remezón la hizo apurar el tranco hasta la puerta de la cocina que daba al jardín. Se asomó y notó enseguida que la nave estaba funcionando, lo que solo podía significar una cosa. Vegeta estaba entrenando en ella sin su autorización y más encima a toda su potencia. La rabia se apoderó de ella y corrió a la nave, golpeando de inmediato la puerta para que el saiyajin saliera a darle explicaciones, pero el príncipe la ignoró olímpicamente. Enseguida miró a su exnovio, que había detenido sus movimientos al verla, pero no le dijo nada. Simplemente regresó a la cocina, despotricando - ¡Es un idiota, terco y maníaco!... Aún no sana por completo y ya está intentando matarse nuevamente… ¡Uy! ¡Está vez tendrá que oírme! – terminó ingresando a la casa.
El guerrero de la cicatriz no comprendió muy bien lo que ocurría. Miró la nave, pensando en que tanto podría haber hecho Vegeta para que ella se molestara tanto, dado que no alcanzó a oír lo que decía y solo la vio furiosa. Entonces una idea vino a su mente "¿Será posible que Bulma se haya dado cuenta de que él solo la usó?" No se aguantó la curiosidad, por lo que avanzó hasta la nave y se encaramó en una de las cubiertas del tren de aterrizaje, observando hacía el interior para ver que ocurriría. Dentro estaba Vegeta ejercitándose, bajo ese rojo color, que tanto le recordaba a la sangre.
Pero de un momento a otro, una pantalla holográfica se encendió y en ella apareció Bulma, hecha una furia…
- ¡Oye, Vegeta!¿Por que estás usando la nave sin mi permiso?
- ¡Hmp! - "Maldición, ya se dio cuenta … será mejor ignorarla" pensó el saiyajin, por lo que ni siquiera le respondió.
-¡No me ignores, Vegeta! Sé que estas escuchándome… ¡Te dije que no entrenaras con el cuerpo aun lastimado!
El saiyajin frunció y envió una pequeña descarga de ki a un botón de la consola, apagando la comunicación, para enseguida continuar con sus ejercicios. Pensó que era un buen momento para ejercitar su concentración mientras levitaba bajo 400G.
Fuera de la nave, Yamcha se sonrió sombríamente, al darse cuenta de que no era lo que imaginaba. Supo de inmediato que las cosas desde este punto solo avanzarían en favor del saiyajin, aunque no quisiera aceptarlo. Conocía a su ex novia lo suficiente para saber que la reacción de ella a la terquedad del saiyajin, le era sumamente familiar, aunque de una manera diferente. Ella estaba encaprichada con ese asesino, tal como en un principio lo estuvo con él, y podía afirmar que no habría poder en la Tierra que la hiciese cambiar de opinión. Fue entonces que pensó que era momento de partir, y no es porque lo quisiera, sino porque no podría soportar ver a su novia subyugada al saiyajin. Vio como Vegeta se detenía momentáneamente para comenzar enseguida a levitar bajo la extrema gravedad. Entonces frunció "Supongo que ganaste por ahora, Vegeta… te dejaré el camino libre… Pero no creas que te perdonaré por lo que me arrebataste…" Su mirada cambió a una de profundo pesar y miró a su inseparable amigo, que levitaba a su lado, preocupado por lo que haría su compañero.
- Yam… - intentó consolarlo Puar.
-Creo que ya no tengo nada más que hacer aquí por ahora… Lo mejor será hacer un viaje de entrenamiento… ¿Qué dices Puar?
- ¡Qué bien! – respondió el gato, dando un giro en el aire de felicidad, pero se arrepintió enseguida de externalizar sus sentimientos, al ver la expresión de dolor de Yamcha. Se sintió un poco culpable de estar contento, pero es que en el fondo extrañaba estar de viaje a solas con su amigo, como en los viejos tiempos. Decidió dejar de lado su remordimiento, debía concentrarse en apoyarlo y ayudarlo, como un verdadero amigo.
-¡Vamos, Yamcha! Con este viaje te harás mucho más fuerte.
