Cuenta Regresiva: 26.280 horas.
Puedes fingirlo, pero no esconderlo.
Vegeta al fin dio por terminado su primer día de entrenamiento luego de estar convaleciente. A punta de terquedad había conseguido alcanzar el nuevo limite de gravedad de la nave, aunque también se debía a su nueva alza de poder por el accidente, pero aún así se sentía exhausto y satisfecho por lo que se recostó en el suelo a recuperarse un momento antes de ir por algo de comer y una ducha. Aun estaba molesto por la actitud de la humana de insistir en querer darle órdenes. Él era un saiyajin de élite y bien que había cuidado de sí mismo la mayor parte de su vida como para tener que estar aguantando que una mujer, y más encima una débil humana, lo estuviera gritando como si fuera su cachorrera.
Cerró un momento sus ojos, para olvidar el mal rato y pensar en cosas más importantes, pero no pudo evitar volver a verla a ella, casi pudiendo sentirla – Mierda… Por lo visto ni todo el ejercicio del mundo me la sacara de la cabeza… - dio un a respiración profunda y dejó que los recuerdos con la humana vinieran a su mente, escenas de todo el tiempo que había compartido con ella, como cuando lo invitó a su casa, el acuerdo de convivencia, las jugarretas y sus tonterías, sin pasar por alto sus acercamientos, casi inocentes en ese momento, como ese primer beso, tan extraño para él, pero tan suave y poderoso a la vez. Recordó cada momento que pasó junto a la terrícola, pero el que más lo había marcado era la vez que la sorprendió dormida después de haberlo cuidado toda la noche luego de su accidente en la nave. Respiró hondo y se incorporó, apoyándose sobre su brazo derecho y abriendo nuevamente los ojos - ¡Demonios!… ¿Por qué estoy pensando en esa tonta todo el tiempo? Seguramente es porque paso demasiado tiempo con ella…. Pero nunca me ocurrió con alguno de los idiotas del escuadrón… ja, ja, ja… No, no es por costumbre. Debe ser porque es una hembra y de una raza demasiado similar a la nuestra y mi instinto la reclama como compañera para aparearme. Es lo más lógico… ¿Sentiría lo mismo con otras terrícolas? No… No soy un idiota como para ponerme a averiguarlo y estoy seguro de que no sería lo mismo... Hay algo en su olor que no he podido identificar y que me enloquece… Además, no puedo negarlo, la maldita es atractiva - se sonrió un instante - y tiene esos ojos que pareciera que pudieran ver muy dentro de mí… Debo admitir que también es muy inteligente y que es excitante discutir con ella… Eso, sumado a su maldito carácter, tan fuerte, además de que es altiva y orgullosa, tal como decía Napa que eran las poderosas hembras de nuestra raza... Sin embargo, no es más que una humana, una basura comparada con ellas… - Volvió a fruncir- Cometí la indiscreción de llamarla por su nombre, supongo que no podré hacerla enojar con eso ahora… Es extraño, yo, el gran Príncipe Vegeta, disfrutando la compañía de una hembra terrícola… ¿Será posible que yo, el príncipe de los saiyajins esté realmente interesado en ella, como hembra? - se levantó y avanzó hacía la consola, aproximando una mano hasta estos para abrir la compuerta, pero se detuvo en el último momento y frunciendo profundamente -Hmn...ella me dijo una vez que tenía el mismo estatus que yo y recuerdo que en ese momento me burlé de ella… Pero en este tiempo he comprendido a lo que se refería... Bulma… - hizo un alto al nombrarla antes de proseguir - ella no es cualquier hembra terrícola y no hay que ser un genio para darse cuenta de ello…
Abrió filialmente al compuerta y descendió de la nave, camino a la cocina, al tiempo que seguía con su dilema "Mierda ¡Es ridículo! Ella es vulgar y grosera, así como insolente y maleducada... Pero debo reconocer que despierta en mí sensaciones que jamás creí experimentar... ¿Estaba confundido y furioso por eso? Sí, maldición, lo estaba. Pero ya no puedo negarlo, me atrae sexualmente. Ya no es solo el interés por su tecnología o por el alojamiento. No soy un imbécil que no puede darse cuenta de eso ¿Qué más podrían ser esas fluctuaciones de energía cuando estoy cerca de ella? ¿Además de la ira que me recorría cada vez que el insecto la besaba o la tocaba? ¿o los estúpidos y patéticos sonrojos?... Mi cuerpo me está pidiendo a gritos aparearme con ella, no hay otra explicación lógica. Instintivamente la celaba, porque no quería que lo hiciera con la sabandija… o con cualquiera, como cuando se paseó en la taberna…mi instinto la está reclamando como suya… pero no debo dejar descendencia, eso está fuera de discusión. Además, sé que le atraigo de la misma manera… eso no puede negarlo" Terminó ingresando a la cocina con una sonrisa en sus labios. Ya era bastante tarde y por lo mismo ya no había nadie que pudiese interrumpirlo, por lo que prosiguió a cenar, dándose cuenta de que se sentía, aparte de cansado, en paz consigo mismo.
-Ya está decidido… - murmuró al finalizar de comer – y más le vale al insecto ese que no vuelva a poner sus asquerosas manos sobre lo que me pertenece por derecho. Así tenga que molerlo a golpes.
…
El sol comenzaba a aparecer en el horizonte, mientras las últimas estrellas visibles terminaban de difuminarse lentamente sobre la Capital. En la entrada principal de la Corporación capsula, los señores Briefs acompañaban a Yamcha para despedirlo, sin siquiera sospechar que eran observados desde las alturas por su otro huésped.
-Ya era hora… -chistó Vegeta, mientras se incorporaba en el punto más alto de la propiedad, seguro que desde esa altura podría observar a la perfección la partida del insecto. No era que le interesara realmente, pero necesitaba ver con sus propios ojos que el hombre se marcharía para siempre, sobretodo después de habérselo oído decir a la señora mientras le servía el desayuno.
Comenzó a impacientarse al notar que el asunto parecía dilatarse más de lo necesario. No comprendía porque las despedidas de los terrícolas tenían que ser tan largas y con tantos abrazos y palmaditas en la espalda, por lo que apretó sus puños mientras pensaba en ello "¿por qué mierda no se larga de una vez?... ¿acaso tiene la ridícula esperanza de que ella saldrá a impedir que se vaya?... Ja, aunque lo niegue, la humana ya no lo soportaba, de lo contrario estaría despidiéndolo junto a los demás" Hubo más abrazos, más palabras y más palmaditas "¡Vete de una maldita vez, insecto! Argg…" Sin darse cuenta, comenzó a envolverse en un aura celeste, comenzando a desesperarse. Odiaba a ese humano y estaba seguro de que el desgraciado solo dilataba su partida para ser el centro de atención.
Finalmente, luego de miles de recomendaciones por parte de los padres de Bulma, Yamcha alzó el vuelo junto a Puar, mientras los Briefs los despedían con la mano. Pero no fue hasta ganar cierta altura que vio a Vegeta sobre el domo principal. Se quedaron mirando un instante pero Yamcha enseguida le dio una mirada cargada de odio, la que el saiyajin respondió con una sonrisa burlona, mientras le hacia un gesto con su mano, con dos dedos en alto, en un hipócrita y burlesco gesto de despedida. El ex bandido apretó sus puños en impotencia - algún día te arrepentirás de todo el daño que has hecho, Vegeta – murmuró, para enseguida tomar a Puar en brazos, volando a toda velocidad y perdiéndose en el horizonte.
-Hasta nunca, gusano… - se despidió Vegeta, agregando - ¡Hasta que al fin se marchó!... Ya no tendré que soportar su ridícula presencia fastidiando por los alrededores – dijo Vegeta, quedándose unos segundos de pie, observando por donde se habían perdido Yamcha y Puar. Cuando ya no eran más que un punto a la distancia, borró su sonrisa y volvió a sentarse, con sus brazos cruzados sobre las rodillas – Ahora comenzará lo realmente interesante… Mi siguiente movimiento debe ser en extremo audaz y no debo cometer ni el más mínimo error…Estúpido Nappa ¡Cómo debes estar gozando con esto en el infierno!… Te tengo noticias, desgraciado, esto se pondrá mejor, ja, ja, ja – terminó riendo a mandíbula batiente, con su cabeza hacia atrás.
Los primeros rayos comenzaron a asomarse y tomó esto como una señal de un nuevo comienzo. Ya estaba decidido. Reclamaría a la terrícola como suya y además le sacaría el secreto de la transformación. El destino ya estaba escrito.
…
Bulma estaba despierta en su cuarto, pero había decidido quedarse acostada, sin ánimos de despedirse nuevamente. En su oreja sostenía atenta el rastreador sin atreverse a activarlo. Quería saber cuándo se marcharía su ex, pero se sentía culpable por su partida. No lo pensó más y encendió el aparato, pero al hacerlo, se sorprendió al ver que otro ki aparecía casi arriba de su habitación, ya que estaba segura de que el saiyajin aun estaría encerrado entrenando en la nave, sobre todo después del altercado que habían tenido el día anterior. Supuso de inmediato que el príncipe quería cerciorarse con sus propios ojos de que Yamcha se marcharía para siempre. Así que no le dio más vueltas al asunto y apenas se alejó su exnovio, se quitó el aparato y se enrollo en las sábanas, intentando dormir un rato más, cosa que le fue imposible porque de solo pensar en que ahora estaría a sola y más encima en plan de conquista de ese esquivo corazón saiyajin, se le apretaron las tripas.
No soportó más, por lo que, levantándose con desgano, se dirigió a la ducha para empezar de una vez su día. Apenas estuvo lista, fue por algo de desayunar y se encerró a trabajar en su oficina, pero al poco tiempo se dio cuenta de que tampoco podía concentrarse, pensando en si ir o no en busca de Vegeta. Así estuvo por horas, mientras trabajaba con desgano pensando en alguna excusa para hablar con el príncipe. Finalmente apoyó sus codos en el escritorio, reposando su cabeza en sus manos y empezó a despotricar y cuestionarse -Uyy… ¿Qué haré?... ¿Será que siempre me rehuirá después de un acercamiento? Estoy cien por ciento segura de que, aunque lo niegue, siente algo por mí... Pero es un maldito orgulloso. Que la raza saiyajin, que no puedo rebajarme porque eres una terrícola, que soy un príncipe… Yo no soy cualquier mujer. Soy Bulma Briefs y soy la mujer más bella e inteligente de la Tierra… ¡Y si no puede apreciar eso es porque es un idiota! – Se cruzó de brazos en su sitio, pero enseguida lo meditó un momento y decidió tragarse su propio orgullo para ir en busca de Vegeta - Necesito hablar con él personalmente y saber de una vez que ocurre entre nosotros… Pero aún así necesito una excusa – terminó diciendo con preocupación.
