Cuenta Regresiva:26.280 horas.
Insensatez y sentimientos
Bulma avanzaba a toda velocidad, mientras sus lágrimas dejaban un rastro en el viento. El planeta aquel ya no le parecía asombroso, es más, ahora lo detestaba "Uyy… estúpido planeta y su estúpida gente… Perdí el rastreador, mis vehículos y hasta la tonta libreta… ¡Oh! Y mi dispositivo paralizador… tanto trabajo que me costó hacerlo…"
Se desahogó con un grito lleno de rabia.
-AAAAAAAAAAHHHHHHHH
Su voz se perdió en la llanura, mientras sus pensamientos continuaban sin darle tregua, la frase de ese anciano parecía haberse tatuado en su interior.
"…Lo acogimos entre nosotros y se hizo pasar por una buena persona…"
Apretó los manillares al tiempo que aceleraba, hasta alcanzar la máxima velocidad "Tonto anciano… de no ser por él y sus historias, ahora estaría bien… Después de todo no por nada dicen que la ignorancia es felicidad… Pero no puedo dejar de pensar que Vegeta me está usando... Sé que yo lo incité a intercambiar cosas, pero para mí no era más que un juego. Ahora ese juego se me salió completamente de las manos… ¿Qué estará planeando hacer conmigo realmente?... Quisiera convencerme de que todo está en mi cabeza y que estas dudas que siento son por culpa de las palabras de aquel desagradable anciano, pero… ¿Y si nunca cambio? ¿Y si sigue siendo el mismo despiadado guerrero que solo quiere ser el más poderoso a cualquier costo, sin importarle nada ni nadie? ¿Si todo lo bueno que veo en él solo está en mi mente como me dijo aquella vez?... De ser así ¿Qué pasará conmigo ahora que estoy realmente enamorada de él? … Ya me han hecho mucho daño en el pasado para seguir aguantando engaños… ¿A esto estoy condenada?... OH, KAMI… Pero, por otra parte, quiero convencerme de que es imposible que no sienta algo por mi… Es decir, lo veo cada vez que me mira … y lo siento en sus manos cada vez que me toca…y en sus labios cuando me besa… y en su piel cuando… (Suspiró)… ¿Debo perdonarlo y aceptarlo sabiendo que quizás no ha cambiado engañándome a mí misma?... ¿Pero si lo hago y solo se aprovecha de mis sentimientos para conseguir lo que quiere?... Pero ¡Maldición! ¿Qué demonios quieres realmente de mí, Vegeta?... Sé que no es como los hombres de la Tierra que solo quieren sexo, para él es más importante ser el más fuerte ¿pero cómo mierda encajo yo en todo eso?... Ya le dije lo que sabía sobre el guerrero legendario… ¿Fue sincero desde el principio cuando me dijo que solo buscaba divertirse? ¿Qué más podría querer?... Uy, no puedo decidirme y mi cabeza está tan enredada que no se ya qué pensar…."
- ¡ERES UN TONTO, VEGETA! - gritó, perdiéndose por la llanura.
Cuando al fin llegó junto a la nave descendió con cuidado, encapsulando enseguida la motocicleta, pero al inclinarse para hacerlo noto que le dolía no solo el cuerpo, sino que también el alma, sobretodo después de la discusión con Vegeta, por lo que se quedó allí, de cuclillas, lamentando su suerte. Una vez se sintió más tranquila, guardo el vehículo para luego subir cojeando por la plataforma. Entró y lo primero que hizo, luego de que cerrara la compuerta fue retirarse la armadura y los guantes, lanzándolos a cualquier parte. Acto seguido se encerró en el baño y observó con fastidió su rostro, viendo que tenía el labio partido y la mejilla derecha hinchada.
-Mierda… se pondrá todo morado – comentó para sí misma, mientras intentaba tocarse con cuidado. Pensó que lo mejor era ir en busca de un botiquín y que esa crema ocre la salvaría de parecer un zombi.
Llegó a la bodega, pero su estómago rugió, por lo que comentó, llevándose su mano a su estómago - Es verdad… no como desde ayer… Pero qué asco me da de solo recordar esa rata…
Su hambre podía esperar, primero debía arreglar el desastre de su cara y calmar el dolor de su cuerpo.
Rebuscó en varias cajas, pero no encontraba ni un pomo con la milagrosa crema, para peor, sus manos temblaban por las emociones vividas y tampoco podía pensar con claridad.
En su búsqueda muchos objetos cayeron a su paso, por lo que al ver el desastre que estaba causando respiró hondo para intentar calmarse, volviendo a revisar con más calma, pero no la hallaba "Ese idiota se olvidó de traerla…" De solo recordarlo comenzó a llorar nuevamente, pensando en que lo que creyó que sería un día de aventura y reencuentro, terminó siendo un fiasco.
Arrojó con fuerza la caja que tenía en sus manos, desparramándose en el suelo un montón de artículos médicos, ya no importándole el desorden.
-¡Estúpido Vegeta! - gritó, para enseguida apoyarse sobre una de las repisas. Dio un suspiró y volteó a ver el desastre del suelo con rabia. Entonces una revelación vino a su mente, haciéndola abrir sus ojos muy grandes "¡Es cierto!… Debe tenerla en su habitación"
Salió de la bodega y tomó rumbo a la habitación del saiyajin, sin embargo, cuando estaba por entrar, oyó un ruido que la hizo correr al baño como pudo y poner seguro, para no encontrarse con Vegeta. Así que simplemente tuvo que usara una toalla con la que continuó limpiando, con algo de torpeza, la sangre de su boca mientras cruzaba los dedos para que no se pusiera peor de lo que estaba.
….
Vegeta, ya estaba dentro de la nave desde hace mucho ya que su velocidad le permitió llegar mucho antes que Bulma. Todo el trayecto de vuelta vigiló su ki "Si se mete en más problemas tendrá que arreglárselas sola…" pensó, sabiendo, en el fondo, que se engañaba a sí mismo. Seguía furioso por dejar que las cosas se le escaparan de control , pero sobre todo por sentirse como un idiota siendo regañado por un superior. "Hubiera preferido mil veces recibir una golpiza del marica de Freezer… ¡maldita hembra!"
A esta altura él debía haberla tomado ya y resuelto sus problemas de concentración, pero a pesar de ser un asesino despiadado no era un maldito violador y tendría que esperar a que las cosas se solucionaran para poder concretar su asunto con la mujer. Pensó que lo mejor que podía hacer ahora era darle su espacio, para que meditara las cosas, pero desechó aquella idea inmediatamente, llegando a la conclusión de que si dejaba enfriar las cosas, tal vez sería demasiado tarde. Y aunque estaba seguro de que los sentimientos de ella bastarían para que lo buscara, no podía dejar que la situación siguiera sin tener poder sobre ella. Además, continuaba con ese dolor en su pecho, que le reclamaba que estaba perdiendo algo y que ese algo era algo crucial. Por suerte la joven se tardaría un rato más, así que se levantó y fue a su habitación, decidido a pensar en cómo recuperar aquello.
Un par de horas después sintió el ki de Bulma, ingresando a la nave. Se sentó en su cama, sintiendo su estómago apretarse y siguió atento los movimientos de ella. Dedujo que buscaría la caja donde estaba empacado ese extraño ungüento y que él mantenía en su habitación.
