Cuenta Regresiva:26.280 horas.
Salto de Fé.
Vegeta estaba pensando en sus asuntos, a la espera de que la terrícola llegara a reclamarle "Mhn, hace mucho que no visito aquel cuadrante… Me pregunto si aún estará activo o si será un caos después de lo de Freezer… No deseo acercarme a lo que queda del imperio, pero ese planeta posee las condiciones idóneas para mi entrenamiento como súper saiyajin" Frunció y entrecerró sus ojos. "… Y ahí está en tres, dos, uno"
Bulma apareció por la plataforma, vestida solo con una toalla y un par de pantuflas rosa y el cabello aun mojado. Había salido furiosa de la bañera, cuando pudo ponerse de pie, y llegó al primer nivel solo para reñir al saiyajin. Se acercó a él, dando pisotones al andar y se paró tras el asiento que ocupaba Vegeta, soltándole toda su ira - ¡¿Te das cuenta, desgraciado, de que casi me matas?!
- Comprobé que no tengo tanta suerte, humana … - respondió con burla, mientras se cruzaba de brazos y la miraba hacia arriba.
-Pudiste haber avisado que despegaríamos…
-Te lo dije…
-No me lo dijiste – dijo, entre dientes ella.
-Sí te lo dije… cuando se te ocurrió la idea de ir a buscar las rocas.
Bulma apretó sus labios en una mueca de frustración y él aprovechó de agregar - Además, no es mi culpa, humana, si te demoras más de una hora en la bañera…
- ¿Qué más te da a ti lo que yo me demore?
-No me importa lo que te demores… lo que me intriga en verdad es saber que tanto haces allí dentro… ¿No estarás planeando que te rescate otra vez o sí? - Bulma se cruzó de brazos y le hizo un desprecio -Uyy… ¡NO! … ¡Te dije que aquello fue un accidente! …Además, tampoco te debería importar lo que hago o no.
Él se sonrió de lado - Hmn… Es verdad… Solo que debo recordarte que desde que aceptaste quedarte en esta nave, estás bajo mis órdenes y tu tiempo es mi tiempo… Pero, déjame decirlo de otra manera, mujer ¿Qué haces allí dentro para demorarte tanto?
Ella volteó a verlo. Su rostro se volvió rojo intenso y le gritó - ¡Si tanto quieres saber, pues hago cosas de chicas!¡Y eso no te interesa!
-Tenías razón… no me interesa… Sin embargo, te solicito que no desperdicies mi valioso tiempo en tonterías - comentó con tono burlón.
-Oye ¡Yo vine como técnico, no como esclava!
-No… En eso te equivocas – le dijo, poniéndose de pie y girándose completamente para quedar frente a ella - Cuando me solicitaste venir, dijiste que te encargarías de todas mis necesidades… y eso no ha ocurrido.
-No precisamente por mi culpa… Tú te desapareciste desde el primer día, así que no tienes derecho a reclamarme…
-Y tú no deberías haber abandonado la nave… Espero que tu falta de profesionalismo no se vuelva a repetir.
Bulma lo miró molesta y luego suspiró. No estaba de ánimos de seguir discutiendo con el saiyajin – está bien, por está vez ganaste… Oye ¿A dónde vamos ahora?
-A otro planeta.
- ¡Vegeta! – exclamo molesta - Me refería al nombre del lugar y si tengo que prepararme para alguna sorpresa…
-Ja, ja, ja… No saldrás esta vez… No hasta que tengas listo el aparato que te solicité…
-Ja, ja, ja – lo imitó ella – para cuando lleguemos ya lo tendré listo…
Él se sorprendió un momento, pero no lo demostró más que con un leve movimiento de una de sus cejas. Luego recordó lo eficiente que era ella en su trabajo cuando tenía una real motivación, por lo que decidió decirle, de todos modos ya le dolían sus oídos por los gritos de ella - En ese caso te diré que iremos al planeta Temkari…
-Y ¿está muy lejos?
-Diría que solo a dos semanas de donde estábamos.
-Ya veo – comentó acercándose al otro asiento y mirando por la pantalla como avanzaban las estrellas.
Al verla pasar a su lado, Vegeta miró de reojo el cuerpo de la chica, aquella toalla que llevaba puesta apenas le cubría el trasero por lo que pensó en fastidiarla – Oye, Bulma ¿Planeas quedarte en esas fachas todo el día?
Ella se apoyó en el asiento e intentó molestarlo - ¿Acaso te incomodo de alguna forma, Vegeta?
-No… pero tendrás que atenerte a las consecuencias…
-Ni lo pienses, Vegeta, yo…
Vegeta se acercó a ella y la atrapó contra el respaldo del asiento, enseguida aspiró hondo, mientras la miraba con lascivia y decía - Demasiado tarde… veo con satisfacción que ya no cojeas. Eso me basta para lo que tengo en mente...
-Ni lo sueñes, Vegeta – le dijo tratando de sonar molesta, aunque bastante excitada ante la idea – no es el momento ni el lugar…
Él se percató de lo que había provocado en ella, pero lo dejaría para después. Ahora solo deseaba incitarla y hacerla rabiar. Así que la tomó en brazos y comenzó a dirigirse hacia las habitaciones.
-¡Oye! ¿Qué mierda estás haciendo? ¡BAJAME DE INMEDIATO, VEGETA!
-No hasta que lleguemos a tu cuarto- le respondió el príncipe, sonriendo con maldad.
Ella siguió pataleando y reclamando hasta que llegaron a su cuarto, donde él, contrario a lo que pensó ella, solo la dejó caer en la cama y se la quedó viendo, burlón. Ella solo atinó a sujetarse la toalla, mirándolo desafiante.
Vegeta se sonrió, y se inclinó un poco sobre ella - Está bien… Si no deseas que te tome ahora mismo, vístete de una maldita vez… Pero recuerda que no soy como los patéticos hombres de tu planeta…
- ¿A qué te refieres?
Rozó su nariz con contra la mejilla de Bulma, diciéndole - Te dejo la inquietud, mujer escandalosa…
Se alejó un poco, observando el rostro sonrojado de ella. Luego, sin decir más, tomó camino a su cuarto mientras Bulma quedó toda temblorosa, mientras aun sujetaba la tela contra su pecho.
-¿?... y ¿A este que bicho le pico? Era su oportunidad y ¿me dejó así como así?
…
Pasaron las horas, cada cual en sus cosas. Bulma estaba ya trabajando en el dispositivo solicitado por Vegeta. Y Vegeta, bueno, Vegeta estaba en su habitación, recostado en su cama con las manos tras la cabeza, meditando. Sus ojos los mantenía cerrados y el ceño un poco menos fruncido que de costumbre.
"Con eso tendrá por ahora… más tarde la buscaré para continuar con esto… Si todo sale bien, será completamente mía para cuando lleguemos a Temkari…" Miró hacia el techo de su habitación. "Es extraño… nunca pensé que un saiyajin sería capaz de tener esta clase de sentimientos… Cuando supe que Kakaroto los tenía, pensé que era un imbécil… No. Me corrijo, aun es un completo imbécil… Pero al convivir con los humanos pudo obtenerlos y gracias a ello consiguió su transformación… Y eso que era solo por un camarada… Naturalmente mi transformación es más poderosa… ¿Quién diría que el gran príncipe de los saiyajins sentiría esto por una débil y vulgar terrícola? … Debo ser el hazme reír del averno, pero no me importa, si gracias a esto soy el más poderoso del Universo… Ya lo he superado y eso que aún no controlo bien mi transformación… pero pronto lo conseguiré…" frunció profundamente… "Hum… Bulma ya está paseándose por la nave… ¿Qué es eso?... ¡Música! ¿Ese viejo instaló ese aparato, a pesar de mis instrucciones?… Supongo que no es tan malo, después de todo…" Suspiró y cerró sus ojos. Dormiría un poco, para matar el tiempo.
…
Bulma había puesto un poco de música y estaba concentrada en su nuevo proyecto. Había dibujado los esquemas y abierto el rastreador. Estaba instalada en la mesa de la cocina, ya que era más amplia que la de su escritorio, además que el estero estaba en esa habitación.
