Cuenta regresiva: 26.280 horas.

¿El secreto prometido?

Alto, muy alto, en el borde de una enorme plataforma flotante, un viejo namekuseijin sostenía su bastón, mientras observaba la Tierra.

Meditaba sobre como marchaban las cosas en su planeta adoptivo, hasta que su inseparable compañero llegó a su lado. Éste intrigado por la contemplación del otro, le preguntó - ¿Qué ocurre Kamis Samas?

El anciano se volteó un momento hacia la voz que lo interrogaba - Mmm… no es nada… - a lo que Popo insistió, sonriendo con algo de picardía - ¿Está preocupado por esos dos? - el dios de la Tierra volvió a mirar por la orilla del templo, y respondió - No … De todos modos sabemos que deben engendrar a ese muchacho… Sin embargo, no puedo dejar de sentir cierta incomodidad en mi pecho. Como si algo más fuera a ocurrir…

- Probablemente es la ansiedad por la llegada de esos androides…

El anciano cerró sus ojos y meditó un momento antes de decir - No lo sé, Popo… esto es diferente.

Su amigo prefirió guardar silencio un momento. Cuando el dios tenía una de esas corazonadas, era casi seguro que era por algo malo que ocurriría, pero sin la certeza de una nueva amenaza, no era mucho lo que podían hacer.

El viejo namekuseijin dio media vuelta y comenzó a avanzar hacia el templo. Míster Popo se giró a verlo y decidió preguntar algo más - ¿Le preocupa que el Vegetas se convierta en el súper saiyajin? - el anciano detuvo su marcha un momento para responderle - No… Vegeta ya no es un peligro para la Tierra… ambos lo sabemos…

-Tiene razón, Kamis Samas – respondió con una enorme sonrisa, para enseguida ir tras el dios.

Mientras tanto, nuestra pareja, se devoraba con pasión en la sala del primer piso, pero esta vez era el saiyajin quien estaba encimado sobre la joven, mientras se besaban recostados en el sofá. Ya llebaban un buen tiempo allí, por lo que el saiyajin sintió que no soportaría mucho más en esa posición sin acabar todo mojado. Era momento de reclamar lo ofrecido, por lo que cortó el beso y la miró a los ojos, para decirle, mientras se afirmaba sobre sus codos – Creo que ya es momento de que cumplas con lo ofrecido… - ella se irguió un poco para volver a besarlo y respondió - No te aseguro nada…(beso) puede ser una cosa o la otra… (beso otra vez)

Él frunció y la apartó un poco, sujetándola por el cabello de la nuca - Déjate de juegos…

-Lo mismo digo… - le respondió Bulma - No puedes obligarme, de lo contrario no te diré lo que sé…

-No soy ningún imbécil… Acabas de decir que avanzaríamos un poco más y no me has dejado quitarte ni una maldita prenda...

Bulma se sonrojó un poco. Sin embargo, le respondió suavemente - Bueno… lo que ocurre es que no podemos desvestirnos así como si nada en la sala… ¡Podrían llegar mis padres y sorprendernos! ¿Quieres eso?

Vegeta fijó su mirada en la de ella. La mujer tenía razón, no podía arriesgarse a ser descubierto por el anciano y por la metiche. Pero estaba demasiado ansioso como para pensar claramente. Por una parte, quería averiguar qué nuevas sensaciones obtendría al estar con ella desnudos, tal como lo había sorprendido la vez anterior, y por la otra quería que le dijera el secreto de su rival en ese mismo momento. Volvió a besarla, mientras intentaba analizar sus opciones, pero le fue imposible. Optó por volver a besarla mientras intentaba retirarle la camiseta, mientras le decía - Correré el riesgo, mujer…

Bulma se espantó y le dijo, apartándose – No… Mejor vayamos a una de las habitaciones, allí nadie nos interrumpirá – Vegeta sonrió complacido para de inmediato levantarse y alzarla en sus brazos – ¿Qué haces? - le reclamó ella. El príncipe amplió su sonrisa y le dijo - ¿Que no es obvio? - enseguida la cargo hacia el segundo nivel, mientras Bulma no sabia si debía besarlo, reclamarle o qué, ya que nunca había estado en una situación similar. Finalmente se decidió por recostar su cabeza en el hombro del saiyajin, mientras pensaba en la idiotez que estaba por hacer de hacer "Gokú me debes una… espero poder detenerlo a tiempo…"

Cuando llegaron al pasillo del segundo nivel, donde estaban los dormitorios, la bajó y le dijo – Elige – Bulma lo pensó un momento, dándose cuenta de que estaba algo mareada y que no pensaba tan claramente como quería. Así que solo le dijo - En tu cuarto es más…

Vegeta no esperó a que terminara de hablar y sin previo aviso se la echó al hombro, a lo que ella le reaccionó diciendo - ¿Podrías ser más delicado?

-No ahora… tal vez después… - comentó el saiyajin, mientras abría la puerta.

Bulma solo se sonrojó y prefirió callar.

Entraron al cuarto del saiyajin y éste la bajó con delicadeza al lado de la cama - Sé que no estás en celo… acaso ¿sabes cuándo puedes quedar preñada?

Ella lo miró perpleja - Esa sí que es una manera sutil de empezar un diálogo íntimo… - dijo ella levantando una ceja, algo incómoda.

- ¿y qué diablos quieres que diga? No conozco sus estúpidas costumbres para esto… - comentó algo molesto, sonrojándose un poco.

Bulma se sonrió con ternura un segundo para enseguida retroceder un paso y recostarse en la cama del saiyajin, apoyándose en sus codos - Vegeta… ven… - le llamó, coqueta.

Él la miró incrédulo, levantando una ceja.

-Vamos… no muerdo… - insistió ella, dando unos golpecitos, invitándolo a su lado.

El saiyajin se cruzó de brazos y uso un tono de mofa para responder - ¿Estás insinuando que te temo, humana?

- Entonces ¿Qué hacer allí parado?

A Vegeta le gustaba cuando ella era así de audaz, pero no se lo diría jamás. Así que solamente se aproximó a ella y mirándola a los ojos le dijo, con una sonrisa - Tu deberías tener miedo de mí.

- Lo tengo, Vegeta… Pero también sé que eres un hombre de palabra…- respondió ella, manteniéndole la mirada.

Él la observó un momento con curiosidad, sintiendo un leve escalofrío que le recorría la espalda al encontrarse con esa mirada tan intensa, lo que lo hizo dudar unos segundos. Sin embargo, su necesidad era demasiado fuerte como para postergar el asunto. Se apoyó en la cama y comenzó a besarla, mientras la obligaba a recostarse bajo su peso.

Bulma tomó la camiseta del saiyajin y comenzó a levantarla, Vegeta apresuró la acción, sentándose sobre ella, para retirarla por completo. Una vez retirada la prenda, él de inmediato comenzó a desvestir a Bulma. Tomó con cuidado el cierre de la camiseta, procediendo a abrirlo. Una vez hecho esto, llevó sus manos a los montes de ella, acariciándolos por sobre el brasier, consiguiendo que ella emitiera un gemido de placer, mientras echaba su cabeza hacia atrás. El príncipe al oírla se excitó aun más, por lo que reclinó sobre ella para poder succionar uno de sus botones, mientras con la otra mano se afirmaba para no dejar caer su peso sobre la humana. Así permaneció durante un momento para enseguida volver a sentarse sobre ella para hacerse a un lado y decirle – Desvístete.

Bulma lo miró sorprendida, pero comprendió que ese era el trato, por lo que se sentó y se quito la blusa para luego desabrocharse el brasier. El saiyajin volvió a insistir – Todo, Bulma – ella volteó a verlo – Pero…

-Dijiste desnudos… - le sonrió – Si no lo haces tú lo haré yo mismo, pero eso sería forzarte y conozco tus artimañas, así que obedece.