No había pasado desapercibido para él el estado en que estaba la muchacha. Por lo que pudo apreciar, le molestaba para caminar la pierna derecha. Además, ver su rostro y sus labios hinchados y partidos por un golpe, le daban una idea de la golpiza que pudo haber recibido por parte de los kedrats. Bufó al pensar que por lo mismo no pudo ser más duro con ella cuando salieron de las ruinas. Verla así de maltrecha le había removido algo dentro "Solo yo tengo permitido tocarla… Debí asesinarlos allí mismo" pensó, llenándose de una ira asesina que debió contener para no empeorar las cosas.
Cuando la sintió moverse dentro de la nave, esperó ansioso a que golpeara su puerta, pero eso no ocurrió. Apretó sus puños en desesperación y no aguantó más, por lo que se levantó y salió de su cuarto dispuesto a enfrentarla.
…
En casa de los Briefs…
Era una tarde tranquila y se podía apreciar a un namekuseijin apoyado contra un muro, de brazos cruzados y actitud meditativa, en el jardín delantero, junto a la ventana que daba a la sala principal.
En la sala, la señora retiraba unos platos vacíos de sobre la mesita de té, mientras le preguntaba a su invitado - ¿Quieres más, cariño?
El hombre respondió con la boca aún llena - Oh… Thi, gazas…
Bunny le envió una mirada llena de ternura y colocó delante de él una quinta torta, diciéndole - Ay, Gokú... los envidio tanto…
-… ¿Hum?... – hizo, mirando extrañado a la señora, mientras tragaba lo que tenía en la boca.
-No te preocupes… es envidia de la buena. Por tener un pequeño que les alegra la vida…
La señora volvió a tomar asiento y bebió de su té, mientras el saiyajin vaciaba el plato y lo dejaba sobre la mesita. Dio un suspiro de satisfacción y dijo - ¿Lo dice por Gohan? Si quiere le digo que venga un día a acompañarlos…
-No, querido. Lo que ocurre es que al parecer nuestra Bulma no quiere darnos nietos y eso me entristece mucho… - dijo con melancolía - Pero tengo la esperanza de que cambie de opinión…
Gokú la miro extrañado un momento, luego comentó - Ah, eso… No debería preocuparse tanto señora… Yo creo que antes de lo que cree será abuela…
La mujer sonrió complacida, mientras el señor Briefs miraba atento la escena. Tenía pánico de que su mujer cometiera alguna indiscreción.
- ¿En serio, Gokú?
-Claro… Es solo cuestión de tiempo.
El profesor estiró su cuello atento a lo que diría el hombre.
- ¿A qué te refieres? – preguntó, Bunny. El guerrero rascó su cabeza nervioso - Ja, ja, ja… - rio, para luego mirar al techo, intentando hacer lo que parecía un cálculo mental, mientras disimuladamente contaba con sus dedos – si no me equivoco, antes de año y medio… creo.
Los ojos de Bunny se abrieron de par en par, al tiempo que se llenaban de luces.
El señor Briefs lo miró sorprendido. Dedujo inmediatamente que el saiyajin más joven sabía del origen del muchacho del futuro.
Fuera de la casa un individuo se llevaba una mano a la cara. Había acompañado a su compañero de entrenamiento para vigilar que no cometiera alguna estupidez, además de por propia curiosidad, pero al parecer debió ingresar para evitarlo. Y aunque se lo había advertido durante todo el camino al parecer le había entrado por una oreja y le había salido por la otra.
La señora miró con emoción contenida a su marido.
- ¡Oh! ¿Has oído eso querido? ¡Finalmente seremos abuelos!
-Sí, es maravilloso – comentó el profesor.
El saiyajin sonrió al verlos tan felices, mientras sus manos se acercaban al siguiente platillo que estaba frente a él e la mesa.
-Gokú ¿Eso quiere decir que al fin se casará con el amor de su vida? – preguntó Bunny, poniendo en aprietos a su invitado.
El guerrero recordó que el muchacho del futuro le había comentado que su madre jamás se había casado, por lo que le pareció extraña la pregunta de la señora. "Dedujo" que Bulma aun planeaba casarse con Yamcha, cosa que le preocupó mucho y por lo mismo no pudo aguantarse de preguntar - ¿Todavía está con Yamcha? – pero se dio cuenta de inmediato de su falta por lo que se cubrió la boca con ambas manos.
Bunny miró a su marido de manera cómplice y luego volteó a ver a Gokú. Con una sonrisa en sus labios, comentó - No, cariño… Ya está con Vegeta, como debe ser.
Gokú cayó del sillón y afuera Piccoro gesticulaba un "¡¿Qué?!"
-Pe-pe-pe-pero… ¿Cómo sabe que debe ser así? – preguntó el guerrero de las mechas necias.
La señora volvió a beber de su té con toda calma y le explicó - Querido, no hay que ser muy listo para darse cuenta… Era algo muy simple si lo analizas con calma... Si viene un muchacho de diecisiete años, de veinte en el futuro, en una máquina del tiempo, de cabello claro y ojos azules y querer salvar a la Tierra, era lógico pensar que sería hijo de nuestra Bulma. Además, si es un saiyajin y los únicos dos de esa raza que quedan son tú y nuestro querido Vegeta, era obvio que tenía que ser hijo de él, ya que tú estás casado y Bulma jamás se fijaría en ti más que como amigo… ¿o me equivoco?
La mandíbula de Gokú y Piccoro descendieron ante la lógica de la mujer, no entendiendo cómo nadie más se había dado cuenta de ello.
-Supongo que somos los únicos que sabemos de este secreto… - continuó Bunny - Pero debes estar tranquilo, nosotros apoyamos cien por ciento esa relación y no le diremos a nadie. No queremos echarlo todo a perder. Si te lo comento es porque estaba segura de que tu debías saberlo, ya que Bulma siempre confiaría en ti, sobre todo para una situación tan delicada como esta, y por eso envió a nuestro nieto a hablar contigo...
Gokú se recompuso de la impresión y volvió a su lugar.
- ¡Es increíble que ustedes se hayan dado cuenta!… Yo me impresioné mucho cuando lo supe…
El profesor se atrevió a comentar - ¡Ni que lo digas, muchacho! Yo tampoco había atado cabos inmediatamente... Fue mi esposa la que se dio cuenta en el mismo instante que Bulma nos contó de la amenaza de los androides…
-Oh, ya veo… ¡Que alivio! … - les dijo Gokú - es decir, ahora que sé que ya están juntos... Estaba muy preocupado, digo, con el carácter que tienen esos dos creí que no podría suceder…
-Jo, jo, jo – rio Bunny – Tienes razón… pero créeme que son el uno para el otro... Por otro lado, yo jamás haría algo que impidiera que mi Bulma me dé un nieto, además si es con Vegeta mejor aún – llevó sus manos a sus mejillas - Será un niño tan guapo, fuerte e inteligente… ¡y con sangre azul! ¿Qué más podría pedir?
A todos les corrió una gota por la cabeza, ante el fin de la lucidez de la señora.
…
Bulma continuaba en el baño, frente al espejo. Exclamó con dolor al pasar muy brusco la tela de algodón sobre sus labios
- ¡Auch! … ¡Mierda!...