Se puso de pie y apagó el ordenador. Había estado poniéndose al día con algunas cosas de la compañía, aunque sinceramente no había avanzado casi nada. Buscó en su mente algún motivo casual por el cual hablarle a Vegeta y en eso su vista se fijó en la armadura, la cual aún no terminaba, pero por suerte solo debía darle los toques finales. Se acercó a ella para terminarla, pero un ruido en el pasillo llamó su atención. Se acercó a la puerta con curiosidad y pudo distinguir claramente la voz de su padre que hablaba con alguien. Iba a abrir la puerta para curiosear, pero se detuvo y apoyó su oreja sobre la superficie al oír una voz masculina "¿Vegeta? ¿está hablando con Vegeta?"
Puso aún más atención a las voces.
-No me interesa. Quiero que arregles la configuración de gravedad... Después de unas horas se apaga, profesor.
-Mmm, está bien. Debe ser un problema de sobre calentamiento… Pero si lo necesitas tan urgente tendré que pedírselo a Bulma... Cómo te comenté, en este momento no puedo ayudarte, muchacho, porque estamos con mucho trabajo en los laboratorios….
-Haz lo que tengas que hacer, pero necesito lo antes posible que esté hecho.
- ¿Y por qué no se lo pides tú, Vegeta? Ella siempre te hace caso...aunque lo haga a regañadientes, je, je...
Silencio. Luego un par de golpes a su puerta, que la hicieron dar un brincó. Volvió de una carrera a su escritorio y se sentó, mientras arreglaba su cabello un poco, respiró hondo y respondió -Adelante.
Vio con desilusión que era su padre el que ingresaba - Hija… necesito pedirte algo…
- ¿? ¿de qué se trata, papá? – preguntó, haciendo como que revisaba unos papeles. El anciano se sacó sus gafas y le comentó -Bueno, se trata de Vegeta… quiere que por favor revises la gravedad de la nave porque se ha estado fallando…
Ella lo miró extrañada - ¿Lo dijo así mismo? ¿Por qué no utilizó el comunicador?
-Bueno, no exactamente– reconoció su padre, mientras limpiaba sus lentes con su bata – pero supongo que es lo que quiso decir… y no lo sé. Supongo que aprovecho de venir acá después de salir a comer – la muchacha lo miró con suspicacia -Papá, deja de encubrirlo…
El anciano suspiró, viéndose descubierto -Bulma… sabes cómo es él… es un muchacho impulsivo.
Ella suspiró y se puso de pie -De acuerdo. Voy a hablar con él, pero tendrá que decirme directamente lo que quiere. No puede estar usándote de mensajero.
El anciano asintió agradecido – Sé que tú podrás explicárselo mejor que yo, je, je, je…
…
Bulma salió a la superficie y buscó al saiyajin por todas partes, pero no lo halló. Así que, media molesta y media decepcionada, acudió a cenar, pensando en que él sin duda estaría allí. Pero contrario a lo pensaba, el príncipe no apareció. Cenó con sus padres y apenas pudo se despidió de ellos, con la excusa de que iría a terminar algunas cosas al laboratorio, antes de dormir. Pero aún tenía en mente hablar con el saiyajin y no daría pie atrás en su decisión.
Avanzó por el pasillo y salió al jardín de su madre, dirigiéndose de inmediato al lugar donde solía encontrar al saiyajin antiguamente. Sin embargo, tampoco había rastro de él allí, por lo que encendió un cigarrillo y esperó, pensando en el extraño comportamiento de Vegeta. Si estaba tan interesado en que repararan la nave no tenía sentido alguno que se hubiese marchado.
Observó el jardín, apoyándose en uno de los muros de la pagoda, mientras terminaba de fumar. No tenía la intención de parecer ansiosa por verlo, pero tampoco quería que lo poco que habían avanzado se perdiera, y, aunque ya podía lidiar con varias de las reacciones de Vegeta, esta era una de esas veces en que no sabía realmente a qué atenerse.
Apagó su cigarrillo y avanzó por fuera de la casa, pensando aun en la forma de tratar con Vegeta cuando lo viera. Llegó al jardín delantero y observó que la nave aún estaba apagada. Miró la hora y decidió quedarse a esperarlo en la cocina - Estoy segura de que vendrá a comer y luego utilizará la nave, aunque no esté reparada… - comentó, mientras se servía un café para no quedarse dormida. No estaba dispuesta a dejar pasar un momento más sin enfrentar al saiyajin.
Pero comenzaron a pasar los minutos, que se terminaron convirtiendo en horas y en varias tazas de café. Comenzó a sentir su cabeza caer por el cansancio, pero no se retiraría. Ya lo había decidido. Finalmente, luego de unas cabeceadas, ganó el sueño y se quedó dormida, con su cabeza apoyada sobre sus brazos.
Una hora después, un grito la hizo saltar en su lugar.
- ¡¿Qué demonios haces durmiendo aquí?!
- ¡¿Qué pasa?!– gritó Bulma, mirando hacia todas partes. Al ver que se trataba de Vegeta, se limpió la boca con la manga y enfocó su atención en él. Estaba de pie junto a ella, de brazos cruzados y el ceño fruncido.
-Responde, mujer – le dijo, con cara de pocos amigos.
-Vegeta, que susto…Creo que me quedé dormida mientras te esperaba - respondió, restregándose uno de sus ojos.
-Hmn… - hizo, levantando una ceja, para enseguida sonreírse de lado y comentarle – Más bien parecía que desperdiciabas saliva, para variar…
Bulma se sonrojó de solo pensar en que el saiyajin la había descubierto babeando sobre la mesa. Vegeta, por el contrario, la miraba sonriente, aguantando por dentro las ganas de reírse. Pero prefirió no seguir burlándose de ella y encararla de una vez – He de suponer que me estabas esperando… Bien, aquí me tienes – le dijo, llevándose las manos a las caderas.
Ella intentó ponerse de pie para comenzar a regañarlo por enviar a su padre a darle recados estando a solo unos metros de ella, pero se enredó en la silla, perdiendo el equilibrio, yendo a dar inevitablemente a los brazos del saiyajin, él que la miró fingiendo fastidio -Lo suponía – dijo él, rodando sus ojos, apartándola un poco por los hombros - ¿ya me extrañabas, terrícola?
Bulma se puso de todos colores. No esperaba que él fuera tan directo, ni tan ¿amistoso? Pensó que lo encontraría de un humor de perros por no poder entrenar en la nave, pero lo peor era que había acertado. Se apartó con brusquedad y le respondió, de malas - Ya quisieras que así fuera…
Vegeta la observó un momento, entrecerrando sus ojos "sabía que vendrías… por uno u otro motivo" - ¿Tienes hambre? – le preguntó, de lo más tranquilo, alejándose de ella para abrir uno de los robots de servicio, liberando una ola del delicioso aroma a comida que lo hizo aspirar profundo. Sacó los platos armados y los colocó en orden en un lado de la mesa, junto con los cubiertos. Levantó su vista y vio a Bulma impávida, con su boca entreabierta - ¿Me acompañarás o te me quedarás viendo? – insistió.
Ella asintió confundida, mientras Vegeta sacaba dos copas de uno de los muebles, para luego preguntarle - ¿Quieres algo de beber? – los ojos de Bulma se abrieron con sorpresa, pero sospecho de inmediato de tal ofrecimiento - ¿Qué planeas hacer? - él se sonrió y se aproximó a la mesa, dejando las copas encima -No seas desconfiada, mujer… Creo que deberíamos celebrar de una vez que el insecto se fue ¿no te parece que hacemos un buen equipo? – la muchacha frunció, sentándose nuevamente - No soy estúpida, Vegeta. Si hubieras querido celebrar lo habrías hecho ayer, con él todavía en la casa... Creo que hasta hubieras sido capaz de hacer una fiesta ¿o me equivoco?
-Podría haberlo hecho... pero ¿No crees que hubiese sido demasiado sádico, incluso viniendo de mí?
-Bueno, eso es cierto, porque a pesar de que Yamcha era...
Él la interrumpió y continuó, con cordialidad – Como sea. Lo importante es que ya no hay estorbos. Solo somos tú y yo…
Bulma se molestó un momento por la interrupción, pero enseguida se puso nerviosa al oír esa frase tan reveladora de labios de él. Lo miró seria, pensando que lo mejor era mantenerse a la defensiva hasta averiguar qué hacía actuar así a Vegeta - ¿A qué te refieres? – le preguntó, pero el saiyajin no respondió de inmediato. Con extrema tranquilidad sirvió ambas copas, dejando una cerca de Bulma y tomó asiento. Enseguida probó un bocado de alimento y fue entonces que respondió - Solo digo que ahora nadie puede molestarnos… Yo no tengo que soportar su indeseable presencia y bueno, lo que sea que te molestaba de él…
-Él no me molestaba… ¡Eras tú el que se quería deshacer de Yamcha! – comentó ella, intentando incomodarlo.
-No digas tonterías, mujer… sabes a la perfección que querías quedarte a solas conmigo… o ¿Vas a negarlo?
Ella apretó sus puños. Ese engreído saiyajin la estaba sacando de sus casillas ,pero era momento de ser franca, por lo que le dijo, sin titubear - De acuerdo. Lo reconozco… Pero tú no puedes negar que eras el principal interesado en qe se marchara… Por suerte Yamcha ya no está y puedo decir, más tranquila, que al fin ese problema del que tanto te quejabas se acabó y no tendré que participar de tus malévolas conspiraciones - lo increpó, al tiempo que alzaba una de sus cejas, retándolo. El príncipe volvió a comer, ya que necesitaba recupera sus fuerzas, pero hizo un alto para comentarle, mientras cerraba sus ojos – Es verdad… Era molesto y ahora estoy entrenando tranquilo... Y en cuanto a mis conspiraciones… ¿te refieres a nuestro acuerdo? Por que si mal no recuerdo, la salida de ese insecto lo da por finalizado...
Bulma se quedó congelada. No había reparado en que, con la partida de Yamcha, se había acabado el trato, lo que significaba que ya no tenía opción alguna de conquistar bajo esas circunstancias al saiyajin. Bajó su vista a la mesa y le respondió – Es verdad… Si ya no está Yamcha no tiene sentido que sigamos fingiendo ser algo más que amigos…
El saiyajin se sonrió y volvió a mirarla - No necesariamente – la corrigió, haciendo luego un alto, para beber un poco de vino y enseguida decirle – Para tu información, he meditado sobre el asunto y creo que no tengo problemas en relacionarme contigo a un nivel, digamos, "más íntimo" - comentó con malicia, mostrando sus caninos - siempre y cuando me expliques algo…
Ella comprendió al instante a lo que quería llegar - ¡Ni lo pienses, Vegeta!… No voy a tener ese tipo de relaciones contigo – dijo poniéndose roja como tomate. Vegeta la miró extrañado. Creía que eso era lo que quería ella de él - ¿Por qué no? Ahora no está la sabandija para copular con él… Sabes que podría remplazarlo y con creces.
