Cuenta Regresiva: 26.280 horas.
El Plan Perfecto
El señor Briefs se dirigía desde los laboratorios subterráneos a su oficina, para pasar a dejar unos planos antes de ir a descansar un momento. Había estado trabajado en el prototipo del submarino que les encargó el viejo Roshi, pero hizo un alto en sus labores para aceptar la invitación de su esposa a acompañarla a desayunar. Al llegar al corredor, se sonrió al recordar la pelea de su hija y el saiyajin, unos días atrás, ya que para él eran un par de par de fuerzas enormes, pero que al contraponerse el resultado siempre era igual a cero, lo que le causo aun más gracia, ya que ninguno admitiría nunca que era neutralizado por el otro, no con ese carácter tan peculiar de ambos.
Cuando entró a su despacho se sobresaltó un poco al notar que Vegeta estaba en la silla de invitados, lo que era muy inusual, ya que por lo general Vegeta lo visitaba más temprano cuando necesitaba algo. Aun así le preguntó – Hola ¿Qué se te ofrece, muchacho? ¿Necesitas robots?
-No es por eso que estoy aquí – le cortó en seco el saiyajin.
El anciano lo pasó de largo y tomó asiento en su silla, tras el escritorio, dejando el rollo que traía en su mano sobre la mesa y le ánimo a hablar - Bien, te escucho, Vegeta.
El príncipe se sentó frente a él y aclaró su garganta - Puede que te suene extraño, pero necesito que convenzas a tu hija de acompañarme al espacio – soltó sin más, observando al científico con cuidado, evaluando su reacción.
El señor Briefs lo miró con sorpresa. No podía comprender lo que estaba planeando el saiyajin, por lo que muchas cosas pasaron por su mente. Que quizás Bulma le habría hecho algo y él quisiera vengarse. O, lo que más lo mortificaría, que pensara en llevársela lejos y que nunca volviera a ver a su pequeña. Tragó duro y observó al muchacho con cuidado. No parecía molesto, era más bien como si le estuviese pidiendo permiso para hacerlo. Aun así sintió algo de aprehensión, por lo que formuló una sola pregunta - ¿Qué pretendes hacer con Bulma, Vegeta?
El saiyajin pudo oler y ver el temor que su propuesta había gatillado en el científico, lo que no le agradó, pero podía entenderlo. Después de todo, era el padre de la humana y en su cultura era normal preocuparse por los hijos. Decidió tranquilizarlo, diciéndole, mientras se cruzaba de brazos - No te exaltes, anciano….Si te lo estoy solicitando es porque necesitaré de sus servicios profesionales… Si viajo al espacio no me gustaría quedar varado, ni mucho menos no poder regresar… Tengo un par de compromisos pendientes en esta excusa de planeta...
El científico respiró tranquilo ahora, ya que estaba seguro de que casi sufre de un mini infarto. Volvió a mirar al príncipe y le preguntó - ¿Y por cuanto tiempo planeas marcharte?
-Marcharnos – lo corrigió, serio.
-Disculpa… ¿Por cuánto tiempo planeas marcharte con Bulma?
Vegeta se levantó de su lugar y avanzó unos pasos hacia la salida. Aunque necesitaba de la ayuda del profesor para sus fines, no sabía muy bien porqué se le hacía incómodo tener ese tipo de conversación con él.
-No tengo una fecha exacta… - dijo finalmente - Sin embargo, estaremos de regreso antes de que aparezcan esas chatarras…
El profesor asintió. Cogió un cigarrillo de un paquete que traía en el bolsillo y lo encendió con calma. Acto seguido, se cruzó de brazos y cerró sus ojos. Aún tenía ciertas dudas con respecto a la proposición de Vegeta y, aunque era solo una solicitud de trabajo, no supo muy bien porqué, pero se le hizo muy similar a cuando Yamcha pidió la mano de Bulma. Lo medito un poco más y supuso que era porque su esposa le hablaba todo el tiempo de lo bueno que era Vegeta y de sus descubrimientos acerca de él. Así que, ya más tranquilo, volvió a mirarlo para preguntarle – Por mi parte, estoy de acuerdo pero ¿por que no se lo pides tu mismo?
- No... Eso sería imprudente por ahora – le respondió, desviando la mirada – Tenemos una apuesta y espero ganarla… Si le dirijo la palabra ahora se pondrá insoportable y lo sabes.
- ¿Así que de eso se trataba? - se sonrió el profesor - Podría ayudarte, muchacho… pero necesito que me garantices que cuidarás de ella… Supongo que no estará en tus planes… este… que muera...
El saiyajin entrecerró su mirada un poco y luego de unos segundos, respondió – Eso...no puedo garantizarlo… - enseguida apretó sus labios un momento y agregó – pero te prometo que haré lo posible por que no suceda.
El profesor se quedó estudiándolo un momento, concluyendo en que su mujer tenía razón. Era como si lo hubieran hecho a la medida de su hija. Con el mismo carácter insolente y aventurero. Terco y altanero. Definitivamente era el único que podría lidiar con ella y, si estaban en lo correcto con su esposa, era seguro que el guerrero protegería a Bulma de lo que fuera, pero con lo orgulloso y reservado que era, jamás lo demostraría, no abiertamente. Así que solo le quedaba confiar en la intuición de su esposa.
– Comprendo… - le dijo finalmente - No me queda más que desearles lo mejor y que cuides mucho a mi hija…
Vegeta lo observó a los ojos nuevamente, estudiando al anciano "Pensé que estaría más reticente… Supongo que de él heredó la audacia… o lo ingenua" Luego de unos momentos en silencio, comentó - No necesito de tus cursis recomendaciones…
El anciano al oírlo sonrió internamente. Ya lo conocía lo suficiente para saber que cuando se comportaba así, era porque ocultaba sus reales intenciones.
-Entonces, ya que estamos de acuerdo en eso – agregó Vegeta - Necesito pedirte una cosa más... Que crees una nave unipersonal, parecida en tamaño y funciones a las nuestras.
-¿Otra nave?
-Sí. Es para usarla en caso de alguna emergencia…
El científico lo pensó un momento y le dijo – Está bien, Vegeta… Es bueno que tomes esas precauciones…
El príncipe avanzó hasta la puerta, dando por terminada la charla. Pero al abrirla le dijo - Volveré para finiquitar los detalles de la nave... Confío en tu cooperación en este asunto y sobretodo discreción - abandonó la oficina, dejando al profesor pensando en cual sería la manera adecuada de tratar el tema con su hija. Pero enseguida pensó que lo mejor sería esperar a que las cosas se dieran solas. Ya que, sí Vegeta era tan buen estratega como pensaba, seguramente encontraría la manera de que ella misma fuera la que se auto invitara al viaje y él solo tendría que darle el empujoncito final a su niña "En una de esas puede que este viaje sea donde finalmente conciban a mi nieto, je, je..."
…
Transcurrió cerca de un mes más, en las mismas circunstancias. Ni Vegeta ni Bulma se dirigían la palabra, pero por las noche no dejaban de expresarse la necesidad que sentía el uno por el otro. Y, aunque cada cual aun tenía sus dudas al respecto, no desperdiciaban la oportunidad de recorrerse e ir conociéndose mejor físicamente, así, sin decirse ni una sola palabra. Definitivamente era una guerra de egos y ninguno estaba dispuesto a dejarse perder frente al otro.
El profesor por su parte, ya tenía casi a punto la nave personal que le había solicitado Vegeta, pero habían tenido algunos inconvenientes con el sistema de hibernación, pero esperaba poder resolverlo con las partes de naves que aun conservaba en su poder.
…
La muchacha abrió sus ojos lentamente, algo desconcertada, oyendo a lo lejos cantar a las aves. Estaba en su cama, volteada hacia el ventanal, notando de inmediato que aun no salía el sol, pero que el alba ya estaba apuntando. Intentó girarse para ver la hora en su despertador, pero no pudo. Fue entonces que se dio cuenta de que tenía un saiyajin amarrado a su cintura. Se sonrió con dulzura, acurrucándose y abrazando la extremidad que la sostenía tan férreamente.
Vegeta, al sentir la presión de unos dedos ajenos sobre su brazo, abrió sus ojos con espanto, recordando en cuestión de micro segundos las circunstancias que lo habían llevado a ese lugar. Llevaban casi tres meses sin hablarse con Bulma, y una semana desde el incidente de la compuerta de la nave. Pero eso no fue impedimento para comenzar a ir casi todas las noches al cuarto de la escandalosa, para retirarse luego de tener su encuentro. Sin embargo, la velada anterior había estado especialmente apasionada. Por lo que no se dio cuenta del momento en que lo venció el sueño y había caído, rendido, en la cama de ella, ni mucho menos de cuando la había estrechado contra su cuerpo. "¡Mierda!… ¡Maldito cuerpo traicionero!" Se sonrojó y deshizo bruscamente el agarre, saliendo de la cama para enseguida comenzar a recoger su ropa para marcharse. "¡Maldita hembra!… es su culpa. Soy un guerrero saiyajin de élite, un príncipe. No me puedo permitir cometer esta clase de actos deshonrosos… es una… es una…" No pudo completar la frase, ya que algo lo perturbó, haciéndolo fruncir en profundidad. Podía sentir por todo el lugar el olor a sexo de ella, por lo que tuvo hacer uso de todo su auto control para ignorar su erección "…estúpida y sensual humana"
Bulma se molestó por la actitud del saiyajin. No entendía por qué él se ofendía y se iba sin siquiera voltearse a mirarla. Si era de lo más normal acurrucarse entre las parejas, sobre todo después de dormir juntos. Frunció y se enderezó en la cama, preocupándose de cubrir su torso, para decirle, de manera impulsiva y con su mejor tono de reproche - ¡Claro! Era de esperarse… ¡Huye de mí!… ¿qué tan lejos llegarás esta vez? ¿piensas irte del planeta?