Sobre la superficie se apreciaban algunas piezas sueltas y el rastreador al lado abierto, además de unos destornilladores, una lupa y otras herramientas. También había una taza de café y los restos de unos bocadillos.
En una libreta que tenía a su lado, iba anotando algunas cosas y de vez en cuando tecleaba en su computadora personal.
De un momento a otro, se puso de pie y fue a la bodega a buscar alguna caja que contuviera partes que le fueran de utilidad. Revisaba encaramada en una escalerilla, cuando un pitido la hizo saltar.
-Deben ser mis padres – comentó y se dirigió a la consola de mandos. No sin antes de haber apagado la música, la que estaba bastante alta.
Aceptó la comunicación e inmediatamente vio y oyó a su madre.
-Hijita ¡Tanto tiempo! ¿No interrumpo?
-Mamá, hola…No… ¡pero si hablamos hace un par de días!
-¡Debe ser porque te extrañamos mucho!… Oye ¿Y el apuesto de Vegeta volvió?
-Si… Pero parece que está durmiendo ahora…
-Pobrecito. Me imagino que ha entrenado mucho para vencer a los malos...
-Ni te imaginas… ¿y papá?
-Viene enseguida… ¿No han tenido problemas?
-No- mintió ella – todo ha estado muy tranquilo…
-Me alegro mucho… Quería comentarte que el otro día vino Gokú a visitarnos
- ¿En serio? ¿Gokú? Y ¿Cómo está?
-Bien, tan fuerte y guapo como siempre, pero no tanto como Vegeta…. vino a buscar unos libros que le teníamos para su hijo…
-Me alegro mucho… Me hubiera gustado poder verlo…
-Si… Se quedó a comer unos pastelillos y nos comentó que él también está entrenando muy duro… Ah, y también que hace unos días habían ido de campamento con los muchachos.
En eso apareció también su padre en la pantalla -Hola, querida ¿Cómo estás?
-Bien, papá. Las cosas van de maravilla…
-Y Vegeta ¿apareció? ¿No han tenido inconvenientes? – preguntó él, preocupado.
-Sí, papá, había estado entrenando… Y no. La nave ha funcionado bien hasta ahora…Oye te tengo una sorpresa...
-¡SEREMOS ABUELOS! – interrumpió su madre
Una gota apareció en la cabeza de Bulma.
-No, mamá y ¡Deja de decir esas cosas!… Lo que ocurre es que encontramos un nuevo material y…
La comunicación se cortó de repente. Ella miró confundida hacia la consola y vio una mano sobre el botón del comunicador, exclamando enseguida - ¡Vegeta!
-Ellos no necesitan saber.
- ¿Por qué hiciste eso? Si mi padre justamente ese el que me va a ayudar a instalar ese material en la cámara.
- ¿Qué hacía Kakaroto con tus padres? – preguntó, volteando a verla, bastante molesto.
- ¡Por un demonio, Vegeta! Deja de ser tan paranoico… Gokú solo fue a la casa a buscar unas cosas para Gohan.
- ¿Cómo es que estás tan segura?
-Porque sé que él no es como tú.
Vegeta se sonrió y se llevó las manos a las caderas para decirle con arrogancia - ¿Y cómo soy yo, según tú? - Bulma no se guardó nada y le gritó – Uy ¡Un tonto egocéntrico que cree que todo el mundo está el pendiente de lo que haga!
Él hizo como si no le molestaran sus gritos, ni sus palabras y se cruzó de brazos - No me importa lo que pienses. Ese idiota de Kakaroto pudo aprovechar de sonsacarle información a tus padres… - comenzó a avanzar de vuelta a su cuarto mientras pensaba en que tanta información le podía haber sacado su rival a los padres de la humana.
Bulma lo aterrizó de sus pensamientos, haciéndolo detenerse al preguntarle - ¿En serio crees eso?... Déjame decirte que estás muy equivocado… Gokú es incapaz de…
Él se giró y la interrumpió - ¡Suficiente de ese idiota! Tú sigues igual de ingenua. Eres la única que confía ciegamente en todo el mundo…
La joven apretó sus manos a los lados. Le molestó la actitud de él y estaba no estaba dispuesta a dejar que la insultara y que insinuara eso de Gokú. Además, sus padres no eran ningunos tontos, bueno su madre pasaba por despistada, pero, aun así no la creía capaz de una cosa como la que decía el saiyajin.
- Ah ¿si? Pues dejame decirte algo, que quizás no sabes. Gokú es de mi completa confianza al igual que mis padres y podría entregarles mi vida a ojos cerrados, al igual que a ti… dime, Vegeta ¿soy ingenua por eso?
Vegeta vio aquel fuego en los ojos de ella que tanto le gustaba, pero debía sanjar un asunto de una vez por todas, por lo que le dijo – Mientes. Tú ya no confías en mí, humana… o por lo menos no como dices hacerlo...
Ella abrió sus ojos sorprendida.
Vegeta aprovecho de agregar - ¿te sorprende que lo sepa? – preguntó de manera arrogante.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque desde que te encontraste con esos estúpidos kedrats has estado actuando más loca de lo habitual, haciendo preguntas extrañas ... No te bastó con que les perdonara sus miserables vidas... No sé qué te habrán dicho, pero fue suficiente para hacerte dudar con respecto a mí…
La mandíbula de Bulma cayó un poco. No esperaba que él se lo recriminara - Yo… yo no sé qué decir… - dijo bajando su mirada
-Dime la verdad de una maldita vez y terminemos con esto…
Ella se dejó caer en uno de los asientos. "¿Y ahora que le digo? ¿cómo decirle que creo que me está usando para algo que solo intuyo y que es eso lo que me hace desconfiar de él?... Vamos, Bulma. Lo amas y no habrá mejor momento para disipar las dudas, aunque quería sonsacarle de otra forma sus sentimientos. Si el me ama no debiera preocuparme… Pero debo ser honesta, suponiendo que él siempre lo ha sido… desde el principio me dijo que solo quería divertirse, que de tener sexo solo lo repetiría si a él le gustaba, que solo sentía atracción física por mí… Soy una estúpida, tratando de engañarme a mí misma. Me enamoré de él sabiendo que no quería nada serio y esperando que llegase a sentirlo... Sin embargo, sé que algo le debo provocar aparte de deseo. Lo he visto en sus ojos, incontables veces… Volvió por mí, me demostró que no había asesinado a nadie en ese lugar, me salvó dos veces de la muerte… Sí, es momento de sincerarse…"
Suspiró antes de decir - Tienes razón, Vegeta… No confío en ti como antes. Pero es solo por un motivo…
El saiyajin avanzó hasta quedar al lado de ella - ¿Y cuál sería ese motivo, mujer?
-Bueno, … la verdad es que creo que me estás utilizando para algo que desconozco y que sin mi te sería imposible conseguirlo. Y no hablo de las cosas que te he dado para facilitar tu entrenamiento suicida… No sé qué es, pero debe ser algo importante, que no logro identificar…Pero si tienes sentimientos por mí, si pudieras reconocerlos, yo… yo te ayudaría sin dudarlo…
Vegeta abrió un poco sus ojos. Sorprendido por las palabras de ella. Creyó que lo evitaría con alguna otra cosa, pero la sinceridad en los ojos de ella era tal que lo hizo estremecerse.
Respiró profundamente y se acuclilló al lado del asiento donde estaba la muchacha. Era el momento perfecto de atacar y conseguir que ella de una vez por todas disipara esas dudas que tenía sobre él. Debía vencer y conquistar a toda costa.
-Bulma…
Ella lo miró atenta. El tono que había usado para llamarla era uno totalmente suave, casi como de disculpa, sintiendo de inmediato que su corazón comenzaba a latir con fuerza, ansioso.
Vegeta hizo un alto antes de continuar. Debía escoger muy bien las palabras para no crear más malentendidos de los que ya habían tenido. De repente se sintió casi como en un campo de batalla donde debía elegir muy bien en que momento y que técnica usar para salir victorioso.
