Cuenta Regresiva: 26.280 horas.

Nuevas Circunstancias.

La luz del sol ingresó a la habitación por el espacio abierto entre las cortinas y junto con él, el sonido de las aves. Vegeta permanecía apoyado en uno de sus codos observando a la humana dormir plácidamente. No tenía ánimos de abandonar la calidez de las sábanas ni a ella, pero ya había perdido bastante tiempo en esa actividad y era momento retirarse a entrenar, pero sin ella le era imposible. Así que decidió despertarla de una vez, por lo que sonrió casi imperceptiblemente, aproximándose a su oído para susurrarle con suavidad – Despierta, mujer holgazana...

Ella se removió en su lugar y poco a poco fue abriendo sus ojos. Pudo apreciar el rostro de Vegeta mirándola apaciblemente - Mmm, hola… - respondió, algo somnolienta aun, acomodándose un poco. Pero su atención se fijó de inmediato en que el cuarto estaba bastante iluminado - ¿Qué hora es? - preguntó extrañada.

-Cerca del mediodía – respondió él, con suavidad.

Bulma lo miró, frunciendo levemente. Vegeta estaba de un humor excelente, probablemente por lo ocurrido la noche anterior. Pero lo que no le cuadraba era que el saiyajin se hubiese quedado hasta esa hora en la cama con ella. Según su historial, cada vez que dejaba entrever alguna muestra de cariño o patético comportamiento humano para con ella, terminaba distanciándose o la trataba de manera abusiva, como si de esa forma pudiera huir y borrar sus acciones. Siendo así, lo que había dicho durante el sexo debería ser suficiente para que se desapareciera por un año completo o que se comportara como un cretino desgraciado. De hecho, en su viaje por el espacio, él siempre buscaba como hacerla enojar antes, durante o después de alguna situación en la que dejaba entrever lo que sentía realmente por ella. Inclusive en su tiempo de felicidad, él encontraba el modo de escabullirse de los sentimientos comportándose como un idiota desconsiderado.

Entonces lo descifró y al mismo tiempo le dolió darse cuenta de ello. Si él aún estaba allí con ella era seguramente porque no debía recordar lo que había dicho. Pero esto, le dejaba entonces más dudas que certezas, ya que pudo haberlo dicho inconscientemente o peor aún, ella pudo haberlo imaginado producto de la pasión del momento. Como fuera, pensó que lo mejor era disfrutarlo mientras durara. Así que se estiró en su lugar y lo rodeó con sus brazos – Mmm… Te quedaste… - le dijo, sonriendo.

Vegeta se sonrió también y le dijo con algo de ironía - Digamos que no tengo donde más ir…

-¿? ¿Por qué lo dices? … Suena a como si no quisieras estar aquí… - se quejó la joven a lo que él frunció para responder - Si no me he ido a entrenar es simplemente debido a que saboteaste la gravedad de la cámara.

Bulma se dio cuenta de que hasta allí había llegado el romance, por lo que le preguntó algo molesta - ¿Me despertaste porque quieres que vaya a trabajar?

Vegeta le dio una sonrisa de lado, mientras le decía con un tono suave - Sabía que no eras estúpida… - Bulma lo empujó por el pecho - Eres un… - él se dejó empujar, pero volvió a acercarse y sin mediar palabra, depositó un beso en sus labios, mientras la muchacha intentaba alejarlo. Entonces él la tomó por los brazos impidiéndole que lo golpeara. Poco a poco la resistencia de Bulma fue cediendo y él la soltó, para permitirle que lo rodeara nuevamente con sus brazos.

- Cretino… - murmuró ella, completando el insulto.

Vegeta solo se sonrió, comenzando a acariciar el cuerpo de la joven. Descendió por su cuello, donde la mordió suavemente, para después continuar bajando hasta alcanzar uno de sus montes con su boca, mientras que con su mano acariciaba el otro. Ella llevó sus manos al cabello del saiyajin, gimiendo y estremeciéndose por las caricias de su compañero. La mano de Vegeta comenzó a descender hasta alcanzar la cálida humedad de la joven. Bulma arqueó su espalda y luego de unos de minutos, durante los cuales sintió los dedos del saiyajin invadir su interior, alcanzó su orgasmo. Vegeta dio una última lamida al pezón que tenía a su alcance y subió, para volver a besarla.

Bulma suspiró y decidió devolverle el placer que le había entregado. Empujó suavemente al saiyajin, obligándolo a quedar de espaldas, lo miró a los ojos seductoramente y lo besó en los labios, para comenzar un camino de descenso por su piel. Vegeta se apoyó en sus codos, para poder ver lo que ella hacía y sonrió al adivinar sus intenciones.

Ella al fin llegó a su objetivo, comenzando a lamer y a dar suaves besos sobre el extremo, mientras lo sujetaba desde la base. El saiyajin gruñó bajo y cerró sus ojos un momento, disfrutando de la placentera sensación. Bulma rodeó con su boca el miembro de Vegeta, succionando suavemente, sin embargo…

-Bulma, querida… - dijo Bunny, entrando a la habitación - ¿Cómo amaneciste hoy?

El príncipe puso cara de espanto mientras que con un rápido movimiento cubrió a su mujer con el cobertor, mientras la maldecía internamente por no haber dejado la puerta del cuarto con seguro.

Bulma abrió sus ojos como platos y sintió que un par de manos sujetaban su cabeza obligándola a permanecer en aquella posición.

-¡COMO SE LE OCURRE ENTRAR SIN PERMISO! – reclamó Vegeta, totalmente fuera de sí - ¿QUÉ ACASO NO TIENE MODALES!

Bulma se sonrojó hasta las orejas y quiso gritar a su madre también, pero aunque quisiera no podía moverse por el férreo agarre de las manos del saiyajin sobre su cabeza.

-¡Oh! – Exclamó Bunny, llevándose las manos a las mejillas, pero enseguida agregó, con una enorme sonrisa - ¡Qué bueno! ¡No hay nada como una buena reconciliación!…

La vena de la sien de Vegeta apareció, al tiempo que ordenaba, sin soltar la cabeza de Bulma.

-ARGG… LÁRGUESE DE UNA BUENA VEZ ¿NO VE QUE ESTAMOS OCUPADOS?

Bunny lo miró un segundo y luego de parpadear un par de veces, dijo - ¡Disculpa, querido! Tienes razón… Ya no los interrumpo. ¡Diviértanse y bajen cuando estén listos! ¡Les prepararé un desayuno reponedor! - Se despidió la señora, saliendo al fin y cerrando la puerta tras ella, diciendo desde el pasillo - ¡Necesitaran beber muchos líquidos!

Vegeta vigiló el ki de su suegra y se aseguró que estuviera a una distancia segura, mientras Bulma comenzaba a dar manotazos para que la soltara. Vegeta así lo hizo y la muchacha se apartó de él, furiosa.

-¡Bruto! ¿Por qué no me dejaste apartarme?

- ¿Crees que dejaría a la loca esa verme desnudo?... – Vegeta desvió la mirada y cerró sus ojos, completamente ruborizado para agregar entre dientes - Sé que lo ha intentado más de una vez…maldita loca...

Bulma frunció y se sentó sobre sus propias piernas - ¡Cómo dices esas cosas de mi madre! - exclamó, molesta – Ella es despistada lo que es muy diferente… Tal vez sea tu culpa ¡Por andar semi desnudo por la casa como si nada!

-¡Eso no tiene nada que ver! - le gritó volviendo a verla para luego cruzarse de brazos y comentarle - Por otra parte ya tiene un macho y debiera respetarlo y no dedicarse a andar cotizando por allí como si estuviese buscando carne en el mercado.

Bulma bufó y se bajó de la cama, dirigiéndose al baño - ¿Sabes? ¡No quiero oírte! Ni tampoco quiero que hables de mi mamá nunca más de esa manera ¿Me oíste, saiyajin idiota? - Bulma enseguida miró hacia la puerta del baño con la intención de marcharse - Creo que es mejor que vayamos a desayunar. Pero no creas que me olvidaré tan fácil de lo que insinuaste de mi madre... Ella será coqueta, despistada y hasta torpe pero no es ninguna degenerada...

El saiyajin frunció al darse cuenta de que su mujer pensaba retirarse de la discusión, pero lo que más le molesto fue que se fuera dejando su actividad sexual sin finiquitar - ¿A dónde mierda vas, Bulma? No hemos terminado.

-¡Claro que sí! - le respondió volteando a verlo – Voy a ducharme y luego harás lo mismo y bajaremos a desayunar.

El saiyajin saltó de la cama y tomando a Bulma por los hombros la atrajo hacia él y le dijo – Ni lo pienses… A mi nadie me da órdenes. Además, comenzaste algo y debes finiquitarlo.

-¿Qué?

-Sabes de lo que hablo…– indicó con su vista hacia sus partes y ella lo miró inconscientemente para enseguida reaccionar y decirle - ¡Pues te aguantas! Después de lo ocurrido no estoy de ánimos.

- ¡Hmp! - la miró molesto agregando – Ni creas que vas a dejarme así – terminó empujándola contra el muro más cercano, a lo que Bulma lo miró enojada - Vegeta, por si no lo notaste ¡Estoy molesta!

-Siempre lo estás últimamente – le dijo mirándola a los ojos para enseguida bajar su vista a sus labios y agregar – Con eso solo logras que me den más ganas de fornicarte - comenzó a besarla en el cuello para intentar hacerla cambiar de opinión. Ella intentó resistirse y le respondió – Es que ahora no puedo dejar de pensar en que mi madre nos descubrió… - él le susurró contra la piel – No me interesa la loca…

-Oye…

-No me interrumpas y acepta que tu también quieres… aunque eso no te exime de que tengas que ir a reparar la cámara...