Un suave golpe a la compuerta la hizo detenerse, poniéndose en alerta. Era obvio que Vegeta quería pasar pero ella no quería verlo - Vete… - le dijo - estoy ocupada…
- ¿Por qué no me dijiste que eras masoquista? - le preguntó él.
Ella frunció, recordando que alguna vez le había dicho lo mismo, cuando lo vio llegar todo magullado después de un entrenamiento, pero ahora no le hizo gracias - No estoy de humor para bromas, Vegeta… Déjame tranquila.
-Me encantaría, pero en serio necesito entrar, humana...
Respiró cansada y dejó la toalla sobre el vanitorio. Se miró una última vez y decidió salir, dispuesta a ignorar al hombre. Después de todo, no lo podía enviar a hacer sus necesidades fuera de la nave, aunque sabía que se arriesgaba a que el príncipe le soltara alguna pesadez por el estado de su rostro.
Se aproximó a la puerta y sacó el seguro. A continuación, abrió y se encontró de frente al saiyajin.
Vegeta la observó atento, pensando en que había visto a cientos, quizás miles y hasta a él mismo, con peor aspecto que Bulma, sin embargo, verla más de cerca le dolió y le molestó al mismo tiempo.
La muchacha esperó que le diera espacio para salir, pero Vegeta en cambio comenzó a avanzar, obligándola a retroceder unos pasos.
-Permiso – dijo ella, intentando abandonar el cuarto.
Él no dijo nada. Avanzó un paso más, obligándola a retroceder al interior del cuarto.
-Vegeta…
El siguió sin hablar, la miraba serio, estudiando sus heridas, sin dejar de avanzar, haciendo que Bulma comenzara a sentirse incómoda – Oye, ¿No querías usar el baño? Entonces déjame salir para que puedas pasar…
El hombre dio otro paso y ella tuvo que apoyarse en el mueble - ¿Que diablos te pasa, idiota? - le preguntó molesta, intentando darle un empujón con que no consiguió moverlo ni un ápice. Vegeta, en cambio, cogió la toalla que ella había dejado sobre la superficie del mueble y con cuidado intentó acercarla al rostro de ella.
La muchacha se tensó e intentó alejarse, sin éxito. Él por fin habló, con algo de autoridad - Deja que te muestre como hacerlo… No haré nada más…créeme, aunque sea por esta vez.
Ella abrió los ojos sorprendida, ya que la actitud del saiyajin la descolocó. Era la misma voz autoritaria de siempre, pero sus actos le mostraban algo que calificó como de empatía. Así que decidió dejarlo hacer, después de todo no sería más que eso.
Vegeta al ver que ella cedía, llevó su mano con la toalla al grifó y la humedeció. Luego se posicionó delante de ella y con un suave movimiento procedió a dar suaves toques con la tela mojada sobre la herida del labio de la muchacha, mientras su otra mano se deslizaba hacia la nuca de ella, para evitar que se moviera.
-Uh – hizo ella, junto con una mueca de dolor.
Vegeta frunció profundo al encontrarse con el bulto que tenía cerca de la nuca, a la vez que cambiaba un poco la posición de su agarre para no causarle más dolor. Comenzó a hablarle despacio, para que ella no temiera - Debes hacerlo de esta forma… así no te harás más daño… - pronunció, muy serio.
Ella se perdió en sus ojos, absorta ante la suavidad de él. "Que bien se siente… ¡No!… Debo mantenerme firme hasta que sepa sus verdaderas intenciones"
Después de unos segundos, Vegeta giró la toalla y posó el lado seco firmemente sobre la herida de la joven, mientras le decía – Dime si te estoy haciendo daño... - ella negó levemente, con la cabeza. Él asintió y no despegó su vista de la toalla, de hecho, no la había mirado directamente en ningún momento debido a que no sabía con qué se encontraría en esos ojos azules. La quería de vuelta, pero temía que ella no quisiera lo mismo, por lo que su estómago volvió a apretarse.
Luego de unos momentos, pudo percibir que ella se relajaba bajo su tacto, clara señal de que había bajado un poco la guardia y como buen guerrero no podía desaprovechar la oportunidad. Además, estaba imposibilitada de hablar, lo que era una clara ventaja para él y podría convencerla de que él no era su enemigo. Así que respiró hondo y le dijo - Escúchame, Bulma porque no voy a volver a repetirlo… Eras tú o ellos… y por otro lado, no tengo la obligación de decirte el porqué de mis actos… Debes dejar de pelear conmigo o este será un viaje de mierda y no tendré más remedio que enviarte de vuelta a la Tierra…
Ella lo miró atónita "¿Qué me enviará a casa? No soy una niña para que me castigue así... ¿qué haré?… Aunque esté molesta con él no quiero volver… Necesito un indicio de que no me está utilizando para algún extraño propósito… Necesito una afirmación de que me quiere realmente y que ha cambiado… Antes estaba tan segura, pero ahora…"
El príncipe retiró la toalla, dejándola enseguida sobre el mueble, pero sin apartarse de Bulma. Apretó su puño sobre la suave tela, manchada con sangre y esperó, dejando su vista fija allí.
Bulma tragó duro, tratando de contener las lágrimas que amenazaban con brotar nuevamente. Deseaba abrazarlo y que la consolara, sentir su piel y sus caricias., pero antes que todo, deseaba que saber la verdad.
- ¿Acabaste con todos? – se atrevió a preguntar.
Vegeta soltó el aire que tenía contenido "¿Todo se reduce a eso?… ¿a si maté o no maté a esas basuras?" Hizo una pausa que a Bulma le dio escalofríos. Ella ya no sabía si quería oír la respuesta.
-Escúchame…ellos te iban a matar sin pensarlo… - argumentó el saiyajin, aun sin mirarla, en un intento de hacerla entrar en razón, sin tener que admitir la verdad.
-Por que creyeron que era como tú… - contra atacó ella.
Vegeta giró su rostro, quedando a unos pocos centímetros del de la joven y la miró finalmente a los ojos.
-¡Deja de llevarme la contra, maldita sea! - agregó, mientras que con ambas manos en el mueble dejaba a Bulma encerrada con su cuerpo – ¿Acaso tiene importancia ahora?
Ella pudo sentir el calor que emanaba del cuerpo del saiyajin, sintiendo que esa sensación de calor la reconfortaba. Sin embargo, se abofeteó mentalmente, por dejar que su cuerpo la comenzara a traicionar.
Frunció sus delgadas cejas y sin dejar de mirarlo, dijo - Solo respóndeme, Vegeta… ¿lo hiciste?
El saiyajin bajó su vista un momento, le avergonzaba reconocer que no había aniquilado a la población. Pero si no se lo decía no habría quizás vuelta atrás y ella no lo perdonaría nunca. Eso significaba que no podría tenerla como lo deseaba.
Respiró hondo, sintiendo el aroma de ella en profundidad. Realmente lo volvía loco el olor de la terrícola, el cual no solo despertaba el deseo por su cuerpo, sino que también ese extraño bienestar de solo tenerla cerca. No estaba en celo y podría apostar su vida a que estaba saliendo de ese periodo en que parecía estar más pensativa y sensible, cosa que no evitaba que siguiera gritándolo o discutiendo con él. Al pensar en ello se sorprendió por lo bien que conocía a la humana.
