Cuenta Regresiva: 26.280 horas.
No necesitas saberlo.
Gokú volvió a su estado base, mientras observaba hacia donde había desaparecido su retoño. Frunció el ceño un momento para luego relajarlo y descender en la cima del risco. Él sol comenzaba a ocultarse y una brisa fría se hacía sentir en las montañas.
-¡Vaya!… la tarde se me pasó muy rápido – dijo el guerrero de cabello alborotado, con la respiración un poco agitada, mientras se sentaba en el suelo.
-Ni que lo digas – respondió el namekuseijin, descendiendo a su lado.
El saiyajin volteó a ver a su compañero de pelea - ¿Sigues molesto?
-Mhgr… Regenerar una extremidad no es parte de mi entrenamiento…
El hombre se sonrió - Disculpa, Piccoro… -le dijo Gokú, con cara de arrepentimiento. Después, se puso serio, para agregar - Pero yo hablaba de haber ido a la casa de Bulma…
-No, ya no…- le respondió escuetamente el otro.
-¡Que bien! Porque creí que por eso me habías atacado con tanta fuerza hoy… ¿Sabes? Yo tampoco estaba muy convencido de ir, pero creo que era necesario saber en qué estaban esos dos. Y, aunque me sorprendió mucho saber que Bulma había viajado con él, jamás pensé que sus padres estuvieran enterados de lo de Trunks ... Además, ellos fueron muy amables y no podía rechazar su invitación. Y recuerda que Milk dijo que era necesario ir…
El hombre de tez verde no respondió de inmediato. Avanzó unos pasos, hasta quedar junto a su interlocutor - Gokú… ¿No te preocupa que Vegeta se convierta en un súper saiyajin?… creo que eso es más importante en este momento…
El aludido frunció un momento, ara enseguida decir, como recordando - Estuvo cerca aquella vez…
El namekuseijin asintió, mientras se cruzaba de brazos, observando el risco a sus pies - Lo sé…pero ¿crees que lo haya conseguido finalmente?
-Sí… él es capaz de eso y más ahora…- respondió el saiyajin.
Piccoro se quedó meditando un momento y luego agregó - ¿Qué harás si te supera?
-Nada…
-¿?... Te vez muy confiado… ¿Tienes algún plan?
Gokú se sonrío, mientras se ponía de pie y miraba hacia donde supuestamente estaba su hijo - No… Pero no me preocuparía tanto. Después de todo ya está con Bulma, je, je, je…
El hombre de tez verde rodó sus ojos. Después volvió su vista al risco y gritó - ¡Gohan, terminamos por hoy! – volvió a mirar a Gokú – Espero que estés en lo correcto, Gokú… para mí Vegeta siempre será un imbécil ególatra con complejo de emperador.
Ambos hombres voltearon al ver aparecer al pequeño todo magullado, por el borde del precipicio.
-Ay, no… Milk nuevamente nos va a regañar… - se quejó el saiyajin, poniendo cara de mártir.
-Habla por ti… - dijo Piccoro - Yo iré a ver a Kami Sama… "Prefiero ir a ver al viejo que enfrentarme a esa mujer…" pensó y emprendió rumbo al templo. Tenía unas dudas que aclarar y el dios de la tierra hace tiempo que había solicitado su presencia de manera telepática.
Padre e hijo se quedaron viendo por donde se había ido el Namekuseijin.
….
Vegeta despertó y notó, de inmediato, que no podía moverse. Podía ver perfectamente la situación, aunque, como la mayoría de las veces, su habitación estaba casi en absoluta oscuridad, de no ser por la tenue luz auxiliar que estaba sobre la cabecera de la cama.
Aspiró hondo y sintió el olor de su compañera inundar sus fosas nasales, y era lógico, pues ella era la causante de su inmovilidad, utilizando uno de sus brazos como almohada. Se sonrió satisfecho al tiempo que nuevamente sentía deseos por ella. "Hmn… y yo que alguna vez pensé que con una vez bastaría… Me tomó más tiempo del esperado, sin embargo valió la pena… Realmente extrañaba su cuerpo y yacer así con ella es mejor de lo que esperaba…No. Es mil veces mejor de lo que imaginé… Ahora sí podré mantener mi transformación, sin problemas…"
La sintió moverse y aprovechó de retirar su brazo y salir de la cama. Se dirigió al baño y luego de asearse, volvió al cuarto por algo con que vestirse, eligiendo un pantalón de buzo, sin ropa interior. Hecho esto, se sentó en un sillón que había en su cuarto, viéndola dormir y recordando lo ocurrido. Una sonrisa ladina se formó un su rostro y se cruzó de brazos sobre su torso desnudo "Veamos con que me sale ahora… ya no tiene nada que reclamarme, ni motivos para dudar de mí… Tengo su absoluta confianza… Ahora solo debe obedecerme y serme fiel, aunque con esta mujer nunca se sabe… La fornicaré hasta que lleguemos a Temkari y luego podré entrenar tranquilo al fin, sin preocupaciones de mierda"
Un quejido de la mujer lo sacó de sus pensamientos. La observó removerse en la cama y despertar. Luego amplió su sonrisa, al verla buscándolo inútilmente en la cama.
Bulma se despertó e intento girarse, dándose cuenta de que le dolía todo el cuerpo. A pesar de ello, una sonrisa se dibujó en sus labios. Se estiró y su sonrisa desapareció al percatarse de que se encontraba sola en la cama "¿Se fue?... Bueno ¿acaso podía ser de otra manera?… ¿por qué le es tan difícil afrontar este tipo de cosas? ..."
-Siempre hace lo mismo… – terminó diciéndose a sí misma en voz alta, mientras se sentaba y flexionaba sus piernas, sujetándolas con sus brazos.
- ¿Hablando sola otra vez? Estás loca, mujer.
Bulma tornó su vista hacia el rincón de la habitación y allí, con dificultad, divisó al saiyajin.
- ¿Vegeta? ¿Qué haces allí?
Él se puso de pie y avanzó hasta ella. Encendió la luz que estaba sobre la cabecera de la cama. Y se quedó observando a la muchacha unos instantes, contemplando su cabello desordenado, enseguida su rostro y deteniéndose en sus labios aun algo hinchados por la pasión de que fueron víctimas. Se inclinó, tomando a Bulma por los hombros y, sin decir nada, comenzó a besarla. Subiéndose, poco a poco en la cama. Ella correspondió al beso y fue cediéndole espacio, hasta que ambos quedaron acostados y enfrentados.
Vegeta sujeto una de las piernas de la joven, colocándola sobre su cadera. Ella sintió de inmediato la dureza de su miembro y comenzó a restregar su pelvis contra él, mientras lo abrazaba por el cuello. El saiyajin respondió gruñendo muy bajo, en aceptación, mientras sujetaba la baja espalda de la joven, con una de sus manos, y la presionaba más contra su cuerpo. Sintió la urgencia de poseerla nuevamente, por lo que la empujó con su propio cuerpo, dejándola de espaldas bajo él y deslizó su ropa con una mano, para poder liberar su hombría. Bulma estaba también muy ansiosa, por lo que comenzó a mover sus caderas para incitar al saiyajin a penetrarla. Vegeta comprendió al instante lo que ella quería, pero decidió fastidiarla, eso sí sin dejar de estimularla. Dejó de besarla y descendió a atender sus montes. Bulma comenzó a jadear y a emitir pequeños quejidos de placer, sin dejar de mover sus caderas, intentando provocarlo, pero él no se daba por aludido y continuaba pegado a sus exuberantes senos.
-Vegeta… - susurró ella, entre gemidos
El levantó su vista hacia ella, comenzando a lamer
- ¿Qué quieres? - susurró
-Mmm… por favor – dijo ella, mientras sus manos intentaban atraerlo hacia ella.
Él se sonrió y dio un pequeño mordisco - Dilo…
-Oh… Vegeta… vamos… no seas malvado… sabes lo que quiero…
-No… - dijo entre dientes, sin dejar de lado su ataque -… no lo sé…
Ella terminó desesperándose - Por un demonio, tómame de una vez…
-Debiste ser más específica… - le respondió con media sonrisa, pero aún así ya no pudo seguir con su juego, porque también quería fusionarse con ella. Así que se acomodó, posicionándose en la entrada de la joven para enseguida penetrarla, con fuerza medida, mientras ahogaba con sus labios los gemidos de placer de la humana.
Ambos comenzaron un ritmo frenético. Sin embargo, Vegeta dejó de besarla y levantó una de las piernas de la muchacha sobre su hombro, para después apoyar en la cama sus manos, a ambos lados de la mujer, al tiempo que ella se sujetaba de sus brazos.
Bulma mantenía sus ojos cerrados y Vegeta la observaba, perdiéndose en la expresión de placer de su rostro.
Aumentó la velocidad de sus embestidas, hasta que ella gimió profundo, alcanzando su orgasmo. Al sentir las contracciones alrededor de su miembro, no pudo resistirse más, dando un par de embistes y desparramándose en su interior, alcanzando su propia liberación. Cerró sus los ojos y emitió una serie de quejidos ahogados y bajos, mientras mantenía su espalda tensa. Cuando se sintió en calma abrió sus ojos y se encontró con lo de ella, sonriéndole para después bajar su mirada hacia donde estaban sus cuerpos unidos. Con cuidado, se apartó de ella, acomodando su ropa y recostándose al lado con sus manos tras la nuca.
Bulma pensó que era endemoniadamente seductor el gesto del guerrero, y a la vez carecía totalmente de maldad, de hecho, estaba cargado de ternura, según ella, por lo que se sonrió también, mientras observaba al hombre que mantenía su vista en el techo. Aún no podía digerir lo que había ocurrido solo hace unas horas y nuevamente experimentaba el placer de la fusión de sus cuerpos. Ahora le pertenecía totalmente al saiyajin, no había vuelta atrás. Pero no le importaba, para ella no era más que el hombre que amaba y estaba segura de que él también sentía lo mismo. Lo sintió en su corazón, cuando lo había abrazado, antes de consumar su amor.