Bulma iba a reclamarle pero desistió al sentir los labios del saiyajin descendiendo desde su cuello hacia uno de sus montes, así que simplemente lo dejó hacer. Ya después se preocuparía por su madre y por la cámara.

Una hora después, bajaron a desayunar, pero descubrieron que no solo su madre estaba en la cocina, sino que también estaba el profesor. Al ingresar ambos padres de la joven voltearon a verlos y los saludaron, pero Vegeta se detuvo y con su brazo retuvo a Bulma. Ella, al ver la postura defensiva de él, supuso que el saiyajin presentía alguna clase de peligro por lo que sonrió levemente porque solo eran sus padres "¿Qué tan peligrosos podrían ser? Es tan desconfiado que llega a ser gracioso..." Miró a sus padres y supuso que luego de lo descubierto por su madre, lo que ellos querían era una conversación familiar para aclarar las cosas y no se equivocaba.

-Por favor tomen asiento – les indicó el profesor ya sentado a la mesa, mientras bajaba a Tama de su hombro.

Bulma iba a avanzar, pero Vegeta se lo volvió a impedir - ¿De qué se trata esto? – increpó el saiyajin.

Bunny le respondió con una sonrisa -¡Oh! No es nada terrible, cariño… Desayunen, mientras conversamos. Deben tener mucha hambre.

Los estómagos de ambos rugieron, como si respondieran por ellos.

-Hmn… - hizo Vegeta, considerando sus opciones.

-Vamos, Vegeta… - dijo Bulma, jalándolo y dándole una sonrisa - ¿No creo que vayan a asesinarnos? ¿Verdad?

El saiyajin cedió a regañadientes y ambos tomaron asiento, comenzando a devorar casi al mismo paso. Aunque Vegeta no les sacaba la vista de encima a sus suegros.

Sus padres no pudieron evitar sonreírse., mientras la pareja desayunaba. Sin embargo, luego de unos minutos, el profesor carraspeó para llamar la atención de los tortolitos y retomó su seriedad para decir -Vegeta… Hace un tiempo atrás nos comentaste que ustedes se habían unido según las leyes de tu planeta…

La peli turquesa casi se atora. Cuando pudo hablar exclamó - ¡Papá! ¿Por qué preguntas eso justo ahora?

-Querida, no interrumpas a tu padre… - la reconvino Bunny, guiñándole un ojo disimuladamente.

Bulma optó por quedarse callada, aunque le intrigaba en sobremanera el motivo real de aquella escena.

El profesor se cruzó de brazos y prosiguió, mirando al saiyajin - No estoy poniendo en duda tu palabra, muchacho… pero Bulma lo negó hasta el cansancio cunado regresó de su viaje... Además, mi deber como padre me obliga a hacerlo… ¿Realmente son marido y mujer?

El aludido sonrió. Él sabía que, por lo menos la señora, estaba interesada en que su hija cumpliera con el ritual terrestre pero no se lo esperaba del viejo que parecía bastante liberal. Recordaba perfectamente todo ese asunto del matrimonio con el insecto, pero para él no era más que una estupidez sin sentido y estaba decidido a plantarse en su posición.

Bulma bajó las manos a sus rodillas, mientras miraba a Vegeta. Este no movía un musculo, estudiando al profesor, quien tenía simplemente una mirada curiosa. Luego de unos segundos que parecieron siglos, lo vio sonreírse malignamente y recostarse en la silla, mientras se cruzaba de brazos. Eso solo podía significar una cosa. El saiyajin lo estaba disfrutando.

- Hmn… Por supuesto - fue lo único que respondió Vegeta a lo que el profesor luego de una pausa cerró sus ojos y asintió con la cabeza diciendo - Mmm, comprendo, muchacho… - abrió sus ojos y miró a su hija - ¿Bulma, estás de acuerdo con eso?

La joven miró a su progenitor "Debo estar dormida todavía… esto es demasiado surrealista" - Este, supongo que sí… – respondió Bulma, con prisa y no muy segura.

Sus padres voltearon a verla, y Vegeta amplió su sonrisa.

- ¿Lo son o no, querida? - preguntó Bunny.

Bulma miró a Vegeta, se le vino a la mente inmediatamente la frase que creyó oírlo decir. Así que respondió, algo ruborizada - Si acepto que todo lo que me dijiste es cierto, supongo que sí lo somos…

Vegeta la miró extrañado un segundo, pero luego volteó su vista hacia la mesa sintiéndose algo incomodo por la mirada insistente de la joven. No comprendía muy bien a lo que se refería pero supuso que era por lo que le había dicho la noche anterior cuando le entrego el pendiente.

-Entonces no hay más que hablar - comentó el señor Briefs sonriendo. Enseguida miró a su yerno y le dijo - Sin embargo, Vegeta… Deberíamos hacer una fiesta para celebrar su compromiso, como sabes deberán firmar ante un juez para dejar establecida su relación aquí en la Tierra… ¿No te parece?

Vegeta levantó su vista, para ver a los ojos al anciano "Justo lo que pensaba… Esta familia no puede vivir sin las celebraciones… No quisiera aceptar pero la buena comida nunca está demás…" Bebió un poco de jugo y respondió - Estoy de acuerdo con lo del banquete pero lo otro no lo aceptaré porque sería como negar las leyes de mi raza…Sin embargo, si lo que desean es dar un banquete, no me opongo, siempre y cuando estemos solo los ahora presentes. Pero no realizaremos la ceremonia terrícola…

-Comprendo, pero será necesario arreglar algunos asuntos legales…

-Tu puedes encargarte de eso, profesor. Pero esa es mi última palabra sobre este asunto… Y si eso es todo, me retiro – dijo, poniéndose de pie, dada por terminada la charla. Luego miró a Bulma, agregando con brusquedad – Mujer, date prisa… Quiero comenzar mi entrenamiento lo antes posible.

Bulma lo miró, primero confundida y luego molesta por su repentino cambio de humor, reclamándole - Iré cuando me plazca ¿me oíste? Acepté ser tu esposa, no tu esclava y tengo miles de cosas que hacer antes de ir a arreglar la gravedad.

-Como digas… - comentó dirigiéndose a la salida pero se detuvo en el umbral para sentenciar, volteando a verla - Pero tú saboteaste la cámara, así que debes repararla.

Todos se lo quedaron viendo, mientras salía.

El profesor fue el primero en hablar – creo que eso estuvo bastante bien… Bulma, apenas termines vamos a la reunión que tenemos con los ejecutivos.

-¡Es cierto! Lo había olvidado por completo – tomó un emparedado de la mesa y se puso de pie – voy a subir a cambiarme para la reunión… Nos vemos en quince minutos.

-Espera, querida… - la detuvo su madre - Hay algo que se me olvido preguntarles y no quiero quedarme con la duda…

Bulma, volteó a ver a su madre - ¿? ¿De qué se trata, mamá?

-Bueno… Es algo que quizás no tiene importancia para ustedes, pero sabes que soy una romántica empedernida… ¿Hay alguna posibilidad de que convenzas a Vegeta de casarse aquí en la Tierra? Digo, por nuestras leyes…

-Lo dudo mucho, mamá… Las cosas son como son y no quiero presionar a Vegeta.

-Entonces ¿No habrá anillo, ni vestido, ni fiesta con invitados?… - dijo la señora de manera dramática, luego agregó con algo de melodrama, llevándose las manos a su pecho - Es que acaso ¿nunca veré a una de mis hijas caminar al altar?

La joven miró a su madre y suspiró - Mamá, lo lamento… sé cómo te sientes… Pero tú misma siempre me recordabas que él es un príncipe de otro lugar y que sus costumbres son totalmente distintas a las nuestras… No puedo pedirle más por ahora...

-Bulma tiene razón, querida…- interrumpió el profesor – El pobre muchacho ha hecho un esfuerzo enorme por acostumbrarse a su nuevo estado y a sus sentimientos por nuestra hija. No creo que sea prudente presionarlo por ahora…

Bunny puso cara de tristeza al oírla, pero enseguida se sonrió y le dijo a su hija – Es cierto. Vegeta te ama y con eso es suficiente ¿Verdad, querida?

La peli turquesa frunció y le dijo – Sí pero no por eso dejará de ser un déspota que quiere que todo se haga a su manera… Te veo después papá… - terminó diciendo Bulma, retirándose de la cocina junto con su emparedado.

-Creo que eso fue cruel de tu parte – comentó el profesor.

-No. Ella quiere lo que toda chica quiere y si conozco a Vegeta lo suficiente sé que hallará la manera de compensarla por su negativa.

- Ay, querida…

Bunny se sonrió y le dijo – Tranquilo, amor. Sé muy bien lo que hago.

-Eso espero, querida… eso espero.

La muchacha iba avanzando por el curvo pasillo, mientras divagaba sobre lo ocurrido comiendo su emparedado "Es una estupidez pensar en este momento en una ceremonia de matrimonio… ¿Qué cambiaría?... y además ¿Cómo se los diría a mis amigos? Sería algo como ¡Hola, muchachos! ¿adivinen qué? ¡Me caso con Vegeta y los invito a mi boda!… Ja, suena ridículo… Es decir, en algún momento tendrán que enterarse y realmente no debería importarles… Pero, por otra parte, sería más sencillo explicar mi actual relación con Vegeta invitándolos a mi matrimonio y sorprendiéndolos con una gran fiesta… Mi madre dice que la comida todo lo arregla… Ya me imagino la cara de Gokú cuando me vea con mi barriga…"

-No… Vegeta jamás aceptara… Supongo que eso es lo que saco por haberme enamorado de un saiyajin que aun conservaba su memoria... - se llevó a la boca el último trozo de pan y entró a su habitación, donde prosiguió a buscar algo formal para vestirse para su reunión.