Luego de unos segundos, que parecieron eternos, volvió a verla a los ojos, tratando de no poner en evidencia sus deseos de tomarla allí mismo. Aunque ese era el plan desde un principio, debía lograr que ella diera el primer paso "No estoy orgulloso de ello… pero es la única manera de que vuelva a confiar en mí… Me es imperioso concretar este asunto lo antes posible, y por culpa de esas basuras se puede ir todo al demonio…"
Sonrió con pesar y finalmente respondió, volviendo a verla - Si tanto quieres saber… Debo aceptar que no lo hice... – relajó un poco el ceño para agregar - Y no creas que estoy orgulloso de ello…
Bulma se sintió en parte aliviada, aunque al principio creyó que había oído mal. Que él reconociera algo así, era extraordinario. Pero no le garantizaba que no estuviese mintiendo, por lo que buscó algún indicio en sus ojos, pero solo se encontró con esos negros profundos, que la observaban atentos, esperando su reacción y que, sin pudor, reconocía que le provocaban más que solo un estremecimiento.
No lo pensó mucho más. Él, contra todo pronóstico, aceptaba no haber asesinado. Lo que en sí era todo un acontecimiento. Además, ella lo había extrañado y que ahora la estuviera mimando, le indicaba que lo más sensato era esperar un tiempo para conocer sus verdaderas intenciones. Si podía beneficiarse, aunque fuera por un tiempo del cambio en el saiyajin lo haría. Bien podían ser dos en ese juego. También quería saber que tanto estaba dispuesto a hacer Vegeta con tal de que ella lo aceptara nuevamente y, aunque era un plan arriesgado, si él resultaba estar engañándola no perdía nada, ya que de todos modos estaba metida hasta el cuello en esta relación. Después vería como soportar el dolor de una nueva ruptura.
-Gracias por eso, Vegeta… - susurró, de manera amistosa.
El príncipe sintió que le volvía el alma al cuerpo. Bajó su vista a los labios de ella y sin querer paso la lengua por los suyos, pensando en besarla pero se abstuvo al ver lo doloroso que sería para ella. No era un guerrero como él, que podía aguantar ese tipo de heridas y mucho más en batalla. Era una débil humana, que a pesar de eso se metía en problemas tan grandes que no entendía como seguía con vida.
Frunció otra vez, pensando que debía convencerla de no salir de la nave sola por ningún motivo, no si no quería que la volvieran a herir. Quería decirle que eso le pasaba por desobediente, por insolente y por querer llevarle siempre la contra, pero seguramente empezaría una discusión y eso era contrario a sus propósitos.
- Toma. Supongo que lo necesitas más que yo en este momento – dijo entregándole un pomo que sacó de su bolsillo.
Bulma bajó su vista y se encontró con la crema ocre. Sin embargo, la rechazó y rodeó con sus brazos el cuello del saiyajin.
Éste se tensó un momento, sintiendo su rostro enrojecer.
-Vegeta… yo… yo debo darte las gracias también por salvarme…
Al ver que ella cambiaba su actitud, se sonrió seductoramente - Bien… Ya me debes dos… a menos que quieras agradecerme también por traerte al espacio…
Ella le sonrió con dificultad de vuelta, mientras lo aproximaba a su rostro - Entonces deberé pensar en algo… Pero aprovechando que estás tan dispuesto a sincerarte… ¿Qué sientes por mí?
Vegeta frunció y dejó de sonreír de un golpe ya que no se esperaba que ella le preguntara por aquello. Bajó su vista, intentando a toda costa evitar esos azules inquisidores. "Argg, maldita mujer… no tenía en mis planes que intentara sonsacarme algo así…" Comenzó a setir su rostro volverse una braza, mientras su estómago se tensaba.
La muchacha al verlo se llenó de ternura, ya que lo conocía lo suficiente para saber que lo estaba incomodando y mucho. Y que él hubiera ocultado su mirada era clara señal de que había logrado llevarlo al límite. "Si dice que me quiere abiertamente sabré que está mintiendo… es demasiado orgulloso como para hacerlo…" intentaba convencerse ella.
-Vamos, Vegeta… ¿te da miedo reconocer que sientes algo por mí? – lo retó ella, con algo de coquetería.
Él apretó el borde del vanitorio, donde descansaba una de sus manos. Volvió a levantar su mirada y respondió - ¿Por qué debería tenerlo? No hay nada que reconocer… Recuerda que lo nuestro es solo por conveniencia… Además ¿Por qué quieres saberlo? ¿No te basta con que te haya salvado de esos imbéciles?
Bulma abrió un poco sus ojos en sorpresa, mientras seguía tratando de descifrar su mirada "¿Está reconociendo que me salvó porque siente algo por mí?... Eso me da esperanzas de que no está solo jugando conmigo… Ay, Vegeta, en serio quisiera creerte… De todos modos, veamos qué tan rudo eres"
Ella insistió, empujándolo un poco más, mientras enredaba sus dedos en el cabello del saiyajin.
-Puede que sea cierto, Vegeta… Pero entonces reconoce que me necesitas…
- Deja de presionarme… No te necesito, mujer. Lo que hago es soportarte – respondió él, con fastidio fingido, sintiéndose más relajado, por la forma en que ella lo estaba tratando y por el rumbo que estaba llevando la conversación.
- ¿Qué tanto? – preguntó ella, sin dejar de sonar juguetona.
Vegeta se acercó a su oído, y le dijo con suavidad - Lo suficiente para aguantarte a mi lado, Bulma
La joven sintió mariposas en su estómago y, sin pensarlo, abrazó al saiyajin contra ella, recostando su cabeza en el hombro de este. Luego de un momento se apartó, mientras le decía - Vegeta… bésame ¿quieres?
Él se quedó observándola y levantó una de sus cejas, para enseguida sonreírle. Acto seguido, comenzó a acercarse lentamente hasta que al fin estuvo en posición, entrecerró sus ojos, observando su objetivo, y depositó un suave beso sobre los labios de ella, el que fue más bien un roce. Apartó sus manos un momento y sacó algo del gel ocre del pomo, que aún tenía en su mano.
La muchacha aún permanecía con los ojos cerrados, a la espera de más, pero en vez de los labios del saiyajin, sintió que algo frío y gelatinoso tocaba su boca.
- ¡Hey! – reclamó ella abriendo los ojos y echándose hacia atrás, sorprendida,
- ¿Qué? – preguntó él, mientras aún mantenía su dedo con esa pomada, en los labios de la muchacha – Si no te pones de esto te pondrás más fea de lo que eres…
- ¡Sabes que eso no es cierto!
-Tienes razón, difícilmente te podrías poner más fea… Ahora quédate quieta si no quieres que te lo eche en la boca.
Bulma inspiró profundo. Realmente extrañaba esas discusiones sin sentido con el saiyajin y esta afrenta a su belleza, la dejaría pasar, por ahora.
Cuando Vegeta terminó con los labios de Bulma, tomó la mano de ella y le entregó la pomada. Acto seguido se retiró hasta la puerta - Termina con eso y luego ve a tu cuarto – le ordenó, sin voltear a verla, despareciendo luego tras la compuerta.
Bulma quedó de una pieza un momento, pero enseguida se apresuró en colocarse de ese gel en su rostro y cuando estuvo lista fue a su habitación, ansiosa por saber que tramaba él. Pero en el camino a su cuarto, que era solo un par de metros, se maldijo por la leve cojera que tenía, por culpa del dolor en su glúteo y que la hacía caminar sin nada de glamour.