-Sabes que yo no puedo permitirme tener sentimientos de los que ustedes poseen y te lo he dicho en otras oportunidades. Fui criado y educado para ser un guerrero…
Ella lo interrumpió, segura de sus palabras - Lo sé… y en serio quiero confiar en ti… pero necesito saber… ¿cómo puedo confiar ciegamente en ti si no sé tus reales intenciones? ¿Por qué volviste por mi realmente?
El bajó su vista a un punto indeterminado - Hmn… Deja de cuestionarme. No tengo por qué darte explicaciones.…
- ¿Por qué no quieres decirme?… ¿acaso no soy tu compañera?
-No del todo…
- ¿? ...Pero… ¡¿Por qué no?! ¿Acaso es porque aún no me posees?
-No… - volvió a verla a los ojos - Porque si fueras mi mujer confiarías en mí.
Bulma se cabreó, le estaba dando solo largas. Suspiró y desvió su mirada para preguntar – Tú, Vegeta… ¿Confías en mí?
Vegeta no esperó ni un segundo para responder - Por supuesto… De lo contrario, hubiera traído a tu padre… - bromeó él.
Ella sonrió levemente, pero cambió su rostro a uno de seriedad al instante. En su mente tenía una vaga idea de lo que estaba haciendo Vegeta. Nunca se había atrevido a preguntar, ni siquiera a ella misma. Pero era el momento justo para sacar el tema.
Lo miró a los ojos y preguntó - ¿Tiene algo que ver con el súper saiyajin?
Vegeta la miró a los ojos con algo de sorpresa. Definitivamente ella tenía algo del don de su madre, aunque no tan desarrollado "Mierda" - Hmn…- hizo él y agregó, poniéndose de pie – Hay algo que quiero que veas y espero que después de eso no vuelvas a desconfiar de mi persona.
Bulma quedó estática en su sitio, no sabiendo a qué atenerse. Solo vio que Vegeta digitaba algo en el panel.
- ¿Qué haces?
-Haremos una parada de emergencia… - le respondió, sin voltear a verla "No tengo porque demostrarle nada… pero es imperioso que vuelva a confiar …Debe disipar todas esas estúpidas dudas…"
Diciendo esto, caminó de vuelta a su habitación
.
Bulma se giró a ver por donde se había marchado el saiyajin "¿Qué está planeando ahora?"
Antes de cinco minutos aterrizaron en un planeta muy pequeño. De hecho, Bulma no se había movido de su sitio, pensando en lo que ocurriría.
Apenas sonó la alerta de aterrizaje, Vegeta salió de su cuarto vestido con su traje y armadura.
-Acompáñame. Hay algo que quiero que veas.
- ¿Debo cambiarme? – dijo ella, mostrándole con un gesto de sus brazos, que estaba vestida solo con un buzo rosado, zapatillas y una camiseta a rayas, con mangas largas.
El la observó, gruño y salió de la nave.
Bulma al verlo salir se levantó de su lugar y corrió tras él.
Era un lugar desértico, a lo lejos podía observar unos cerros, y varias lunas que más bien parecían asteroides a punto de estrellarse. La luz de un sol rojizo comenzaba a ocultarse, por el lado derecho. Hacía frío y el viento la obligaba a sujetar su cabello que llevaba solo sujeto con un cintillo y a entrecerrar sus ojos por la arena que arrastraba.
Bajó de la plataforma y comenzó a avanzar con dificultad, con un brazo al frente y el otro cubriendo su rostro, ya que las ventiscas que aparecían de vez en cuando la obligaban a detenerse, para no salir rodando por el suelo.
- ¡VEGETA! – llamó lo más fuerte que pudo – ¿DÓNDE ESTAS?
Éste no respondió, estaba levitando, pocos metros sobre ella.
Bulma comenzó a asustarse y avanzó unos pasos más. Le era dificultoso respirar y más aún encontrar la silueta del saiyajin, pero una mano enguantada sujetó la suya, obligándola a avanzar un poco más.
-Debemos alejarnos de la nave ¿Puedes resistir? – le dijo el príncipe.
Ella asintió.
Una vez estuvieron lo suficientemente lejos, Vegeta la soltó y le dijo - Espérame aquí – le ordenó y avanzó unos pasos más, quedando a unos quince metros de ella. Se giró, estimando que sería una distancia prudente y miró a Bulma a los ojos con determinación. Se concentró y comenzó a aumentar su ki, con un grito ensordecedor
-HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
El viento se detuvo por completo alrededor de ellos. Pero ahora, la energía liberada por Vegeta, obligó a la muchacha a poner una pierna detrás, para resistir de pie.
"¿Qué intenta hacer? No creo que vaya a matarme, eso lo hubiera hecho sin necesidad de desplegar este poder… Su mirada ¿Qué es lo que veo en esos ojos?... Oh, pero… esto es…" Vio con asombro como, gradualmente, los ojos de Vegeta se volvían claros y su cabello dorado.
Bulma llevó una de sus manos a su boca sorprendida "¡Es un súper saiyajin! Por fin lo ha logrado…"
Él, al ver su rostro se sonrió y avanzó unos pasos hacia ella.
-VEGETA, ERES UN SÚPER SAIYAJIN – exclamó la joven.
-Eso es obvio…
- ¿Puedo? – dijo ella, intentando acercarse un poco más, mientras extendía una mano hacia él
El saiyajin comprendió de inmediato su intención, pero no sabía si la energía la dañaría de alguna forma. Con esto en mente, intentó tranquilizarse. Nunca había intentado bajar su ki mientras estaba transformado.
Gradualmente fue descendiendo su aura y al hacerlo se felicitó internamente por hacer esa prueba con la humana presente.
Le asintió con un leve movimiento de cabeza cuando estuvo listo.
Bulma dio otro paso y llevó su mano primero al cabello del saiyajin, sintiendo el calor que de él emanaba.
Vegeta encontró divertido que lo primero que llamara su atención fuera su cabello. La dejó acariciarlo un momento, pero luego, con cuidado, tomó la misma mano de la joven y la llevó a su propio pecho, aproximándola un poco más. Ella le dio una cálida sonrisa, mientras su otra mano subía para hacerle compañía a la primera. Lo miró, perdiéndose en ese extraño color de ojos. Él le sonrió con arrogancia y colocando sus manos en la cintura de la muchacha le dijo - ¿Qué opinas ahora?
- Opino que, aunque te vez más fuerte y temible... te prefiero de cabello oscuro...
Vegeta, se sentía complacido, casi feliz, pero sobre todo exhausto, por lo que deshizo su transformación, soltando el aire.
Una ventisca comenzó a formarse nuevamente.
- ¿Podemos regresar a la nave? – preguntó ella.
Vegeta volvió a coger a Bulma por su mano y la encaminó de vuelta a la nave.
Cuando ingresaron, ella comenzó a ordenar un poco su cabello, pensativa. Vegeta la observaba serio, esperando su reacción.
- ¿Y bien?
Ella lo miró a los ojos un momento pero luego se lanzó a sus brazos y depositó un rápido beso en sus labios.
Él se sonrojó un poco, ante el repentino contacto, pero, al relajarse, sus manos se movieron solas a la cintura de la joven.
-Vegeta lo conseguiste… ¿por qué no me lo habías dicho?...
-Quería mantenerlo en secreto hasta la pelea con los androides.
- Menos mal que confías en mi… ¡Vaya sorpresa que me has dado!... pero dime ¿Qué harás ahora?
Vegeta levantó una de sus cejas - ¿De qué hablas?
-Bueno, supongo que ahora querrás ir a derrotar a Gokú…
El soltó una carcajada y ella lo miró extrañada, apartándose un poco.
- ¿de qué te ríes?
-Veo que no me conoces como creía… Primero voy a derrotar a esas chatarras, y después de humillar a ese idiota. Lo derrotaré, demostrando que soy el más fuerte.
-Pero si puedes vencer ahora mismo a Gokú ¿Por qué querrías luchar contra los androides?
Vegeta se puso serio y le respondió - Lo que sucede, Bulma, es que hay algo muy importante para mí, que me une a la Tierra… por lo que no permitiré que nadie la destruya… Nadie puede tocar lo que me pertenece…
Bulma se sonrojó. Eso le confirmaba que el sí sentía algo por ella. Se sintió en las nubes un momento.