Girándose en su lugar, pasó un brazo sobre el fornido pecho del guerrero. Este colocó una de sus manos sobre el brazo de la mujer, y allí la dejó unos momentos, rozando la piel de ella, distraídamente con su pulgar. Se sentía demasiado bien como para reclamarle por aquel acto de afecto.
La escuchaba respirar aun agitada lo que le causo gracia, ya que él estaba calmado, tanto que su pecho subía y bajaba con tranquilidad.
-Estas pegajosa, mujer – comentó, medio en broma, deslizando su mano por el brazo de ella, en una especie de caricia tosca.
Bulma encontró divertido el comentario y viendo al hombre de tan buen humor le preguntó – Oye, Vegeta… - dijo ella tratando de controlar su respiración - ¿Por qué sudas tanto cuando entrenas y no cuando… bueno, tu sabes?
- ¿Al hacer qué? – pregunto molestándola, ya que sabía perfectamente de que hablaba Bulma.
- ¡Vamos! No me hagas decirlo…
- ¿Al fornicar dices tú? - le preguntó alzando una de sus cejas mientras la miraba de reojo, provocando que Bulma se sonrojara. Esa palabra se le hacía desagradable, le sonaba a como si hablara de animales, por lo que le dijo - No lo digas así, Vegeta… suena sucio…
-Ja, ja, ja… Te he oído decir cosas que harían avergonzarse a un soldado clase baja… y si está en el dichoso diccionario ese, se puede decir ¿No?
-De acuerdo… al fornicar – murmuro ella, derrotada. Él se sonrió victorioso, mientras ella volvía a preguntarle – ¿Por qué no transpiras como los humanos al hacerlo?… Es extraño, digo, para mí… ¿Todos los saiyajin son así?
-ja, ja, ja – le sacó una carcajada.
- ¡Oye! - reclamó, dándole un pequeño golpe con la mano sobre el pecho
-Lo que pasa es que ustedes son unos débiles - comentó, deshaciéndose del "abrazo" y sentándose en la cama para luego ponerse de pie, dándole la espalda, seguro de que la conversación tomaría algún rumbo con tintes de sentimentalismo por parte de ella. Así que optó por huir, diciéndole - Quedas relevada de tus obligaciones como técnico por las siguientes doce horas - terminó poniéndose serio.
Bulma lo miró extrañada, mientras apoyaba un codo en la cama y dejaba su cabeza descansar sobre su mano, entrecerrando sus ojos, con suspicacia - Tengo el presentimiento de que no debo agradecerte por eso… Pero dime ¿por qué?
Él volteó a verla – Porque solo estarás a cargo de mis necesidades sexuales.
Ella se sonrojó - ¡¿QUÉ?! ¿Estás diciendo que hoy solo haremos esto? – preguntó, algo exaltada. Él se sonrió ante el recato de ella para evitar decirlo como se debía, nuevamente, pero lo obvio y le respondió - Sí, mujer... Hoy solo fornicaremos… ¿algún problema? – se mofó, cruzándose de brazos.
Ella instintivamente se cubrió con la sábana, pero una leve sonrisa se formó en sus labios - Bueno… quería trabajar en el comunicador que me pediste… pero, si tener sexo conmigo es lo primordial para ti… supongo que no tengo otra opción… - hizo un alto y agregó, como haciendo memoria, llevándose un dedo a su mentón - pero, si mal no recuerdo, eso quiere decir ¡que te gustó hacerlo conmigo! - terminó cerrándole un ojo coqueta.
Vegeta le volvió a dar la espalda ya que se había sonrojado. Maldijo internamente la buena memoria que tenía ella y no quería admitir que sí, que no podía dejar de desearla y que ella era de su completa pertenencia. No le diría, ni bajo tortura, que la había tomado realmente como su compañera o, según las costumbres de los terrícolas, su mujer. Mientras nadie más la reclamara y siguieran fornicando. Y que, si alguien se atrevía siquiera a tocarla, o si siquiera se le insinuaba, la pagaría caro.
- ¡Hmp! - hizo, recuperando enseguida su calma para agregar – Te equivocas, Bulma. Solo significa que no me has aburrido… - Prefirió tomar la salida diplomática, agregando, en tono de orden - Iré a comer algo… Tú también deberías.
Dicho y hecho. Salió del cuarto dejándola sola.
Bulma esperó que el saiyajin abandonara la habitación y amplió su sonrisa por lo amable que estaba siendo él con ella. Aun tenía sus dudas, pero todo estaba tan bien entre ellos, que prefirió no enfocarse en ello, por lo que se levantó, llevándose el cobertor, para poder ir al cuarto de baño ya que estaba completamente desnuda y no tenía idea de donde había quedado lo que traía puesto, mientras pensaba en su relación con el saiyajin "Por supuesto que le gustó hacer el amor conmigo, no me puede engañar… ¡Por Kami!… Ahora sé con más certeza que siente algo más por mí que solo deseo... ¿Por qué más sería tan delicado conmigo al hacerlo?... aunque él insista en que es solo fornicar, para mí realmente fue extraordinario. La forma en que me hizo suya, la manera en que me miraba y me tocaba… Mmm, fue tan dulce y apasionado a la vez… (suspiró)… Además, de dejarse acariciar y responder a mis caricias… (Frunció un momento) Pero el idiota es demasiado orgulloso para admitirlo abiertamente… ¿Qué tan terrible puede ser? No va a dejar de ser él solo por decir un par de palabras…"
Se terminó de enjabonar y dejó que el agua corriera sobre su cuerpo. Aunque él hubiera contenido su fuerza, para no dañarla, las huellas del saiyajin se notaban, puesto que tenía en el muslo y la pantorrilla del lado izquierdo, además de en sus caderas y los brazos, unos dedos en color azul sobre su blanca piel.
-¡Ese bruto de Vegeta!… - reclamó, para enseguida suavizar su tono de voz - Bueno, por lo menos lo intenta, porque con lo apasionado que es, me extraña que no me haya roto un hueso… - suspiró, relajándose y pensando en que no se había equivocado cuando se imaginó que este viaje sería como una luna de miel.
…
Varias horas más tarde, una Bulma totalmente rendida, caía de espaldas, sobre uno de los sillones de la cocina, sin dejar de sonreírse. Definitivamente el saiyajin era hombre de palabra. Estaba totalmente exhausta y eso que faltaban aun varias horas para la cena. El itinerario había consistido en desayunar y hacerlo en la cocina sobre la mesa, luego él la cargó en brazos para ducharse juntos, pero habían terminado haciéndolo en la bañera. Después fueron al cuarto de ella y lo hicieron en la cama, donde retozaron unos momentos después, para luego de una rápida ducha, ir a comer algo. Pero bastó una insinuación por parte de la joven, para acabar haciéndolo en los sillones.
Vegeta se inclinó y mordió, suave, pero deliberadamente uno de los botones rosa de su compañera, provocando un reclamó sensual por parte de la joven. Retiró sus manos de las caderas de ella y rompió la unión de sus cuerpos, para recoger su pantalón y ponérselo, para enseguida caminar hasta la nevera, de donde sacó dos botellas de agua, dejando una sobre la mesa.
- ¿Qué pasa, Bulma?... ¿No eres capaz de seguirme el ritmo? – soltó medio en broma, mientras abría su botella.
Bulma frunció y respondió como pudo - ¡Es imposible seguirte el paso y lo sabes!
-Eso es natural… mi raza es más poderosa – le respondió con soberbia, tomando asiento en el sillón de enfrente. Bebió un poco de agua y continuó, mientras apartaba su mirada del cuerpo de la mujer – Te permitiré que descanses. Después de todo no lo has hecho tan mal…
- ¿Qué no lo he hecho tan mal? – replicó ella, enderezándose un poco, mientras acomodaba su camiseta y cogía la botella que estaba sobre la mesa – No seas condescendiente conmigo, Vegeta… Acepta de una vez que soy irresistible y que te he satisfecho más de lo que jamás imaginaste… - abrió la botella y bebió un gran sorbo, para luego agregar – y habló en todo sentido… Pero viniendo de ti, voy a tomarlo como un cumplido.
-Ja, ja, ja …Tómalo como quieras… gritona… - hizo una pausa y se levantó de su asiento, dirigiéndose a su habitación, con la botella de agua en la mano. No quería demostrarlo, pero él también necesitaba un descanso. Mantener su fuerza a raya para no dañarla le estaba pasando la cuenta, y, aunque era una excelente y gratificante forma de gastar en algo su energía, estando sin ninguna otra actividad, era realmente degastante luego de unas horas. Se dio cuenta también de que se sentía de buen ánimo y totalmente relajado, pero eso mismo le producía un poco de desazón, ya que su conciencia de guerrero y príncipe saiyajin le gritaba que no era correcto sentirse así, que debía poner algo de distancia, ya que él era un guerrero de élite y ella una simple, frágil y débil humana. "No, no es una simple humana… ella es mi compañera" Se dijo a sí mismo, acallando aquella molesta voz. Ya después habría tiempo para volver a ser él mismo y luchar con su conciencia. Se merecía disfrutar de la compañía y el cuerpo de la muchacha, sobre todo después de conseguir transformarse en un súper saiyajin. Así que, antes de cruzar la compuerta, le dijo, con tranquilidad - Tienes tres horas, Bulma... Duerme y luego prepara de cenar.
Ella sonrió y aceptó gustosa la propuesta de él, por lo que bebió su agua y se quedó profundamente dormida en el sofá.
…
La alerta de colisión los sacó a ambos de su sueño al mismo tiempo que las luces de toda la nave cambiaron a rojo.
Bulma se levantó de un salto y corrió a los controles de la nave, encontrándose con Vegeta, de pie frente a la consola, vestido tal cual lo había visto hace un par de horas.
- ¿Cuál es la situación? – preguntó ella, mirando el monitor. Vegeta frunció profundo y la miró de reojo, mientras pasaba el control de automático a manual, sin responderle. Él era el que estaba a cargo, no ella, por lo que ni siquiera le respondió.