Bulma lo miró boquiabierta, realmente él había pensado en todo. Así que se deslizó de la cama y comenzó a sacarse el resto de su ropa, pero cuando iba a bajarse las bragas, él la detuvo – Con eso basta… - le dijo, para enseguida deshacerse de su pantalón y zapatillas, quedándose solo con la ropa interior, mientras se sentaba en la orilla de la cama. Enseguida miró a Bulma y le dijo – Acércate… No voy a hacerte nada que tú no desees… - los ojos de Bulma se abrieron como platos, pero enseguida decidió hacerle caso al príncipe, mientras le respondía – Lo sé, pero debo decirte que estoy muy nerviosa… Se gentil, por favor… - se detuvo frente a él, mientras veía como el saiyajin la devoraba con la mirada. Recorriendo con sus ojos cada curva de su cuerpo, cosa que comenzó a impacientarla, por lo que casi le gritó – Oye ¡Me estás poniendo más nerviosa! - Vegeta se sonrió y la tomó por la cintura para acercarla a su cuerpo para volver a besar sus pechos, mientras sus manos se deslizaban hacia las nalgas de la muchacha, apretándolas con fuerza medida. Bulma por su parte comenzó a juguetear con sus dedos entre el cabello del saiyajin, sintiendo que sus piernas flaqueban un poco. Él noto aquello por lo que la movió para que se recostara boca abajo, cosa que Bulma acpetó no muy convencida de lo que pasaría a continuación, tenía bastante miedo, aunque no quería decirselo a Vegeta. Pero este no hizo nada más que encimarsele para enseguida, hacer a un lado el cabello de ella y comenzar a besar su cuello, logrando que la muchacha se excitara bastante. Vegeta inhaló hondo, pues había sentido de golpe en sus fosas nasales el olor de la humana. No soportó más y se sentó sobre las piernas de Bulma para comenzar a bajar la parte trasera de su ropa interior, a lo que ella dio un respingo y le dijo – Ve-vegeta… ¿Qué… - él le sonrió con maldad y le dijo – Shhh… No haré nada malo... – le respondió prosiguiendo a bajar su propia ropa interior para liberar su miembro y enseguida colocar su miembro entra las nalgas de la muchacha, comenzando a restregarse sobre ella. Bulma se dejó hacer, mientras pensaba "Es verdad… Vegeta, confió en ti …"

El saiyajin no duró mucho en esa posición, debido a que ya estaba a punto de estallar desde que habían estado en el sofá, pero aún así le fue bastante satisfactoria la sensación de eyacular en la espalda de la mujer. Pero no era suficiente, por lo que se hizo a un lado nuevamente y ahora le dijo a Bulma - Gírate – ella algo sorprendida obedeció y lo miró expectante, ya que esperaba que Vegeta ya habría tenido suficiente con eso, pero lo que no se esperó es que éste, una vez que ella estuvo de espaldas, volviera a besarla para enseguida hacer un camino de besos hacia sus pechos, donde volvió a besarlos para después descender aun más, llegando a su vientre, para luego bajar hasta su entrepierna, Pero la muchacha sorpresivamente apretó sus muslo, cortándole el paso. Vegeta frunció un momento, pero enseguida le dijo – No te haré daño, mujer… - Bulma se irguió un poco para verlo y recordó que él no llegar más allá hasta que ella encontrara un método eficiente de contracepción, por lo que relajó sus piernas con lentitud y le dijo – Está bien… Confío en tí – Vegeta asintió y volvió a acercar su rostro a la intimidad de la mujer. Una vez allí, aspiró hondo y hundió su boca sobre la intimidad cubierta de la peli turquesa, logrando que ella soltara un grito.

Vegeta se apartó un poco - ¿así que te gustó, humana gritona? - le preguntó, sin esperar respuesta para volver a atacar. Bulma sintió que su vista se nublaba, por lo que simplemente cerró sus ojos y dejó que el saiyajin hiciera lo que sea que estaba haciendo, ya que no sabía que técnica podría aplicar sobre ella. Eso de sentir al príncipe entre sus piernas le provocaba unas oleadas de placer que nunca antes había experimentado. No sabía si era debido a que él era bastante hábil o a que simplemente era él. Se dejó llevar, sintiendo como su intimidad era devorada por encima de sus bragas, hasta que un violento orgasmo la sacudió, haciéndola convulsionar. El saiyajin al ver su objetivo logrado, volvió a subir, gateando sobre ella para robarle un beso profundo. Luego se apartó y le dijo – Es tu turno de darme placer - ella recién allí se dio cuenta de que el guerrero ya no tenía sus ropa interior. Lo miró confundida y le preguntó - ¿Te refieres a…? - el amplió su sonrisa - ¿A qué más crees? - le dijo, mientras avanzaba sobre ella, hasta dejar su miembro frente al rostro de ella. Bulma comprendió de inmediato, pero esta vez no solo uso su boca sino que le indicó a Vegeta se se alejara un poco para poder ayudarse con sus pechos. Vegeta la miró incrédulo un momento pero al ver lo que ella hacia, cerró sus ojos y esperó. Pero no pudo solo dejarse hacer, por lo que él mismo sujetó sus prominencias, ayudando a la muchacha. Fue tan excitante que nuevamente no aguantó más y ni siquiera esperó a que ella lo tuviera en su boca, así que la peli turquesa terminó bañada en semen, sorpresivamente, mientras Vegeta emitía un gruñido gutural.

Se quedaron en esa posición un momento, hasta que Bulma le sonrió y le dijo - ¿Vez que si podíamos hacer algo más? - él le dio una breve mirada y se dejó caer a un lado – Hay que volver a hacerlo…

– le comentó, para enseguida deslizar una de sus manos hacia las bragas de la muchacha, sorprendiéndola nuevamente. Comenzó a acariciarla con sus dedos, pero no encontraba el ritmo adecuado, por lo que corrió un poco las la ropa interior de Bulma, provocandole nuevamente un respingo - Mujer… no te haré daño… - le dijo.

Ella abrió sus ojos y observó al saiyajin, que no dejaba de mirar hacia abajo concentrado. Al sentirse observado dirigió su mirada a la joven, que respiraba con dificultad. "…Demonios… se ve realmente hermosa así…" , insistió, encontrando su humedad, sacándole nuevamente un gemido ahogado, al mismo tiempo que sus botones se erizaban y su espalda se arqueaba por el placer. Pero poco a poco Bulma notó que los movimientos del saiyajin eran algo torpes y poco experimentados por lo que decidió ayudarle. Vegeta miró sorprendido como a su mano se unía la de la muchacha y está comenzaba a demostrarle como debía hacerlo. Al principio se sintió algo ofendido, pero ver aquello le gustó bastante por lo que comenzó a memorizar los movimientos de la mano de Bulma, consiguiendo al fin entender como debía hacerlo. Así que la hizo retirarse para poder hacerlo por si mismo. Consiguiendo en poco tiempo llevar a la peli turquesa a otro orgasmo, lo que lo hizo sonreír.

- Creo que ahora es mi turno – le dijo, de manera seductora.

-Déjame hacerlo… pero dame un segundo - le respondió Bulma, intentando recuperar el aliento.

-¡Sí que eres débil!

Bulma se sentó sobre sus propias piernas y le dijo - ¡Cállate o te quedas así como estás!

Vegeta le sonrió burlón. Apenas pudo, Bulma se aproximó a él, para enseguida volver a sujetar su miembro y comenzar a deslizar su lengua por el extremo, pero Vegeta la detuvo y apartándola de los hombros, la miró a los ojos, indicándole con la mirada que no quería hacerlo de esa forma. Se inclinó y comenzó a besarla, obligándola suavemente a recostarse nuevamente. Una vez hecho esto, se posicionó entre sus piernas y comenzó a acariciar con su miembro la entrada de la joven.

Ella abrió sus ojos en sorpresa. Estaba excitada, pero le daba pavor el hecho de que el guerrero la penetrara

-Vegeta, por favor…

Él saiyajin la miró a los ojos - No lo haré… solo avanzo un poco más… ¿no es lo que querías?

Se recostó junto a ella, y tomándola por las caderas, la giró hacía el, obligándola a enfrentarlo. Acomodó su miembro con su mano libre y en vez de penetrarla, lo introdujo entre las piernas de ella y comenzó a rozarse sobre la húmeda y cálida intimidad. Aunque deseaba más que nada entrar, no se iba a arriesgar a dejar descendencia en ella. Era una práctica común, comentada y recomendada, por sus subordinados. La aplicaban cuando tenían conocimiento de una posible compatibilidad de especies. Aunque nunca había oído de híbridos hasta que llegó a la tierra, nadie quería correr el riesgo de concebir un engendro.

Bulma al comprender las intenciones de él, se relajó, comenzando a disfrutar la sensación. Vegeta comenzó a besarla en el cuello, aumentando de a poco la velocidad de sus "embestidas", mientras la sujetaba de la cadera. Bulma lo abrazó con fuerza, emitiendo un grito de placer al llegar aun nuevo y extraño orgasmo, mientras el saiyajin alcanzaba su liberación, entre los espasmos de ella, desparramando su semen desde el trasero de ella hasta la colcha.

El guerrero empujó suavemente a la muchacha y se quedó sobre ella unos momentos, regulando su respiración. Su cabeza recostada en el cuello de la joven. Sentía su rostro enrojecido y una sensación de calidez en su pecho "¿qué es esto que siento? ... acaso… ¡No!… pero debo reconocer que me gusta… ella es tan… saiyajin" Suspiró.

Se quedaron en silencio un momento. Cada cual en sus pensamientos, sin embargo, Vegeta fue el primero en hablar, diciéndole al oído - Por esta vez voy a aceptarlo… Has superado bastante mis expectativas… -

Bulma abrió sus ojos, intentando acostumbrarlos nuevamente a la penumbra, mientras acariciaba la espalda del saiyajin - ¡Oye!… - reclamó dejando de acariciarlo, para darle una palmadita.

- ¿Qué? Sabes que el crédito es todo mío – le dijo Vegeta - Lo que te deja en evidente desventaja…

Ella se sonrió - Vegeta…No se me habría ocurrido… hacerlo así… - terminó su declaración sonrojándose un poco.

-Es porque eres una torpe… - respondió en burla, recostándose al lado – y deberías reconocer de una buena vez que soy más inteligente que tú…

Ella prefirió darlo por su lado. No quería iniciar una discusión con el saiyajin. No ahora que estaba más que segura de que él correspondía a sus sentimientos.