-Vegeta… no sabía, es decir yo… lo presentía, pero…
Otra carcajada la bajó al suelo de golpe.
Ella iba a replicar, pero se quedó con la palabra en la boca, ya que él se apresuró en agregar
- Hablo de la cámara de gravedad… mujer ingenua.
Bulma se alejó de él. Frunció y cruzó sus brazos, mientras una vena aparecía en su sien - ¡Eres un desgraciado!
-Ja, ja, ja… - rio de buena gana antes de agregar - Admítelo, humana, creíste que hablaba de ti ¿cierto?
Bulma aparte de estar furiosa estaba roja de la vergüenza. Dio un zapatazo en el suelo y girando sobre sus talones volvió hacia la cocina, con sus manos empuñadas a los lados mientras el saiyajin la miraba divertido.
-Quita esa estúpida sonrisa de tu rostro… ¡eres un cretino! – dijo ella de espaldas a él mientras caminaba a la compuerta.
- ¿acaso herí tus sentimientos, terrícola?
-CALLATE – le gritó ella, pasando el umbral de la cocina.
Él comenzó a seguirla, no sin antes digitar rápidamente en la consola el anterior destino. Lo estaba disfrutando demasiado.
La nave se elevó y comenzó a sacudirse, mientras la muchacha afirmaba su desastre para no perder ni un tornillo más, ya que con la anterior desviación había bastantes piezas en el suelo. Vegeta entró y se quedó viéndola, sin borrar su sonrisa.
-TE DIJE QUE DEJARÁS DE SONREÍRTE… mejor ayúdame a recoger las cosas.
-No. Me lo estoy pasando bastante bien ¿sabes? Creí que estar en una nave contigo sería el peor castigo que alguien podría recibir…– comentó, pasándola de largo para sacar unas bolsas con refrigerios de uno de los muebles y una lata de refresco de la nevera.
-Uyy, era de esperarse de ti, solo sabes molestarme… ¡NO! – gritó al ver que una pieza muy pequeña resbalaba de uno de sus dedos - ¡Demonios! ¡Esto es tu culpa, Vegeta! - pero él no le respondió, simplemente salió de la cocina con una sonrisa de satisfacción en sus labios.
La nave se estabilizó y ella comenzó a recolectar las piezas, sin dejar de maldecir entre dientes a Vegeta.
…
Una hora después, Bulma estaba gateando en el suelo, buscando un circuito muy pequeño que no quería volver a replicar, cuando la compuerta se abrió y se encontró con los pies del saiyajin. Levantó su rostro y se sentó sobre sus piernas, mirándolo desafiante hacia arriba, mientras ponía sus manos en las caderas - ¿Qué? ¿Vienes a seguir burlándote? - Vegeta se sonrió de lado, observándola hacia abajo -No… Pero me parece que he soñado con una situación similar… Si sabes de que hablo…
Ella se sonrojó un momento, sin embargo, se puso de inmediato de pie, bastante molesta - ¡Que gracioso! Ja, ja… – respondió con sarcasmo - Yo también he soñado con algo parecido, pero con un final trágico para ti…
- ¿En serio? – preguntó, cruzándose de brazos -Y como se supone que me mutilabas ¿con los dientes?
Ella dejó sobre la mesa algunas de las cosas que había encontrado, respondiendo - No tengo tiempo para tus tonterías… Ahora estoy muy ocupada… Pero volviendo a tu pregunta. No. No era con los dientes, era con mis propias manos…
Vegeta ignoró su respuesta y simplemente pasó a la nevera, sacando una botella de agua. De vuelta paso por detrás Bulma y sin mirarla siquiera, le susurró – Será un placer verte intentarlo, mujer…
Ella en respuesta solo abrió sus ojos, muy grandes, sintiendo una corriente recorrer su espalda. El príncipe se acercó a la puerta y le ordenó - Será mejor que guardes tus juguetes y prepares de cenar, Bulma.
Diciendo esto salió de la cocina.
Ella se quedó estática en su sitio. Luego sacudió su cabeza "Maldito sicótico… ¿Qué pretende? … Mierda, por qué simplemente no me toma y ya… sinceramente no me negaría…"
- ¿Pero qué demonios estoy pensando?...
Miró el desastre que debía guardar, mientras pensaba en que descongelaría para cenar. Sin embargo, de repente sintió mucho calor y tuvo que ir a revisar el termostato.
Dos horas más tarde, Bulma tenía la cena lista, todo gracias a un aparato especial que crearon para este fin con su padre cuando preparaban las cosas para viajar a Namekusei. Solo debía meter las bandejas de alimentos congelas y salían listas para servirlas. Lo mismo había hecho con las guarniciones y con otras bandejas que sacó para acompañar. Así que ahora estaba sentada de brazos y piernas cruzadas, esperando que sonara el timbre del aparato.
Así que hasta le había alcanzado el tiempo para darse un baño, durante el cual meditó sobre lo ocurrido, mientras se fumaba un cigarrillo, dejándose regalonear por las burbujas. Necesitaba relajarse, después de todo, su ritual había sido interrumpido y su cabello aún tenía arena "¡Esto sí que es vida!... No fue mala idea instalar una tina grande… y pensar que papá decía que era más práctico por espacio poner solo una ducha, ja. Muy mi padre será, pero no deja de ser hombre. Comprendo lo de ser práctico, pero también hay que darse un gusto de vez en cuando… (Reclinó su cabeza hacia atrás) … Hoy Vegeta ha estado muy sociable pero también insufrible… Supongo que es porque está de buen humor… ¿Quién lo diría? al fin es un súper saiyajin… pero ¿cómo lo consiguió? Se supone que algo debe gatillar la ira para conseguirlo y definitivamente se debe tener sentimientos de cariño por alguien, siquiera… ¿Hum?... Por supuesto ¿qué más prueba necesito que tiene sentimientos nobles? Bueno, además de no haber asesinado a los kedrats... ni a Yamcha de nuevo… ¿Acaso fue gracias a mí?... ¿Me quiere siquiera como amiga? Claro, a quién más podría querer, si no tiene a nadie más… Ay, Bulma, deja de engañarte. Quizás había otra forma de conseguirlo… ¿Pero y si no es así? Si realmente su transformación fue gatillada por los sentimientos que dice no tener por mí, el señor "Argg, odio a todos" … Si tan solo fuera así, eso significaría que soy muy importante para él… pero el maldito jamás me dirá como lo consiguió… a menos que consiga que reconozca que tiene sentimientos por mí, es la única forma. No me daré por vencida. Me propuse hacer que se enamoré de mí y no me detendré hasta que caiga rendido a mis pies o me dejo de llamar LA GRAN BULMA BRIEFS"
Sonó el timbre del horno, indicando que la cena estaba lista, sacándola de sus pensamientos. Se levantó con calma y preparó los platos, para enseguida dirigirse al comunicador para llamar al saiyajin.
-La cena está lista.
-Ya era hora – dijo él
Apagó la comunicación. Suspiró y volvió a la mesa.
No pasó ni un minuto e hizo su aparición Vegeta. Vestido con un pantalón gris, suelto y una polera manga corta, azul petróleo. No tenía muy buen semblante, puesto que había tratado de dormir, pero estaba ansioso por comprobar que ella ya estaba lista para lo que vendría. En cierta forma estaba nervioso. Él debía ganar esta partida a como diera lugar, pero su estómago ni su pecho lo dejaban concentrarse, ambos estaban apretados. Se sentía como un adolescente en época de celo y eso no se lo podía permitir. Pero era incapaz de bloquear las señales que le enviaba su cuerpo. Respiró hondo, calmándose un poco y pasando de largo la mesa fue a uno de los muebles y sacó una botella de vino.
Ella solo lo miraba hacer, hasta que vio la botella y exclamó - ¡Es verdad! Debemos celebrar que eres un súper saiyajin.
Vegeta le sonrió de lado y sin decir nada abrió la botella con elegancia y sirvió, primero a Bulma y luego su copa.