Cuando llegó a la puerta de su cuarto, ésta estaba abierta y vio al hombre de pie, al lado de su cama. Pero su atención pasó de él al olor a fresas que había en la habitación. Buscó la fuente de dicho aroma y la halló, en un pocillo que estaba en el escritorio.
-Sácate ese disfraz y recuéstate – le ordenó él.
El rostro de Bulma enrojeció por completo - ¡No tienes por qué ser tan directo! Si lo que quieres es tener sexo conmigo, mínimo debería ser después de una cena o en una situación más acorde…- reclamó, de manos en las caderas. Vegeta cerró sus ojos e intentó no gritarla - Cállate de una maldita vez y obedece… No voy a fornicarte, si es eso lo que piensas… No si estás en esa condición tan deplorable…
Bulma se calló al instante y lo miró confundida - ¿Entonces? ¿Qué tramas, Vegeta?
El príncipe la miró molesto e insistió - ¡Deja de cuestionarme y haz lo que te digo, mujer!
Bulma al ver la mirada de Vegeta se tensó un momento en su lugar. Luego avanzó lentamente, mientras le decía - Está bien… pero hay formas y formas de pedir las cosas…
Vegeta suspiró y agregó con un tono neutro - Te ayudaré con la lesión que tienes en tu pierna… No necesito un técnico que no puede correr al centro de mandos en caso de una emergencia.
Bulma lo miró molesta un momento por el comentario, pero pensó que no podría esperar otro tipo de comentario por parte de él, así que obedeció y comenzó a deshacerse del uniforme, muy lentamente debido al dolor. Vegeta cerró los ojos y cruzó sus brazos, para evitar saltarle encima.
Bulma quedó desnuda y se recostó de espaldas en su cama, mientras le decía - Solo quiero que sepas que no voy a permitir que me toques en lugares indebidos...
El saiyajin la miró y sintió que su entrepierna comenzaba a molestarle. A pesar de todo lo maltrecha que estaba, para él no dejaría nunca de estar deseable, pero no era el momento. Así que frunció y volvió a cerrar sus ojos - Será mejor que te cubras tus partes, no quiero que después digas que soy un depravado…
Ella comprendió que se refería a su ropa interior. Volvió a bajar de la cama, con cuidado, y de los cajones bajo ésta, sacó una camiseta holgada y una braga. A continuación, se los puso y volvió a su anterior posición.
- ¿Lista?
-Sí, Vegeta… ya me vestí…
El abrió los ojos y se acercó a la muchacha. Con cuidado tomó su pierna derecha y comenzó a moverla en círculos intentando que recobrara la movilidad.
Ella comenzó a quejarse levemente, era reconfortante y doloroso a la vez.
-Mmm… Ahh...mmmmmm...¡auh!
-Deja de quejarte, escandalosa- le reclamó él.
-Pero si me duele, imbécil…
Unos minutos después, Vegeta sujetó su pierna y la dobló sobre ella, mientras ejercía un poco de presión usando solo el peso de su cuerpo sobre Bulma.
-No me dobles así…
-No puedo de otra forma… y deja de pensar mal.
-¡No lo hago!
-Tu cara dice otra cosa, embustera...
Luego de unos minutos, que transcurrieron en similares circunstancias, Vegeta soltó la pierna de la muchacha y le ordenó, - Gírate.
Ella ya no reclamó. Le gustaba demasiado que se él se preocupara de ella, así que se volteó, quedando boca abajo.
El saiyajin observó el cuerpo de la joven y agradeció, internamente, que ella tomara la precaución de vestirse con un uniforme, ya que de no haber sido así su piel hubiera estado toda magullada y probablemente ahora no estaría contando que sobrevivió a una paliza de los kedrats.
Respiró hondo y prosiguió con lo que debía hacer, a pesar de que estar tocando tanto a la joven ya le estaba causando ciertos estragos a su cuerpo.
La joven sintió una mano del saiyajin, presionando sobre su glúteo derecho.
- ¡Oye! ¿Qué crees que estás haciendo? – exclamó, intentando girarse a verlo.
Vegeta, sin dejar de presionar le respondió - No creas que lo hago por gusto… Solo trato de componerte… - luego se sonrió, al agregar - Quizás después te dé tu merecido y probablemente vuelva a dejarte lesionada. Así que más te vale que te acostumbres.
- ¿me estás amenazando?…
-No es una amenaza... es una promesa…
Bulma se sonrojó ante la idea, pero además se sintió tonta. Ella ya había aceptado tener relaciones con el saiyajin, no por nada había empezado a tomar sus anticonceptivos creados por ella misma. Es más, en cierta forma lo anhelaba, ya que había llegado a la conclusión que de esa manera borraría definitivamente de su cuerpo la mala experiencia que había vivido. Y aunque había pensado en algún momento del pasado hacer lo mismo con Yamcha, él nunca había logrado encender aquella chispa que Vegeta con solo mirarla lograba. El ladrón del desierto lograba excitarla, era verdad, pero su naturaleza más dócil y en cierta forma egoísta, la hacían desesperar y debía reconocer que los orgasmos que había conseguido con él eran más por su propia cuenta que por causa del joven. La diferencia entre ambos guerreros era abismante, y contradictoria. Yamcha, que era más tierno y gentil, finalmente era un amante que se preocupaba poco o nada por el placer de ella y el saiyajin, que parecía tan frío, egoísta y distante, era todo lo contrario. Otra diferencia era que con Vegeta se insinuaban de una manera tan sutil y con comentarios tan ingeniosos, que Yamcha quedaba como un idiota perdedor, aún a pesar de que el saiyajin pusiera distancia ante la menor provocación de forzarlo a sacar sus sentimientos, lo que marcaba otra diferencia. Era todo un misterio para ella. Sin querer recordó las palabras de aquella muchacha, Mako.
Flash Back
"- ¿Y cómo van las cosas entre ustedes? ¿Se casarán pronto?
Bulma dudó unos segundos en responder - Bueno, no debería comentarlo, pero hemos decidido postergarlo por algunos asuntos que surgieron…
- Mmm, si la relación se ha vuelto rutinaria lo comprendo perfectamente… un tiempo atrás tuve un novio y las cosas parecían estancadas. Después de eso decidí que no me amarraría a ningún hombre a menos que fuese el indicado
- ¿Y cómo sabes cuál será el indicado?
-No lo sé… por eso paso de cita en cita…"
Fin Flash Back
"El indicado… ¿Ella sin quererlo había encontrado al indicado?"
Por un momento pensó en borrar toda duda de su mente, sin embargo, aún no podía confiar en él. Por otra parte también quería verlo sufrir por haberla dejado abandonada tanto tiempo en la nave. Muy en el fondo ya lo había perdonado, pero estaba decidida a saber si él sentía siquiera un poquito de sentimientos de amor por ella. La declaración del cuarto de baño debería bastarle, después de todo se trataba de Vegeta, el hombre más orgulloso del Universo. Pero ella, siendo la mujer más orgullosa de la Tierra, quería más que solo una simple insinuación.
Estaba perdida en sus pensamientos y en la sensación de alivio que le producía la tibia mano del príncipe cuando nuevamente sintió que algo frío y viscoso tocaba su piel.