Vegeta apoyó un codo sobre la cama, para descansar su cabeza sobre una mano, mientras la otra la posaba sobre el vientre de ella, haciéndola tensarse un momento, diciéndole - Te dejaré descansar un momento… ya que tengo otro asunto más urgente que tratar contigo…

Ella volteó un poco su cabeza para verlo directamente a los ojos, pero aun así no pudo mantenerle la mirada y bajó su vista al torso del saiyajin - Está bien… Te lo diré… Después de todo cumpliste con tu parte… - él se sonrió, intentando ocultar su ansiedad - Déjate de rodeos… y espero que esta vez no intentes nada… - Bulma se recostó completamente, mirando ahora hacia el cielo raso - Vegeta… debo aclararte que lo que voy a decirte es solo una hipótesis… No está comprobado, ya que no he tenido la oportunidad de comprobarlo directamente con Gokú…

Él frunció, sin dejar de observarla. Al no obtener alguna objeción por parte de él, Bulma prosiguió - Cuando te dije que había sido el amor el que había causado la transformación en Gokú no estaba mintiendo. Pienso que se convirtió en súper saiyajin debido a la impotencia que sintió cuando asesinaron a Krilin, quien es su mejor amigo… Él siente un gran aprecio y cariño por él, ya que es como su hermano… Por lo que la ira que debió sentir en ese momento lo sobrepasó y lo llevó a un nivel tal de angustia de perder a su ser querido, que posiblemente fue el detonante de ese nuevo poder…

Vegeta se quedó observándola atentamente, por un momento.

-Y supongo que lo mismo le ocurrió al otro sujeto… - comentó, sarcástico, levantando una ceja.

Déjame terminar… - le solicitó ella - Comprándolos a ambos, llegué a la conclusión, hace un tiempo, que esta transformación solo podían realizarla saiyajins que, además de ser poderosos, debían de tener un carácter tranquilo y un corazón puro… Según lo que sé de tu raza, son violentos por naturaleza, por lo que era una verdadera rareza que existiera esta clase de individuo … pero como te digo es solo una hipótesis… no he hablado con Gokú al respecto como para confirmarlo…

Vegeta frunció aún más y apartó su mirada de ella. Era mucha información la que le estaba entregando, y lo poco que había digerido hasta entonces le indicaba claramente que él jamás podría alcanzar su tan ansiada transformación.

Necesitó espacio. Se puso de pie y dejo vagar su mirada por el cuarto "¿Es una maldita broma?… No, es solo una hipótesis, no tiene confirmación de eso… Sin embargo, su argumento es bastante sólido. ¡Demonios! Soy un saiyajin y es inevitable que sea despiadado y violento… ¿sentimientos? Claro que tengo sentimientos… pero al parecer no son los adecuados… ¿Sentir ira? Claro que siento ira, todos los malditos días de mi vida he sentido la ira recorrer mi sangre… Además, ¿Qué mierda es eso de un corazón puro?...

-… No son más que estupideces… Los saiyajins no somos así… ¡Es imposible!… - soltó entre murmullos, mientras apretaba los puños.

Ella se enderezó en la cama, para poder verlo mejor. El saiyajin estaba de pie, desnudo, casi a los pies de la cama y con la mirada perdida. No supo por qué, pero sintió que debía ayudarlo. Después de todo era su pareja y por muy peligroso que fuera el guerrero, ella sabía que no era el mismo ser despiadado que había conocido. Intentaría sacarlo de su miseria y lo apoyaría, si era necesario. Sin embargo, para ello, creyó que lo mejor sería averiguar primero si él tenía alguna clase de sentimiento especial por ella, de confirmarlo sería más sencillo ayudarlo. Quería escucharlo de sus propios labios, por lo que se cubrió un poco con la colcha, y se atrevió a preguntar

- ¿Vegeta que sientes por mí?

Él levantó su vista hacia ella. Sintió que nunca la había visto tan hermosa, con el cabello revuelto, las mejillas aun sonrojadas por el ejercicio y los labios rojos, debido a la presión de sus besos.

Contuvo un momento el aire, intentando tranquilizarse para poder enfocarse en lo dicho por la muchacha. "¿Por qué demonios pregunta eso en este momento?" Aún intentaba asimilar lo que ella le había dicho con respecto a la transformación y ella le salía con tamaña estupidez "¿Qué importaba eso ahora?". Soltó el aire y la volvió a observar, evaluando lo que le diría. "¡Demonios!" Quería decirle muchas cosas. Entre ellas, que tenía un sentimiento real por su persona, que cada día parecía necesitar más de ella y que realmente se preocupaba por su bienestar tanto físico como mental. Que era hermosa y que lo hacía sentir cosas que jamás creyó experimentar. Pero eso jamás saldría de su boca. No era un imbécil y sentimental terrícola. Era un príncipe saiyajin, por lo que su orgullo fue más fuerte y habló a través de él - Lamento decepcionarte, Bulma – dijo con un tono de sorna, volteando su vista al frente para que ella no notara lo que ocultaba - Atracción física… eso es todo.

Bulma se sintió mal, realmente mal. Ella esperaba una confesión de amor por parte de él o por lo menos un reconocimiento de que se preocupaba por ella y que sentía algún tipo de cariño. Suspiró con fastidió, bajó su vista a la cama y dejó que el veneno tiñera su tono de voz, cuando le dijo entre dientes - Tú nunca te convertirás en súper saiyajin, Vegeta…

Él se volteó sorprendido. No sabía que era lo que sentía, pero era similar a cuando Freezer lo atravesó justo en el corazón. Apretó sus puños para no explotar ahí mismo - ¿Eso crees? – preguntó, intentando sonar tranquilo, pero le salió más como una amenaza.

-No, Vegeta – respondió ella levantando su vista hacia él – No lo creo… estoy segura de eso... Nunca te convertirás en un súper saiyajin, porque, según tú, ¡Oh, gran príncipe de los saiyajins! no tienes sentimientos de amor por nadie, lo que indicaría claramente que solo hay maldad en tu corazón... Y además, ¿quieres hablar sobre tu carácter? No, ¿para qué? Si eres el hombre más gentil y humilde de todo el Universo – terminó con un tono sarcástico.

Vegeta se volteó a verla con rabia. Sintió deseos de rebatirle su argumento, pero desechó tal idea al instante. Ella tenía razón. ¿Cómo negar que él era un asesino despiadado, un guerrero, un macho saiyajin? Además, el sarcasmo de sus declaraciones, solo lo hacía enervarse. Optó por deshacerse de ella, para poder pensar sin distracciones - ¡Lárgate! - dijo con su voz malvada - Ya me harté de ti por hoy… Te buscaré cuando quiera divertirme otra vez…

La rabia que sintió Bulma, por el comentario de él, la sobrepasó.

-¡NO, ESTÚPIDO MONO DESCEREBRADO! – gritó, mientras se envolvía en la colcha y bajaba de la cama para recoger su ropa – ¡YO TE BUSCARÉ SI ES QUE QUIERO TENER UN RATO DE DISTENCIÓN CON UN IDOTA!… Es más ¡No me vuelvas a dirigir la palabra hasta que reconozcas que no puedes estar sin mí, imbécil!

Vegeta se puso de pie y respondió, cruzándose de brazos - Eso está por verse… ¡Serás tú y solo tú la que venga a buscarme, arrastrándote a mis pies!

Bulma le dio una mirada de odio y salió de la habitación, bufando y azotando la puerta tras ella.

El saiyajin se dejó caer pesadamente en la cama, oyendo un segundo portazo.

- ¡Maldición!… ¡Mujer del demonio!... ¿quién se cree que es? … - se recostó en la cama y dio un par de golpes que lo hicieron saltar - ¡y se llevó la estúpida colcha!… ¡Mierda!… - volteó su vista en dirección al ki de la humana y suspiró cansado – ¿Qué no me puedo volver un súper saiyajin?... Ya lo verá… me convertiré en un súper saiyajin y se lo restregaré en su cara… (sonrió)… junto con otras cosas…

La joven llegó a su cuarto, azotando también su puerta, dejó la colcha en el suelo y se vistió con una camiseta larga.

-Por un demonio…

Saco de dentro de un cajón una cajetilla, mientras su ceño no podía estar más fruncido. Salió al balcón a fumarse un cigarrillo para calmarse y poder pensar en lo ocurrido. No podía dejar de sentirse mal y pensó que el aire frío de la noche la tranquilizaría. Detestaba lo hiriente que podía ser el saiyajin cuando algo lo hacía ponerse de malas, pero, aunque estaba molesta por la insinuación de él de que solo la estaba usando para divertirse, sabía que en el fondo él solo lo hacía porque era demasiado orgulloso para aceptar que la quería. Y eso la enfurecía más de lo que creía. Las cosas empezaron bien, pero terminaron peor que antes. Estaba más que segura de que Vegeta sentía alguna clase de afecto por ella. Él la había estado tratando bien, después de todo. No la había forzado a nada, la había respetado y hasta tuvo la delicadeza de preocuparse por el placer de ella, lo que era bastante para venir de un bárbaro. Sin embargo, le preocupaba que se alejara por la discusión sobre la transformación. Eso seguramente, lo impulsaría a enclaustrarse a entrenar con más ahínco y por lo mismo dejaría de verlo por bastantes días, sin contar que con lo terco que era, probablemente sería capaz de no volver a dirigirle la palabra.