Ella le sonrió y espero que tomara asiento para brindar - ¡Por las metas cumplidas! - Vegeta aceptó de buena gana el motivo del brindis y levantó su copa, para enseguida beber todo el contenido siendo imitado por Bulma.
Comenzaron a cenar y Vegeta no dejaba de tragar, ya que hacía mucho que no comía carne de jabalí. Ella lo miraba mientras comía, satisfecha de su elección para esa noche.
-¡Qué bueno que te guste! Creí que no sería capaz de replicar la receta de mi madre, aunque para ser sincera solo le agregué algunas de las hierbas que recordaba...
El saiyajin prefirió tragarse su comentario gruñendo - Hrmn … "Ni cerca… pero no está tan mal"
Bulma comió un poco y prosiguió con su charla - Vegeta… ¿Cómo conseguiste transformarte?
Él no la miró. Con calma trago lo que tenía en la boca para responder - La ira – fue todo lo que dijo y volvió a comer. La respuesta de él no le aclaró nada, por lo que insistió - ¿la ira? ¿Solamente eso? ¿Ira contra qué?
Vegeta la miró a los ojos, con suspicacia - Deja de interrogarme… Si no quieres comer en silencio enciende ese maldito aparato que a tu padre tanto le cuesta decidir donde instalar…
Ella se sonrió ya que en el fondo esperaba que el saiyajin no notara que el dichoso aparato de música estaba instalado, pero prefirió que supiera de éste porque así no tendría que ocultarlo de él cuando estuviese trabajando. Así que se giró, aceptando la sugerencia, y extendiendo una de sus manos presionó un panel del muro. Una pequeña compuerta cedió y bajo, apareciendo un pequeño reproductor.
-No creí que lo notarías – dijo volviendo a verlo, después de encenderlo.
-No pude dormir por culpa de esa estúpida cosa…
Bulma rio y Vegeta frunció, volviendo a tragar.
Pasaron unos minutos y ella terminó de comer. Se reclinó en su asiento, sujetó la copa con ambas manos, fijando su vista en el saiyajin, pero él notó inmediato que ella no cejaría con saber más de su transformación - ¿Qué quieres ahora? – gruño él.
-Vamos, Vegeta… no seas malo. Respóndeme…
Él respiró hondo y le dijo - Si con eso me dejarás comer en paz, te lo diré …- entrecerró sus ojos y continuó - La primera vez me ocurrió en la Tierra… no duró mucho, pero me di cuenta de que el solo pensar que moría… algo, me hizo sentir un vacío en mi cuerpo, llenándome de impotencia y de ira …. Cuando por fin comprendí que ese era el detonante decidí salir de la Tierra, para poder entrenar sin que tus entrometidos amigos se percataran del incremento de mi ki.
-Y ¿que fue "eso" que moría? – preguntó ella, casi con un hilo de voz.
El príncipe lo pensó un momento y enseguida le respondió, sin dejar de mirarla a los ojos – Parte de mí.
Ella abrió los ojos un poco. No entendía muy bien a que se refería con eso - ¿Parte de ti? - preguntó curiosa. Vegeta asintió - Así es… Debía sentir que parte de mi moría para poder conseguir transformarme… Una parte que no sabía que tenía hasta que llegué a la Tierra…
Para Bulma esas palabras fueron como una revelación, entendiendo que Vegeta, al llegar a la Tierra y conocer otros sentimientos, dejó morir su parte malvada para transformarse en un ser noble.
Levantó su copa y le sonrió - Te felicito, Vegeta.
El saiyajin la acompañó en su nuevo brindis y siguió comiendo.
Una botella de vino más tarde, y aún estaban sentados a la mesa. Ambos habían terminado de comer y se mantenían en silencio. De fondo aún se escuchaba la música, con volumen bajo. El príncipe se levantó y trajo otra botella, solo porque estaba realmente ansioso. No quería forzar las cosas pero pensaba que cuanto antes ocurriera sería mejor para él. Sirvió nuevamente ambas copas y comenzó a beber, recostado en su sitio con un brazo sobre el respaldo y la vista puesta en un punto cualquiera, fingiendo estar desinteresado en lo que ocurría, pero solo pensaba en como iniciar un acercamiento que culminase en un encuentro íntimo con la muchacha.
Bulma nuevamente rompió el silencio - Vegeta, ¿En tu planeta había una reina?
Vegeta casi se ahoga, por lo repentino de la pregunta, ya que estaba sumido en sus propios pensamientos. Sin embargo, respondió, mientras levantaba una de sus cejas y la miraba a los ojos
- ¿Acaso quieres serlo? Por que te advierto que siendo mi compañera solo podrás aspirar a ser princesa…
-No ¿Cómo crees eso?… En la Tierra ya soy más importante que eso… Pero me intriga saber cómo elegían a las madres de los herederos…
Él se sonrío, ya que le divertía que ella intentara sacarle información y que fuera tan altanera al hacerlo
-Igual que elegían compañera… solo que debía ser más fuerte. Debíamos asegurar una descendencia al trono poderosa.
- ¿No me dirás nada más?
-Esta bien, pero no es algo de lo que tenga seguridad… En Vegetasei, llegado el momento en que el monarca estuviese en edad de engendrar, se hacia una competencia entre las hembras designadas… - Se reclinó hacia atrás y agregó – Pero desconozco las reglas que utilizaban para ello… Era un cachorro, cuando dejé mi mundo y todo lo que sé sobre las costumbres de apareamiento de mi raza fue por lo que me contaba Nappa…
Bulma se arrepintió por un momento de traerle recuerdos dolorosos al saiyajin, pero no podía dejar de aprovechar la oportunidad para saber más de él, así que continuó - Una vez te pregunté sobre tu infancia y quién te había educado y tú no quisiste responder…
Él la miró intrigado, mientras ella proseguía - Bueno, me gustaría saber quién te educó, Vegeta… admítelo, no eres como los otros saiyajins que visitaron la Tierra…
El príncipe respiró hondo debido a que no tenía deseos de responder, pero pensó que era un sacrificio que debía hacer con tal de que ella terminara cediendo a sus propósitos, por lo que comenzó a relatar sobre lo que recordaba - Mi formación sobre el planeta y sus costumbres estaba a cargo directamente de un tutor, aunque a veces mi padre también me instruía, pero mi tutor debía encargarse de que yo aprendiera las costumbres de mi pueblo, además de preocuparse de mi entrenamiento como guerrero e instruirme sobre política, diplomacia, administración y ciencias… Yo siempre lograba evadirme de su presencia cuando las cosas no eran de mi interés… pero eso fue hasta que falleció…
Ella se enderezó y dijo – Supongo que no hablamos del grandote… ¿Recuerdas su nombre?
Vegeta frunció. Recordaba perfectamente el nombre del pobre infeliz. "estúpido Charato y su manía de levantarme la voz… No creo que sea buena idea decirle que lo asesiné…"
- No…Pero tienes razón, luego Nappa pasó a ser mi tutor…
- ¿El grandote se llamaba Nappa?
- Sí, pero solo fue mi tutor mientras alcanzaba la adultez.
- ¿Pero y tus modales? Te pregunto porque no me imagino a ese sujeto enseñándote a comer con la boca cerrada – terminó sonriéndole.
Vegeta se quedó pensando un momento. No recordaba eso. Se había preguntado incontables veces por qué era diferente en ese sentido, porqué le desagradaban los insectos o que los demás eructaran ruidosamente. En su cultura lo normal era comer con las manos o hablar con la boca llena, después de todo eran guerreros y esas cosas no tenían importancia. Pero él era de la realeza, y por lo mismo supuso que fue educado de manera distinta. Esto mismo lo hacía sentirse superior y distante de los demás de su raza. Supuso que eso se lo habían enseñado en sus primeros años de vida "Mi madre quizás… pero ¿Qué recuerdo de ella? ¿Cómo era su rostro?"
-Vegeta… ¿No me vas a responder?
Su voz lo sacó de sus pensamientos, por lo que abrió un poco sus ojos y volvió a mirar a la muchacha, respondiéndole - Supongo que por imitación… - contestó como ido, solo por responder algo y luego bajó su vista a la mesa. Lo único que recordaba de su madre es que había muerto tras dar a luz a su hermano, durante la alianza con Freezer.