-Mmmmf… se siente frío… y húmedo…mmmmm - comentó suavemente, haciendo a propósito ese ruido sexual solo por molestar a Vegeta.
Él mordió su labio inferior y respiró hondo. Tenerla en esa posición y sentir la piel de la mujer, junto con ese ruido, solo le habían provocado una dolorosa erección "¿Por qué tiene que hacer esos comentarios? ... ¡Demonios! ya no soporto… si sigo así no responderé por mis actos"
Quitó su mano, como si la piel de ella le quemara y se retiró del cuarto, sin decir ni una palabra. Ahora sí que necesitaba usar de verdad el cuarto de baño.
Bulma al oírlo salir se sonrió. Ahora era ella la que mandaba y no dejaría escapar a su presa, no hasta saber la verdad.
- ¡Vegeta! – gritó - ¡Gracias por las fresas!
No hubo respuesta.
Se sentó en la cama y fue en busca del bol. Cuando se puso de pie pudo apreciar que su pierna ya no le molestaba tanto y que ya no cojeaba. Tomó las fresas y se dejó caer nuevamente en la cama.
"Ja, ja, ja… el día no ha terminado tan mal como pensé… (se llevó una frutilla a la boca) …mmm están deliciosas"
…
Comenzó a anochecer en el planeta de los kedrats y Bulma, luego de comerse el bol completo de fresas, se quedó profundamente dormida.
Desde la puerta de la habitación Vegeta la observaba, tal como solía hacerlo en la Corporación. No pudo evitarlo, era un mal hábito. Pero él lo veía más bien como una adicción. Le intrigaba en demasía la terrícola y sobre todo cómo con esa fuerza mínima lograba reducirlo a nada "Eres mi maldito vicio… pero no permitiré que me controles. Ya me di cuenta de tus intenciones, Bulma… pero no te daré en el gusto ¿creíste que no me daría cuenta de la duda en tus ojos? Puedo imaginar que estas planeando… quieres saber a toda costa si tengo sentimientos de amor por ti… Hmn, tendrás que volver a confiar en mí, no te quedará de otra, después de todo sé que me amas y eso es algo que no se puede controlar…"
Salió de la habitación de la joven y se dirigió al nivel superior, para ir a la cocina. Luego de abrir la nevera, dejó una cerveza sobre la mesa y tomo asiento "Maldito Rhigs y sus estupideces… el bastardo merecía morir… Bulma no tiene por qué saberlo, después de todo no le mentí. Cuando me preguntó, yo no había asesinado a nadie… Pero ese viejo debía pagármelas por envenenarla contra mí. Por eso tuve que regresar. Era el único que pudo haberle contado sobre mi anterior visita… Viejo miserable, ahora debes estar maldiciéndome desde el infierno…"
-A tu salud, viejo imbécil… - dijo levantando la botella, al estilo terrícola y luego bebiendo un largo sorbo – por tu culpa ahora tengo dos problemas.
Terminó su cerveza y se retiró a dormir, seguro de que la humana no despertaría hasta el día siguiente. "Si descansa apropiadamente se recuperará completamente en un día o dos… no puedo seguir esperando" pensó, mientras se desvestía.
…
La muchacha se incorporó sobresaltada. Había soñado con todo lo ocurrido, pero recordó al instante que Vegeta había cuidado de ella nuevamente, lo que la hizo sonreír. Se levantó y fue hacia el cuarto de baño, notando con asombro que su pierna ya no le molestaba, así que se duchó y fue a preparar de desayunar, suponiendo que Vegeta aun dormía y que despertaría con hambre.
Cuando entró a la cocina vio sobre la mesa unas botellas de cerveza vacías. Ladeo su cabeza con extrañeza "¿estuvo bebiendo? Supongo que necesitaba relajarse después de todo lo ocurrido…pero ¿No que lo le hacían ningún efecto? …" Se encogió de hombros y fue a retirarlas, pero se encontró con otro objeto que llamó su atención - ¡El rastreador! ¿pero cómo…? Creí que lo había perdido… eso solo significa que Vegeta lo trajo… ¿lo encontró fuera de las ruinas?... ¿o volvió por él?… Estoy casi segura de que no lo tenía cuando salimos de las ruinas...
Prefirió ahogar la idea que se estaba formando en su cabeza. Él ya había admitido que no había matado a nadie y le pareció ilógico que hubiera vuelto solo para vengarse. "O para hacer su relato más creíble… ¡No! Él no pudo… ¿o sí?" Se dejó caer en el asiento y llevó sus manos a la cabeza, mientras intentaba pensar con claridad.
En eso apareció el saiyajin, pero apenas ingresó su vista se fue a la muchacha, pero al mismo tiempo al objeto que tenía en una de sus manos. Respiró hondo, dispuesto a todo con tal de no perder terreno frente a ella, por lo que le comentó - ¿Aun no está el desayuno, humana holgazana? Deberías agradecerme también por dejarte dormir tantas horas…
Ella sin levantar la vista hacia él, preguntó - ¿Dónde encontraste el rastreador, Vegeta?
Paso de largo, sin darle importancia, y comentó mientras sacaba algunas cosas - Obviamente donde lo dejaste… ¿por qué? ¿Acaso me vas a cuestionar también por eso?
Bulma levantó su cabeza y lo miró molesta - ¿Volviste por él, verdad?
Él se detuvo y volteó a verla. El rostro de la joven estaba mucho mejor, lo que le alegro, pero no se lo diría. Ahora debía salvar su pellejo como fuese - Por supuesto – dijo sin inmutarse - Necesito que recrees el dispositivo de comunicación de esa cosa…
Bulma abrió sus ojos como platos - ¿Qué? ¿Para qué quieres que haga eso?
Vegeta se sonrió, al verse librado de momento - No despertaste muy brillante hoy … ¿puedes hacerlo?
Ella lo meditó un momento.
-Por supuesto que puedo hacerlo ¿pero no comprendo para qué? - él giró sus ojos y se aproximó a ella -Humana… no necesito insultar tu inteligencia ¿o sí?
La joven iba a gritarlo, pero cerró su boca al darse cuenta de las intenciones de él. Se levantó como resorte y le saltó encima, rodeando su cuello - ¿En serio, Vegeta? - el se sonrojó un poco, pero enseguida posó sus manos en la cintura de ella, mirándola a los ojos – Por un momento pensé que tendría que explicártelo… "No necesito desperdiciar mi tiempo en una nueva búsqueda y rescate. Sé que sin dudarlo ignorará mis advertencias de no salir de la nave y que probablemente se meta nuevamente en algún problema… Además, si se mantiene entretenida en lo que le gusta, tendrá menos tiempo para pensar en estupideces"
- Es que sinceramente no me esperaba eso viniendo de ti. Pensé que no querías que te interrumpiera… - comentó ella, feliz
-Ja, Me conoces lo suficiente para saber que lo que te estoy solicitando no es un maldito teléfono sino un aparto para usar en casos de emergencia...
Los ojos de ella se oscurecieron un poco - Yo también lo creía…
Vegeta notó nuevamente esa mirada de desconfianza. Prefirió cambiar rápidamente de tema - Nos marcharemos hoy mismo de este planeta… Después de comer – dijo soltándola para volver al refrigerador.
- ¿Eso significa que no saldrás a entrenar?