La luz de alerta se detuvo y volvió al blanco de siempre.
-Oye – agregó Bulma, colocando sus manos sobre los controles, intentando sacar con sus caderas al saiyajin – ¡Quítate!… Conozco esta nave mejor que tú… déjame encargarme.
- ¡No! Conozco este lugar como la palma de mi mano… Aquí solía estar el planeta Leganor… Así que deja que un piloto de verdad se encargue, mujer entrometida.
- ¡Nada de eso! Yo soy el técnico en esta nave y digo que ¡YO ME HARÉ CARGO!
Ambos comenzaron a teclear en la consola, con no muy buenos resultados. La nave se sacudió, debido a un impacto.
-¡Maldita sea! Suelta los comandos, humana.
-¡Ni loca, Vegeta! ¿O quieres que nos estrellemos?
Algo más los golpeó.
-Argg, ¡Deja de llevarme la maldita contra, Bulma!
-¡Uyy, Deja de gritarme, Vegeta!
El príncipe se llevó una de sus manos a su puente nasal, mientras cerraba los ojos. Si seguían discutiendo, lo más probable sería que la nave terminara estrellándose con una de las grandes rocas. Pero la joven era tan porfiada, que lo sacaba de quicio. Respiró hondo y soltó - Esto no puede continuar... Tú te encargarás de los verticales y yo de los horizontales, así que vé a ese asiento y ayudame.
Bulma asintió, encontrándole toda la razón a Vegeta. Así fue que ambos comenzaron a teclear con velocidad en la consola esquivando con eficacia el bombardeo. Después de un momento ya lo estaban disfrutando. Parecían dos chicos jugando videojuegos.
-Por tu izquierda – indicaba ella.
-Métete en tus asuntos, mujer… pero de paso podrías encargarte de esa roca que tienes enfrente, a menos que quieras que yo me encargue... – respondía él.
Cuando al fin lograron salir del cinturón de asteroides, Bulma se apoyó en la consola, verificando los daños, mientras Vegeta permanecía observándola, atento.
- ¡Lo logramos! – dijo ella finalmente, dando un salto de su asiento.
Vegeta solo se sonrió de lado, reconociendo para sus adentros que la mujer era bastante hábil, pero no era tan imbécil como para decírlcelo – Perfecto… Ahora ve a preparar la cena – ordenó caminando de vuelta a su cuarto, ya que aún no había dormido lo suficiente, pero ella lo detuvo - Espera… tenemos un problema…- le dijo, mirando preocupada la consola.
Vegeta se volteó a verla, intrigado - ¿De qué demonios hablas?
Bulma mordió su labio, nerviosa. Luego prosiguió, indicándole algo en el tablero con su dedo - ¿ves esta luz amarilla?... Al parecer uno de los motores recibió un golpe y ya no funciona… Por lo que retrasará nuestro viaje…
Vegeta se cruzó de brazos. Observó desde donde estaba la pequeña luz amarilla que titilaba. Cerró sus ojos y preguntó - ¿Cuánto?
-Bueno… la reducción es de un cuarto por lo que serán tres a cuatro días más…
-Repáralo cuando lleguemos – dijo, volteando para irse, pero ella le insistió - Es que eso no es todo…
Vegeta abrió sus ojos y frunció, tenía el presentimiento que lo que oiría no le gustaría para nada - ¿Qué más? – preguntó, entre dientes, sin voltear, con un leve tic en su ceja. Bulma comenzó a hacer cálculos mentales - De acuerdo… Si tomamos en cuenta que tenemos solo cuatro motores y uno está dañado, el resultado es que…
- ¡MALDICIÓN, VE AL GRANO, BULMA!… - grito, exasperado, girándose hacia ella.
Ella se sobresaltó y gritó, casi atropellando las palabras - ¡Nos desviaremos de la trayectoria si no lo reparamos ahora!
El soltó el aire. No era un problema sin solución, para él era una tontería por lo que le dijo – No me molestes entonces y arréglalo- ordenó intentando nuevamente marcharse. Pero ella llamó su atención diciéndole - Lo que ocurre, Vegeta, es que hay que salir y retirar el antiguo motor y reemplazarlo…
El entrecerró sus ojos. Supo de inmediato que no saldría bien parado de esa conversación - Y supongo que esperas que yo salga a reemplazarlo… - la joven se acercó a él y lo abrazó por la cintura, mirándolo a los ojos, suplicante – ¿lo harás, Vegeta?
-No - dijo, intentando ignorar la cercanía de ella. Luego se sonrió, mirándola a los ojos – Tú eres el técnico a bordo… - Bulma lo miró con suspicacia y se apartó de él, pero sin cambiar su tono amistoso le dijo - Si… pero…
- ¡Pero nada!… No hay más que decir… - comentó él, dando media vuelta y avanzando por enésima vez hacia la plataforma. Sin embrago, Bulma soltó su argumento con el cual él no podría negarse aunque quisiera – Pero Vegeta… Hoy me relevaste de mis funciones como tal… ¿no lo recuerdas? - dijo ella, usando una voz suave, con una sonrisa victoriosa en su rostro, mientras se tomaba las manos tras ella y se balanceaba ligeramente.
El saiyajin se detuvo otra vez y frunció en profundidad -¡Tsk!… "mierda"
…
Una hora después, Vegeta estaba muy molesto. Comenzó a quitarse el ridículo traje espacial que lo había hecho usar Bulma para poder salir a reparar el motor. "Maldita mujer… ¿Por qué mierda termino haciendo lo que quiere? Yo solo quería ir a dormir y tuve que salir a reparar esta estúpida nave… maldita nave y maldita hembra… Yo tengo la culpa también por no poder dejar de desearla… pero esto no se quedará así… me las pagará…"
Bulma cerraba la escotilla, que estaba al fondo del pasillo entre los dormitorios, mientras comentaba
-Ya verifiqué que estamos en curso nuevamente…
- ¡Hmp! – hizo el, dándole la espalda.
Ella se levantó y comenzó a desabotonar la parte trasera del traje espacial de él - Eres un excelente apoyo, Vegeta… ¡Gracias! – dijo poniéndose en puntillas y afirmándose en los fuertes hombros de él, para depositar un beso en la mejilla del guerrero. Él frunció aún más molesto, sintiendo un leve calor en sus mejillas - La próxima vez que ocurra algo similar saldrás tú ¿me oíste, humana tramposa?
Ella se sonrió - Por supuesto… aunque yo no hice trampa, después de todo fuiste tú quién me dio el día libre, por así decirlo… Pero dime, Vegeta ¿acaso no te gusto destruir el motor antiguo y de paso ese asteroide?
Vegeta no respondió. Terminó de sacar sus piernas del traje, dejándolo en el suelo para luego se irse a su habitación sin mirarla.
Bulma lo miró alejarse y se sonrió triunfal. Enseguida guardó el traje y se dirigió a la cocina. Tenía una hora para preparar una cena de agradecimiento.
…
Una hora después Bulma tenía todo listo. La mesa estaba puesta, con una deliciosa cena sobre ésta, además de velas, música y ella vestida con un más que sugerente vestido rojo ajustado.
- ¿Qué significa esto? – preguntó, casi tras ella el saiyajin, sorprendiéndola.
Su voz la sobresaltó, pues estaba por oprimir el botón del comunicador - ¡Me asustaste! Deja de andar como una sombra …
-Responde – le ordenó con cara de pocos amigos, aunque realmente ya se le había pasado lo molesto que estaba, pero quería hacer rabiar a Bulma y tenía un plan en mente, para cobrarse la humillación de hace unas horas.
-Bueno… solo quería cenar como solía hacerlo en la Tierra…
- ¿Por eso te vestiste así?
Bulma se sonrió algo incómoda. Sabía que él no la alagaría y tampoco quería darle una explicación respecto a que, si se había vestido así, era para llamar la atención de él - Si ¿No pensarás que iba a cenar desnuda? Y por lo que veo tú también te vestiste…
El saiyajin no le respondió y pasó a tomar asiento. Bulma fue a la nevera y volvió con unas cervezas
-Te traje de estás… Sé que te gustan y además no nos embriagaremos tan rápido…
-Hmn – fue lo único que soltó Vegeta como respuesta. Bulma supuso que aún estaba molesto por tener que salir él a reparar el motor. "¿Por qué demonios es tan orgulloso… Debería estar orgulloso de poder haber cambiado correctamente el motor de una nave en el primer intento… ¿?¿Lo habrá hecho antes? Seguramente, después de todo viajaban solo guerreros cuando iban de conquista…"
Comieron en silencio, pero Bulma no se aguantó las ganas de preguntar - ¿Vegeta…?
El frunció, sabiendo que Bulma usaba ese tono de voz cuando quería saber algo de su pasado.
Como él no respondió y siguió comiendo, ella continuó - Oye ¿no era primera vez que cambiabas un motor, verdad?
El saiyajin dejó de comer y dijo - No… Y para tu conocimiento, te diré que he hecho reparaciones más complejas que esa… Lo único que no he podido solucionar es la falta de profesionalismo de un técnico que no se preocupó de llenar el tanque de reserva…
Bulma mordió su labio inferior, en frustración. "Tenía que sacar el tema del combustible… Es un maldito rencoroso" Sin embargo, no se dejó amedrentar y continuó con la charla, mientras comía
-Se me pasó por la mente algo así, después de todo viajaban en esas esferas recorriendo grandes distancias y visitando planetas que no siempre tenían tecnología afín… Pero imaginé que esos trabajos lo hacían tus subordinados…
"¿Nappa y Raditz?", pensó Vegeta. No pudo evitar recordar una anécdota al respecto.
Flash Back
La Purga había resultado bastante bien a excepción de un grupo de hostiles que había logrado escapar.
Cuando aterrizaron de vuelta en el campamento, se encontraron con la sorpresa que no había señales de Raditz y además había un grupo de humanoides, raquíticos y azules, disparándoles a las naves, pero que no lograban hacerles ni un rasguño a éstas.