Bulma se dio cuenta del cambio de ánimo en el saiyajin, por lo mismo trató traerlo de vuelta de donde quiera que se hubiera ido su mente. Después de todo él era su amigo y no quería ser ella la causante de que cayera en un estado de depresión por la conversación.
-Uff… Ni que lo digas, tus padres hicieron un excelente trabajo… - comentó relajada - Yo tuve muchos tutores, pero del que más aprendí fue de mi propio padre. Recuerdo que pasaba horas con él en el laboratorio…
Vegeta no la estaba escuchando. Se había quedado distraído en sus recuerdos, olvidando todo, inclusive su plan "¿Cómo era ella? Creo que puedo recordar vagamente su voz… ¿Y mi hermano? No a él si lo recuerdo de cuando mi padre dijo en la sala de incubadoras que era una vergüenza y que no quería volver a saber de él… Pero mi madre ¿Cómo se llamaba?… Recuerdo la ceremonia que se realizó en el reino cuando falleció y a mi padre dando un discurso con la mirada perdida hasta que habló del valor de la libertad, de cómo los saiyajin debían defender el orgullo de su sangre guerrera y su legado con la vida… Y fue ovacionado… ¡Qué mierda de discurso es ese para un servicio fúnebre! Si hace dos generaciones que somos súbditos de Cold y desde que nací que el bastardo de su hijo nos gobierna a su antojo, pasándose por el culo nuestras leyes..." De un momento a otro, se levantó de su lugar y comenzó a avanzar hacia la puerta.
Bulma lo miró extrañada. Se levantó de su asiento y lo alcanzó, tomándolo por el brazo y preguntando
-Vegeta… ¿estás bien?
El saiyajin la miró confundido un segundo, como si no la conociera. Sin darse cuenta habían surgido en su mente algunos recuerdos que creía extintos, los cuales apreciaba ahora de otra manera.
Asintió casi imperceptiblemente, al tiempo que retiraba con cuidado la mano de ella. Avanzó hasta la plataforma, descendiendo a su habitación sin volver a mirarla.
Bulma se quedó quieta en su sitio, no comprendiendo que le había ocurrido al saiyajin. Pero fuera lo que fuera, pensó que era mejor dejarlo solo por ahora.
…
Vegeta se dejó caer pesadamente, sobre la cama, boca abajo. Apretó los ojos con fuerza, necesitaba dormir, pero los recuerdos ahora habían llegado con fuerza a su cabeza.
Intentó desecharlos y negarlos, como hacía con los demás, pero, lamentablemente para él, las imágenes continuaban pasando frente a sus ojos, casi como si estuviera allí. Definitivamente era un efecto secundario de haber aceptado que tenía sentimientos de afecto hacia la humana. Se maldijo por eso, ya que un sentimiento de tristeza se posó en su pecho. Se vio sentado en el regazo de una mujer de cabello oscuro. Enseguida la vio interviniendo ante su primer tutor cuando aprendía a usar correctamente su ki… Y en el cuarto donde quedó sangrando luego de su primer enfrentamiento. Pero repentinamente recordó que en la ceremonia fúnebre jamás hubo un cuerpo.
-Maldición, no murió en el parto… ese lagarto afeminado la hizo eliminar – murmuró contra la almohada.
Flash Back
Vegeta se había logrado escapar de su tutor y se escabullía por los pasillos de palacio. Buscaba a su madre, que en ese entonces estaba por dar a luz a su hermano.
Debía cruzar el salón del trono para poder ingresar al pasillo donde estaban las habitaciones. Pero al llegar a la enorme puerta, oyó voces que provenían de éste y se contuvo de ingresar. Tenía terminantemente prohibido entrar allí cuando su padre atendía algún asunto. Por lo que se quedó tras la puerta, que estaba entreabierta, permitiéndole oír y observar un poco de quién se trataba.
Vio a un sujeto de aspecto bastante extraño, acompañado por dos aún más raros. Eran Freezer, Zabón y un joven Dodoria.
-Esa mujer será tu ruina, rey Vegeta… - le decía Freezer - Y siendo sincero contigo no me cae en gracia que haya dos herederos al trono de Vegetasei.
Su padre apretó los puños un momento, sin embargo, agacho su cabeza al decir - Señor Freezer, no era mi intención incomodarlo.
El aludido, se giró, dándole la espalda - Pero lo hiciste y esto se ha transformado en un problema para mis propósitos… ¿Dos herederos? ¿en qué demonios pensabas? … Te recuerdo que en nuestro acuerdo se especifica claramente que solo puede haber un rey por cuadrante.
-Vuelvo a disculparme, mi lord – respondió Vegeta III, sin atreverse a mirar a los ojos al emperador.
Freezer volvió a mirar a su padre - A veces pienso en ustedes como una plaga. ¡Se reproducen como animales!... Creo que es momento de hacer algo al respecto…
El rey vio claramente hacia donde iba la petición. Prefirió dar él mismo la solución al problema. Levantó la vista y se apresuró en decir
-Señor, si me permite, esto solo fue un accidente que no se volverá a repetir… es más, cuando nazca mi segundo hijo y según su nivel de pelea, desterraré al más débil.
- ¿Me lo prometes?
-Por supuesto, mi señor – respondió el Rey, haciendo ahora una reverencia, con su mano sobre el pecho. Freezer lo miró con desconfianza un momento pero al siguiente sonrió - Entonces no se hable más del asunto. Haz un decreto o lo que tengas que hacer, pero solo debe haber un príncipe al trono de Vegetasei…Oh, y otra cosa… Para que no ocurran mas "accidentes" deberás encargarte de tu compañera o de lo contrario me veré en la obligación de darte una mano…
-Como usted diga… Muchas gracias por su comprensión, lord Freezer.
Vegeta, sintió que su estómago se apretaba. Si su hermano era más fuerte que él, sería enviado a quién sabe qué lugar olvidado del reino, además, ya era totalmente consciente del término "encargar"
No alcanzó casi a terminar de sentir pánico, cuando tuvo que retroceder y apegarse al muro, pues las visitas se retiraban.
Se mantuvo estoico en su sitio, sin demostrar ninguna emoción, pero su pecho subía y bajaba cuando sus ojos se encontraron con los del lagarto y este le envió de vuelta una sonrisa malévola. Luego su vista se fijó en Zabón que lo observó con despreció.
- ¡Oh! ¿No es adorable?... Eres el príncipe Vegeta ¿No es así, pequeñín? – dijo Freezer.
-Sí, señor, lo soy – respondió él, sacando pecho tratando de parecer lo más confiado posible.
Los otros sujetos lo miraron con burla.
- ¿Te gustaría ser el más fuerte del Universo?- le preguntó el emperador.
-Sí, señor.
Freezer se sonrió complacido al ver que Vegeta parecía bastante obediente.
-Nos vemos, joven Vegeta… y dale saludos a tu madre.
-Adiós, señor. Así haré.
Los sujetos se fueron, pero el príncipe alcanzó a oír parte de la conversación.
- ¿Qué planea hacer, mi lord? - preguntó el hombre obeso.
-Nada por ahora… Pero presiento que me haré de una nueva mascota… ¡un monito!
Los otros dos rieron por la ocurrencia de Freezer..
Fin Flash Back
El recuerdo se cerró con el corriendo por los pasillos.
Vegeta abrió sus ojos, dándose cuenta de que estaba sudando frío. Se giró en la cama y quedó mirando el techo, mientras apretaba sus puños.
-Maldito hijo de puta – dijo entre dientes, mientras las lágrimas amenazaban con salir, hasta que no soportó y se permitió solo un minuto de debilidad, llorando con amargura. Después respiró hondo e intentó retomar el control de su mente para no pensar más en ello, pero los recuerdos eran tan vívidos que no los podía soportar.