-No. Nos instalaremos en otra parte…mientras tanto descansaré un par de días de mi entrenamiento, aunque no puedo decir lo mismo de ti...
El rostro de ella se volvió a iluminar a pesar de la pesadez soltada por él. Ese tiempo en la nave juntos era lo que precisamente necesitaba para poder llevar a cabo su plan de averiguar que era lo que sentpia realmente el saiyajin por ella.
El rostro de él no demostró nada. Pero ese tiempo estando ambos en la nave era su oportunidad para al fin concretar de una vez lo que tenía pendiente con ella.
…
Estaban terminando de desayunar y, aunque la conversación había sido sobre tonterías, el príncipe se sentía increíblemente bien. Había logrado evitar con destreza el tema de los kedrats y eso lo tenía bastante conforme.
-Tengo una pregunta Vegeta… - soltó ella de repente.
- ¿Hum? – volteó a verla, mientras dejaba su taza sobre el mueble – espero que no sea sobre si tengo sentimientos por ti… - terminó medio en broma.
-No, no es eso… Lo que ocurre es que cuando estaba en las ruinas no se activó el rastreador hasta que los habitantes estuvieron detrás de mi… me extraño mucho, ya que estoy segura de que estaba bien calibrado.
Vegeta frunció. Intentó tomarse el tema con liviandad - Lo que ocurre es que esas piedras no permiten leer el ki...
Bulma lo miró con curiosidad un momento luego se levantó de su lugar y gritó, eufórica, mirándolo con insistencia - Vegeta ¿estás pensando lo mismo que yo?
Él la miró extrañado. Ella continuó - Ahora eres tú el que está lento… Si nos llevamos una muestra o la cantidad suficiente de esas rocas…
- …se podría reforzar el exterior de la cámara de gravedad que está en tu casa – terminó él la frase, con un aire de arrogancia.
- ¡Exacto! – exclamó ella cerrándole un ojo, mientras le hacia un gesto de dispararle con su mano – Así mis amigos no notarían tus avances, que era lo que te preocupaba.
Vegeta la miró complacido, pero enseguida frunció y se cruzó de brazos - De ser así tendré que volver a ese lugar…
-Tendremos… ¡Ni sueñes con que te dejaré ir solo!
- ¿Aun desconfías de mí? - le preguntó molesto. Ella lo miró a los ojos, con algo de preocupación. Luego se puso muy seria y agregó - No, Vegeta… He decidido que confiaré en tus palabras…
- ¿Solo en mis palabras? - le preguntó, colocando sus manos ahora sobre la mesa.
Ella le sonrió y le dijo, coqueta - Claro. Tu sabes perfectamente lo que quiero oír…
-Olvídalo. No quiero.
Ella entrecerró sus ojos, con una mirada astuta.
Él comprendió que había cometido un error involuntario, pero aún no le daría la razón - Ja, ja, ja... piensa lo que quieras, pero de mi boca no oirás tales idioteces… - bebió un sorbo de su taza y agregó - ¿Por qué quieres venir?
-Bueno – hizo una pausa para beber, tratando de no delatar que ella quería ir a ver si es que estaban vivos los kedrats, diciéndole a continuación – lo que pasa es que quiero encargarme personalmente de que sea la cantidad adecuada.
Él pensó que eso era lógico. Además, estaba tranquilo. Ya había urdido un plan para demostrarle que él no le había mentido, casi. Así que con toda confianza le dijo - De acuerdo, te llevaré a recoger de esas rocas y luego nos marcharemos de este lugar – la peli turquesa le sonrió y se dedicaron a terminar de desayunar.
…
Una vez estuvieron listos, cada uno vestido con su uniforme y armados con un contenedor encapsulado, salieron de la nave. Vegeta tomó en brazos a la mujer y emprendió el vuelo hacia las fatídicas ruinas donde había empezado todo el problema.
- me gusta viajar así… - le comentó ella, abrazándose aún más a su cuello – es mucho más emocionante que viajar en mi motocicleta…
-¡Hmp! - se sonrojó él.
-¿A que edad aprendiste a volar?
Vegeta tragó para sobreponerse a ese incómodo momento y le dijo - No lo recuerdo realmente. Solo sé que puedo hacerlo desde muy pequeño…
-Me gustaría poder aprender a hacerlo…
-Hmn… Tu ki no es suficiente… para aumentarlo tendrías que entrenar por años tal como esos idiotas que tienes por amigos…
-Tienes razón… ¡Que mal!
Al fin llegaron a las ruinas donde Bulma había desaparecido y, al descender, Bulma fue la primera en hablar – ¿Te molesta si entramos a echar un vistazo?
Él se sonrió. Le había sido muy fácil leer las intenciones de la mujer – De acuerdo. Así podrás convencerte con tus propios ojos de que no te estaba mintiendo…
-¡Oye!
-¿Qué? ¿Acaso no esa tu intención, mujer?
Bulma hizo un mohín con sus labios y se encaminó al interior, siendo seguida de inmediato por Vegeta.
Descendieron por la caverna, pasaron la piedra donde nuevamente Vegeta recitó para abrirla y llegaron a la ciudad, pero después de pasar la puerta de madera, Vegeta le indicó que lo siguiera por un corredor alterno que los llevó a un mirador. Bulma lo siguió y al llegar se asomó a ver hacia la ciudad. Desde donde estaban, podían apreciar la totalidad del lugar y parecía como si nada hubiese ocurrido. Estaba llena de habitantes tal como lo recordaba Bulma.
Su rostro se iluminó y Vegeta se sonrió para sus adentros.
-No los mataste… -murmuró, como para sí misma.
-Por supuesto que no… ¿Qué ganaba con matar a estas basuras?
-Bien, ¿entonces crees que podríamos recoger de las rocas del interior del templo?
Vegeta se cruzó de brazos y dijo, mientras se giraba para salir de allí - Es mejor que no nos vean. Hay otros lugares donde hay de las mismas piedras.
Bulma lo miró sorprendida. Supuso que se refería a otras ciudades, que estaban desiertas. Le encontró razón al saiyajin. Si los veían, los kedrats iban a huir despavoridos o en el peor de los casos, querer asesinarlos y no quería darle a Vegeta un motivo para acabar con la población.
-De acuerdo – respondió ella.
Emprendieron el regresó y Vegeta volvió a alzarla en brazos para elevarse en busca de las siguientes ruinas. Luego de un momento de silencio, ella le dijo - Oye, Vegeta… ¿Cómo fue? - él la miró extrañado - ¿Qué cosa? - Bulma titubeó un instante antes de continuar - Me refiero a ¿Cómo fue cuando vinieron aquí?
-Créeme que no quieres saber…
-Si quiero… - le insistió - Es decir, ahora quiero saber.
Vegeta dio un suspiro pesado antes de hablar. Miró al frente, buscando en su mente los recuerdos, hasta que al fin decidió hablar - Fue un par de años antes de que visitáramos la Tierra… Freezer nos envió a conquistar este planeta por los recursos naturales. Yo no participé directamente en esa misión, debido a que era una pérdida de tiempo, dado el nivel de pelea de sus habitantes.
- ¿Cómo sabían el nivel de pelea si no aparecían en los rastreadores?