Vegeta se quedó quieto en su sitio. Ya se había puesto la ropa interior y llevaba en una de sus manos el resto de sus cosas, de hecho estaba a punto de abrir la puerta. "¿Hum?... ¿Ya lo sabe?... No. Ese reclamo es solo por fastidiarme... Ja ja ja…al parecer no se ha dado cuenta… Esto voy a disfrutarlo en grande…"
Se sonrió de lado y volteó a verla - No me tientes, ridícula…Aunque deberé sacrificar momentos como éste…
Bulma pestañeó un par de veces, no encontrándoles sentido a las palabras del saiyajin. Él, al ver su confusión, amplió su sonrisa malévola y se giró completamente para agregar - ¿Te das cuenta, mujer escandalosa e incompetente, de que acabas de demostrar lo imbécil que eres? O ¿necesitas que te lo dé por escrito?
Bulma abrió sus ojos muy grandes, dándose cuenta de su error. Acababa de dirigirle la palabra al saiyajin, contra su voluntad. Se cruzó de brazos y volvió a fruncir - No soy una imbécil, Vegeta… ¡Claro que me di cuenta! Pero no fui yo la que te buscó. ¡Tú comenzaste a dejarme notas y tú comenzaste a venir a mi cuarto! Además, te comunico que, ésta mujer, escandalosa e incompetente, no piensa aumentar la maldita gravedad de la estúpida cosa esa … No, hasta que lo pidas de forma amable… - terminó haciéndole un desprecio.
Vegeta se la quedó viendo un momento, pensando en que se veía aún más atractiva cuando estaba enfadada, por lo que avanzó hasta la cama, y le dijo, con un tono entre amenazante y sensual - Entonces tendré que buscar a alguien más que lo haga… Porque en este preciso momento haré que te arrepientas y ruegues por misericordia...
Bulma volteó para verlo directamente a los ojos. Estaba molesta por su derrota, pero por otro lado por fin habían vuelto a dirigirse la palabra. Además, le encantaba cuando el saiyajin le hablaba de esa manera que la hacía imaginarse miles de escenarios sexuales distintos. Sin embargo, aunque su cuerpo había reaccionado instantáneamente a esas palabras, sacudió su cabeza, creyendo que era el momento preciso para darle la noticia de su nuevo invento de una buena vez, para ver su reacción - Mmm… Lo lamento muuucho por ti, Vegeta… - intentó incomodarlo, haciendo un puchero con sus labios, mientras lo tomaba de la barbilla - Pero tendrás que esperar solo un poco más para poder "masacrarme" …
Vegeta abrió sus ojos en sorpresa. "No puede ser… ¿está insinuando que me permitirá fornicarla? ... (luego intentó no fruncir más) Hmn… No, es demasiado simple… Algo debe estar tramando… pero ¿qué? ... ¿qué intentas hacer ahora, Bulma?... Maldición… La oí cuando dijo que me amaba… ¿será por tener ese sentimiento que decidió entregarse? ... debo saber si es eso lo que quiere decir… no estoy para estúpidas suposiciones"
Le mantuvo la mirada. Buscaba alguna trampa, algo que la delatara o un indicio de alguna maldita cosa, en esos enormes ojos azules - ¿De qué demonios estás hablando?
Bulma le contestó, al tiempo que soltaba el rostro del saiyajin y posaba sus manos sobre la colcha
-Te estoy diciendo, Vegeta, que hice lo que me pediste. Creé unas píldoras para este propósito y son infalibles, pero debemos esperar… - contó con sus dedos un momento y agregó – que esperar cerca de un mes para que que cumplan su propósito… De lo contrario podrías dejar descendencia… y ninguno de los dos quiere eso ¿verdad?
El sopesó sus palabras. "¿Un mes?… Más le vale que no intente engañarme… Por otro lado no tendrá donde huir si decide cambiar de opinión…"
Bulma interrumpió sus pensamientos - Eso sí, hay algo que te quiero pedir…- dijo, con un tono sensual
Vegeta la observó con curiosidad, preguntándole al tiempo que alzaba una ceja - ¿Qué quieres ahora? -
la muchacha no sabía cómo plantear lo que quería sin hacerlo enojar, pero aún así lo intentó - Bueno…es más bien algo que no quiero…es decir… - él rodó sus ojos fastidiado - Déjate de rodeos… ¡no tengo tu tiempo! - Bulma frunció por la impaciencia de él, soltándole de una vez lo que quería - Está bien. ¡No quiero que lo forcemos! No quiero que dentro de treinta días exactos estés exigiéndome que lo hagamos…
-No, mujer… Ya he cedido demasiado… - le dijo, medio sonriéndose y medio haciéndose el ofendido.
Bulma suspiró cansada. Creía conocer tan bien al hombre que tenía delante de ella, que internamente se sonrío cuando le preguntó - De acuerdo, Vegeta... ¿Qué quieres a cambio?
Vegeta, que aún sostenía en una de sus manos su ropa, se sentó en la orilla de la cama y cerró sus ojos, para poder concentrarse. Debía ser muy cuidadoso con lo que pediría. Estuvieron unos momentos en silencio, pero ella comenzó a impacientarse, por lo que le preguntó - ¿Ya lo pensaste?
El príncipe volvió a mirarla, se quedó en silencio un par de segundo más antes de decirle - Ya que deseas hacer un intercambio… construirás una nave unipersonal, como en las que vinimos a la tierra…
- ¡¿Qué?! - preguntó exaltada - ¿ACASO TE VAS A IR?
Vegeta bajó un poco su tono de voz para responderle - ¡Qué astuta! Pero no es necesario que grites… Debo aclararte que no pienso desperdiciar mi tiempo mientras encuentras la forma de subir la gravedad de mi actual nave... y eso es porque sé perfectamente que ese material solo soporta hasta 500G… Además, no estoy de ánimos de destruir nada en este inmundo planeta.
Bulma lo miró, estudiándolo. Sus azules ojos suplicantes, frente a esos oscuros y enigmáticos negros, que la veían fijamente. No quería que se fuera, lo amaba, era su pareja y estaba tan acostumbrada a tenerlo entre sus sábanas. No quería separarse de él otra vez, no ahora. A pesar de que comprendía a la perfección las razones del saiyajin, no se daría por vencida - Pero… Podemos construir nuevos robots para que los destruyas… - cogió el brazo del príncipe, tratando de convencerlo. Vegeta fue traspasado al instante por el sentimiento de ella. Tuvo un mili segundo de duda, que esperó que ella no notara, pero ya estaba decidido, por lo que le respondió, seco - No necesito de tus chatarras, por ahora… Lo que necesito es probar mis nuevas técnicas sin tener que estar soportando la presencia de los espías de Kakaroto.
La muchacha se sintió derrotada, soltando suavemente el agarré que mantenía en el brazo del saiyajin.
Vegeta bajó su vista a la mano de la joven, al tiempo que una sensación extraña se coló en su pecho. Se puso de pie para huir de ello, ya que tenía bastantes problemas como para lidiar con algo nuevo en ese momento. Por lo que nuevamente se dirigió a la puerta y puso su mano en la manilla, pero se detuvo al oírla decir - ¿Por cuánto tiempo te piensas ir?…
No le respondió, solo salió del cuarto con prisa y se metió en el de él. Necesitaba urgente una ducha fría, para poder concentrarse y no volver al cuarto de ella, para no caer en la tentación. Una vez bajo el chorro de agua se dedicó a pensar en los siguientes pasos de su plan "Si todo sale como espero, puede que de una buena vez me convierta en el legendario súper saiyajin"
…
El sol ya comenzaba a asomarse tras las montañas del Este, y Bulma se decidió al fin a levantarse de su cama. Luego de la conversación con el saiyajin, se había quedado pensativa, pero finalmente se había decidió ayudarlo, aunque se le partiera el corazón. Él tenía razón, se marchaba como una forma de atención hacia ellos, para no destruir nada allí. Eso solo le demostraba lo cambiado que estaba. Sacó fuerzas de donde no las tenía para meterse a la ducha, pero fue entonces que le tomó el verdadero peso a la situación, por lo que dejó que las gotitas dulces y saldas se mezclaran "¿Por qué tiene que irse otra vez? ¿Podrá ser que quizás se marcha mientras pasa el mes? Eso significa que realmente no siente nada por mí y solo me está usando … Bueno, eso lo dejo claro desde el comienzo, pero aún así yo amo a ese estúpido saiyajin cabeza hueca y no quiero volver a sufrir, pero… ¡No quiero que se vaya!"
…
El saiyajin llegó a la cocina y se fue directo a asaltar el refrigerador, sacando un cerró de ingredientes para prepararse algo, según lo que había visto hacer a la señora miles de veces. Una vez terminado su experimento culinario, se sentó a comer y a pensar en sus importantes asuntos "Dentro de un mes ella será totalmente mía… Si todo ocurre, según lo planeado, también conseguiré convertirme en el ser más fuerte de este Universo… ja, ja, ja, ... Por fin la vida me sonríe… Hmn (Frunció) ¿por que tengo esta sensación de vació en mi estómago si se supone que debería estar satisfecho?… (Se relajó ) Bastará con aumentar las cantidades de alimento. Obviamente mi cuerpo necesita una ingesta de comida mayor por el exceso de entrenamiento…" Iba a levantarse a prepararse más comida, pero se detuvo y frunció la sentir a la señora acercarse.