- ¡Uyy!... – dio un golpe en el barandal - Solo a mí se me ocurre decirle que no me vuelva a hablar… Pero no señor, no daré mi brazo a torcer… sin duda alguna será él quien tenga que rebajarse y buscarme…

Llegó la mañana y Bulma despertó con la luz del sol en su rostro. Hoy era su día libre, después de varios días de intenso trabajo. Se pasaría el día holgazaneando, como antes. Sin embargo, mientras veía televisión decidió ir a la piscina. Aún estaba de mal humor, pero no se dejaría amedrentar por las declaraciones de él "Si no quiere reconocer que me quiere, siquiera un poco, lo haremos ver lo que se pierde…eso nunca falla"

Se vistió con el traje de baño más pequeño que tenía y se instaló en una reposera, comenzando a leer una revista, que había llevado para matar el tiempo.

-Mmm… ¿Por qué la estrella del equipo abandonó el béisbol? Sépalo en está exclusivaparece que echan de menos a Yamcha… ja ja ja… Pobrecito… ¿De dónde sacan tanta imaginación para escribir estas cosas?

Pasó un par de hojas más y leyó

- ¡¿Quién es el nuevo novio de la heredera de Capsule Corp?! …Vaya, sí que los chismes vuelan… - revisó el artículo y no encontró nada especial. Esperaba ver alguna foto de Vegeta, ya que eso hubiera sido gracioso, pero no había más que especulaciones sobre posibles nombres, pasando desde empresarios hasta artistas. Suspiró cansada y volteó su vista hacia donde estaba la nave. Solo alcanzaba a ver una esquina… "Vegeta… ¿Cuándo será el día que reconozcas que sientes algo más que deseo por mí?… te amo y sé que tú también sientes algo por mí, pero eres tan endemoniadamente terco…"

Continuó su lectura, pero después de un rato levantó su vista hacia la nave y vio que las luces estaban apagadas. Era momento de atacar.

Se dirigió a la cocina, donde seguramente estaría el saiyajin y lo haría reconocer sus sentimientos o por lo menos lo haría sufrir con su vestimenta de infarto.

Cuando entró no encontró a nadie, por lo que supuso que él la había sentido acercarse. En ese momento deseo saber como ocultar su ki para poder sorprenderlo. Pero como no había nada más que hacer, tomó una manzana del frutero y se puso a comer, con rabia, mientras pensaba en su siguiente movimiento.

Vegeta había sentido a la mujer en los alrededores, sin embargo, no tenía ganas de toparse directamente con ella. No después de lo que ella había insinuado y de decirle tamaña idiotez

"Nunca te convertirás en un súper saiyajin…"

Frunció al sentirla acercarse a la cocina y decidió que lo mejor era esperar a que ella se aburriera para poder volver por algo de comer. Sin embargo, al pasar la puerta se quedó allí, estático. Dudó un momento y se volteó, comenzando a espiar por una pequeña abertura. "Demonios, se puso el traje de baño pequeño… es una descarada… pero no caeré en tu juego…" Sin embargo, si cayó. Se maldijo por quedarse en el pasillo, solo para verla en bañador, pero era algo más fuerte que él. Lamentablemente para el saiyajin, la loca lo descubrió.

-Vegeta… ¿Por qué estas ocultándote? – le dijo en un susurro, muy cerca de su cuerpo.

-Hmp! – hizo él al verse sorprendido. Un leve rubor cubrió su rostro. Se volteó y se cruzó de brazos, dándole la espalda a la intrusa.

- ¡OH!... No te preocupes… seré una tumba – le sonrió la señora.

Él cerró sus ojos y le dijo - Si abre la bocota se cumplirá su pronóstico…- murmuró.

-Bueno… supongo que no quieres "estorbos" … me alegro de verte de nuevo… - susurró ella.

Él simplemente comenzó a caminar hacia las escaleras, mientras le decía - Argg… no puedo decir lo mismo…

Bunny se quedó observando por donde se iba el saiyajin, pero luego volteó hacia la puerta de la cocina y pudo ver lo que hace un momento mantenía la atención del hombre.

-Ay, Vegeta…

Llegó a su alcoba y decidió salir al balcón, mientras esperaba que ella desocupara la cocina. Además, necesitaba tranquilizarse, porque su cuerpo le pedía a gritos un nuevo encuentro con la humana. Era algo incontrolable, deseaba sentir su piel y escucharla gemir, entre sus brazos. Colocó sus manos en el barandal, mientras recordaba lo ocurrido la noche anterior. Acto seguid, cerró sus ojos, para poder rememorar los detalles con mayor precisión pero inevitablemente, siempre llegaba a la misma frase.

"Nunca te convertirás en un súper saiyajin…"

Mientras tanto, Bulma, subió a su cuarto y se puso una camiseta larga sobre el traje de baño, segura de que su estrategia había fallado. Una vez lista salio al balcón a ver si Vegeta había regresado a la nave, pero entonces lo vio, apoyado en el barandal de al lado, vuelto hacia la calle. No se restringió para nada, recorriendo con su vista el trabajado cuerpo de su pareja. Sin embargo, se sonrojó al darse cuenta de lo que estaba haciendo.

Vegeta se tensó al sentir muy cerca el ki de Bulma, dándose cuenta de que se había descuidado de vigilarla. Su corazón latió con fuerza y su rostro se sonrojó de solo pensar en que estaba siendo observado por ella. Sin embargo, se quedó estoico en su sitio. Aunque se sentía incómodo, él también podía jugar el juego de ella. Se sabía irresistible y si tenía que usar los mismos bajos trucos que la humana utilizaba para doblegar su voluntad, lo haría. Pero por otra parte pensaba que era tan simple dirigirle la palabra y decirle que la necesitaba o simplemente tomarla a la fuerza o decirle algún comentario mordaz… pero no podía. Se elevó, sin voltear, y bajó al primer nivel para ir por algo de comer. Ya tenía bastante con lo que le había dicho ella y eso lo descomponía cada vez que lo recordaba.

"Nunca te convertirás en un súper saiyajin…"

Bulma solo lo vio alejarse… ella tampoco le dirigiría la palabra. No hasta que reconociera que ella era importante para él, que no era solo una entretención y ¿por qué no? Que reconociera de una vez que suspiraba por ella.

Pasó más de un mes, desde la última vez que se hablaron. Bulma ya se había habituado completamente a su nueva rutina. En ese intervalo había finalizado por fin la armadura nueva de Vegeta. Pero no se rebajaría a hablarle, ella también era orgullosa. Se lo había topado un par de veces, sin embargo, ninguno emitía ni un sola silaba…

Flash Back

Unos días después de su discusión con el saiyajin, Bulma caminaba despreocupada por el pasillo, que iba hacia la casa, desde su oficina. Tenía planeado ir a la cocina por un bocadillo, pero al atravesar la entrada de la casa se dio de golpe con Vegeta. Perdió un poco el equilibrio, sin embargo, se recompuso y lo miró de frente. Vegeta solo levantó una ceja, guardándose su comentario. Se miraron unos segundos, Bulma intentaba expresar su furia, pero lo único que atinó a hacer fue a sacarle la lengua y seguir su camino. Pero no alcanzó a notar que el saiyajin se volteó a verla, mientras se alejaba, ya que el encuentro no había sido para nada accidental.

Fin Flash Back

Se sonrió por el recuerdo y caminó hacia la cocina. Allí estaba su madre, preparando café y colocando unos pastelillos en una bandeja

- ¿Te ayudo con algo?

-Oh, no querida… Pero que bueno que aceptaste salir para tomar un descanso…

-Sí… Por suerte ha bajado la cantidad de trabajo en los laboratorios y sinceramente ya tengo al día todo lo de la administración…

-Esa es una excelente idea…- dijo su madre, luego dudó un momento antes de preguntar – Amor… ¿Vegeta está molesto por algo?

Ella la miró con extrañeza - No lo sé… él siempre está molesto por algo… - terminó dirigiendo su vista hacia la nave.

Su madre la miró un momento, para continuar - Vamos, que tu padre nos está esperando en la sala…

Llegaron a la sala y su padre veía el canal de noticias. Pero al verlas llegar le dijo a Bulma - Hija, has estado trabajando muy duro ¿eh?

-Sí, pero ya lo domino a la perfección… Así que me he organizado y ya puedo tener más tiempo libre. Creo que pillé tu truco, ja ja ja

-Me alegro mucho… ¿No han tenido más problemas con la nave?

-No, papá… al parecer Vegeta se ha estado midiendo en su entrenamiento…

Su padre bebió un sorbo del café que le había entregado su esposa y luego agregó - Mmm… el otro día lo vi por los laboratorios…

Bulma se volteó enseguida a verlo. Pero luego disimuló bebiendo un poco de su taza - ¿Y qué quería ese engreído?