-Hmn… Esa parte de la historia la conoces… - comentó con fastidio – Se nos dijo que estaba habitado, pero el problema fue encontrar a la población… El asunto es que yo no quise inmiscuirme en la matanza. Tenía cosas más importantes que hacer…
Ella ató los cabos sueltos que tenía de la historia. Era lógico que se le hubiera ocurrido esa estrategia para poder despoblar el planeta.
Dudó un momento antes de preguntar - ¿Se puede saber qué era lo que tenías que hacer?
Vegeta cerró sus ojos para responder, con algo de pesar en su voz – En ese entonces estaba planeando como aniquilar a la maldita lagartija… - prefirió omitir que había salido recientemente de uno de sus castigos, los que siempre lo hacían planear por días alguna venganza. Lamentablemente para él terminaba siendo siempre un ejercicio inútil, hasta que supo de la existencia de Kakaroto y luego de las esferas.
-Oh, …
Vegeta volvió a mirarla y le dijo cambiando su tono a uno de burla - Si ya estas conforme, mujer desconfiada ¿Podemos continuar nuestro viaje en silencio?
Ella asintió y le dio un leve beso en la mejilla mientras le decía - Gracias…
El volvió a sonrojarse mientras ambos se alejaban a toda velocidad de la cuidad de los kedrats, para siempre.
…
Unas horas más tarde estaban de pie sobre unos riscos, del mismo extraño material verdoso. Gracias a la ayuda del saiyajin habían obtenido lo suficiente para el proyecto de la cámara de gravedad, por lo que la expedición había resultado ser una buena idea después de todo. Bulma, había disipado sus dudas con respecto a la aniquilación de los habitantes y Vegeta le había confiado algo más de su pasado, cosa que la aliviaba en parte de su confusión.
Él la había ayudado a conseguir una cantidad considerable de rocas, las que colocó dentro de unos contendores que luego ella encapsuló.
A pesar de uno que otro comentario sarcástico del saiyajin y las respuestas ácidas e irónicas de ella, Vegeta se estaba divirtiendo. En cierta forma, le recordaba a las misiones, solo que ahora estaba en compañía de una hembra, que vestía como uno de ellos a pesar de ser una debilucha escandalosa y que era a veces un dolor de cabeza, pero debía reconocer que se sentía cómodo con ella.
Bulma estaba muy animada, finalmente Vegeta se estaba comportando como una pareja, a su modo y compartía con él como tal. Aunque él no lo reconociera, se lo demostraba con sus actitudes.
De vez en cuando intercambiaban miradas que no necesitaban explicación, ya que ambos sabían que, de un momento a otro, alguno cedería a los instintos que tenían contenidos desde hace mucho y que no habría vuelta atrás.
Cuando volvió a levantarla para volver, ella se sonrió satisfecha, mientras pasaba sus brazos por detrás del cuello de él. Las cosas estaban mejor de lo que podía pedir.
-¿Quieres algo especial para cenar?
-No… Solo calentaremos alguna de las bandejas que nos empacó tu madre.
-Mmm… está bien. De todos modos me siento muy cansada… - se quedó pensativa un momento y le dijo – Vegeta…
Él rodó sus ojos a la espera de alguna pregunta extraña por parte de ella. Bulma continuó - ¿Porqué vino el hermano de Gokú a la Tierra? - el saiyajin la miró de reojo - ¿Por qué mierda me preguntas eso ahora? - ella se encogió de hombros – No lo sé… Supongo que quiero oír otra de tus historias… - él lo pensó un momento y volvió a mirar al frente – Yo le ordené a Raditz que viajara a la Tierra para ir a buscar a su hermano para que nos ayudara a derrotar a Freezer… Tenía la estúpida idea de que cuatro saiyajin serían suficientes para derrotarlo…
- Supongo que cambiaste de idea cuando Gokú se negó…
-No. Cambie de idea cuando supe de las esferas…
Hubo un momento de silencio y Bulma le dijo - ¿Sabes? Me alegra de que hayas enviado a ese saiyajin a la Tierra…
Vegeta abrió sus ojos en sorpresa - ¡Estás loca! ¡¿Cómo demonios te va a alegrar que haya enviado a un asesino a tu planeta?! - ella le se sonrió y miró el horizonte, para responder – Es que si no lo hubieras hecho, jamás te hubiera conocido… - el príncipe se quedó pensando en las palabras de ella un momento y le dijo, con burla – ¡Yo me arrepiento cada maldito día de mi vida! - ella lo miró enojada y le dijo - ¡Idiota! - ella trataba de ser romántica y él le tiraba todo por la borda.
Vegeta se rió con escándalo mientras seguían su trayecto de vuelta a la nave.
…
Cuando llegaron a la nave ambos tomaron un rumbo distinto. El saiyajin se dio una ducha rápida, vistiéndose con un buzo deportivo y una camiseta, yendo de inmediato a la sala de mandos, donde pensó en su próxima parada ya que quería salir cuanto antes de ese lugar.
Bulma, por su parte, fue a guardar las capsulas a la bodega auxiliar, donde también ordenó un poco el desorden que había dejado buscando la crema para su rostro, para después ir a darse un baño y también cambiarse por algo de vestir más holgado.
Vegeta ya había decidido su próximo destino, sin embargo, dudó un momento antes de digitar las nuevas coordenadas. Respiró hondo y apretó los botones de la consola. La nave zumbó y comenzó a elevarse. Sonrió al darse cuenta de que el malestar en su pecho había desaparecido por completo, siendo reemplazado por una sensación de calidez. Sin embargo, un grito lo hizo aumentar su bienestar.
El saiyajin sonrió, todo iba perfecto.
…
Bulma permanecía con los ojos cerrados, en concentración.
Las manos del guerrero recorrían su cuerpo con vehemencia, mientras ella enterraba sus dedos los hombros de él y éste devoraba su entrepierna. Poco a poco Vegeta comenzó a subir, mientras le propinaba suaves mordiscos por su vientre, quedando finalmente sobre ella, apoyando sus manos a ambos lados de su cabeza, sonriéndole enseguida con malicia. Ella no dejaba de temblar y respiraba entrecortadamente, ansiosa de lo que vendría. Sintió la dureza del guerrero en su entrada y al momento siguiente un grito escapó de sus labios, sin poder contenerlo. Él había ingresado y luego de un momento en que solo la observó, comenzó a moverse rítmicamente, enloqueciéndola con cada embestida. Se aferró con fuerza a los brazos del saiyajin y comenzó a acompañarlo en su rítmica danza, oyendo un gruñido de aprobación por parte de su compañero. Se mantuvieron así unos momentos y ella estaba a punto de alcanzar su culminación…. Pero algo remeció la nave por completo y la hizo abrir los ojos de golpe.
- ¡Ahhh! – gritó, afirmándose de una de las llaves del agua y del muro para no caer dentro de la bañera.
Comprendió de Inmediato que el saiyajin había despegado la nave, sin siquiera avisarle.
Una mezcla de ira y frustración la invadieron.
-VEGETA, COMO DEMONIOS SE TE OCURRE PONER EN MARCHA LA NAVE CUANDO ESTOY TOMANDO UNA DUCHA.
Otro remezón la envió al fondo de la bañera, quedando afirmada solo de su mano.
- ¡Por un demonio! - exclamó, mientras esperaba que la nave se estabilizara para poder ir a reclamarle al culpable.
…
Continuará...