Una vez lista se miró al espejo pero notó que no era la misma de siempre. Se sintió mayor y muy distinta de la jovencita que siempre iba tras la aventura. Intentó sonreírse pero no era un sonrisa jovial sino una fingida, lo que la entristeció – Debe ser por estar embarazada que no me siento linda… Aunque el espejo dice lo contrario pero por dentro no me siento la misma...Supongo que a eso se refieren cuando dicen que la maternidad lo cambia a uno…Aunque ahora que lo pienso también dicen eso del matrimonio… ¿será cierto? - se abofeteó las mejillas y agregó – No. Sigo siendo la misma, solo debe ser por las tonterías que dijo mamá que me siento así… Es mejor no pensar en eso y concentrarme en lo que debo hacer ahora… ¡Negocios son negocios! - y exclamando esto salió de su cuarto.

...

Más tarde, en el interior de la cámara, Vegeta estaba impaciente y se le notaba. Sus manos se apretaban y soltaban incesantemente a sus costados. Estaba realmente ansioso por probar su cámara mejorada.

Llevaba media hora esperando a Bulma y esta no aparecía. Cerró sus ojos y se concentró en sentir la presencia de la muchacha.

-¡Demonios! – exclamó, sintiéndose como un novato y saliendo de la cámara. Por culpa de su ansiedad había olvidado completamente lo del recubrimiento anti ki.

Apenas cruzó la puerta, ubicó a su esposa. Frunció al percatarse que estaba en los laboratorios y que no estaba sola. Comenzó a avanzar por los pasillos, bastante molesto, sin embargo, cuando llegó frente a las puertas de ingreso al subterráneo, una voz lo hizo detenerse.

Era Bunny.

- ¡Vegeta, que bueno que te encuentro! ¿Ibas a ver a Bulma?

-Eso intento – dijo tomando las manillas.

-Bueno, tendrás que esperarla un momento.

- ¿? – volteó a verla.

-Cariño ¿Qué no te lo dijo? Justamente hoy tenía programada una junta con inversionistas. Está mostrándoles las instalaciones, junto con mi esposo…

Vegeta frunció en profundidad. Él era la prioridad de Bulma. Él y su cámara - No me importa. Ella debe reparar lo que hizo.

Iba a entrar cuando la mano de su suegra se posó en su hombro.

-Debes aprender a darle su espacio…

- No voy a discutir sobre eso con usted en este momento… - le respondió volteando a verla - Es imperioso que ella repare la cámara.

Bunny le dio una cálida sonrisa, al tiempo que lo soltaba - Insisto en que deberías esperarla… Está atendiendo a unos caballeros y no creo que se vea bien que la interrumpas...

Vegeta la miró a los ojos y entrecerró su mirada. No le gustó para nada el tono de orden de su suegra. Sin embargo, prefirió no darle mayor importancia, comprendiendo, además, que cualquier intento de disuadirla sería inútil.

-Hmn… Por esta vez esperaré – luego se cruzó de brazos y cerró sus ojos, bastante enojado - Pero ni crea que le perdonaré esta falta de respeto a su hija.

Dicho esto, se retiró por donde había venido.

Bunny simplemente lo miró alejarse por los pasillos, con una sonrisa en sus labios.

Dos horas después Bulma ingresó a la cámara. Apenas puso un pie dentro, Vegeta arrugó su nariz y la increpó - ¿Por qué mierda tardaste tanto?

Bulma lo miró primero con sorpresa y luego frunció, avanzando hacia donde había dejado su ordenador el día anterior - No lograrás enojarme, Vegeta… - le comentó, comenzando a abrir la tapa - Estuve ocupada en los laboratorios…

- ¿Y haciendo qué, precisamente? - le preguntó volteando a verla.

-Tenía algo pendiente… - respondió, mientras se sentaba de piernas cruzadas y conectaba su ordenador, para comenzar a trabajar. Vegeta se descruzó de brazos y caminó hacia ella - Sabías que tenías que reparar tu desastre… Esa era tu prioridad.

Bulma lo miró extrañada. Vegeta se veía bastante molesto, sin embargo, lo atribuyó a su demora en venir a activar la gravedad - ¿Mi prioridad? Ay, deja de decir tonterías, Vegeta. Sabes que tengo más cosas que hacer además de estar al pendiente de ti … - dijo, mientras volvía su vista al ordenador y comenzaba a teclear – Además, ya estoy en ello ¿o no?

Vegeta bufó molesto y apartó su vista. Sabía que ella había omitido lo de las visitas y quería saber por qué, pero por varios minutos se debatió entre ser directo o no.

Luego de un momento de silencio, en el que solo se oía el sonido de las teclas, Vegeta soltó, casi gruñendo - Me estas ocultando algo.

Bulma se detuvo, pestañeó un par de veces y volteó a verlo. Vegeta estaba con el ceño fruncido, mirándola atentamente, alejado a solo un par de pasos.

- ¿Por qué lo dices?

Él miró hacia la puerta mientras decía, al tiempo que cerraba sus ojos -Hueles a otros hombres.

- ¿Qué estas insinuando? – preguntó, molesta y él volteó a verla - No estoy insinuando nada… Lo comento porque es verdad.

Bulma de inmediato exclamó -¡No voy a permitir que me cuestiones de esa manera! Estas muy equivocado. Si huelo a otras personas es porque tuvimos visitas en los laboratorios y no eran solo hombres.

Vegeta entrecerró su mirada. Luego le dijo en tono de burla, volviendo a verla - ¿Te era tan difícil decir eso, Bulma?

-No creí que te importara con quien esté o no...

-Me importa porque esas visitas son las culpables de que no esté entrenando aún.

-Eres imposible… - le dijo molesta, pero luego suavizó su mirada y agregó con un tono juguetón - ¿No será que estás celoso, Vegeta?

El saiyajin se volteó enojado, evitando mirarla, ya que sintió su rostro ruborizarse - ¡Cállate! Sabes que esas cosas me tienen sin cuidado.

-Como digas… es que eso parecía… – dijo ella, volviendo a su labor.

Vegeta la miró de soslayo. El sí estaba celoso, puesto que recordaba a la perfección que cuando tuvieron visitas de inversionistas y él estaba presente, uno de los tipos había intentado algo con Bulma, y aunque no eran compañeros en ese momento, de todos modos, era probable que volviera a ocurrir. Eso era lo que le molestaba, que se le siguieran insinuando tipejos a su mujer, aun cuando ella era suya. Maldijo a los humanos por su falta de sentido de olfato. Bulma olía a él y ninguno de esos imbéciles podía notarlo.

La muchacha terminó con la configuración y procedió a desconectarse. Se sonrió al pensar en que Vegeta la estaba celando, sin embargo, debía evitar que volviera suceder, pues últimamente eran más frecuentes las visitas de negocios y lo que menos necesitaba en ese momento era una pelea por celos infundados o una intromisión del saiyajin en los laboratorios, espantando a los inversionistas. Así que una vez finalizó, cerró la tapa y cogiendo su ordenador entre sus brazos, se puso de pie y miró al saiyajin para explicarle el asunto. Este permanecía con los ojos en un punto cualquiera, tratando de no prestarle atención. Pero, al verlo así, no pudo evitar preguntarse "¿realmente dijiste que me amabas o solo lo imaginé?

- ¿Por qué me miras de esa forma tan ridícula? – preguntó repentinamente el saiyajin.

Bulma se sorprendió, ya que Vegeta ni siquiera parecía verla. No pudo evitar sonrojarse al verse sorprendida, pero debía hacerle entender que estar con otras personas era parte de su trabajo ahora.

- ¿Te preocupa que haya estado con otros hombres y que me hayan invitado a salir?

- ¡Tsk! – hizo, volteando su rostro de la vista de ella.

Bulma al ver que se había molestado, supuso que era verdad por lo que insistió - Pues lo lamento mucho, Vegeta, pero vas a tener que ir acostumbrándote, ¿me oíste? Porque, lo quieras o no ahora tengo más responsabilidades en la Corporación y de vez en cuando tendré que atender a las visitas...

–Me da igual lo que creas, Bulma… - respondió sin mirarla – Tus tonterías me tienen sin cuidado…

-Ja, ja, ja… Sí, seguro… Si tanto te molesta, hay una solución para eso… - se burló ella, levantando una de sus manos, moviendo su dedo anular

Vegeta volteó a verla y le dijo, aún más molesto - ¡No participaré del ridículo ritual terrícola y es mi última palabra!

Bulma suspiró, con fastidio. Ella siempre había soñado con una ceremonia de matrimonio cuando encontrara a su hombre ideal, y aunque comprendía que para el saiyajin las costumbres terrícolas le eran indiferentes y que no era bueno presionarlo, pensó que eso no era justo para ella. Ella era una mujer terrícola y como tal merecía casarse como siempre lo deseó. En resumen se sentía dolida, por lo que le dijo - De acuerdo, Vegeta. Si no quieres que los demás sepan que estoy en una relación contigo, solo te queda confiar en mi… - comenzó a salir de la cámara, con su ordenador bajo el brazo, pero antes de salir agregó burlona – Aunque eso no evitará que me inviten a salir de vez en cuando… Nos vemos.

Y diciendo esto, la muchacha abandonó la cámara, dejando ahora a Vegeta pensativo y molesto. Pero poco le duró, ya que la ansiedad por comenzar a entrenar era más fuerte. Se aproximó al tablero, dispuesto a probar sus límites con la tranquilidad de saber que los demás guerreros no sabrían de sus nuevos poderes.