-¿? No lo sé… Cuando me vio se fue… Supongo que te estaba esperando a ti…

Bulma decidió sincerarse - Papá, hace mucho que estamos enojados. Así que dudo mucho que me busque, aunque la nave se le parta a la mitad.

Su madre fue la que intervino ahora - ¿Y eso por qué?

Bulma no supo que responder, no podía decirles que eran casi novios con el saiyajin y que este se había enojado con ella y que ella le había dicho que no le volviera a hablar.

-Mamá, conoces a Vegeta… se enoja por todo y por nada…

Su madre se la quedo viendo - Hija… ¡Él es igual a ti!… Los dos son muy tercos y orgullosos… Me da mucha pena ver a dos amigos peleados… Además, el pobre anda como una sombra por la casa, supongo que para no encontrarse contigo… Parece un animalito asustado...Lo único que hace es gruñir cuando uno se lo encuentra… - terminó poniendo su mejor cara de pena, mientras probaba un poco de pastel.

Bulma se sonrojó un poco y bajo la mirada. Se dio cuenta de que la culpa finalmente era de ella por intentar forzarlo a decir algo que, seguramente, aunque lo sintiera o inclusive, si lo torturaran, no sería capaz de decírselo con palabras.

Mientras tanto, en la nave, Vegeta sentía una rabia descontrolada contra él mismo, por no haberse comportado como un verdadero saiyajin y simplemente haberla forzado en su momento para demostrarle quién mandaba. Sin embargo, no pasaba un día que no pensara en ella. Se odiaba a sí mismo por sentirse de esa manera extraña cuando pensaba en la muchacha y que, claramente, ya no podía atribuirlo solo al deseo. El príncipe de los saiyajins estaba "enamorado" y no podía seguir negándose a sí mismo esta condición. Su instinto la reclamó como pareja a ella, a una miserable humana que tenía el poder de pelea de un mosquito.

Lamentablemente para él, sus síntomas se habían acrecentado por la lejanía impuesta por ambos. Se sentía totalmente vulnerable y eso era completamente indigno de él. La gota que rebalsó el vaso, era ese comentario, que aún resonaba en su cabeza, a pesar del tiempo transcurrido.

"…nunca te convertirás en súper saiyajin, por que no tienes sentimientos de amor por nadie"

Ya estaba hastiado de darle vueltas al asunto. Se sentía realmente agotado mentalmente lo que no aportaba nada a su concentración. Además, no sabía si era cierto o no, pero de ser verdad, él nunca lo conseguiría, ya que, aunque reconociera que tenía esa clase de sentimientos por la humana, nunca habría una situación donde ella estuviera en real peligro o muriera en condiciones dramáticas, como para poder detonar en él la transformación. Además, no había podido dilucidar qué era eso de tener un corazón puro. No podía comprenderlo, aunque había acudido a la biblioteca por varias noches, no encontró nada útil, quedando aun más confundido. Y lo del carácter tranquilo… eso sí que era una absoluta idiotez.

Cerró sus ojos y frunció. Llevaba más de un mes completo, entrenando sin parar. Su masa muscular había aumentado considerablemente comparado a cuando volvió de Namekusein, lo que lo hacía sentirse poderoso, pero no era suficiente sin su transformación. Así que se maldijo por no haber asesinado a los terrícolas en ese planeta, sobre todo a ella, que solo le provocaba sensaciones que no debería tener. Pero de solo pensar en la posibilidad de ella muerta se le apretó el estómago, sintiendo un vacío en su pecho.

Apretó sus puños y su ki comenzó a elevarse descontroladamente y por un momento lo sintió. Sintió una nueva forma de energía que rodeaba su cuerpo y que no era un espejismo como le había pasado otras veces. No. esto era real. Lamentablemente solo fue un segundo, tras el cual cayó de rodillas al suelo, mientras sudaba copiosamente.

Recuperando el aliento se sonrió "¿Eso fue… lo que creo?... Acaso ¿ella es la llave para convertirme en súper saiyajin? No es posible… ¡Mierda, mierda, mierda!… - dio varios puñetazos en el piso, intentando en vano pensar en ello. Por lo que enseguida se puso de pie y dirigió su vista hacia donde sentpia ese diminuto ki - ... No puedo negarlo… - suspiró cansado - ... La necesito…"

Miró al cielo, apreciando las estrellas y varias nubes oscuras. El aire era cálido y tranquilo, pero él significaba solo una cosa: tormenta. Lo había vivido muchas veces, pero tenía curiosidad de saber si en la Tierra era igual a otros planetas. Sonrió al, sin querer, compararse con el clima, puesto que se sentía igual. A punto de explotar. Se levantó en su lugar, desde el cual podía ver casi la totalidad de la ciudad. Comenzó a jugar con una esfera pequeña en su mano, mientras intentaba encontrar la forma de crear un encuentro íntimo con ella, sin tener que hablarle. La esfera creció en tamaño, tornándose de un color celeste claro. De lograr hacerlo, sería un triunfo total de su inteligencia sobre la de ella. Sin embargo, aún tenía otra preocupación. Cómo lograr ponerla en tal peligro, que detonara su tan ansiada transformación sin tener que asesinarla. Se quedó pensativo en su lugar, observando el orbe que brillaba en su mano por unos momentos hasta que finalmente se sonrió, casi maléficamente, como cuando hizo añicos a Napa. Una nueva estrategia se estaba formando en su mente, aunque debía definir algunos detalles.

Poco a poco las nubes se comenzaron a agrupar y la lluvia no se hizo esperar. Frunció, deshaciendo la esfera dentro de su puño. Acto seguido, se elevó y descendió suavemente en el balcón de Bulma, procediendo a abrir una de las hojas de vidrio, no encontrando ningún obstáculo a su intromisión. Movió la cortina con su mano y dio un paso dentro de la habitación, volviendo a sonreír, cuando la encontró destapada, desparramada y para variar, babeando.

Se la quedó viendo unos momentos. No era primera vez que entraba a ese cuarto de noche. Desde que habían "discutido", por lo menos iba cada tres días a observarla. Era algo incomprensible para él. Solo se dejaba caer en el cuarto de ella, muy tarde, y se quedaba observándola dormir un par de minutos, para luego ir a su propia habitación.

Pero hoy fue distinto ya que sintió la necesidad de tocarla. Así que se aproximó a la joven, dudando un momento antes de llevar a cabo su acción, sin embargo, lo hizo. Con mucho cuidado acarició el durmiente rostro con sus nudillos. Ella se incomodó, girándose y abrazándose a un cojín y murmurando algo. El saiyajin se quedó estático en su sitio cuando pudo descifrar lo que ella dijo entre sueños.

"Vegeta… mmm… te amo"

Retrocedió unos pasos, mientras quedaba boquiabierto, recordando a la perfección la charla explicativa que habían tenido un tiempo atrás sobre sentimientos terrícolas.

Sus manos comenzaron a temblar y por un momento, sintió algo parecido a la euforia. "¿Habré oído bien?… acaso ¿siente eso por mí? … " Su corazón dio unos golpes con tal fuerza que creyó que saldría a través de su pecho.

Sonrió, genuinamente. Ahora más que nunca debía poner en orden las cosas con la muchacha. Si ella era la clave para su transformación, no podía seguir permitiéndole que lo ignorara. Si realmente tenía esa clase de sentimientos por él, estaba seguro de que lo ayudaría. La observó por unos minutos, esperando a que dijera algo más. Sin embargo, para molestia del saiyajin, lo único que comenzó fue el concierto de ronquidos.

Respiró hondo y salió del cuarto. De quedarse un momento más allí, sus instintos se apoderarían de su mente y no podría controlarse.

Una vez fuera, volteó un segundo, dudando entre marcharse o no, pero finalmente apretó sus puños, conteniéndose y se elevó por los aires. La lluvia caía fuerte sobre la ciudad, pero para él, era solo una broma… "planeta de débiles… ni una tormenta real me puedes dar…"

Voló entre los relámpagos y jugó con ellos, se sentía "casi" feliz, ya que su condición de príncipe jamás le perdonaría reconocer, que estaba más que alegre con lo que había oído de labios de ella.

A la mañana siguiente su madre la despertó. La señora estaba tras la puerta e intentaba que la muchacha le respondiera.

-Bulma, querida… Yujuy…

Dos golpes más en la puerta.

La muchacha abrió un ojo y se enderezó restregando el otro. Miró su despertador "10:30"

Se levantó de un golpe. No sabía cómo, pero se había quedado dormida.

-¡Mamá, ya desperté!

- ¿Puedo pasar?

-Sí, sí, pasa – le dijo Bulma, comenzando a salir de la cama.

Su madre entró con su eterna sonrisa - Querida, buenos días… ¿Otra vez te quedaste con la ventana abierta? … Anoche llovió mucho…

La científica miró extrañada la ventana y no le dio importancia - Buenos días, mamá … No me di cuenta… es que caí rendida…– respondió cogiendo unas cosas para ir a la ducha.

-Hija…

- ¿qué, mamá? – se detuvo a verla.

-Amor, lo que ocurre es que tienes visita…

- ¡¿Qué?!

Su madre la miró un segundo para luego continuar.