Bulma no podía creer lo que estaba escuchando. Era como si Vegeta se hubiese transformado de la mañana a la noche en un libidinoso depredador sexual, cosa que la hizo exclamar de inmediato - ¡¿Qué!? ¡No! No voy a hacer eso… Vine a hablar contigo solo porque quería que me dijeras a la cara que querías que arreglara la gravedad de la nave...
- ¿Eso? – preguntó, algo desilusionado, respondiéndole enseguida con fingida calma -… Es verdad... Ha estado apagándose a intervalos. Pero di por sentado que lo haría tu padre…
Ella se animó a preguntar, mientras sujetaba la copa sin llevársela a los labios, buscando cambiar desesperadamente de tema - ¿Por qué no me lo dijiste personalmente, Vegeta?
Él se quedó en silencio. No podía decirle que era porque quería hacerla extrañarlo y además que necesitaba aclarar su mente. Optó por hacer una pausa dramática, bebiendo algo de su copa – La verdad es que no se me antojó – le respondió, mirándola fijamente. Luego la miró con intensidad y le dijo – Pero no nos desviemos del tema… dime, mujer ¿Qué tan fértil eres?
- ¡No voy a discutir sobre eso contigo! – exclamó, con su rostro totalmente rojo. Pero el saiyajin no se detuvo, sino que sonrió y le insistió - Entonces explícame si tienen algún método eficiente que evite que se preñen…
Bulma suspiró, intentando calmarse, cosa que no consiguió del todo al decirle - Eres un cínico. ¡Ni hace dos días me decías que yo era una vulgar y ahora estamos teniendo esta conversación!… Yo no puedo creer que siquiera estemos discutiendo este asusto… Dime ¿Cuál es tu interés en ese tema? ¿Acaso te golpeaste la cabeza entrenando?
Él la miro a los ojos. No comprendía la negativa de ella a tratar ese tema, pero aun así insistió - Hmn… Como están las cosas, humana – hizo una pausa para beber – es mejor tomar ciertas precauciones… ¿no crees?
La muchacha estaba por ponerse histérica. Optó por tratar de llegar a un punto medio, pero marcándole sus limitaciones. Bebió un poco de su copa y le dijo - Vegeta… Sé que en tu cultura es diferente, pero esos temas solo se tratan entre parejas aquí en la Tierra… y no te lo tomes a mal, pero no voy a tener ese tipo de relaciones contigo, nosotros solo somos amigos hasta donde sé...
Él la miro extrañado "¿me está rechazando? No puede ser… pero si ha demostrado que me desea… ¿será que…?" Comenzó a sentirse ansioso y a perder la poca paciencia que le tenía a la muchacha - ¿Por qué no? ¿acaso no lo hacías con el insecto? ¿Cuál es la maldita diferencia? – preguntó, algo exaltado. Bulma suspiró cansada. No deseaba confesarle ese tipo de cosas, pero no tenía otra alternativa si quería sacárselo de encima por el momento - Vegeta… yo… Mira, la verdad es que nunca tuve sexo con Yamcha... Bueno, no en el sentido estricto de la palabra, o sea sí, pero... Uy ¡Era solo juego previo! ¡Conforme! – terminó gritando, roja hasta las orejas – ¡Y no preguntes!… Es algo demasiado vergonzoso de explicar…
El príncipe se la quedó viendo, tratando de descifrar si es que estaba bromeando - No digas estupideces. Los vi más en más de una ocasión…
Ella se enderezó y bebió un poco de la copa para responder - No. Nunca lo hicimos… solo jugueteábamos... Por lo mismo te digo que no estoy interesada en tener relaciones sexuales contigo ni con nadie por lo pronto…
Vegeta rápidamente llegó a sus propias conclusiones "¿Eso quiere decir que está intacta?… Creo que en esos estúpidos programas de televisión mencionaban que las hembras terrestres les gustaba esperar hasta la noche después de ese ritual que llaman boda… ¡Ahora lo comprendo! Por eso se apartaba del insecto antes de que las cosas pasaran a mayores… Vaya, no me lo esperaba… Esto se está volviendo un desafío innecesario" - Ya veo… - fue lo único que salió de sus labios.
Bulma estaba atenta a las reacciones del saiyajin, pero al verlo quedarse tan pensativo decidió que era momento de huir de aquella incomoda conversación - Si me disculpas, debo ir a dormir… - le dijo, poniéndose de pie y dirigiéndose a la puerta- y espero que no sigas con esa tonta idea, Vegeta.
Él se quedó quieto en su sitio, aun procesando la información que acababa de recibir. Solo atinó a decirle, sin verla directamente - Bulma, necesito que repares la gravedad de la nave… Se apaga después de un par de horas… y si tienes tiempo, aumenta el límite a 500G.
Ella se quedó de pie en la puerta, sin voltearse -Lo haré mañana… si no te importa – dijo saliendo finalmente de la cocina.
Apenas sintió a la mujer lejos, Vegeta exclamó - ¡Maldita sea! – lanzando los cubiertos sobre el plato y empujando enseguida este, alejándolo de sí, con rabia. Después se cruzó de brazos tomando una postura meditativa. Nuevamente ella lo complicaba todo, pero él era lo suficientemente astuto y perseverante como para conseguir cualquier objetivo que se propusiera y la humana no sería la excepción a su regla – Ya veras, maldita hembra. Muy pronto estarás suplicando que te folle.
…
Bulma llegó a su cuarto y se lanzó a la cama, abrazando uno de sus cojines. La conversación con el saiyajin la dejó más confundida que antes. Pero por otro lado vio que él aceptaba que la deseaba y ella podría utilizar eso a su favor. Se sonrío contra la almohada pensando en que Vegeta, poco a poco estaba aceptándola como pareja, no como ella quería, pero aun así era un gran avance, considerando lo distinto que era él en su forma de pensar y de sentir. Ella podría controlar la situación, pero le preocupaba que él se tomara a mal su negativa. Tendría que ser muy cuidadosa para que las cosas no se le escaparan de las manos y así poder conquistarlo "Tengo que saber cómo los saiyajins elegían a sus compañeras, eso me ayudaría mucho y sé que lo comentó en una ocasión, pero… ¡Uy! recuerda, Bulma, recuerda…" Apretó sus ojos con fuerza, obligándose a recordar las palabras exactas – Mmm… ¿Cómo era? Ah, sí, era algo como que una compañera saiyajin era para toda la vida… - levantó su cabeza de la almohada – y que las elegían por su fuerza y… ¡Maldición! ¡No puedo recordar!… – se sentó en la cama abrazando otro cojín - Tengo que averiguarlo, lástima que Gokú no recuerde nada… Si le llegó a preguntar es seguro que me dirá lo que ya sé, que se casó con Milk porque creyó que casarse era algún platillo… Bueno, aunque ahora que lo pienso, parece que se aman.
Se oyó cerrase una puerta en el corredor. Soltó el cojín y se sentó en el borde de la cama, mirando hacia donde estaba la habitación de su huésped - Vegeta… Espero que no haya andado de fisgón, escuchando tras la puerta…
…
Por la mañana, el despertador de Bulma no dejaba de sonar, interrumpiendo la tranquilidad matutina. Aun así, la científica lo ignoró y se arropó hasta la cabeza.
"¡PIP-PIP-PIP-PIP-PIP-PIP!"
Apretó sus párpados, para luego maldecir, mientras sacaba una mano hacia el aparato, comenzando a buscarlo sobre la mesita para apagarlo, pero no daba con él.
"¡PIP-PIP-PIP-PIP-PIP- CRACKK!" – el desagradable pitido se detuvo de golpe con un sonido de crujido.
- ¿Buscas algo? – preguntó el saiyajin, de pie a un lado de la cama de Bulma. Ella abrió sus ojos de golpe, sintiendo que su corazón latía con fuerza, mitad por los nervios y mitad por la furia.
- ¿QUÉ HACES EN MI HABITACIÓN? - gritó ella, apoyándose en sus manos y sentándose de golpe en la cama.
Vegeta al verla, se sonrojó un poco, sin embargo, lo disimuló con una sonrisa de lado. Abrió su puño y dejo caer lo que quedaba del despertador, quedándosela viendo un instante más. Luego cerró sus ojos, y le dijo, mientras avanzaba hacia el balcón - No entiendo el propósito de programar una alarma, si la vas a aplazar más de tres veces…
-¡VEGETA, SAL DE AQUÍ AHORA! – gritó, indicándole la salida, con su brazo y un dedo extendidos.
El saiyajin detuvo su avance frente al ventanal - ¿O qué? – preguntó, sin verla directamente.
-CRETINO- gritó ella, lanzándole un libro, el que esquivó con facilidad. Se sonrió ladino, tratando de no desviar su vista al cuerpo de la científica y le comentó - Recuerda que debes reparar lo de la gravedad. Supongo que esa era tu intención al programar tu despertador tan temprano – iba a retirarse, pero se detuvo solo para agregar con tono burlesco - Por cierto, deberías usar una pijama… a menos que sea a propósito… De todos modos, gracias por la vista - dicho esto, salió finalmente de la habitación.
Bulma se quedó observando por donde se había marchado el hombre, muy agitada por el mal rato, pero, sobre todo, contrariada por ese último comentario sin sentido. Sin embargo, cuando sintió una brisa en su torso, bajó su vista a sí misma y entonces lo entendió.
La noche anterior se había desvelado, primero esperando a que él llegara, después pensando en lo que habían conversado, y en cómo conquistarlo. Pero al no poder conciliar el sueño, tomó una ducha para relajarse y por suerte resultó, porque al salir estaba tan somnolienta, que con suerte se secó un poco el cabello y se metió a la cama solo con la bata, la que seguramente se abrió mientras dormía. Con lo furiosa que estaba con el saiyajin no se había dado cuenta de su desnudes.
-¡Vegeta eres un degenerado! – exclamó fuerte, para que él la pudiera oír, mientras se cubría tardíamente con las cobijas.
Su día ya había empezado mal, así que se levantó murmurando maldiciones, y las siguió diciendo mientras se vestía. Luego solo las pensó, mientras llegaba a la cocina.
-Buenos días, querida… - la saludo su sonriente madre - Veo que te levantaste temprano.
Ella se dejó caer en una silla y respondió - Hola, mamá – cogió una galleta y la mordió sin ganas – Sí, es que tengo que ir a revisar una estúpida falla en la nave…
- ¡Oh! Por eso Vegeta te fue a despertar ¡Que amable de su parte!