Se sonrió ladinamente y comentó en voz alta, para que lo oyeran los sujetos de piel azul.
-Nappa, al parecer la búsqueda era mutua…
-Así es… yo me encargo… - Dijo el saiyajin calvo, lanzando un ataque a los nativos.
-IDIOTA – alcanzó a gritar Vegeta, mientras observaba como la nave de Raditz volaba por los aires y volvía a caer en su lugar, sobre los cuerpos carbonizados.
Un golpe secó en la mandíbula de Nappa lo hizo caer a tierra.
-Argg – gruño Vegeta, descendiendo junto a su subordinado, dándole una mirada de furia que hizo a Nappa cerrar su boca, que había abierto para preguntar el por qué del golpe.
Vegeta avanzó hasta la esfera y frunció su ceño al ver el daño. No había forma de reparar la dichosa nave sin tener los repuestos, sin embargo, debía hacer pagar a esos dos por descuidados. Él explícitamente le había dicho a Raditz que se mantuviera de guardia, mientras él, con Nappa, viajaban al interior de una selva, en búsqueda de los habitantes que faltaba aniquilar. Sabía que el desgraciado no estaba muerto, porque lo pudo comprobar en el rastreador. Presionó nuevamente los botones, afinando la búsqueda del clase baja y lo encontró, volando de inmediato a toda velocidad. Lo encontró saliendo de unos arbustos a varios metros de distancia de donde estaban.
El golpe que recibió en su estómago, hizo al soldado caer de rodillas al suelo.
-Ve- Vegeta…- alcanzó a decir antes de caer.
El príncipe escupió y le dijo, con los dientes apretados - ¿Se puede saber que mierda hacías escondido?
-Argg… - hizo apretándose su estómago – Te dije que estaba enfermo y que no me sentía bien…
Vegeta se cruzó de brazos, más que molesto - Eso ya lo sé… Por eso te quedaste en el campamento…
-Maldición, Vegeta, solo me alejé para poder defecar tranquilo… - logró justificarse Raditz.
El príncipe se cabreó y lo agarró del cuello de la armadura, jalándolo hacia él, para justificar la diferencia de tamaño - Te lo dije, imbécil – le escupió en el rostro - Si tienes que cagar, cagas, pero no abandonas las naves… - lo soltó con brusquedad y le dio la espalda. Luego caminó hacia donde estaba Nappa. Raditz lo siguió, aun medio encorvado.
-Hnm… - le dio un puntapié a la nave dañada y se abrió una compuerta en el interior. Se agachó a mirar y ordenó a los hombres – Vean si pueden repararla, par de inútiles, de lo contrario se van de vuelta juntos. Tienen cinco minutos.
Ambos hombres se miraron con sorpresa. Nappa habló, con algo de duda en sus palabras - Pero, Vegeta… No cabemos los dos en una nave…
- ¿Estás cuestionando mis órdenes? – Se volteó a verlos.
-Claro que no , Vegeta… - respondió el grandulón - Es solo que sería mejor que uno de nosotros comparta nave contigo…
-¡¿?!... Ja, ja, ja… que gracioso eres Nappa… – se carcajeó el príncipe llevándose las manos a las caderas, para luego volver a ponerse serio – Les quedan cuatro minutos… - les dio la espalda y comenzó a golpetear con sus dedos sobre sus brazos, los que había cruzado.
Raditz se desesperó y aunque su instinto le decía que no hiciera enojar más al hombrecillo, prefirió ignorarlo y gritó - ¡Pero es imposible repararla en ese tiempo y lo sabes, Vegeta!
Vegeta cerró sus ojos y sonrió con malicia, luego volteó y avanzó hasta los hombres, mirándolos con paciencia y les dijo - ¿No pueden repararla? De acuerdo… Nappa, Raditz, nos vemos en el cuartel… - luego agregó, con su mejor tono de amenaza - Más les vale estar antes del anochecer en la base… -diciendo esto subió a su nave y se fue, dejando al par observándolo alejarse.
Cuando llegó al planeta no se alejó de los hangares. Aproximadamente media hora después, vio descender la brillante esfera, quedándose en primera fila, para verlos descender. Apenas se abrió la compuerta un embrollo de piernas se asomó, sacándole una carcajada que resonó por toda la plataforma de aterrizaje.
Fin Flash Back
"Aun no puedo comprender como lograron cerrar la compuerta de la nave… ja, ja, ja…"
Contra su voluntad, Vegeta soltó la primera carcajada de la noche - Ja, ja, ja…
- ¿Qué es tan gracioso?- le preguntó ella, extrañada., pero Vegeta solo se puso serio de golpe y le dijo
- Olvídalo. Solo era una tontería que recordé...
Ella supuso que habría recordado alguna historia graciosa respecto a lo que ella había dicho. Con esto se animó ya que el saiyajin, después de todo, no parecía estar tan molesto como quería hacerle creer. Lo miró a los ojos y le dijo – A propósito de eso...mi padre me comentó que Gokú también tuvo que hacer una reparación de la nave, cuando viajaba a Namekusei, pero que casi termina en desastre…
Vegeta no pudo evitar comentar - No me compares con Kakaroto. Seguramente era una tontería y ni eso pudo hacer bien…
-En eso estas en lo cierto. Debía reemplazar una de las losas externas y se quedó pegado al exterior de la nave… el caso es que se desvió con rumbo a un sol y el pobre tuvo que volver sin las botas al interior de la nave ¡porque el muy tonto derramó el pegamento! - dijo, divertida, al relatar lo que su padre le había confidenciado del viaje de su amigo.
Vegeta volvió a reír - Ja, ja, ja… era de esperarse de ese idiota…es un completo imbécil…
A Bulma se le salió, sin pensar - ¿Ves que es imposible que haya sacado información a mis padres?
Vegeta se puso serio de golpe y comentó - Una cosa es que sea un estúpido. Lo otro es instinto de guerrero… Y debo reconocer que el idiota lo tiene muy desarrollado… exceptuando solo por que le gusta dejar a sus enemigos con vida. Yo no concuerdo con él, para mí eso es debilidad.
Bulma dudó un momento antes de preguntar. Quería recordarle que gracias a esa "amabilidad" de su amigo ahora estaba vivo., pero temía que el saiyajin se molestara -Mmm... ¿Hubieras preferido estar muerto ahora?
Vegeta se quedó en silencio un momento. Tiempo atrás hubiese dicho sin dudar que sí, que prefería morir que vivir con la deshonra de haber sido derrotado por un clase baja. Sin embargo, luego de todo lo ocurrido, de haber conocido a Bulma y de ser ahora un súper saiyajin, su percepción había cambiado bastante. Sin contar que su breve estadía en el infierno había sido eso, un infierno. Definitivamente no le apetecía estar muerto, por lo que le respondió - No. Pero si sigues de parlanchina, probablemente…
Bulma, convenientemente prefirió cambiar de tema. Entrecerró sus ojos, mientras estudiaba al guerrero, pensando en volver a tener algo de intimidad con él ya que le gustaba demasiado sentirse deseada por el saiyajin. Por lo mismo se le ocurrió despertarle los celos "Eso nunca falla para hacer reaccionar a un hombre" pensó de manera ingenua, para enseguida decirle - Me pregunto que estará haciendo Yamcha en este momento…
Vegeta se quedó mirándola atónito un segundo "¿Qué mierda le pasa a esta hembra? ¿Por qué saca al insecto a la conversación?... (entrecerró sus ojos, de manera casi imperceptible) Hmn, comprendo. Quiere que la cele como lo hacen los ridículos humanos… Pero está muy equivocada si cree que caeré en algo tan estúpido e infantil…" Recuperó su pose relajada y comentó mofándose de la mujer -Supongo que debe estar revolcándose con alguna puta barata…
Bulma infló sus mejillas, más que molesta.
- ¡Vegeta!
- ¿Ahora te molesta que sea sincero?... Solo estoy siendo lógico… La sabandija no podía mantener su hombría en sus pantalones… Y si me dices que estoy equivocado y que está entrenando, te responderé sin dudar que no tiene la disciplina para mantener un entrenamiento correcto.
Bulma lo miró molesta, pero luego relajó su ceño. El saiyajin tenía razón, su ex no podía mantener un ritmo de entrenamiento, puesto que siempre fue adicto a la buena vida. Después de todo eso era lo que buscaba siendo un ladrón en el desierto, la vida fácil y cómoda del que vive de lo ajeno. La única vez que él le había contado que había entrenado de manera más o menos continua fue cuando se prepararon para el último torneo de las Artes Marciales al que habían asistido. Sin embargo, el comentario que había hecho le confirmaba que él, de alguna forma, odiaba a su ex no solo por débil, sino por haberla engañado.
Suspiró y apoyó sus codos en la mesa. Su jugada había resultado, pero no en la forma que ella esperaba, pero pensó que era su oportunidad de sonsacarle esas palabras al saiyajin, por lo que le comentó – Concuerdo contigo en que Yamcha es un tonto, pero no puedes negar que él era lo bastante hombre como para decirme que me amaba si así lo sentía...
Vegeta se sonrió ante lo predecible que era ella en ese sentido - No me hagas reír… Si ese imbécil te hubiera amado de verdad, como dicen ustedes, no te habría engañado con unas putas…
-¡Eres un saiyajin insensible! - le gritó ella, comenzando a enojarse. Vegeta bebió un sorbo y agregó, con ánimos de fastidiarla - ¿No querías charlar? Pues tendrás que escucharme y espero que lo que digo se quede en esa cabeza terca que tienes … Esas tonterías no sirven de nada… Tu ridículo novio te engañaba a diario y aun así seguía jurándote amor eterno… ¿Querías mi opinión? Para mí eso no es más que cinismo… - se sonrió y agregó - Pero hay que aceptar que es un gran actor…
Bulma mordió su labio inferior. La conversación estaba tomando un matiz demasiado desagradable para ella, notando que todavía le dolía la traición de Yamcha. Abrió otra botella de cerveza y bebió casi la mitad del contenido, con rabia, para enseguida dejar la botella en la mesa y mirar a Vegeta a los ojos para decirle - Cómo tú, ¿verdad?