Sin embargo, no fue una sonrisa la que adornó sus labios. La imagen de Bulma, siendo cortejada por alguna inútil sabandija, no salía de su cabeza por lo que frunció profundo, digitando enseguida una cantidad prudente en la consola para de inmediato comenzar a asesinar humanos imaginarios, vestidos de traje y corbata.

Bulma dio un suspiro antes de entrar a su cuarto y una vez en el interior, se dirigió al balcón. Había estado trabajando en su laboratorio toda la tarde, después de ver a Vegeta, pero la conversación con el saiyajin la había dejado con un mal sabor de boca. No quería pensar en ello, pero eso de que la celara y que al mismo tiempo no quisiera unirse en matrimonio por las leyes terrícolas, le molestó en demasía. Ella había soñado con que, cuando se uniera en matrimonio, haría una fiesta en grande, con muchos invitados y luciendo despampanante en su vestido, gritándole al mundo entero, que ahora era una mujer casada pero ya había aceptado las reglas del saiyajin y no podía retractarse.

Suspiró nuevamente y se recostó en el barandal "¿Y cuándo nos volvamos a ver? Es obvio que preguntarán por el bebé y habrá recriminaciones y tal vez más de alguno me llame traidora, ya que la mayoría odia a Vegeta... y viceversa… (Se irguió en su sitio y observo el cielo) … ¡Bah! Supongo que aparte de llevarse la sorpresa de su vida no pasará nada más… ¡Que mierda!, No cambiaría por nada del mundo lo que tengo con Vegeta, ni por mil fiestas, pero… Sin embargo… ¿No es lo que toda chica quiere?"

Maldijo por enésima vez sentirse tan emocional y decidió que lo mejor era dormir de una vez, pero inevitablemente sus lágrimas la acompañaron hasta que pudo conciliar el sueño.

...

Mientras tanto, en casa de los Son la noche cubría por completo las montañas y solo se escuchaba a los grillos. Bueno, a los grillos a y cierta pareja culminando el acto de amor...

Milk abrió sus ojos e intentó enfocar mientras acariciaba la espalda del saiyajin - ¡Oh!… Gokú… eso fue… hermoso… - susurró, totalmente entregada al momento después del placer.

El saiyajin se separó del cuerpo de su mujer, dejándose caer a un lado. Acto seguido, colocó sus manos tras la nuca, mientras comentaba mirando distraídamente al techo – Sí, a mi también me gustó hacerlo… – se quedó en silenció un momento y enseguida preguntó - ¿Sabes algo, Milk?

-¿Qué cosa, Gokú? – preguntó su esposa, mirándolo con ternura mientras se acomodaba en su amplio pecho. Él sonrió y le dijo - Creo que Vegeta está ocultando su ki a propósito…

La mujer pestañeó un par de veces pero enseguida se incorporó un poco para poder verlo a los ojos y le reclamó - Gokú, acabamos de hacer el amor como hace mucho no lo hacíamos y ¿lo primero que comentas es sobre ese horrible saiyajin?

El hombre la miró de reojo - No era mi intención, Milk… Es solo que me gustaría saber que tan fuerte se ha vuelto… Además, yo también soy saiyajin y esas cosas ocupan mi mente la mayor parte del tiempo…

Milk se envolvió en el cobertor y se levantó de la cama, demostrando que estaba molesta.

- ¿A dónde vas? – preguntó Gokú, enderezándose en la cama totalmente desconcertado.

-¡A dormir a la sala! – exclamó, tomando algo de ropa y avanzando hacia la puerta. Gokú decidió preguntarle - Pero ¿Por qué? Si siempre duermes aquí…

Las cejas de Milk se fruncieron y volteó a verlo furiosa - ¡¿Por qué?! ¿En serio preguntas por qué?

- Eh, este sí… Es que es muy raro… Ni siquiera sé porque estás molesta.

-¡Tú no entiendes nada!... No pienso dormir contigo… ¡No mientras sé que me haces el amor pensando en ese monstruo!

El portazo lo hizo sobresaltarse y mirar incrédulo por donde había salido su mujer. Sin embargo, no le dio mayor importancia y se dejó caer en la cama, volviendo a su posición anterior para decir - Vegeta es muy listo… - murmuró - Me pregunto ¿qué clase de entrenamiento estará llevando a cabo en casa de Bulma?

Se dejó caer de espaldas sobre la dura superficie y sonrió, sintiendo el sudor brotar copiosamente por todo su cuerpo. Al fin lograba ponerse al día con su entrenamiento y no había estado nada mal. Pero, recién al apagar la gravedad se dio cuenta de que había perdido la noción del tiempo. Miró un reloj con alarma que había en la consola y descubrió que había estado encerrado más de dos días.

Lo atribuyó a estar en un subterráneo y a la excitación de poder entrenar al fin con tranquilidad. Se secó el sudor, dejándose la toalla en los hombros y salió con rumbo a la cocina. Comería algo e iría enseguida al cuarto que compartía con su mujer, ya que era entrada la noche en la Capital del Oeste.

Iba a la mitad de la escalera, cuando de la nada, apareció Bunny desde la sala, envuelta en una bata rosa y con rulos en su cabello.

-Disculpa, querido… No quiero parecer insistente, pero parece que le pasa algo a Bulma. Ha estado muy callada estos días y eso es raro en ella… ¿No te ha comentado nada al respecto?

-Hmn… No quisiera parecer maleducado, señora, pero no tengo ni la más puta idea de lo que habla.

Bunny se lo quedó viendo. Ella estaba en el pasillo y lo miraba hacia arriba de las escaleras, donde Vegeta estaba con un pie por delante y afirmado en el barandal.

-Vegeta… ¿te puedo hacer otra pregunta?

-No lo sé… ¿Puede?

La señora sonrió - ¡Oh! ¡Qué ingenioso!... pero ¿Por qué no quieres realizar la ceremonia?

Vegeta bajó su pie y soltándose del barandal se cruzó de brazos - Si mal no recuerdo, señora – respondió molesto, volteando a verla con el ceño fruncido - le expliqué que mi pueblo no reconoce los sentimientos a los que están habituados ustedes, pero, aun así, nuestras uniones son más fuertes y definitivamente duran toda la vida… Por eso es que no llevaré a cabo un ritual que carece de sentido y que puede ser roto en cualquier momento… Además, tanto su hija como ustedes, parecieron aceptar aquello sin problema, así que ahora no me venga con esa mierda de que es necesario para que seamos considerados una pareja… Y con respecto a su hija, ya se le pasará…

Bunny lo miró seria - Lo comprendo, Vegeta… - comentó, para agregar levantando su dedo índice - Pero debes saber qué sin un anillo, ella seguirá siendo una mujer soltera y codiciada por los demás hombres…

Una vena apareció en la sien del saiyajin. Recordó inevitablemente lo de las visitas. "Ahora ella con lo de ese estúpido anillo… malditas hembras" - Sinceramente no me interesa… Ahora, si no tiene nada más que decir, me retiro. Con su permiso.

-Sí, querido. Que descanses

Bunny se lo quedó viendo algo preocupada, pero luego sonrió y siguió al saiyajin, para ir a su propia habitación.

Vegeta entró en el cuarto y encontró a Bulma ya dormida. Supuso que en su estado era normal dormir tanto, pero después de lo bien que había estado su entrenamiento pensó que sería ideal cerrar con broche de oro el día. Así que se dio una ducha rápida y se metió en la cama junto a Bulma. Ella se movió un poco y enseguida se giró hacia él, abrazándolo. Vegeta, que no se esperaba aquello se ruborizó un poco pero de inmediato reaccionó y comenzó a buscar la boca de ella para besarla, pero la mujer lo evitó y simplemente se acurrucó entre sus brazos.

-¿Que tienes ahora?

-Solo quiero dormir…

-Hmn…

-¿Te molesta?

-Por supuesto que me molesta, mujer… No te he fornicado en dos días y veo que ni siquiera fuiste capaz de esperarme…

-Mmm… No sabía que saldrías hoy de la cámara… Solo duérmete, ¿quieres?

El saiyajin frunció y se giró, apartándose de la mujer para darle la espalda "La loca tiene razón. Está actuando extraña pero no más de normal… Lo mejor será dejarla sola, después de todo mi principal objetivo ahora es volverme más fuerte para derrotar a Kakaroto"

Cerró sus ojos y a los pocos segundos sintió la calidez del cuerpo de su mujer tras él. Bulma lo había abrazado por la espalda.

"¡Tsk!" pensó, pero no se movió de su lugar, después de todo le agradaba la sensación que le provocaba el abrazo de ella. Pensó que solo sería cosa de unos días para que ella volviera a aceptarlo entre sus piernas.

Unos días después, Bulma estaba en su oficina, ingresando datos de contabilidad en su computadora pero de un momento a otro se detuvo y lanzó un enorme bostezo. Se sentía cansada a pesar de haber dormido bastantes horas últimamente, sobretodo porque Vegeta parecía ir y venir como una sombra del cuarto de ambos sin siquiera insinuársele.

-No lo entiendo. Justo cuando al fin nos reconciliamos él se aleja… Solo espero que no se haya ofendido por que no quise tener sexo esa noche, pero en verdad estaba cansada… Sin embargo aun me molesta que las cosas siempre terminen siendo como él quiere…¡Ni que fuera tan terrible decir que me acepta como su mujer frente a un juez… ¡Tonto! - volvió a bostezar y decidió dejar su trabajo hasta ahí por ese día.

Se levantó y se dirigió a la casa. Tenía ganas de ver al saiyajin pero estaba segura de que se enojaría si aun más si interrumpía su entrenamiento, por lo que decidió irse directamente a su cuarto a dormir. No quería aceptarlo pero lo extrañaba, sin embargo él parecía ensimismado en su entrenamiento por lo que pensó que lo mejor sería darle su espacio.