- ¿Qué? ¿Tu sabías que iría a mi habitación y no le dijiste nada? – le preguntó descolocada Bulma, casi escupiendo la galleta que tenía en la boca.
Su madre ignoró el berrinche y le acercó una taza de café - Querida… ¡que no daría yo porque fuera un hombre tan guapo lo primero que viera en la mañana!… Pero no pienses mal… yo adoro a tu padre, pero una buena vista en la mañana ¡es impagable!
Bulma no pudo evitar ver en su mente, como desde fuera, la escena en su cuarto. Sacudió su cabeza alejando esas imágenes y le solicitó - ¡Basta, mamá.! No quiero escuchar nada respecto a ese maleducado…
- ¿Pero hija? ¿acaso dije algo malo?
Ella miró con cansancio a su madre. Ya no tenía caso discutir con ella - No… es solo que no estoy de humor…
- ¿Entonces Vegeta te hizo enojar?
-Ni me lo menciones… - le pidió, mientras terminaba de desayunar – Creo que para él es algo como un hobbie enfermizo que tiene…
Su madre solo se la quedó viendo, mientras ladeaba la cabeza tratando de comprender qué podría haber pasado.
…
Unos minutos después, Bulma, se dirigió a su oficina por el ordenador, para poder revisar la gravedad. No deseaba que nadie se le cruzara en su camino, ya que estaba segura de que ante la más mínima provocación respondería de mala manera. Por suerte no se encontró con nadie y llegó en paz hasta su oficina, pero al abrir la puerta, vio con sorpresa y furia, que ahí estaba el motivo de su "agradable despertar". Su rostro se ruborizó un poco, ya que, después de todo, él la había visto desnuda de la cintura para arriba y eso no era menor. Sin embargo, optó por tratarlo con frialdad - ¿Qué haces aquí?
-Te estaba esperando… - respondió él, de lo más tranquilo.
-¡Déjame en paz! No sé si lo has notado, pero te estás comportando como un imbécil.
Él la observó extrañado, pero enseguida se sonrió burlón. Para él, el día había empezado de maravilla y ella al parecer no compartía su punto de vista, porque se le notaba demasiado que estaba de mal humor. Así que se encogió de hombros, ignorando su berrinche. Él quería "interactuar" un momento con ella y que ella estuviese con ese genio de los mil demonios le parecía aún más irresistible.
Bulma lo miró enojada e intentó pasar, para poder coger su ordenador, pero el saiyajin le cerró el paso – Permiso, Vegeta. Por si no te has dado cuenta tengo que ir a reparar tu adorada nave – dijo ella, intentando pasar por un costado del príncipe. Pero éste no se movió ni un ápice y le recordó - Ayer no respondiste a mis preguntas, mujer… - Bulma lo miró desafiante - Te dije que no hablaría de eso contigo… Ahora déjame pasar – el príncipe se la quedó viendo, borrándosele la sonrisa, haciendo enseguida algo que la científica no se esperaba. La tomó de la barbilla, obligándola a mirarlo a los ojos y le dijo, usando un tono suave - ¿Por qué no quieres?
Bulma quedó desarmada. Esa pregunta iba más allá ya que no era solo por no responderle a sus inquietudes sobre lo que hacía con Yamcha o su fertilidad o los métodos de anticoncepción, no. Era obvio que se estaba refiriendo a su negativa a tener relaciones sexuales con él.
-Vegeta… ¡No! – le reclamó apartando la mano del saiyajin.
Él ni se inmutó. Pasó su mano por la cintura de ella y la aproximó a su cuerpo, mirándola a los ojos - No mientas, humana – insistió, sintiéndola estremecerse, lo que lo impulsó a continuar, tomando su rostro con una mano y sin ni una advertencia, la besó.
Bulma intentó resistirse, pero el momento era demasiado perfecto, por lo que terminó respondiendo al beso del saiyajin, colocando sus manos sobre su fuerte pecho. Se besaron por algunos segundos, hasta que el saiyajin subió su mano izquierda, por debajo de la blusa de ella, hasta alcanzar con el pulgar la base de uno de sus pechos. Ella se separó, recordando lo enojada que estaba, retirando con algo de brusquedad la mano del guerrero - ¿A eso viniste? A tratar de seducirme… ¡Olvidalo, Vegeta! Ese asunto está fuera de discusión por ahora…
Él respiró hondo, y la soltó, cruzándose de brazos contrariado, mientras le decía, algo burlón - ¿Así que estás dispuesta a evaluarlo en un futuro próximo?… Pero ¿Para qué esperar? Deja de hacerte la difícil, mujer… Sabes muy bien que ambos lo deseamos…
Bulma aprovechó para escapar hacia el otro lado del escritorio, soltando un suspiró, tratando de calmarse. Enseguida lo miró y le dijo - No sé qué te hizo cambiar de parecer, pero debo aclárate de una vez por todas que aquí las cosas son distintas. Las señoritas como yo no se entregan así nada más al primero que le pide hacerlo... Primero debe haber una relación de por medio y por sobretodo debe haber también amor…
El abrió sus ojos. Su mirada ahora era de confusión y de rabia - Eres una embustera… ¡Sabes que no puedo sentir eso! Es un ridículo sentimiento inventado por ustedes…
Ella apoyó sus manos sobre el escritorio - ¡No, Vegeta! … si Gokú es capaz de sentirlo ¡tú también puedes!
Vegeta se enojó de solo oír nombrar a su rival. La humana estaba pisando sobre hielo quebradizo y su paciencia ya estaba por llegar a su límite. Un tono casi gutural salió de sus labios - ¡Tsk!… ¡No vuelvas a compararme con ese idiota!
Bulma lo miró frustrada, no quería empezar una discusión. De hecho, se había arrepentido al instante de nombrar a su amigo, pero tampoco quería que Vegeta siguiera insistiendo, por lo que le dijo, lo más calmada que pudo – Escucha, Vegeta...No puedo tener sexo contigo… - tomó su computador entre sus brazos y agregó – y eso es porque no quiero hacerlo con alguien a quien no sé si amo... Además si tú dices no tener de esos sentimientos no vale la pena… Simplemente no lo haré.
Él se empezó a molestar en serio. La miró entre confundido y con rabia - Maldición – dijo entre dientes - ¿No quieres o no puedes?
Ella lo miró a los ojos, quedándose absolutamente en blanco, debido a que ni ella sabía la respuesta. No iba a mentirle, por lo que se quedó en silencio, viendo su confusión reflejada en los negros de él.
-Hmn… - hizo el saiyajin, comprendiendo que ella no le diría nada más por el momento. Cosa que le molestó sobremanera, pero, aun así no le dijo nada. Solo le dio la espalda, siendo observado con cautela por la muchacha, para enseguida decirle, lleno de despecho y sin siquiera voltear a verla - ¡Repara la gravedad de una maldita vez! Solo me estás haciendo perder el tiempo…
Dicho esto, se retiró, sintiendo unas ganas enormes de sacarle una confesión a golpes. Al parecer la muchacha no estaba tan dispuesta, como él creyó y eso lo ponía de los nervios. Así que comenzó a caminar con rumbo desconocido por la propiedad, mientras reflexionaba su situación "Después de todas esas insinuaciones cree que puede dejarme como lo hacía con la sabandija. Esta muy equivocada, yo no necesito "juego previo" con ella … Eso no es suficiente… (respiró hondo mientras avanzaba hacia la salida) Maldición… No me hará lo mismo que al insecto ese… (se quedó de pie ante la salida, pensativo) Necesito finiquitar esto cuanto antes… Las hembras terrícolas están dementes ¿Cómo van a esperar a esa estupidez para copular? … Debo admitir que nuestras hembras también eran problemáticas según lo que decía Nappa… Hmn… Recuerdo la primera vez que tuve sexo… Fue con esa hembra palktriana… ¿Qué era su primera vez? ¡Mis pelotas!… Nappa me dijo que la habían reservado para mí… Pero fue una verdadera estafa… ¡Ni siquiera olía bien! No sé en qué estaba pensando… Solo recuerdo que estaba ebrio y molesto… y no fue más que un mero trámite… Se merece estar muerta, por embustera… ¿creyó que no me daría cuenta?... Sin embargo, la paliza que le di al desgraciado por tratar de engañarme lo envió directo a los tanques… Aunque fue mejor cuando lo elimine, aquí en la tierra…"
Flash Back
La taberna estaba repleta de soldados. Como todas las veces que se terminaba un ciclo de conquista. Se oía una extraña música de fondo, como de cornos y tambores. Algunas hembras locales se paseaban entre las mesas, ofreciendo de beber y algunos "servicios extra". Eran de forma humanoide, de estatura media, su piel de color amarillo con manchas rojas en sus rostros y brazos. De pequeños ojos castaños rasgados y cabello verde. Casi ausentes de busto, dándoles un aire andrógeno. Lo que más destacaba de ellas eran unos cuernos negros, similares a los de los carneros.
Cuando los saiyajins entraron, todos se voltearon a verlos. Vegeta, con dieciséis años a su haber, arrugó su nariz por el molesto olor de ese lugar y sin mirar a sus compañeros les dijo -Nappa, pide de beber y comer… y por supuesto, consigue una mesa al fondo...
-Como ordenes, Vegeta – dijo haciendo una leve reverencia y retirándose.
Raditz y él salieron a esperar a que el otro hombre les indicara que estaba todo listo.
- ¿Sigues molesto? Hoy fue día de paga. No conseguimos el bono extra, pero después de todo no hay motivo para estar enojado… - le preguntó el peli largo, buscando conversación.
- ¡No me lo recuerdes, imbécil! – dijo cruzándose de brazos y cerrando sus ojos.
-Vegeta… - dudó el otro en continuar – deberías relajarte un rato…
El príncipe respiró hondo y pensó "Nunca se calla este idiota, de todos los saiyajin tenía que sobrevivir este descerebrado". Le respondió con sarcasmo -Tienes razón, Raditz… Dime ¿Qué crees que estamos haciendo en este asqueroso lugar?
El otro lo miró confundido, pero se animó a responder -Me refería a otras actividades…
- ¿De qué mierda hablas?
Un brillo apareció en los ojos del otro guerrero -No te hagas el inocente, Vegeta… Me refiero a hembras, a fornicarlas.
El saiyajin más bajo lo miró molesto - ¿Acaso estás ciego?
El otro solo se encogió de hombros y le soltó -Solo necesitas que tengan lo indispensable, ya sabes…. – se indicó sus partes - ahí abajo… Vamos, no te arrepentirás. Ya no hay reino, ni hembras saiyajin. No puedes reprimirte por siempre.