-¡Hmp! – hizo él desviando su mirada – ¡No digas idioteces!
Bulma bebió de una vez lo que quedaba en su botella y volvió a dejarse caer en el sillón, cruzando una pierna. Soltó un suspiro de fastidio y volteó su vista hacia la puerta, mostrándose indiferente, mientras le soltaba con sorna - ¿Sabes qué? Estoy harta, Vegeta… Harta de que subestimes los sentimientos, harta de que te burles de mis sentimientos y harta de que no seas capaz de decirme a la cara lo que sientes realmente por mi… - frunció y volteó a verlo con furia - Se acabó el trato. No volveré a tener sexo contigo hasta que seas capaz de reconocer que sientes algo más por mí que simple deseo… ¿me oíste?
Vegeta amplió su sonrisa, mientras también se reclinaba en su asiento. Ya había logrado enfurecerla y con eso se daba por pagado, pero no dejaría que ella se saliera con la suya - Me temo que eso no es posible…
Bulma lo miró con extrañeza ante el comentario - ¿? ¿Y eso por qué? Si según tú mismo dijiste no somos nada más que un par de personas que tienen sexo por conveniencia… Tú quieres divertirte y yo no quiero estar sola ¿o no fue ese tu argumento cuando me propusiste que fuera tu compañera? Por lo mismo deberíamos poder terminar con este acuerdo cuando queramos...
Vegeta frunció, pero le mantuvo la mirada. No podía ni debía contestar a eso bajo ninguna circunstancia, por lo que optó por cambiarle bruscamente de tema, volviendo a sonreír, pero esta vez de manera sádica para decirle – Estas en lo correcto, Bulma… Pero lamento decirte que mereces un castigo por tu insolencia… y yo un premio por salir a reparar la nave en tu lugar...
Bulma lo miró con fastidio - ¿de qué demonios hablas, Vegeta? Ya dejamos en claro que hoy tenía el día libre – él la miró a los ojos con maldad - No era tu día libre, solo te liberé de una de tus funciones y no necesito recordarte el motivo… Deja de hacerte la inocente…no por nada te vestiste así…
Bulma no pudo evitar sonrojarse al verse atrapada.
Vegeta metió la mano en el bolsillo del pantalón que traía puesto mientras le decía - Eso me recuerda que tengo algo que irá bien con tu atuendo…
Ante una sorprendida Bulma, sacó la cinta roja que le había quitado hace un tiempo, antes de irse solo al espacio.
- ¿Aun la conservas? – preguntó ella, sorprendida.
Vegeta sostuvo la cinta delante suyo un momento, para luego inclinarse un poco y dejarla caer suavemente sobre la mesa - Te dije que debíamos repetirlo… ahora será mucho más estimulante- murmuro.
Bulma cerró su boca, que había quedado abierta ante la vista de la cinta que alguna vez usó en su cabello y que terminó en sus muñecas, posteriormente. Se cruzó de brazos y le hizo un desprecio al saiyajin - ¡No voy a dejar que me ates!… Te dije que ya no habrá más intimidad entre nosotros…
Vegeta se sonrió ladino, para luego de un momento decir con una voz ronca - No puedes negarte… desde aquí puedo oler que la idea te excitó, mujer…
La muchacha sintió un leve espasmo en su intimidad "¿por qué tiene que ser siempre tan sensual? Demonios…" pero aun así volvió a fruncir y le reclamó - Te dije hace mucho que dejarás de olerme. ¡Eres un grosero!
-Y tu una escandalosa… y sin embargo aquí estamos – le respondió sonriendo.
Bulma trago saliva con dificultad, al verlo tan decidido y, aunque en el fondo ansiaba experimentar lo que sea que tenía preparado Vegeta, ya que hasta el momento todo con él era excitante, ella ya había dicho que no, e intentaría mantenerse firme el mayor tiempo posible. Intentaría, porque cada segundo que pasaba la idea se le iba haciendo más y más tentadora, tanto así que llegó a imaginarse la situación.
Sacudió su cabeza con fuerza, intentando aparatar los pensamientos indecorosos mientras Vegeta no dejaba de verla, mientras bebía, divertido ante la lucha interna que mantenía su compañera.
Finalmente se decidió. Se haría la fuerte, aun en contra de sus deseos - Adiós, Vegeta… gracias por la compañía – dijo poniéndose de pie y caminando hacia la salida.
El saiyajin no hizo ni un intento por detenerla. Se sonrió ladino y le soltó - No seas ridícula… No puedes evadirme el resto del viaje…
Bulma mordió su labio y volteó a verlo desde la entrada - Uy… ¡Te odio! – le respondió, mostrándole su dedo medio y desapareciendo tras la compuerta, furiosa.
El príncipe bebió lo que le quedaba en la botella, cerrando sus ojos. Suspiró mientras dejaba el envase vacío sobre la mesa - Si lo pones así, mujer embustera… yo también te odio - respondió tardíamente, sabiendo que ella no podía oírlo.
…
Bulma se sentía triste y molesta a la vez. Aunque había conseguido cambiar el ánimo del saiyajin, el precio a pagar había sido alto. Simplemente se había descontrolado y lo había terminado, según acostumbraba hacer con su anterior novio. Tiró lejos sus zapatos, mientras aún estaba apoyada contra la compuerta de su habitación.
Observó su cama, pensando en que hace tan solo unas horas había estado allí con Vegeta, por lo que suspiró, al pensar que con su decisión perdería aquello. Pero ella también era orgullosa, no podía deshacer lo dicho. No, eso era aceptar que había metido la pata al enojarse y romper con él, aunque fuese por una tonta discusión.
Cerró sus ojos, intentando repasar la cena y encontrar en qué se había había esmerado tanto en preparar la comida y en elegir su vestuario… ¡hasta se había maquillado! Todo para agradecerle y, sin embargo, terminó siendo un gran fiasco.
Abrió sus ojos y volvió a suspirar, pero ahora con fastidio. "Estúpido Yamcha…" ahí había empezado todo. Trato a Vegeta como a su ex novio, esperando inútilmente que él reaccionara igual que su ex ante sus provocaciones. "¿Me estoy desquitando con Vegeta por lo que me hizo Yamcha?… No… Me molesté porque no logré que dijera que siente algo por mí… ¡Tonta, tonta, tonta!" Lo había estropeado, todo por culpa de su ego, de su mal carácter y terquedad. Se sentía como una jovencita inexperta y tonta.
- ¡Estúpida, Bulma! – se dijo entre dientes, mientras golpeaba con su cabeza la compuerta de su cuarto y dejaba salir algunas lágrimas.
El tercer golpe la hizo recordar las palabras del saiyajin.
"No soy como los patéticos hombres de tu planeta"
Sonrió con pesar. Quiso ir a disculparse, pero no pudo. Su cuerpo se quedó inmóvil, pegado a la superficie. Apretó los puños a ambos lados de sus piernas y dio con ellos un par de golpes "No, maldición… Soy una mujer, después de todo… ¡Quiero que me digan cuanto me quieren!… ¡quiero que me digan que me veo hermosa!… ¡Demonios! Si puedo entender que él no es humano, él tendrá que entender que yo sí lo soy… ¿por qué debería ceder yo y no él?"
Suspiró cansada y pasó con rabia sus manos por las mejillas, borrando los rastros de su llanto.
- ¡Maldito terco orgulloso! – exclamó, separándose de la puerta y comenzando a pasearse por su cuarto.
"De todos modos, tiene razón… no puedo ignorarlo ni evitarlo el resto del viaje… Pero si voy y me disculpo con él, voy a quedar como una tonta y seguramente se reirá de mí y me lo sacará en cara y escucharé su risa burlesca durante varios días…"
Se llevó las manos a la cabeza un momento, imaginándolo, luego volvió a levantar su vista
"Aunque cabe la posibilidad de que no quiera aceptar mis disculpas y me ignorará y me evitará y no volveremos a tener grandioso sexo por días… (frunció con cara de horror) … o por lo que quede de viaje… O peor aún, es capaz de llevarme de vuelta a la Tierra…" Golpeó una mano sobre la palma de la otra - ¡Claro que lo hará! Lo conozco lo suficiente para saber que ya debe estar pensando en digitar las coordenadas de vuelta…Uy, pero no quiero disculparme… Debo componer las cosas, pero sin parecer arrepentida… Me propuse hacer que se enamorará de mí y no voy a renunciar. No ahora que estoy tan cerca de conseguirlo…- terminó de decir, con decisión y fuego en sus ojos.
Definitivamente debía regresar las cosas a la normalidad. Iría a hablar con él, sin importar si él se burlaba o si permanecía enojado por un tiempo. Debía intentarlo, después de todo tenía a su favor que el saiyajin parecía no saciarse de su cuerpo, eso contaba como una ventaja.
Comenzó a caminar, para poder ordenar las palabras que le diría para componer las cosas.
-Vegeta – dijo convencida – No era mi intención gritarte ni intentar forzarte a decirme algo que tú, claramente, no quieres decir… No, eso no sirve – se mordió la uña de su pulgar, para luego proseguir – … Vegeta, olvida lo que dije, estaba confundida y molesta… quiero retomar nuestra relación… Uy, no, con eso solo conseguiré que se ría en mi cara… - se llevó un dedo a su mejilla y detuvo su paseo - ¡ya sé! ¡Vegeta, si vuelves conmigo te dejaré atarme!... ¡No, eso es muy directo!... – desordenó su cabello con sus manos, buscando las palabras correctas - Veamos, veamos… - se llevó las manos a sus caderas y exclamó - ¡Lo tengo! …Vegeta, sé que me comporte como una tonta, pero debes aceptar que tú tuviste la culpa por …
La compuerta se abrió, haciéndola saltar en su lugar. Vegeta estaba de pie tras ésta.
- ¿Se te pasó la rabieta?
El rostro de la peli turquesa se volvió una braza - ¡¿Cuánto tiempo llevas allí?!