Bajó sus pies y se sentó en la orilla, con la cabeza inclinada sobre su pecho y los brazos sobre las piernas. Comenzó a apretar y soltar sus puños, impaciente. Necesitaba salir a destruir algo, lo que fuera, pero lamentablemente no podía. Estaba en pleno desplazamiento por el espacio y no debía dañar la nave, además que no quería hacer una nueva parada.
Intentó calmarse, respirando hondo repetidas veces. En momentos como este extrañaba el inductor del sueño, porque de haberlo tenido sin dudarlo se hubiese encerrado en él. Entonces recordó que tenía la nave unipersonal con ese sistema, pero era demasiado arriesgado salir de una nave en movimiento para montarse en otra sin una barrera atmosférica. Así que simplemente comenzó a pensar con desprecio en su pasado. Levantó su rostro, mirando a la nada "¿Qué mierda me importa lo que le haya pasado a mi madre y a mi hermano? No eran más que basura… Solo el más fuerte sobrevive. Y si ellos no lo eran no es mi problema… No puedo sentir más por ellos que desprecio…" Lamentablemente para él, solo se estaba engañando. En el fondo, muy en el fondo, quería saber que hubiera sido de su vida, si su familia hubiera permanecido unida… y sobretodo viva.
…
Bulma se había ido a su cuarto e intentó dormir, pero no podía conciliar el sueño por más que lo intentó, ya que su mente buscaba una respuesta lógica a lo que había ocurrido hace un rato, y, aunque había bebido un poco más de la cuenta, su mente no dejaba de darle vueltas al asunto por lo que su estado etílico se había desvanecido casi por completo.
Decidió que era mejor volver y beberse la botella que había quedado sobre la mesa. Era eso o quedarse despierta más horas de las necesarias. Así que se dirigió de vuelta a la cocina, solo vestida con una camiseta y ropa interior, e iba a encender la luz cuando divisó una silueta en el sofá, levemente iluminada por una luz auxiliar celeste. Avanzó en las penumbras y se sentó al lado de la sombra.
- ¿Tampoco podías dormir?
-No – le contestó escuetamente. Si hubiera sido uno de sus hombres o cualquier soldado, lo hubiera corrido de su lado enseguida, pero con ella la situación era diferente. No tenía ganas de echarla o, mejor dicho, le daba lo mismo en ese momento si estaba o no.
La muchacha lo sintió distinto. Cogió entonces la botella y se sirvió un poco, en una de las copas que habían quedado desde la cena, decidida a quedarse haciéndole compañía al saiyajin y ver si podía averiguar algo sobre lo que le había ocurrido.
Ambos bebieron en silencio. Ella lo observaba, mientras él mantenía la vista fija en un punto cualquiera de la mesa. Bulma solo podía ver su perfil, iluminado por aquella luz, encontrándolo más atractivo que nunca, perdiéndose en los detalles de su fisonomía.
El saiyajin terminó su copa y volvió a servirse. Bulma esperó que terminara, lo imitó y luego de beber un sorbo, dejó su copa sobre la mesa. Era un momento extraño, durante el cual Bulma sintió el repentino impulso de sincerarse totalmente con él, aun sabiendo que lo que diría a continuación definitivamente movería la balanza en su contra. Pero era lo que sentía en ese momento y hace mucho que quería decírselo.
-Vegeta…
-Hmn – respondió él, distraído aun en sus pensamientos.
-Creo que te amo…
El saiyajin abrió un poco sus ojos, sorprendido. Él lo sabía desde hace mucho, pero no esperaba que ella se lo dijera así nada más, ni mucho menos en ese instante, por lo que volteó a verla, sintiendo su corazón bombear con fuerza. Distinguía sus facciones, pero la luz no la tocaba siquiera, ya que él mismo le hacía sombra. Supuso que ella estaba tratando de hacerle alguna broma, por lo que le dijo, con un tono sombrío - No estoy de ánimo para tus jugarretas, terrícola… - terminó volviendo su rostro al frente.
-Hablo en serio – dijo, con decisión.
- ¿Por qué demonios me dices eso ahora?
Ella suspiró y respondió - No lo sé… supongo que es justo que lo sepas... Así como me confiaste lo de tu transformación… Es una muestra de confianza, Vegeta …solo lo sentí... Aquí – respondió ella, llevándose una mano a su corazón.
Él se sonrió. Sabía de lo que ella hablaba, pero no quería seguir ahondando en eso - Debes estar confundida, humana… Probablemente te hizo daño tu comi…
Ella lo interrumpió, no deseaba escuchar ese comentario. No en ese momento - No, Vegeta… no es eso…
- ¿Entonces?
-Déjame mostrarte – le dijo ella, levantándose para pararse frente a él, para luego abrazarlo con fuerza, intentando transmitirle todo lo que sentía por él, mientras quedaba entre sus piernas. Vegeta aspiró hondo, sintiendo el olor de su cabello, llenándose de aquella calidez que tanto le agradaba y que al mismo tiempo lo confundía. Sin pensarlo respondió a aquel extraño ritual, presionándola con cuidado, mientras su corazón se aceleraba. Ella suspiró al sentir el cambio en el pulso del saiyajin.
- ¿Qué se supone que hacemos? – pregunto él, algo incómodo.
-Te muestro lo que siento por ti, con un abrazo… - dijo, aparatándose un momento para mirarlo a los ojos.
Vegeta la observó unos instantes. Podía sentir la fuerza de aquel sentimiento que ella acababa de confesarle y demostrarle con un acto tan simple. Sin pensarlo, acercó su rostro al de ella y la besó.
Ambos profundizaron el beso, sintiendo como si hubieran estado sido siglos separados. Las manos de Bulma subieron hasta el cuello del hombre, como si de soltarse perdiera la vida, mientras las de él se aferraban a ella como si no fuese a verla nunca más.
La muchacha, aunque estaba bastante excitada, comenzó a bajar la intensidad de los besos. Luego se apartó de él y depositó un suave beso en los labios de Vegeta.
-Sé que lo comprendiste…Buenas noches, Vegeta – le dijo, poniéndose de pie y avanzando unos pasos hacia la puerta.
Pero no alcanzó a llegar. El saiyajin en un rápido movimiento la arrinconó contra el muro más cercano, sujetándola por los brazos. Acercó su rostro y tocando su frente con la de ella le dijo - No escaparás esta vez, Bulma.
Ella lo miró a los ojos, mientras su pecho aun subía y bajaba, por la excitación.
-Sabía que me detendrías…
-Eres una manipuladora…
-Puede ser… pero, al igual que tú, no puedo negar lo que siento…
-No oirás eso de mis labios…
-No es necesario, saiyajin orgulloso…
Él se apretó contra ella y le dijo al oído - Maldita seas, Bulma Briefs – para enseguida besarla con desesperación, comenzando ambos a recorrerse, buscando sus puntos débiles, mientras la temperatura de la habitación aumentaba gradualmente.
Vegeta acariciaba los pechos de la joven, sosteniéndola con su cadera contra el muro, como ella fuera a huir de él de no hacerlo. Podía sentir como si su cuerpo estuviera a punto de estallar, era una especie de euforia, similar a lanzar y mantener un enorme ataque de energía.
Bulma no dejaba de acariciar los brazos y hombros del saiyajin, queriendo sentir más de él.
Manteniendo aun fija su cadera sobre Bulma, se apartó un poco para poder comenzar a desvestirla. Tomó la prenda desde la base y comenzó a sacarla, mientras Bulma levantaba sus brazos para facilitarle las cosas. Apenas la vio liberada de su ropa, retiró su propia camiseta y luego volvió sobre los labios de la chica, sintiendo sus montes pegados a su piel, provocándole una sensación más que placentera. Deseaba perderse en el cuerpo de la joven y olvidar. Olvidar que era un guerrero despiadado, olvidar su pasado, olvidarlo todo. Necesitaba sentirse uno con aquel ser que le demostraba que el Universo no era un lugar tan inhóspito y despiadado. Que le demostrara que había más de lo que él nunca imagino encontrar.