Vegeta lo miró de arriba abajo como si no lo conociera. Luego cerró sus ojos y le dijo -No me rebajaré a meterme donde han estado quién sabe cuántos cerdos más. Además, esas hembras no me son para nada atractivas sexualmente…
Raditz se sonrió e insistió -No hace falta eso… después de unas rondas de licor, notarás lo atractivas que son.
Vegeta iba a responder, cuando apareció una señal en sus rastreadores. Era Nappa, indicándoles que ya estaba todo listo:
-Vegeta, Raditz… despejado.
El príncipe solo le dio una mirada de fastidio al saiyajin más alto y dando media vuelta entró a la taberna.
El pelilargo activo su rastreador, quedándose un poco rezagado.
Cuando llegaron a una mesa apartada en el fondo, Nappa y Raditz intercambiaron una mirada cómplice, que pasó desapercibida por Vegeta.
Estuvieron bebiendo un par de horas. El saiyajin más pequeño seguía de un humor de perros. Esa plática con Freezer no había salido nada bien. Más encima Nappa casi consigue que los asesinen o peor que el gusano se desquitara con él, por la falta de respeto de su subordinado. Solo quería olvidarse de todo.
Conversaron y bebieron. De vez en cuando se acercaba alguna hembra y los subordinados del príncipe aprovechaban de tocar la mercancía, a lo que Vegeta solo atinaba a mirarlos con desgano. Sin embargo, luego de un par de rondas más comenzó a considerar la idea de fornicarse a alguna de esas cosas. Después de todo, los otros dos parecían relajarse con aquella actividad. Y él estaba bastante estresado.
Raditz se levantó de un momento a otro, según él para ir a orinar. Sin embargo, dobló antes de llegar a su destino y se dirigió hacia donde estaba un grupo de mujeres.
Nappa lo observaba por encima del hombro de Vegeta. Se sonrió involuntariamente.
- ¿De qué demonios te estas riendo? – preguntó el príncipe, bastante ebrio, mientras sostenía su vaso. Un leve rubor adornaba su rostro.
El calvo se le acercó un poco y le dijo en voz baja, sonriendo -Príncipe… ¿Qué tal si le consigo una de esas hembras?
-Bah, … no necesito una estúpida hembra…
- ¿Y si fuera una intacta? – lo tentó el calvo.
Vegeta se lo quedó mirando. Le costaba abrir sus ojos. Se sonrió y le dijo -Si consigues una, será un trato… pero no intentes engañarme… dudo mucho que exista alguna en este lugar…
Nappa amplió su sonrisa de manera enigmática.
Dieron por terminada la noche y se suponía que iban a volver a la nave nodriza que estaba a unos kilómetros del poblado, cuando los dos hombres sujetaron a Vegeta y lo hicieron caminar en otra dirección, arrastrándolo hasta a un callejón, donde ingresaron y cuando llegaron al fondo, golpearon a una puerta.
- ¿Qué demonios hacemos aquí? – los interrogó.
-Vegeta, adivina – le respondió el grandote - Te conseguí una hembra novata, para que puedas divertirte… No sabes de lo que te has estado perdiendo, ja, ja, ja...
La puerta se abrió y salió una mujer robusta, de la especie local. El príncipe levantó una de sus cejas y les cuestionó con sarcasmo -Par de imbéciles ¿les parece que eso es una hembra atractiva?
Raditz se carcajeó antes de sacarlo de su error -Vegeta… ella es la tendera… vamos entremos. Que hay para todos.
Avanzaron por un estrecho pasillo y, entre ambos subalternos, lo empujaron literalmente a una habitación, aprovechando lo ebrio que estaba. Al entrar arrugó su nariz inmediatamente, al ser golpeado por lo que pensó que era olor a humedad. Dentro del cuarto, que estaba solo iluminado por una especie de linterna en una de sus esquinas, había una extraña cama, que no parecía muy cómoda y sobre ésta una mujer sentada, como las de la taberna, solo que vestida un poco más recatada, con una especie de túnica verde, que le llegaba sobre la rodilla.
Escuchó la puerta azotarse y al par reírse mientras se alejaban. Avanzó un par de pasos y se dejó caer de espaldas en la cama. La mujer lo imitó, recostándose de espaldas a él.
Él se giró y aguantando un poco la respiración le preguntó - ¿es verdad lo que dicen? ¿Qué es tu primera vez?
Ella solo asintió con la cabeza, con algo de temor.
Vegeta tratando de no caer dormido, pasó uno de sus brazos por encima de la mujer. Se decepcionó al no encontrar mucho que acariciar en su torso. Sin embargo, se animó a continuar, amasando uno de sus casi imperceptibles senos. Ella comenzó a gemir guturalmente y con delicadeza se levantó la túnica, dejando su trasero expuesto hacia él. Vegeta se dejó llevar y comenzó a rozarse contra ella, esperando lograr con ello una erección. Cuando sintió que estaba listo, se enderezó y se sacó la armadura. Bajó su traje solo hasta los muslos y volvió a recostarse tras la mujer. Aunque la posición no era la ideal para su gusto, no sintió ánimos de tocar más de lo necesario a la mujer. La afirmó por la cadera y cuando estuvo posicionado, la embistió de un golpe, consiguiendo que la mujer emitiera solo un leve gruñido, al tiempo que Vegeta cerraba sus ojos y comenzaba a moverse de forma rítmica, sin soltarla. Sin embargo, notó que, entre su embriaguez que algo no le calzaba, aunque no podía identificar qué era. La mujer pasó un brazo hacia atrás, sujetándolo de uno de sus glúteos para apresurar sus embestidas, logrando que Vegeta despabilara casi por completo de su estado etílico al darse cuenta de que lo que le molestaba. La mujer era una prostituta más del lugar y solo lo estaba apresurando para terminar luego con él, pero ya estaba cerca del clímax por lo que apuró el ritmo, llegando al orgasmo de manera mecánica, sintiendo enseguida deseos de vomitar. Sus ojos se volvieron rojos, apretó sus dientes y empujó a la mujer violentamente, haciéndola caer de la cama.
-MALDITA PERRA… ¿CREÍSTE QUE POR ESTAR EBRIO NO ME DARÍA CUENTA?
Se levantó asqueado, tanto por el olor como por la sensación de haber sido engañado tan burdamente, mientras subía su traje. El alcohol parecía haberse disipado por completo y sus sentidos se agudizaron por la ira.
La mujer se arrojó a sus pies, rogándole clemencia -Por favor no me mates…
Vegeta arrugó aún más el ceño y la levantó de uno de sus cuernos. Odiaba a las razas débiles, sobre todo cuando suplicaban cobardemente por sus vidas.
-Me das asco… - escupió, lanzándola contra el suelo y dirigiendo la palma de su mano a hacia ella.
-¡NOOOO! – gritó ella, antes de desaparecer bajo la brillante esfera, que, de paso, destrozo lo que había en su camino.
Vegeta escupió a un lado, para enseguida colocarse la armadura y el rastreador, saliendo inmediatamente en busca de Nappa.
Abrió un par de puertas hasta que lo descubrió, entre las piernas de otra de esas alienígenas.
-Desgraciado, desearas estar muerto – le dijo entre dientes.
El calvo levantó su cabeza y se volteó un poco en su lugar. Un tono azulado cubrió su rostro.
-Ve-Vegeta…
Fin Flash Back
"Argg, que asquerosa experiencia… es mejor no pensar en ello... Aunque, golpear a Nappa sí que me relajó… Ahora será distinto, lo sé. Siento deseos por ella y ella no finge lo que siente cuando la tocó… Por lo demás, huele bastante bien… Pero ¿y si la escandalosa está mintiendo? ... No… ¿por qué tendría que hacerlo? ... Conocí a su pareja y comprobé que ella lo evitaba… Aunque pensaba que lo hacían fuera de la propiedad, según nuestro acuerdo… Sin embargo no había considerado el hecho de que aun creyendo que ellos ya intimaban hubiera fornicado con ella sin asco… ¡Maldición! Justo cuando tenía todo claro vuelven las estúpidas dudas… Por otra parte, me gustaría saber por qué no lo hacían ... ¿acaso no lo amaba? … Dijo que yo le gustaba ¿Cuál es la maldita diferencia? Debo convencerla al precio que sea... Maldito instinto, solo me hace dilatar lo importante…"
…
Bulma, mientras tanto, se había dejado caer en su silla, con el ordenador entre sus brazos. Nunca imaginó que Vegeta fuera tan impulsivo "¿hasta cuándo insistirá con eso? Solo me queda ser firme y averiguar qué hace falta para que me considere como su pareja de verdad, no quiero ser solo su estúpido juguete sexual… Pero como están las cosas ahora lo veo difícil… ¿Qué debo hacer?... Espero que no sea justamente lo que le estoy negando lo necesario para considerarme su pareja… De ser así, estoy perdida…"
…
Vegeta salió al jardín de las mascotas para calmarse un poco y no destruir alguna cosa dentro de la casa, pero, para su mala suerte, se encontró con la señora. Ésta podaba un arbusto de flores, pero con sus superpoderes de Bunny, giró de inmediato hacia el saiyajin y lo saludó - ¡Yuju, Vegeta!… que gusto verte nuevamente, querido. ¿No entrenarás hoy?
Viéndose sorprendido, el saiyajin no tuvo otra opción. Rodó sus ojos con fastidio y dejó que la mujer se le aproximara. A veces se preguntaba si la señora sabía leer el ki, ya que siempre lo descubría, aunque él tratara de ser sigiloso.
-No - le respondió de mala gana. Pero esto para Bunny fue realmente oportuno, por lo que le dijo - Entonces estas desocupado… ¡Qué bueno! ¿Te molestaría ayudarme?
Él la miró entre confundido y molesto. Iba a abrir la boca para responder, pero la señora lo agarró del brazo sorpresivamente y lo obligó a seguirla. No pudo negarse, porque quedó tieso bajo el tacto de ella - Gracias… - se auto respondió Bunny - Lo que necesito es que cortes las ramas de ese árbol que está allá. Es hermoso ¿no lo crees? Bueno, el problema es que algunas de sus ramas le niegan el sol a esas flores, por lo cual no se abren… Sé que para ti no será problema, eres un muchacho tan fuerte y hábil...
Vegeta soltó el aire que tenía contenido, cuando la mujer se detuvo. Vio con fastidio que no iba a poder escaparse de eso, ya que, después de todo, esa extraña humana era la que mandaba en ese lugar, y le debía respeto no solo por eso, sino porque ella parecía ser la más lista, a pesar de las apariencias. Además, recordemos que, jerárquicamente hablando, en esa casa de locos, la loca mayor era ella y Vegeta, acostumbrado a obedecer ordenes de sus superiores, debía al menos escucharla. Además, lo trataba con reverencia y respeto genuinos, lo que le hacía sentirse un verdadero príncipe. También era la que estaba a cargo de su alimentación, por lo que no se arriesgaría a alguna venganza digestiva. Así que se resignó solo hacer una mueca de resignación.