Vegeta se encogió de hombros, fingiendo desinterés.
-No sé… - dijo dando un paso dentro de la habitación - Supongo que lo suficiente para saber que aceptas que te comportaste como una tonta… Aunque hubiera sido más exacto decir que te comportaste como una completa imbécil – dijo calmado, apoyándose en el umbral, al mismo tiempo que cruzaba sus brazos y miraba hacia un punto indeterminado.
- Eres un maleducado… Solo estaba molesta, no estaba haciendo una rabieta… - él se sonrió - Si lo hiciste. Y no me hables de modales, mujer chillona… Podía oírte desde el nivel superior…
- ¡No soy chillona! – chilló ella, frunciendo sus cejas.
-Como digas… - le respondió, mientras entrecerraba un momento sus ojos por el tono de voz de ella.
- Ya, déjame en paz, Vegeta…- respondió ella cruzándose de brazos también
- No fue lo que oí… - la miró con suspicacia - Sé que te mueres de ganas de deshacer lo que dijiste…
Bulma mordió su labio inferior. Él lograba sacarla de quicio con tan poco, pero debía aceptar que eso era en cierta manera le gustaba porque hacía menos monótona su relación. Así que suspiró y suavizó un poco su mirada, para enseguida caminar hasta quedar frente al saiyajin para decirle - Este… bueno, eso es casi cierto… - cambio levemente su tono a uno más seductor - Sigo pensando que eres un terco y un maldito orgulloso... – avanzó hasta quedar frente al saiyajin - Pero, ya que lo oíste todo… ¿aún me consideras tu compañera? – preguntó, ladeando su cabeza levemente, sin dejar de observarlo.
Vegeta volteó su rostro ante lo sentimental de esa pregunta, pero supo de inmediato que ella nuevamente intentaba manipularlo, por lo que estaba tentado de decirle que seguía molesto y que ya no era su mujer, solo por darse el gusto de verla sufrir. La miró de soslayo y se fijó en las manchas negras que tenía bajo sus ojos. Él sabía que ella había llorado y eso le molestó, porque a él le gustaba verla furiosa y desafiante, no de esta manera en que evidenciaba ser lo que era. Se quedó viéndola un momento más y a continuación, le comentó con sorna - No te daré el placer de terminar conmigo como lo hiciste con el gusano…
Se apartó del muro para marcharse, pero Bulma le respondió, mientras lo tomaba del brazo, obligándolo a detenerse - Disculpa, Vegeta, pero no soy una cosa para tu entretenimiento, lo quieras o no tengo sentimientos…
-Hmn… - hizo mirando la mano intrusa. Luego levantó su vista y le soltó - Si estás con esa actitud, no me dejas otra opción más que prescindir de tu compañía.
Diciendo esto giró sobre sus talones, apartándola, y salió con rumbo al nivel superior "Hmn, esto será interesante… Por un momento pensé que se había ido a dormir y que no podría experimentar con ella… De todos modos merece que le dé un correctivo para que así entienda de una vez quién es el que manda. Pero es una maldita cabeza dura y deberá aprenderlo de la manera difícil… Soy un saiyajin, pertenezco a una raza de guerreros, no de estúpidos sentimentales …"
Bulma se quedó en su sitio un momento, estática. Luego comprendió lo que probablemente haría su ex compañero y se apresuró a seguir al saiyajin "ese idiota va a llevarme a de vuelta… ¡Debo impedirlo como sea!"
Logró alcanzarlo frente a los controles.
-Vegeta… ¿Qué vas a hacer?
El saiyajin no se volteó para decirle en un tono frío - Será mejor que empaques tus cosas, Bulma - los ojos de la muchacha se abrieron, mientras sentía que el corazón se le salía por la garganta - ¿Qué?
Vegeta sacudió su cabeza y le dijo - Definitivamente estás sorda, mujer… - enseguida giró y avanzó unos pasos hasta quedar a solo unos centímetros de Bulma - Seré claro – agregó, mirándola a los ojos, con intensidad - Te llevaré a tu hogar. Si no quieres estar aquí, es mejor que no estorbes… - sonrió maliciosamente para agregar - No te necesito…
Ella iba a abrir su boca para protestar, pero se detuvo en seco y miró a los ojos al saiyajin, una epifanía la golpeó como un rayo. Se sintió mareada y su corazón dio un par de latidos con fuerza "Oh, por Kami…"
Vegeta entrecerró un poco sus ojos, a la espera de lo que ella diría. Había notado la agitación de ella pero no se esperaba lo que ella diría a continuación.
– Es verdad… - murmuró Bulma, sintiendo un nudo en su garganta - Tu nunca me necesitaste… ni como técnico, ni para curar tus heridas, ni para alimentarte… Tampoco para convertirte en súper saiyajin… - Vegeta bajó su mirada un momento, sintiendo que su rostro se sonrojaba un poco – Hmn… - ella prosiguió - Me trajiste solo por que querías pasar tiempo a solas conmigo...
- No digas idioteces – se defendió Vegeta, frunciendo profundo y volviendo a mirarla agregó – Sabes perfectamente que te traje para follarte... Pero si ya no hay trato, no tiene sentido que permanezcas a mi lado…
Bulma casi no lo oyó, estaba demasiado concentrada en su descubrimiento, además, sentía que el suelo bajo sus pies no estaba firme - Pero se suponía que no ibas a traerme… Sin embargo, volviste…
Él volvió a apartar su mirada. Aunque quería rebatirle, con todas sus fuerzas, prefirió dejarla continuar con sus conclusiones. En cierta forma era conveniente para él que ella supusiera lo que ocurría y no tener que reconocer nada.
-Además, ya eras un súper saiyajin cuando lo hiciste… - no pudo continuar. Apartó su rostro y cerró sus ojos con fuerza. La embargó un sentimiento de rabia y pena, por no haberse dado cuenta antes. Gruesas lágrimas corrieron aún más su maquillaje y siguieron camino por sus mejillas. Se había obsesionado tanto en escuchar ese par de palabras que obvió por completo todas las muestras de amor que había realizado el saiyajin. De repente las ganas de oírlo decir un "Te amo", o cualquier palabra de afecto similar, se habían ido por completo. Ahora solo quería estar entre los fuertes brazos del saiyajin y que le demostrara su amor, de la única manera que él sabía hacerlo: físicamente.
Volvió a mirar a Vegeta, lo veía borroso a causa de sus lágrimas. Él permanecía en silencio, había vuelto a observarla y su rostro reflejaba expectación, con su ceño menos fruncido que de costumbre. Sin embargo, lo que ella no sabía era que el saiyajin tenía una lucha interna por abrazarla o no.
Ambos se perdieron en los ojos del otro un momento. Bulma buscando una respuesta positiva o alguna confirmación de lo que había descubierto y Vegeta esperando que ella diera el primer paso.
-Deja de llorar… te hace ver débil… - murmuró él finalmente, evitando sonar suave.
Bulma sonrió y secó las lágrimas de sus mejillas con los dedos, intentando calmar su corazón. Enseguida le sonrió y le dijo – Vegeta… tú.. ¿Te sientes tan incómodo como yo?
Vegeta frunció, pero no dijo nada.
Ella continuó, luego de suspirar - No voy a volver a la Tierra… Quiero quedarme contigo…Te amo, Vegeta…
- Yo…- hizo una pausa, sorprendido de que casi cae en la trampa de ella – lo sé… Pero no puedo permitir que sigas con tus tonterías… No puedes terminar nuestro trato de manera unilateral… Ahora me perteneces y seré quien decida cuando se acaba…
Ella lo observó, comprendiendo que no había forma de contradecirlo sin empezar una nueva pelea y sinceramente prefería quedarse como ganadora de esta. Pensó que el tenía rezón al decir eso en parte, ya que ella le pertenecía en cuerpo y alma, pero lo que Vegeta no veía, o comprendía aún, era que él también a ella.
-Pues si yo te pertenezco, deberás aceptar que tú también a mí…
-¿? …- la miró extrañado pues no se esperaba aquello. Lo meditó unos momentos y llegó a la conclusión de que no era algo tan terrible comparado con la urgencia que lo estaba devorando por concretar su fantasía con la mujer. Deseaba verla sometida ante él y fornicarla hasta hartarse cuanto antes, por lo que respiró hondo y le respondió - Si acepto aquello… ¿ya no insistirás con tus idioteces sentimentales jamás?
Ella lo miró fijamente y le dijo - Jamás… - luego sonrió – bueno, excepto para fastidiarte…- él se frunció profundamente antes de decirle - Supongo que no podría ser de otro modo contigo, mujer…
- ¿Entonces? - le preguntó la peli turquesa, mirándolo expectante.
Él no respondió, solo cerró sus ojos y asintió con un leve movimiento de su cabeza.
Bulma se sintió tan feliz que lo abrazó tan fuerte como pudo, recostando su cabeza sobre el hombro del saiyajin. Él rodeó con sus brazos la espalda de la joven, acariciando su cabello y aspirando el aroma que emanaba de éste, sintiendo como su corazón latía más fuerte y que su pecho se llenaba de esa calidez que tanto le gustaba.
- Entonces, Vegeta ¿No me llevarás de regreso?
-Hmn… por esta vez permitiré que sigas a bordo. Pero no quiero más estupideces…
- Entonces… ¿estamos bien?
Vegeta sonrió - Eso dependerá de tu comportamiento…
La situación lo estaba llevando a un nivel de incomodidad máximo, pero se sobrepuso estoicamente, acallando las voces de su cabeza. De todos modos, nadie podía verlo u oírlo, excepto ella. Cerró sus ojos y se dejó llevar por la agradable sensación de tenerla nuevamente entre sus brazos. Sin embargo, su instinto se había despertado con la cercanía, por lo que dijo, en un intento por recobrar su dominación y salir de esa situación tan comprometedora - Volviendo a lo que nos concierne… – comentó, apartando a la mujer un poco para poder meter la mano a su bolsillo y sacar la dichosa cinta – Aún tenemos asuntos pendientes…
Ella miró la mano del saiyajin y un leve escalofrío le recorrió la espalda.