Entró a su habitación y se recostó intentando dormir, pero no podía dejar de pensar en que Vegeta era un desconsiderado y que ella tenía derecho a celebrar su matrimonio como a ella se le diera la gana.

...

Pasaron varias semanas, en las cuales Vegeta entrenó a diario, pero había tomado precauciones para estar atento a las horas para no extender más de lo necesario el tiempo que pasaba en la cámara.

Luego de la primera semana había dejado de insistir con Bulma para tener sexo con ella porque pensó que tal vez era algo que se debía a su preñez, por lo que iba a dormir a altas horas de la noche, cuando estaba seguro de que ella estaba profundamente dormida, pero ya se estaba comenzando a impacientarse porque si la había tomado por compañera era precisamente para disfrutar de su cuerpo. Que saliera embarazada era algo que no tenía previsto pero no era algo que le molestara ya que él mismo había aceptado en un momento que era lo mejor que podía haber ocurrido. Sin embargo ya era demasiado y era tiempo de poner un alto a sus desplantes y darle a entender que era él quién mandaba.

Una noche salió de la cámara y se dirigió al jardín trasero para poder pensar tranquilo sobre lo que haría. Miró el sitio donde antiguamente estaba la pagoda y resopló con fastidio mientras pensaba en el extraño comportamiento de su humana. Él no era ningún despistado y, por lo mismo, también había llegado a la conclusión de que su mujer se comportaba de manera extraña y que no era solo por su estado. No encontrando otra explicación repasó los acontecimientos y llegó a la conclusión de que seguramente era por su negativa a celebrar el ritual terrestre de unión. Sin embargo, él ya había dicho su última palabra y no estaba dispuesto a realizar semejante espectáculo, mucho menos frente a los imbéciles de los amigos de ella. Conocía perfectamente bien la dinámica del asunto y para él era simplemente ridículo e indigno. Además, él era el príncipe de los saiyajins, tenía un orgullo y una reputación que mantener. Ya estaba unido a la humana, y eso bastaba, sin contar que no era un estúpido y sentimental terrícola, por lo que le daba igual lo que opinara la demente de la madre de Bulma o su mujer, él no cedería en aquello.

Su vista vagó por el cielo nocturno y sonrió al percatarse de que ella iba a necesitar nuevamente ser tratada. De hecho, lo había estado esperando pensando en que podría utilizarlo a su favor nuevamente.

Respiró hondo y volteó a ver hacia la propiedad, para monitorear la presencia de su mujer. Acto seguido frunció y se dirigió a su cuarto.

Entró a la habitación y avanzó con cautela hasta la cama. Se sentó en ésta y observó que su mujer había estado llorando nuevamente. Bufó molesto al notar aquello, pero de igual manera se acostó, pegado a su espalda, dejando descansar una de sus manos en la cadera de la joven.

-Mujer, despierta… - murmuró, cerca de su oído.

Ella con sus ojos cerrados respondió - Mmm, Vegeta… ¿Qué ocurre? …

Se la quedó mirando un instante, luego sonrió y respondió - Te tengo una sorpresa... Esas cosas te gustan ¿no?

Bulma abrió un poco uno de sus ojos e intentó mirarlo - No voy a caer en eso nuevamente…Solo duérmete ¿quieres?

Vegeta no pudo evitar carcajearse recordado la situación que hizo a Bulma comentar aquello.

Flash Back

Estaban en la nave. Habían ingresado después de ver ese ridículo eclipse. Ella lo había arrastrado de vuelta a la nave para cenar, diciéndole que se diera prisa o se quedaría sin comer. Sin embargo, después de haber estado besándose con ella, no tenía intenciones de cenar. Ella lo había encendido y pensó que sería una buena idea tener una ronda de sexo antes de la comida.

- ¿No fue agradable ver el eclipse? – preguntó la muchacha, de manera casi inocente – Fue una sorpresa que justo estuviéramos en este lugar y poder apreciarlo.

Bulma se dirigió a la cocina y Vegeta la siguió. Una vez en la habitación ella se dispuso a poner la mesa, mientras él la observaba. Le encantaba verla moverse de un lugar a otro llevando cosas. Deseaba poseerla ahí mismo, era un sentimiento que iba más allá de su instinto de alimentación.

-Hmn… ¿te tengo una sorpresa? – soltó, casi sin pensarlo.

Bulma volteó a verlo curiosa e interesada.

- ¿Qué es?

- Cierra los ojos.

Bulma un poco escéptica, aceptó. Cerró sus ojos y dejó que Vegeta guiara una de sus manos. Cuando lo sintió, abrió sus ojos más que furiosa

- ¡¿esa es tu sorpresa?! ¡Eres un maldito depravado, Vegeta!

Él se sonrió.

-Debes aceptarlo, mujer… ¿No dijiste que debería darte algún presente al ser tu pareja?

Luego de unos segundos, en que lo miró molesta, Bulma se sonrió, llevando su mano nuevamente al cuerpo del saiyajin, mientras le decía

-Entonces supongo que es tu forma de decirme que no tienes hambre aun…

- Digamos que no precisamente de comida…

Bulma amplió su sonrisa y lo abrazó, comenzando a besarlo.

Fin Flash Back

-Ja, ja, ja... – rió Vegeta, con escándalo.

Bulma lo empujó con su hombro y él se dejó hacer.

- ¡No te rías tan cerca de mi oído! – exclamó, aun medio dormida, apoyándose en sus codos.

Vegeta se levantó de la cama y se dirigió al armario, aun con una sonrisa en sus labios – No se trata de eso… Es algo menos interesante, pero supongo que te gustara...

Bulma restregó uno de sus ojos y se sentó en la cama, observando con dificultad los movimientos del saiyajin - Awwwwmmm… - bostezó y miró el reloj, eran las dos con veinte de la mañana. Frunció y le preguntó - ¿De verdad no podía esperar hasta mañana?

Él encontró lo que buscaba y lo arrojó a los pies de Bulma, sin responderle.

-¿? ¿Qué es esto? – preguntó la muchacha, cogiendo el extraño cilindro blanco, similar a una dona. Era de un material similar al plástico y tenía en uno de sus costados una pantalla y unos botones de colores bajo esta. Además en el lado contrario había una hendidura que parecía contener algo – No entiendo porque me das esto...

Él se acercó a ella y se sentó en la cama, mientras le explicaba - Es el dispositivo que utilice para estabilizarte…

- ¿Esto? – preguntó, despertando completamente al fin.

-Así es…– respondió Vegeta y agregó, mientras indicaba cada cosa – Este botón es para activarlo y desconectarlo, este para ingresar la cantidad… y aquel es el de inicio de extracción…

- ¿Y el del centro? – lo interrumpió ella

Vegeta frunció.

-Ese no…

- ¿Por qué?

-Es para transfusiones… Pero si lo presionas por accidente y no está la cápsula…

Bulma comprendió de inmediato.

-Moriría…

-Así es…- asintió él.

- ¿Dónde lo conseguiste?

-Hmn… eso no tiene importancia… - respondió, haciendo una pausa antes de agregar - Ahora es tuyo.

- ¿En serio me lo regalas? – preguntó ella, con ilusión.

Vegeta solo asintió y Bulma se sintió tan reanimada que saltó a abrazarlo. Él se lo permitió un momento pero enseguida ella se apartó y le dijo - Quiero que me hagas el procedimiento… enséñame – casi murmuró la joven, intentando entregarle el brazalete.

-Ya sabes cómo funciona… No necesitas que lo haga yo.

-Vamos… Por favor, Vegeta… Si lo haces, podríamos divertirnos después… – suplicó, extendiendo su brazo

El saiyajin le lanzó una mirada incrédula - ¿No que tenías mucho sueño?

Bulma le sonrió, aun con su brazo extendido hacia él - Sabes que si me haces el procedimiento desaparecerá mi cansancio… visto de esa forma, es un arreglo que nos beneficia a ambos…

El saiyajin frunció, al tiempo que la miraba estrechando su mirada. Ella no parecía estar molesta por lo de la ceremonia sino que simplemente parecía que había estado en lo correcto desde un principio y su cambio de animo solo se debía a su estado. Dio un suspiro de rendición y cogió el brazo de la muchacha, para enseguida abrir el brazalete y colocarlo alrededor de la muñeca de su compañera, con delicadeza. Luego procedió a encenderlo, y ella frunció un momento al sentir como una ventosa en su piel. Vegeta la observó atento, sin embargo, ambos bajaron su vista para ver cómo se llenaba la cápsula. El aparato, una vez llenado el recipiente, emitió un pitido y Vegeta retiró con cuidado la cápsula.

- Es sorprendente… - comentó Bulma - Aunque arde un poco cuando está cauterizando…

- Ahora por tu culpa tendré que bajar a los laboratorios – comentó él, con fingida molestia.

Ella le sonrió al verlo levantarse y salir del cuarto con la cápsula.

Mientras lo esperaba, Bulma observó con más cuidado el dispositivo. Estaba realmente extasiada con la tecnología que le había regalado el saiyajin. No pudo evitar sonreírse al recordar a Vegeta tratándola nuevamente con gentileza como cuando estaban en la nave. "No es un desconsiderado. Él es precisamente como quiero que sea y a pesar de ser un bruto saiyajin ha hecho lo imposible por mantenerme a su lado y yo solo me he dedicado a pensar en tonterías… Lo amo tal cual es, no cabe duda de ello… No necesito nada más"

Cuando Vegeta regresó, ella dejó el aparato sobre una de las mesas de noche y esperó a que él se sentara a su lado para besarlo, atrayéndolo hacia sí con sus brazos. Vegeta primero se tensó, pero luego respondió, comenzando a empujarla, hasta quedar sobre ella. Pero se detuvo al percatarse de que la panza de su mujer los separaba sutilmente.