La mujer le indicó que ramas cortar, pero antes de que él se elevara le advirtió, sujetándolo del brazo, a lo que Vegeta no le puso muy buena cara -Espera, querido. Antes de que empieces debes saber que hay que hacerlo con cuidado, con delicadeza, para no dañarlo... – lo jaló un poco más, para obligarlo a mirarla a los ojos - Si te apresuras, el trabajo sería inútil, ya que debes darle un sentido antes…
Él la miró extrañado. "¿de qué demonios está hablando esta loca?"
Ella le sonrió y agregó soltándolo, mientras gesticulaba -…a las ramas, querido, obviamente me refiero a las ramas… Tienes que podarlas dándoles un sentido de crecimiento para que éstas puedan fluir después hacia la dirección correcta. Es algo esencial. Fíjate que hace unos años vino un hombre horrible y lo destrozo cortando solo a su antojo, fue un completo desastre y... – el guerrero dejó de prestarle atención por un momento. Abrió sus ojos en sorpresa "¿es eso? Acaso la loca ¿Me está dando indicaciones para tratar con su hija?... siempre con sus acertijos e indirectas… o sacándome información disimuladamente…" Suspiró cansado y le dijo con seriedad volteando a ver al enorme abeto -Comprendo…
La señora le sonrió satisfecha.
Vegeta realizó lo solicitado, mientras analizaba las palabras de la señora e intentaba darles un sentido apropiado con respecto a su situación. Ella tenía razón, al presionar y perseguir a la humana solo se estaba convirtiendo en una mala copia del insecto. Él muchas veces fue testigo de cómo la buscaba y ella lo evitaba. Debía ir con cuidado y manejar la situación de tal forma que fuera Bulma la que lo terminara buscando. Ese pensamiento lo tranquilizó en parte. Sin embargo, debía planear cómo hacerlo.
Una vez finalizada la poda, dejó las ramas en el suelo, cerca de una bodega.
-Vegeta, muchas gracias. Siempre es un placer contar con tu presencia…
-Hmn – hizo él, volteando hacia ella – espero que no se arrepienta después... – no esperó respuesta y elevó su energía, para enseguida salir por uno de los respiraderos del domo. Necesitaba calmarse para poder pensar, y sacarse de encima esa rara sensación que le dejó las palabras de la señora.
Bunny se quedó viéndolo, mientras se alejaba - No, querido, será un placer tenerte de hijo, ju, ju, ju – comentó ella, sonriendo, mientras se quitaba los guantes de jardinería y se dirigía a la casa.
…
Pasaron unos días y Bulma se había comenzado a preocupar, ya que Vegeta nunca se había desaparecido sabiendo que la nave estaría disponible para entrenar., sobre todo con la capacidad aumentada. Había ido a repararla ese mismo día, después de la discusión, aunque temiendo encontrarse con él nuevamente, pero por suerte pudo trabajar tranquila. Notó al hacerlo que efectivamente había sido una sobre carga del sistema, por lo que cambió los conectores, re cableó algunas cosas, instaló un sistema de enfriamiento más potente, cambió la configuración y revisó el programa de activación de gravedad. Sin embargo, se extrañó de no verlo llegar a sorprenderla, como solía hacer cuando ella terminaba de trabajar, pero pensó que se había molestado por su negativa y que probablemente cuando volviera, él se comportaría distante con ella, como solía hacer. Pensó que a ese paso jamás conseguiría conquistarlo, menos si él insistía en tener sexo solo por tenerlo. Sin embargo, una pregunta rondaba en su cabeza "¿qué siento realmente por él?"
Intentó responderse en su balcón, durante varias noches, mientras miraba las luces de la ciudad, preguntándose también donde se habría ido a meter el saiyajin. No encontraba una respuesta satisfactoria a ninguna de sus interrogantes. Intentó ubicarlo con el rastreador, pero el muy astuto parecía mantener su energía oculta, así que desistió de seguir tratando de encontrarlo. Lo que sentía por Vegeta era totalmente diferente a lo que sintió alguna vez por Yamcha o por otro hombre. El saiyajin le provocaba emociones y sensaciones mucho más intensas, las que quiso atribuir a que era un extraterrestre, pero solo de recordar sus besos y su forma de mirarla la hacían pensar en que era algo más.
…
Pasó casi una semana, desde la desaparición del saiyajin, y Bulma ya había comenzado a extrañarlo más de lo que nunca creyó. Esa mañana salió con pereza de la cama y se dirigió a su ventanal, vestida solo con una camiseta de tirantes y bragas. Abrió las cortinas y saliendo al balcón, miró hacia la nave esperando ver las luces encendidas y, aunque solo podía ver una parte de esta, se dio cuenta de que no estaba en funcionamiento - ¡Qué mal! - Suspiró con desilusión e iba a devolverse a su cuarto, cuando algo llamó su atención. Era un ruido como de rasqueteo y venía desde el balcón continuo. Se asomó un poco más por sobre el barandal y vio que era Tama el que estaba encerrado en la habitación del saiyajin intentando salir. No lo pensó dos veces y saltó al siguiente balcón, intentando abrir la ventana, pero ésta parecía estar con seguro, así que retornó a su cuarto y, saliendo al pasillo, ingresó a la habitación contigua para liberar la gatito.
Al entrar, aspiró hondo. El olor de Vegeta estaba por todas partes, pero no alcanzó a darse cuenta de nada más cuando el minino pasó corriendo por entre sus piernas, lo que la hizo exclamar -¡Gato malagradecido!… - pero enseguida se preguntó, curiosa – pero… ¿Cómo quedó encerrado? – prefirió no darle más vueltas al asunto y se aproximó al ventanal para ventilar el cuarto. Abrió las cortinas y los ventanales, para enseguida voltearse y apreciar que la cama estaba deshecha y sobre esta había dos camisetas. Supuso que su madre no la había aseado, pero eso le dejaba aún más interrogantes, ya que su mamá era muy meticulosa en cuanto al aseo y orden. Avanzó un poco y se sentó en la cama. Tomó una de las prendas y la acercó a su cara, para ver si estaban sucias y llevárselas a la lavandería, pero notó que no olía mal, y que al parecer Vegeta solo la había utilizado para dormir. No supo porque, pero la presionó sobre su rostro y aspiró el aroma del saiyajin, pensando en que realmente olía bien y que no le molestaría despertar cada mañana junto a ese olor. Fue entonces que hizo una tontería y se dejó caer en la cama, cerrando sus ojos, mientras sostenía la prenda entre sus manos contra su nariz, embriagándose con aquella fragancia. Pero de un momento a otro abrió sus ojos de golpe, siendo golpeada por una revelación -¡No puede ser!… ¡Estoy enamorada de Vegeta! – susurró, cubriendo su boca con la prenda.
Una vez pasado el aturdimiento por su descubrimiento, se sonrió tontamente, cerrando sus ojos, pensando en él ahora de otra forma "No puedo seguir engañándome… Amo a ese gruñón grosero y orgulloso… sino ¿Por qué más me sentiría así? Necesito de su presencia, de su compañía… Pero él no debe saberlo por ningún motivo, de lo contrario usará esto que siento por él a su favor. Lo conozco lo suficiente y sé que sería capaz de decirme que me ama con tal de conseguir lo que quiere… Si alguna vez me lo dice quiero que sea porque de verdad lo siente…" Se enderezó y miró las sábanas que estaban algo desordenadas, imaginándose a su huésped durmiendo en ellas. Pasó una de sus manos por la superficie, notando algo que la descolocó - ¿Hum? Aún están tibias…Pero ¿Cómo es eso posible? - comentó extrañadísima, agregando – Eso solo sería posible si…
Se escuchó el sonido de una puerta abrirse. Bulma se giró despacio hacia el sonido y el color del que se tornaron su rostro y orejas, era de un perfecto escarlata.
-¡…!
Vegeta, que venía saliendo del cuarto de baño, vestido solo con un pantalón corto, de los que solía usar para entrenar, se la quedó viendo y se sonrió de lado, mientras se cruzaba de brazos. Iba a preguntarle si había cambiado de opinión, si acaso quería que la tomara ahí mismo, pero prefirió guardarse ese tipo de comentarios. De ahora en adelante el guiaría a la humana. En esos días ausente se había dedicado a pensar en lo que le insinuó la loca mayor. Casi no entrenó, solo vago y cazó, regresando en la madrugada de ese día. Se recostó un momento a dormir, sabiendo que no pasaría de largo, ya que la alarma de ella lo despertaría y no se equivocó. Aunque debía reconocer que la necesidad por la humana no había disminuido, no se delataría, por el contrario, aplicaría el consejo de la madre de ella e iría con calma, y sería cuestión de unos días para que la terrícola se lanzara a sus brazos. Ya se había salido con la suya una vez, cuando logró que se fuera la sabandija. Bien podía volver a ganar. A pesar de que aun necesitaba saber lo que ella sabía de la transformación de su rival, intentaría ser paciente y esperar el momento adecuado para atacar. Aún había tiempo. Así que simplemente le preguntó - ¿Qué demonios haces en mi cama, vestida así?
Bulma bajó la vista y en eso vio la camiseta, lanzándola lejos, como si le quemara la mano - Y-Yo… E-Este… Bueno... Creí que no estabas… - él amplió su sonrisa - ¿Sueles entrar a las habitaciones ajenas cuando no están sus ocupantes? … si mal no recuerdo era una de las reglas que tú impusiste … ¿estoy en lo correcto, Bulma?
La joven tragó duro. Era verdad. Además, se daba perfectamente cuenta de la posición comprometedora en la que estaba. Sentada en la cama del saiyajin, con su pijama corto de dos piezas y él enfrente, sin dejar de observarla.
-No suelo hacerlo, Vegeta… Entré a sacar a Tama… ¿Qué hacía el gato en tu cuarto? – le respondió al fin, mientras se sentaba en la orilla de la cama, buscando espacio, para poder escapar.
Vegeta descruzó sus brazos, dejando caer la toalla que sostenía en su mano y avanzó hacia la muchacha, quedando frente a ella. No la dejaría marcharse sin hacerla sufrir un poco - No lo sé… Ese animal es un estúpido… Pero eso no responde satisfactoriamente a mi pregunta – dijo parándose frente a ella, observándola – Ahora dime ¿hiciste lo que te pedí?
Bulma quedó atrapada en su sitio. Se maldijo internamente por no haber sido más rápida.
-Supongo que te refieres a la gravedad…
- ¿A qué más? – le dijo levantando una ceja - ¿Podré entrenar sin interrupciones?