-Buenos días, Vegeta… - lo saludó tan cordial como siempre, pero enseguida se fijó el desorden de sartenes, platos y utensilios, así como en los platos vacíos frente a su huésped y agregó - ¡Oh! Veo que ya te atendiste solo otra vez…
-¡Hmp!
-No te molestes, querido… ¡es un alago!… - dijo acercándose a la nevera para sacar algunas cosas - Bulma nunca ha querido poner atención a como preparo las cosas… y tú ¡ya eres un experto!…
Vegeta la ignoró y se dedicó a atacar la fruta que estaba sobre la mesa, pero internamente reconoció, como siempre contra su voluntad, que él era ya casi un verdadero maestro, en lo que a preparaciones culinarias se referían. Su aguda memoria y sentidos, sin contar las horas que pasaba en la cocina, lo habían hecho aprender casi todas las preparaciones y combinaciones de ingredientes que hacía la señora. Su único problema era que tenía que medir su fuerza pero era lo de menos. Solo le quedaba esperar que la mujer se llevara el secreto a la tumba.
- ¿Sabes dónde está mi hija? Parece que no ha venido a desayunar…- le preguntó repentinamente la señora.
Él ni la miró para responder - ¿Por qué demonios debería saber dónde está?
Bunny sirvió un vaso de jugo y se lo acercó al saiyajin - Ya no gruñes... eso solo significa que ustedes ya no están peleados… ¡No sabes cuánto me alegro!
Vegeta observó a la extraña mujer, pensando en que era un verdadero enigma como podía leerlo y que eso le molestaba. Sacó otra fruta y antes de llevársela a la boca Bunny volvió a interrumpirlo - ¿No me dirás quién fue el que le hablo primero a quién? - Vegeta le respondió, levantando una ceja – Eso a usted no le incumbe… Pero es obvio que fue ella quién primero me habló.
Bunny le sonrió - ¡Oh! Me alegra tanto que al fin vuelvan a hablarse… Pero no te quito más tiempo, mira que debo ir a ver a las mascotas… ¡Adiós, apuesto Vegeta! - se despidió cantadito y se retiró de la cocina. Vegeta solo frunció su ceño y le dio un mordisco a la manzana que sostenía en su mano "Maldita loca..."
….
Mientras tanto, Bulma avanzaba a paso veloz hacia los niveles inferiores de los laboratorios. No sentía hambre, por el contrario, sentía que, aunque lo deseara no podría probar bocado. No hasta poder solucionar su dilema y para esto, debía encontrar a su padre, ya que necesitaba urgente la ayuda de él.
Dio con él en el tercer nivel inferior de los laboratorios. Estaba rodeado por algunos empleados, por lo que le hizo señas para que la viera.
El científico se excusó un momento y se dirigió donde su hija, al notarla.
-Hola, papá. Necesito hablarte… en privado – le dijo, ella mirando hacia los empleados.
-Buenos días, hijita... Parece urgente…
-Así es papá…
-Bien, espérame en mi laboratorio. Voy a darles algunas indicaciones a los muchachos y subo enseguida.
Bulma asintió y subió a los laboratorios personales.
Una vez dentro del laboratorio, avanzó hasta la silla de su padre y tomó asiento, pensando en lo que le diría, pero los minutos le parecieron horas…
Sacó un cigarrillo y lo encendió, dando una larga calada para luego reclinarse en la silla. Comenzó a pensar en la situación de ella con el saiyajin y en cómo podría mejorar la nave para aumentar la gravedad, pero los recuerdos de la noche anterior la hicieron suspirar, al tiempo que sentía mariposas en su pecho. Sobre todo al recordar que había despertado abrazada por él. Por lo mismo, le dolía demasiado dejarlo ir, a pesar de lo canalla que se comportara él, con tal de evitar verse "humano".
Una voz electrónica la sacó de sus pensamientos, haciéndola sobresaltarse.
"Bienvenido, príncipe Vegeta"
Bulma se enderezó, tensándose en la silla viendo entrar al guerrero.
- ¿Qué haces aquí? – cuestionó dejando su cigarrillo en el cenicero de su padre.
Vegeta no le respondió. Avanzó tranquilamente hasta la mesa y dejó sobre ésta su ropa de combate y los accesorios, tanto la armadura que trajo, como el traje azul que ella le había entregado, además de unas botas y unos guantes.
- ¿Qué significa esto? – preguntó Bulma, poniéndose de pie, de manos en las caderas.
Él se cruzó de brazos y respondió - Necesito que hagas más de estos. Siete, para ser más precisos y necesitaré revisar la armadura en la que estás trabajando…Espero que ya la hayas terminado.
Bulma tomó las prendas y levantó su vista hacia él - ¿Son para tu viaje?
Vegeta le respondió con sarcasmo - ¡Dos de dos!... me sorprendes gratamente, humana - Bulma le envió una mirada de odio antes de decirle – Deja de ser condescendiente conmigo y dime de una vez ¿qué ganó yo haciendo esto?
El saiyajin deshizo su cruce de brazos y sonrió de lado, mientras se apoyaba sobre la mesa con ambas manos para poder inclinarse un poco hacia ella, diciéndole - Lo pactaremos… elige el método de pago… espero que seas flexible…
La joven se sonrojó y no pudo evitar que se le escapara un leve suspiro, dejando que su mente divagara sobre la forma de pago.
-Veo que lo comprendiste… - le dijo sonriente, retirándose a su posición anterior - Nos vemos, humana gritona - volvió sobre sus pasos, para salir, pero se encontró en la puerta con el señor Briefs, que lo saludó amable - Hola, Vegeta… - el saiyajin solo lo miró a los ojos e hizo un gesto de asentimiento con su cabeza, a modo de saludo y salió. El científico lo miró alejarse, para enseguida voltear hacia su hija y preguntarle - ¿? ¿Qué ocurre, Bulma?
Ella suspiró y dio una calada a su cigarrillo, antes de decirle con algo de preocupación -Papá… Hay que buscar la forma de aumentar el límite de gravedad de la nave… ¡Pero ya!
Su padre se sacó las gafas y las comenzó a limpiar en su bata - Sabes que eso es imposible…
-Lo sé… pero es necesario… ¡Vegeta ya alcanzó las 500 unidades!
El científico se quedó pensando unos segundos - Creo que tengo la solución… pero necesitaremos ayuda – dijo, poniéndose las gafas otra vez.
Bulma lo observó un momento y luego bajó su mirada al traje, con tristeza.
Al ver a la muchacha tan desanimada decidió preguntar - Hija… ¿te encuentras bien?
La peli turquesa no pudo mirar a su padre a los ojos, en cambió, se dejó caer pesadamente en la silla y se llevó las manos a su cabeza, diciéndole angustiada - Papá… Vegeta se va a marchar a entrenar al espacio… y yo … ¡yo no puedo impedirlo!… - sus lágrimas no pudieron quedarse en su interior. No quería que sus padres se enteraran de su relación con Vegeta, pero ya no podía seguir ocultando lo que sentía. Necesitaba sacar ese pesar de su cuerpo y su padre era la mejor opción. Después de todo, Vegeta le había prohibido que le dijera a su mamá, y sabía que era por lo empalagosa que podría ser, pero estaba segura de que su padre sería discreto.
El científico la miró con dulzura. No era un secreto para él que su hija estaba enamorada del saiyajin. Lo sabía desde hace mucho. De hecho lo notó desde la primera vez que alojaron al temperamental príncipe, viendo como poco a poco su niña se encariñaba con él, terminando de confirmarlo cuando ella le confesó que estaba confundida con respecto a Yamcha, cuando Vegeta volvió a la Tierra. Ya no había vuelta atrás y a él no le molestaba para nada la situación, ya que pensaba que después de todo el elegido por su niña era un hombre inteligente y eso le agradaba. Aun así, independiente de a quién eligiera Bulma para compartir su vida, el como padre había decidido darles todas las herramientas a sus hijas para que vivieran su vida como quisieran y que disfrutaran como su esposa y él no habían podido cuando jóvenes. De todos modos, así era vivir: un constante avanzar, tropezar, caer, aprender y volver a ponerse de pie. Él, como padre, solo debía estar allí para cuando lo necesitaran. Y éste, era uno de esos momentos.
Suspiró y se acercó hasta la mesa, posando una mano en el brazo de su pequeña, acariciándole.
-Hija… tranquila. Dime ¿qué ocurrió?
Ella secó sus lágrimas con sus dedos, intentando regalarle una sonrisa a cambio del gesto paterno. Enseguida lo miró y le dijo – Papá… Es que Vegeta me pidió que aumentara la gravedad y como el idiota sabe que eso es imposible por ahora, decidió que se iría al espacio a entrenar…
- ¿Y eso por qué? Podría practicar tan bien aquí en la Tierra como en otro planeta… - le comentó su padre. Bulma negó – No es posible… Al parecer lo que quiere es probar sus nuevas técnicas y medir su fuerza y eso llamará la atención de todo el mundo, sin contar la destrucción que causaría...
Su padre pareció pensarlo un momento, para decirle - Cariño… sé lo mucho que aprecias a Vegeta…lo que no comprendo es que te des por vencida tan fácilmente ante una dificultad que no es tal... Dime ¿le ofreciste robots mejorados mientras?
-Si... pero los rechazó…
Él tomó asiento frente a su retoño, para poder verla a la misma altura - Hija ¿lo dejarás irse sin más?