-Oh, eso… - le respondió Bulma, usando un tono sensual – De acuerdo… pero quiero que me prometas que no me lastimarás demasiado…
Vegeta la observó y comentó en tono de burla - No cuentes con eso… de todos modos, ya te ves terrible…
Bulma lo miró con curiosidad un momento y luego recordó que debía de tener su maquillaje todo corrido por causa de las lágrimas que había derramado - Es tu culpa…- respondió ella, apartándose un paso hacia atrás, mientras limpiaba con sus dedos la máscara de pestañas que tenía bajo sus ojos.
- ¿Mi culpa, mujer? Yo no te pedí que te pintarrajearas la cara… Ni que te hubieras preparado para una guerra… - Bulma levantó una ceja, intrigada -¿?
Vegeta rodó sus ojos, para luego explicarse - En los libros que había en la biblioteca… Había uno con unos individuos que se pintaban para cuando iban a las guerras… ¿desciendes de ellos acaso? – bromeó él.
Bulma rio y volvió a abrazar al saiyajin por la cintura - No, esas son tribus antiguas de la Tierra... Olvídalo ¿quieres? Mejor vamos a terminar nuestra velada… - lo soltó y avanzó hacia la cocina.
Vegeta se quedó un momento en su lugar viéndola alejarse "Ya era hora... esto se estaba volviendo demasiado ridículo… y yo demasiado patético… Que gracioso, jamás pensé que tener una hembra fuera tan complicado… Bah, no es tan malo después de todo. La recompensa lo vale…" Caminó con rumbo a la cocina, pensando en que para él esto solo podía tener un final feliz.
…
Piccoro descendió suavemente sobre la blanca plataforma del templo sagrado mientras el sol comenzaba a salir en esa zona del planeta. Frunció y avanzó hacia el edificio no muy convencido de lo que estaba haciendo, encontrándose en la entrada con su anciana mitad, que permanecía de pie y como siempre sujetando su bastón.
-Hola, Piccoro. Te he estado esperando… - lo saludó, cuando el hombre llegó a su lado.
-Mhgr… Ya ves que vine… Vaya si eres insistente, Kami…
-Yo diría que esta vez fui conveniente…
Piccoro gruño antes de decir - ¿Qué quieres ahora, viejo? Por si lo olvidaste los parientes ya se fueron… - el anciano sonrió levemente - Supe que Vegeta se marchó… y en muy buena compañía…
El namekuseijin rodó los ojos.
- ¿Tú también?… Eres un maldito chismoso… Pero no hay que ser un dios para darse cuenta de eso. Lo puedes ver todo desde aquí…
-No. Solo era un comentario… Pero mejor iré al grano, Piccoro. Te llamé porque me intriga saber cómo fue que conseguiste aumentar tu fuerza durante los sucesos en mi planeta natal…
El más joven frunció en profundidad.
- ¿Por qué quieres saber?
-Sé que ahora no estás solo… En tu esencia pude sentir la presencia de otro ser.
Piccoro se cruzó de brazos y suspiró con hastío - Está bien, te lo diré. Mientras antes terminemos con esta charla absurda mejor… Cuando viajé a Namekusei conocí a un sujeto de nuestra raza, de la raza guerrera de los namekuseijin… Su nombre era Neil… Cuando me topé con él, se encontraba muy malherido … Dijo que si quería aumentar mis poderes más allá de lo que jamás imaginé, debía absorberlo, tomar su esencia y hacerla parte de mi… El tipo no mintió.
Kami Sama se quedó en silencio, meditando.
-Mhgr… Comprendo… - dijo finalmente.
Piccoro desvió su mirada y le comentó - Eso me recuerda que yo también tengo una duda… Dime ¿Tu fuerza disminuyó cuando expulsaste a mi padre?
El anciano cerró sus ojos antes de responder - Sí… Junto con la maldad, se llevó la mitad de mi poder… - volvió a mirar al joven - Sin embargo, conservé mis habilidades y, lamentablemente, tu padre también…
Piccoro observó al anciano mientras sus ojos se entrecerraban un poco. El siempre creyó que al separarse habían conservado el mismo poder.
-Entonces ¿es reversible? – preguntó, sin mirar al viejo dios.
El anciano lo observó un momento con suspicacia. Luego dijo - Sí. Pero si lo hago dejaría de ser el dios de la Tierra…
-Mhgr – hizo Piccoro.
-Mhgr – hizo Kami Sama.
Luego de un par de minutos en que ambos estuvieron en silencio, el más joven dijo, dando media vuelta y avanzando hacia la enorme loza blanca - Nos vemos, viejo…
-Adiós.
Piccoro se elevó por los aires, de vuelta a la montaña Paoz. La plática con el anciano dios, le había dejado un sabor amargo en su boca, y, aunque había aprendido algo nuevo acerca de sus habilidades, por el momento le pareció información innecesaria y sin ninguna utilidad.
…
Pasó aproximadamente una semana y las cosas entre ellos iban mejor que bien. Discutían, pero como siempre era por tonterías sin sentido y solo para terminar devorándose mutuamente.
Estaban ambos en la cocina, lugar que se había vuelto el favorito de ambos para compartir o para discutir o para empezar lo que terminaban en alguna de las dos habitaciones. Pero en esta ocasión cada cual estaba inmerso en sus propios asuntos.
De un momento a otro Bulma saltó en su lugar, con una enorme sonrisa.
- ¡Vegeta, al fin lo terminé! – gritó ella, de manera triunfal.
El saiyajin gruño y se enderezó en el sofá dejando caer la revista que tenía sobre la cabeza - No tienes por qué hacer tanto escándalo, Bulma… ¿No ves que estaba descansando?
Ella frunció al ver que él no compartía su felicidad. Sin embargo, lo miró a los ojos y cambio su semblante - Pudiste dormir en tu habitación, Vegeta… Yo no te pedí que te quedarás haciéndome compañía...
Bulma se había decidió a terminar ese día el comunicador y Vegeta llegó a mirar como trabajaba y a molestarla, pero Bulma estaba concentrada y lo dio por su lado. No teniendo nada más que hacer decidió ir a su habitación, pero en eso vio sobre uno de los sofás una revista que la joven había dejado de lado y la ojeó. Aunque al principio leyó algunas páginas en voz alta y burlándose de lo inútiles y estúpidos que eran los humanos, buscando hacerla enfadar, había terminado recostándose en el sofá y quedándose dormido leyendo el ejemplar.
Vegeta frunció en profundidad - No te creas tanto. Solo vine a ver como despotricabas en contra de ese aparato… - Bulma le sonrió - Yo también te quiero mucho, Vegeta.
El saiyajin se sonrojó un poco ante las palabras de la joven - ¡Bah! Deja de decir eso… - respondió molesto, al tiempo que se sentaba derecho y observaba el desorden de la muchacha – Dijiste que habías terminado… ¿No necesitas probarlo?
-No- respondió ella segura.
Vegeta tomo el pequeño aparato en sus manos y lo observó un momento. Era un circulo, de color blanco con un botón azul en su centro y alrededor de este unos orificios a modo de parlante, supuso que emisor y receptor. No dejaba de sorprenderse ante las capacidades de la científica "definitivamente me ayudará a levantar un imperio… Esta relación fue una buena inversión después de todo…"
- ¿Qué opinas? – preguntó Bulma, de manera inocente
-Hmn… si dices que este objeto funcionará no tengo más alternativa que creerte…
Ella le cerró un ojo - Sabía que te gustaría. Dámelo- dijo estirando su mano hacia el saiyajin – Lo guardaré junto con el rastreador para cuando lo necesitemos.
Vegeta se lo devolvió y la vio comenzar a guardar las cosas. Luego de unos minutos se estiró en su lugar y se levantó para irse.
Bulma cerró la caja de herramientas y miró al príncipe.
- ¿Te vas?
-Si ¿por qué? - volteó a verla, interesado.
-Bueno, lo que pasa es que no tengo nada que hacer ahora… y supongo que tú tampoco…
- ¿Qué tienes en mente?
Ella se sonrojó un poco, sin embargo, le hizo un gesto de acercarse con uno de sus dedos. Vegeta soltó una carcajada - Ja, ja, ja… olvídalo. Me iré a dar un baño…
Bulma se sintió molesta y un poco tonta. Quería pasar un rato con el saiyajin en el sofá. Vegeta vio su mirada de enfado, por lo que, habiendo cumplido su cometido, agregó - No me molesta si me acompañas…
Ella no dijo nada. De un saltó llego al lado del saiyajin y se le colgó al brazo - ¿Ves que no cuesta nada ser gentil y comprensivo?
-Cállate o harás que me arrepienta… - le respondió llevando una mano a su frente y cerrando los ojos un momento.
-Está bien, gruñón… Voy a guardar esto y te sigo… Nos vemos – dijo, cerrándole un ojo y volviendo a la mesa.
Vegeta se quedó un momento observándola. Luego giró y salió de la habitación, poniendo cara de mártir, para luego fruncir nuevamente "Esta hembra va a ser mi ruina… Supongo que es la forma en que el destino me castiga por todas las muertes que traigo a cuestas…"
…
Ya solo faltaban par de días para llegar a su destino. Para el saiyajin el tiempo había pasado increíblemente rápido, y eso era bueno, por una parte, ya que lo único que deseaba era poder comprobar su teoría en cuanto a la mantención de su transformación. Pero por otra parte, se estaba acostumbrando a su tiempo a solas con Bulma y eso le provocaba sentimientos encontrados.
Sus instintos estaban más calmados, aunque no dejaban pasar ninguna oportunidad para perderse uno en los brazos del otro con el consiguiente encuentro sexual. Pero cuando no estaban en "eso", Vegeta se encerraba por varias horas en su habitación, entreteniéndose en su consola de videojuegos o entrenando mentalmente y Bulma leyendo revistas o trabajando en pequeños proyectos o viendo películas, en una pequeña televisión, con un reproductor VHS que le había empacado su madre.