-Claro. Pero para otra vez dime directamente cuando haya algún problema…
-Por supuesto – respondió el saiyajin, inclinándose un poco sobre la muchacha, quedando muy cerca de ella, sin dejar de mirarla a los ojos. Se apoyó en la cama, posando ambas manos por los lados de ella, consiguiendo que ella retrocediera, echándose un poco hacia atrás, comenzando a sentir como un revoloteó en su estómago, y que, sin querer, bajara su vista a los labios del hombre que tenía en frente. Definitivamente no era miedo lo que sentía, pero si era algo muy parecido a la ansiedad. Sabía que el guerrero podría tomarla a la fuerza si lo quisiera, pero también sabía que él no sería capaz de esa clase de bajezas, por lo que, instintivamente cerró sus ojos y levantó un poco su mentón, expectante.
Vegeta se sonrió, notando que ella esperaba que la besara y decidió romper el momento. Se enderezó, sosteniendo en su mano una camiseta que había cogido de la cama. Enseguida se vistió, ignorándola y le dijo -Será mejor que te marches antes de que me moleste por tu impertinencia… Y una cosa más. Si vuelvo a sorprenderte nuevamente aquí sin mi autorización… tendrás que atenerte a las consecuencias.
Ella abrió sus ojos confundida, pero enseguida se maldijo internamente por el ridículo que había hecho, mientras se ponía de pie, respondiéndole contrariada -Ni que estuviera loca… Y ya te dije que solo fue por una emergencia...
Vegeta notó de inmediato la incomodidad de la muchacha, considerando aquello como una victoria, por lo que comenzó a reír, lo que hizo que ella se sintiera incómoda y lo mirara molesta, increpándolo - ¿De qué diablos te ríes?
Él se puso serio y le respondió - No tiene importancia… Lárgate de una vez, porque que necesito alistarme para ir a entrenar – dijo, cogiendo sus zapatillas.
-Eres un idiota desagradable… Sinceramente no te soporto.
Vegeta la miró de arriba abajo y le respondió, con burla - Sabes que no es verdad… Solo vete y deja de importunarme con tus tonterías.
- ¡Uy, deja de decir esas cosas! Y para tu información no me iré de tu cuarto hasta que me aclares algo...
Esto se le hizo interesante al príncipe, por lo que le dio una oportunidad - Te escucho – dijo sentándose en la cama, mientras se calzaba.
Bulma hizo una pausa, dudando entre ser directa o no, mientras se tomaba un brazo por detrás de su espalda, de manera algo infantil, pero no era el momento de retractarse por lo que cambió su postura y, cruzándose de brazos, le soltó de una vez – Vegeta, tú ¿Qué planes tienes exactamente para mí?
-Explícate - le ordenó sin mirarla, como no dándole importancia a lo requerido por ella, aunque se sonreía internamente por la situación. Bulma se animó y le dijo – De acuerdo. Seré más específica y espero que seas totalmente honesto al responderme, porque esto es realmente importante para mí y creo que de eso…
-¿Podrías ir al punto de una maldita vez? – la apresuró, aun sin mirarla.
- Está bien… Tú… ¿Solo quieres tener sexo conmigo y luego me desecharás?… Me refiero a que solo sería como sexo de una noche ¿verdad?
Él no se esperaba eso, pero no denotaría su sorpresa porque debía mantenerse frío y calculador, tal como siempre había sido. Así que simplemente levantó su vista y la miró para asegurarse de que había oído bien - ¿Esa es tu duda?
- Sí – le respondió con decisión.
-Hmn… depende…
- ¿? – lo miró confundida – Y se puede saber de ¿de qué?
El dejó de mirarla, para seguir en lo que estaba, mientras agregaba – Eso, terrícola… depende de si me aburres… de lo contrario podría volver por más – le respondió de lo más tranquilo, terminando de ponerse sus zapatillas, poniéndose de pie para enseguida agregar – Como te dije, debo ponerme al día con mi entrenamiento. Así que me retiro… A menos que tengas más preguntas idiotas.
Ella se mordió el labio inferior, pero enseguida se recompuso y decidió atacar. Así que, contrario a lo que esperaba el saiyajin, Bulma se acercó y lo besó en los labios, suavemente - No te esfuerces demasiado… ese brazo – dijo posando su mano en el brazo izquierdo de él - aun no sana del todo – lo miró a los ojos una última vez y se retiró de la habitación, dejándolo pasmado, viéndola salir "¿Qué planeas ahora, ridícula…? Sea lo que sea no caeré en su juego… " Se sonrió y salió hacia la cocina, iría por algo de comer y luego tenía en mente entrenar por horas y así seguir evadiendo a la escandalosa hasta tenerla rendida a sus pies.
…
Tres días pasaron y Vegeta, durante ese tiempo, y tal como había planeado, nuevamente se había encerrado a entrenar, saliendo apenas a comer y a dormir de vez en cuando, solo por contradecirla. Sin embargo, estaba intrigado por saber en qué pasos andaba ella, pero se abstuvo de cualquier acercamiento, ya que había notado que, con cada ausencia suya, la peli turquesa buscaba acercarse más a él cuando volvía a encontrarse.
Por su parte, Bulma no se extrañó para nada de la conducta de Vegeta, lo conocía lo suficiente para saber que era un terco y que no la obedecería, que inclusive le llevaría la contraría. Lo que sí le extrañó, fue que no saliera a acosarla, pero pensó que solo era uno de sus constantes cambios de humor, por lo que aprovechó de ponerse al día al fin con varios proyectos atrasados, quedándose hasta tarde trabajando en su laboratorio esos días, pero también, había aprovechado de ordenar sus ideas y estaba segura de que, si trataba al saiyajin de la manera correcta, podría conseguir su objetivo sin necesidad de saber cómo era que esos bárbaros se emparejaban.
...
Una noche estaba por terminar unos planos que su padre le había solicitado modificar con urgencia y ya llevaba bastante avanzado, cuando vio que eran cerca de las dos de la mañana, por lo que decidió continuar al día siguiente, ya que se sentía agotada. Guardó sus cosas, subió a la casa y se dirigió a la cocina por algo de beber antes de irse a dormir. Sin embargo, se sorprendió al encontrarse con Vegeta, que estaba, para variar, comiendo.
-Vaya, creí que no te volvería a ver después de que te dije que no te esforzaras… - le dijo de lo más amistosa. Él la miro un instante, frunciendo un poco más, y luego volvió la vista a su plato, ignorándola. Bulma se lo quedó viendo un momento, e iba a preguntarle por su auto confinamiento, pero él se le anticipó - ¿Qué tanto me ves? – dijo él, observándola por el rabillo del ojo. Ella no se cohibió, por el contrario, le preguntó - ¿Mal día?
-Empeoró hace un instante…- respondió él, fingiendo molestia. Ella hizo como que no lo escuchó, y caminó unos pasos hasta el refrigerador, sacando una lata de cerveza. Enseguida le dijo de lo más tranquila - Sabes, pensé en lo que me dijiste el otro día y creo que estoy dispuesta a hacer el sacrificio de ser tu compañera…
Vegeta casi se ahoga, pero lo disimuló tragando de golpe para después mirarla sorprendido - ¿De qué mierda estás hablando?
Ella se sentó en la silla que estaba junto a él y le comentó, mientras habría la lata - Es muy simple… Si quieres que en un futuro próximo nos relacionemos de manera más íntima, deberás admitir que soy tu compañera o como sea que se emparejaban los saiyajin – terminó diciendo con altivez.
Él la miró con cara de loco, mientras un levísimo rubor aparecía en sus mejillas. Ni se le había pasado por la mente que tener ese tipo de acercamiento con ella conllevaba precisamente tomarla como su pareja - No, humana. No aceptaré eso como condición – desvió su vista para que ella no viera su sonrojo.
Bulma se sonrió internamente -Creo que no tienes muchas opciones… Si no aceptas, no conseguirás lo que quieres y sé que, siendo tú, eso sería como tener una espina en el trasero… - le respondió ella, para luego beber un sorbo. Vegeta la observó un instante, entrecerrando sus ojos, mientras evaluaba la situación. Ella se veía demasiado confiada para su gusto y eso no era bueno, porque significaba que tramaba algo. Intentó ganar algo de tiempo para pensar en una evasiva, poniéndose de pie yendo por otra lata, pero de refresco para él. La abrió con calma, mientras sonreía, pensando en qué le diría, pero ella se le anticipó.
- ¿Y bien? – preguntó Bulma, apresurándolo, mientras él la miraba desconfiado. Por suerte se le ocurrió como dar vuelta la situación a su favor - Comprendo tu punto – dijo, el guerrero, volviéndose a sentar donde estaba anteriormente - Sin embargo, si lo que quieres es que te considere mi compañera, tendrías que ser tu quien debería cumplir con ciertos "requisitos" …lo cual dudo mucho que puedas hacer… - terminó diciendo con seguridad, convencido de que atacarla en su orgullo era la mejor estrategia.
- ¿Me estas retando? Puedo cumplir con cualquiera de tus tontos requisitos y con creces… - lo desafió Bulma. Vegeta sonrió -Tendrías que nacer de nuevo, humana ridícula – la científica apretó sus labios. Ella se sabía capaz de hacer cualquier cosa igual o mejor que cualquiera, excepto luchar, por lo que su mejor opción era negociar -Dime lo que tengo que hacer de una vez, Vegeta y ya veremos… -
Él solo se sonrió, mostrando sus colmillos, dándose cuenta de su táctica y contra atacando al instante -si estás tan desesperada creo que podría hacer algunas concesiones...
- ¿Yo estoy desesperada? – preguntó exaltada, llevándose una mano a su pecho. Luego se relajó y le dijo – Ja, ja, ja… ¡Pero si eras tú el que me acosaba!
-Hmp… eso ya no me interesa… - mintió – me di cuenta de que no valías mi tiempo… de lo contrario no me hubiese marchado…
Bulma sintió que su pecho se apretaba un momento. No se esperaba esa respuesta por parte de él, pero era algo que sin duda diría, sobre todo si estaba dolido por sus evasivas. Aun así, decidió seguir adelante - ¿eso es lo que hacías? ¡Perfecto!… Entonces ¡Tú te lo pierdes, saiyajin quisquilloso!
Él se sonrió nuevamente, como ya era costumbre se le estaba haciendo interesante el juego que estaban llevando a cabo. Así que la miró directamente para comentarle -Por mi está bien… sin embargo ¿no quieres saber sobre mis requisitos?
-No – dijo ella haciéndole un desprecio, y volviendo a beber.
-Como quieras… Pensé que por lo menos lo intentarías… siendo la Gran Bulma Briefs… - comentó intentando herir el amor propio de la muchacha.
Ella se volteó sorprendida y algo sonrojada. No recordaba que él conociera su nombre de batalla, por así decirlo. Pero lo dicho por el saiyajin le había herido el orgullo y eso no se lo permitiría, ni a él ni a nadie - De acuerdo, te escucho, Vegeta… pero si logro cumplir con tus requerimientos ¿me considerarás tu compañera o solo será para la cama?