-Es ese muchacho calvito…- se llevó una mano a su mejilla - ¿Cuál era su nombre? ¿Kilín?

Bulma giró sus ojos - ¿Qué? ¿Krilin?

-Sí, ese mismo.

Bulma se quedó pensando unos momentos "¿Qué podría querer Krilin? ¿Habrá pasado algo?" - Dile que voy enseguida… que me espere en la terraza.

-Sí, amor. No tardes… Y no te apures, yo lo atenderé mientras – respondió Bunny, retirándose del cuarto.

Bulma se duchó con velocidad, y apenas estuvo lista, fue corriendo a la terraza. "espero que estén todos bien… Nunca vienen a visitarme, excepto cuando ocurrió algo malo… o está por ocurrir"

Llegó a la terraza y allí estaba su madre atiborrando al guerrero, con un contundente desayuno, a su nuevo estilo "saiyajin"

-Hola, Krilin… - lo saludo la peli turquesa - ¡tanto tiempo sin verte!

El muchacho se puso de pie y la saludó - ¡Bulma, hola!… - enseguida se llevó una mano a su nuca y agregó - No era mi intención despertarte, ya sabes… después pareces un ogro hambriento…

Ella hizo una mueca de fastidio, mientras tomaba asiento a su lado y cogía un vaso de jugo - No necesitas mencionarlo… Pero dime ¿Qué te trae por aquí? ¿Pasó algo? ¿Están todos bien?

- Relájate, no pasa nada malo - le aclaró su amigo.

-Y ¿entonces?

El calvito se sentó y rascándose su cabeza, respondió - Bueno… No sé como explicarte esto, pero es que el maestro me hizo un encargo…

Bulma lo miró con intriga. El muchacho se puso serio nuevamente y continuó – El asunto es que necesitamos que construyas algo…

Ella ahora levantó una ceja, pero enseguida se sonrió y le dijo - Espero que no sea una androide 90-60-90… ¿o sí?

Krilin iba a abrir su boca para responder a la pregunta de ella, cuando una sombra saiyajin apareció en el balcón - ¿Qué haces aquí, enano?... ¿Acaso Kakaroto te envió a espiarme?

Krilin se quedó congelado en su sitio mientras Bulma se mordía la boca para aguantarse los gritos e insultos. Finalmente el calvo fue el que habló – Je, je, je… Hola, Vegeta. Había olvidado que aún estabas aquí.

-No respondiste a mi pregunta enano…

-Oh, bueno… No, ni siquiera he visto a Gokú… Y no te pongas así. Vine por otra cosa – dijo negando con las manos.

-Hmn… aun así es sospechoso – entrecerró sus ojos y se cruzó de brazos – De todos modos dile al inútil de Kakaroto que sin falta estaré ahí para derrotar a los androides y que después me encargaré de él… - terminó mostrando sus colmillos, para luego ponerse serio nuevamente y sin más entró a la casa.

El guerrero calvito esperó un momento, verificando que el saiyajin estaba lejos para comentar, pasándose una mano por la frente - ¡Fiiuuuuu!… Vegeta sigue igual de gruñón ¿no?

Bulma suspiró cansada - Sí, pero ¿no es como lo conocimos? Ja ja ja – rio, tratando de distender la conversación. Krilin la observó divertido un segundo para enseguida preguntarle - Oye... ¿y sigue entrenando?

-Eso es obvio… todo lo que quiere es transformarse en súper saiyajin…

- ¿Y crees que lo logre? - le preguntó con algo de preocupación.

Bulma desvió su mirada hacia donde se había marchado el saiyajin - No lo sé… sin querer le dije que para hacerlo necesitaba tener un carácter tranquilo y un corazón puro…

- ¿Eso le dijiste? - preguntó ahora extrañado - ¡Vaya! Pero ahora que lo pienso es verdad. Tanto Gokú como ese joven son de buenas intenciones… Pero Vegeta… de el no me fío aun...

-Como sea… Pero desde entonces ha estado más odioso que nunca… - le comentó Bulma.

Krilin suspiró y se cruzó de brazos, reclinándose hacia atrás en su silla – Entonces ¡Debe estar furioso! Él no tiene ni lo uno ni lo otro… Creo que hablo por todos cuando digo que confiamos en que nunca lo consiga…

Bulma se llevó una mano a sus labios y mordió una de sus uñas - Supongo… - logro decir.

Krilin prefirió cambiar de tema - Oye, Bulma ¿Y Yamcha? … No me digas que se volvieron a pelear…

Ella cogió un panecillo de la mesa antes de responder, mintiéndole porque no quería que la vincularan aun con Vegeta - Ay, Krilin, no… Lo que ocurre es que prefirió ir a entrenar fuera por un tiempo… Como no se llevan bien con Vegeta… Mejor dime de una vez lo que quiere el Maestro…

Vegeta estaba tendido en su cama y podía sentir aun la presencia del guerrero en la propiedad. Había entrenado un rato por la mañana, pero sentía que cualquier esfuerzo era inútil. No daba con una forma de poder llevar a cabo su transformación sin la humana. Esa mañana había repetido el ejercicio del día anterior, pero no fue lo mismo. Cerró sus ojos y lo primero que vio en su mente fue a ella, sí, a ella entre sus brazos. Dejó que su mente divagara, imaginándola gimiendo, mientras él la poseía. Se levantó de golpe, ya que tener esos pensamientos solo le traían una consecuencia. Por lo que se metió a la ducha y atendió sus asuntos, algo molesto. Una vez listo, salió con una toalla envuelta en su cadera y se sentó a los pies de su cama, con los codos en sus rodillas y las manos cubriendo su boca. "Hmn… Krilin aún está aquí… ¿qué tanto estarán hablando esos dos? Espero que no le esté comentando nada con respecto a mi entrenamiento, de lo contrario esta vez sí que me las pagará…"

Después de vestirse, bajó a la cocina por algo de comer. Ya tenía casi listo su plan para lograr su transformación, pero el problema era convencer a la humana.

Para desgracia de él, sintió también que la madre de Bulma estaba en las cercanías y, conociéndola como lo hacía, sabía que ella notaría su presencia e iría a su encuentro. Suspiró cansado y se sentó a la mesa, a la espera de la mujer.

-Querido ¡qué bueno que saliste! ¿quieres algo de comer?

- ¿Qué cree usted? – respondió él, con sarcasmo, aguantando los chillidos,

La señora se puso a preparar algunos "bocadillos" para su "yerno". Ella estaba segura de que las cosas, entre Bulma y el príncipe, ya estaban en marcha. No por nada había sido testigo de cuando su hija "le enseñaba las costumbres del planeta" al saiyajin. Inconscientemente sonrió y le comentó al saiyajin - Hoy saldremos a una comida de negocios con mi marido. Eso me emociona mucho… ¡Oh! Debo dejarle una nota a Bulma…

El saiyajin la miró con extrañeza "¿por qué diablos me lo comenta? Como si me interesara…"

La señora, mientras hervían las cacerolas, comenzó a escribir en un papel, para luego dejarlo pegado a la nevera con un imán con diseño de frutillas. Luego miró al príncipe y le dijo - Vegeta… Si ves a mi hija ¿podrías avisarle?

Vegeta frunció "Está loca… ¿Acaso no sería más fácil decírselo ella misma o dejarle uno de esos estúpidos videos?" - ¡Mhn! …No soy un maldito mensajero…

-Por lo mismo estoy dejando una nota… solo dile que le dejé un mensaje

Vegeta se la quedó mirando, mientras recibía la primera guarnición de comida.

Pasaron un par de semanas desde la visita de Krilin. Una noche, en los laboratorios, Bulma se encontraba revisando unos planos. Estaba cansada, pero debía encontrar el error en ellos. Era un diseño de un submarino que le había encargado el Maestro, para casos de emergencia, pensando en el posible ataque de los androides. Al presentárselos a su padre, este le dijo que había un problema con el diseño. Pero ella se negó a escuchar cual era el problema ya que lo quería resolver ella misma.

Se mesaba los cabellos intentando encontrar la falla y no daba con cual podría ser. De un momento a otro giró en su silla y comenzó a ingresar datos a su ordenador para poder dar con la solución "No se cual es el problema… Yo lo veo perfecto. Pero si mi padre lo encontró, yo también puedo..."

Después de una hora, decidió que era momento de hacer un alto, para relajarse. Así que tomó su cajetilla y vio con pesar que estaba vacía. Suspiró y decidió en ir por otra a la máquina expendedora que estaba en lso laboratorios subterráneos.

Cuando se asomó a los laboratorios generales, sintió un escalofrío al notar que no había un alma, debido a la hora. Bajó por las escaleras, pensando en que solo debía cantar alguna canción o recordar cosas agradables hasta llegar al tercer nivel inferior. Pero le fue imposible, ya que se oían ruidos por todas partes o eso era lo que le parecía a ella, provocandole la sensación de que había alguien más. Sacudió su cabeza y siguió su camino, tratando de solo mirar los escalones. Al llegar al fin a la máquina, ingresó el dinero y ésta le entregó lo solicitado.