El guerrero asintió y enseguida ambos se dirigieron a la habitación que compartían. Comenzarían a empacar inmediatamente pero esperarían hasta después de la cena, para decirle a Bulma sobre su decisión, después de todo, debían darle las gracias a ella y a sus padres por el tiempo que estuvieron alojándose allí.
…
Mientras tanto Bulma había vuelto a activar la comunicación, pero esta vez desde los laboratorios, para continuar regañando al saiyajin- ¡¿Qué mierda crees que haces, Vegeta?!
El príncipe se detuvo un momento y la observó fijamente, mientras aun levitaba y decía para sí mismo -Se la pasa gritándome... como si yo fuera su puto subordinado... Es una maldita insolente - "Demonios, tenía intenciones de no verla hoy, no después de lo que hicimos anoche…" De solo recordarlo perdió la concentración, sintiendo un dolor intenso en su brazo izquierdo, cayendo de golpe al suelo.
Bulma, aunque se preocupó por una parte, se alegró de que se cayera. Así le daba la razón y ella estaba furiosa con él por no obedecerle, así que agregó con superioridad - Vegeta, déjame decirte que la gente como tú nunca llega a viejo...¡El que estés ahora en el suelo es prueba suficiente de que tenía razón y de que no debías entrenar estando convaleciente!
Vegeta la miró con rabia. Odiaba verse débil, pero serlo frente a ella era admitir que no era tan fuerte como se lo había hecho saber y eso le afectaba directamente a su orgullo. Pero ella era tan desquiciante que solo quería enviarla al demonio, sin embargo, a pesar de todo lo que tenía para decirle, solo pudo mascullar un "¡Tsk!", escupiendo enseguida a un lado, molesto consigo mismo por no hallar el insulto correcto. Ante esto, la científica se envalentonó - ¿No tienes nada que decir?... Claro. No tienes como rebatir mi punto. No te queda de otra que admitir que tengo razón ¡Y lo sabes, Vegeta!
El príncipe frunció profundo y la observó desde le piso de la nave, donde aún permanecía clavado - ¿Quieres morir a manos de los androides? – le preguntó, entre dientes, aguantando el dolor de su brazo.
Ella lo miró con preocupación, pero optó por contra atacar - Por supuesto que no… Soy demasiado joven, hermosa e inteligente. Además, aun me falta mucho por vivir – le dijo molesta.
-Entonces, ¡Cállate de una maldita vez, Bulma! – le gritó, mientras daba un golpe con su puño en el suelo.
Ella quedó de una pieza. Era la primera vez que escuchaba su nombre de boca del saiyajin y no era precisamente de una manera romántica como lo imaginó varias veces. Aun así, se ruborizó, entre consternada y molesta, atinando finalmente a apagar la comunicación. "Dijo mi nombre" Avanzó con lentitud hacia la puerta de salida, pero se detuvo al sentir su corazón latir con fuerza, por la cantidad de sentimientos y pensamientos que la embargaron "Vegeta… ¿será que lo que dijiste fue porque piensas en mi cuando entrenas? ¿en que yo también puedo morir? (suspiró)… No, todavía no he logrado meterme en esa coraza que tienes por corazón, pero lo conseguiré a como dé lugar… Te enseñaré lo que es el amor… ¡Aunque muera en el intento!"
…
Llegó la hora de la cena y solo estaban presentes los padres de Bulma y ella.
-Vegeta no vino a cenar… - comentó la muchacha, mientras jugaba con su tenedor en el plato
-Yamcha al parecer tampoco – agregó su padre – Me pregunto que los habrá entretenido hoy… - Bunny intervino - Vegeta me dijo que cenaría más tarde, porque quería ponerse al día con su entrenamiento… y Yamcha dijo que venía enseguida – les dijo la señora, tomando asiento. Y fue justo en ese momento que apareció el guerrero de la cicatriz -Disculpen la demora – dijo sentándose a la mesa.
-¡Qué bien que nos acompañes, muchacho! Bueno, comencemos- comentó el profesor.