-Eso tendrás que averiguarlo.
Bulma no quería perder la oportunidad. Estaba enamorada, según ella, pero no por eso pasaría por tonta. Le demostraría al orgulloso saiyajin que no estaba tan desesperada como él decía y que a la larga se saldría con la suya. Lo miró de frente para decirle, con mucha seriedad -De acuerdo, pero si yo acepto condiciones de tu parte, tú también deberás aceptar las mías…
Él se reclinó hacia atrás en su silla y cerrando sus ojos le dijo - ¿Qué tendría que hacer?, hipotéticamente hablando…- preguntó interesado. La muchacha se mordió el labio inferior antes de responder, quería utilizar las palabras precisas para que nada de lo que dijera se malentendiera -Bueno, aquí existe un periodo de prueba durante el cual la mujer evalúa si su compañero tiene lo que busca en hombre antes de casarse y pasar a lo sexual… Por lo mismo, solo te permitiré besarme, pero nada más. Aparte de que deberás serme fiel, invitarme a salir y darme algunos regalos…
Vegeta soltó una carcajada -Ja, Ja, Ja… Me lo suponía. Solo son estupideces de una raza inferior y sentimental.
Bulma lo miró molesta - ¡No son estupideces!… Así se hace aquí en la Tierra. Si quieres el camino sencillo ve y consíguete una puta…
- ¿Cómo la sabandija?... – preguntó, poniéndose serio, intentando ofenderla, pero explicándose de inmediato - No, mujer. Digamos que soy demasiado escrupuloso para meterme en esos "sitios" … Además ¿para que salir de aquí? Estoy bastante cómodo y por lo demás, no me interesa conocer a más de tu especie, ya que suficiente tengo con soportarte... Aunque, si aceptara, sería a mi modo…
Bulma lo observó seria, mientras pensaba un momento en lo dicho por él. Le pareció lógico el argumento del príncipe, además no le venía para nada en gana que él saliera a buscar fuera a otra mujer - Supongo que está bien… - le dijo - Después de todo no eres de por aquí, pero no aceptaré que me acoses como un degenerado e iremos a mi ritmo ¿de acuerdo?… Ahora dime tú ¿Cuáles son tus dichosos "requisitos"?
Vegeta cerró sus ojos, para poder concentrarse en lo que diría. Ella lo distraía más de lo que estaba dispuesto a admitir, pero debía actuar de acuerdo a las circunstancias -Primero que nada, no debes interrumpirme mientras entreno, no necesito tener una sombra empalagosa… a menos que quieras unirte al entrenamiento…
Ella lo miró tomando nota mental.
-Segundo – continúo él - No le comentarás a nadie de esto… No quiero a la loca husmeando ni soltando comentarios al respecto. Si llega a vernos le dirás que me estás enseñando las costumbres del planeta…. Tercero: Concuerdo plenamente en que no tengamos sexo, no hasta que me aclares si usas algún método de anticoncepción eficiente.
Bulma sintió sus mejillas arder, pero se mantuvo estoica en su sitio, solo asintiendo. Vegeta abrió sus ojos, buscando la mirada de la joven para cerciorarse de que ella estaba atenta, y dijo finalmente - Cuarto, responderás a todas mis preguntas con la verdad, sin excepción, ni trampas, como una forma de demostrar tu confianza ¿Te quedó claro?
Ella bajó su vista a la lata que sostenía en su mano un momento, comentando -Sí, perfectamente claro… ¿nada más?
Vegeta sonrió de lado, con esto se aseguraba que ella le entregara la información que necesitaba. Sin embargo, esperaría a que ella se entregara a él. Así podría calmar su instinto y dedicarse con tranquilidad a despertar el súper saiyajin que estaba dormido en su interior. Pero aún le faltaba salir de una pequeña duda, por lo que le preguntó - Y dime ¿Cuánto tiempo les toma a ustedes las humanas saber si su compañero cumple con esas dichosas expectativas?
-Depende…- dijo ella, mirándolo a los ojos, cobrándose lo de hace unos días.
El saiyajin se vio atrapado en su propio juego - ¿De qué? – le preguntó, con algo de fastidio. A lo que ella le respondió de inmediato, inclinándose un poco hacia él -Bueno… depende de si estoy conforme con tu desempeño como pareja – le cerró un ojo, coqueta.
Vegeta se quedó pensando un momento. Aunque la idea de aceptarla como "pareja" era caer bajo para él, siendo el príncipe de la raza guerrera más poderosa, que ella le perteneciera era algo que deseaba desde hace un tiempo, y con esto se aseguraba de poder poseerla a voluntad pasado el dichoso "periodo de prueba". El problema sería convencerla de hacerlo, pero creía que eso no le tomaría mucho, ya que sabía, de boca y cuerpo de ella, que él era de su agrado, sin contar que ya se lo había demostrado en más de una ocasión.
-Espero que no tengan algún estúpido ritual para estas cosas… -comentó, solo por fastidiarla, pero se arrepintió al instante al ver que Bulma se sonreía, con algo de malicia -Esa es una muy buena pregunta, Vegeta…
El saiyajin le dio una mirada de odio.
-… y conociéndote sé que no lo harás – continuó Bulma - Así que, para facilitarte las cosas solo, debes preguntarme si quiero ser tu novia… o como sea que les llamaban ustedes.
Vegeta se sonrojó. Él hubiera preferido alguna tontería física antes de tener que soltar de sus labios tamaña estupidez. En Vegetasei, solo elegían instintivamente a las hembras. Luego comprobaban que el nivel de pelea de la elegida diera una descendencia con un nivel igual o mayor que el del progenitor, y si esta estaba dispuesta a copular, se la tomaba y ya. Si había alguien más interesado se realizaba una pelea por ella y listo. Aunque la relación no pasaba a considerarse oficial hasta que engendraban, por lo que no existían rituales, y si los había él no lo conocía. Y aunque recordaba una historia de una pelea para elegir a la madre de los descendientes de la corona, solo sabía que las mujeres eran fuertes, audaces y leales. No recordaba mucho más y reconocía que nunca le interesó el tema por lo que Nappa no le había dicho nada más al respecto, ya que no había con quien dejar descendencia a la corona. Supuso que no tenía mucho sentido saberlo ahora y por lo mismo no cedería ante tamaña tontería.
-No lo haré – dijo con decisión - No diré esa estupidez… Además, solo seríamos una pareja por conveniencia… Tú no quieres estar sola, y has aceptado que tienes algunos sentimientos por mí… por otra parte, yo solo te buscaba porque creía que podríamos divertirnos…
A Bulma le dolieron sus palabras, pero encontró que, bajo su punto de vista, Vegeta tenía razón. Sin embargo, no cedería estando tan cerca de su victoria. Utilizaría todo el "armamento" de ser necesario y eso fue exactamente lo que hizo -Entonces… seguiremos siendo amigos…- lo terminó amenazando, alejándose para volver a beber.
-¡Ja! – rio sarcástico- ¡Fíjate que no podré dormir esta noche pensando en ello! – respondió él, cruzándose de brazos.
Bulma, lo miró de reojo y se percató de que era el momento que estaba esperando para atacarlo con su poder de seducción. Así que se cruzó de piernas girándose hacia él e inclinándose lentamente hasta estar tan cerca, que Vegeta no pudo más que tragar saliva y poner cara de espanto. Ella sabía qué él la deseaba y no iba a desaprovechar la oportunidad de tentarlo - ¡Oh! Qué desilusión que pienses así, Vegeta… – le dijo seductoramente, posando su mano en el muslo del saiyajin comenzando a acariciarlo lentamente mientras agregaba - ¿sabías que ya tenías la mitad del trabajo hecho? – enseguida se apartó y comentó con ironía - Pero si tanto te cuesta, supongo que deberé buscarme a otro, alguien que no tenga miedo a solicitarme ser su novia…
Vegeta que se había mantenido casi hipnotizado manteniendo la vista en la mano intrusa sobre su pierna, ante estas últimas palabras sintió su sangre hervir y su instinto despertar por la sola insinuación de ella de que él era un cobarde, pero lo que más le molesto fue el siquiera imaginarla en brazos de otro patético humano. Así que no lo pensó y la tomó por los hombros, acercándola hasta casi rozar su nariz con la de ella, todo esto sin poder controlarse - Argg, maldición… - murmuró, sonrojándose, con los dientes apretados, clavándole la mirada para decirle con su tono de amenaza - Serás mi maldita compañera lo quieras o no, y más te vale que esto quede entre nosotros… de lo contrario desearás no haberme invitado a vivir aquí… - terminó, soltándola, con algo de brusquedad.
Bulma se felicitó internamente por conseguir su objetivo, no de la manera más romántica, pero no podía pedir más. Descruzó su pierna y se puso de pie, frente a él - Entonces… no te quito más tiempo…
-¡Hmp! Eso espero, humana tramposa – dijo él, levantándose también, mientras se cruzaba de brazos intentando mantenerse tranquilo. Pero en su interior estaba conforme con lo ocurrido, no quiso admitirse a sí mismo que estaba feliz, eso era demasiado, pero al fin ella le pertenecería y con esto se aseguraba su victoria en el asunto.
Hubo un momento de silencio incómodo. Sin embargo, ninguno se pudo resistir. Ella sin más se colgó al cuello del saiyajin y éste correspondió con bastante entusiasmo, abrazándola por la cintura. Sellaron el inicio de su relación con un beso, el que fue subiendo en intensidad. Para cuando se dieron cuenta, Vegeta ya se había levantado y la había arrinconado contra la mesa, con ambas manos a los lados de ella, apoyado sobre la blanca superficie, evitando tocar sus atributos, para no echar a perder las cosas por los deseos que sentía. Sin embargo, rozarse contra la muchacha no estaba incluido en lo que no debía hacer y eso fue lo que comenzó a hacer, poniendo en alerta a Bulma, que comprendió de inmediato las intenciones de él y cortó el beso, tomando las manos de él para poder salir -Buenas noches, Vegeta – le dijo, pero él no se movió en absoluto, sintiéndose embriagado aun por la placentera sensación que le provocó la unión de sus labios y el roce de sus cuerpos - ¿En qué quedamos? – insistió ella, a lo que el saiyajin solo frunció y dándose cuenta de que debía comportarse honorablemente, se apartó y le dio la espalda, para después respirar hondo.
Al no obtener respuesta, Bulma simplemente lo besó en la mejilla y salió rumbo a su habitación. Se sentía en las nubes. Por fin eran algo más que amigos.
-En que mierda me estoy metiendo…- meditó el príncipe, manteniendo su posición.
…
Continuará…