Siguieron besándose y acariciándose, devorándose como un par de caníbales, mientras una de las manos de Vegeta buscó la intimidad de ella, dándose cuenta recién que ella solo estaba con sus bragas. Sonrió contra los labios de ella, agradeciendo internamente, que ella se hubiera quitado esa estorbosa prenda antes de buscarlo. Acarició su intimidad por sobre la tela, encontrándose con la humedad de ella, por lo que comenzó a mover sus dedos de la forma que ella le había enseñado, arrancándole algunos gemidos a su compañera. Su otra mano volvió a sujetarse de unos de sus montes, masajeándolo, para luego descender y morder suavemente su botón.
Bulma no dejaba de gemir, mientras se sujetaba prácticamente del hombre para no caer rendida al suelo, ya que sentía que sus piernas se doblaban como gelatina bajo las caricias del guerrero, y fue peor cuando alcanzó su orgasmo.
El saiyajin la sintió temblar y dar respiraciones entrecortadas, comprendiendo de inmediato que ella había alcanzado su clímax, lo sabía bien y por lo mismo la dejó disfrutar hasta la última oleada de placer hasta que la sintió más lacia, entonces la tomó por las caderas y la volteó, dejándola mirando hacia el muro. Ella como pudo se apoyó contra la pared, mientras Vegeta se rozaba morbosamente sobre su trasero, era más que notorio que estaba bastante excitado.
Se desvistió hacia abajo, dejando la ropa en el suelo bajo sus pies. Lo hizo con una mano, ya que con la otra mantenía firme a Bulma en su sitio, sujeta por la cadera. Una vez listo, volvió a atacar la intimidad de la chica con su mano libre, mientras la otra seguía firme en su agarre.
La joven se retorció contra el muro. Vegeta la soltó y arrodillándose comenzó a besarla en su centro, mientras veía como ella se estremecía y jadeaba.
Bulma no podía creer lo que estaba sintiendo, estaba por alcanzar su segunda explosión y aun así quería más. Ya no pensaba, solo sentía su intimidad siendo devorada por aquel hombre, que en algún momento del pasado quiso destruir su mundo y que irónicamente había creado uno nuevo, solo para ella.
El saiyajin gruño un momento, pero no dejó de lado su labor a pesar de que hubiese eyaculado contra su voluntad. Siguió atacando a la muchacha hasta que la sintió estremecerse nuevamente, entonces espero un momento y luego se levantó, para enseguida abrazarla por la cintura un momento, volviendo a acariciar uno de sus montes. Su otra mano se perdió en la intimidad de la joven, acariciando su entrada con la idea en mente de intentar algo nuevo. Así fue como el saiyajin volvió a girarla, dándole un beso profundo al tiempo que su mano volvía a su vulva. Bulma jadeaba y se retorcía, presa del placer cuando él, aprovechándose de la excitación de su compañera introdujo uno de sus dedos, sintiendo su calidez en mayor intensidad. Bulma gritó contra los labios del príncipe, y este la estrechó contra su pecho, mientras comenzaba a estimularla desde su interior, atreviéndose ahora a introducir dos de sus dedos dentro de ella al tiempo que rozaba con su pulgar su centro. Ella comenzó a gemir y sintió que de seguir así alcanzaría muy pronto un nuevo orgasmo, pero Vegeta se lo impidió, retirando su mano para enseguida mirarla a los ojos mientras probaba el sabor de ella directamente de su mano. Ella se sonrojó, pero este acto solo la excitó más, si esto era posible.
Él se saboreó y volvió a besarla, mientras ella se agarraba de los hombros del guerrero, para no caer.
Se devoraron unos instantes, hasta que él sintió que ya era el momento que había estado esperando. Alzó a la joven, obligándola a rodearlo con sus piernas. Su masculinidad rozó la intimidad de Bulma, pero ella lo detuvo - No…- susurró en su oído.
Vegeta se tensó un momento. "¿Pero qué mierda le pasa ahora?... No puede dejarme así"
Ella sintió su confusión y le aclaró - No quiero hacerlo de pie… no nuestra primera vez - él respiró hondo, comprendiendo, y sin soltarla la llevó hasta el sofá, donde se recostó sobre ella, volviendo a besarla, retomando el ritmo. Sin embargo recordó que debía hacer las cosas con calma si quería conseguir plenamente su objetivo, por lo que detuvo su ímpetu y comenzó a besarla mas lentamente, disfrutando el momento. Ella respondió a sus besos, mientras enredaba sus dedos en el cabello del saiyajin. Se sentía en el cielo, compartiendo lo más íntimo de ella con el hombre que amaba. Vegeta se separó para poder besar su cuello, siguiendo luego un camino por entre sus pechos y bajando nuevamente a su intimidad. Cuando la sintió lista subió por el mismo camino por donde había bajado, posicionándose en su entrada, pero en vez de volver a sus labios, la miró a los ojos.
Bulma comprendió de inmediato que le estaba solicitando su asentimiento para penetrarla, por lo que con algo de indecisión elevó un poco sus caderas y cerró sus ojos porque, aunque estaba muy excitada, en el fondo tenía algo de temor.
Vegeta aprovechó la posición y comenzó a introducirse dentro de ella muy lentamente, mientras la observaba con atención hasta que la sintió tensarse. En ese instante el guerrero decidió entrar de una vez para evitar que ella se arrepintiera a última hora.
La joven gimió y se aferró a sus brazos. Vegeta cambió de posición y la abrazó por los hombros para enseguida preguntarle al oído - ¿Estás bien, mujer?
Ella entre jadeos le respondió - Ajá. continua…
Vegeta la besó profundamente, mientras comenzaba con un ritmo lento al principio que luego fue subiendo en intensidad. Sentía lo estrecha que estaba ella alrededor de él y eso lo enloquecía, por lo que comenzó a acelerar un poco la velocidad de sus embestidas.
El placer que sentía Bulma no tenía comparación. Cuantas veces se había imaginado como sería hacerlo con alguien que la amara. Sin embargo, ahora estaba con Vegeta, ese saiyajin que llegó a su vida de una manera violenta y que ahora se mostraba ante ella naturalmente, simplemente como nada más que un hombre, que lograba robarle el aliento y conducirla hacía un paraíso que creía perdido para ella. En este momento no le importaba que le dijera si la amaba o no, lo único importante era la extraordinaria forma en que la poseía. Podía sentir los latidos agitados de su corazón y también lo suave que estaba siendo con ella, sabiendo que en cualquier momento podría matarla sin quererlo siquiera.
Vegeta no sentía menos. Jamás imagino lo que se sentiría hacerlo con alguien de una manera casi mística, con una mujer que realmente se estaba entregando en cuerpo y alma a él.
Bulma continuaba sujeta a su espalda, sintiendo que con cada embestida del saiyajin podría desmayarse. De un momento a otro sintió llegar su orgasmo, apretando sus piernas sobre las caderas del saiyajin. Vegeta no pudo contenerse más y se liberó dentro de ella, emitiendo una serie de gritos bajos y roncos en el oído de la muchacha.
Una vez culminado el acto, Bulma se sentía plena. Su pecho subía y bajaba producto de la actividad reciente. Sin embargo, Vegeta pareció recobrar casi al instante las fuerzas, pues comenzó a moverse dentro de ella nuevamente.
Se apartó del cuello de la joven y le sonrió, diciéndole – No creas que he terminado contigo – comenzó a besarla, para luego apartarse al sujetarse con los brazos a ambos lados de la cabeza de ella prosiguiendo a embestirla nuevamente.
Así estuvieron, por no se sabe cuánto tiempo. Hasta que por fin los venció el cansancio. Vegeta abrazó a Bulma por la espalda, de manera posesiva, mientras aún estaba dentro de ella. Y así se quedaron, acomodados de lado en el sofá. Vegeta cerró sus ojos, percibiendo el aroma de la mujer. Se sentía absolutamente completo.
-Deberíamos ir a alguna habitación – le comentó Bulma.
-No le veo la necesidad de hacerlo… Tal vez luego de que descanses un poco, porque te advierto que solo estaba haciendo calentamiento.
- Engreído – le dijo ella y abrazó con fuerza el brazo del saiyajin.
- Descansa un poco, humana gritona - le ordenó, agregando después con malicia - En unos minutos te demostraré que no estoy bromeando.
...
Continuará…