…
Pronto sería la hora de la cena, por lo que decidió ir a ver en que estaba la humana. Llegó a la cocina, esperando encontrarla preparando alguna desastrosa comida, ya que últimamente le había dado la espantosa manía de experimentar nuevas recetas, mientras cantaba. Sin embargo, la vio sentada en uno de los sillones, trabajando en unos circuitos, mientras tenía encendida la pequeña televisión.
- ¿Qué haces? ¿No deberías estar preparando la comida?
Bulma levantó la vista un momento y le sonrió - Ya está casi lista… Hoy cenaremos pizza.
-¿? ¿Cómo … Olvídalo.
- Ja, ja, ja … - se rió ella al darse cuenta del error del saiyajin.
- ¿de qué mierda te ríes? - le preguntó molesto.
- ¿Ibas a preguntarme de donde la había sacado?
-No… - dijo algo incómodo. Pero después le sonrió con maldad – Iba a preguntarte cómo diablos sabría una pizza preparada por ti… ¿debo prepararme para una indigestión?
-Sí, lo que digas, Vegeta… ¿me acompañas mientras está lista?
Él la observó con curiosidad y enseguida volvió la vista a la pantalla, comprendiendo de inmediato las intenciones de ella, por lo que se puso a la defensiva - No me obligarás a ver una ridícula película romántica… - enseguida se dispuso a salir de la habitación mientras le decía - Avísame cuando la cena esté lista.
Ella lo miró con suspicacia - ¿y cómo sabes qué es eso? - le preguntó, deteniéndolo, a lo que él se cruzó de brazos y le respondía con autosuficiencia volviendo a verla - Vi suficiente televisión en la Tierra como para saber lo que estás viendo y para mi es más que obvio que quieres que la vea contigo para re programar mi cerebro...
-Bueno, no lo había planeado así pero ya que me descubriste, según tú dime entonces ¿Qué quieres ver? Porque mis padres me enviaron un montón de películas...
Vegeta se encogió de hombros. Le daba realmente lo mismo y, pensándolo bien, no tenía mucho más que hacer encerrado en la nave.
- ¿Qué tienes? - le preguntó finalmente.
-No lo sé… en esa caja de ahí hay algunas cintas…
Vegeta se acercó a mirar la caja que le indicó Bulma. Miró unos minutos y sacó una cinta al "azar", entregándosela - Toma. Cualquier cosa será mejor que ver esa idiotez.
Bulma lo miró enojada mientras recibía la película. Leyó el título y comentó - ¿Hum? ¿estás seguro?
Vegeta asintió y tomó asiento al lado de la mujer - Muy bien… - dijo ella, comenzando a soldar unas piezas, pero él observó el desorden y preguntó - ¿en que se supone que estás ahora?
-Oh, esto – comentó indicándole unos circuitos – es algo que tenía pendiente hace mucho. Es un bio-chip…
-Eso no me dice nada…
-Disculpa. Es un micro chip que se auto regenera usando partes metálicas afines… Se me ocurrió cuando me dijeron que Piccoro podía regenerar sus extremidades. Y recordé que lo había empacado entre mis cápsulas, cuando pasó lo del motor…
Vegeta frunció al recordar aquel episodio, pero no sacó la vista del pequeño objeto negro - Comprendo… Lo usarás para que los vehículos y naves se reparen solas…
Ella le sonrió feliz - Me encanta conversar de estas cosas contigo… ¡Todo lo entiendes de inmediato!
Vegeta se sonrojo un poco, ante el alago de ella. Para disimular gruñó, se recostó en el sofá y comenzó a poner atención en la película.
Pasaron unos minutos, en que el protagonista y su compañero repartieron golpes a diestra y siniestra.
-Qué estupidez ja, ja, ja… - comentó el saiyajin, riendo a mandíbula batiente. Ella lo miró molesta - ¿Me hiciste cambiar mi película favorita solo para ver una cinta de acción y burlarte más encima?
-ja, ja, ja… Es que se nota demasiado que es falso.
-Obvio, es una película – le respondió rodando sus ojos - ¿Acaso querías que se molieran a golpes de verdad?
-Sería lo indicado.
-Eres terrible – comentó ella, volviendo a su trabajo.
Vegeta la miró de soslayo y preguntó, con un dejo de desinterés - ¿Estás enferma?
La joven lo miró extrañada - No… ¿por qué lo preguntas?
-Hmn… - hizo él, sin mirarla - es que te vi tomar una píldora el otro día…
Bulma se puso roja, no supo porque, pero lo arregló intentando incomodar al saiyajin diciéndole - Son las píldoras anticonceptivas que creé para que su alteza no dejara descendencia...
El saiyajin volteó a verla completamente - Comprendo… ¿Lo debes hacer con regularidad?
-Sí. Todos los días a la misma hora…
Vegeta dio por terminado el tema y volvió su rostro a la pantalla. Luego de unos minutos pregunto, sin mirarla - ¿Lo hiciste hoy?
Bulma puso cara de loca y salió hacia el cuarto de baño "Maldita sea, justo se me olvida el día que se le ocurre preguntarme… Por suerte estoy justo en la hora. Antes de cenar es imposible de olvidar… pero estaba tan concentrada en mi trabajo. Le debo una a Vegeta..."
…
Mientras en la montaña Paoz.
Era de noche y la paz era interrumpida solo por unos gritos.
-NO, GOKÚ… ¡YO QUIERO IR DE VACACIONES!
-Pero Milk… Tenemos que entrenar...
-NO ME IMPORTA… ESTOY HARTA DEL DICHOSO ENTRENAMIENTO… QUIERO SALIR UNOS DÍAS CON MI FAMILIA A DESCANSAR
-Pero ¿Dónde iríamos?
-¡NO ME IMPORTA! - Luego agregó en tono de mártir - Quiero pasar un tiempo de relajo antes de que nos maten.
- ¡Milk! No puedes pensar en que vamos a morir…
La mujer lo miró a los ojos, echa una furia, pero su semblante cambió y se dejó caer de rodillas, comenzando a llorar con el rostro entre sus manos - ¡Gokú!… Tú mismo me dijiste que morirías en el futuro… ¿Cómo no voy a querer pasar tiempo contigo y Gohan? ¿Qué pasará si algo sale mal?
El saiyajin miró el suelo, avergonzado. Luego volvió a mirar a su mujer con lago de vergüenza, ya que la amaba, pero sabía que jamás comprendería su manera de actuar. Aún así sacó fuerzas para decirle
-Milk, si no entrenamos lo suficiente, entonces sí nos eliminarán ¿Quieres eso?
La mujer levantó su vista y miró a su esposo a los ojos - No, pero tampoco quiero morir sin haber disfrutado plenamente a mi familia… - él se medio sonrió y se arrodilló junto a su mujer, para enseguida abrazarla y decirle – Milk… más que nunca te necesito de mi lado y solo te pido un poco de tiempo… Cuando esto termine podremos hacer todo lo que tu quieras...
Ella dudó un segundo, para luego colgarse al cuello del héroe - Lo comprendo, pero prométeme entonces que saldremos aunque sea a un picnic familiar como lo hacíamos antes y que cuando termine la batalla trabajarás…
El guerrero la atrajo contra su cuerpo, poniéndola enseguida de pie junto con él. La miró a los ojos y le dijo - Está bien, lo prometo… Pero cálmate ¿sí?… Sabes que no me gusta verte llorar.
La mujer depositó un suave beso en los labios de él – Gracias. Yo te prometo que seré paciente pero a cambio quiero que me prometas también que no morirás…
El guerrero se la quedó viendo un momento. Sabía que no podía prometerle eso, porque no sabía exactamente a que fuerzas se enfrentarían, pero le dolía demasiado ver sufrir a su mujer, por lo que le dijo - No sé qué pasará en la batalla con los androides, Milk… Pero te prometo que haré lo posible por no morir…
Ella se sonrió y lo abrazó con fuerza. Confiaba en su esposo, pero oír de su boca que no moriría la tranquilizó aún más, ya que sabía que su Gokú jamás rompía una promesa.
…
Sonó una leve alarma en el cuarto del saiyajin. La muchacha llevaba unos minutos despierta, observando dormir a su amante, apoyada sobre su codo. Suspiró y se apegó al cuerpo del guerrero, no tenía muchas ganas de despertarlo, pero quería ser ella quién le notificara por lo que le dijo, remeciéndolo suavemente por el brazo - Vegeta…
-Hmn...
-Despierta…
- ¿Qué quieres, Bulma? - le preguntó, algo confundido. Ella se sonrió y le dijo - En una hora llegaremos a Temkari…
Vegeta abrió sus ojos de golpe y se encontró con el rostro de Bulma - ¿Estás segura?
-Ajá… La alarma que suena es por eso...
Él se sonrió y con un rápido movimiento se giró quedando sobre ella. Bulma se sobresaltó al sentir el miembro del saiyajin sobre su cadera.
-Supongo que para ti son buenas noticias…- le dijo, risueña.
-Por supuesto… Sabes que luego me dedicaré a entrenar… - le comentó comenzando a besarla en el cuello.
Bulma cerró sus ojos para disfrutar de la sensación, pero aun así le dijo, entre gemidos - Eso es obvio… Mmmmf… ¿Por qué me lo comentas? - él, sin separarse de ella, continuó diciendo - Porque deberías saber que puede que me pierda por varios días…
Ella abrió sus ojos, mientras fingía enojarse - Eso no me hace gracia… ¿Me dejarás sola otra vez?
Vegeta se apartó y la miró a los ojos. Luego la besó suavemente en los labios - Sí… - le respondió y mordió el labio inferior de la muchacha, liberándola para agregar - … por lo que deberías aprovechar que aún estoy aquí…
Bulma lo miró a los ojos comprendiendo enseguida la indirecta. Rodeó con sus brazos el cuello del saiyajin y lo aproximó a sus labios, mientras le decía - Entonces no perdamos el tiempo… - prosiguió a besarlo enseguida.
Vegeta sonrió contra los labios de ella, complacido.
…
Continuará…