Bulma se lo quedó viendo con extrañeza - ¿Y qué más puedo hacer? Sabes cómo es de terco…
El profesor no estaba muy seguro de lo que iba a decir, pero era la única forma de animarla. No quería verla melancólica y cabizbaja, porque así no era ella y eso lo perturbaba. Así que respiró hondo y le dijo – Bulma, hija, creo que… que deberías acompañarlo. Después de todo, supongo que va a necesitar ayuda… No sabemos si ocurre algo y queda varado en algún lugar del universo… eso no sería bueno…Recuerda cuando se llevó la nave ¡Por poco y no se mata al aterrizar!… Además, aunque Vegeta es muy inteligente, no es un electro-mecánico certificado… y tú ¡lo eres desde los ocho años!… Podrás solucionar cualquier problema que se le presente…
-Pero… él me pidió una nave unipersonal – sollozó ella.
-Bulma…ambos sabemos cómo es Vegeta. Cuando dice una cosa, pareciera que pidiera a gritos otra… Además, esa nave ya está lista, solo hay que reparar un poco el interior y hacerle unas pequeñas modificaciones… Si, como dices, tiene tanta prisa por irse a entrenar al espacio, lo más seguro es que acepte.
Ella suspiró y sus ojos se llenaron de esperanza. Estaba completamente de acuerdo con su padre, pero no pudo evitar que su estómago se apretase ante la idea de viajar sola con el saiyajin.
-Mientras tú haces las modificaciones a la nave – continuó el profesor - me encargaré de acondicionar alguna sala que soporte la gravedad sobre 500G… Pero habría que ver en qué lugar de la casa…
- Yo también pensé en lo del cuarto… Por lo mismo te busqué… - comentó ella, mientras pasaba una de sus manos por uno de los guantes que estaban sobre la mesa.
El hombre cogió un papel y comenzó a hacer unos cálculos. Al finalizarlos le dijo - Hija, creo que hay espacio en el sótano, cerca de donde está el generador central, donde antiguamente tenía el departamento de pruebas… Con unas pocas modificaciones quedaría perfecto. Solo habría que reforzarlo con el nuevo material…. Es una sala lo bastante amplia y el acceso da directo a la propiedad, por lo que tendría la privacidad que tanto le gusta a Vegeta…
A ella se le iluminó el rostro. Cogió el papel en el que estaba escribiendo el anciano y lo giró para agregar otras notas. Luego de unos minutos dijo, eufórica, poniéndose de pie - Papá… ¡eres un genio! Eso no debiera tomar más de un mes… Y siendo un lugar fijo, se podría establecer una gravedad muchísimo mayor a la de la nave. Podríamos crear un generador central que esté bajo la habitación… ¡Y agregar muchas más cosas!
El anciano sonrió al ver a su hija retomar su carácter de siempre. Se cruzó de brazos y le dijo - Ahora solo debes preocuparte de cómo convencer a Vegeta.
Ella se llevó una de sus manos a la boca y mordió una de sus uñas, mientras se levantaba de la silla y comenzaba a pasearse – Tienes razón…Pero no lo sé… Supongo que me tocará convencerlo sutilmente de que utilice la nave...
El científico la miró con ternura - Que utilicen… querrás decir. Además, creo que te hacen falta unas vacaciones… Te las has ganado. No será a las Islas del Sur, pero siempre es bueno un cambio de ambiente… aunque sea fuera del planeta
Bulma le sonrió. Sin embargo, tenía ahora una nueva inquietud. Convencer a Vegeta de que la acepte con él en su viaje, pero después de todo ella muy tenaz y estaba segura de conseguirlo. Así que, ya más confiada y tranquila, se aproximó a su padre y le dio un afectuoso abrazo - Gracias, papá… No sé qué haría sin ti…
-No hay que agradecer, querida… - dijo respondiendo al abrazo. Luego se levantó y agregó - ahora si me disculpas, iré a mi oficina a terminar unas cosas y más tarde nos veremos aquí, para empezar el diseño… si lo deseas puedes comenzar con los cálculos mientras…
-De acuerdo – respondió ella cogiendo un nuevo papel de encima de la mesa y comenzando a garabatearla con números y fórmulas.
…
El señor Briefs llegó a su oficina. Pero al entrar escuchó una voz detrás de él - Supongo que, para variar, tu hija no quiere hacer lo que le pedí… Era lo de esperarse y contaba con ello… Como te comenté, para mí será de mucha utilidad… Sin embargo me queda una duda. Tú ¿No le insinuaste nada?
El profesor se volteó a verlo. El saiyajin estaba de brazos cruzados y los ojos cerrados, apoyado en uno de los muros – No, Vegeta… la verdad es que estaba esperando la oportunidad, pero al parecer tu mismo diste el pie para ello…Acabo de aconsejarle que lo mejor era ir contigo...
Vegeta avanzó un poco, para agregar, con una media sonrisa – Me parece perfecto. Así ella no sospechará nada… y pensará que es idea de ella, lo que me ahorrará complicaciones - volvió a fruncir y agregó - Sin embargo, necesito que la nave unipersonal que te solicité esté operativa para llevarla conmigo ¿Crees que esté lista para cuando viajemos?
El profesor le sonrió y le dijo – Sí, Vegeta… pero creo que necesitaré de tu ayuda, ya que, como te comenté hace unos días, estamos algo atorados con el diseño del sistema de hibernación… No pudimos rescatarlo de ninguna de las naves que recuperamos y es un sistema bastante avanzado, por lo que nos tomaría un par de meses más desarrollarlo con la tecnología actual de la Tierra… - el saiyajin lo miró a los ojos y le dijo – Por eso estoy aquí…
El científico le mantuvo la mirada y se sonrió al pensar en lo astuto y buen estratega que era el saiyajin, incluso en situaciones que nada tenían que ver con las batallas "Definitivamente tuvo una educación digna de un monarca… Y, aunque en parte lamento lo que le ocurrió a su raza, creo que fue lo mejor… No me hubiese gustado ser atacado por una raza de guerreros con un hombre como Vegeta al frente de las tropas… Definitivamente fue lo mejor, para la Tierra..." Avanzó hasta su silla y le dijo al príncipe, mientras encendía un nuevo cigarrillo - Comencemos, entonces… Toma asiento, por favor – le ofreció el profesor con un gesto, mientras tomaba asiento en su lugar.
Vegeta se acomodó frente al anciano. Acto seguido, cogió una libreta y una lapicera, cerró sus ojos un momento y luego los abrió para comenzar a dibujar esquemas y anotar números al margen, dejando boquiabierto al profesor.
…
Bastante más tarde, en la sala del primer piso
"Ring-Ring" "Ring-Ring"
Bunny cogió presurosa el auricular - Residencia Briefs, buenas tardes, habla Bunny… Ay, ella no se encuentra cerca. La busco enseguida… ¿No? Ah, bueno… sí, yo le digo que lo llame… Adiós y gracias por llamar.
La señora colgó y comentó para sí misma - ¡Que hombre tan simpático! - enseguida se dirigió hacia la cocina, donde estaba preparando la cena. Pero al pasar cerca de las escaleras se puso las manos en las mejillas y exclamó - ¡Oh! ¡Se me olvidó preguntarle quién era!
Justo en ese momento vio al saiyajin dirigiéndose hacia su habitación. Por lo que lo atajó, al pie de la escalera - Vegeta… ¿puedo preguntarte algo?
El frunció y la miro fijamente - Depende… - respondió cruzándose de brazos, indicándole que la escucharía, aunque estaba seguro de que saldría cualquier disparate de esa boca.
Ella no esperó a saber de qué dependía - Bueno, querido. El asunto es que llamó un hombre y quería hablar con Bulma… Y lo que sucedió es que se me olvidó preguntarle el nombre… ¿sabes tú quién puede haber sido?
Vegeta cerró sus ojos intentando controlarse para no gritarle a la madre de su pareja. Suspiró hondo y respondió - Señora… - apretó sus dientes conteniendo su lenguaje - Con todo respeto le diré que no me interesa ni me importa quién haya sido el que llamó a Bulma…
La señora abrió sus ojos un poco, algo sorprendida. "¡Oh! Vegeta ¿llamaste a mi hija por su nombre?" Sin embargo, no quiso incomodarlo, así que solo lo presionó, tentando un poco a su suerte - Este… ¿Pero sabes quién es?
El príncipe abrió sus ojos y le dio su mirada asesina - ¡No sé quién demonios haya llamado! - gritó, pero enseguida respiró hondo y agregó, intentando sonar más tranquilo – Y deje de fastidiarme… Solo quiero subir a descansar un momento – finalizó, no dándose cuenta de su falta, mientras volvía a subir los escalones.
- ¡OH! Comprendo… - le respondió Bunny, sonriéndole, mientras alzaba la voz un poco para que la oyera desde el siguiente nivel - Creí que lo conocías. Disculpa entonces, y no te quedes dormido porque en una hora estará la cena.
Vegeta, apenas llegó a su habitación, se dejó caer en la cama, con los pies colgando al suelo y las manos tras la nuca. Soltó un suspiró cansado, mientras cerraba sus ojos "Debí tomar el camino con vista panorámica y evitarla… Esa mujer habla tanto como la loca de su hija… y ese maldito gusto por irse con rodeos para decir las cosas… Argg, me enervan… ¿podré estar a solas con ella sin asesinarla o arrancarle la lengua con mis propias manos?... Tendré que arriesgarme, no hay otra forma… Hmn… un maldito mes es todo lo que me separa de una de mis metas… ¿y luego?" Abrió sus ojos y se sentó en la cama "¿Y luego qué?"