Se echó a un bolsillo de la bata la cajetilla y dio media vuelta para volver, sin embargo, las luces comenzaron a titilar. Tragó duro y apresuró el paso, con temor, tratando de convencerse de que solo era una diferencia en el voltaje.

Estaba por alcanzar las escaleras, cuando las luces se fueron por completo, quedando solo las de emergencia, que le otorgaban un toque tétrico al lugar, con ese leve brillo anaranjado.

Comenzó a temblar inconscientemente mientras miraba a todas partes, intentando no tropezar con los escalones. La cara de susto que tenía no se la quitaba nadie y los extraños ruidos como de golpeteos continuaban, mientras se intentaba convencer que se debía a los cambios de temperatura o de presión del lugar. Lo único que quería era llegar lo antes posible al nivel superior, pero cuando estaba en el último tramo de escaleras, vio por el rabillo del ojo una sombra. Se quedó tiesa en su sitio y su rostro se volvió azulino.

Otro ruido, pero esta vez a solo unos escalones más abajo que ella. Se abrazó con fuerza al barandal, mientras sus rodillas se doblaban y sus ojos lagrimeaban "¡Que no se un fantasma… por favor!"

Cuando creyó que se desmayaría, producto del terror, se encendieron las luces y los ruidos extraños cesaron. Abrió los ojos y se sacudió, intentando sacarse la sensación de temor " ¡Qué tonta! Solo debió ser un fallo en el generador central, je, je..."

Llegó a su laboratorio, ingresando para enseguida recostarse en la puerta, dejando escapar un suspiró, mientras tenía una mano puesta sobre su pecho – Aun así me asuste mucho… Es terrorífico bajar a estás horas a los laboratorios… - dijo, avanzando luego a su escritorio, donde se dejó caer en su silla y sacó un cigarrillo, encendiéndolo de inmediato, mientras sentía aun sus manos temblar levemente. Apuró la primera calada, mientras se reclinaba en su asiento - ¿Qué habrá sido todo eso?... Nunca me había asustado tanto yendo a los laboratorios de noche… Solo debió ser mi imaginación… pero ¿Y el corte de energía? Tendré que revisar el generador central… No recuerdo que alguna vez haya hecho eso...Fue muy extraño - aproximó su mano al cenicero cuando notó algo fuera de lugar. Había un pequeño papel en él. Lo cogió, desdoblándolo y al observarlo, sonrió.

"¡500G!

Haz algo al respecto.

V."

Se llevó el papel a su pecho y suspiró. Nuevamente el saiyajin había ganado la partida, encontrando la forma de dirigirle la palabra sin hacerlo realmente. Dedujo inmediatamente que él había sido el culpable de lo ocurrido en los laboratorios.

Miró una vez más el papel, estaba en manuscrito y la letra era bastante masculina, además de prolija.

-Vegeta… - suspiró, para enseguida decir – Yo también te extraño.

….

-Awwwm… ¡qué bien dormí!

La muchacha se sentó en la orilla de la cama y se estiró nuevamente. La noche anterior, después de encontrar "la nota" de Vegeta, dejó su trabajo de lado y se puso a pensar en cómo recuperar a su "novio". No debía hablarle, por lo que debía encontrar otra forma de comunicarse con él, y que fuera tanto o más ingeniosa que la que había hallado el príncipe. Tenía que idear un plan maestro que no pasara a llevar el orgullo del saiyajin, porque no quería alejarlo más, no después de todo por lo que había pasado para ser su compañera. Suspiró al pensar en que él, a pesar de ser tanto más terco que ella, de una u otra forma la extrañaba, aunque no lo expresara en la nota.

Bajó a desayunar, pero cuando estaba por llegar al desayunador un olor delicioso llegó a su nariz - ¡Hot cakes con miel! – exclamó y apuró su marcha. Pero al ingresar a la cocina, se quedó en su sitio un momento. Estaba su madre, como siempre. Estaba su padre, cosa que era poco común por la hora. Pero lo que llamó su atención era que estaba también el saiyajin. Ambos chocaron miradas, pero no se dirigieron la palabra.

-Buenos días – la saludaron sus padres casi al unísono

-Buenos días a todos… menos a uno – saludó ella.

Vegeta solo se encogió de hombros, ignorándola, mientras atacaba la torre de panques. Ella lo pasó de largo, se preparó un café y tomó asiento junto a su padre, quedando frente al príncipe. Lo ignoró y le dijo a su padre - Papá, ¡qué bueno que nos acompañes a desayunar!

-Lo que ocurre hija es que yo ya había tomado desayuno, pero no pude resistirme a la invitación de tu madre, cuando me dijo que prepararía hot cakes. Supongo que lo mismo le ocurrió a Vegeta…

-Hmn – hizo él, cogiendo la miel y echando un chorro a una nueva torre.

Bulma al recibir su plato, vio con desilusión que la miel no estaba a su alcance. Se sonrió y le dijo a su padre - ¿Le puedes decir a nuestro huésped que me pase la miel?

El saiyajin se sonrió disimuladamente, mientras tragaba.

-Bulma… - iba a comenzar un sermón el señor Briefs.

-Papá… - insistió ella, con voz de ruego.

-Profesor – intervino el saiyajin – dígale a la ridícula de su hija que si quiere el frasco me lo pida personalmente…

El científico miró nuevamente a su hija - Ya lo escuchaste, Bulma…

Su madre mientras tanto se reía de espaldas a ellos.

Bulma frunció y apretó sus labios. Se puso de pie y se acercó al guerrero. Con un rápido movimiento intentó coger el frasco, pero Vegeta fue más rápido aun y lo cambió de lado con un hábil movimiento de su tenedor, haciéndolo patinar frente a él, por sobre la mesa, hasta su otra mano.

-Ni tenía ganas de comerlos con miel – dijo ella volviendo a su lugar, no sin antes darle una mirada de odio a Vegeta.

Ahora fue el profesor el que intentó contener la risa.

-Hija, aquí tienes más miel – le dijo su madre acercándole un nuevo frasco que sacó de uno de los estantes.

-Gracias, mamá…

Terminaron su desayuno y el primero en retirarse fue Vegeta, pero no se fue en silencio - Señora, dígale a la escandalosa que tiene por hija que está retrasando mi entrenamiento…

Bunny se volteó hacia Bulma y comenzó - Hija, que dice el apuesto Vegeta…

-¡Ya lo oí, mamá! - la interrumpió la muchacha - Dile que lo haré cuando me lo pida personalmente…

La señora iba a abrir su boca para dar el mensaje, se estaba divirtiendo con la ocurrencia de la pareja, pero el saiyajin la detuvo con una mirada. Vegeta se volteó a ver a Bulma y le sonrió. Ella se puso roja. Con esto se dio por pagado, sin embargo, insistió - Pues, dígale entonces que, si quiere que le dirija la palabra, tiene que averiguar lo que tiene pendiente… y que deje de hacerse la difícil.

Diciendo esto el saiyajin abandonó la cocina, rumbo al jardín.

Sus padres se quedaron viendo con caras de extrañeza, mientras Bulma bajaba la vista avergonzada, entendiendo que Vegeta se refería a lo de su método de anticoncepción, y por consiguiente a consumar el acto.

Era casi de noche, cuando Bulma encontró el plan perfecto para obligar a Vegeta a hablarle. Ya era hora de hacer algo. Esperó pacientemente a que Vegeta fuera a su cuarto y se deslizó hacia el jardín. Trabajo un rato en la nave y luego se retiró a dormir.

Al día siguiente los gritos no se hicieron esperar

-¡MALDITA HEMBRA DEL DEMONIO, CUANDO ACABE CON ELLA DESEARA ESTAR MUERTA!

Bulma solo se giró en su cama y se sonrió para sus adentros. Había bloqueado la entrada de la nave con un recableado expreso. Su propósito: Hacer que Vegeta se enfureciera y la buscara. Pensó que era la única forma de recuperarlo "Como en los viejos tiempos" pensó. Llevaba un rato despierta, solo esperando que Vegeta descubriera su trampa.

El saiyajin se había levantado temprano y como de costumbre se preparó para ir a entrenar. Aunque realmente, solo haría mantenimiento y meditación. Pasó por la cocina, preparándose algo de desayunar y luego se dirigió a la nave. Cuando la puerta no abrió comprendió al instante que ella tenía algo que ver en el asunto. No se molestó ni intentó abrirla por la fuerza. Por el contrario, se sintió como que el alma le volvía al cuerpo. Sabía perfectamente que ella estaba planeando algo, él no era ningún tonto y se felicitó porque la estrategia de la nota había dado frutos. Cuando la loca le dio la idea, la había desechado por cursi, sin contar que no tenía motivo para buscarla. Por lo mismo entrenó en la nave sin descanso hasta que por fin alcanzó el límite establecido. Esa sí que era una buena razón para buscarla, sin tener que confesar que la extrañaba. Casi se carcajea cuando la gritó. Sin embargo, si le dirigía la palabra era darle la razón, por lo que midió sus palabras. Pero por otro lado la anhelaba, y deseaba con todo su ser volver a sentirla entre sus brazos.