Ella notó la sorpresa en los ojos del saiyajin y le comentó, sonriendo - Hace mucho que no me abrazabas… y tu hijo parece crecer rápido.

-Hmn… - hizo él, algo incómodo, manteniendo su mirada en la barriga de su compañera.

Bulma lo vio indeciso y eso le causo gracia. Al parecer Vegeta dudaba entre tomarla o no ahora que la criatura empezaba a ser más notoria.

Ella decidió tomar la iniciativa y tomando su rostro lo besó suavemente, indicándole que no había nada que temer. Vegeta comprendió la señal y bajó una de sus manos, por el costado de Bulma delineando su cuerpo hasta llegar a su muslo, mientras sostenía su peso en su codo contrario, aumentando la profundidad del beso. Estuvieron besándose y acariciándose unos minutos, pero para Vegeta era extraño hacerlo con ese pequeño bulto entre ambos, así que se acomodó al lado de su compañera y la hizo voltearse de espaldas a él, comenzando a besar su cuello y espalda, mientras deslizaba su mano hacia la tanga de Bulma, retirándolas, con ayuda de ella.

Una vez se deshizo de la prenda, abrió las piernas de la joven y comenzó a estimularla. Bulma se presionó contra él, emitiendo leves grititos de placer. Vegeta deslizó su otra mano por debajo de su compañera y comenzó a apretujar uno de sus pechos, por debajo de la camiseta de la joven pero notó que ella se quejó por lo que prosiguió a hacerlo más delicadamente.

-Gracias – murmuró ella, algo avergonzada.

Vegeta sonrió ladinamente y continuó acariciándola en su centro hasta que la sintió estremecerse contra él, así que sin esperar más tomó su miembro y con cuidado se acomodó en la entrada de Bulma, comenzando a penetrarla.

Suspiró al sentir la calidez de su interior y lentamente ingresó hasta el fondo, quedándose unos momentos así. Pero no fue mucho lo que esperó, necesitaba liberarse con urgencia, así que procedió a embestirla repetidamente, al tiempo que Bulma lo sujetaba de su nuca.

Un grito ronco salió de su garganta al tiempo que la llenaba y mordía suavemente el cuello de su mujer. Bulma suspiró y así se quedaron por unos minutos, disfrutando de la cercanía del otro.

Se apartó suavemente del cuerpo de su mujer, quedando de espaldas en la cama. Enseguida ella se acomodó junto a él, colocando una mano en su pecho, mientras él acariciaba su costado.

Bulma cerró los ojos, para poder disfrutar el sonido del corazón del saiyajin. Vegeta, mientras tanto, se deleitaba con el olor del cabello de su compañera y casi sin darse cuenta preguntó - ¿Aun estás molesta por la tontería esa?

Bulma lo miró hacia arriba - ¿De qué hablas?

Vegeta se ruborizo un poco y respondió algo incómodo - Hmn… De la ceremonia terrestre... Recuerdo que estabas entusiasmada con ese asunto… cuando estabas con el insecto…

Bulma sonrió. Podía sentir la incomodidad en las palabras de saiyajin - Bueno… es que es algo importante aquí en la Tierra…

Vegeta la interrumpió - Sabes lo que pienso de eso…

-Lo sé, y sé que no es tu culpa… ¿pero crees que alguna vez…

-No, Bulma… y será mejor que no insistas. Me conoces lo suficiente para saber que no haré ese tipo de cosas.

Ella no respondió. Pensó que lo mejor era no molestarlo, por el momento "Quizás, más adelante… estoy segura que terminará cediendo. Si no le importara no habría sacado el tema… Eso solo me demuestra que estuvo preocupado por mi" Suspiró y prefirió cambiar de tema, diciéndole - Gracias, Vegeta.

El príncipe la miró de soslayo, algo confundido - ¿?... ¿Por qué me agradeces?

-Por el dispositivo…

El saiyajin frunció volviendo a ruborizarse. Su nivel de incomodidad ya estaba bastante elevado e iba a cortar la charla con una pesadez, pero Bulma se le anticipo - ¿Sabes? Creo que sería una buena idea replicarlo… digo, para ayudar a más personas…

-Eres una aprovechada… - comentó, sonriendo de lado, al tiempo que deslizaba su mano por el brazo de la mujer.

Bulma se encogió de hombros - Supongo que sí… pero es que es un invento tan ingenioso…

-No es ingenioso. Solo te sorprende que supere la patética tecnología de aquí…

La mujer se quedó en silencio. Él tenía razón, la tecnología médica del planeta Tierra no le llegaba ni a los talones a la conocida por el saiyajin. Pero pensó que ella podría mejorar eso, en la medida que consiguiera que él se la siguiera enseñando o regalando.

-De igual forma… Me gustan tus obsequios…

-Hmn… - hizo, cerrando sus ojos y agregando - No te acostumbres, mujer… y será mejor que te duermas. Me estás aburriendo con tanta charla.

Bulma hizo un mohín con sus labios y respondió, fingiendo molestarse - No seas aguafiestas, Vegeta… - hizo una pausa y agregó… Oye, Vegeta…

-¿Que quieres ahora?

Bulma cerró sus ojos y susurró

-Te amo, Vegeta.

Él se sonrojó nuevamente, pero esta vez hasta sus orejas. Debía cortar esa charla lo antes posible, así que frunció y ordenó - ¡Duérmete de una maldita vez!… A menos que quieras que te folle nuevamente.

Ella soltó una risilla nerviosa y se estiró para besarlo, apoyándose en el cuerpo del saiyajin.

Vegeta respondió al beso y comenzó a acariciar uno de los senos de la joven. Él también quería poseerla nuevamente. Cosa que ocurrió inevitablemente.

...

Varias semanas después, Vegeta estaba en el interior de su mejorada cámara, entrenando desde antes del amanecer, dando saltos y haciendo piruetas, mientras era presionado por la gravedad aumentada.

Sin embargo, tuvo que interrumpir sus ejercicios, debido a que su estómago rugió con fuerza. Entonces recordó que no había desayunado, así que salió a comer algo. Pero al salir de la cámara sintió incrementada la presencia de Bulma, por lo que fue a buscarla, encontrándola en su habitación.

- ¿Qué haces? – preguntó, apoyando en el umbral de la puerta, viéndola terminar de ponerse el labial.

-Te lo dije anoche - le respondió, mirándolo por el reflejo del espejo y apreciando que el saiyajin aún estaba con su ropa de entrenamiento y que solo se había puesto una camiseta encima, por lo que le preguntó – Oye ¿Por qué no te has vestido, Vegeta?

Él la miró extrañado. Recordaba que le había dicho algo después del sexo la noche anterior, algo de visitar al médico. Pero cuando ella había dicho "tenemos" pensó que se refería a ella y su cría. Su mujer de hecho, se había cambiado hasta de ropa a como la había visto por la mañana cuando salió a buscar algo de beber. Ahora estaba con un vestido rosa de manga corta, que le llegaba a las rodillas y que ocultaba astutamente su pequeña barriga. La admiró un momento antes de decir - ¿De que hablas? Ya estoy vestido…

Bulma frunció y terminó de acomodarse el maquillaje - Me refiero para salir… Hoy me acompañarás al médico a controlar mi embarazo… ¿Lo olvidaste?

Vegeta frunció y comentó - No iré a ninguna parte… ¿Por qué no viene él aquí? - ella al oírlo, rodó sus ojos y enseguida le soltó - ¡Qué buena idea!... Podría decirle que traslade toda su consulta a mi casa… ¡No! Mejor vas y te traes el edificio completo...

-No tienes que por qué ser sarcástica… - gruñó él - Págale más o contrata a un grupo de médicos e instálalos en los laboratorios.

Bulma se giró a verlo, un momento - Por favor, Vegeta… Las cosas no funcionan así aquí en la Tierra… ¿No quieres sentir el corazón de tu hijo o hija?

Él se cruzó de brazos - Puedo oírlo sin problema, solo apoyándome en tu barriga… ¿No puedes recrear ese simple dispositivo para ti?

Bulma se miró por enésima vez al espejo y observó a Vegeta por el reflejo del mismo, levantando una de sus cejas - Sí, pero no es lo mismo… Además, en la Tierra es una costumbre que el padre de la criatura vaya a los controles de embarazo… ¿No puedes siquiera ceder en eso?

Vegeta se sonrió y le soltó – No. Y para tu información en Vegetasei la consorte era controlada en sus aposentos y el rey ni se aparecía por ese lugar… hasta que paría…

Bulma golpeó con ambas manos la superficie - De acuerdo… ¡No me acompañes, puedo ir sola si tanto te complica!

-Sabía que comprenderías, mujer – respondió burlón, dando media vuelta y saliendo de la habitación.

Bulma mordió su labio inferior, molesta y apretando sus manos a los lados grito

-¡VEGETA! ¡Regresa aquí en este instante!

El saiyajin la oyó desde el pasillo, pero la ignoró y continuó su camino hacia la cocina, aunque ya estaba maquinando algo.

Bulma regresó del médico con energías renovadas, aunque no pudo averiguar el sexo de su bebé, el médico le dijo que todo estaba en orden. Además, estaba feliz, porque no hubo ningún comentario sobre algún apéndice extra en su bebé, lo que atribuyó a que debieron confundirlo con el cordón umbilical o algo más. De esta forma no tuvo que dar explicaciones del porque su bebé tenía colita.