-Ja, ja, ja… Por supuesto – se dio un golpe en la frente, mientras se dejaba caer nuevamente "disfrutaremos de los beneficios… (frunció y se sentó nuevamente en la orilla de la cama) Sin embargo, eso de que se entregará dentro de un mes no deja de sonarme sospechoso… No será tan estúpida de estar buscando formar una ridícula familia… No. Ella misma se encargó de diseñar ese medicamento y dijo que no tenía fallos… Yo no seré jamás como el idiota de Kakaroto, engendrando un mestizo como si fuera lo más natural… La sangre saiyajin debe mantenerse intacta… Somos los últimos y contarán nuestra leyenda. No hay inmortalidad más grande, que la de ser recordado por el poder de nuestra raza"
….
En los laboratorios, Bulma ya estaba terminando los planos para la sala de gravedad. No había comido nada en todo el día a excepción de un sándwich y un jugo, que le llevó su padre. Su cenicero estaba lleno y algunos vasos desechables de café estaban regados por ahí. Estaba contra el tiempo y más encima tenía la preocupación de tener que hablar con el saiyajin.
Su estómago comenzó a rugir junto con el pitito que indicaba que tenía una llamada en el comunicador.
Apretó el botón y vio a su madre, con su eterna sonrisa
- ¿Qué hay, mamá?
-Hija, ya está lista la cena
-No me di cuenta de que era tan tarde. Voy enseguida… espérenme.
-Bulma, hace un rato te llamo un hombre…
La joven, que casi corta la comunicación, miró extrañada a su madre - ¿Un hombre, dices? Y ¿No le preguntaste quién era?
-Sé que he hablado antes con él, pero últimamente me falla la memoria…Creo que se debe a mis nuevas pastillas para cuidar mi figura...
Bulma rodó sus ojos y trató enseguida de traer de vuelta a su madre a la conversación - ¿Y qué te dijo, mamá?
Bunny llevó un dedo a su mejilla intentando recordar el mensaje - ¡Ah, sí! Dijo que por favor le avisaras cuando tuvieras listo el submarino…
Bulma se sonrió y respondió - Ay, mamá… era el Maestro Roshi… Gracias. Yo me pondré en contacto con él - cortó la comunicación y se detuvo en seco - ¿? ¿Era Vegeta el que estaba tras mi madre en la cocina? - se encogió de hombros y apagó su enésimo cigarrillo del día. Había trabajado sin parar desde que habló con su padre. Estaba exhausta, pero había valido la pena. Solo le faltaban unos pequeños detalles al plano de la cámara y estaba listo. Se sentía con el tiempo en contra, sobre todo por que debía hablar esa misma noche con Vegeta, para poder al día siguiente comenzar con el trabajo de acondicionar la nave para dos personas, para un viaje indefinido. Se sonrió "Supongo que será como una luna de miel… Ahora veremos cómo se lo toma… Tendré que hacer uso de toda mi astucia femenina"
…
En el comedor, todos ya habían ocupado sus lugares, solo faltaba Bulma.
La señora ya había comenzado a servir los platos.
-Vegeta… - habló el anciano - aprovechando que aún no baja mi hija, quería agradecerte por la ayuda en los laboratorios…
-Hmn…– hizo el saiyajin, para luego comenzar a atacar su plato.
- ¡Vegeta! – le llamó la atención la señora
- ¡Hmp!- hizo, mirándolo asustado.
- ¿Qué son esos modales? Me extraña viniendo de ti… No puedes empezar a comer todavía. Estamos esperando a Bulma.
El profesor tragó duro, a la espera de la explosión por parte de su huésped. Pero se sorprendió, al ver que el hombre sólo se cruzó de brazos, recostándose en la silla. Como las cosas le estaban saliendo tan bien, estaba de buen humor y con ánimos de mofarse. Decidió que por esta vez pasaría por alto el atrevimiento de la mujer, por lo que respondió con ironía - ¿Y cuándo cree que su hija se digne a venir a acompañarnos?
Bunny le sonrió, respondiendo - Ay, no tarda… debe haber ido a su cuarto para arreglarse…
Vegeta se sonrió y comentó - Espero que haya llevado todas sus herramientas…
El anciano se sonrió ante el comentario del saiyajin.
- ¡No digas esas cosas! Mi hija es hermosa tal cual es – respondió Bunny, acomodando unas fuentes.
El saiyajin se enderezó y cogió la copa de vino que tenía cerca. Hizo rotar su contenido, mientras observaba el rojizo líquido y decía - Y entonces me puede indicar ¿por qué demora tanto?
La señora se volteó a verlo y le dijo, con toda calma - Bueno… supongo que se debe estar arreglando para alguien...
Hasta ahí le llegó el buen humor a Vegeta, que no pudo evitar fruncir, mientras una de sus cejas se curvaba con cierto tic. Su corazón dio un par de latidos fuertes, que sintió inclusive en sus oídos al imaginar que la muchacha saldría a alguna cita. Intentó calmarse para no delatarse frente a sus anfitriones y llevó con calma la copa a sus labios, pero en el último instante miró a la señora, que aún lo observaba y le preguntó - ¿Qué? – ladró - ¿Tampoco puedo beber?
La señora suavizó su mirada. Intuyó claramente lo que pasó por la cabeza de su yerno - Sí, querido… Claro que puedes hacerlo.
Vegeta levantó una ceja, buscando si es que la señora le estaba enviando alguna insinuación. Al no encontrar ningún rastro de algún mensaje oculto, terminó bebiendo de una vez el contenido completo de la copa. La señora se apresuró a llenarla nuevamente mientras le sonreía. En eso estaban, cuando apareció Bulma, con un vestido rosa, cuya suave y amplia caída, le llegaba sobre la rodilla. Su lacio cabello suelto, tocado con una cinta roja a modo de cintillo.
El saiyajin no pudo evitar mirarla, aunque solo de soslayo. Hace mucho que la muchacha no se "arreglaba" como para una cita. El solo hecho de verla así y pensar en que sería otro el que disfrutara de esa vista lo habían hecho ponerse de los nervios.
-Hija ¡estás preciosa! ¿Quién es el afortunado? – preguntó su madre. Bulma se sonrojó un poco y no pudo evitar dirigir su mirada al saiyajin.
Eso no escapó a los agudos ojos de madre de Bunny, quién comentó juntando sus manos, con la clara intención de incomodar al príncipe - ¡Oh! Debe ser un muchacho muy apuesto… ¡Se irá de espaldas cuando te vea!
El profesor disfrutaba con la escena, comprendiendo a la perfección las intenciones de su mujer de despertar los celos del muchacho.
El saiyajin apuró su segunda copa, mientras la vena de su sien comenzaba a hacer su aparición triunfal.
-Mamá – respondió Bulma, tomando asiento frente a su pareja – lo que ocurre es que solo tenía ganas de sacarle provecho a mi nueva apariencia… Pero ya que lo mencionas, podría salir... Me hace falta un descanso…
Vegeta se decidió a intervenir. No soportaría la insolencia e irrespeto de ella para con su persona - No puedes salir… - dijo en un tono bajo, entre dientes.
Todos lo miraron.
- ¿Se puede saber por qué no? – pregunto la muchacha, comenzando a disgustarse.
El saiyajin la miró a los ojos y le contestó - Mujer, por si lo olvidaste, tienes que construir una nave, aumentar la gravedad de otra y replicar unos trajes… ¿te parece poco?
Bulma levantó una ceja con incredulidad. Cogió una servilleta y la puso en su regazo, mientras decía, con enfado - Lo siento, pero hoy ya trabajé bastante… me merezco un descanso – terminó haciéndole un breve desprecio, a lo que Vegeta respondió entrecerrando su mirada sobre ella.
- ¿Cómo es eso de que necesitas una nave? - preguntó extrañada Bunny - ¿Te vas de viaje otra vez?
-Sí – soltó escuetamente, dirigiéndose a la señora, luego le dijo a Bulma – Descansarás cuando termines…
-Ja, ni lo sueñes, Vegeta. No soy tu empleada – respondió Bulma, con desenfado.
- ¿Pero no será por mucho tiempo? – preguntó Bunny.
Vegeta miró a la señora - Eso no lo he pensado. Pero no puedo…
-… seguir perdiendo el tiempo en este mugroso planeta de débiles – intervino Bulma, imitándolo y terminando la frase por él. Vegeta le envió una mirada de fastidio y dijo entre dientes -Hmn…Mujer maleducada…
-Saiyajin pendenciero…
-Vulgar…
-Insensible…
-Grosera
- ¡Bruto!
La señora comenzó a servir más platos, mientras decía - Muchachos, cenemos y luego arreglan sus diferencias… ¡Hacen tan linda pareja! Deberían salir juntos…
Ambos se sonrojaron.
-Mamá. ¡No voy a salir con este esclavista! – dijo Bulma llevándose un bocado a la boca, para disimular su vergüenza.
- ¡Ni yo con una mujer tan insolente! – dijo Vegeta, agarrando una pierna de pavo y dándole una enorme mordida.
El resto de la cena transcurrió en "normalidad". A excepción de la joven pareja que, a pesar de las recomendaciones de la señora, se seguían insultando en modo "mute". El señor Briefs intentaba no sonreírse ante las tonterías de ambos.
Una vez terminada la cena, Bunny se levantó y dijo - Muchachos, por si me necesitan estaré en la sala principal, viendo televisión… Espero que pasen una linda velada…
-Yo también me voy – dijo el profesor – aún tengo unas cosas pendientes en los laboratorios…
-Deberías aprender algo de tu padre – comentó Vegeta.
-Lo que pasa es que él no tiene un molesto saiyajin presionándolo…
Ambos hombres se miraron en sorpresa. El científico mejor abandonó la sala para que Bulma pudiese hablar con Vegeta, además, no quería estar cuando esos dos empezarán con sus gritos.