Para variar solo los padres de ella platicaban. Yamcha y Bulma permanecían en silencio, cada uno sumido en sus pensamientos. Después de comer decidieron pasar a la sala por un café y para ver el noticiero, pero Yamcha no encontraba el momento oportuno para despedirse. Pensó entonces que lo mejor era esperar los comerciales. Apenas ocurrió, se puso de pie y les dijo - No sé cómo decirles esto… pero decidimos irnos con Puar para iniciar un viaje de entrenamiento. Y no es que no esté bien aquí, es solo que necesito mejorar mi entrenamiento, y bueno… Con tantas comodidades es difícil hacerlo….
Los señores Briefs lo miraron, mientras Bulma solo bajaba su cabeza, sintiendo un leve rubor. Ella sabía a qué se debía la decisión del hombre y que no tenía nada que ver con su entrenamiento.
El ex bandido continuó -Solo quería agradecerles por su hospitalidad. Les prometo que me volveré más fuerte para poder hacer frente a los androides y que podamos seguir viviendo en paz.
-Si piensas que eso es lo mejor, es lo que debes hacer, Yamcha – dijo el profesor – No tienes nada que agradecer. Para nosotros fue un placer tenerte en casa y puedes volver cuando quieras.
-Sí, querido… - secundó a su esposo la señora, agregando - ¡Oh! Y no olvides escribir … Pero no nos has dicho ¿Cuándo piensan marcharse?
-mañana temprano… - respondió Yamcha, pero mirando a Bulma – Tenemos en mente irnos antes de que salga el sol… El Maestro solía decir que era el mejor momento – Bunny de inmediato se ofreció a ayudar -Entonces me levantaré temprano para que puedan desayunar algo contundente, lo necesitaran… - el profesor también quiso aportarles con algo -Si lo deseas pueden llevarse lo que necesiten en algunas cápsulas. Nunca se sabe lo que pueda ocurrir durante un viaje.
-No es necesario. No llevaremos demasiado… Sin embargo…
- ¿Sin embargo qué? – pregunto Bulma, al verlo dudar. Él se llevó la mano a la nuca y le dijo -Bueno, quería saber si podías cuidar las plantas de mi departamento, solo de vez en cuando y si tienes tiempo, ja, ja, ja.
Ella le sonrió -Sí, Yamcha, eso sí puedo hacerlo.
El hombre avanzó hacia Bulma y le ofreció la mano. Ella, a pesar de todo, se le lanzó encima, abrazándolo. Yamcha se sorprendió por un instante, pero luego correspondió a su abrazó con más fuerza y le dijo al oído -Bulma, tú sabes porque me voy y por lo mismo te voy a pedir algo más…Si ese enano bastardo llega a tratarte mal, avísame. No importa donde esté, vendré a ayudarte…
Ella al escucharlo apretó su abrazo y algunas lágrimas escaparon de sus ojos – Lo haré, Yam – el guerrero soltó un suspiro antes de decirle – Supongo que este es nuestro adiós…. Te amo – Bulma abrió muy grandes sus ojos, arrepintiéndose momentáneamente por su decisión, pero ya no podía dar marcha atrás, por lo que se apartó y simplemente él le dio un breve beso en la mejilla. Yamcha le sonrió para enseguida despedirse de los señores Briefs, aunque Bunny, imitando a su hija, se le colgó al cuello.
-Buenas noches – dijo, cuando pudo escapar de la señora - Voy a terminar de empacar.
-Nos vemos, Bulma – dijo Puar. Ella lo miró emocionada -Cuídense mucho, por favor – dijo, dándole un pequeño apretón de manos al gatito, mientras con la otra mano intentaba borrar sus lágrimas. enseguida suspiró, al verlos dejar la sala. Los extrañaría, sobre todo porque ahora quedaría sola con Vegeta y reconocía que le haría falta un amigo a quién confidenciarle sus cosas, ya que el saiyajin no era precisamente el más indicado para escuchar sus descargos.
-Adiós, Yam…- murmuró Bulma , esperando haber tomado la decisión correcta. No quería aceptarlo, pero se sentía algo temerosa respecto de lo que ocurriría de ahora en adelante.
…
Continuará…
Muchas gracias a todos por el apoyo. Sé que esta historia era algo diferente pero espero poder mantener la esencia hasta el final. Un abrazo gigante para todos y nos leemos en el próximo capítulo. ;)