Trabajo durante la tarde en los laboratorios, pero de repente sintió un ataque de sueño, así que colgó su bata y se dirigió a su cuarto para dormir un poco antes de la cena.

Entró a la habitación y no pudo evitar recordar la escena de Vegeta por la mañana, sintiéndose al instante molesta con él "Ese mono no entiende las indirectas cuando le conviene…"

Estaba tan cansada, pero por suerte todo estaba bien con el bebé y el médico le había dicho que en la próxima visita podría saber que era, si quería.

Vegeta también estaba de muy buen ánimo. Había tenido un excelente avance en su entrenamiento esa tarde, por lo que decidió dar por terminada su rutina más temprano. Así que se bañó y vistió, en el cuarto habilitado al lado de la cámara, pensando en el encuentro que tendría con su mujer después de la cena. Definitivamente, le gustaba más cuando estaba molesta, así que la haría rabiar un poco más antes de ir a la cama.

La encontró por su ki en el cuarto de ambos y supuso que ella querría tener un encuentro antes de la cena. Cosa que había ocurrido ultimamente y que lo hizo sonreírse ladinamente.

Bulma ya había caído casi en la inconsciencia, por lo que no sintió entrar al saiyajin. Éste se dejó caer pesadamente en la cama, lo que hizo que ella abriera un poco sus ojos.

Vegeta, la abrazó por atrás y ella pudo sentir en su trasero la dureza de su miembro.

Suspiró antes de murmurar - No, Vegeta…

- ¿Hum? – hizo él, no comprendiendo.

-Solo quiero dormir un rato…

-Dormirías mejor después de esto – comentó él, sujetándola por la cadera mientras la apretaba contra su cuerpo. Ella se sonrojó. Dudando un poco de su decisión. Pero estaba realmente cansada, sus parpados de hecho estaban cerrados.

El saiyajin deslizó una de sus manos y comenzó a acariciar uno de sus senos.

-Mmm… - hizo Bulma al sentir la placentera caricia, pero al mismo tiempo, intentando detenerlo con su mano izquierda.

- ¿Ves que si quieres? - le insistió él.

La muchacha respondió - Te dije que no… ¿Acaso no estás ni un poco cansado?

-No… - respondió él en un tono bajo, intentando seducirla – No puedes negarme tener sexo contigo antes de la cena…

Bulma intentó no enojarse. Aunque estaba aburrida de aceptar los caprichos de Vegeta y que él no aceptara los de ella - Por favor, Vegeta… En serio… Solo quiero dormir y es mi última palabra.

-¡Hmp¡– hizo molesto, deteniendo sus acciones.

Que ella no quisiera tener sexo, lo descolocó totalmente. Supuso que ella se estaba cobrando lo de la mañana por lo que hizo un último intento, ya que no quería retirarse como un perdedor. Deslizó su mano, intentando alcanzar la intimidad de su mujer, desde el muslo, metiéndose por debajo de la tela del vestid pero la mano de Bulma nuevamente lo detuvo - Vegeta, olvídalo… No.

Eso fue suficiente para él. Era el príncipe de la raza más poderosa jamás conocida, no iba a suplicarle a su compañera por sexo, por lo que se levantó de la cama y la amenazó - De acuerdo, pero ni creas que después estaré disponible para ti, mujer.

Bulma casi inconsciente, se sonrió por lo infantil de aquellas palabras. Sabía perfectamente que estaba sacando de quicio al hombre, pero no había de otra. Ella necesitaba dormir y a pesar de que él intentará retarla con ese comentario, no caería tan fácilmente. Pensó que también era una buena forma de hacerlo pagar por dejarla plantada en la mañana. "Él no puede simplemente salirse con la suya todo el tiempo"

Se acomodó para seguir descansando, mientras sentía al guerrero retirarse de su cuarto.

Varias horas después, Vegeta volvió a la habitación. Estaba tan enojado que ni siquiera se había presentado a cenar. Cazó y comió fuera, mientras en la casa, la familia Briefs estaba extrañada ante la ausencia del saiyajin, excepto Bulma, que sabía perfectamente el porqué de la ausencia de su esposo.

Dejó caer su camiseta al suelo y miró a su compañera. Ella dormía plácidamente como si nada hubiese pasado. Frunció y se terminó de desvestir, metiéndose luego al lado de Bulma, donde permaneció cerca de una hora intentando conciliar el sueño. Al fin se hartó y bufó molesto al darse cuenta de que no podría dormir, no después de que ella saliera victoriosa de la discusión de la tarde "¡Maldita hembra egoísta y vengativa!"

Se sentó a la orilla de la cama, mientras le daba una mirada de rabia Bulma. "No caeré en tu estúpido juego… tarde o temprano me suplicarás… Hmn, después de todo esto me beneficiará. Podré volver encerrarme a entrenar sin tener que preocuparme por venir a visitarla… " Se puso de pie y buscó ropa para ir a entrenar. Una vez listo, se dispuso a salir con rumbo a la cámara de gravedad.

A la mañana siguiente, Vegeta apenas llegó a desayunar le dijo a su suegra.

-Señora, necesito que lleve mis cosas a una de las habitaciones del nivel inferior… - le solicitó a Bunny, mientras desayunaba.

La señora se giró a verlo, sorprendida - ¿Qué? ¿Otra vez están peleados? Pero, cariño ¿Ahora qué ocurrió?

-Nada que le incumba… - después refunfuñó, mientras atacaba un sándwich - Su hija es una maldita rencorosa…

Bunny volteó hacia el mueble, donde estaba preparando jugo y sonrió - ¡Oh! comprendo, querido… ¿Así que Bulma se negó a hacer travesuras contigo? Jo, jo, jo …- rio, yendo hacía el saiyajin, y mientras le servía jugo, agregó - No te angusties a veces pasa durante el embarazo…

Vegeta sintió su rostro enrojecer y que el sándwich se había atascado en su esófago.

- ¡Hmp! – hizo, casi ahogándose. Se dio un par de golpes al pecho y apuró el jugo. Suspiró al sentir que podía respirar nuevamente y luego frunció, aun sonrojado, dejando el vaso con violencia sobre la mesa.

-No diga estupideces… - logró decir al fin, con su voz algo áspera.

-Ay, no debes avergonzarte, querido… - Bunny, nuevamente le lleno el vaso - Es totalmente natural, por lo menos en las mujeres de la Tierra... Ya te acostumbraras, solo dale unos días como la vez anterior…

Vegeta bebió de un sorbo el vaso y se levantó, molesto - ¡Hmp! Cuando termine, solo deje la tarjeta en la puerta… Entrenaré hasta tarde.

-Por supuesto, Vegeta... Y no te preocupes demasiado por lo otro…

Vegeta frunció profundo y se dirigió a la cámara de gravedad.

...

Pasaron algunos días y con suerte si se veían para cenar. Nuevamente estaban enojados y ninguno pensaba en ceder esta vez. De puro terco, el saiyajin le había pedido a Bunny que trasladara sus cosas a una de las habitaciones de huéspedes, aunque más bien solo había conseguido ponerse en evidencia…

Estaba herido en su orgullo de macho, pero, a pesar de lo molesto que estaba con su esposa, cada vez que estaba fuera de la cámara monitoreaba su presencia, porque, aunque lo negara, él la extrañaba. Bulma, por su parte, prefirió darlo por su lado. Se encogía de hombros cada vez que sus padres le preguntaban que le pasaba a Vegeta, y aunque también lo extrañaba, seguía pensando que ella no tenía por qué aguantar los berrinches del príncipe y que le serviría para bajarlo un poco de su nube de egocentrismo.

Uno de esos días, Vegeta se la encontró "casualmente" en uno de los pasillos.

Bulma iba revisando unos papeles que había llevado a su cuarto, para leerlos con detención antes de dormir, y se dirigía a su oficina. Cuando levantó la vista ya era demasiado tarde, se dio de golpe con el saiyajin, desparramando todos los papeles.

Lo miró con furia.

- ¡Vegeta! ¡Lo hiciste a propósito!

-Ja, ¿a propósito, dices?... – preguntó, comenzando a alejarse – Deberías dormir más...

Bulma se agachó a recoger los papeles y le gritó

- ¡Fíjate que he dormido más y mejor que nunca ahora que lo hago sola! ¡Saiyajin grosero!

Vegeta simplemente levantó una ceja, indicándole que no le creía. Luego le dio la espalda y continuó su camino.

Bulma se quedó maldiciéndolo unos momentos, mientras terminaba de ordenar el desorden. Sin embargo, al ponerse de pie sonrió. Lo conocía lo suficiente para saber que la extrañaba, pero que no se lo diría directamente.

Dos días después de su encuentro con su taimado esposo, se oyó un enorme estruendo en la Corporación Cápsula.

Bulma saltó en su cama y miró asustada hacia todas partes.

- ¡AHHHH! ¿QUÉ ESTÁ PASANDO? ¡NOS ATACAN!

Se levantó y, poniéndose una bata, se asomó al balcón.

Lo único que pudo ver fue una nube de polvo que asomaba por el costado derecho del jardín.

-Ay, no…

Salió de su cuarto y avanzó por el pasillo. Luego bajó casi corriendo las escaleras, imaginando que Vegeta era el responsable de la destrucción de la casa de sus vecinos.

Cuando llegó por fin a la zona de desastre se encontró con su madre.

-Mamá, ¿Qué es todo esto?

Su madre sin voltear a verla, le comentó - Hola, hija… No es nada. Tu padre compró la casa de los vecinos y hoy comenzaron las demoliciones…

- ¿Qué? ¿y por qué no estaba enterada de esto? – preguntó, indicando hacia la derrumbada propiedad

-Ay, querida, es que recién ayer cerramos la compra - dijo Bunny, como si fuese lo más lógico.