…
Quedaron solos en el comedor y Bulma fue la primera en ponerse de pie para retirarse. Vegeta la interrogó - ¿A dónde crees que vas?
La joven se apoyó en el respaldo de la silla y suspiró con algo de fastidio - Ya te lo dije… Voy a salir… y puede que vaya a beber donde siempre...
- ¿Sola?
Bulma se sonrió internamente al ver que estaba logrando su cometido - Claro… ¿o acaso quieres ir conmigo? Sé que te negarás porque siempre tienes cosas más importantes que hacer… Además, no sería la primera vez que voy allí sola... - avanzó hacia la puerta, mientras Vegeta tenía una batalla interna tal que sus puños se apretaron bajo la mesa. Se imaginaba claramente a la mujer siendo abordada por cuanto patético humano hubiera en la ciudad.
Ella estaba por dejarlo solo cuando lo oyó decir – Creó que te olvidas de un pequeño detalle, humana…
-¿Cual detalle, Vegeta?
El saiyajin apretó aun más sus puños y trató de decir, molesto consigo mismo por no poder la cursi palabra terrícola – A que eres… eres… mi… - Bulma lo miró con paciencia un momento y enseguida le dijo, alzando una de sus cejas – No te entiendo si balbuceas…
El saiyajin elevó su ki involuntariamente y gritó ¡Tú sabes a que mierda me refiero! - la peli turquesa se sonrió y le preguntó, inocentemente – ¡Ah! ¿Te refieres a que somos novios?
-Argg..¡Cállate! ¡Solo lo haces por fastidiarme!
-Disculpa… Pero en serio no sabía si hablabas de eso o de que era tu esclava… - le comentó encogiéndose de hombros. El saiyajin la miró un momento y al siguiente bufó – Tsk… Sí de eso hablaba… Por lo mismo me veo en la obligación de hacer el sacrificio de acompañarte…
Bulma se hizo la extrañada, aunque era lo que esperaba que sucediera para poder pasar una velada con el saiyajin y poder plantearle lo del viaje. Así que le respondió - Solo si estás de ánimos de compartir un rato con una mujer maleducada, vulgar, grosera, torpe, inconsecuente, terca, imbécil, escandalosa, infantil, mimada e incompetente.
Vegeta cerró sus ojos y se sonrió primero, por la excelente memoria de la mujer. Recordaba todos y cada uno de los insultos que él le había dirigido durante la cena. Segundo, tenía en mente otros planes para la muchacha - Lo he hecho por bastante tiempo ¿no?
Bulma se cruzó de brazos y lo miró fingiendo estar molesta - Ah, ¿sí?... Entonces te espero para que te cambies…
Vegeta la miró a los ojos y se sonrió ladinamente - No iremos a ninguna parte…
-Pero dijiste…
-Dije que te acompañaría… - la interrumpió – no que saldría contigo.
La muchacha lo miró pensando en la oferta, aceptando finalmente diciéndole - Bueno, entonces voy a subir a ponerme algo más cómodo… nos vemos en ¿diez minutos?
-No es necesario que te cambies…
-¿? – Bulma lo miró con sorpresa y Vegeta se corrigió - No necesito perder más tiempo – dijo, mientras avanzaba a la alacena. Sacó unas botellas de vino y un par de copas, luego abandonó el comedor.
La muchacha se quedó observando un momento por donde se había retirado el saiyajin. No sería una salida romántica, pero no podía pedirle más. Parpadeó un par de veces y lo siguió, pero al asomarse al corredor, vio que este subía por las escaleras por lo que le preguntó confundida - ¿Vas a la terraza?
Vegeta se detuvo y volteó a verla - No, humana… ganaremos tiempo si subimos de una vez a tu habitación – dicho esto siguió su camino.
Bulma se sonrojó, comprendiendo perfectamente el mensaje. Además, no podía dejar de estar nerviosa. Pensaba en que si Vegeta se tomaba a mal su propuesta, seguramente estarían peleados un buen tiempo y probablemente se marcharía sin ella.
Vegeta ingresó a la habitación de la muchacha y dejó la puerta abierta. Avanzó hasta el balcón y se quedó allí, esperando.
Bulma al entrar a su habitación, hizo un alto. Pasó al cuarto de baño y al salir se dirigió a su cama, tomando un par de cojines para ponerlos sobre la reposera que tenía fuera, donde antiguamente estaba la planta que le arrojó a Vegeta un día que le colmó la paciencia. Al salir al balcón, encontró al saiyajin aun de pie, con el ceño fruncido y mirando hacia la calle.
- ¿Ocurre algo?
-Hmn… - volteó a verla - ¿Para que traes esas cosas?
-Son para que nos sentemos…
- Tienes un asiento aquí mismo, ridícula – le dijo indicando con su barbilla hacia un pequeño futón que había en el balcón.
-Sí, pero con estos cojines estaremos mejor…
Vegeta se inclinó, dejando las botellas y las copas en suelo, ignorando por un momento a la muchacha. Acto seguido, se sentó en el piso y apoyó su espalda contra el barandal, flexionando una de sus rodillas.
-Oye, Vegeta ¿será que puedes dejar de ser tan orgullosos un momento y aceptar uno de estos? – dijo acercándole uno de los almohadones – así estarás más cómodo.
-Estoy bien, así… siéntate de una vez.
Bulma prefirió no responder. En cierta forma se alegró del detalle de Vegeta de cederle el único asiento disponible, aunque perfectamente cabían dos personas. Sin embargo, prefirió hacer causa común con él. Dejó caer uno de los almohadones y el otro lo acomodó al lado del príncipe. Antes de sentarse, se retiró los zapatos y los dejó a un lado. Vegeta solo la miraba hacer, sin perderse detalle del cuerpo de la joven.
Bulma al terminar de acomodarse se volteó hacia él y le sonrió, sin saber que este solo gesto había hecho sonrojarse al saiyajin. Por suerte para él, la poca iluminación del lugar lo encubría. Optó por servir las copas y ofrecerle una a la mujer.
- ¡Gracias!
Vegeta se quedó en silencio. Volvió su vista al ventanal que tenía en frente. Podía ver el reflejo del cielo y algunas nubes blancas, que contrastaban con el negro del firmamento.
La muchacha bebió un sorbo de su vino y comentó - Gracias por acompañarme...
-Hmn.
-Realmente no tenía ganas de salir… pero sí de hablar contigo…
-Ya veo… y ¿sobre qué quieres hablar?
-Primero quisiera hacerte una pregunta que hace mucho me ha estado dando vueltas…
El saiyajin volteó a verla, con curiosidad, lo que la animó a hablar – Bueno. Es algo que quizás no es importante, pero dado que tenemos este… una relación, creo que es mejor aclararlo de una vez y …
-Ve al grano, mujer…
Bulma suspiró y volteó a mirar el reflejo de algunas estrellas en el ventanal - Vegeta… ¿cabe la posibilidad de que tengas un hijo en algún lugar del Universo?
El saiyajin quedó de piedra, ya que esperaba que ella sacara el tema del viaje, por lo que le preguntó, intrigado - ¿Por qué diablos me preguntas eso?
Bulma cerró sus ojos y dijo - No lo niegas… por lo que supongo que cabe la posibilidad…
- ¡Que estupidez!… sabes perfectamente bien lo escrupuloso que soy.
-Pero aun así estas esperando que me entregue a ti…
Vegeta se sintió algo sofocado. No tenía respuesta para eso. No para dar abiertamente. Sin embargo, encontró una salida digna - No seas ridícula… y no te hagas ilusiones al respecto, pero supongo que es por el parecido con nuestra raza…- soltó con fastidio. Bebió de su copa y agregó - ¿Se puede saber de dónde sacas esa idea tan absurda?
Bulma suspiró y volteó a ver a su compañero - Mmm… ¿y no hay más razas como la nuestra?
Vegeta cerró sus ojos para responder - Si las hay…
-Entonces…
-Nada. Todas razas débiles y extintas. Además, diferían bastante en tamaño, color y olor. Algunas eran más que repulsivas.
- ¿y eran compatibles genéticamente? – preguntó ella con más curiosidad.
Vegeta volteó su vista a la ventana unos momentos. Nunca antes de venir a la Tierra había oído de híbridos. Volvió a cerrar sus ojos, bajando su cabeza y respondió por fin - No. Por lo que es imposible que existan más mestizos que el mocoso de Kakaroto.
La muchacha se decidió a preguntar más directamente - ¿Y qué hay del muchacho que vino a advertirnos?
Vegeta abrió sus ojos y volteó hacia ella. Decidió que era momento de cortar el tema de raíz
- ¿Cómo diablos quieres que lo sepa? Lo único que se me viene a la cabeza es que ese idiota de Raditz no pudo controlarse cuando vino por su hermano o que Nappa hizo de las suyas cuando realizó un recorrido por el planeta. No sería la primera vez... "aunque por lo general la víctima no vivía para contarlo"… Es la única respuesta lógica.
Bulma sintió un escalofrío al oír la hipótesis de Vegeta. Después de todo era muy lógico que cualquiera de los otros dos saiyajins hubieran ultrajado a alguna mujer durante su estadía en la Tierra. Pero a pesar de ser plausible, algo no le cuadraba en ello. Aún así, cruzó instintivamente una pierna sobre la otra.
- ¿Te queda alguna otra duda? - la interrogó Vegeta esperando que no tuviera más preguntas complicadas.