Así fue que en un abrir y cerrar de ojos estaba en el cuarto de ella. Sin pensarlo, olfateó el aire, buscando algún cambio en el olor de ella. Frunció al comprobar que estaba en celo otra vez, porque ese maldito olor lo enloquecía y le dificultaría aun más su propósito.

Bulma, oculta bajo las colchas, solo lo sintió bufar, mientras apretaba entre sus manos un control remoto pequeño, que era la nueva llave de la nave. Se estremeció de solo pensar en que su Vegeta estaba a unos pasos de la cama. El guerrero se aproximó a la "durmiente" silueta y de un rápido movimiento, la destapó, comprobando que ella estaba fingiendo dormir, puesto que estaba con la almohada sobre la cabeza y su respiración no era uniforme. Sin mediar palabra se metió en la cama, tomando enseguida el almohadón que lo separaba de ella y haciéndolo a un lado, comenzó a besarla, a lo que ella respondió inmediatamente. En ese momento, no eran más que un par de enamorados que estuvieron mucho tiempo separados. Sin embargo, algo pasó. Vegeta de un momento a otro cortó el beso que sostenían. Se la quedó mirando y frunció, para luego volver a besarla. Bulma no comprendió en ese momento la actitud de él. Quiso atribuirlo a la molestia por lo de las últimas palabras que cruzaron, pero no imaginó que se debía a que el saiyajin estaba aceptando finalmente lo que sentía por ella.

Vegeta comenzó a recorrerla con sus manos, sintiendo cada centímetro de su piel. No lo reconocería nunca, pero la extrañaba. Extrañaba su piel, su aroma, su esencia. Bulma no se quedaba atrás, regalándole todo tipo de atenciones al saiyajin. Siguieron besándose por unos momentos, hasta que el saiyajin le sonrió, comenzando a deshacerse de su pantalón. Bulma comprendió al instante lo que él quería. Sin embargo, decidió hacerse de rogar, volviendo a besarlo, intentando que él de una vez por todas comprendiera que ella no era el enemigo. Vegeta dejó que ella le traspasara sus emociones, sintiendo esa calidez en su pecho que tanto le agradaba, pero que nunca confesaría. En esos momentos no era importante convertirse en el súper saiyajin, lo que importaba era sentirla a ella. Respondió al beso mientras una de sus manos bajaba y buscaba, con ansias, la intimidad de la muchacha. Cuando la halló, comenzó a acariciarla, cosa que ella aceptó gustosa. Él era todo para ella. Y, aunque él no lo reconociera, ella era todo para él.

Solo gemidos inundaban la habitación. Ninguno quería soltar alguna palabra o exclamación. El orgullo los separaba, pero la pasión y lo que sentían el uno por el otro, los hacía buscarse irremediablemente. Vegeta giró a la muchacha, y bajó sus bragas, comenzando a restregar su miembro sobre la húmeda intimidad, mientras sostenía a Bulma por la cadera, de espaldas a él. Según lo acordado, no la penetró, aunque lo pensó en algún momento. Luego de unos minutos, sintió su liberación, mientras estrujaba, con fuerza medida, uno de los pechos de Bulma y mordía con fuerza contenida el hombro de su compañera. Ambos se estremecieron, compartiendo ese momento que tanto ansiaban. Después, llegó la expectación. Ambos esperaban que el otro hablara. Pero la terquedad y el instinto de competencia fueron los vencedores.

Vegeta se sonrió, sin que ella lo notara. Acomodó su ropa y tomando un pequeño objeto de la cama, se apartó. Salió de la habitación por el balcón, ingresando enseguida a su propio dormitorio.

Después del encuentro con el saiyajin, Bulma no dejaba de suspirar. Se sentía en las nubes. Ya tendría tiempo después para el proyecto del maestro, y para las cosas de la empresa. Era momento de cambiar su apariencia, así que se alisó su cabello, apreciando que le llegaba hasta casi la cintura. Lo peinó hacia un lado y se sonrió ante su imagen. Cada vez que se sentía en una nueva etapa de su vida, era el momento adecuado de cambiar de apariencia. Estaba enamorada y sentía que era correspondida. Su felicidad no podía ser mayor y por lo mismo decidió dar un paso importante. Comenzaría a trabajar en lo que le pidió que hiciera Vegeta. Ya no tenía dudas. Si lo haría después de tanto tiempo que mejor que hacerlo con el saiyajin, después de todo, él había demostrado ser no solo paciente, sino que había demostrado ser más que considerado con ella en la intimidad.

Era media tarde, por lo que el saiyajin salió a asaltar la nevera. Había sentido a la humana escabullirse de la propiedad, sin embargo, prefirió no darle importancia y se decidió por salir a "curiosear" por allí. Ya conocía la enorme propiedad de memoria, tanto así que podría recorrerla con los ojos vendados. De puro ocio, se puso a hacer el ejercicio, pensando en que le serviría para despejar su mente y mejorar su concentración. Antes de empezar, verificó que los demás habitantes de la casa estuvieran fuera, para que no le estorbaran. Una vez listo comenzó a pasear por la casa, con los ojos cerrados.

Luego de una media hora llegó al segundo nivel. Ya había recorrido la totalidad de la planta baja, nombrando mentalmente los lugares por donde pasaba. Subió a la siguiente planta y comenzó a avanza por el pasillo. Hasta que se detuvo frente a una puerta. "El cuarto de Bulma…" Sin pensarlo un segundo más, ingresó al cuarto de Bulma. Definitivamente era una habitación de mujer. Decorado en tonos lilas y alfombra purpura. Al lado de la cama había una mesita de noche con una lámpara, un cenicero blanco y un despertador. Sonrió, mientras pensaba "Hace mucho que no destruyo uno de estos…" El desorden que había allí evidenciaba el carácter de ella. Rumbas de libros en un rincón, además de un maletín blanco. Se aproximó al objeto que había llamado su atención. Al abrirlo descubrió que se trataba de un maletín de primeros auxilios. Sacó algunas cosas y las olfateo, antes de leer los rotulados. Enseguida cerró la maleta y observó nuevamente el lugar. Esta vez, se dirigió a la mesita. Se sentó en la cama y comenzó a revisar el cajón con desidia. En su mayoría eran objetos femeninos. Sin embargo, había otras cosas que llamaron su atención., como una pequeña libreta verde, una caja con cápsulas con diversos números y más atrás, en el fondo un objeto redondo que reconoció de inmediato "es el radar… ¡el radar del dragón!...-frunció- Mujer descuidada ¿cómo deja un objeto como este en cualquier sitio?...- luego sonrió - ja, ja ,ja… Estúpido mestizo, hacerme creer que era un reloj… tuvo bien merecido el golpe que le di…"

Tomó el aparato y presionó el botón, apareciendo al instante la señal de una esfera en las cercanías "… pensar que todo empezó cuando se le ocurrió crear este objeto…"

Meditó unos segundos, pero desechó la idea que había tenido. "Bah ¿quién necesita esta estúpida cosa?… pronto me convertiré en el guerrero legendario y seré el más fuerte del universo sin necesidad de depender de esas estúpidas esferas"

Procuró dejar todo tal como estaba, pero la pequeña libreta fue ahora lo que capturó su vista. Acercó su mano para tomarla, pero en ese instante sintió a la señora en los alrededores. Cerró el mueble y se retiró por el balcón. No quería que lo sorprendieran estando de metiche, ni menos revisando la habitación de la mujer. Eso sí que sería deshonroso.

Cuando Bulma salió del laboratorio, ya era casi de noche. Había trabajado todo el día, pero al fin había podido desarrollar unas píldoras anticonceptivas infalibles. De hecho, si todo salía según lo esperado, es decir si se las aprobaban los servicios médicos de la Capital, podría comercializarlas sin problemas. Aunque aun no estaba muy segura de si tenían efectos secundarios. Pero estaba tan confiada que empezaría a probarlas en ella misma de inmediato. Subió a su cuarto con prisa, pensando en que Vegeta seguramente iría a verla, pero al dejar el frasco que traía en su mano sobre la mesa de noche, notó que había nuevamente una nota del saiyajin.

"Deja de perder el tiempo.

V."

Sonrió y comenzó a desvestirse para tomar un baño, dejando su ventana abierta a propósito. Una vez dentro cogió la pequeña cajita rosa, donde había dispuesto varias de sus píldoras y se dispuso a tomar la primera. Debía esperar por lo menos un mes para que comenzaran a hacer efecto, pero estaba tan feliz que lo importaba esperar. Enseguida se metió en la bañera, con toda calma, pensando en él saiyajin y en la cara que pondría cuando le dijera que dentro de un mes ella se entregaría a él. Aun tenía aprehensiones, claro, pero sabía que Vegeta era el candidato perfecto para recomponer su vida por fin.

Cuando salió se encontró a Vegeta, de pie al lado de su cama. Él la miró de arriba a abajo con esa mirada depredadora que tanto la excitaba, por lo que no perdió el tiempo, se acercó a él y lo miró a los ojos, dejando caer enseguida su toalla. Ninguno dijo nada. Vegeta la cogió por la cintura y comenzó a besarla y ella respondió, rodeando el cuello del saiyajin con sus brazos.

Definitivamente las palabras no eran necesarias, por ahora.

Continuará.