Bulma insistió, al no recibir una respuesta satisfactoria - Me refería a porque la están demoliendo

Bunny al fin se giró a mirarla - Es que necesitábamos más espacio…

- ¿Más espacio, dices? Pero ¿Para qué?

Por detrás de ellas apareció el señor Briefs con un casco blanco en su cabeza.

-Buenos días, hijita…

-Papá, ¿Por qué no me comentaste nada de esto?

El profesor se encogió de hombros

-Porque queríamos darte una sorpresa... – respondió el señor Briefs, de lo más calmado.

-Y vaya que lo hicieron… ¡Casi me matan del susto!... Pero aun no me dicen porque demoler la casa…

-Ja, ja, ja… Disculpa, hijita… Es que hace un tiempo que tengo en mente trasladar las oficinas administrativas aquí… además quiero crear, antes de retirarme, un centro de investigación médico. La ubicación es ideal, ya que podremos conectar los laboratorios con el nuevo edificio... Además, Vegeta nos comentó que preferías tener a nuestro nieto en la casa, por lo que contrataremos al mejor equipo para que te atienda y los instalaremos allí para que estén a tu disposición ¡las veinticuatro horas! - el señor Briefs se llevó una mano a la nuca y agregó - Aunque creo que no calculé muy bien lo que se demoraría en estar listo el edificio… Supongo que tendremos que instalarlos en algún rinconcito mientras, je, je…

- ¡Tu esposo es maravilloso! ¿No lo crees, Bulma? ¡Siempre tan atento a tus necesidades! – exclamó Bunny, haciendo que Bulma girara a verla.

La joven iba a protestar, ya que ella no había pedido nada de eso. Pensó que tuvo razón al pensar que hubo "guante blanco" en lo que estaba ocurriendo y que el saiyajin siempre encontrara la manera de salirse con la suya la puso de malas.

Iba a reclamarle aquello a sus padres pero, por sobre el hombro de su madre, vio una silueta muy familiar a un costado de su casa. Suavizó su mirada al atraparlo, ya que el saiyajin al darse cuenta de su descuido, dio media vuelta y desapareció tras el muro.

"Ay, Vegeta… eres terrible… Siempre tomando decisiones por mí… ¿Qué te costaba consultarme?... Pero, después de todo, creo que no es una idea tan descabellada… Así podría mantener mi embarazo en secreto y darles una sorpresa a mis amigos cuando nos veamos… Además, aún está ese asunto del parto…"

Volvió a mirar a sus padres y respondió - Sí, es perfecto… Aunque eso no estaba totalmente decidido aún…

-Pero no puedes negar que es una excelente idea, hija… - dijo el profesor - ¡Qué mejor que poder controlarte aquí mismo, con médicos de confianza y sin arriesgarnos a que la prensa te persiga por tu embarazo… Además, recuerda que está eso del parto, Bulma... Aún no sabemos con certeza cómo son los nacimientos de los bebés mitad saiyajin…

Bulma asintió, olvidando por completo que Gokú ya había tenido un hijo mitad humano. Miró enseguida hacia los escombros que comenzaban a retirar y colocando las manos en sus caderas, exclamó con una sonrisa en sus labios - ¡Wow!… ¡Ya puedo imaginarlo!

Sus padres sonrieron al verla tan animada.

Entrenaba con ahínco, sin embargo, sabía a la perfección que se estaba estancado. Decidió para por ese día, así que apagó la gravedad y sin más, se dirigió a su habitación, en el primer piso.

Cuando llegó, se desvistió, bastante molesto. Últimamente, ese era su único estado de ánimo. Todo el día molesto. Molesto porque su entrenamiento no rendía lo esperado, molesto porque le costaba conciliar el sueño por las noches y molesto porque a la loca de su mujer parecía no afectarle su ausencia.

Soltó el aire, molesto, pensando en meterse en la bañera. Eso lo ayudaría a relajarse y conciliar el sueño.

Cuando terminó, salió solo con la toalla amarrada a la cintura. Se acercó a la cama, para tomar el pantalón de pijama que Bunny siempre le dejaba listo sobre ésta. Pero al hacerlo gruñó, algo sorprendido, pero molesto - ¿Cómo demonios…

La criatura se lo quedó observando, con curiosidad.

El saiyajin miró hacía la ventana, buscando una explicación, y vio que estaba cerrada. Que hubiera ingresado junto con él por la puerta era la única opción, aunque le pareció imposible no verlo visto entrar. Pero de repente lo recordó. Se dirigió al baño y encontró la ventanilla abierta. Entrecerró sus ojos y pensó un momento en el asunto, ya que era muy poco el espacio para que el intruso hubiese podido ingresar sin hacerse daño.

Volvió al lado de la cama y por primera vez en muchos días, sonrió - Eres un astuto desgraciado y terco… - murmuró, comenzando a acercar una de sus manos al minino.

Tama automáticamente se irguió y comenzó a restregarse bajo la extremidad del príncipe. Un ronroneó profundo fue lo único que se oyó en la habitación por unos minutos. El saiyajin le ofreció el dorso de su mano y el gato restregó ahora su cabeza.

-Mew…

-Suplicar no te servirá de nada… Ni creas que esta noche dormirás en mi cama – le dijo, tomándolo del pellejo del cuello, para luego soltarlo cerca del suelo.

Hecho esto, se metió bajo las cobijas y se acomodó de lado, con una mano bajo la almohada. Cerró sus ojos, intentando conciliar el sueño, pero no pasaron ni dos minutos y sintió un peso extra sobre la cama. Ni siquiera se molestó en mirar a su acompañante cuando le dijo - De acuerdo, sabandija… pero es la última vez.

Volvió a cerrar los ojos y se fue quedando poco a poco dormido, con el sonido del motorcito de Tama de fondo.

Pasaron unas semanas más y la pareja continuaba sin reconciliarse. Las obras del nuevo edificio ya estaban bastante avanzadas y el equipo de médicos para tratar a Bulma, fue instalado momentáneamente en el extremo Sur de la propiedad, con una vista privilegiada al jardín y la piscina.

Bulma terminó de trabajar esa tarde y evaluó la posibilidad de tomarle la palabra a sus padres y descansar del trabajo de la compañía, ya que comenzaba a sentir molestias en su espalda, sin contar el cansancio crónico. Al principio lo había atribuido a que tal vez necesitaba realizarse nuevamente aquel procedimiento.

Para esto se había dirigido a su flamante equipo médico, compuesto por un médico en jefe, un cirujano, tres enfermeras y dos técnicos. Les enseñó a los profesionales a utilizar el nuevo dispositivo, obviamente, mintiéndoles sobre su origen. Pero, aun así, después de hacerlo, sus ataques de sueño continuaban. El médico en jefe, un hombre mayor de apellido Soup, que era un ex compañero de una de las universidades donde estudió su padre, le dijo que no se preocupara, que era totalmente normal y que intentara descansar más.

Así que, salió de su oficina y se dirigió a buscar a su padre a los laboratorios.

Cuando al fin lo halló, el profesor estaba terminando de soldar una vieja bicicleta.

-Hola, papá… ¿Qué haces? – preguntó, acercándose al anciano.

Su padre se levantó la mascará de soldar y volteó a verla - ¡Oh, Bulma!… ¡Eres tú! … Solo estaba haciendo una pequeña reparación a mi amiga… ¿sabes? Por un momento pensé que eras Tama, je, je …

- ¿Tama? Y ¿Por qué creíste eso? ¿Es que acaso está perdido?

-Lo que ocurre es que hace un par de días que no lo veo… - respondió cruzándose de brazos, como meditando, pero luego agregó - Pero no te preocupes, no es primera vez que escapa a hacer travesuras, ja, ja, ja…

Bulma se lo quedo viendo un momento - Emm – mordió su labio antes de decir - ¿y lo buscaste en la habitación de Vegeta?

- ¿De Vegeta dices? Te refieres al cuarto de huésped al que se auto exilió, je, je, je…

-Sí, tú sabes lo dramático que puede ser a veces… - le respondió con una sonrisa algo fingida. Después, agregó – Te lo comento, porque cuando él no estaba, Tama buscaba su olor para dormir…

El señor Briefs le sonrió de vuelta - Entonces, caso cerrado… y ¿Me buscabas para algo, hijita?

-Es cierto… Sé que dije que no dejaría mi labor en los laboratorios, pero creo que es momento de tomarme unas vacaciones…

- ¿Quieres irte de viaje?

-No es eso, papá… es que últimamente me he sentido muy cansada… Pero solo dejaría el laboratorio, seguiré con la contabilidad…

-No quiero decir te lo dijimos, pero comprendo que quieras descansar… Por mí no hay inconveniente, hija - iba a encender un cigarrillo, pero se arrepintió – Oye, esa barriga crece cada día más rápido ¿y cuando sabrás lo que es?

-Este… el doctor Soup me dijo que en un par de semanas… pero estoy convencida de que será un niño…

- ¿y eso por qué? – preguntó, extrañado.

La muchacha miró hacia su barriga - Bueno… es que ha comenzado a moverse y mucho… leí por ahí que los niños son más inquietos en el vientre.

-Sea lo que sea será bienvenido…

-Sí… Bueno – dijo poniendo sus manos detrás, de manera infantil – como sea, no te quito más tiempo. Te veo mañana - se despidió saliendo del laboratorio.

El científico encendió al fin su cigarrillo y sacándose la máscara, se dirigió a la salida.

-Vaya, vaya… - comentó para sí mismo, dando una calada – … ¿quién lo diría? Me pregunto si Vegeta ya lo sabrá también…

Continuará...