-Creo que no… - dijo cerrando sus ojos, pero enseguida los abrió y le dijo - ¡Sí! Tengo una pregunta más… ¿Cómo se llamaban tu padre? Porque sé que tu planeta se llamaba como tú, pero eso me indica que te llamaron así en honor a él ¿o me equivoco?
-Te equivocas. Al planeta se le dio el nombre de uno de mis ancestros… Para ser más precisos, él nombre del primer Rey Vegeta…Para que te hagas una idea, yo soy Vegeta IV…
Bulma lo miró sorprendida – Eso quiere decir ¿Que todos los reyes se llamaban Vegeta?
- Estás en lo correcto.
- Es una extraña tradición…
- Sí...Pero visité planetas donde por cada generación se le agregaba una silaba al nombre del gobernante, así que no es tan terrible…
-Ja, ja, ja… ¿En serio? Y de cuantas generaciones estamos hablando – Vegeta hizo un alto y enseguida le respondió, con media sonrisa - ¿Te suena el nombre de Hominshaditehafupowootikahisha?
-ja, ja, ja – rió ella de buena gana – No...Pero seguramente me estás tomando el pelo…
-¡Ya quisiera! Pero no… Ese era el nombre de un comprador de uno de los planetas que purgamos para Freezer – escupió a un lado y agregó – Nunca lo vi, pero su raza era repulsiva...
Se quedaron en silencio un momento. Cada cual sumido en sus pensamientos.
Vegeta fue el primero en hablar, decidido a desviar el tema de conversación de sí mismo, por lo que le preguntó, volteando a verla - ¿Estabas con Kakaroto cuando Raditz se llevó al enano, verdad?
Bulma abrió sus ojos sorprendida - ¿Cómo sabes que era yo?
Vegeta se sonrió y cerró sus ojos, volteando su cabeza al frente – Por el rastreador oímos todo lo ocurrido… Y esos chillidos son inconfundibles… De hecho en ese instante deseé estar sordo.
Bulma le dio un empujoncito en el hombro, mientras intentaba molestarlo - Oye… ¿Así que ahora te molestan mis chillidos? Hasta ahora no te había escuchado quejarte…
Vegeta agregó, volviendo a mirarla, con algo de lascivia - Es distinto cuando el que los provoca soy yo… - Bulma se puso como un tomate - ¡Eres terrible!
- No, solo dije lo que me pareció adecuado, mujer… - le replicó Vegeta. Luego entrecerró sus ojos para decir – Ya que tocamos el tema, dime ¿por qué demonios cambiaste de opinión?
-¿? ¿hablas de…? - preguntó, bajando su vista, algo ruborizada.
-Sí.
Bulma se quedó estática en su sitio. Ni ella sabía muy bien porque lo estaba haciendo, pero de lo que estaba segura, era de que quería hacerlo desde hace mucho solo que no se había atrevido. Suspiró y volteó a verlo, para poder responderle de la manera más clara - Vegeta… la verdad es que tomé la decisión pensando en que no podía huir por siempre… de mi sentimientos… Además, creo que ya soy lo suficientemente adulta como para afrontar una relación con todo lo que ello implica y poder tomar una decisión adecuada...
-Hmn… Comprendo – le dijo el saiyajin - Pero dime ¿Por qué yo y no la sabandija? ¿Acaso no lo amabas tanto?
Bulma lo miró a los ojos. No hallaba como explicarle todo lo que sentía por él sin parecer desesperada. A los ojos de ella, Vegeta era todo lo contrario a Yamcha. Él era un hombre con carácter, valiente e inteligente, sin contar que no era ningún mujeriego. Además de que, a futuro, muy a futuro, sí quería tener una familia con él, pero sabía que en ese momento, decirle eso, significaría un quiebre definitivo con el saiyajin. Bebió un poco de vino antes de responder - Lo que ocurre es que me di cuenta de que realmente no amaba a Yamcha como creía…
El príncipe dejó de observarla para decirle - De acuerdo. Si tus ridículos sentimientos me benefician, no tengo objeción… Pero recuerda que de mi parte no hay nada más que deseo. Así que no intentes sonsacarme palabrerías cursis ni estupideces por el estilo… Lo nuestro es una relación por conveniencia…
Bulma suspiró y se puso de pie. Miró al saiyajin un instante, pensando en que no habría forma alguna de saber si él sentía algo realmente. Eso le dolía, pero no había nada que hacer al respecto por ahora. Sintió deseos de fumar por lo que se dirigió a su habitación.
- ¿Te vas? – preguntó Vegeta, siguiéndola con la mirada.
-No… Solo voy por mis cigarrillos… necesito uno.
La joven entró por el ventanal y volvió a los pocos segundos. Antes de sentarse, le ofreció a Vegeta, pero éste negó con la cabeza.
-Como quieras… - dijo Bulma, acomodándose de vuelta en su lugar.
El saiyajin la ignoró y volvió a servir las copas, seguro de que pronto la humana sacaría el tema del viaje, lo que lo hizo ponerse algo ansioso y derramar algo de vino en el suelo. Por suerte Bulma no lo notó, ya que estaba encendiendo su cigarro, pero al finalizar miró al saiyajin y le dijo, algo molesta - ¿Sabes? sinceramente me da lo mismo tu ridículo argumento de que no sientes nada por mí…
Vegeta se sonrió y se inclinó un poco hacia ella para decirle - Lo sé… de lo contrario no harías las cosas que haces por las noches…
-Ja – rio ella con sarcasmo – eso también aplica para ti, saiyajin gruñón…
Vegeta frunció y bebió de su copa, no sin antes decirle - Mejor cállate, terrícola… te ves mejor con la boca cerrada. Algún día te estrellarás contra ese muro…
Bulma hizo un mohín con sus labios. Pero luego sonrió y se recostó en el hombro del saiyajin, a lo que éste rodó sus ojos y la increpó - ¿Por qué te recargas en mí?
-No seas tan malhumorado, Vegeta… Es solo que me siento cansada...
-Y ebria… - agregó él, sabiendo perfectamente que la muchacha hacía ese tipo de cosas esperando que el iniciara algo. Pero esta vez no le daría el gusto.
-Es cansancio… y es tu culpa- le reclamó ella.
Vegeta se sonrió - ¿Me culpas a mí por tu flojera?
-Vegeta, es tu culpa que duerma poco.
-Podría ser menos… Agradece que aún no comienza lo mejor… - intentó atacar él.
- ¡Qué humildad!
- ¿Qué estas insinuando?
-Nada… fue solo un comentario
-Habla, mujer…
- ¿Ahora quieres que hable? No hay quién te entienda…
- ¡Bulma!
-No me grites… Además, entérate de una vez que no me quedaré tranquilamente esperando a que vuelvas de tu "viaje"… las mujeres tenemos necesidad de afecto, por si no lo sabías.
Vegeta frunció profundo. Eso era más que una insinuación. Ella lo estaba desafiando abiertamente, pero prefirió hacerse el desentendido - ¡Tsk! ¡Haz lo que quieras!… - dijo entre dientes, apartándola, al tiempo que se ponía de pie y se sentaba en la reposera. Apoyó su espalda y flexionó una pierna para dejar un brazo descansando sobre esta, dejando su otra mano sobre la pierna que apoyaba en el suelo. Cerró sus ojos, sin dejar de fruncir, demostrando su molestia con ella. Optó por no dirigirle la palabra.
La muchacha también se molestó. Esperaba un ataque de celos por parte de él, que él se saliera de sus casillas y le dijera que se la llevaría con él. Pero nada. Apagó su cigarrillo en una maceta que estaba a su lado, antes de levantarse y acercarse nuevamente a su pareja. Con descaro se sentó en el espacio que había entre las piernas del saiyajin y se iba a recostar sobre su regazo, cuando lo oyó decir - Ni se te ocurra… a menos que desees morir.
Ella se sonrió de espaldas a él. Ese berrinche solo le indicaba que el príncipe sí estaba celoso.
-Vegeta, no te molestes… solo estaba jugando…
- ¡Tsk!… me da igual lo que hagas…
-Lo que quiero realmente es…ir contigo, al espacio…
Vegeta se sonrió con maldad - ¿Y para qué te querría conmigo?
Bulma respiró hondo y prosiguió, ignorando el tono del saiyajin - Quiero ir para que no tengas inconvenientes en tu viaje…
- ¿Vas a sabotearme, humana?
-No… jamás haría eso… - respondió ella, sonriéndose con la idea.
- ¿No? ¿y qué fue lo que ocurrió cuando me llevé la nave?
-Te dije muy claramente que esa vez me interrumpiste cuando estaba verificando el estado de la nave… ¡Fue tu culpa! – chilló Bulma.
Vegeta se quedó observando la espalda de la muchacha. Sintió deseos de acariciarla y terminar la discusión de una vez para llevársela a la habitación, sin embargo, se contuvo. Quería saber cuánto sería capaz de hacer ella, con tal de acompañarlo.
- JA, JA, JA … - rio con escándalo - ¿Otra vez culpándome de tu inoperancia? Además ¿crees que es un viaje de placer? ¿de qué me serviría llevarte?
-Llévame como garantía… Si voy contigo me aseguraré de que no falle nada esta vez.
Vegeta extendió su mano hasta casi tocar el cabello de la joven, diciéndole - No le encuentro sentido a que me acompañes. Claramente pedí una nave unipersonal… Solo serás un estorbo.
Bulma suspiró y respondió, volteando un poco su cabeza para poder verlo - Te prometo que, si me dejas ir contigo no interrumpiré con tu entrenamiento… Solo quiero que vuelvas sano y salvo. Además, tomará menos tiempo acondicionar la nave actual, que fabricar una nueva… Me encargaré del mantenimiento y de ayudarte con tus heridas…
- ¿Y qué hay de la comida?
Bulma se quedó en silencio unos segundos. A ella no se le daba la cocina.
- ¿No vas a responder o te sientes incapaz de atenderme correctamente? – preguntó él, con algo de mofa.
- ¡Claro que puedo atender tus estúpidas necesidades! – chilló ella.
Vegeta pensó que ya era momento de iniciar su juego nocturno, por lo que la jaló hacia atrás, sujetando a la muchacha por el cuello, para después de mirarla a los ojos preguntarle en su oído - ¿Todas ellas?
Bulma cerró sus ojos, estremeciéndose ante el tibio contacto del aliento del saiyajin. Vegeta, al sentir la reacción de ella, no pudo evitar bajar sus labios al cuello de ella y comenzar a dar leves mordiscos, mientras le decía - Responde, mujer… - la muchacha respondió, muy suavemente - ¡Ah!… Sí…
- ¿No me estorbaras? – preguntó él, llevando su mano libre desde la rodilla de la muchacha hasta alcanzar la parte interna de uno de los muslos.
-…mmm… No…Vegeta…
Vegeta alcanzó al fin la cálida intimidad de la joven - Voy a pensarlo… - comentó, comenzando a acariciarla por encima de sus bragas.
Ella sintió como se le erizaba la piel y se giró un poco más, para poder alcanzar los labios del saiyajin.
Él aceptó la intromisión y respondió al beso, sin dejar de acariciarla. Hasta que Bulma entre gemidos apenas logró decir – Detente…por favor… aquí nos pueden ver…
Vegeta no detuvo sus acciones, por el contrario. Corrió un poco la prenda de ella, volviendo a acariciarla mientras le decía - ¿Quieres que me detenga?
Ella meneó su cabeza, sintiendo que estaba cerca de su orgasmo. El saiyajin aumentó la velocidad y Bulma gimió en sus labios sintiendo su explosión. Luego de unos segundos, él la apartó, indicándole que se pusiera de pie. Se levantó, y sin decir nada ingresó al cuarto de ella.
La muchacha se quedó de pie un momento, observando que nadie hubiera visto el espectáculo que acababan de dar. Optó por seguirlo y al entrar lo encontró sentado en la orilla de la cama. Avanzó hasta él y cuando lo tuvo enfrente le preguntó - Entonces… ¿me llevarás?
Vegeta no respondió. Aún se sentía algo molesto por la insinuación de ella, de buscar otra pareja mientras él se iba de viaje. Se puso de pie y tomándola por la nuca le plantó un salvaje beso, en esos labios tan altaneros.
Bulma no se resistió, ella también estaba esperando por este momento. Sin embargo, cuando iba a colgarse del cuello del saiyajin, éste la tomó por las muñecas, apartándola un poco, para poder verla a los ojos.
Ella contrariada preguntó - ¿O-ocurre algo?
Vegeta se sonrió, entrecerrando sus ojos y, sin dejar de verla, tomó con una mano ambas muñecas de la muchacha y cogiendo la cinta del turquesa cabello comenzó a atarlas.
- ¡Vegeta! – gritó ella tratando de zafarse.
-No seas escandalosa… ¿no quieres jugar conmigo?
Bulma abrió sus ojos sorprendida. Entendió al instante que él se estaba cobrando lo que ella le había dicho. Continuó su inútil forcejeo, mientras el príncipe terminaba su labor y tomándola en brazos la soltó, con poca delicadeza, en la cama.
- Deja de negarte… lo quieres tanto como yo…
-Vegeta… me estás asustando… ¡desátame!
Él aspiró profundo y comentó con ese tono de amenaza suave - Olvídalo, mujer… aunque tengo una pregunta…
Bulma lo miró extrañada, deteniendo su forcejeo.
-¿?
-Me preguntaba… - tomó la orilla del escote de su vestido – si esta prenda es tan delicada como se ve…
-Ni lo pien… - no alcanzó a terminar su frase porque Vegeta rasgó el vestido en dos, dejando a la muchacha solo en ropa interior.
- ¡Maldición, Vegeta! ¡Era un vestido nuevo!
Él la ignoró y se desvistió casi por completo dejándose solo la ropa interior. Acto seguido la observó un momento para luego posicionarse sobre ella, dejando las piernas de Bulma bajo las suyas.
-Si vas a quejarte es mejor que lo hagas con motivo… - dijo hundiéndose en sus labios, comenzando a acariciar sus montes con vehemencia con una de sus manos, mientras con la otra sujetaba el amarre de las manos de ella.
A Bulma se le olvidó inmediatamente lo del vestido y lo de su atadura. Ahora sentía como su cuerpo era devorado por el saiyajin, que hábilmente había descendido a sus pechos, comenzando a acariciarlos y besarlos alternadamente. Luego descendió por su vientre y cuando alcanzó las bragas, respiró hondo y continuó con su camino de besos hasta llegar a la intimidad de ella.
Bulma no dejaba de emitir leves grititos. Se sintió en las nubes por unos momentos hasta que sintió que el saiyajin rasgaba también su ropa interior y comenzaba a besarla de una manera tan salvaje en su entrepierna, que no pudo evitar llegar casi instantáneamente a un violento orgasmo que la hizo arquear su espalda.
Vegeta se detuvo, de seguir en esa labor él no soportaría mucho y no estaba dispuesto a pasar una vergüenza, pero sus sentidos estaban extasiados con todo lo que ella le ofrecía que le costaba mucho contenerse. Optó por retirarse para enseguida tomar por las caderas a la joven y girarla, dejándola boca abajo.
- ¡Vegeta!
-Calla, mujer… - dijo recostándose sobre ella, hablándole al oído- no querrás que la loca de tu madre nos interrumpa…
Luego de esto se sentó sobre los muslos de ella y levantó lo que quedaba del vestido, dejando al descubierto el trasero de la muchacha. Bajó su ropa interior y procedió a ubicar su miembro entre las nalgas de ella. Volvió a recostarse sobre ella y comenzó a frotarse mientras que, con ambas manos, sujetaba a la muchacha por los hombros.
Luego de unos minutos de gemidos ahogados, emitió un ronco gruñido y desparramo su semen sobre la espalda de la joven, dejándose caer sobre ella, rendido por un instante. Bulma intentó moverse, pero le fue inútil. Al notar su incomodidad, Vegeta se sonrió antes de dejarse caer a un lado para decirle - ¿Para cuándo estará listo todo?
Ella como pudo se apoyó en sus codos y le dijo - ¿Serías tan amable de desatarme primero? - Vegeta se sonrió burlón - Que yo sepa no tienes una mordaza… - Bulma lo miró enfadada, a lo que él respondió ampliando su sonrisa - De acuerdo… pero debemos repetirlo… por lo que conservaré esto – dijo, retirando de un tirón la cinta
- ¡Auch! – exclamó ella, comenzando a sobarse sus muñecas - ¡Maldito Bruto! - Vegeta ignoró el insulto y le preguntó - ¿Y bien? - ella frunció y le dijo - No lo sé exactamente… Tuve que realizar algunas modificaciones a tus demandas.
- ¿De qué mierda hablas? – preguntó intentando sonar molesto. Bulma se giró hacia él - No aumentaremos la gravedad de la nave…
- ¿De qué mierda hablas?
-Bueno… - ella comenzó a explicarse, diciéndole enseguida, con una sonrisa - Porque ahora tendrás una cámara de gravedad, ubicada en las instalaciones de la Corporación ¿Qué te parece?
- ¿Aquí en la casa? - preguntó, algo confundido.
-Sí... ¿algún problema?
-Hmn... ¿Por qué tomaste esa decisión sin mi consentimiento?
-Vegeta, si queremos aumentar la gravedad, la única forma es hacerlo en un lugar fijo. Ya que los materiales de los que está hecha la nave no resistirían.
-Comprendo… ¿y qué hay de los trajes?
Ella miró al frente, mientras pensaba en su respuesta. No estaba muy segura pero aun así le dio un plazo que le pareció razonable - Estarán listos en una semana.
Vegeta se recostó de espaldas y puso sus manos en la nuca, conforme con lo dicho por ella. Sin embargo, le preguntó por algo más - ¿La nave que te pedí estará lista en el mismo tiempo?
Bulma recostó su cabeza en su mano, apoyando un codo en la cama -Bueno… Eso depende…
Vegeta se volteó a verla - ¿De qué? – preguntó haciéndose el inocente - la joven suspiró y le dijo
-Deja de hacerte el que no sabe… depende de si te acompaño o no. Ya te lo dije, es más fácil y rápido reacondicionar la actual.
Vegeta volvió a mirar al frente, diciéndole - Y yo que lo pensaría… pero eso no es impedimento para que construyas una nave unipersonal…
-Vegeta…
-Haz como quieras – dijo poniéndose de pie, acomodándose la ropa – pero necesito una nave lista en una semana.
Bulma se enderezó en la cama para poder verlo - ¿Entonces?
El príncipe comenzó a juntar su ropa en sus manos y se dirigió a la puerta - Tú sabrás que hacer… Pero no creas que he aprobado tu petición – terminó diciendo para salir del cuarto dejando sola a la muchacha.
Ella se sentó y abrazó sus piernas, mientras observaba la puerta "Dijo que lo pensaría. Entonces no está de más acondicionar la nave y esperar que su respuesta sea positiva… pero ¿y si no? ...No. No me rendiré. Tengo todavía una semana para convencerlo"
…
Continuará…
PD: Mil perdones, pero resubí el capítulo con algunas modificaciones. La verdad es que no me convenció mucho lo que eliminé.
